Familia

Lucy no era una persona celosa, para nada... Siempre había querido a Aeris como a la hermana mayor que nunca tuvo y cuando se fue de su casa creyó que nunca se volverían a ver… Cuando ella llegó a Fairy Tail buscándola se había llenado por completo de alegría, ella era su familia… Las cosas habían comenzado bien… Iban a misiones juntas, ella se quedaba a dormir en su casa, salían a comer, charlaban y se divertían… Pero ahora… Algo había cambiado y sabía exactamente porqué…

Habían vuelto de Crocus hace tan solo unas dos semanas y con costos había visto a Aeris… Hoy al fin ambas tenían algo de tiempo libre, o al menos eso creía ella… Caminó hacia ella para preguntarle si quería que ir a almorzar o de compras con ella, Erza, Juvia, Wendy, Charle y Levy… Pero su prima solo se río apenada disculpándose ya que ya se había comprometido a salir con alguien más… Lucy se había decepcionado pero lo entendía… Afortunadamente, las demás chicas sí pudieron ir… Decidieron ir a un café no muy lejos del gremio y se sentaron en una mesa para ojear los menús y al fin pedir algo de comer.

–¡Vaya, creo que eso lo explica! –dijo Levy con sorpresa en su voz ganando miradas confundidas por parte de sus acompañantes. Para aclarar la situación, señaló hacia el mostrador que quedaba a espaldas de Lucy y Erza donde se encontraba una pareja pidiendo comida para llevar.

–E-esa es… ¿Aeris? –preguntó Lucy aunque para las demás lo más importante era la persona (hombre) que estaba a su lado.

–¡Vengan, rápido! –dijo Erza arrastrándolas a todas a la pequeña entrada que llevaba hacia los baños de mujeres, desde podían ver al menos los perfiles de las dos personas.

–E-está con, ¿Laxus? –preguntó Lucy sorprendida intentando no gritar el nombre de la persona a quien ahora veía con su prima.

–B-bueno, Lucy-san… –comenzó a hablar Wendy –Laxus-san siempre estuvo muy pendiente de Aeris-san… –todas las demás la miraron sin terminar de comprender lo que ella quería decir así que decidió explicar mejor –Cuando nos atacaron en Crocus y no pudimos participar en los primeros días de los Juegos Mágicos, él llegó a verla el primer día… Cuando desperté él estaba a su lado y no se fue hasta que ella se quedó dormida… Ninguno de los dos se dio cuenta de que yo ya había despertado –explicó.

–P-pero Aeris me diría si algo así pasara –dijo Lucy.

–Bueno, todos tenemos secretos… Tal vez quisieron mantener su relación en secreto hasta que fuera algo más serio… Ella no te hablaría cualquier hombre que pueda llegar a su vida, digo… Esas cosas necesitan tiempo… –sugirió Levy intentando consolar a Lucy quien hacía un pequeño puchero –Además, creo que Wendy tiene razón… Es decir, mírenlos –dijo señalando de nuevo a la pareja.

Aeris miraba el menú que había disponible en el mostrador, lo sujetaba con la mano izquierda mientras su mano derecha tocaba ligeramente su barbilla en una pose pensativa, sus ojos color chocolate estaban por completo sumidos en el menú y su ceño estaba ligeramente fruncido. A su lado, Laxus ignoraba por completo la mirada insistente de la joven que los atendía quien buscaba desesperadamente un poco de su atención y enviaba miradas de odio casualmente a su acompañante. El rubio miraba a Aeris sin alguna expresión legible en su rostro pero parecía que era completamente incapaz de despegar su mirada de ella. Esto acabó cuando ella terminó por decidirse por algo del menú entregándoselo a la joven del mostrador mientras le dictaba su orden, sin embargo, no la miró, solo sonrío… Pero esa sonrisa fue dirigida sin querer hacia Laxus quien desvió su mirada hacia el frente después de unos segundos provocando que ella se sonrojara al darse cuenta de lo que había provocado sin querer.

–¿Quién diría que Laxus podía llegar a ser tan tierno? –preguntó Charle con un tono un tanto bromista. Para ella, la atracción casi magnética entro esos dos siempre fue algo evidente.

–Juvia está feliz –habló en tercera persona la peli-azul de cabello más largo –¡Es una rival menos para ganar el corazón de Gray-sama! –celebró alzando sus brazos al aire.

Siguieron observando mientras los veían mantener una conversación mientras esperaban por su orden. La misma joven de antes se acercó con una bolsa que llevaba su comida entregándosela a Laxus, antes de que se fueran dirigió una última mirada de odio a Aeris, quien ésta vez sí lo noto. En respuesta a las miradas hostiles de la empleada se acercó mucho más a Laxus mientras caminaban hacia la puerta y se abrazó a su brazo para, tan solo un segundo después, devolver la mirada enojada a la joven en el mostrador quien reaccionó con un bufido de niña mimada mientras caminaba hacia la sala de descanso.

–¿Vieron eso? –preguntó Erza para asegurarse de que no lo había imaginado, era muy difícil ver a Aeris enojada por asuntos triviales.

– Sí, Juvia podría aprender algunas cosas de Aeris-san –volvió a hablar la peli-azul al ver como la peli-negra había logrado exitosamente alejar a su rival y mantener a Laxus a su lado.

–Creo que deberíamos comer algo y luego hablaremos con Aeris y le pediremos que nos explique lo que vimos –dijo Levy a lo que todas, excepto Lucy, asintieron con la cabeza.

–Yo… Creo que ya no tengo hambre… Estoy algo cansada así que volveré a casa –dijo antes de salir lo más rápido que podía del café pero ya era tarde, no había señales ni de su prima ni de Laxus por ningún lado.

Se fue rápidamente hacia el gremio con la esperanza de que tal vez estuvieran ahí pero al llegar tampoco había señales de ninguno de los dos… Con un suspiro caminó hacia la mesa en donde estaban sentados Gray, Natsu, Happy y Gajeel y se sentó en frente a ellos con un suspiro cansado mientras recostaba su cabeza sobre sus brazos.

–¿Por qué esa cara tan larga? –preguntó Mirajane quien le llevaba un plato de comida a Natsu.

–Es por Aeris… Se suponía que nos contábamos todo y ahora parece que está saliendo con alguien y ni siquiera me lo comentó –dijo desanimada –Ya ni siquiera tiene tiempo para mí por estar con él –dijo sintiéndose mal al decirlo, sentía que sonaba como una niña caprichosa pero no quería perder a su prima, casi-hermana.

–Vaya, vaya… ¿Quién es el afortunado? –preguntó Mirajane acercándose a ella.

–Laxus… – contestó Lucy después de dudar por unos segundos si debía decirlo… La noticia sorprendió a Gray y a Mira… Pero a Natsu y Gajeel no…

–Es obvio, esos dos son compañeros –dijo el peli-rosa aún con la boca llena de comida.

–¿A qué te refieres con eso? –preguntó Lucy mirando a su compañero de equipo sorprendida.

–Los dragones adultos escogen un compañero para toda la vida en un periodo muy corto de tiempo y lo mismo pasa con los Dragon Slayers… –intentó explicar pero los demás aún tenían muchas dudas.

–Es como si nuestros cuerpos supieran quién es nuestra compañera y reaccionaran de inmediato –explicó Gajeel quien hasta ahora se había dedicado a escuchar la conversación –Una de las maneras de darnos cuenta cuando alguien es compañero o compañera de un Dragon Slayer, es por el olor… Cada persona tiene un olor natural que es más perceptible para un Dragon Slayer cuando esa persona es su compañero y a la vez es menos fuerte para los demás Dragon Slayers… En cuanto se encontró con Laxus el aroma de Aeris se volvió algo casi inexistente para nosotros… –dijo refiriéndose a él y a Natsu.

–Pero… ¿Por qué ella no me dijo nada? –preguntó Lucy –Siendo algo tan importante como eso… Debió habérmelo dicho…

–No creo que Laxus se lo haya explicado aún… Si lo piensas un poco es un tema difícil de tratar con tu compañera… En especial si es humana y no siente lo mismo que sienten los Dragon Slayers en esas situaciones…

–¡Lu-chan! –llamó Levy entrando al gremio junto con las demás chicas –Te fuiste muy de repente, estábamos preocupadas… –continuó mientras se acercaban a la mesa en donde se encontraba el pequeño grupo.

–Lo lamento… Me siento un poco mal porque Aeris no me dijo que salía con Laxus… –confesó sonrojándose ante lo tonta que sonaba en ese momento, al menos para sí misma –Es algo estúpido, lo sé; pero hemos estado juntas desde que éramos unas niñas y… Creo que estoy algo celosa de que ahora pase más tiempo con Laxus… –terminó, bajando la mirada.

–Lucy-san… –dijo Wendy –A-aeris-san es como una hermana mayor para mí y, al principio, yo también estaba celosa, pero… Ella se ve muy feliz cuando está con Laxus-san, ¿no es así? –dijo haciendo sonreír a las demás chicas que le daban la razón –Además, creo que Aeris-san es muy afortunada al conseguir a alguien que la aprecia tanto como lo hace Laxus-san… –terminó.

Lucy estuvo a punto de responder algo cuando fue interrumpida por la puerta del gremio abriéndose para luego ver a su prima entrar, muy sonriente. Aeris se acercó a ellos en cuanto los vio haciendo que todos notaran un pequeño detalle… Venía sola… A ninguno le pasó por alto el hecho de que la peli-negra creía que su relación con Laxus seguía siendo un secreto (y probablemente Laxus pensara lo mismo), pero eso no significaría que se iban a librar el interrogatorio, oh no… Como buenas amigas, las chicas no iban a dejarlos en paz hasta que se aseguraran de que no era necesario acosar a Laxus para que cuidara de su amiga, quien tampoco se iba a salvar… Aeris tenía muuucho que explicarles… Cosas típicas, claro: ¿Cuánto tiempo llevan saliendo? ¿Te trata bien? ¿Salen muy seguido? ¿Ha intentado violarte? En fin, lo habitual…

–¡Hola, chicos! –saludó la peli-negra al llegar –Chicas, lamento no haber podido ir con ustedes, estaba un poco ocupada… ¡La próxima prometo no faltar! –sonrío.

–Si… Nos dimos cuenta de cuán ocupada estabas… –dijo Erza mirándola con una sonrisa ladina haciendo que Aeris ladeara la cabeza, confundida… De repente, Juvia se lanzó hacia ella abrazándola.

–¡Juvia está muy agradecida con Aeris-san! ¡Gracias a ella, ahora Juvia podrá alejar a sus rivales en el amor! –dijo dejando mucho más confundida a la oji-café quien miraba a las demás buscando alguna explicación.

–Aeris-san, tal vez Laxus y tú deban buscar otro lugar para reunirse, más alejado del gremio –dijo Wendy haciendo que Aeris finalmente entendiera de qué estaban hablando sus amigas y se sonrojara hasta casi competir con el cabello de Erza.

–¿U-ustedes estaban a-ahí? –preguntó en voz baja mientras jugaba con sus manos.

–Si… Podrías habérnoslo dicho… –habló Lucy haciendo que Aeris levantara la mirada, apenada, al escuchar el tono de voz que había usado.

–¡Lucy, lo siento mucho! –se disculpó apretando los ojos –Laxus y yo queríamos mantener esto en secreto hasta que nuestra relación avanzara un poco más… Llevamos muy poco tiempo saliendo y no quería decirte si no tenía la certeza de que podríamos estar juntos por un buen tiempo… Lo siento… –dijo sonrojándose el doble de lo que ya de por sí se había sonrojado.

En ese instante, se abrió nuevamente la puerta del gremio dando paso al rubio del que el pequeño grupo de amigos no dejaba de hablar… Como siempre, sus ojos buscaron a la joven con quien había estado hace unos momentos esperando encontrarla hablando con sus compañeros tranquilamente como siempre la encontraba… Pero ésta vez era diferente… Ella estaba de pie, rodeada por sus amigas y algunos de sus compañeros de equipo. Se veía muy avergonzada y parecía que en cualquier momento saldría humo de su cabeza por lo sonrojada que estaba. Fue entonces cuando se dio cuenta, de que todos los que estaban rodeándola a ella, ahora lo miraban fijamente a él… Aeris le envió una mirada preocupada mezclada con arrepentimiento como si se estuviera disculpando. Eso significaba… Oh mierda…


Este fue un poco distinto a los demás, he intentado darle más importancia a otros personajes y no solo a Laxus y Aeris, esto con el fin de enriquecer un poco la historia por eso es que se habla tanto de la relación que tienen Aeris y Lucy como familia. En fin, espero que les haya gustado, nos leemos después!