CAPITULO 24: EL CAOS EN LA MENTE DE LI. ¡EMERGENCIA! ¿PERDIMOS A SHAORAN?
"La oscuridad… Perdición de los ambiciosos y terror de los castigados... Siempre eh tenido la firme convicción de que una persona que cae en ella es simplemente un ser débil, alguien que prefirió la salida fácil antes que luchar por lo que quería… Ahora no estoy del todo convencido… Por más que luche, me fortalezca y sea bueno con los demás, el cielo siempre busca la manera de quitarme lo que más quiero, lo que amo y necesito… Percibo fácilmente que tanto él como ella han salido, dejándome bajo el cuidado de la única que creo, me puede ser fiel ahora: la espada… Creen que no escucho, que no veo, que estoy dormido, ajeno a todo pero desde que el aire volvió a mis pulmones en esa cueva, eh estado tan presente como cualquier otra persona…Sé todo, se que Belzemont destruyó a mi madre ,a mis amigos, a miles de inocentes, todo…Sé que Arnold se ha convertido en el único apoyo de Helga y aunque me resulte doloroso sé que el beso que se dieron significó mucho para ambos…Creo que el que sale sobrando aquí soy yo…Nuevamente me arrebataron a la chica que me devolvió las ganas de luchar y de vivir pero esta vez no fue un demonio ni la muerte. Esta vez fue un simple niño, un chico de mi clase, de la escuela en la que me inscribieron como única salida y escape del infierno en el que yo vivía…Dime madre querida, si sabias que iba a sufrir tanto ¿porque lo hiciste? ¿Porque me trajiste acá?…Valiente hijo que resulte ser…culpando a la madre que ya no está conmigo…Ella no lo sabía, solo buscaba mi bien, que olvidara la cruda realidad de haber perdido al amor de mi vida…Me cuestiono internamente ¿Qué hice para tener que sufrir tanto?... ¿Dañe a alguien? ¿Lastime o Herí a alguna persona?…No, ¿verdad?…Entonces ¿porque no puedo amar y permanecer con ese amor sin que algo malo ocurra y nos separe?…¿Porque todo esto me tiene que pasar a mi?…Yo no elegí ser como soy …Debía proteger a Hillwood, a sus habitantes….Y los defraudé…Me siento tan culpable…Si tan solo hubiese derrotado a Belzemont, antes…Si tan solo hubiese sido más fuerte….Si tan solo no me dejara llevar por estos estúpidos sentimientos humanos…Ellos…Todos estarían vivos…Por primera vez en mi vida deseo no ser humano…Deseo no sentir… Algo dentro de mi me dice que lo que hago está mal…Que me detenga, que no quiero cruzar esa delgada línea entre el bien y el mal…pero yo me pregunto qué es lo mejor para mí en estos momentos… ¿Qué?"
Por más que intentaba no pensar de esa manera: la rabia, la culpa y el dolor empezaban a embargar al muchacho. Ciertamente la oscuridad que por años había guardado en su corazón empezaba a emerger triunfante.
¿Cómo evitar que la tristeza inunde su espíritu?
¿Cómo detener el dolor de una desilusión?
¿Cómo evitar amar sin ser correspondido?
¿Cómo detener la culpa en su interior?
Arrancarse el corazón parecía ser una buena opción.
Volverse frío, sin sentimientos parecía ser una gran salida para Li.
Sin embargo no siempre la salida rápida es la más fácil y la correcta.
Desde pequeño le enseñaron a mantenerse frío, a tener bien separado sus sentimientos del objetivo al que quería llegar pero esto jamás había funcionado: al capturar las cartas no pudo resistir enamorarse de su cazadora, y al luchar contra Belzemont no pudo evitar sentirse atraído por la personalidad de Helga… En las dos veces había salido herido, en la primera su amor le fue cruelmente arrebatado por la muerte y en la segunda por Arnold. Eso era demasiado, siempre se había caracterizado por luchar por lo que quería, por mantener la esperanza viva en su corazón pero estaba cansado. Aunque en ese momento combatía con toda sus fuerzas para no dejarse dominar… No podía evitar sentir lo que años atrás había sentido, no podía evitar que pasara lo que años atrás había ocurrido…
FLASH BACK
Li meditaba junto con su prima en el jardín de la casa antes de reemprender la práctica. Las artes marciales se habían convertido en algo básico para él, después de todo, su familia era heredera de mágicos poderes y él se veía en la necesidad de aumentarlos entrenando arduamente día tras día. Solo descansaba para comer y eventualmente jugar. Un silbido conocido resonó a lo lejos, lo que le indicó al castaño que sus únicos dos mejores amigos habían llegado. Dejando a su prima en la casa de sus tíos, el niño se dió una breve bañada y bajo para atenderlos. En el patio dos pequeñuelos lo esperaban sonrientes: Uno era idéntico a él y la otra una niña primorosa que sonreía abiertamente. Desde un principio un vínculo especial se había formado entre ellos, nadie parecía saber que aquellos dos chiquillos existían, nadie parecía notar su presencia a diferencia de Li lo que extrañaba en algo al chico sin embargo en su casa había visto tantas cosas asombrosas relacionadas con la magia que ya nada lo sorprendía. Desde que él tenía uso de razón, ese par siempre habían estado a su lado. Ayudándolo, comprendiéndolo y consolándolo. Li los veía como sus hermanos y estaba seguro que ellos también lo veían a él de esa manera.
Sonriente, el castaño les mostró a sus amigos una pequeña pelota roja y dos espadas de juguete. Los tres sonrieron pícaramente, era hora de divertirse un rato. A penas tenían 7 años. Acostumbrados a escaparse al parque diariamente, los tres se escabulleron por la puerta de atrás y corrieron felices a jugar. Aquel lugar era inmenso, lleno de árboles, animalitos y padres que jugaban con sus hijos. Rápidamente los tres se posesionaron de un amplio espacio de césped.
-Oye Shaoran ¿porque no pediste permiso a nadie y escapaste de tu casa así?-preguntó la niña abrazando la pelota roja.
-Vamos, no es la primera vez que hago eso. Nadie se preocupará por mí. Desde pequeño me la paso entrenando y saben que puedo cuidarme solo. Además lo único que le preocupa a mi familia es que mi fuerza aumente. Eso es todo.
-Eso no es cierto, estoy seguro que ellos se preocupan por ti y te quieren mucho-intervino el niño tomando una de las espadas.
-Si claro. Me quieren tanto que me matan a golpes para que aprenda a pelear.
-Lo hacen por tu protección-defendió la pequeña pasándole la pelota a su amigo.
-Finjamos que les creo. Ya no quiero hablar de eso. ¿Podemos jugar?
Los dos niños observaron desconcertados que Li cargaba una amargura algo especial en sus palabras y eso no era nada bueno, sobre todo por la esencia pura que llevaba en su interior.
El fuerte pelotazo en la cabeza del niño por parte del castaño hizo que estos dos pequeños reaccionasen y fuesen a jugar con él. Una repentina lluvia empezó a caer sobre ellos, pero Li y el pequeño, quienes habían tomado las espadas, seguían divirtiéndose en pleno aguacero sin remordimiento alguno. Los adultos empezaron a correr con sus hijos para guarecerlos del frío. Después de un rato, en el parque solo quedaron dos niños y una niña que jugaba con una pelota. El frío era atroz pero para Li esos eran los momentos más felices de su vida. Momentos en que al fin se sentía normal, sin ser obligado a cargar el peso de una herencia familiar que él no pidió tener. Tan concentrados estaban en sus juegos que no se percataron de que un extraño hombre los observaba o mejor dicho observaba a la niña de manera extraña.
Una estocada, dos estocadas, Li intentaba desarmar a su amigo con la espada pero este era más hábil y siempre lograba escabullírsele. Cuando el castaño se disponía a hacer una jugada maestra para vencer a su contrincante, el grito de la niña alertó a los dos pequeños que vieron con horror como ese sujeto la tenia agarrada fuertemente por el brazo.
-¡Aléjate de mi hermana!-gritó el niño.
-Si no quieres arrepentirte ¡Suéltala!-exigió Li mostrando su espada de juguete.
-Dos enanos como ustedes no me harían ni cosquillas.
-¡¿A si?!-chilló enojado el niño.
-Espera, puede ser peligroso- advirtió Shaoran.
Demasiado tarde el hombre se había enfurecido y arrojando a la niña con fuerza al suelo, río con malicia. Los pequeños observaron como la pequeña tras golpearse la cabeza dejando salir unas cuantas gotas de sangre de la herida, quedaba inconsciente. Furioso el hermano de la chiquilla se dirigió al sujeto y con sus pequeños puños intento hacerle el mayor daño posible, sin embargo el hombre lo tomó por el cabello y sin importar la edad que tenia empezó a asestarle varios golpes brutales en el vientre, dejando al pequeño prácticamente sin aire.
Li no soportó más. A pesar de no tener ningún arma a la vista decidió usar las artes marciales que había estado practicando esos últimos años. Él no podía permitir que sus amigos sufrieran de esa manera. Tras ponerse en guardia, el niño le propinó una patada en el rostro a su enemigo lo que hizo que este soltara al pequeño. El hombre se acercó e intentó golpear a Li, pero este sabía perfectamente como contraatacar, tras golpear sus piernas y hacer caer de rodillas al hombre, el niño con sus dos dedos presiono un punto especial en su garganta dejando al hombre inconsciente en el suelo. Recuperando el aliento, el castaño se acercó a sus amigos que habían caído al mojado suelo del parque. Lo que vio lo dejo frío.
Al parecer la niña y el niño habían muerto, ninguno se movía y los dos estaban con los ojitos cerrados. Sendas lágrimas corrieron por sus mejillas confundiéndose con la lluvia que caía en el momento. Una inmensa soledad lo invadió, rabia, ira y odio. Todo en conjunto lo que causó que algo extraño empezara a dominarlo, un extraño vacío creció en su interior y con el único deseo de vengar la muerte de sus amiguitos Li tomo una piedra filosa y se acercó al hombre desmayado. Un deseo de sangre se apoderó del pequeño. Solo quería matarlo.
-¡Detente!-la vocecita de su amiga hizo que toda esa extraña fuerza que lo dominaba desapareciera.
El castaño observó que sus dos amigos se incorporaban sin daño alguno y los abrazó. Li decidió buscar a un adulto para que se encargara del malhechor por lo que rápidamente recorrió el parque en busca de uno.
-¿Que fue todo eso, Ariel?-preguntó asustada la niña mientras se limpiaba la sangre de la herida que misteriosamente se había cerrado.
-¿Te refieres a ese extraño poder?
-Sí, pude sentir claramente como el odio y el rencor se apoderaban de él. Tanto que intentó matar a ese hombre. Lo hemos cuidado desde que nació y jamás habíamos visto esto. ¿Que fue ese extrañó poder?
-No lo sé.
-¿Crees que nos equivocamos? ¿Que él no es el elegido?
-Imposible, Terra. Has visto el poder interno que tiene ese niño. De no ser el elegido no nos hubiesen asignado a ser sus guardianes. Estoy seguro que Li está destinado a luchar a favor del bien no del mal.
-Entonces porque sentí como la maldad se apoderaba de su alma.
-No es maldad, básicamente se dejo dominar por la oscuridad. Recuerda que todo ser humano es propenso a esto y no olvidemos que aparte de ser el elegido y tener una fuerza espiritual, Li es un ser humano común y corriente. Cuando un humano se deja dominar por pensamientos tristes y de soledad, la oscuridad corroe su corazón más en él esta elegir el camino bueno o el malo.
-¿?
-Está bien, voy a ser más claro. Li se enojo porque creyó que habíamos muerto. Cuando solo estábamos desmayados. Somos sus únicos amigos a parte de su prima el solo se dedica a entrenar y no tiene a nadie que le dé el cariño y la amistad que necesita. Su madre es distante y ni que hablar del resto. El nos ve como sus verdaderos hermanos, una vez que ese sujeto supuestamente nos mato…
-Se enojó mucho
-Exacto. Los deseos de venganza, ira y rabia lo invadieron provocando que la oscuridad se apoderase momentáneamente de su alma.
-Pero que la oscuridad domine su corazón por un ratito no significa que él sea malo.
-Lo sé Terra, pero debemos cuidarlo mucho. El hecho de que haya crecido solo, y con el único fin de capturar esas cartas ha hecho que en su corazón crezca la tristeza y la soledad.
-Y ¿tú crees que esto vuelva a pasar?
-No, el es un ser lleno de luz, lleva la esperanza consigo. A medida que crezca y conozca personas nuevas estas emociones se irán. Ten por seguro que esto no volverá a ocurrir.
-¡¿Que no va a ocurrir?!-preguntó Li aproximándose con un oficial.
-Que ese hombre malo no nos volverá a atacar-contestó Terra.
-Es cierto, lo pondremos tras las rejas-aseguró el hombre colocándole unas esposas al atacante que aun seguía inconsciente.
Tras esto los tres niños volvieron a la casa de Li a tomar un refresco y seguir jugando bajo la seguridad de aquella gran casona.
FIN DEL FLASH BACK
No podía permitir que esos sentimientos que lo dominaran antaño, lo dominaran de nuevo. No eso jamás. Él era bueno, no un ser lleno de maldad. Cada vez que recordaba ese incidente la tristeza crecía cada vez más en su corazón. En ese momento nada lo diferenció de cualquier asesino. Sobre todo porque lo único que quiso y a esa corta edad, fue matar.
Intentando olvidar esos pensamientos trató de abrir sus ojos. Estaba en un lugar sumamente oscuro, seguramente seguía inconsciente pero por lo menos ahora no estaba embargado por esos tristes recuerdos. Con lentitud se puso de pie y empezó a caminar a tientas. Pocos pasos bastaron para que el chico se percatara de que se encontraba en una especie de habitación cuadrada, sin puerta, ni ventanas, solo oscuridad embargándola.
-Esta no es la casa de Helga-susurró el chico tras recordar que su cuerpo yacía sobre el sillón de ese lugar-Debo estar soñando.
-Claro que lo estas, esa sería la única manera de que yo esté aquí contigo-se escuchó una voz demasiado conocida para el castaño.
Rápidamente se volteó para ver si la persona que él pensaba era la que le hablaba. Una pequeña niña, con el cabello castaño y los ojos verdes lo miraba tiernamente emergiendo de una extraña neblina que había aparecido en el lugar.
-Sakura…-susurró casi sin aliento.
-Así es-sonrió la niña-¿Sabes? Te eh extrañado mucho Shaoran.
-No puedo creer que estés aquí. Varias veces había soñado contigo pero siempre desaparecías.
-Es porque ahora me has dejado entrar en tu corazón.
-¿De qué hablas?
-Te sientes triste, solo, defraudado, enojado, confundido…
-Se que hago mal. Tu siempre me decías que sonría y que todo iría bien pero es que...
-No te reprocho nada. No puedes evitar sentir lo que sientes.
-Es cierto, no puedo tapar el sol con un dedo y fingir que nada está pasando y que todo está bien. Debes pensar que soy un cobarde, un débil por dejarme dominar por estas emociones.
-Jamás pensaría algo así de ti. Siempre te he admirado por tu fervor y tu pureza pero debes recordar que nada es eterno y mucho menos la bondad en tu corazón. No puedes hacer todas las cosas bien. Siempre lastimaras a alguien quiéralo o no. Usa las emociones que en este momento estas sintiendo para hacerte más fuerte. Usa el odio, el rencor, la rabia, la ira…
-No, eso nunca. No quiero dañar a nadie.
-Pero no lo harás. Es solo una manera de fortalecerte y conseguir todo lo que tú quieras. Puedes tener el mundo a tus pies. Después de todo te la has pasado toda tu vida haciendo el bien y que has sacado con eso: tu madre está muerta, yo estoy muerta, todos los que te rodean terminan muertos…
-Tú no eres Sakura-hablo fríamente el chico alejándose de la pequeña-Ella jamás me diría algo así.
-Y que te diría ella. ¿Qué te ama? ¿Qué te quiere? El amor solo daña. El amor no existe. Sakura la que supuestamente te amaba murió y Helga se largó con otro dejándote como un completo tonto. Fuiste engañado y traicionado.
-¡Cállate!
-Fuiste traicionado Li, métetelo en la cabeza.
-Cierra la boca. Eso no es cierto.
-Te engañaron… Te engañaron… Te engañaron…
La figura de la ojijade desapareció dejando todo nuevamente en una completa oscuridad, en un misterioso silencio y en una terrible soledad.
-¿¡Porque me pasa esto!?-se exasperó el chico.
-No tienes porque sentirte así- Helga o al menos la visión de la verdadera Helga había aparecido frente a Li iluminando la habitación.
-¿Qué haces aquí?-preguntó con rencor el castaño- ¿Vienes a echarme en cara tu felicidad con Arnold?
-¿Cómo puedes pensar eso? ¿Acaso no confías en mí?
-No puedo confiar ni en mi propia sombra. Siempre que decido abrirle las puertas de mi corazón a alguien esa persona siempre termina lastimándome.
-Yo tenía una vida antes de que tú llegaras a Hillwood.
-Sí y yo fui el metiche que se encargo de revolvértela….
-Tú fuiste la única persona que me tendió la mano en los momentos más terribles de mi vida.
-¿Eso es lo que soy para ti? ¡Un simple bastón en donde te arrimaste para recuperar tus fuerzas!-contestó furioso, la oscuridad empezaba a dominarlo.
-No es cierto, no lo entiendes. Arnold es mi presente pero tú siempre serás mi futuro y eso lo sabes bien. No permitiré que te alejes de mí.
-No te entiendo
-Yo siempre estaré contigo…Mi corazón siempre será tuyo.
-Tu corazón siempre será de Arnold.
-Piensa bien lo que vas a hacer y la decisión que vas a tomar Shaoran. No te dejes vencer. Te necesito. Sal de esto. Confió en ti.
-No puedo…No quiero despertar…Sé que a quien verdaderamente amas es a Arnold…No tengo con quien contar y tu sí…Estoy solo, como siempre estoy solo.
-¿Es lo único en lo que puedes pensar? ¿En ti? Afuera hay miles de personas que te necesitan.
-Afuera hay miles de muertos a los que defraudé, a los que no pude defender.
-Es cierto, pero que el resto del mundo no se sumerja en la oscuridad depende de ti, de nosotros.
-¿Cómo puedo hacer tal cosa solo?
-No estás solo.
-Claro que si-sonrió tristemente el joven-Tu tienes a Arnold quien a pesar de no tener poderes siempre está allí apoyándote. Sin embargo como siempre yo estoy solo, nadie se preocupa por mí, ni se encarga de apoyarme. Por mi culpa todos los que me quieren terminan muertos.
-Eso no es cierto.
-Claro que lo es. Sakura, Kerberos, Yue, mi madre, toda una ciudad. Nadie puede contar conmigo porque siempre termino defraudándolos.
-Escúchame bien, yo cuento contigo...Los dos somos uno solo y si te dejas llevar por la oscuridad yo caminaré contigo a tu lado…
-No quiero eso para ti.
-Entonces sal de este trance, vuelve a la luz. Escucha tu corazón. No cuestiones la decisión que tomaste desde pequeño al hacer el bien.
-Pero…
-Vuelve a mi…Vuelve a mi…Vuelve a mi…
La rubia desapareció dejando nuevamente el lugar en penumbras.
-Genial ahora sí que me volví loco-susurró frustrado el castaño.
-Eso es lo que eres-la voz de Arnold junto con su figura aparecieron.
-Arn…
-Déjate de formalismos sabes bien quién soy. Ella siempre me ha amado a mí. Tú apareciste y destruiste nuestra felicidad.
-Eso no es cierto, la lastimaste y eso provocó que se alejara de ti.
-Pero volvió conmigo. Me eligió a mí. Nos besamos con tanto amor, amor que jamás fue capaz de darte a ti.
-¡Cállate!-gritó furioso el castaño
-Solo te usó, para pasar un momento difícil. Pero nunca te quiso.
-Mentira, pude que este confundido pero de lo que si tengo seguridad es que ella me ama. No sé lo que sienta por ti pero me ama a mí.
-Si tanto te ama dime que va a pasar cuando todo esto pase y tengas que regresar a tu lugar de origen.
-¿Eh? ¿A qué te refieres?
-La vas a dejar. Es más que obvio. Y romperás su corazón, dejándola más destruida que antes. Dime te parece eso justo.
-Yo no voy a ir a ningún lado.
-¿Así? y que va a pasar con el resto de tu familia en China. ¿Los vas a dejar?
-Ni siquiera sabes de lo que hablas.
-Tarde o temprano te alejarás y la lastimarás. No te parece correcto dejarnos en paz, entregarte a la oscuridad y alejarte para siempre de nosotros. Es el mejor camino. ¿No crees?
-No lo creo
-Claro que si, Helga y yo seremos felices para siempre viviendo nuestro cuento de amor y tu pues desaparecerás como la insignificante basura que siempre se interpuso entre nuestra felicidad.
- ¿Quieres quedártela? Pues quédatela. A mí no me importa lo que hagas o dejes de hacer con ella…. Por mí que se muera…
-Ves que no es tan difícil dejarse llevar por la oscuridad-sonrió ampliamente el rubio al escuchar esto último.
-Yo no quise decir eso, tú me obligaste.
-Que yo recuerde jamás moví tu boca a la fuerza.
-No pero...
-¿Pero qué? Admítelo. La oscuridad siempre ha estado allí, eres fácilmente manipulable. De lo contrario el collar no te hubiese elegido para manejarte a su antojo.
-Yo me manejo solo…Nadie me manipula...
-Si claro y habla el que casi mata a Helga sin compasión en la cueva.
-¡Silencio!
-Débil…Débil…Débil…
La resonante voz se volvió cada vez más lejana y desapareció junto con la silueta de Arnold.
Ahora se encontraba solo, entre una delgada línea entre el bien y el mal. Siempre había seguido el buen camino, desde pequeño le inculcaron eso, nunca se dió la oportunidad de probar siquiera que se sentía ser llevado por la mano del mal. Ahora, que todo estaba destruido, que ya no tenía porque luchar lo mejor era que acabasen con su vida. Estaba tan triste, se sentía un inútil. De no ser por él, todos estarían vivos en la ciudad, si tan solo fuera un poco más fuerte, si tan solo hubiese podido sacar todo su poder, desde un principio él hubiese matado a Belzemont salvando a Sakura sin la necesidad de trasladarse a ese lugar donde lo único que obtuvo fue sufrimiento.
Todo era muy confuso. Algo le decía a gritos que fuera hacia la luz, pero los acontecimientos recientes lo estaban llevando en dirección contraria. Un hueco negro y vacío se abrió en su corazón tragándose todo buen sentimiento que pudiera salvar al chico. La sensación de soledad lo invadió. Poco a poco de su mente fue desapareciendo el objetivo por el que debía luchar, desapareció la pena, la tristeza, la confusión en su corazón incluso el sufrimiento, se podría decir que estaba siendo vaciado de toda emoción.
-Parece que ya has tomado una decisión, Shaoran-apareció nuevamente la pequeña Sakura extendiéndole su mano-Ven conmigo. Descuida, solo sentirás un poco de dolor, después nada nunca te volverá a dañar.
-Sakura…-susurró el chico mientras la pequeña se acercaba lentamente a él y lo besaba con fuerza embargándolo de la oscuridad que el tanto había querido combatir.
Extrañas criaturas sobrevolaban el cielo de Hillwood en medio de la penumbra, caballos demoníacos y demonios traídos directamente del infierno para el combate final daban vueltas a la ciudad en busca de sus enemigos sin obtener resultado alguno. Belzemont sentado tranquilamente sobre un enorme edificio parcialmente derretido, observaba la ciudad a fondo. Intentaba localizar o sentir al menos la presencia de dos seres que en ese momento representaban su única amenaza. Ellos eran el único obstáculo a vencer para destruir todo el mundo y convertirlo en un sitio infernal dominado solamente por demonios. Cuando esos dos chiquillos fueran vencidos, la oscuridad reinaría dándole la victoria a Belzemont y obviamente al mal pero eso no sería nada fácil. A pesar de los pocos enfrentamientos que habían tenido, era clara la superioridad de las almas de esos muchachos. Siempre contaban uno con el otro lo que les daba una enorme fuerza otorgándoles en todos los casos la victoria. Si tan solo existiera una forma de separarlos. De tener al menos a uno de los dos en su bando. Estaba seguro de que la balanza se inclinaría definitivamente a su favor.
-¿Encontraron algo?-rugió el demonio llamando la atención de todos los demás que sobrevolaban el cielo.
-No los logramos localizar-contestó un demonio en forma de perro.
-Es como si su poder los protegiera de nosotros, mi señor-apoyó un demonio en forma de mujer.
-Sigan buscando y manténganme informado de cualquier cosa que ocurra.
Todos los demonios asintieron y continuaron su trabajo.
Belzemont respiró profundamente, presentía que hace rato Ángeles y Gabriel habían puesto sus pies de nuevo en esa realidad, pero solo fue un momento instantáneo ya que esa extraña sensación desapareció al instante. De seguro los objetos perdidos tenían que ver con eso: antes podía detectarlos porque solo tenían la espada pero ahora que tenían el collar y la espada, juntos estos dos objetos formaban un campo de fuerza que los cuidaba de todo ser maligno. Bueno, eso no era tan preocupante después de todo ellos dos irían en su búsqueda, dudaba mucho que se quedaran con los brazos cruzados después de destruir su querida ciudad. Lo que no soportaba era la espera, ansiaba poner en marcha su plan para destruirlos y eso no pasaría si no contaba con la presencia de los involucrados en esa batalla. Además temía que los dos planearan algo para derrotarlo. Mientras más tiempo perdía más tiempo le daban a ellos para contraatacar, por eso su urgencia de encontrarlos cuanto antes.
Una ola de oscuridad naciente en uno de los sitios de la ciudad llamo la atención del demonio. Era demasiado fuerte, aquella maldad que estaba naciendo superaba incluso los poderes del mismo Belzemont pero que podría ser. Los demonios que tenía bajo su mando no poseían tal fuerza, entonces no era nadie a su servicio.
-¡Lo encontramos!-grito eufórico uno de los demonios.
-¿A quién?
-A uno de los muchachos mi señor-contestó alegremente el ser-Parece que uno de los objetos ya no lo puede proteger mas no sé porque, pero pudimos detectarlo. No está muy lejos de aquí. ¿Quiere que vaya por él?
-No.
-Pero mi señor…
-Que no escuchaste. Dije que no. ¡Déjame solo!
-Como usted diga-aceptó el demonio y cabizbajo se alejo de allí.
¿Cómo era posible? ¿Por qué los objetos había desprotegido a uno de los muchachos? ¿Y ese terrible poder maligno que estaba creciendo? El demonio lentamente empezó a atara cabos, definitivamente para ninguno de los chicos debió ser fácil ver la ciudad destruida, de hecho eso debió llenarlos de muchas emociones sobre todo de odio y venganza lo que provocaría que los corazones humanos de los niños se corrompieran. Sin embargo la chica no podía ser ya que aun tenía un guardián que a pesar de estar en su poder la seguía protegiendo, el muchacho era más vulnerable, ya que no tenía a sus dos guardianes, su madre y sus amigos estaban muertos… La oscuridad debía haber aflorado en su corazón sobre todo si no tenía nadie quien lo apoyase, entonces esa debía ser la razón por la que uno de los objetos no lo podía proteger. El ya no era más una persona pura. Belzemont sonrió ampliamente
-Azazel-llamó el demonio sonriente.
-Si mi señor-apareció el demonio llamado en medio de una nube de humo.
-Tengo una nueva misión para ti.
-¿De qué se trata?
-Algo simple, ve por el humano Li Shaoran.
-Hay un pequeño problema. No sabemos dónde está.
-Siente una energía maligna y oscura que está creciendo. Allí es precisamente donde nuestro pequeño aliado se encuentra-Azazel no entendía nada de lo que Belzemont le decía sin embargo al cerrar sus ojos pudo fácilmente detectar el poder maligno que crecía sin cesar.
-La siento. Ese lugar está muy cerca.
-Lo sé. Es allí donde está el muchacho. Tráemelo.
-Pero si Gabriel lo protege me matará.
-No te preocupes, en este momento Gabriel o mejor dicho su espíritu se encuentra dormido. Trae al chico.
-Pero…
-Solo haz lo que te digo. Ten por seguro que nada te pasará.
El sirviente aceptó y alzando vuelo desapareció en medio de la oscuridad reinante.
-Siempre y cuando pueda controlarlo, él será un gran arma pero si no lo logro controlar de todas formas el terminará destruyendo a su querida Helga y al mundo entero. De ninguna de las dos formas pierdo. Vaya creo que no tendré que poner en marcha mi plan, después de todo el mismo Li se encargará de darme la victoria. Ya quiero ver la cara de su estúpida amiga cuando vea a quien tendrá que matar- sonriente el demonio se recostó sobre el edificio quemado en espera de que Azazel regresara.
El viento sepulcral de la ciudad había empezado a soplar con inusitada fuerza haciendo volar las cenizas de las personas que reposaban en el suelo. Los tres niños corrían para guarecerse del frío pero no podían evitar quedar manchados con dicho polvo, algo que los lleno de terror ya que a ninguno le gustaba estar cubierto por cadáveres humanos. Paso a paso evadiendo calles en las que lo único que había eran abismos sepulcrales provocados por el ataqué a aquella ciudad, los muchachos continuaron su camino de vuelta a casa. Después de un largo rato al fin se fueron acercando a la casa de Helga, evitando en el trayecto ser vistos por los demoníacos seres que en aquel momento parecían estarlos buscando rondando el cielo insistentemente.
-Date Prisa Phoebs-urgió la rubia escondiéndose detrás de unos botes de basura.
-Lo siento. Estoy muy débil.
-Si quieres te puedo cargar-sugirió el rubio.
-No es necesario-sonrió la pelinegra-Además si acepto tu ofrecimiento, Helga es capaz de colgarme viva.
Los dos niños sonrieron sin embargo Helga parecía ausente de dicha platica. Desde hace rato una angustia había crecido en su corazón como si algo malo estuviera a punto de suceder, y a pesar de que evitaba pensar en ello sabia que esto se relacionaba con Li.
-Al fin-sonrió la ojiazul después de llegar a salvo frente a su casa.
Rápidamente entraron a la sigilosa morada y se acercaron al lugar en donde habían dejado a Li. La espada brillaba fuertemente lo que hizo que los tres niños suspiraran con alivio.
-Está bien-sonrió Helga.
-Claro, lo dejaste protegido con la espada. ¿Qué pensabas? ¿Qué iba a levantarse e irse solo?-pregunto algo celoso el cabeza de balón.
-Algo anda mal…-musitó la pelinegra.
-Hay en serio que no sé cómo te soporto no pasa ni medio hora desde que encontramos a Phoebe y tu ya empiezas con tus escenas de celos-refutó enojada la rubia.
-¿Chicos?-llamó extrañada la ojinegra al ver que una misteriosa energía negra rodeaba el cuerpo del castaño y lo elevaba del sillón.
-Tú tienes la culpa. Después de lo que paso aquí-respondió el rubio dispuesto a no dejarse ganar.
-¡Chicos!-llamó asustada Phoebe.
-Ah, ahora si lo recuerdas. Pero hace rato te valió un reverendo rábano. Era como si no hubiese pasado nada entre nosotros dos. ¡Ay! A veces no sé cómo te soporto, ni siquiera entiendo como alguien puede soportarte.
-A si…
-¡Algo anda mal!-interrumpió aterrada la pelinegra.
Los dos rubios la observaron y luego el viejo sillón donde Shaoran antes recostado estaba flotando en el aire rodeado por una extraña energía oscura.
-¿Qué le ocurre?-preguntó Arnold.
-¿Shaoran?-llamó desconcertada la ojiazul.
Ninguno de los tres niños lograba entender que ocurría, solo veían ante ellos la imagen del castaño rodeado por la oscuridad. El temor creció en el corazón de Helga, temía perderlo. No quería estar lejos de él y a pesar de que Arnold la había apoyado esos últimos momentos nada ni nadie suplantaría el lugar que Li tenía en su corazón.
-Phoebe, ¿qué está pasando?-interrogó angustiada la rubia.
Cuando la pelinegra se disponía a contestar, una extraña visión de Azazel acercándose al lugar llegó a su mente. Era la premonición de lo que estaba a punto de ocurrir. Rápidamente Phoebe se dio cuenta que Ariel le había transmitido algo más que su vida aquel infernal día en el que la ciudad desapareció bajo las llamas del infierno. Gracias a ese guardián tan especial ella supo lo que le ocurría a Li y lo que debían hacer.
-Debemos irnos de aquí-musitó la ojinegra.
-¿¡Estás loca Phoebe?! No voy a dejar a Shaoran así-contestó desesperada Helga mientras decidida se acercó al muchacho para ver que le ocurría.
La joven logró traspasar el campo de fuerza de la espada pero al hacer contacto con esta extraña aura oscura, la energía que esta despedía la mando volando estampándola con una terrible fuerza contra una de las paredes de la casa.
-Tenemos que irnos. Ya no podemos hacer nada por él. La oscuridad lo ha embargado-contestó Phoebe mientras Arnold revisaba que Helga no tuviera ningún daño.
-¿De qué hablas?-interrogó la rubia limpiándose un hilillo de sangre que corría por su pierna resultado del ataque recibido.
-No tengo tiempo de explicarte. Debemos salir de aquí ahora.
-No, no lo pienso dejar. No otra vez. Alejarme de él no. Phoebs no puedo. Si el está mal debemos ayudarlo no salir corriendo-sollozó la chica a quien la idea de abandonar al castaño le horrorizaba.
-Si no salimos de aquí, nada podrá salvarlo. Entiende Helga. La única que puede ayudarlo en este momento eres tú pero si te atrapan nada se podrá hacer.
La rubia se quedó callada. Observando por última vez al castaño y derramando lágrimas de impotencia al no poder ayudarlo, decidió seguir a su amiga. De haber sabido lo que en pocos momentos estaría a punto de suceder ella ni loca habría salido del lugar.
Las dos chicas escaparon de allí junto con Arnold justo a tiempo para esconderse en una casa cercana, semidestruida. Desde allá vieron con rabia, como Azazel llegaba al lugar y levantaba el techo de la que había sido la casa de Helga. Con decisión, el demonio se acerco a Li, al principio la espada pareció servirle como escudo pero luego la energía oscura que rodeaba al muchacho provoco una implosión en dicho campo de fuerza mandando lejos la espada. Algo indeciso Azazel se acercó al castaño, satisfecho comprobó que podía tomarlo sin ser herido al igual que a la espada.
-Genial, dos pájaros de un tiro. Mi señor va a estar muy satisfecho.
Después de decir esto el demonio emprendió vuelo para regresar a la morada del Belzemont. A todo esto Arnold había tenido que sujetar con fuerza a Helga de los brazos para evitar que ella saliera a defender en ese momento a Li.
-Ahora me vas a decir que está pasando -ordenó la rubia desesperada derramando varias lágrimas de dolor y soltándose de su amigo mientras encaraba con ira a su amiga.
Phoebe solo atinó a bajar la cabeza no entendía muy bien lo que acababa de ocurrir pero estaba segura que no era nada bueno.
Y con esto terminamos el capítulo número 24 de esta interesante historia...
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Gracias por leerme. Nos vemos en el próximo capítulo.
