¡Hola! Yo sé que prometí que pronto haría una historia completa de esta pareja pero la verdad es que tengo tres historias que continuar y se me complica mucho. Además, Fairy Tail es un anime muy largo además que las historias que tengo pensadas solo funcionarían en ciertas sagas por lo que prefiero hacer algo así como una colección de drabbles de los momentos importantes de la pareja tal vez más adelante vaya a formar una historia más sólida pero por ahora nada es seguro…


Miedo

Temblaba… Temblaba mucho, sus manos no dejaban de moverse y su respiración era agitada… Tenía miedo y no tenía caso que lo ocultara. Su mirada achocolatada se dirigió hacia el cielo y un sentimiento de impotencia la invadió… Zirconis se mantenía en el cielo y Wendy y Mirajane estaban frente a él dispuestas a enfrentar al dragón… En cambio ella… No hacía nada más que temblar… El viento que provocaban las alas de Zirconis era fuerte pero ella era capaz de soportarlo… Confiaba en Wendy y en Mirajane pero no confiaba en ella misma… Sus puños se apretaron con fuerza haciendo que sus manos ya no temblaran, su cabeza decía una cosa y su corazón otra… Siempre había sido una mujer de espíritu libre que se negaba a dejar los pies en la tierra por mucho tiempo, después de todo, su elemento era el aire… Pero ahora quería escuchar su cabeza quería salir corriendo de la ciudad sin que le importara nada más… Pero antes de que se diera cuenta, su cuerpo había seguido al corazón… Una ráfaga de aire había salido de sus puños directamente hacia el suelo en donde se creó un remolino que la levantó hasta estar a la altura de Wendy y Mirajane… No tenía que ponerle mucha atención al remolino, ni usar mucha magia para mantenerlo en su lugar, las alas de Zirconis le daban la fuerza necesaria.

–¡Aeris! –gritó Wendy en cuanto la vio llegar a su lado pero ella tenía otras cosas en mente por las que no pudo responder.

–¡Cuchillas de aire! –gritó ella extendiendo sus brazos hacia los lados provocando el aire formara algo parecido a una hoja de navaja, atacó a Zirconis directamente en los ojos durante el mayor tiempo que pudo, más y más cuchillas de aire eran creadas bajo su magia pero no resistiría mucho… Dejó de hacer las cuchillas para soltar un suspiro agotador mientras intentaba que su magia no abandonara el remolino sobre el que estaba apoyada –No iba a dejar que… Se divirtieran solas… –respondió de manera entrecortada a la niña quien sonrió ligeramente…

Entonces… Calló el remolino había desaparecido y ella comenzaba a desplomarse hacia el suelo. Después de un segundo de impresión sus manos reaccionaron solas y crearon una cama de aire sobre la que calló antes de tocar el suelo, la caída la hubiera matado…

–Nada mal muchacha… –escuchó hablar al dragón que ahora yacía en el suelo –Me parece que eres exactamente el tipo de mujer a la que me gustaría devorar –Aeris retrocedió con miedo al ver que el dragón movía una pata hacia ella. Intentó atacar pero no le hizo nada, la piel del dragón era muy fuerte.

Vio como Wendy bajaba hacia ella ayudada por Charle, tenía que darles tiempo de llegar, no se sentía segura de enfrentar a Zirconis sola…

–Pero, como ya dije… La ropa estorba bastante… –dijo Zirconis y abrió su boca mostrando un extraño brillo de color rojo.

Aeris intentó escapar pero antes de que pudiera hacer cualquier cosa sintió como su ropa se desgarraba… Volteó a mirarse a sí misma para darse cuenta de que efectivamente no traía nada encima. Se cubrió a sí misma como pudo antes de soltar un chillido y una mirada de ira hacia Zirconis… Claro que un fuerte sonrojo se acomodó en sus mejillas pero el miedo comenzó a crecer en su interior al verse casi devorada por el dragón…

Cerró los ojos con fuerza y se encogió en el lugar. Fue entonces cuando escuchó un extraño ataque mágico y luego sintió algo suave y caliente sobre sus hombros. Abrió los ojos ligeramente para encontrarse con unos ojos de color verde-azulado que últimamente eran muy familiares para ella.

–Laxus… –pronunció ella con suavidad viendo que lo que estaba sobre ella era el abrigo negro que el rubio llevaba usualmente con él. El nombrado la miró ligeramente antes de mirar de nuevo al dragón.

En menos de un segundo Laxus estaba cara a cara con el Zirconis lanzándole un ataque potente.

–Toma esto! –gritó el rubio antes de dejar salir una potente descarga hacia Zirconis. La descarga recorrió todo el cuerpo del dragón provocando que un brillo amarillo lo cubriera por completo. Su furia estaba incrementada debido a la visión de Aeris a punto de ser devorada por el dragón.

–Maldito! –gruño Zirconis en medio del ataque.

–¡Te toco un rival demasiado duro, viejo pervertido! –gritó Laxus mientras mantenía el ataque hacia el dragón.

–¿Hasta cuándo vas a seguir parloteando, muchacho? –preguntó Zirconis al tiempo que extendía sus alas de manera repentina provocando que las descargas tomaran otro curso completamente distinto y casi hirieran a las personas que estaban allí cerca. Un ataque fue directamente hacia Laxus golpeándolo en el pecho y enviándolo varios metros hacia atrás.

–Si te atreves a llamarme muchacho, es que debes estar preparado, ¿no? –preguntó Laxus con un deje de sarcasmo el tiempo que se ponía de pie para volver a atacar. De nuevo, una poderosa descarga rodeó el cuerpo de Zirconis pero esto no evitó que el dragón avanzara peligrosamente hacia el Dragon Slayer de Rayo –Rage Bolt! –gritó Laxus alzando su puño provocando que una fuerza eléctrica rodeara a Zirconis pero el dragón parecía no verse afectado por ninguno de sus ataques.

–Tal vez un solo Dragon Slayer no pueda… Pero si son dos… –habló Wendy antes de correr hasta donde se encontraban Laxus y Zirconis y atacar –¡Alas del Dragón del Cielo! –gritó la niña lanzando un ataque que hizo que el dragón sintiera molestias e intentara volar.

–Bien hecho, Wendy! –gritó Laxus aprovechando la distracción de Zirconis para darle un golpe directo que provocó que el dragón cayera al suelo.

Lo hicieron… –pensó Aeris mientras suspiraba aliviada –Lo lograron, derrotaron a Zirconis –sintió que estuvo a punto de llorar por la felicidad al ver la sonrisa ladina de Laxus dirigirse hacia ella pero la sonrisa de ambos se borró cuando sintieron que Zirconis se estaba levantando… Seguía con vida y para peores… No parecía ni siquiera herido, ni un poco… Estaban en muy graves problemas y más ahora que Zirconis lucía enojado.

–Me diste un golpe directo en la cara… Maldito muchacho –gruño Zirconis mientras se levantaba del suelo. Wendy lo veía consternada mientras escuchaba a sus espaldas a sus otros compañeros hablar preocupados sobre la situación –Empiezo a estar realmente enfadado… Me gusta jugar con las chicas, pero no me divierte pasar mucho tiempo con un hombre –dijo mientras su miraba se volteaba a la Dragon Slayer del Cielo con lo que parecía una sonrisa socarrona –A ustedes me los comeré con la ropa puesta… –finalizó haciendo que los ojos de Aeris se abrieran como platos –Creo que el hombre tiene la carne demasiado dura y no se ve apetitoso, pero tú… – Zirconis se acercó peligrosamente a Wendy quien solo retrocedió un paso debido a que estaba petrificada y cuando intentó reaccionar era demasiado tarde, iba a ser devorada.

–Wendy, huye! –dijo Laxus mientras se colocaba en frente a ella para darle una oportunidad para escapar.

–¡Laxus! –gritó Aeris desesperadamente al ver como el dragón devoraba al rubio…Como si todo se oscureciera o como si hubiera estado ciega o dormida por un corto periodo de tiempo. Aeris abrió sus ojos y vio que Laxus estaba bien y Wendy igual… Sin embargo, una lágrima recorría su mejilla –¿Un sueño? –preguntó ella en un susurro más para sí misma que para los demás. Volteó a ver en todas direcciones solo para ver que sus compañeros estaban en sus mismas condiciones.

–¿Qué fue eso? –se preguntó Wendy mirando atónita hacia adelante, afortunadamente reaccionó a tiempo –¡Rugido del Dragón del Cielo! –gritó atacando a Zirconis quien se dirigía hacia ella para liberarla.

–¡Rugido del Dragón del Rayo! –atacó Laxus justo después, la combinación de poderes provocó que Zirconis se debilitará… Entonces, todo se volvió oscuro para Aeris…

–¡Aeris! –fue lo primero que escuchó. Su prima estaba a su lado, aún habían estrellas en el cielo, el calor era abrazador y el suelo temblaba con fuerza… Cuando abrió los ojos Lucy la abrazó con fuerza –Me alegra tanto que estés bien… –Aún seguía sin ropa, pero el abrigo de Laxus la mantenía en calor y cubierta –Tengo que destruir la puerta… Prométeme que si algo sale mal saldrás de aquí y te llevarás a quien puedas contigo… –esta última frase la hizo reaccionar.

–Lucy, no! –gritó con desesperación intentando ponerse de pie sin éxito, estaba agotada –Es muy arriesgado, debemos encontrar otra forma…

Pero ya era tarde… Su prima estaba decidida… En menos tiempo de lo que se pudo pensar, ya estaba en frente a la puerta con todos sus espíritus celestiales… Estaba al límite, ni aguantaría mucho… El corazón de Aeris comenzó a acelerarse, ni siquiera notó cuando Yukino se acercó para ayudar a Lucy… Buscaba a Laxus, estaba asustada… Y si aquello en verdad había pasado y Laxus estaba… ¡No! ¡No podía ser cierto! Fue entonces cuando lo vio… Seguía dando pelea… Las lágrimas recorrieron sus mejillas por la montaña rusa de emociones que había en su interior… No quería perderlo y al parecer no lo haría… Distrayéndola de inmediato, su prima tiró con fuerza de su brazo para levantarla y llevarla con ella, entonces se dio cuenta de que algo caía desde lo alto del cielo, envuelto en llamas… ¿Un dragón? Caía directamente hacia la puerta por lo que todos los presentes se apresuraron a buscar refugio o al menos a alejarse un poco del sitio en el que pronto sería el impacto. Una luz inundó todo el lugar… Nadie podía ver nada, todo el mundo fue cegado… Entonces, algo pudo ser divisado… ¡La puerta ya no existía!

Entonces, todos voltearon su mirada a todos lados… ¿Significaba que todo iba a estar bien ahora, ya no estaban en peligro? Nadie lo sabía con certeza… De repente, los cuerpos de los dragones comenzaron a brillar y el brillo fue liberándose poco a poco llevándose con él a los dragones…

–Qué está pasando? –gruñó Zirconis con un deje de ira al ver que él también estaba brillando –Unos simples humanos… ¡Unos simples humanos! –repitió dando un peligroso paso al frente provocando que tanto Laxus como Wendy retrocedieron… La princesa de Fiore, contra todo pronóstico, comenzó a caminar hacia el dragón.

–Lo siento… –dijo la peli-verde en voz baja ignorando por completo las advertencias de Wendy y Laxus –Yo construí la puerta que conecta el pasado con el futuro. Yo perturbé sus líneas temporales naturales… Tú perteneces al pasado de hace 400 años y nosotros vivimos en el presente –le dijo al dragón –Originariamente, no tenemos ninguna razón para pelear… Yo fui quien cambió eso… –dijo manteniendo la mirada firme.

–Quién eres tú? –preguntó Zirconis con los ojos entrecerrados.

–Hisui E. Fiore… –contestó ella –Mi nombre es igual al color de tu cuerpo, jade. Somos iguales –dijo con una cálida sonrisa –Eres un dragón de jade…

–¡Dragón de jade! –repitió Zirconis con orgullo –No suena mal… –dijo justo antes de darse cuenta que estaba desapareciendo por completo –Espera un momento! ¡Maldición, me engañaste! ¡Yo…! –gritó antes de desaparecer por completo en una bola de luz al igual que todos los demás dragones que se perdieron en esferas de luz.

–Desaparecieron… –susurró Lucy al borde de las lágrimas provocando un efecto parecido en Aeris…

Laxus chasqueó su lengua con molestia al darse cuenta de que no había conseguido derrotar a Zirconis… No le agradó para nada el no poder dar más pelea… Estuvo a punto de quejarse en voz alta cuando sintió un repentino peso en el pecho. Volteó su mirada hacia abajo para descubrir la pequeña figura de Aeris aferrada completamente a él y aún envuelta en su abrigo… Notó como su pecho comenzaba mojarse mientras la sentía a ella apretar sus brazos a su alrededor… Estaba llorando… La atrajo aún más hacia él en cuanto la escuchó soltar un gemido; sabía que eran lágrimas de alegría pero detestaba la idea de Aeris derramando lágrimas, sin importar qué tipo de lágrimas...

–Por un momento pensé que te perdería… –susurró la peli-negra entre llantos –Tuve mucho miedo –admitió sintiéndose débil pero era la verdad… Le aterraba la idea de que él se fuera de su lado, no quería perderlo, quería estar siempre con él… Ahora entendía por qué siempre quiso que él volviera al gremio, por qué siempre tuvo deseos de que él estuviera cerca… Estaba enamorada… Completa y locamente enamorada de Laxus Dreyar…

Para Laxus, escuchar esas palabras por parte de Aeris fue lo mejor que le había pasado en mucho tiempo… Su vida fue un completo desastre desde que su padre fue expulsado del gremio… Él fue un completo idiota al dañar a sus compañeros y muchos no dejaban de juzgarlo por ello… Pero Aeris… Ella era distinta… Desde que se conocieron siempre tenía una sonrisa que parecía dedicarle solo a él; no era la maga más fuerte del gremio pero no era indefensa… Era dulce y cariñosa pero no se quedaba cruzada de brazos cuando alguien dañaba a sus seres queridos… Desde hace poco tiempo sabía que Aeris era más para él, mucho más que una simple compañera de gremio, mucho más que una amiga… La quería su lado hasta que la muerte se los llevara a ambos…

–No te desharás de mí tan fácilmente, pequeña –dijo tocando con suavidad los cabellos negros que adornaban la cabeza de su compañera… No había ni un alma a la vista, todos se habían ido en cuanto vieron que era mejor dejar a aquellas dos personas solas… –Ni siquiera he tenido la oportunidad de verte en una batalla en serio, sin reglas –comentó ya que la única batalla en que había visto a Aeris participar fue en los Grandes Juegos Mágicos –Tendrás que aguantarme un poco más –dijo con una sonrisa socarrona logrando que la sonrisa volviera al rostro de la chica que lo acompañaba –Todo está bien ahora… –dijo abrazándola de nuevo con fuerza provocando que volviera a ocultar su rostro en su pecho... Si tan solo supiera el miedo que había pasado... Maldito Dragon Slayer temerario...


Muy bien, eso es todo por ahora. De hecho, este drabble tiene otro que lo sigue inmediatamente y que ya está escrito hasta la mitad así que espero poder subirlo pronto y luego continuar con los demás drabbles que tengo en mi mente pero, hasta que eso pase, ¡nos leemos después!