~Esperanza para Hyrule~


Capítulo 6: -Antes de la tormenta-


-DISCLAIMER-

The Legend of Zelda no me pertenece. Es propiedad de Eiji Aonuma y Nintendo. Esta historia no tiene fines de lucro; solo escribo como pasatiempo. La imagen tampoco me pertenece, los créditos van a su respectivo autor.


-ADVERTENCIA-

Este capítulo podría contener leves spoilers de The Legend of Zelda: Skyward Sword.


—Me temo que me es imposible saber el método de fabricación de la espada maestra... Pero sé quién si.

—¿Y quién es?

—La misma espada maestra.

—¿Qué?— no comprendía las palabras de la Nayru. Una espada no tenía cuerpo, ni alma. ¿O si?—Eso no tiene sentido...

Conocía muy bien a Nayru, y no era del tipo que decía cosas ilógicas. Tampoco era como su hermana, Farore, quien podría estar jugándole una inocente broma. Ella era bastante madura y todo lo que ella dictaba era ley, literalmente. Su infinita sabiduría simplemente no tendía a equivocarse, y menos si se encontraban fuera del plano material.

—Lo se— dijo con tranquilidad. Ya había previsto que no comprendería a lo que se refería, puesto que las leyendas de tiempos de antaño eran más que escasas, y poco claras.—¿Conoces la leyenda del héroe elegido de la diosa?

—Casi nada... El único libro que habla sobre él, es que bajó de las tierras elevadas al cielo por Hylia, y derrotó al Heraldo de la Muerte, nada más.

—Bueno, no podía hacer tal asaña completamente solo. Necesitaba la ayuda de algo, puesto que el Heraldo de la Muerte no podía ser derrotado así de simple. ¿Sabes de que se trataba, no?

—La espada maestra, ¿no es así?

—Estas en lo cierto. En esos tiempos, existía la portavoz de la diosa Hylia, quien ayudó a aquel guerrero en su travesía. Su nombre era Fay, la misma esencia y alma de la espada maestra. Ella, además de tener un basto conocimiento de las tierras inferiores, también conocía todos los secretos de su forma material.

—Entonces también conoce como... ¿repararse?— le parecía un poco confuso referirse a esa tal Fay, y a la espada maestra al mismo tiempo.

Nayru asintió.

—Pero hay un inconveniente.

Soltó un molesto suspiro. Se había abierto una nueva puerta que le llevaría a una solución, más sin embargo sentía que la mismísima Nayru la cerraba a propósito. Debió empezar con ese "inconveniente".—¿Y cuál es...?

—Cuando el joven guerrero cumplió con su deber de derrotar al Heraldo de la Muerte, la misma Fay cayó en un sueño eterno dentro de la espada, pues su cometido de guiar al héroe se había cumplido.

Ya no podía decir nada. ¿Cómo respondía a eso? ¿Como tan si quiera...? ¡Diosas!

—Calma, Zelda, calma— decía Nayru viendo la expresión de la hyliana. Pero supuso que, considerando su edad, eso la había enojado incluso más. Rió levemente. —Es posible viajar en el tiempo, a la época donde Fay todavía era libre.

Zelda sentía que su cerebro se hacía añicos. Vaya, que sabía gracias a su madre, que el héroe del Tiempo podía viajar a través de este gracias a la ocarina del tiempo, más sin embargo ese artilugio se encontraba perdido.

—¿Y cómo se supone que haremos eso? ¿Tu puedes hacerlo?

—En efecto, más sin embargo no puedo hacerlo sin mi arpa de los tiempos.— con una mano levantó una inmensa ola la cual reflejaba la mismísima arpa. Si era sincera, se veía bastante sencilla— Se la he encomendado a mi hermana, Farore, quien la tiene resguardada en lo más alto del castillo Shinonome.

—¿Como que donde?— dijo con rapidez. Notaba que su conexión con la diosa comenzaba a ser cada vez más débil. No duraría más tiempo.

—"En lo más profundo de Farone, encuentra el bosque pintnado de rosa"— citó. Quería probar la sabiduría de Zelda, al igual que alertarle de otra cosa con otro acertijo que estaba por relatar— "Pero tened cuidado de..."

Zelda se había desvanecido. El tiempo se había agotado, y ella solo había escuchado lo primero. Eso sería un problema, pensaba Nayru, pero tenía la certeza de que no llegaría a ese lugar puesto que Clara se encontraba con ellos, pues esta, al entrar a Farone, tendría cierta comunicación con Farore.

—Que Hylia te acompañe, princesa Zelda.

Abrió lentamente los ojos, comenzando a sentir su cuerpo entero otra vez en el suelo, acostada. Supuso que cayó cuando su alma había viajado hasta donde Nayru. Pero eso no era todo, puesto que había algo más dándole la bienvenida. Ahí estaba ella, encontrándose con la cara de Link sumamente cerca, con esos ojos penetrantes, ese azul que no parecía cansarse de el.

—Hola...— dijo el en un susurro.

—...Hola— le respondió.

Inmediatamente reaccionó y se levanto con rapidez, ignorando que él seguía a pocos centímetros de ella.

Ambos acabaron dándose un fuerte golpe en la frente.

—Diosas, perdóname Link— se disculpó sobándose la frente, ocultando su sonrojo.

—No hay problema... Fue mi culpa.

Pasaron unos pocos segundos de silencio cuando Link volvió a hablar.

—¿Qué fue lo que sucedió? Hace unos momentos estabas normal cuando de repente caíste al piso.—sonaba bastante preocupado. Zelda nunca había experimentado lo que se sentía que alguien se preocupara por ella; se sentía lindo.

—Por algo te ordené que te pudieras a dormir aquella vez, Link— le explico Clara. —Y vaya que a las diosas les encanta hacer ropa.

Link no lo había notado hasta ese entonces, observando a Zelda con asombro.

Ella también se observó, y sus prendas de sheikah fueron reemplazadas por una túnica similar a la de Link, solo que de color morado. Le combinaba con su pelo, el cual ahora se encontraba suelto, con unos mechones en cada lado de su cara como si se trataran de patillas. En cambio del Hyliano, ella no disponía de una capa ni de un gorro, aunque sí de las correas que la cubrían, descubriendo detrás suyo un arco con un carjac lleno de flechas.

—Wow— dejó escapar Link.

Zelda también estaba impresionada, más sin embargo comenzaba a extrañar su traje de sheikah. Pero le daba emoción saber que se le fue otorgado un arco; era su mejor fuerte, puesto que desde pequeña mostró una pasión por la arquería.

—La verdad es que es bastante cómodo— admitió poniéndose de pie, ayudada por Link.

—¿Y qué te dijo Nayru?— preguntó el hada.

—Tenemos que buscar su arpa de los tiempos... En el castillo Shinonome.

—Nunca oí de ese castillo— admitió Link.

—"En lo más profundo de Farone, encuentra el bosque pintnado de rosa"— citó las últimas palabras de Nayru. —En los mapas de Farone nunca llegué a ver algo así, ni a las cercanías del templo del bosque.

—¿Pero un bosque pintado de rosa? ¿Tan siquiera existe?

—Es una metáfora, Link— le mencionó Clara. —Posiblemente se refiere a que en Farone, hay una parte de este que está lleno de árboles de cerezo. Ya he visto ese bosque.

—¿En serio? Entonces...— fue interrumpido sin más por el hada.

—El problema es que yo no sé llegar por mi cuenta. Necesitaríamos la ayuda de Farore para que nos lleve hasta ahí...

—Si eso es lo único que nos queda...— dijo resignado.


El sol comenzaba a ocultarse cuando Link y Zelda decidieron esperar hasta el día siguiente para adentrarse en el bosque perdido, puesto que era mala idea ir de noche (y valga la redundancia, el rubio no había descansado para nada desde que partió en busca de Zelda).

Aprovecharon que se encontraban por el lago Hylia, rentando así un cuarto en el único hostal que había ahí.

Tuvieron que compartir habitación pues no sólo había una sola disponible por el momento, sino que además compartir la misma cama, puesto que era matrimonial. Genial.

—Si quieres puedo dormir en el piso— sugirió Link, al ver la expresión de la Hyliana. Admitía que se sentía igual que ella, pero mantenerse tranquilo y actuar con modales, era lo mejor que podía hacer.

El corazón de Zelda latía con fuerza, y sentía una inexplicable... ¿ansiedad?

Las palabras salieron de su boca sin haberlo pensado.

—No es necesario.

Abrió los ojos al procesar lo que acababa de decir.

—¡D-digo...! Te sentirás muy cansado si duermes en el piso, y... Bueno...

—Entiendo lo que querías decir, Zelda— la calmó con su mejor sonrisa. Él también se sentía nervioso por la idea de compartir cama con una mujer, pero parecía que Zelda lo estaba más.

A ella no sabía con exactitud lo que le ocurría; simplemente sentía una fuerte confianza hacia el, como si perdurara por años.

Cuando por fin se rompió ese momento de nerviosismo e incomodidad, Zelda se fue directo al baño que tenía incorporado, puesto que se moría por una ducha. Link por su parte se quitó el escudo y espada que tenía por la espalda y lo acomodó al lado de la cama. La capa junto con el gorro también la dejo encima de una silla que se encontraba por la ventana, y al momento se dejó caer en la cama. Era bastante suave, cosa que le sentaba muy bien a su espalda. También sintió un gran alivio quitarse las botas.

No tardó ni un minuto en quedarse dormido.

—Si que te gusta dormir, ¿eh?— comentó Clara para sí misma. Soltó un bostezo. —Creo que yo también descansare un poco.

La pequeña bola de luz se dirigió a la silla donde Link había dejado su gorro y se metió en el.

Zelda después de un rato salió del baño, con una toalla en sus hombros para que no se mojara la ropa con su húmedo cabello. Se había vuelto a poner las ropas que ahora usaba, puesto que carecía de ropa para dormir.

Cuando salió vio inmediatamente a Link quien roncaba placenteramente. No pudo evitar reír al ver la cara que este ponía; era graciosa, y notaba que un hilo de baba comenzaba a salir de la boca abierta del Hyliano. Pero sintió un poco de molestia al notar de que todas las extremidades de Link ocupaban toda la cama. ¿Dónde dormiría ella entonces?

—Hey, Link— lo llamó. Sin respuesta. —¡Link!

Nada.

Supuso que tendría que moverle.

Pero era muy difícil mover el torso del muchacho a un lateral de la cama, puesto que pesaba mucho. Intentó usando sus piernas para moverlo, pero eso lo empeoró, puesto que Link ahora se encontraba acostado de manera horizontal; terminó moviéndolo a su posición anterior. Ya se sentía desesperada.

Entonces comenzó, con todas sus fuerzas a moverlo, empujando el torso del muchacho.

—Nghn...

De alguna forma, el rubio había apresado a Zelda en sus brazos como si se tratara de un peluche de felpa. Ella no evitó soltar un pequeño grito por la repentina acción del muchacho, claramente sorprendida.

No podía zafarse, puesto que era muy fuerte el agarre de Link.

¿Ahora que hacía? Demonios, sentía mucha vergüenza en ese momento. Si sentía esa ansiedad el solo pensar que dormiría con un hombre, ahora tenía el triple puesto que ese hombre la estaba "abrazando" (véase las comillas, puesto que Link probablemente no lo sabía, y Zelda se negaba a interpretarlo de esa manera).

Se quedó completamente callada, y entonces se percató de los latidos del hyliano. No eran rápidos como el de la chica, sino que estos iban con serenidad y ella no podía evitar sentir una tranquilidad el escucharlos, como si fuera una canción para dormir. La caliente ducha que se había tomado ella comenzaba a tener efecto, sintiendo bastante sueño y la necesidad de quedarse en esa posición y simplemente dormir.

No quería aceptarlo, pero tuvo que acomodarse bien (lo más que Link podía permitirle), quedando cómoda, y termino usando el pecho de Link como su almohada. Se sentía rara, más sin embargo tenía bastante sueño como para ponerse a pensar sobre sus problemas existenciales con Link. Por un momento sintió una peculiar emoción al pensar que dormía al lado de Link, pero lo ignoró intentando dormir.

Cerró los ojos y se durmió.


—¡Mi señor Ganondorf! Disculpe mi horrible interrupción, pero tengo importantes noticias...

—¿No vez que estoy comiendo, estúpido?

El malvado rey tirano se encontraba sentado en una enorme silla, encarando una enorme mesa con un banquete para cien hombres, que claramente el gerudo no tenía las de compartir.

—Lo... Lo lamento, mi señor, me merezco el peor de los castigos— declaró el hombre con temor, sin la intención de sonar sarcástico. —Pero han avistado la presencia de una intrusa adentrándose al templo del tiempo...

Ganondorf dio un fuerte estruendo en la mesa, soñando el metal de los utensilios dorados junto con el plato.

—¿¡Y no fueron a detenerla!? ¡Dime la maldita situación!

El guardia soltó un pequeño grito, asustado.

—B...Bueno... Ella... Escapó... Con la espada maestra...— admitió con voz temblorosa. Comenzó a hablar rápidamente temiendo por su vida. —¡E-era demasiado rápida y fue imposible alcanzarla...!

—¡Sabía que debía llevar esa cosa a un lugar seguro...!— se dijo para sí mismo. —¡Maldición! ¡Esfúmate de mi vista, AHORA!

Asintió y torpemente dejó el comedor.

El gerudo se dejó caer pesado en su silla, dándole un sorbo a su vino con furia. Su elegante cena había sido estropeada con esa noticia.

—Pero yo lo maté... ¡Debería haber ganado ya!

Gruñó, comenzando a masajear su sien, estresado. Todo se le estaba escapando de las manos, otra vez.

—¡Dichter!— gritó, llamándola.

Un humo violeta comenzó a materializarse al lado del malvado rey, hasta que la maga oscura apareció, haciendo una elegante reverencia hacia su señor.

—¿En qué le puedo servir, rey Ganondorf?— preguntó la mujer.

—¡Manda al escuadrón principal a buscar a esos dos imbéciles!— ordenó. —Que busquen por todas partes, debajo de las piedras si es necesario, ¡pero que acaben muertos! ¡No me importa cuantas rupias me pidan! ¡LOS NECESITO MUERTOS!

—Como ordene, su alteza.— inmediatamente se esfumó.

—No voy a dejar que se metan en mi camino, mocosos...


Siguiente capítulo: -Tormenta-

Recuerden que, a pesar de que cheque unas 40mil veces todo el capítulo, siempre puede existir la posibilidad de que haya cometido un error gramatical, didáctico, etc. Por eso pido que me hagan ver lo que yo no puedo ver.


Hola, Zekel aquí. ¿Y bien? ¿El Zelink estuvo bueno? Yo interpretaría este capítulo con un poco de comedia, puesto que la relación de estos dos está comenzando, en la fase de inquietud y quiero pero no quiero, y esto no es una novela pornográfica como para que a los pocos capítulos ya estén... bueno, ya me entienden. Y sip, el castillo Shinonome es el primer templo. Yujuuu! Siento emocion el escribir el templo. La verdad es que lo que más me emociona aparte del Zelink, es escribir los acertijos y las trampas de los templos. Créanme o no, ya llevo 12 capítulos listos, y déjenme decirles que todavía no llego al templo. Eso implica que hay cierto... inconveniente. MUAAJAJAJAJAJJHDJSKF. Espero que este capítulo haya sido del agrado de todos y no olviden dejar una review dándome sus opiniones y demás~

Agradezco entonces a los queridísimos: darkdan-sama, LinkAnd0606, SakuraXD, Guest, y a Goddess Artemiss por dejar sus maravillosas reviews. Y si, es necesario que les agradezca ya que me alegra mucho que mi historia si sea de su agrado. Fuera de esta computadora, no es normal que reciba "reviews" por algo que haga, lo cual me hace sentir un poco... invisible. Así que leer estas reviews me hace sentir apreciada y bueno, como dije antes, que si vale la pena. Bueno déjenme, que estoy en mis delirios existenciales x'D

Casi no ha habido cambios con respecto al nuevo Zelda, más sin embargo el Hype no baja (¿¡Es que soy la unica que no ve antes de dormir el trailer!? No estoy loca, ¿¡verdad!? -salta por la ventana-). Déjenme preguntarles entonces: ¿Que es lo primero que harán cuando tengan el juego en sus manos? Yo invocaré a Wolf Link y espero que a Nintendo se le ocurra una opción para acariciarlo. Es que no puedo... ¡De acompañante opcional será Wolf Link! Es tan bello... Ah, y después lo pondré a asaltar en calzones todos los campamentos que me encuentre por el camino para luego ponerlo a cocinar en ese mismo campamento lo que sea, aunque tenga todos los corazones. Sip, ya tengo mi plan de vida en ese juego.

Sin más, me despido hasta el próximo Jueves, queridos.

:]