Katekyo no me pertenece.
Capítulo 2: La chica de intercambio.
El día no estaba comenzando bien para Tsuna, el despertarse tarde era común en su vida, a pesar que era el primer día como estudiante de segundo años. Aun así se olvidó que había quedado con sus amigos de verlos en la preparatoria, así que nadie lo espero o despertó temprano. Para su suerte ese año tanto I-pin como Lambo, por fin irían a la escuela, así que lo habían dejado tener una mañana relajada, ya que su madre los fue a dejar. Pero si bien su mala suerte era levantarse tarde, lo peor era ver a Hibari en la entrada de la preparatoria.
No entendía que hacia ahí.
Ya se había graduado.
Este quien gracias a Dios no estaba con Adelheid, o hubiera muerto, le dejo pasar luego de darle una gran paliza. Las clases siguieron normal, con sus amigos viéndolo un poco preocupados por su salud. Aun así el ver como Kyoko estaba nuevamente en su salón, fue bastante agradable.
Entonces a pesar de que este año apenas comenzaba, el profesor se tomó la molestia de presentar a un estudiante.
Uno de intercambio.
El tiempo parecía ir lento mientras la nueva chica entraba al salón de clases. Su estatura era similar a la de Kyoko y Haru, su cuerpo era bastante delgado, pero algo formado. Su cabello era largo hasta la cintura algo rizado, su flequillo cubría su frente de forma adorable y sus grandes ojos azules eran muy profundos, pero brillantes de emoción. El uniforme, igual que el de otras compañeras, en ella parecía verse un poco costoso y con tela más fina.
Era una chica bastante guapa.
Su rostro tenía forma de corazón y sus mejillas eran levemente sonrojadas.
—Me llamo Charlotte Evans—hablo con voz firme, con un poco de acento—espero podamos ser amigos—añadió con una sonrisa, que hizo a la mayoría de chicos suspirar.
Él noto impresionado que incluso él, se puso nervioso ante la presencia de una extranjera atractiva. Los únicos no afectados del lugar, deberían ser Gokudera quien la ignoraba, Yamamoto quien sonreía como siempre y…nada más. De reojo noto como Enma se había sonrojado, antes de hacerse más pequeño en su lugar.
No era bueno tratando gente nueva.
El profesor asintió antes de señalarle su nuevo lugar, que resultó ser a su lado a la derecha. Gokudera tres espacios al frente la vio con envidia cuando pasaba.
Cuando estuvo en su lugar lo vio directamente, en lugar de lanzarle una mirada de desprecio o molestia como las demás chicas, mostro una gran sonrisa amable. Aunque no parecía a las amables de Kyoko, era una sonrisa radiante llena de felicidad, como si estar en la preparatoria fuera la mejor experiencia de la vida.
Tal vez era una chica rara.
Admitió que el hecho que le sonriera, es porque era nueva y no conocía nada de él.
Aún.
La clase retomo, siendo la chica que recibía cada nada miradas de todos los demás, esta parecía emocionada por algún motivo. Las horas parecían lentas, mientras todos esperaban que el receso iniciara, para poder hablar con la chica nueva. Eso paso, apenas tocaron a la campana, todo el asiento de la chica fue rodeada de personas y esta miraba a todo con inocencia, sin comprender que pasaba.
Tal vez era la primera vez que era trasladada de colegio.
—¿Estas bien decimo?—pregunto Gokudera preocupado cuando un chico lo empujo, cuando se acercaba al asiento de Charlotte Evans.
Asintió restándole importancia rápidamente, no quería que su amigo sacara una dinamita de la nada.
Se alejó lo más que pudo de la masa de personas.
Tuvo lastima por la chica.
—Veo que es muy popular—dijo Yamamoto a su lado con apariencia tranquila.
Kyoko al otro lado del salón miraba preocupada el lugar con Hana, era demasiado amable y se preocupaba por todos.
Sonrió al verla, antes de regresar la mirada al grupo de personas.
—Vamos almorzar—le dijo a sus dos amigos, quienes asintieron.
El almuerzo fue bastante tranquilo, aunque si bien la aparición de Hibari, una pelea de Ryohei vs Aoba Koyo destruyera casi todo, que Enma se disculpara antes que Adelheid apareciera para destruir todo con Hibari. Hizo que al llegar de nuevo al salón, tuviera un poco de humo saliendo de su cabeza casi incendiada. Cuando llego el asiento de la chica seguía con personas a su alrededor y su sonrisa parecía algo forzada.
Cuando tomo asiento, la campana sonó y todos regresaron a los suyos.
Escucho un suspiro.
Vio a su derecha, viendo a Charlotte con la frente azulada, no parecía acostumbrada a relacionarse con otros a pesar de su apariencia.
Sintió cada vez más lastima por la chica.
Los siguientes periodos de clase fueron una tortura para él, las matemáticas no eran lo suyo y la historia tampoco. Por eso cuando su profesor le dijo que se quedara un poco al terminar las clases, suspiro preparado para su primera reprimenda de principio de año.
Su sorpresa incremento cuando la chica nueva, rechazo las ofertas de todos de salir después de clases, alegando que debía encargarse de un papeleo. Para él era visible que no quería estar con muchas personas.
—Evans-san tú también deberías quedarte—dijo el profesor cuando la vio a punto de salir por la puerta.
La nueva estudiante parpadeo, antes de caminar hasta donde ambos estaban.
Su profesor de historia, un hombre de treinta años, cabellera castaña oscura y ojos dorados, solamente suspiro antes de meter una paleta en su boca con tranquilidad.
Le recordó un poco a Spanner.
—El año pasado Sawada-san ayudo a los chicos de intercambio de Shimon a integrarse a la escuela, pensaba que también podrías ayudar a la joven Evans-san hacerlo—explico con tranquilidad.
Sintió que una piedra caía sobre su cabeza.
Vale había ayudado a Enma.
Pero era porque era parte de la mafia, bueno, no es que eso fuera lo importante y cuando lo conoció ni lo sabía. Solo que estaba empezando a pensar, internamente, que solo era buen amigo para gente involucrada en la mafia. El resto de compañeros normales, simplemente lo ignoraban y siempre le hacían Bullying cuando no estaba con sus amigos.
Giro a ver a la chica a su lado, que lo miraba ladeando la cabeza.
Era muy adorable, el pensamiento lo hizo sonrojarse. Antes de negar con la cabeza, no debía tener esos pensamientos, él estaba enamorado de Kyoko-chan.
Giro a ver a su profesor, de reojo a la chica, luego a su profesor.
Bueno esto era algo bueno, era una acción, no Mafia, que podría darle una vida normal. Además si le decía a los demás, probablemente entre todos ayudarían. Tampoco le molestaba ayudar a alguno de sus compañeros, como decía Yamamoto, tenía una debilidad por ser de ayuda a los demás.
Tal vez lo heredo de su madre, quien siempre recogía a los niños que nadie parecía querer como Lambo e I-pin.
—Está bien, Nara-sensei—acepto con una sonrisa dudosa.
Su profesor asintió.
Entonces ambos chicos salieron del salón, él se tensó un poco viendo a la nueva chica, quien solamente parecía verlo a él sin saber qué hacer. Le hubiera gustado que prestara atención a lo que dijo el profesor. Tal vez simplemente no quería estar al lado del perdedor de la clase, alguno de sus compañeros ya debió haberle advertido algo.
—Voy a reunirme con unos amigos, si quieres puedes venir Evans-san—le indico sin presiones.
Sus amigos pensaban ir a su casa a comer y jugar video juegos. Los eventos de liberar a los arcobaleno aún estaban muy cerca de sus vidas, así que unas pequeñas vacaciones no matarían a nadie. También debía añadir que al ser el primer día no tenía tarea, así que tal vez Reborn se apiadara de su alma.
Esta frunció el ceño confundida.
—¿Por qué me dices Evans-san?—pregunto esta con voz confusa.
Sonrió algo leve.
—¿Ese no es tu apellido?—
—Pero mi nombre es Charlotte—
—Bueno eto, aquí es común llamar por el apellido a las personas que no conoces muy bien y el "-san" es para llamarlo con respeto—
Tsuna noto como el rostro de la chica se volvía más confuso, lo cual le causo algo de gracia. Si vas a vivir algún lugar, es normal que investigues sobre este, además, si sabía hablar también el japonés, debió haber estudiado muy seriamente para no conocer nada.
Al final esta negó con la cabeza.
—No me gusta mi apellido, así que llamarme por mi nombre—ordeno finalmente antes de comenzar a caminar.
Una gota de sudor corrió por su nuca.
Que chica más extraña.
.
Gokudera y Yamamoto lucieron sorprendidos cuando apareció en la entrada de la preparatoria, con la chica nueva a sus espaldas. Tsuna explico rápidamente lo que paso con su profesor y ambos asintieron, uno menos emocionado que el otro. A la hora de presentarse, la chica parecía igualmente confundida, antes de demandarles también que le llamaran por su nombre, lo cual dejo confundido a los presentes. Si bien Yamamoto amablemente explico que no era muy cortes, ella lo ignoro.
—Mi nombre es Charlotte, el apellido del estúpido de mi padre no me gusta—había dicho cuando comenzaron el camino a la casa de Tsuna.
Los chicos notaron la nota de amargura en su voz.
Entonces Yamamoto fue quien dio el primer paso.
—Bueno que tal si te damos un apodo, como…—se puso a pensar con un dedo en la barbilla—¿Lotte-chan?—pregunto a la chica para ver si le gustaba.
La mirada de amargura desapareció, dejando ver una gran sonrisa infantil, antes de tomar las manos de Yamamoto y asentir varias veces.
Le gustaba mucho.
Entonces vio a los demás.
—Yo les diré…—empezó, aunque nadie quería que les dijera de otra forma—Moto-kun—dijo señalando a Yamamoto quien sonrío—Baka-kun—hablo señalando a Gokudera quien la vio enojado—Tuna-boy—dijo por ultimo señalándolo.
La imagen de un pez apareció en la frente de Tsuna, quien suspiro derrotado.
—¿Cómo le dijiste al décimo?—gruñía Gokudera quien era detenido por Yamamoto de que se lanzara sobre la chica.
Quien solamente seguía sonriendo mientras caminaban, ignorando el creciente peligro a su espalda.
Al final al llegar a su hogar, esta comento emocionada que ella era la nueva vecina de ellos, a lo cual Tsuna suspiro derrotado. Su madre la hizo pasar antes de ordenarle que le dijera mamá, a lo que la chica asintió emocionada, aunque sentía que solo asintió por que le había ofrecido unos dulces y esta parecía muerta de hambre.
—Quiero más mamá—dijo de forma infantil Charlotte, causando que Nana chillara emocionada ante su ternura y le diera más dulces.
La vio incrédulo.
Esa chica linda, era solo una manipuladora.
—Es divertida—decía Yamamoto.
—Está loca—musito Gokudera claramente enojado.
Tsuna acepto más fácilmente la idea de Gokudera, pero cuando los tres subían a la escalera, la chica los acompaño. Eso le confundió, generalmente las chicas eran más tímidas a la idea de entrar al cuarto de un chico, pero Charlotte solamente entro con tranquilidad absoluta, deteniéndose al ver a Reborn en la cama con tranquilidad.
—¿Bebé?—pregunto ladeando la cabeza.
Reborn solamente la vio fijamente.
—Así que si tuviste un estudiante de intercambio, veo que por fin estas interesado en reclutar miembros a la familia—hablo Reborn emocionado.
Tsuna se tensó de inmediato ante lo que su tutor estaba proponiendo.
—Evans-san solamente está aquí porque el profesor me lo pidió, ella no tiene nada que ver con esto—le reprocho al instante.
Este solo sonrío.
Él frunció el ceño molesto.
—Tiene un camaleón—dijo Charlotte emocionada ignorándolos a ambos, acercándose a Reborn sin tocarlo y viendo fijamente el camaleón.
León quien salto a la mano de ella, la hizo chillar emocionada hablando sobre que el verde era su color favorito, antes de comenzar acariciarlo.
—Tiene gustos peculiares—murmuro Yamamoto sentándose en el suelo.
Gokudera chasqueo la lengua sentándose a su lado, mientras que Tsuna solo suspiraba derrotado tomando asiento en la cama. Su habitación ya era bastante pequeña, pero la chica no parecía darle importancia, jugando con el camaleón ignorándolos por completo.
Reborn la vio unos momentos con curiosidad, antes de ver a Tsuna.
—¿Te dejaron tarea?—pregunto con voz baja y peligrosa, que lo hizo tensarse aún más.
—No—murmuro y casi tartamudeo.
Este lo vio fijamente, queriendo hacer que se matara por el temor de haber hecho algo mal, pero este solo suspiro. Tal vez hoy estaba benevolente, pero conociéndolo, era que algo había captado su interés. Siguió la mirada de su tutor en la chica nueva en su habitación.
Entonces llegaron las preguntas, porque sinceramente, todos estaban algo curiosos.
—¿Por qué te mudaste aquí Lotte-chan?—pregunto Yamamoto, quien era el más diplomático en algunos aspectos, de los tres.
La chica dejo de jugar con el camaleón, para verlo con una sonrisa, que parecía no abandonar su rostro.
—Quería ir a la preparatoria, siempre estudie en casa, quería saber que era vivir por mi propia cuenta—contesto con alegría.
¿Por su propia cuenta?
Torció la boca un poco preocupado que alguien viviera solo, su casa siempre había sido ruidosa, no se imaginaba volver a los momentos silenciosos cuando solo eran su madre y él.
—Entonces vives sola—musito Yamamoto sorprendido.
La chica asintió.
—Temía morir por intoxicación por que no se cocinar, pero mamá me dijo que podría venir aquí a comer, que bueno es conocer gente amable—dijo restándole importancia a sus palabras.
Mientras Yamamoto asentía y la invitaba a comer Sushi cuando quisiera, Gokudera y Tsuna la miraban con la frente sombreada de azul, esa chica solo era una idiota.
Reborn parecía un poco aburrido, pero por algún motivo quería quedarse con ellos en lugar de bajar a tomar un té con mamá.
—¿No estás en algún club?—pregunto el sicario, obviamente buscando alguna habilidad de la chica.
Tsuna tembló nervioso, su tutor también era un gran interesado.
Pero sin quitar su sonrisa, la chica negó.
—Claro que no, no tengo alguna habilidad especial, suelo ser bastante torpe—admitió sin ninguna pena.
Todos la vieron con pena, aunque de reojo, Tsuna sintió la mirada de sus amigos, como si concordaran mentalmente que ambos estaban teniendo cosas en común. Para Tsuna, hubiera sido genial no tener cosas en común con la chica nueva, cosas como que era torpe.
Reborn chasqueo la lengua aburrido.
Antes de irse del lugar.
Bueno al menos así le perdía el interés a la chica y le dejaba tener una vida normal.
—¿Qué es esto?—pregunto alzando entre sus manos, la caja de uno de sus juegos de video.
Calmadamente comenzó a explicarle a la chica de que se trataba eso, esta quien no comprendía nada, como si nunca hubiera tenido un video juego, pareció emocionada en probarlo. Al final entre los cuatro, pasaron el resto de la tarde enseñándole a jugar, si bien era verdad que la chica apestaba jugando juegos de carreras, esta se estuvo riendo todo el rato, admitiendo que iría a comprar este juego apenas pudiera.
Una chica que juega video juegos.
Bastante interesante.
La vieron salirse del circuito y chocar el carro hasta explotarlo, estaba casi seguro que algo así era muy raro, pero Charlotte solo rio divertida.
.
Al final Yamamoto y Gokudera no se fueron hasta bien entrada la noche, especialmente porque Gokudera veía mal a Charlotte, quien parecía en su mundo sin querer salir del lugar. Fue después de la cena donde la estudiante de intercambio, menciono que debía irse a dormir, que mamá la dejo despedirse. La chica los abrazo a todos, Yamamoto se quedó congelado, Gokudera hizo una mueca de incredulidad y él se puso rojo hasta las orejas.
Los extranjeros tomaban muchas confianzas.
Sus dos amigos se fueron poco después.
Por eso al final no tuvo que esperar mucho para irse a dormir. Pero cuando entro a su recamara, noto que Reborn estaba tranquilamente sentado viendo al cielo.
—¿Sucede algo?—pregunto cuando se puso la piyama y su tutor siguió de la misma postura.
—No—dijo sin verlo.
Pero supuso, que había mucho más ahí que lo que pensaba.
Bueno, ya se lo diría.
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Una semana pasa rápidamente y Reborn había vuelto con su entrenamiento espartano mucho más rápido que quisiera. Todo porque en su última tarea de matemáticas, se sacó un cero. Después de la lucha contra romper la maldición de los arcobaleno, había estado cerca de los finales de su preparatoria y su tutor había hecho un entrenamiento intensivo para que pasara a su segundo grado. Había funcionado apenas, pudo lograr graduarse y seguir con sus amigos, pero temía que ahora no fuera tan flexible todo el año, desde ya estaría sobre sus hombros. Sus amigos solo lo veían con algo de lastima, cuando se negó para salir con ellos a jugar, esperaba Reborn se detuviera pronto, pero conociéndolo, esto iría para largo.
La nueva compañera de clases y su vecina, tanto en su hogar como en clases, también estaba teniéndolo complicado.
La masa de personas que quería saber sobre ella, aun la perseguía, provocando que no se reuniera con sus amigos o con él. Aunque tampoco parecía ser buena haciendo amigos, escuchando más de una vez sus comentarios groseros a otros, dicho con tal inocencia, que debían ser sin culpa, algo que otros no parecían ver.
Así que luego de tres semanas como nueva estudiante, con comportamiento grosero y bastante repulsivo para otros con sus duras verdades, quedo totalmente sola.
No es como si le importara.
Seguía con esa misma sonrisa de siempre y a pesar de ser grosera, seguía teniendo una apariencia bastante atractiva, que hizo a más de algún chico decirle que salieran juntos.
Algo que no salía bien.
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—Por qué debería salir con un chico tan feo como tú—musito sin perder la sonrisa.
Tsuna quien había ido a comprar algo a la cafetería del lugar con Gokudera, se quedó viendo confundido a la chica. Quien se le había declarado, era Shota Fumijira, el capitán del club de Futbol y uno de los chicos más apuestos del lugar. Todas las chicas parecían horrorizadas por tal desplante y algunos chicos en su lugar lucían esperanzados.
Pestañeo confundido cuando vio a este parecer furioso e irse molesto. Las demás personas también se alejaron, viendo a la chica con rencor, quien seguía con su sonrisa.
Al pasar a su lado lo saludo con la mano como siempre, pero sin decir mucho.
Charlotte en realidad no se acercaba mucho a ellos, solamente en las noches cuando su madre pasaba el jardín y le ofrecía un recipiente con comida, que esta agradecía de forma dramática. Pero aparte de eso, no había vuelto a su hogar en algún momento.
Era una chica bastante curiosa.
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—Me preocupa un poco Evans-chan—hablo un día Kyoko en medio de clases.
Estaban en un círculo todos, Yamamoto, Gokudera, Chrome, Hana, Kyoko y él. Todos veían como al otro lado del salón, Charlotte estaba sentada tranquilamente, siendo el centro de atención de algunas personas muy mal intencionadas.
Se sorprendía que para el nivel de odio que parecía ganar en un mes, no le hubieran lastimado.
—Estoy de acuerdo, parece muy solitaria—musito Yamamoto con pesar, Chrome a su lado asintió.
Hana suspiro con una caja de jugo en sus manos.
—Tiene una actitud bastante despreciable, una vez me acerque y me acuso de ser un ser falso con apariencia de niña—gruño con cara azulada y total rencor en su voz.
Suspiro nervioso, sin duda Charlotte era una persona…complicada.
Pero si había sobrevivido a las ganas de muerte de Hibari, la forma en que Xanxus lo despreciaba, incluso a Mukuro y Byakuran. Estaba seguro que sobreviviría a la chica en su grupo de amigos.
Además…había algo raro alrededor de la chica, que le hacía sentir un poco de curiosidad.
Entonces tomo aire y comenzó a caminar donde estaba su compañera de intercambio, ante la mirada curiosa de su grupo de amigos. De reojo los miro algo conmovido, al pensar que hace poco más un año, en realidad solo era el perdedor Tsuna que no tenía amigos.
—Buen día Charlotte-san—musito con una sonrisa.
Se negaba a llamarle con el mote que le puso Yamamoto, pero sabía que llamarle por el apellido no sería buen inicio cuando esta comento que no quería nada con ese.
Esta alzo la vista de su libro, que hasta donde noto, parecía ser un manga famoso de la revista Jump. Lo había leído anteriormente, cuando tenía más tiempo libre y Reborn no lo obligaba a estudiar. Era sobre un grupo de magos de un gremio, que luchan siempre con sus amigos en aventuras demasiado surrealistas. Aun así Fairy tail le gustaba mucho más ahora, luego de vivir aventuras al lado de sus propios amigos, y conocer lo bueno que eran.
—Buenas Tuna-boy—dijo con una gran sonrisa.
Sintió su cuerpo tensarse ante ese sobrenombre, sobre todo porque ahora Yamamoto debía contener a Gokudera quien no parecía llevarlo mejor que él.
—Mis amigos y yo queríamos saber si quieres almorzar hoy con nosotros—dijo señalando a los demás, quienes a excepción de Gokudera y Hana, saludaron amablemente.
En realidad solo fueron Kyoko y Yamamoto, dos personas demasiado amables, pero cuyas sonrisas tal vez aplacarían el mal humor de los otros dos.
Charlotte pestañeo unos momentos, antes de verlo con esa adorable sonrisa con la que veía a todos.
Él le sonrió de regreso, pensando que todo estaría bien.
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A veces se preguntaba como su híper intuición podría ayudarlo en medio de una batalla, pero en algunas cosas comunes fallaría estrepitosamente. Ante su sorpresa y la mayoría del salón, Charlotte asintió comer con ellos, aunque muchas veces rechazo a otros. Pero cuando llegaron a la azotea, esta descaradamente robo de su bento, que su madre había hecho, de forma indirecta. Cuando se dio cuenta toda su caja de almuerzo la tenía la chica, que había robado también la de Yamamoto con una cara de perrito a medio morir y parte de la de Kyoko-chan, quien solamente era muy amable con todos. Hana literalmente le había dado una palmadita en la mano, haciendo que la oji azul se alejara con lágrimas de cocodrilo, que había hecho que Yamamoto suspirar antes de darle su comida completa, logrando que sonriera de nuevo.
Era una manipuladora.
Sintió su estómago rugir de hambre.
—Aquí tiene mi comida decimo—hablo Gokudera deseoso de serle fiel.
Estaba por aceptar un poco, porque realmente tenía hambre. Cuando la mano rápida de Charlotte, quito parte de la comida del peli blanco y la metió toda a su boca.
Todos la vieron impactados y algo asqueados.
Era poco normal que una chica tuviera pocos modales a la hora de comer, pero que comiera tanto, no debía ser sano.
Gokudera comenzó a perseguirla con dinamita, así que él fue detrás de él para que no explotara nada, mientras la chica comía sin dificultad aun corriendo.
Al final nadie salió herido y la chica termino con una sonrisa satisfecha.
—Comer con otras personas es genial, llevo tres días desde que mamá no me da comida y pensé que moriría de hambre—hablo con una sonrisa despreocupada.
Sus compañeros la vieron preocupados.
—¿Vives sola Charlotte-chan?—dijo Kyoko preocupada.
En las escaleras Chrome le había llamado por el apellido, lo que hizo que Charlotte sollozara que odiaba ese apellido y todos habían quedado en decirle por su nombre.
La chica la vio con una sonrisa tranquila, aunque por primera vez, Tsuna noto que su labio había temblado antes de sonreír.
—Mi familia vive en América y yo me vine sola, quería experimentar la vida escolar de los anime que veía—dijo con ojos en forma de estrella.
Todos la vieron con lastima.
—Pero soy un desastre en la cocina, así que sobrevivo de la comida de otros cuando olvido ir de compras, además mi abuela me mataría si descubre que solo como comida chatarra—musito lo último con un estremecimiento muy obvio.
¿Abuela?
Mientras Kyoko se lanzaba a decirle que podría ir también a su hogar y le enseñaría a cocinar, apoyada por Chrome, Tsuna se quedó meditando.
Había mencionado anteriormente tener desprecio por el apellido de su padre, lo cual significaba una mala relación de esa parte. La falta de mención de su madre y en lugar de ella mencionar a su abuela, había parecido demasiado curioso para no notarlo.
De reojo pudo ver a Gokudera fruncir el ceño, debiendo pensar similar a él.
—Pero ahora que estoy en Naminori, quiero vivir al máximo la experiencia de ser un adolecente—dijo con un puño en alto.
Todos la vieron con puntos sobre su cabeza, hasta que la puerta de la azotea se abrió de golpe, mostrando a una persona que conocían bien.
—¡ESO FUE EXTREMO!—dijo Ryohei con ojos brillantes de pasión, saliendo de la nada.
Como de costumbre.
Charlotte asintió animada.
—Esa pasión me hace querer invitarte al club de Boxeo—explico el hermano mayor de Kyoko con ojos en llamas.
De pronto la manera animada de Charlotte disminuyo, viendo a otro lado con una sonrisa apenada y también algo nerviosa.
—Lo siento, no soy buena en los deportes—admitió en voz baja.
Pero parecía que el hermano mayor de todos, no la escucho.
—No aceptare un no por respuesta—
Como un extraño recuerdo, vio como Charlotte negaba con la cabeza, antes de salir corriendo por las escaleras, seguidas del hermano mayor que gritaba "Extremo" cada pocos segundos.
Sintió un poco de pena ajena.
Aunque de reojo noto que la actitud de Hana, ya molesta, pareció empeorar.
Rio nervioso.
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Al final del día Yamamoto se quejó en su club de béisbol, Gokudera quien estaba en el club de cosas anormales, tuvo que huir cuando el guardián de pantano de Enma, aun no dejaba su obsesión por el chico. Antes de darse cuenta, regresaba a casa con Kyoko y Charlotte, quien había comprado algo de golosinas en una tienda, masticando una paleta en ese momento.
Kyoko era amable, lo suficiente para hacer conversación con Charlotte, quien al final dejaba que hablara. Esta se despidió, invitándola a cenar al día siguiente, Charlotte se negó al recordar de quien era hermana la chica. Igualmente Kyoko no se deprimió, siempre tan amable y linda.
—¿Kyoko te rechazo o no te has declarado?—pregunto con diversión.
Sintió una flecha atravesar su interior, antes de verla sonrojado como un tomate. Reborn, quien sabe dónde había estado hasta el momento, salto sobre su cabeza con mirada divertida.
—Se declaró hace un año, pero la chica no lo acepto pensando que era una broma—revelo sin importarle que eso le hiciera ponerse aún más rojo.
Charlotte lo miro con algo similar a la pena, antes de reírse por bajo de su desgracia.
Que humillante.
—Sabes Charlotte, dado que tuviste tutores privados, según comentaste…tal vez podría ayudarme con el estudio de Dame-Tsuna—hablo Reborn provocando una gran sonrisa en la chica y una mirada de enojo en la suya.
Estaba jodido.
Continuara…
Gracias por sus comentarios y favoritos :3
Nota:
Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.
Sayonara sexys lectores.
