Kageyama se quedó solo en aquella oscuridad.

Las fuertes palabras de su compañero repicaban una y otra vez contra su mente.

Su cerebro solo reproducía aquello. La mirada de Hinata y su declaración, una y otra vez. ..

-He ¿Kageyama?!

El exagerado grito de Tanaka resonó en el gimnasio a la vez que la pelota golpeaba violentamente su rostro.

Sonó el silbato cortando el partido que tenía contra Daichi y Ennoshita en un dos contra dos.

-¿estás bien? - Su capitán sostenía su cabeza.

- Sí. Todo bien.

Daichi lo ayudo a incorporarse y miro a Suga con preocupación quien también lo hacía mientras lo asistían.

El entrenador Ukai los reunió para la última charla de la noche.

Takeda sensei hablo primeramente.

-Como todos saben de alguna manera, y aunque esto no se haya comentado y cada uno sepa individualmente, mañana nuestro equipo sufrirá una pérdida. Y hoy también la hemos notado. Hinata mañana partirá hacia Tokio en el tren de las 11 de la mañana. Pude hablar con los profesores y mañana el que desee puede ir a despedir a Hinata a la estación.

Todos, excepto Kageyama organizaron cual sería la despedida que le harían a Hinata.

Cuando Takeda termino de hablar, Tobio se levantó furiosamente y abandono el gimnasio sin siquiera cambiarse su ropa. Solo quería estar en su casa, en su habitación. Quería estar sólo.

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No se imaginada que lo irían a despedir.

Pero allí en el andén vestidos con sus casacas negras y debajo el uniforme negro con naranja, estaba Karasuno ondeando su bandera.

Aquello era muy emotivo y se sintió más triste aún. No quería irse.

La opresión en su pecho aumento cuando Ukai y Takeda le obsequiaron una réplica de su remera, con la impresión del n 10 en su espalda. Del lado de adelante habia una leyenda que rezaba "Shoyo, ¡Vuela!"

Por los parlantes se anunciaba la salida de su tren.

Un amable pasajero les saco una última foto.

Yachi le regalo un bello cuadro donde descansaba una foto de uno de los últimos partidos. Ahí se había capturado la alegría de haber ganado.

Abrazo a Yachi fuertemente.

Iba a extrañar su amistad.

Sugawara revolvió sus cabellos y lo miro con orgullo.

-Haznos quedar bien vayas donde vayas.

-¡Ossu!

Uno a uno fue pasando y saludando con cálido abrazo.

Hasta Tsukishima le demostró afecto.

Tobio también quería abrazarle. Su cuerpo se lo pedía.

Pero cuando llego su turno, Hinata extendió su mano en forma de saludo.

-Cuida de Yamaguchi. Ahora debes poner toda tu atención el él.

-Entiendo.

-Y vence al gran Rey.

-Sí.

Tal vez en ese momento a ambos se les rompía de a poco el corazón.

Y con lágrimas en los ojos Hinata murmuro:

-Debes vencerlo. Es la única forma que yo te venza a ti... Iremos a las nacionales y te venceré.

Todos esperaban una reacción muy distinta de lo que ocurrió.

Kageyama sonrió dulce y abiertamente.

-Es una promesa.

Hinata partió hacia Tokio, dejando un gran hueco que nadie, podía llenar.

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No sabía que le iba s resultar tan duro despedirse de Hinata. Más aun con las condiciones que reinaban.

Hinata se había ido obligado. Y aparte de eso se había ido enamorado de él.

Tobio era un joven inocente. Al igual que Shoyo.

El sabia poco y nada lo que era relativo al amor.

Si a la edad de 15 años le hubiesen preguntado que era el amor, él hubiese respondido que era estar dentro de la cancha jugando al vóley.

Tenía escasa información sobre lo que era el mundo femenino y tampoco le interesaba.

Y tenía muchísimo menos información de relaciones hombre y hombre.

Al ser de una zona rural, y con la ignorancia de su edad, ni siquiera sabía si aquello se podía hacer.

Podía un hombre ¿querer a otro?

Esa misma tarde, cuando Shoyo se fue, se armó de valor para ir a la práctica de la tarde.

Debía empezar a jugar con Tadashi y debían conocerse un poco más respecto a las maneras de jugar de cada uno.

El sonido del silbato de Ukai lo trajo a la realidad.

-Kageyama debes hacer los pases más despacio. Yamaguchi no es Hinata. Aminora la levantada.

-Ossu.

Dijo en voz baja.

Durante el resto de la tarde, no pudo concretar ningún pase, siquiera armar una jugada.

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Yamaguchi no era astuto, no era resistente, no tenía reflejos, carecía de velocidad, y su remate no era potente. En resumidas palabras... Yamaguchi Tadashi no era Shoyo.

Tanto Yamaguchi como Kageyama sentían esa tensión de no poder conectarse entre ellos. Y lo que le llamaba la atención a Tobio, era que con los demás rematadores podía hacerlo. Pero con Yamaguchi no.

-Yamaguchi no es Hinata- dijo Suga- deberías pensar eso.

-Lo sé.

-El no podrá hacer de inmediato las improvisaciones que tenías tú con Hinata.

-Pero...

-Él es un nuevo rematador y bloqueador central. Hinata ya no está más. Aprende a trabajar con Yamaguchi. Todos somos diferentes y haz demostrado poder sacar el 100% de cada uno, ¿qué te impide hacerlo con él?

-No es Hinata... Y yo necesito a Hinata.

Sugawara miro con pesar a su kouhai. Y es que el rostro de Tobio había dejado de mostrar expresiones desde el día que Hinata se había ido.

-Ven. - Sugawara se lo llevo fuera del gimnasio.

Cuando llegaron a la habitación del club hablo.

-Hinata me contó que te vio en las orillas del río la última noche.

-Sí.

-También me contó la conversación que tuvieron.

Tobio palideció al escuchar aquello.

Claro que había pensado en esa conversación, ciento de veces, pero no la podía analizar por completo. Porque en alguna parte de su corazón no podía aceptar aquel hecho de que un hombre amase a un hombre. Más bien tenia ignorancia en aquel tema, no sabía siquiera si eso estaba permitido. El amor que Hinata le declaro, lo hizo confundir terriblemente.

-No te asustes. -

Las palabras de Suga lo hicieron volver a aquella diminuta habitación del club.

-¿Qué es lo que te pone mal de esa conversación? O es que de verdad extrañas el juego de Hinata.

-Bueno... Mm... Yo... Si lo extraño... Pero...

-¿Pero?

Tobio callo unos segundos buscando como escapar de aquello, pero la mirada penetrante de su senpai lo hizo desistir.

Sabía que Suga era un buen confidente, lo había visto incontables veces hablando con Hinata y jamás él había dicho nada hasta ahora.

-Suga-senpai... ¿es posible que un hombre se enamore de... De un hombre?

Las tímidas palabras de Tobio hicieron enternecer a Sugawara.

Había olvidado lo que era la inocencia de los 15 años.

Él pronto cumpliría 18 y sabía muy bien las dudas por las que pasaba Kageyama.

-Veras... Es posible claro que sí. Y real. Se puede materializar. Tal vez si vivieras por ejemplo en Tokio sería algo muy común. Como esto es una zona rural, se oye descabellado. Pero si es posible. Solo que aquí...-agacho su cabeza con pesar- la gente es un poco más cerrada... Y no acepta con facilidad estas clases de relaciones.

Sugawara se sentó contra la pared y agarro una pelota que había allí.

-¿Sabes Kageyama...?- dijo jugando con la pelota - yo también pase por lo mismo.

Sugawara sonreía tímidamente. Y sus mejillas se habían puesto de un escarlata intenso.

Revolvió sus cabellos platinados y no podía mirar a los ojos a su kouhai.

-¿Tu?... - el asombro de Tobio lo hizo sentirse incómodo.

-Sí... Con Sawamura.

-Ohh ¿en serio?

Los ojos de Tobio se iluminaron por primera vez...

-¿Entonces es real? ¿Se puede hacer?

Suga volvió a sonreír.

-Si se puede. Pero obviamente si a ti también te gusta Hinata. Es como una relación hombre /mujer. Ambos deben sentir lo mismo. ¿Te gusta Hinata?

Tobio había confirmado una de sus dudas al conocer la historia de su senpai. Al parecer no había nada de malo y se podía estar con otro del mismo sexo.

-¿Cuánto haces que estas con Sawa senpai.?

-Casi un año. Nosotros también tuvimos dudas al principio. Pero nos queríamos mucho como para frenar todo. También no sabíamos que hacer, buscamos en internet, allí hay de todo. Pero no le dijimos a nadie. Pocos entenderían y muchos nos juzgarían.

Tal vez Hinata tardo tanto en decirte porque se sentía igual de confuso.

-¿Tardar? ... ¿Cuánto?...

-Pues... Creo que después de perder con Seijoh... Él estaba triste pero no tanto por perder. Sino por como tú te sentías y lo deprimido que estabas. A menudo me pedía consejos sobre cómo animarte y como hacerte sentir bien. Hasta que me confeso que te quería mucho. Que sentía que ser tu compañero o tu amigo no alcanzaba. Y me pregunto si era posible que hubiese otro lazo más fuerte aparte de una amistad. ¿A ti te gusta Hinata?

Suga hizo nuevamente la pregunta que Tobio había ignorado. Quería saber la respuesta.

-No... Yo no lo sé.-

El tono de frustración de Kageyama se notaba a distancia.

-Yo creo que lo quiero... Si lo quiero mucho... Pero no ... No sé de qué forma.

Sugawara asintió sonriendo. Había que darle tiempo. Lo iba a entender solo. Solo necesitaba eso. . Un poco de tiempo.

-El próximo mes iremos a Tokio. ¿Iras?

-¿Jugaremos con Nekoma?

-mmm sí y no. Iremos a ver un partido de Nekoma con Fukorodani. No jugaremos nosotros.

-¿Entonces?

-Iremos a ver el primer partido de Hinata con Nekoma.

/

Dudaba si alguna vez las cosas salían tanto como el querían.

El partido perdido contra Seijoh en el ínter high era una muestra de ello.

Confesarse de ese modo era otro ejemplo más.

Ahora tenía ese temor, el de ser rechazado. Y ser rechazado por Tobio significaba lo peor del mundo.

No sabía que le podía doler más, dejar de jugar voleibol o que Tobio lo mirase con asco. Pensando objetivamente delimitante la segunda opción.

Porque con Tobio combinaba ambas cosas. Su amor por el vóley y su amor por él.

Amaba Karasuno. Era el mejor equipo donde alguna vez hubiese podido jugar. Pero eso había dejado ser viable y no podía evitar llorar cada vez que lo recordaba.

Amaba su camiseta número 10. Amaba todo de Karasuno.

A pesar de haber estado allí si unos cuantos meses jamás de olvidaría de nadie.

Tenía en sus manos recomendaciones para Nekoma y Fukorodani... Ambas muy buenas escuela con buenos jugadores. Pero en ninguna de ellos estaba Tobio.

Ni Kenma o Akaashi podría reemplazarlo, y sabía que ninguno de los dos armadores de ambos equipos podía llevarle el ritmo.

Decidió por Nekoma. De alguna manera Kenma y Kuroo lo hacían sentirse cerca de Karasuno, tal vez gracias a la amistosa rivalidad que siempre había existido con ellos.

Fue nombrado suplente con altas probabilidades de ser titular en pocos días. Tenía habilidades que todos alababan, pero aun así se sentía distante y no lograba unirse y conectarse tanto como Kuroo deseaba.

Amaba ese deporte pero también amaba a alguien. Que jugaba con él.

Nunca en su vida podía explicar cuanto se le inflaba el pecho al recibir una levantada de Kageyama. Tal vez después de todo, el amor desmesurado por el vóley había sido en gran parte a Tobio quien hizo que se esforzase y aprendiese más los primeros días en Karasuno.

Tobio era importante.

Kenma no era Tobio.

Y eso le irritaba

-Chibi-chan... ¿Qué paso con ese número 10 al que había que temer? Lo dejaste en Karasuno.?

-Más bien dejo a Kageyama allí- afirmo Kenma mientras se posicionaba para jugar. - Lo siento Hinata, no puedo hacer esas levantadas rápidas. No siempre puedo improvisar- hablo con su calma habitual.

-Ossu...

Una vez mas no había podido concretar un pase y eso lo estaba irritando en sobremanera, porque si no lograba metas no tendría el puesto de titular contra el equipo de Bokuto.

Lavo su cara con agua helada mientras meditaba cómo hacer para volver a sentir todo lo que el vóley una vez le había dado.

¿Dónde había quedado ese amor, esas ganas de nunca rendirse, esas ganas de jugar hasta que sus pies no le respondían?

Aún quedaban dos horas más de práctica y él quería largarse ya.

¿Dónde estaba el Hinata que pedía siempre un partido más?

¿Quién era ese ser sin brillo que le reflejaba el espejo?

Seco su rostro suavemente y con mucha calma decidió volver al gimnasio.

Las palabras de Kenma resonaban una y otra vez.

Sacudió su cabeza alejando el recuerdo de él y decidió dar lo mejor de sí hasta que terminase el día.

En lo que resto de esa semana, de a poco y con la ayuda de Kuroo y más que nada de Kenma fueron conectándose armador con rematador y las jugadas se concretaban cada vez más.

Tal vez demostrando más determinación podía llegar a ser titular... Y con eso tal vez contra Fukorodani sentir un poco de emoción.