.-SUKI DAISUKI-.

REGLAS:

1-. Esta es una secuencia de one-shot de distintas parejas de Fairy Tail, desde las canon a las crack, no me centraré en dos o tres parejas.

2-. Ningún One-shot está relacionado con otro.

3-. A veces pueden ser drabbles, one-shots, songfics, etc. Todo depende de la pareja y mi inspiración.

4-. Una vez terminado el one-shot de una pareja continuaré con otra y no la repetiré hasta que haya avanzado con otras parejas.

5-. Algunos pueden contener lemon u otras advertencias, pero pondré la advertencia de cada one-shot para que os vayáis preparando sobre qué vais a leer.

6-. No haré ningún one-shot yaoi o yuri, porque tengo planeado hacer esto de las secuencias de one-shot con parejas yaoi y no tiene sentido subirlos en dos sitios; y sobre el yuri no soy muy buena escribiéndolo, por ello prefiero no escribir algo que posiblemente luego os deje con mal sabor de boca.

7-. Acepto pedidos por si queréis alguna pareja -que no haya salido antes-, ya que la idea de esto es divertirnos en conjunto nwn

8-. Por último, no aceptaré ningún comentario ofensivo, ya sea por las parejas o la temática. Cada uno tiene sus gustos, lo sé, pero debemos saber respetar los ajenos también.

PAREJA DE HOY: Natsu x Yukino.

ADVERTENCIA DE HOY: One-shot. Posible OoC. Dedicado a Don D uwu

PEDIDOS PENDIENTES: 1) Rogue x Kagura. 2) Zeref x Ultear. 3) Natsu x Hisui. 4) Gray x Fem-Natsu. 5) Natsu x Minerva. 6) Natsu x Wendy. 7) Jura x Minerva. 8) Sting x Wendy. 9) Freed x Levy. 10) Gray x Meredy. 11) Max x Laki. 12) Jellal x Minerva. 13) Erik x Wendy. 14) Natsu x Virgo. 15) Freed x Kagura. 16) Yuriy x Mavis. 17) Natsu x Bisca. 18) Natsu x Dimaria. 19) Natsu x Laki. 20) Sting x Mirajane. 21) Jellal x Erza. 22) Gildarts x Ur. 23) Jellal x Meredy. 24) Sting x Minerva. 25) Gray x Briar… Cumpliré con TODOS, sin embargo, no sé cuál será el orden. Este orden NO se respetará.

DISCLAIMER: Fairy Tail no me pertenece, es propiedad de Hiro Mashima. Hago esto sin fines de lucro, y una vez terminado el one-shot es devuelto a su respectivo dueño.

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«ILUMINADO»

El mundo es más pequeño de lo que parece. Natsu es más raro de lo que en un principio creía. Y sus amigos son unos demonios sin corazón. Eso, Yukino Aguria, lo descubrió una fría tarde de invierno.

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El frío le helaba los huesos, sentía el cuerpo entumecido y sus extremidades dolían. Y no era la única, sus compañeros se encontraban en la misma situación; con sus dientes castañeando y las puntas de sus narices al rojo vivo, dándoles a todos los presentes un aire cómico y un tanto adorable. La albina hubiese reído en ese momento, si no estuviese igual que ellos, o peor.

–De-Debría-mos volver a ca-casa lue-go –sugirió con voz temblorosa lo que parecía ser lo más sensato, observando ensimismada como de sus labios escapaban pequeñas humaredas, fusionándose con la espesa niebla que les rodeaba. Todo su ser se estremecía al ritmo de las corrientes de aire que se formaban, y sus piernas, temblando, parecían incapaces de mantenerse en pie por mucho más tiempo–. Po-Podríamos co-ger un res-resfriado –insistió, con la esperanza de que sus compañeros le diesen la razón y decidiesen volver al punto de partida, sin replicas.

–Con-concuerdo con Yukino –se le unió la señorita, quien permanecía imperturbable frente al gélido clima que les azotaba sin piedad, y no es que no sintiese frío, sino que su orgullo no le permitía demostrar que, al igual que la albina, se estaba congelando en ese momento. Yukino le agradeció internamente el apoyo, dirigiendo su mirada, esta vez, a los demás, esperando que recapacitasen sobre eso de pasear en medio de la nieve, para verse geniales.

–N-No ha-hace tanto frío –acotó Eucliffe. Orga asintió, dándole la razón. No era para tanto–. Só-Sólo debemos… entrar en calor. O e-so creo.

–Y-o no bateó para ese lado, Sting –bromeó Rufus, sonriendo levemente, mientras frotaba sus manos, con la intención de que sus dedos recuperaran el calor perdido.

–¡Yo ta-tampoco! –Vociferó, asqueado con la sola idea de imaginarse, a él y al rubio. Juntos.

–Entonces, ¿qué harán? –Cheney tomó la palabra esta vez, ignorando por completo la escena que armaban ambos blondos.

–Ca-Caminemos un poco más, hasta que se nos pase el frío.

Y aunque no estaban de acuerdo con lo decidido, hicieron tal y como Sting había dicho.

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Ya llevaban un buen tiempo caminando sin rumbo fijo, sin embargo, sus cuerpos continuaban helados, por lo que decidieron volver de una vez por todas y no retrasar más lo inevitable. No obstante, al doblar la esquina del pequeño parque, se encontraron con una escena muy divertida que llamó por completo la atención de los seis presentes, incentivándolos a acercarse y desviarse un poquito del camino.

Era un chico bailando en pleno parque, no, bueno, un grupo de ellos, pero había uno que resaltaba más que el resto, debido a su exótico baile –movimientos muy exagerados, en opinión de la albina– y su llamativa sudadera de color naranja chillón.

Yukino os jura que el chico brillaba en la oscuridad; estaba, por sí mismo, iluminado. No necesitaba reflectores.

Estaban a unos cuantos metros del grupo, por lo que no podían ver muy bien los rostros de los integrantes del mismo; lo único que diferenciaban, era el manchón naranja que se movía al ritmo –o lo intentaba con mucho ahínco– de la Macarena. Una mancha anaranjada con mucha personalidad, desde luego.

Y es que tan exótico era el baile de este individuo iluminado, que la albina no pudo evitar avergonzarse por él –porque este chico, al parecer, no lo hacía por sí mismo–. Sin mencionar que sus amigos –sobretodo Sting y Orga–, no disimulaban en absoluto las carcajadas que dicha escena les causaba. Al igual que muchos otros transeúntes, que reían a carcajadas ante el espectáculo.

–¡Ah~ Macarena! –Coreaban a gritos sus dos compañeros, porque sí, ellos no cantaban, ellos aullaban la canción que sonaba a todo volumen en el parque, imitando los pasos dramatizados del muchacho de la sudadera. Tanto Rogue como Minerva les miraron como lo que eran: unos raritos. Rufus sólo negaba divertido y Yukino, bueno, ella sonreía nerviosa, pues temía que el grupo de baile viese a esos dos y se lo tomase como una burla o algo parecido.

–Sting-sama, Orga-sama. Por favor… Nos estamos acercando –rogaba la Aguria, mordiéndose el labio inferior para que no se notase que sonreía tanto, o más que ellos. Aunque parecía imposible no reírse de la situación, puesto que incluso el azabache y la morena estaban teniendo dificultades para no descojonarse de risa en ese momento.

Bueno, llegados a ese punto, ya ninguno recordaba las bajas temperaturas de las que, momentos antes, se quejaban como si no tuviesen un mañana. Era increíble lo mágico que resultó aquel espectáculo, les hizo entrar en calor en un par de segundos.

–Disimulen, chicos –casi ordenó, un tanto divertida, Minerva, siendo inmediatamente acatada su orden.

A medida que los metros que los separaban se acortaban, Yukino creyó que se trataba de una vil broma. Se detuvo de golpe al ver quién era el misterioso, gracioso, extrovertido, descoordinado, bullicioso –sí, porque al igual que sus amigos, aullaba la canción– y dramático –no había otra palabra para describirlo–, bailarín.

–¿Na-Natsu-sama…?

Estaba petrificada en su sitio, más que sorprendida. Pero, de todas formas, ¿de qué se sorprendía? Algo nuevo no era, veía al chico haciendo cosas así todos los días en el instituto, gracias a que sus salones estaban uno junto al otro. Natsu desde un principio había demostrado tener una personalidad peculiar –al igual que todos los amigos de éste–. Entonces, ¿por qué no lo vio venir?

Ah, cierto. No espera encontrarse, en plenas vacaciones de invierno, con el chico que le gustaba haciendo el ridículo, perdón, bailando la Macarena, en la vía pública. Es decir, el mundo no era tan pequeño… ¿O sí?

Tal parece que sí.

–¡Es Natsu-san! –Vociferó Eucliffe contentísimo con encontrarse con el muchacho.

Por un momento, tanto Yukino como los demás, se lo imaginaron como un perro meneándole la cola y todo. Se le veía más feliz que a la Aguria, y eso ya era decir mucho.

–Ahora el estilo de baile no me sorprende tanto.

–A mí tampoco –secundó el de cabellos verdes, con una sonrisa divertida formándose en sus labios–. Es común en él.

–Pu-Pues yo cre-o que fue ge-genial. Mu-Muy original, como él –alegó tímidamente la albina, escondiendo su rostro entre su bufanda para tapar el inmenso sonrojo que se expandía con cada segundo por su rostro, y negándose completamente a establecer contacto visual con el chico de la sudadera y sus compañeros. Yukino se había convertido en una estufa humana. Con todo el calor que desprendía en ese momento, derretía la nieve bajo sus pies.

–¿Tú crees? –La Orland se reía disimuladamente, no con ella, sino que de ella. Sting le daba codazos amistosos y un tanto bruscos, que de seguro le dejarían moretones. Orga soltó un "te gusssta", que sabrá Dios de dónde sacó. Rufus soltó una carcajada. Y Rogue, bueno, él sí era un buen amigo, pues al molestarla fue más disimulado; sólo alzó las cejas, divertido con su situación.

En resumen, sus amigos la estaban dejando en evidencia, frente a Natsu…

¡Eran unos demonios sin corazón!

Asintió, levantando la vista un poco para apreciar mejor al Dragneel, quien, desde los escasos metros que les separaban, le sonreía, a modo de saludo. Ella correspondió, ocultando la sonrisa bajo la bufanda, para que sus compañeros no se diesen cuenta y decidiesen molestarla ahora con eso. El chico de la sudadera rió ante la actitud de la chica, dejando todo movimiento y parándose recto, para luego gritarle a su mejor amigo –Yukino ya lo conocía, era un buen tipo– que pusiese la canción desde el principio. Y así lo hizo Gray, la reinició –por cuarta vez–.

Lo que le siguió a aquello fue… ¿traumante?, ¿ofensivo?, ¿divertido?, ¿tierno?, ¿romántico? No sabía cómo tomárselo en ese momento. No, más bien, hasta el día de hoy la Aguria se pregunta qué quiso decirle exactamente Natsu con eso. ¿La estaba rechazando sin siquiera haberse confesado o se estaba haciendo el galán frente a ella?

Ve tú a saber.

Pero bueno, ¿qué pasó?

Natsu le dedicó uno de sus exóticos bailes –o al menos eso le dio a entender cuando la señaló y sonrió antes de comenzar a moverse–; el baile más raro que le había visto hasta la fecha. Unos saltos exageradísimos, unos movimientos de caderas bastante toscos y un movimiento de cabeza tan extraño –¿podría fracturarse el cuello haciendo eso?–, que le hizo cuestionarse si la estaba insultando en otro lenguaje –uno alienígena, basado en movimientos del cuerpo, quizás– o si, tal vez, con aquellos gestos le estuviera diciendo dónde se ocultaba algún tesoro.

Derecha. Derecha. Izquierda. Derecha. Izquierda. Vuelta. Izquierda…

Tanta era su curiosidad, que se quedó allí, concentrada, viendo aquel espectáculo –¡era curiosidad, Yukino lo jura, no era nada más!–, intentando descifrar el mensaje oculto y no notó que sus compañeros comenzaban a adelantarse; si no es porque le gritaron, trayéndola al mundo real, ella no se hubiese dado ni cuenta.

–¡Yukino, vamos!

La nombrada enrojeció, avergonzada de sí misma por quedarse tan embobada ante el baile, y corrió hasta donde los chicos la esperaban, riéndose de su actitud frente al iluminado. Una vez que llegó al lado de éstos, se volteó a mirar al chico de la sudadera –que reía, junto con el Fullbaster– y sonrió.

La verdad era que el baile la había hecho feliz, incluso si no sabía qué significaba, quería creer que era especial.

¡Ah~ Macarena!

Y, bueno, al menos Sting tenía razón; sólo debían entrar en calor. E ir bailando todo el camino a casa, como el Dragneel, fue la mejor manera de hacerlo. ¿A quién le importaba que parecieran raritos bailando así? Probablemente sólo a Minerva y a ella, que no quisieron unirse y prefirieron adelantarse y dejar a los chicos atrás.

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NOTA DE LA AUTORA: Me basé en lo ocurrido en la excursión a la salitrera, porque sí, pasaron muchas cosas allí xD Admito que cuando vi un manchón naranja chillón moverse así de exagerado, me dio un poquito de vergüenza, además tanto mis compañeros –porque andábamos con nuestros respectivos grupos de curso– como yo, nos descojonábamos de risa. ¡Era graciosísimo verlo! Hasta que nos fuimos acercando y vi que los bailarines eran Don D y Ren –su mejor amigo–. Nah, pos, qué decirte (?) Aún no estoy segura de si lo que sentí en ese momento fue vergüenza ajena, o si me sentía orgullosa por su rareza y dedicación (?) xD Quizás un poco de ambas, ya que al llegar al "campamento", mis compañeros no hacían más que imitar su "baile" xDD En fin, que tengan un lindo día nwn Byebye~