~Esperanza para Hyrule~


Capítulo 5: -Nayru-


-DISCLAIMER-

The Legend of Zelda no me pertenece. Es propiedad de Eiji Aonuma y Nintendo. Esta historia no tiene fines de lucro; solo escribo como pasatiempo. La imagen tampoco me pertenece, los créditos van a su respectivo autor.


El viaje era bastante largo, o eso era lo que Clara les había advertido cuando ellos se negaron en descansar hasta el día siguiente. Zelda se había cansado y no le había quedado de otra que recargar su cabeza con delicadeza en la espalda del Hyliano. Agradeció a las diosas que el escudo, junto con la capa, le servía como una capa para no sentir directamente la espalda de el; estaba sonrojada de nuevo, si, no lo podía controlar, pero supuso que tenía que acostumbrarse a contactos cercanos con Link. Lo mismo iba para el rubio, el cual ya empezaba a acostumbrarse si era sincero; sentía mucha confianza con ella de algún modo.

Pero después de un rato, ahí estaban, en el lago Hylia; una verdadera joya turística. El agua cristalina que yacía ahí simplemente daban las ganas de darse una zambullida, o dar la simple ilusión de que se trataba un espejo enorme, el cual reflejaba las serenas montañas que rodeaban el lugar.

Por ahí se encontraba mucha variedad de gente deambulando; desde Zoras, hasta Gorons e Hylianos, haciendo parecer que todo lo que ocurría alrededor de Hyrule era simple cuento. Pero Zelda no podía quitarles esa felicidad que tanto detonaban. Ella, junto con Link, se encargarían que esa felicidad perdurara.

El reino de los Zoras se encontraba ahí mismo, solo que estaba escondido dentro de una de las montañas, sin dar la intención de esconderse y al contrario, pues ellos tenían el cierto fetiche de sobresalir y poner todo al "estilo Zora". Eso se notaba con las decoraciones, dando muy a la vista la entrada a pesar de estar bastante lejos, además con el camino que llevaba a abajo, el cual tenía decoraciones con conchas marinas e incluso letreros publicitarios de los puestos que por ahí rondaban.

—Si que me duele el trasero...— admitió Zelda, estirando su espalda después de bajarse de epona.

—Ya te acostumbrarás— le comentó Link sonriente ajustando su equipo.

—Deberíamos ir primero a ver a la princesa— sugirió Clara. —Ella sabe dónde se encuentra el altar de Nayru.

Ambos hylianos asintieron, siguiendo a Clara por la colina que bajaba hasta el lago.

Ya abajo, comenzó a percatarse de que el lugar estaba MAS decorado de lo que usualmente sería (a no ser que su fetiche haya llegado a tanto). Muchos Zoras colaboraban entre sí poniendo banderines que cruzaban entre los postes que habian por cada lado del camino, como si se tratase de una fiesta. Incluso comenzaban a construir más puestos de los que ya habían, pero más simples. Algo, seguramente, estaba ocurriendo por ahí.

Fue entonces cuando un Zora que caminaba por ahí, con un bastante simpático gorro de colores, le entregó con una sonrisa un papel, sin perder la elegancia que caracterizaba a esa raza. El papel, como esperaba, tenía las de tener bastante dedicación, notando que el material no era simple pergamino. Este decía:

"Festival de la Luna Azul. ¡No faltes! ¡Entrada gratuita!

Para entrar al baile, deberás vestir formalmente."

Miró con sorpresa, y sintió una emoción que hace mucho no sentía. Sentía las ganas de asistir, pues a fiestas nunca fue, y menos a un baile con los que tanto soñaba cuando niña. Una triste realidad le hizo cambiar de opinión.

Si fueran otros los tiempos...— pensó Zelda con un poco de tristeza.

—Vaya, ya casi es el festival— comentó Link, ojeando el papel que todavía sostenia Zelda. —Si que se preparan con tiempo. Pero no era de esperarse, ¡son Zoras después de todo!

—¿Ya haz ido? ¿Cómo es?— preguntó Zelda con curiosidad. Volvió a sentir esa pequeña emoción, con esperanzas de ir, como si siguiera siendo una niña pequeña la cual mandaba indirectas a su padre para conseguir algún capricho, con ese ligero sentimiento de que no sería así. Al pensar eso no evitó soltar una ligera risita, pues por lo menos disfrutaría de la explicación del Hyliano y el espectáculo de su imaginación.

—Por supuesto. Es muy bonito, especialmente de noche. Los puestos normalmente tienen juegos muy divertidos, y ni hablar de la comida. ¿Sabes? Deberíamos ir. Tu y yo, ¿que dices?

Bingo.

—¿Es en serio?— miro al rubio con emoción. Su expresión cambió cuando recordó el destino que les deparaba. No podía comportarse como una niña pequeña; ya debía comportarse como una adulta, y mucho más siendo la reencarnación de Hylia. Por lo menos fue divertido sentir esas emociones una vez más. —Pero... No creo que sea posible. Tenemos que cumplir una misión muy importante.

—Oh, ¡vamos! ¿Tan seria así de pronto? Yo digo que deberíamos ir. Un poco de diversión no mata a nadie— le comentó despreocupado.

—Oh no, señorito— le replicó el hada la cual escuchaba la conversación. —Tenemos el destino de todo Hyrule en nuestras manos, y-

—Vamos, Clara, todavía falta mucho para el baile. ¿Qué tal si salvamos el mundo antes de este?

—Lo dudo.

Zelda río levemente al apreciar como Clara refunfuñaba ante al actitud despreocupada de Link. Este último la acompaño riendo un poco más fuerte.

La entrada al reino de los Zoras era espectacular. El marco de la enorme puerta era a base de conchas marinas de color rosa y azul claro. Esta misma puerta se veía de un material irreconocible, pero daba la sensación que fuera hecho a base de perlas. Era muy brillante, con el leve color rosado.

Al entrar el clima cambio demasiado. El agua que había dentro era muy cálida, como si se trataran de aguas termales.

El vapor estaba por todas partes, más sin embargo no parecía molestarle a nuestros protagonistas. Sentían serenidad.

Los pasillos eran del mismo material que la puerta, los cuales rodeaban toda la cueva hacia arriba, donde probablemente se encontraba el trono de la princesa Zora.

Subieron hasta este mismo, encontrándose con una bastante larga fila de Zoras, todos estos de género masculino.

—Disculpe, ¿para qué la fila?— preguntó el hada al Zora que era el último de la fila.

—La princesa Mizu va a elegir a su pareja para el baile, y a quien elija, también tendrá el honor de casarse con ella— explicó el hombre pez con detonante emoción.

Clara agradeció por su respuesta y continuaron subiendo.

No creían que la fila seria necesaria para solicitarle una simple ubicación, por lo cual ignoraron las advertencias de algunos Zoras para que se formaran, e incluso amenazas.

La sala del trono estaba cubierta por el dichoso material, con adornos en cada columna de brillantes conchas marinas y telas con el símbolo de su raza que caían al suelo con elegancia. El trono era enorme, con un soldado Zora en cada de este, en brillante armadura dorada. Sentada se encontraba la princesa de nombre Mizu. Para todos los Zoras, era una verdadera belleza. Su piel era de un color rosa pálido, con un rostro bastante fino, pintado con suma elegancia, remarcando con color rojo los labios. Las decoraciones que adornaban su cabeza eran todas doradas, con joyas de tonos azules por todos lados. Su cara demostraba ser una persona sabia y correcta, más sin embargo en esos momentos estaba recargando su cabeza contra su mano, con claro aburrimiento. Su vestimenta, era un vestido digno de una princesa, del color dorado de sus adornos. Este dejaba al descubierto su pierna izquierda sin dejar de notarse su realeza.

—No...— negó con aburrimiento.

El Zora el cual fue rechazado dejó la sala del trono con resignación.

Entonces la princesa le presto atención a los hylianos recién llegados. Especialmente a Link, quien miro con una especie de deseo. Su expresión cambió al instante del aburrimiento a la felicidad.

—Lo elijo a el— anunció con emoción, en voz alta. Dado por hecho, todos los Zoras formados comenzaron a retirarse en resignación, dándole miradas asesinas al rubio.

Todas las miradas se centraron en Link, quien no sabía qué decir. Se sentía profundamente incómodo, intentando explicar que el ni siquiera estaba interesado en tal propuesta. ¡Pero que va, que el ni siquiera dijo que sí!

—Eh... Discúlpeme su alteza, pero no vine para eso...— se disculpó rascándose la nuca, incomodo por la mirada que esta le daba.

Su expresión cambio totalmente, y con aire decepcionado, hablo.

—Es una pena...— admitió, y entonces miro a Zelda. — ...Debe ser porque ella es tu novia, ¿verdad? De lo que te pierdes...

Ambos se sonrojaron levemente y negaron con la cabeza. Zelda, quien se calmó primero, dirigió la palabra.

—Necesitamos saber dónde se encuentra el altar de Nayru. Nos han dicho que hablas con ella, y nos gustaría visitarla por igual. Tenemos algo urgente que hablar con ella.

—Ya veo... Vienen por eso— comentó. Aplaudió un poco en señal de que prestaran atención todos. —Déjenos a solas, porfavor.

Los guardias asintieron, al igual a los Zoras que esperaban ahí. En pocos segundos el lugar quedó completamente solo.

—No es normal que alguien venga a solicitarme eso. ¿Quiénes son?

—Soy la princesa Zelda, de Hyrule.— Ahí iba otra vez, usando un título completamente inútil. —Mi compañero de llama Link, él es la reencarnación del héroe.

—Conque Link, ¿eh?— ese nombre, sin duda no lo olvidaría. Ella era una zora muy dificil de domar, eso decía ella, más sin embargo le pareció imposible negarse ante tal "bomboncito" que tenía delante. —Esta bien, no necesito ninguna otra explicación, princesa. Les mostraré el templo.

Ambos se miraron y sonrieron. Había sido muy, pero que muy facil.

Habían caido en la trampa de la vil Zora, la cual había ideado un malévolo plan, pensaba Link después de que declarara las últimas palabras.

—Solo con una condición— propuso con picardía.—Tu iras conmigo al baile. No te casarás conmigo, pero sí que bailaras hasta la última canción conmigo.

Señaló a Link, con una sonrisa malévola a ojos del rubio. Trago en seco.

—Y ademas, deberás de besar mi mano en señal de respeto a mua, quien te ha otorgado el mayor de los privilegios: Ir conmigo al baile.

Zelda, en ese instante, se retracto de haber pensado que esa mujer era "correcta y sabia". Tal vez si lo era, pero no lo demostraba en esos momentos. La cara que veía en Link no era la mejor, de todos modos. La hyliana agradeció no formar parte de esa condición.

Link quería que se lo tragara la tierra. El no era alguien que disfrutara vivir en un cuento de hadas con un pescado parlanchín, y menos tener que poner sus labios en su mano viscosa, con olor a pescado y... Quería vomitar.

Clara lo empujo para que se dirigiera hacia dónde la princesa, quien había preparado su mano. Link notó que Clara tomaba su venganza, claramente. El rubio, resignado, se inclinó y beso ligeramente su mano. Dirigió su mirada hacia la ahora sonrojada princesa y suplicó:

—Por favor, enséñanos donde queda el altar de Nayru, princesa Mizu.

—Me halagas, Link. Por favor, solo dime Mizu, estamos en confianza— admitió con una sonrisita. —Bien, síganme.

Cuando se dirigió hacia atrás de su trono, ambos la siguieron. La cara de Link era para reírse (cosa que Zelda no pudo evitar hacer, y menos Clara quien tenía las de comportarse con mayor madurez, pero esta vez no).

—Sabe a pescado...— susurró.

—Ahora sí puedes asistir al baile que tanto querías, ¿o no?— lo provocó el hada, cuando paro de reír.

—Cállate.


La princesa los había conducido hacia un pasadillo que se encontraba justo detrás de su trono, el cual era bastante estrecho.

—Bien, es justo aquí— indicó la Zora señalando la puerta que había delante suyo. —Denme un momento, por favor.

Elevó su mano hasta la altura de su codo y cerró los ojos.

Una energía azul como el agua comenzó a cubrir la puerta, la cual se desmaterializó al instante, dando paso al templo.

Era bastante grande, con unas cuantas cascadas adornando cada extremo del cuarto. En el centro se encontraba una gigante estatua de Nayru, la cual sostenía un arpa y miraba el cielo con sabiduría. Claramente, cuando entraron, sentían paz interior.

—Princesa Zelda— la llamó Mizu. —Debería ser muy fácil para ti comunicarte con Nayru, por lo cual me debo de retirar a seguir atendiendo a mis súbditos.

—Entendido— aprobó la hyliana con una sonrisa. —Gracias por todo, princesa Mizu.

—No es nada. Hasta luego.—se despidió no sin antes pasar bastante cerca de Link, susurrándole al oído— Te veré en el baile, cariño.

Sintió un horrible escalofrío. Estaba condenado, de seguro. Pero al menos le quedaba el bazar, donde pasaría sus últimas horas de vida con su compañera Zelda. Eso le daba un poco de esperanza. Cambió sus pensamientos por la situación actual, mirando como Zelda se preparaba para la ceremonia.

—Entonces haz lo tuyo, Zelda— le pidió el Hyliano cuando quedaron solos. —Esperare justo aquí.

—Esta bien. Gracias.

Se inclinó a los pies de la estatua y comenzó a rezarle a Nayru.

Mientras tanto, Link se sentó a pies de la cascada la cual se veía muy fresca. Tomó un poco y se la trago con la esperanza de quitarse el sabor a pescado (el cual además estaba exageradamente perfumado. Oh diosas).


—Bienvenida, princesa Zelda.

—Nayru.

Zelda se encontraba en un ambiente completamente blanco, mientras que el suelo estaba inundado por agua que a momentos transmitía ondas muy serenas. Más sin embargo, Zelda no podía sentir que sus pies se mojaran.

Delante se encontraba Nayru, cual mirada detonaba paz. Llevaba un elegante vestido azul, mientras que su pelo del mismo color, era amarrado en una cola de caballo cual pelo ondeaba al son de las ondas.

—¿A qué se debe su visita?— preguntó amablemente.

—Estoy segura que ya sabes de lo que está ocurriendo, Nayru— comenzó a decir.

—Estas en lo cierto.— sonrió. —Así que, la espada maestra, ¿verdad?

—Si. ¿Sabes cómo repararla?

Su expresión cambio a una más seria. Zelda se preocupó.

—Me temo que me es imposible saber el método de reparación de la espada maestra.— comenzó a decir. —Pero sé quién si.

—¿Y quién es?— le preguntó desesperada.

—La misma espada maestra.


Siguiente capítulo: -Antes de la tormenta-

Recuerden que, a pesar de que cheque unas 40mil veces todo el capítulo, siempre puede existir la posibilidad de que haya cometido un error gramatical, didáctico, etc. Por eso pido que me hagan ver lo que yo no puedo ver.


Hola, Zekel aquí en este Hypeante Jueves. ¿Ya saben de quien estoy hablando, refiriendome a la espada maestra? Hujjujujuju... Me imaginé esto por años, creanme. Y también deseaba agregar a, por así decirlo, una Ruto 2.0 stalker profesional encimosa. No me juzguen, que quería agregarle un poco de comedia.

El próximo capítulo será (eso creo) bastante corto. Otra vez pasaría con lo de Nayru, donde quedaría muy pero muy largo, por lo cual por lo menos prometo que haya Zelink en esa miniatura de capítulo. La verdad es que, como escribo en un celular, ni idea como queda el tamaño ya en fanfiction, por ejemplo, pensé que en este quedaría cortito, pero procuro no pasarme de las 2K de palabras para no sea ni tan corto o tan largo. Pero si quieren capitulos mas largos, díganme y con gusto haré lo que pueda. Ya ando delirando otra vez. ¡Uff!

¡¿Y que les pareció el Zelda Breath of the Wild?! ¡Diosas, que mi dinero se irá con los amiibos al igual que mi tiempo! Por desgracia, no pudimos ver a Zelda :( Peeero, estoy SEGURA de que esa voz en el trailer, era ella. ¡YO LO SE! Además, Hidemaro Fujibayashi este Zeldaaaa~ Y para los que no lo sepan, el también estuvo a cargo de Skyward Sword y EL, damas y caballeros, es un Zelinker. OH SÍ bebe, todavía quedan las esperanzas en este Zelda. (Pero si ni siquiera aprece Zelda en esta entrega, me mato). O bueno, al menos tendremos fanservice, jugando con Link sin playera todo el juego :] Solo espero que se muestre el artwork. Necesito saber más sobre el juego entero porque al ver la espada maestra... Ayayayay... Todo es tan bello. En fin, dejare de Hypearme y seguire con los agradecimientos.

Wow, que esta vez fueron muchos los que me dejaron review, y no pude evitar gritar como fangirl. Agradezco a: darkdan-sama, LinkAnd0606, SakuraXD y a Goddess Artemiss por dejar esos hermosos comentarios.

Bueno, hasta el siguiente Jueves, mis niños.

:]