CAPITULO 14: ENCUENTRO MAGICO. BAILE DE MASCARAS. ¿A QUIEN BESE?

La clase de Historia del señor Simons mantenía a los niños del Sexto Año en las nubes, aparte de no llamar para nada su atención el ambiente caluroso que invadía toda la ciudad evitaba que alguien con sentido común le prestara la más mínima atención.

El maestro observó el salón deteniendo la aburrida lectura sobre la fundación de Hillwood:

Curly como siempre estaba a gatas tratando de robarle un mechón de cabello a Rhonda, la misma que se encontraba hablando despreocupadamente con Nadine. Gina observaba soñadoramente a las personas que recorrían las calles. Eugene sin embargo trataba de poner atención a clases cosa que no logro ya que Harold le lanzo un borrador el cual inexplicablemente lo lanzó al suelo.

Lila miraba a Arnold con cara de enamorada y este a su vez hablaba con Gerald quien no dejaba de mirar a la pelinegra sentada pocos metros adelante. En cuanto a Helga, ella trataba vanamente de llamar la atención de Li, quién hacía esfuerzos por no responder a las bolitas de papel que esta le lanzaba. Sid y Stinky sonreían ante el fallido intento de la rubia.

En cuanto a Brainy como siempre se había deslizado a la parte de atrás de la muchacha, provocando un grito a la rubia que últimamente andaba con los nervios de punta.

-¡Basta!-grito el maestro Simons llamando la atención de los estudiantes- Se que últimamente ustedes han pasado por cosas demasiado estresantes, en especial Li y Helga, además es claro que no tienen ganas de estudiar así que les propongo algo. El día de San Valentín esta cerca. Estoy seguro de que muchos de ustedes querrán pasarlo en buena compañía. Así que ¿qué les parece si organizan el baile? un baile de disfraces, el cual les servirá como nota para historia y de una vez me deshago de los odiosos comentarios del director Wartz. ¿Qué opinan?

Los niños sonrieron emocionados y gritando se formo un barullo en el curso. Lo que provoco que un torbellino de actividades se formara en la clase. El maestro sonrió satisfecho y dejo que los niños se organizaran para iniciar los preparativos.

Todos se reunieron en diferentes grupos, Arnold observo que la rubia intentaba acercarse a Li así que decidió alejarla de él.

-Shaoran…-llamo la niña.

-Helga, hola-saludo el bajando inmediatamente la cabeza lo que sorprendió a la chica.

-¡Oye! ¿Qué te pasa? desde que salimos del hospital no me has dicho nada. Tal parece que huyes de mí. Pero ¿Por qué?-pregunto la pequeña observando aquellos ojos castaños que tanto llamaban su atención.

Li estuvo a punto de responder pero Arnold se acercó y casi a rastras separo a la niña del castaño.

-Helga tenemos que hablar-interrumpió el cabeza de balón.

-Arnold lo siento yo…

-Ahora…-dijo y sin más la tomó por el brazo y se la llevo ante la molesta mirada de Li.

-¡¿Qué te pasa Arnold?!-pregunto la niña tratando de encontrar con la vista a su otro amigo.

-Es solo que quería ver, bueno solo si tu quieres. Viste que el baile es en parejas…

-¿Te gustaría ser mi pareja para el baile de San Valentín?-se escuchó una voz muy dulce que llamó la atención de todos incluso del par de rubios que se encontraban al otro lado del salón.

Li se quedo sorprendido ante la mirada de los estudiantes y del maestro. Lila se había acercado a él sin siquiera notarlo y le había hecho semejante propuesta. No sabía que responder. Al ver los ojos azules de cierta chica posados sobre él. Respondió con todo el dolor de su alma.

-Claro Lila, me gustaría ser tu pareja-y esbozando una falsa sonrisa se acerco a Rhonda para anotar su nombre y el de su pareja.

"Lo siento Helga pero no puedo acercarme a ti. Esto no nos puede pasar. Tu y yo no podemos estar juntos"

La rubia sintió una ola de celos que la embargaba. Tuvo ganas de ir allá y caer encima de Lila. Sentía como si le hubiesen robado algo suyo.

-Helga ¿me escuchas?-pregunto el rubio llamando la atención de la chica.

-¡Si cabeza de balón! Te oigo. ¿Qué quieres?-pregunto exasperada la niña, aunque aun tenía una inmensa rabia en su interior.

-¿Te gustaría se mi pareja? Ya sabes en lo del Día de San Valentín-preguntó esperanzado el muchacho.

La pequeña se quedo callada, la verdad era que no quería darle falsas esperanzas a Arnold pues ni ella sabía lo que sentía. Además un baile a esa altura del juego, que tal si Belzemont se presentaba en plena fiesta y arruinaba todo, que tal si el maldito demonio mataba a sus amigos solo por arrebatarle la espada a Shaoran.

Dirigió su vista hacia el centro del aula y vio como Lila abrazaba emocionada al castaño.

-¡Acepto!-vociferó Helga llamando la atención de todos.

El rubio emocionado le dio un beso en la mejilla a la rubia lo cual la dejo un poco shockeada y después escribió sus nombres en la lista de Rhonda.

Li observaba la escena lastimado y sin esperar nada, tomo su maleta y despidiéndose de su pareja salió rumbo a su casa.

-Espera Shaoran-pidió la rubia pero el castaño ya se había ido.

En la clase todos comentaban el hecho de que Arnold besara en la mejilla a la chica más ruda de la escuela.

-¡Son novios! ¡Son novios!-reía socarronamente Harold. Poniendo nerviosos a Helga y Arnold.

La pequeña decidió dar por terminado el chistecito y tomando su maleta salió afuera para esperar a su padre. Que no tardaría en pasar a recogerla.


-¡Miriam!-llamo Helga llegando a casa-¡Miriam! ¡Mamá! ¡Mamá! ¿Estás aquí?

No hubo contestación mas alguien que la pequeña no deseaba ver apareció frente a ella.

-¡Hermanita bebe! Ya llegaste de la escuela. Mamá salió a comprar. ¿Para que la necesitabas?-pregunto Olga curiosa.

-Para nada-respondió fastidiada la rubia.

-¿Como que para nada Helga, no querías ir a comprar tu traje para ese estúpido baile?-bramo el gran Bob entrando detrás de la niña.

-Papa, el baile es para la otra semana y no pienso ir de compras con mi hermana-contestó la pequeña adivinando las intenciones del hombre.

-¡Vamos hermanita! Seria agradable hacer algo juntas. Hazlo por mí-rogó la chica observando a su hermana menor.

-¡Uy! Qué crees, olvide preguntarle a Arnold como va a ir disfrazado. Ni modo creo que ya no podré ir de compras.

-Por eso no hay problema tan pronto lo sepas te acompañaré ¿Qué dices?-pregunto Olga.

-Está bien-suspiro Helga al no tener otra opción.


Los días siguieron normales, en lo que cabe decir normal ya que la gran amistad que surgió entre Li y Helga se había ido por el caño. No solamente no se hablaban si no que se ignoraban por completo.

-Helga tienes que formar pareja con Li. Ayúdalo en la parte de literatura-pedía el maestro

-Lo siento señor Simons pero no conozco a nadie llamado así-respondía la rubia.

-Puedo hacerlo solo, maestro-contestaba el castaño.

Los dos temían aceptar su triste verdad, la verdad que torturaba su corazón pero que no se atrevían a afrontar. Tanto Lila como Arnold hacían lo posible para que sus parejas estuvieran felices pero parecía que cada uno se encontraba de un humor insoportable sobre todo cuando se hablaba del baile.

Entre peleas, y malentendidos llego el día de la famosa fiesta.

-Li espera-rogó una pelirroja.

-Sí, ¿qué pasa Lila?-pregunto el muchacho castaño deteniéndose antes de salir de la escuela.

Ninguno de los dos notaba que una rubia permanecía escondida tras las puertas de salida para escuchar la conversación.

-¿Recuerdas el disfraz de príncipe y princesa que te prometí para esta noche?

-Pues si

-Resulta que mi madre los envió con mis primos. Pensó que no los iba a utilizar y con la emoción y los preparativos no se me ocurrió preguntar antes. Lo siento

Rhonda paso por allí y escuchó la conversación

-No te preocupes Lila-interrumpió la pelinegra-Yo tengo precisamente un vestido rosa, exclusivo diseño de Paris. Estoy seguro que te quedara divino.

-¿De verdad harías eso por mi Rhonda?-preguntó dulcemente la pelirroja.

-Claro para eso somos amigas ¿no? Lo único malo es que no tengo nada para tu acompañante. A menos que prefiera ir vestido como mujer.

-No lo creo-sonrío Li el cual la sola idea de ir así le causo escalofríos-Digo, no se preocupen ya encontraré algo para esta noche. Entonces Lila te veo a las 7 en tu casa.

-Claro, no tardes mucho-sonrió la pecosa y junto con Rhonda empezó a caminar saliendo de la escuela.

Li suspiro tristemente lo cual Helga interpreto como un acto de amor por Lila. Lo que terminó de deprimir a la niña.

El castaño salió de la escuela, Helga sin embargo permaneció escondida tras la puerta.

-Se puede saber ¡¿Qué haces allí niña?!-pregunto una voz la cual Helga para su mala suerte reconoció de inmediato.

- ¿Qué haces aquí Olga?- la rubia se incorporó y sacudiendo el pantalón que llevaba observó a su hermana.

-¡Ay, hermanita bebe! Si no es porque vengo y le pregunto a tu novio Arnold cuando es el baile ni me entero.

-En primer lugar, él no es mi novio; y en segundo lugar a ti que te importa cuando es el baile.

-¿Olvidaste que íbamos a ir juntas a comprar el disfraz?-preguntó su hermana con cara de perrito a medio morir.

-No, no lo olvide. Muy Bien. Vamos- tomando su mochila, salió y entro al carro de su hermana mayor.

-¡Helga, espera!-llamó una voz fuera del automóvil.

La rubia bajo la ventana de mal humor.

-¿Que quieres cabeza de balón?-pregunto al reconocer a su amigo.

-Solo quería recordarte que paso por ti a las 7. Cuídate mucho y nos vemos de noche.

Helga sonrió y el auto arranco.

Esa iba a ser una larga tarde. Después de comprar el disfraz a gusto de la pequeña. Olga casi arrastro a su hermana a una especie de spa.

En el que en vez de relajación la pobre encontró dolor y más dolor. En primer lugar porque por orden de su hermana el cabello de la pequeña que estaba algo enredado fue rizado. Su ceja característica desapareció para dar paso a dos y en cuanto a sus brazos a Olga le pareció una buena idea depilarlos. Helga salió casi traumada de aquel lugar aunque debía admitir que lucía bellísima.

Al llegar a su casa, la tortura no había terminado. Después de ponerse el disfraz. Olga insistió en ponerle algo de sombras, y así entre gritos y peleas transcurrió la tarde.


Li caminaba de un lado al otro. Su madre había insistido en acompañarlo a comprar el disfraz pero como era a última hora. No tenía muchas opciones de las cuales elegir: uno de payaso, otro de ratón y por ultimo uno de cura.

El castaño se desesperaba cada vez más, todos los buenos disfraces se habían ocupado ya.

-¡Rayos! ¿Ahora qué voy a hacer? Todo me sale mal-suspiró el niño.

-Tranquilo vamos a encontrar un buen disfraz. Apenas son las 4 y 30, aun tienes tiempo-calmo su madre que conducía de un lugar al otro de la ciudad.

-No estoy mal por eso. Es solo que es tan duro…

-¿A qué te refieres?

-Seguí tu consejo madre. Escuché a mi corazón pero para proteger a quien quiero tengo que lastimarla, que irónico ¿verdad?

-No es irónico y supongo que la chica con quien vas al baile no es la persona con quien hubieses querido ir ¿verdad?

-No, la persona con quien hubiese querido ir se encuentra fuera de mi alcance.

-No será...

-No madre, no se trata de Sakura-aclaró el castaño- Mire, allí hay una tienda abierta.


El timbre resonó en toda la casa Pataki, el gran Bob observó con desconfianza al pequeño cabeza de balón quien vestía un tarje completamente blanco que llevaba como complemento una capucha, con un antifaz del mismo color. Parecía un monje

-Espero que la cuides como a tu vida-advirtió el hombre.

Mas el rubio no pudo contestar, se había quedado con la boca abierta. Helga descendía las escaleras.

Traía unas botas blancas con tacón, una minifalda blanca que dejaba ver parte de sus piernas, una pechera que resaltaba los atributos físicos que estaban empezando a aflorar en la pequeña. Una diadema de color blanco resaltaba el rubio y rizado cabello que caía graciosamente sobre su espalda. Sus ojos resaltaban por las sombras que su hermana le había colocado, y llevaba un brillo que realzaban el grosor de sus labios. Además que sus cejas estaban cuidadosamente delineadas lo cual la hacía lucir como la princesa que era.

La pequeña se ruborizó ante las miradas de asombro de su padre y de Arnold pero no tuvo tiempo para recibir elogios porque al ver la hora salió corriendo agarrando a Arnold que aun seguía en shock.


Los niños empezaban a llegar a la escuela, cada cual con su respectiva pareja, Gerald y Phoebe vestían unos traje de la época disco, los demás habían optado por disfraces graciosos desde payasos hasta espías del FBI.

La música resonaba en el salón principal. Los niños estaban nerviosos pero decididos sacaron a bailar a su respectiva pareja. Más todos quedaron conmocionados al ver a Helga G. Pataki entrar al recinto. Los niños la observaban admirados inclusive Gerald. Lo que causo risa a su acompañante.

-¿Porque todos nos ven de esa forma?-preguntó la rubia incomoda.

-Porque luces como un verdadero Ángel, princesa-sonrió Arnold contento de ser el afortunado de llevar a tal belleza al baile.

-No me digas princesa, soy Helga-corrigió la chica y colocando una mano sobre el hombro del chico empezaron a bailar lentamente.

Al otro lado del salón un castaño no dejaba de ver a la reciente pareja.

-¡Woaw Li! Te ves muy bien, casi ni te reconocí-aclamó Rhonda

El muchacho se sonrojó ante el comentario, traía unos pantalones blancos, una chaqueta del mismo color y un antifaz que lo hacía lucir como todo un ángel.

-Ven, vamos a bailar-pidió Lila y se llevó al chico a la pista.

Tristemente Helga no podía localizar al castaño. Por más que lo buscaba.

Stinky y Sid se desentendieron de la fiesta y salieron al patio. Donde se encontraban los breakers de toda la escuela.

- ¿Estas pensando lo mismo que yo Sid?-pregunto maliciosamente el chico.

-Claro que si-y los dos bajaron los respectivos alimentadores de luz.

Helga alcanzo a divisar un cabello castaño a lo lejos, así que se separó de Arnold con la excusa de ir a tomar agua pero ni medio dió dos pasos se fue la luz. Causando la desesperación de los niños los cuales empezaron a salir empujándose unos a otros.

La rubia a ciegas intentó localizar a su cabeza de balón pero tropezó con un niño y cayó al suelo. Una chica casi la pisa de no ser porque un par de brazos la agarraron y la levantaron.

-¡Chicos, chicas! Hemos tenido un pequeño problema con la luz pero no nos vamos a desesperar por eso ¿no?-bramo Gerald con el micrófono-¡Que siga la fiesta! Agarren a la pareja que tengan a su lado y bailen.

Después de esto el moreno coloco una suave música y los niños obedeciendo, bailaron.

El muchacho misterioso se inclinó para pedir la pieza a la rubia. Lo cual aceptó gustosa.

Empezaron a bailar lentamente.

Nadie veía nada pero parecían divertirse a pesar de ello.

La pequeña intentaba ver quien se escondía tras el antifaz pero no podía. Sabía que se trataba de más alto que ella. Pero ¿de quién? Al sentir sus manos posarse sobre su cintura sus dudas pasaron a segundo plano. Sintió como si ya lo conociera, como si fueran uno solo. Almas Gemelas.

Los niños sorprendidos empezaron a apartarse, la imagen que la pareja del centro daba era espectacular. Unas alas, o especie de alas crecieron o salieron de la espalda del chico al igual que de Helga unas bellísimas alas de ángel. Ninguno de los dos se daba cuenta, parecían inmersos en su propio mundo.

Varios niños aplaudieron al ver esto creyendo que era parte del disfraz, mas no era así.

Una luz casi celestial los empezó a rodear lo que hizo que algunos buscaran a tientas el lugar donde se podía arreglar el desperfecto eléctrico mientras tanto los otros niños veían ilusionados a la pareja. Que casi parecía flotar en el aire (literalmente)

El misterioso chico se acercó lentamente a la muchacha la cual no opuso resistencia alguna.

Se unieron en un hermoso beso, un beso que transmitía amor, pasión, entrega. Un beso que si bien no duro mucho tiempo perduró en los labios de sus respectivos dueños.

La luz volvió de golpe lo que hizo que los chicos quedaran momentáneamente ciegos, luego de parpadear un rato Helga busco a su ángel pero este había desaparecido. Todos la miraban extrañados.

-¿Como hiciste eso?-preguntó entusiasmada Nadine.

-Es cierto te veías espectacular-elogio Rhonda.

-¿Hacer qué?-preguntó la rubia algo confundida.

-Que las alas salieran y desaparecieran tan pronto volvió la luz. Si que parecías un ángel al igual que el otro chico.

-Permiso-interrumpió Arnold acercándose-¿Helga estas bien? Me alegra que este aquí por un momento creí que te habías ido y salí a buscarte ¿dónde te metiste?

-De lo que te perdiste hermano-apareció Gerald.

-¡Bueno, bueno ya llego por quien lloraban ¿donde está la fiesta?! –interrumpió el señor Simons llegando al lugar.

Todos lo vieron con cara de "y este que hace aquí"

Gerald se lanzo al micrófono y mezclando la música animó la fiesta.

Sin embargo a pesar de que la rubia bailaba no podía concentrarse. Solo pensaba en el misterioso chico. Si Arnold no había sido entonces ¿quién rayos fue? ¿Quien la había besado?


Afuera, lejos del salón de baile, un castaño respiraba de manera agitada. Llevo sus manos hacia sus labios y nuevamente hacia abajo. Pero qué demonios había hecho.

-Li, hasta que te encuentro-clamo la pelirroja-Me asuste cuando se fue la luz. ¿Dónde estabas?

-Eh…, yo…Salí a tomar aire fresco. Lamento haberte dejado sola adentro.

-No te preocupes, es más te perdiste de algo interesante. Un chico misterioso beso a Helga en la boca.

Al oír esto Li se ruborizó y miró hacia otro lado intentando parecer asombrado. Observó a Lila pero algo en sus ojos no le gusto, reflejaban horror. Rápidamente volteo a ver el punto que miraba la pequeña y los vio. Una especie de caballo negro alado con un solo jinete venia hacia la escuela.

-Lila-ordeno el castaño- Busca a Helga y hagas lo que hagas no dejes que los niños salgan del auditorio.

La pelirroja asustada asintió y salió corriendo rumbo a la pista.


Dentro, todos se divertían bailando al ritmo de la música. Lila entro sorteando a los chicos que brincaban cual niños de 5 años y llegó a donde estaba Arnold.

-¿Y Helga?-preguntó asustada la pelirroja.

-¿Yo qué?-se asomó por detrás la rubia llevando un vaso de ponche.

-Li te necesita…Esa cosa…Se acercó…Se lo va a llevar-advirtió Lila.

-Tranquilízate chica que no te entiendo-sonrió Helga al ver a la señorita perfección hablar de esa manera.

-¡LI TE NECESITA!-grito tomando aire.

La rubia de pronto palideció.

-¿Qué dices?-preguntó asombrada.

-Que ese demonio que los atacó la ultima vez viene hacía acá. Li se quedo afuera para hacerle frente.

La rubia de inmediato se dispuso a salir. Phoebe se dispuso a acompañarla.

-¡Oh no! Tú no te vas a ningún lado-se abalanzo el moreno sobre la pelinegra.

-Tranquila Phoebe no te preocupes, estaré bien-sonrió la rubia-Por el momento necesito que Arnold, y Gerald entretengan a todos. Lila y Phoebe busquen con que trancar las puertas. El caso es que nadie debe salir y vernos afuera. Entendieron.

Todos asintieron a la vez.

-Cuídate Helga-susurro Arnold y sin poder evitarlo beso delicadamente a la niña.

-Cuídate amiga- sonrió Phoebe, cada uno se marchó.

La rubia se quedo con una extraña sensación en la boca. El beso de Arnold era dulce tierno pero el del chico misterioso era lleno de amor y pasión.

"Pero en qué piensas Helga. Shaoran te necesita"

Sin pensarlo dos veces la muchacha salió al exterior.


Li lamentó mil veces no haber llevado sus armas. Después de obtener la espada para proteger a la rubia, esta había desaparecido. Aunque Li tenía la sensación en que acudiría en cuanto la llamase, no sabía cómo hacerlo. Temeroso vio como el demonio lo veía y descendía frente a él.

-Hola pequeño-sonrió el demonio cerrando sus alas negras y desapareciendo el caballo que lo llevaba-A ti era a quien precisamente buscaba.

-¿Que quieres?-preguntó serenamente el chico.

-¡Lo que me pertenece!

-Yo no tengo nada tuyo. La espada me eligió como su dueño. Es mía.

-Vamos Shaoran, tu y yo sabemos que estará mejor conmigo. Dámela y prometo no lastimarte.

-Nunca-desafió el niño.

-Deja de jugar niño. Sabes muy bien que esa espada caerá tarde o temprano en mis manos.

-Eso no es cierto. La espada me pertenece. Se me fue entregada para proteger a Helga y así lo haré.

-Saquémonos las caretas, niño. Puede que al principio no haya notado quién eras ya que me opaco la obsesión de buscar los objetos pero ahora lo sé.

Helga llego corriendo al lugar donde estaban los dos: demonio y chico.

-¿Que es lo que sabe?-preguntó el castaño.

-Tu pasado, el lazo que te une a Ángeles. La perdiste una vez y no lo volverás a hacer. ¿Verdad? ¡GABRIEL!-sonrió el demonio.

El castaño palideció ante esa afirmación.

-¡¿Qué?!-preguntó sorprendida la rubia. Shaoran la observo atónito al verla allí y el demonio divertido miró la expresión de terror y asombro que se acumulaba en los rostros de sus enemigos.


Y con esto terminamos el capítulo número 14 de esta interesante historia...

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Gracias por leerme. Nos vemos en el próximo capítulo.