CAPÍTULO 29: CONTRARELOJ. UNA DECISIÓN INESPERADA. DE REGRESO AL CAMPO DE BATALLA
¿Huyes de mí?
¿Intentas hallar la luz dentro de ti?
No podrás escapar por mucho tiempo.
Ya una vez estuviste en mis manos, y volverás a estarlo.
Nadie puede vivir sin algo de oscuridad en su interior.
Nadie
¿Cuánto tiempo llevaba así? No lo sabía. Había perdido la noción del tiempo. Y como no hacerlo. En ese extraño sitio nada, absolutamente nada tenía sentido. Lo único seguro era que caía, descendía por un profundo abismo oscuro cuyo destino final era incierto aún.
¿A dónde iba? No tenía ni idea. El mundo irreal en donde había estado atrapado lo había liberado y lo único que quedaba de este, era aquella voz. Una voz fría, insidiosa, maligna que lo perseguía con el único fin de atraparlo.
No comprendía nada, estaba confundido. En primer lugar, ¿cómo había ido a parar a ese sitio? Buscaba en su mente, buscaba en su corazón. Nada. Todo estaba en blanco. Los pocos recuerdos que aún se mantenían en su cabeza, estaban relacionados con su fuerza, con su poder: la magia, las cartas, las batallas. Todo en una mezcla desordenada de lo que aparentaba ser "toda" su vida. Por qué esa era su vida ¿verdad?
Siempre había sido un arma. Un arma usada para combatir el mal, un arma usada para combatir el bien. Un arma abandonada en el fondo de un almacén a la espera de ser hallada. Algo sin voluntad, sin decisión, sin emoción alguna. Un objeto más. Quizá por eso se encontraba allí. Seguramente en ese momento no tenía alguna utilidad y lo habían desechado. Esa era la explicación más ¿lógica?
-¿En serio crees eso? –nuevamente esa voz interrumpía sus cavilaciones.
-¿Quién eres?-musitó impasiblemente el castaño.
-No quieres saber quién soy yo. Quieres saber quién eres tú.
-Sé lo que soy.
-No no lo sabes. Y mientras no lo descubras seguirás atrapado aquí. Esto no lo cree yo, lo creaste tú. Y solo tú podrás deshacerlo. Cuando lo hayas hecho. Búscame.
Buscar, ¿Qué debía buscar?
No tenía idea de lo que aquella voz representaba. Podría ser todo y a la vez nada. Esa voz podría ser su salvación pero también su perdición. Buscarla no parecía una buena idea. Al menos no en ese momento. Sobre todo si esa voz no tenía ni rostro, ni nombre. Lo importante ahora era salir, pero ¿con qué fin? Pelear, luchar, ganar o perder, volver a ser almacenado. Eso no era muy alentador que digamos pero era su realidad. Después de todo, ¿quién podría prometerle algo mejor? Nadie. Él era un arma destinada a ser utilizada y desechada, él solo era un objeto, incapaz de tener a un ser humano preocupado por su bienestar. ¿Amigos? ¿Podría alguna persona ser "amigo" de una cosa como él?
Una gama de imágenes cruzó rápidamente por su mente causándole una dolorosa punzada en la cabeza. ¿Qué significaba aquello? Veía lugares, personas, objetos. ¿Podrían ser recuerdos? Sus recuerdos. Esa era una posibilidad. Quizá era algo más que una herramienta, algo más que un objeto. Esos recuerdos podían significar su salida de aquel lugar, sin embargo no los sentía como propios. Ninguno tenía que ver con lo que él representaba, ninguno se relacionaba con el poder, con la fuerza, con la batalla. Esos recuerdos eran diferentes. Tenían algo distinto. Eran sitios, con algunos objetos y personas…Muchas personas…Esas personas eran distintas: no peleaban con él, tampoco lo estaban entrenando. Solo estaban ahí, conversando, riendo, acompañándolo. ¿Quiénes eran esas personas? ¿Porque no podía sentir nada con respecto a ellos?
Mantener sus recuerdos sin asociación alguna con las emociones, ¿era posible? No estaba seguro pero era lo que estaba ocurriendo. Su vida pasaba ante sus ojos, las personas que conoció se mostraban como imágenes proyectadas desde algún sitio desconocido, sin embargo carecían de un significado emocional para él. Todo era tan vacío. De que servía evocar los rostros de personas si no podía determinar la huella emocional que habían dejado en él. Nuevamente estaba en la nada. Ahora recordaba pero no sentía. Quizá era lo mejor, después de todo sentir implica sufrir. O ¿no?
"- ¿Quieres saber porque no acepté lo que sentía por ti cuando tú me lo dijiste? La respuesta es simple: no estaba lista. Al menos no en ese momento. Los seres humanos tememos lo desconocido y para protegernos de ello preferimos ignorarlo, aparentar que todo está bien. Sucede lo mismo con las emociones. Siempre va a existir el temor a ser lastimado, sobre todo si no sabes a lo que te vas a enfrentar con otra persona sin embargo eso es lo que implica vivir. Adquirir experiencias, sea para bien o para mal, que nos ayuden a seguir luchando…A encontrar una salida, a sentir y a vivir lo que se siente en el momento… No sé lo que nos depara el futuro pero sé que aquí a tu lado, estoy segura y puedo sentirme protegida. Significas mucho para mí, muchísimo."
La imagen sonriente de la niña se desvaneció dejando una extraña sensación en el corazón del chico. Su cabello castaño, sus ojos llenos de luz, esa sonrisa, su voz tan cálida y a la vez tan llena de… ¿Quién era? Porque no podía recordarla. ¿Por qué? Sabía que ella era alguien muy importante. Si tan solo supiera su nombre. Quería recordarla, necesitaba recordarla. Su presencia había despertado algo en él. Algo que lo angustiaba, que lo desesperaba. Ella representaba todo lo bueno en su mundo, ella era su luz, ella era su vida…Ella era…
-Sakura…-pronunció suavemente el muchacho a medida que sus emociones despertaban.
"-Yo daría todo por ella. Las batallas que he librado carecen de sentido, si no está a mi lado. Cada vez la siento más dentro de mí. Es una parte importante en mi vida. No creí que se convertiría en eso, pero lo hizo. Puede que pienses que soy muy pequeño aun pero estoy seguro de lo que siento cuando la veo. La amo. Yo amo a Sakura. Daría todo por verla sonreír y sé que si ella está lejos, si algo le sucede, ya no podría continuar…Ya no. "
-¿Amor?
"-La perdí. ¡No pude salvarla! Ya no puedo seguir. Su amor era lo que me hacia revivir, lo que me enseñó a ser feliz. Sin ella nada tiene sentido, nada. Ya no quiero luchar, ya no."
Como si hubiese estado dormido en lo más profundo de su ser, el dolor emergió con una fuerza incontenible aprisionando su corazón, y devolviéndolo a la realidad. La forma como se conocieron, las cartas Clow, su rivalidad inicial, las batallas que libraron juntos, la manera como se fue enamorando, el día en el que se hicieron novios, los momentos que pasaron juntos, la última batalla librada a su lado, su muerte, la tristeza, la desolación….
Dolía, dolía mucho. Su ausencia se volvía cada vez más latente. Mil veces hubiese preferido seguir siendo un arma hueca, vacía sin emoción alguna. Ahora: Sentía, recordaba, sabía lo que era…Un ser humano… Era un humano con emociones, un humano triste, un humano deprimido, un humano a quien le habían arrebatado el amor…
Como si esa respuesta fuera la llave para salir de ese abismo, una luz se abrió bajo sus pies dejándolo aterrizar suavemente en lo que parecía ser el suelo del lugar…Había llegado a la salida…Pero, ¿Qué sentido tenía ahora? El dolor en su pecho no cesaba, todo lo contrario parecía incrementarse lentamente. Los recuerdos no dejaban de atropellar su ya de por si confusa mente. Y toda su fuerza parecía haberse desvanecido con la vertiginosa caída. ¿Qué debía hacer? ¿Quedarse allí sumergido en el dolor?
Poco a poco la oscuridad empezó a invadir el pequeño círculo de luz en donde había aterrizado el chico, la claridad desaparecía y al parecer no solo alrededor de él sino en su corazón.
"-…Eres un ser muy especial... Tu fortaleza no radica en vencer a tus enemigos, todo lo contrario: tu fortaleza es el resultado de luchar por los seres que quieres. Eso siempre te llevará a ganar, aunque pierdas siempre serás un ganador."
¿Ganar? Acaso en esos momentos era un ganador. No, por supuesto que no. Era todo, menos un ganador.
"-…Siempre piensas en los demás, en su bienestar, en la manera como protegerlos…Eso te vuelve un ser muy noble…Todo un caballero diría yo…Sin embargo, va a llegar un día en el que tendrás que luchar por ti…Solo por ti…Y sé que lo harás bien…Después de todo salvándote a ti, salvarás al resto.."
-¡Basta! Ya no quiero saber más. Ya no-su cabeza daba vueltas y parecía estar a punto de estallar.
No podía continuar así. Parado en medio de la oscuridad, pensando y hundiéndose cada vez más en su desdicha. Eso lo haría cualquier persona, menos él. Todas las evocaciones que hasta el momento habían llegado a su mente le demostraban una y solo una cosa: él era fuerte. No podía dejarse vencer. No de una manera tan patética. Ya no lucharía por un ser querido, porque no estaba seguro de tener a alguien esperándolo afuera. Lucharía por él. Solo por él.
Lentamente, a tientas, empezó a caminar hacia la nada esperando no volver a caer en otro abismo profundo. A medida que continuaba, su memoria como si de un viejo rompecabezas se tratase empezó a reunir poco a poco sus piezas volviéndose cada vez más completo y puntual en sus recuerdos: su madre, toda su familia, su entrenamiento en la magia y las artes marciales, sus amigos, sus enemigos, las aventuras vividas, esa desdichada batalla en la que perdió a Sakura, un hospital, su casa, la decisión de viajar, el vuelo, su nueva casa en ese extraño país, la llegada a una nueva escuela, y en el techo…una persona…Era…
La difusa figura de una niña tomó forma frente a él: sus rasgos eran extraños, exagerados y se podría decir borrosos. Parecía una mala configuración de lo que debía ser una chica. ¿Quién era? No tenía idea pero su repentina presencia había iluminado el camino que el castaño había estado siguiendo. Con cautela, intentó acercarse a la misteriosa aparición pero esta, al percatarse de sus movimientos, empezó a correr.
-¡Espera!-gritó el chico a medida que la perseguía.
Nada.
Una extraña carrera había iniciado.
Usando toda su energía, corrió con el único fin de alcanzar esa luz que súbitamente había aparecido frente a él. La oscuridad parecía empecinada en evitarlo, violentamente se lanzaba sobre el camino que dejaba la pequeña con el fin de borrar sus huellas. Increíblemente, estas persistían a pesar de aquellos inútiles ataques. Una misteriosa conexión se había forjado entre aquella bizarra niña y el muchacho lo que evitaba que la oscuridad apaciguara la fuerza de aquella unión. Hiciese lo que hiciese, por más oscuridad que se abalanzara frente a su camino: él siempre terminaba encontrándola, como un hilo invisible que lo ataba a ella y guiaba sus pasos por ese lúgubre lugar.
-¿Una habitación?
En efecto. Después de llevar algún tiempo corriendo, el chico había visto como claramente la figura entraba en lo que parecía ser un cuarto lleno de claridad. ¿Qué debía hacer? Seria acertado de su parte entrar a un lugar en donde nadie lo había invitado. ¿Era lo correcto? No había otra salida. El horizonte que se extendía a su alrededor parecía estar lleno de oscuridad. Solo tenía dos opciones: quedarse allí parado y continuar perdido en las tinieblas ó arriesgarse y entrar en lo que parecía ser la única luz en medio de ese mundo.
Decisiones. ¿Porque la vida estaba llena de ellas?
Bueno, no podía continuar así. Sea lo que sea, tenía que llegar a algún lugar. Respirando profundamente el castaño atravesó por el mismo lugar por el que había atravesado su luz guía… ¿Qué encontraría? Eso era algo incierto para él. Aun así. Tenía que enfrentar lo desconocido. Por su propio bien debía hacerlo.
Realidad o Fantasía
Dulce Verdad o Triste Mentira
Sueños, solo en sueños pude ver esta realidad
Y ahora que vivo esta realidad, solo puedo creer que es un sueño…
Una ilusión, algo irreal que no llena mi vida como debería…
No entiendo…
Estoy confundida...
¿Qué me está pasando?
¿Qué?
-Helga…-la voz de Arnold interrumpió sus pensamientos-¿Te sientes bien?
¿Era broma? Innumerables veces había creado ese mágico momento en su mente con el secreto anhelo de que su deseo se hiciera en algún momento realidad, y ahora que al fin ocurría, ¿era posible sentirse mal?
- Estoy bien. Es solo que, nunca imagine que hoy estaría en este parque contigo disfrutando de esta hermosa puesta de sol. Todo sucedió tan rápido. Y aun así… Es perfecto.
-Nos merecemos este momento después de haber pasado por tanto. ¿No crees?
-Sí, es verdad-sonrío la pequeña mientras sus ojos se perdían en el horizonte.
Definitivamente habían pasado por mucho, al menos ella sí. Cuantas veces había llorado en la soledad de su habitación al pensar que su amor nunca seria correspondido. Cuantas aventuras había tenido que vivir solo por ver feliz a su pequeño amor. El caso era que había dado tanto, que ahora no tenía nada más que dar. Quizá esa era la justificación del enorme vacío que sentía en su corazón a pesar de estar con el amor de toda su vida.
-Estás triste, ¿Por qué?
No puede ser. Acaso sus pensamientos se habían reflejado en su rostro.
-No estoy triste-respondió la muchacha intentando sonreír pero fracasando en su intento-Solo estoy pensando. En todo. En el pasado, en el presente, y en nuestro futuro. Tengo tanta felicidad en mi pecho que siento que voy a explotar.
Mentiras, y más mentiras. ¿Porque estaba diciendo tantas mentiras?
-En realidad, ¿eres feliz a mi lado?
-¿Eh?-su pregunta la había tomado por sorpresa. ¿A qué se refería con eso?- Claro que sí, es decir…Todo esto, estar juntos…Es como un sueño hecho realidad…
- Pues no pareces estarlo. Siento que estás dudando, y no entiendo porque.
-Vamos, al fin tengo lo que quiero ¿no? ¿Porque dudaría Arnold?
-Es cierto. No tienes razón alguna para hacerlo porque desde ahora en adelante yo estaré contigo siempre. Recuperaremos el tiempo perdido. Haremos nuevos momentos especiales juntos. Alimentaremos nuestro amor día a día. No te dejaré. Ya no estarás sola. Ya no.
Sola. Siempre había estado sola. La única compañía que había llenado su corazón de luz era ese amor, ese gran amor que había nacido en ella por ese pequeño niño que en ese momento estaba frente a ella ofreciéndole todo lo que su alma siempre había querido.
-Gracias, Arnold.
-Yo estaré allí para ti, pero debes prometerme desde el fondo de tu corazón que vas a permanecer a mi lado para siempre.
¿Prometer? La sensación de estar realizando algo incorrecto se apoderó de su corazón. No podía creerlo, ¿por qué esas dudas? ¿Por qué ahora? Eso era lo que siempre había anhelado. Entonces porque en ese momento dudaba. ¿Por qué no respondía y terminaba con el asunto de una vez por todas? Sentía como si estuviese a punto de firmar un pacto con el mismísimo demonio. ¿Cómo era eso posible?
-¿Por qué no respondes?
-Estoy pensando, Arnold…
-…
-Sabes, siempre creí que tú y yo nunca íbamos a estar juntos. Nuestro destino parecía ser diferente al que yo pensaba. Ahora que todo esto está sucediendo…Lo siento irreal, falso…
-Todo esto es real. Al igual que el amor que te tengo.
-Lo sé pero hay algo que no me deja estar en paz. Y no puedo definir qué.
-No te parece que es hora de que aceptes la felicidad que la vida te está brindando.
-Puede que tengas razón, aun así no puedo estar tranquila. Las historias de amor con finales felices existen únicamente en la imaginación de las personas…A veces las cosas no resultan como nosotros queremos…Y esto es tan, tan…
-En el mundo existen miles de personas solitarias que buscan por años el verdadero amor, y solo una pequeña parte de ellas lo encuentran. Temes estar viviendo un sueño, una fantasía y esas dudas no te dejan ser feliz a mi lado. Tan solo deja de pensarlo tanto, déjate llevar…Además: sí este fuera un sueño ¿no sería mil veces mejor permanecer aquí, en nuestro sueño de amor, antes que abrir los ojos a una cruda realidad que quizá sea muy difícil enfrentar?
Buena pregunta. Definitivamente cuantas personas no darían lo que sea por permanecer en sus sueños antes que volver al mundo real, en donde vivir implica luchar interminablemente por conseguir lo que uno anhela. A veces la salida fácil es una dulce tentación en la vida de los seres humanos. Pero, ¿era correcto escoger esa salida en ese momento?
"-Nada en este mundo es fácil, Helga. En esta vida, para tener algo realmente bueno, las personas tienen que sufrir, llorar, caer, luchar; solo así apreciaran el verdadero valor de lo ganado..."
La respuesta había llegado fugazmente a su confundida cabeza desde el fondo de su corazón, con palabras extrañamente familiares para la joven.
"-Cuando llegue tu verdadero amor, lo sabrás. Esa persona se volverá parte de ti, estará en tu mente y en tu corazón. Nada ni nadie podrá apartar su recuerdo de tu lado. Aunque físicamente no esté allí, siempre sentirás su compañía…Es la irremediable unión de dos seres que se aman de verdad…"
-Esa voz…
Las palpitaciones de su corazón parecían llevar una lucha irremediable contra lo que se había impuesto en su mente. Algo estaba buscando la luz en su interior.
"-No dejaré que nada malo te pase…Confía en mí…"
El rostro sonriente de esa persona se dibujo en la mente de la pequeña.
- No puede ser… Shaoran…
Recuerdos, imágenes, palabras.
Una memoria dormida acababa de despertar con la luz del verdadero amor que permanecía refugiada en el corazón de la niña.
Ahora todo tenía sentido. El vacío, la confusión, la sensación de que todo era irreal….Todo…Absolutamente todo había sido una cruel trampa.
-¿Qué te sucede Helga?
-No me toques. No quiero que me pongas un dedo encima. Eres un mentiroso.
-No entiendo de que hablas.
-Lo sabes Arnold. O debería decir, representación falsa de Arnold. ¿Cómo te atreviste a usar mis sentimientos por él para engañarme? ¿Cómo?
-Vaya, volviste. Creo que no debí subestimarte Ángeles.
-¡Cierra la boca! Deja de llamarme por un nombre que no me pertenece. Mi nombre es Helga G. Pataki y punto. Aunque comparta el mismo destino que Ángeles. Ella y yo somos dos personas distintas.
-Con distintas vidas y en distintos mundos-sonrió el rubio-Con distintos amores, y con destinos diferentes. Vuelvo a repetírtelo, mi querida Helga. Estás viviendo una vida que no es la tuya. Una realidad que no te pertenece…
- Te equivocas: la vida que estoy viviendo en este momento es la mía. Fue mi ciudad la que desapareció, fue mi padre el que murió allí, fueron mis amigos los que perecieron sin siquiera tener una pequeña oportunidad para salvarse. Fueron sus vidas las que se perdieron por culpa de esta batalla-las lagrimas empezaron a caer por el rostro de la joven-Fue mi mejor amiga quien falleció de manera tan dolorosa en manos de ese demonio, fue Arnold, mi primer amor, el que murió por ayudarme a luchar, fue mi madre quien desapareció dándome la última oportunidad de ganar esta batalla…Fueron personas que yo conocí las que se sacrificaron allá afuera y ¿te atreves a decir que no es mi vida?
- Está bien, es tu vida. Ahora me atrevo preguntar, ¿a quién más quieres perder para entregarte al fin a la oscuridad?
-No has entendido nada, verdad. Después de haber perdido tanto, crees que bajaré los brazos y dejaré de luchar. Después de que miles de personas se sacrificaron, crees que simplemente me sentaré aquí a esperar que la oscuridad inunde mi corazón. Yo continuaré. Continuaré por ellos, por sus recuerdos, por las alegrías que me dieron. Continuaré por ese amor verdadero que me devolvió las ganas de volver a vivir. Continuaré por mí. Y nada de lo que hagas evitará que mi luz encuentre a Shaoran. Eres muy fuerte, pero yo también lo soy.
Una luz brillante nacida de su corazón rodeó todo su cuerpo desapareciendo aquel mundo que había intentado atrapar su alma. Los planes de la oscuridad habían fracasado.
Poco a poco la pequeña empezó a caer en un enorme abismo. No sabía lo que encontraría ahora. De lo único que estaba segura, era que esta vez no volvería a ser engañada.
El rostro sonriente que la había rescatado de aquella farsa volvió a su mente.
-Espérame Shaoran. Pronto estaré contigo.
Silencio...
Vacío…
Misterio…
Miles de sensaciones recorrieron el cuerpo del recién llegado al entrar en aquella habitación. Enormes nubes blancas formaban el techo del sitio, las paredes estaban recubiertas por extraños pergaminos, y el único lugar por el cual el chico había llegado acababa de cerrarse.
¿A dónde había ido a parar?
¿Acaso había cometido un error?
-¿Hay alguien aquí?
Vaya pregunta. Era obvio que nadie estaba en ese lugar, ni siquiera lo que había seguido hasta allí. Ese sitio aunque muy iluminado le causaba una sensación de temor, como si al fin hubiese llegado a un lugar en donde la verdad, por más dolorosa que sea, estaba a punto de salir a la luz.
Cautelosamente el joven se dirigió hacia una de las paredes e intento tomar los pergaminos que allí se encontraban. Nada. No pudo desprenderlas de allí y peor aun leer algo. Una extraña energía los rodeaba evitando que cayeran al suelo. Estaba atrapado. Aunque intentase derribar las paredes, era seguro que no podría salir de allí. Todo estaba muy reforzado en ese lugar, para evitar que algo salga o entre. ¿Y ahora que iba a hacer? Había entrado pero no podía salir ¿Acaso todo había sido una trampa para atraerlo a ese lugar y para que muriera allí?
Desesperado el joven miró hacia el cielo esperando hallar en lo blanco de las nubes la calma que necesitaba sin embargo no halló lo que buscaba. Este había cambiado. Nubes negras se suspendían sobre él, las anteriores habían desaparecido y poco a poco gotas de lluvia cayeron desde lo alto inundando únicamente el centro de la habitación. ¿Qué estaba ocurriendo?
Una extraña figura emergió del pequeño charco de agua que se había formado. Eso realmente era increíble. Las ondas de agua en el cuerpo del nuevo ser se movían bruscamente como buscando un lugar para ubicarse y formar lo que sería la representación perfecta de un… ¿chico?
No, no era un chico común y corriente…
Era…
No podía creer lo que estaba viendo….
Era él.
Su propio reflejo le devolvía una mirada desconfiada. Era él, pero a la vez no. Era la fiel imagen de lo que el tiempo se había encargado de construir y destruir en él. El cabello castaño enredado y alzado, producto del cansancio, la angustia y la preocupación que hace poco lo habían embargado. Sus ojos apagados pero con un pequeño brillo interno, resultado de su memoria recién despertada. Una fría sonrisa delataba la huella de la oscuridad en su interior. El cuerpo magullado, sudoroso y debilitado por todo lo pasado… Todas estas particularidades formaban lo que en sí el definía como su imagen personal.
-¡¿Qué es esto?!-preguntó exasperado a medida que se alejaba de su recién creado "clon"-¿Quién está jugando conmigo? ¿Acaso soy parte de algún tipo de juego macabro? ¿Porqué a mi? ¡Déjenme en paz, ya no quiero seguir! Me estoy volviendo loco…
No entendía nada. Tal parecía que en vez de hallar más respuestas terminaban formulándose más dudas a su alrededor. Si ya no había salida, si ya todo estaba perdido. ¿Porque no lo dejaban morir en paz en ese sitio? ¿Porque querían torturarlo jugando con la poca cordura que aún tenía? ¿Por qué?
-Tienes que continuar.
Esa voz…
¿De quién era?
No se trataba de la voz fría que en un inicio le había hablado. Al contrario esta sonaba más suave y condescendiente, pero de donde ¿provenía? Con sorpresa, el muchacho vio como su recién formado "clon" cambiaba nuevamente de forma y caminaba directamente hacia él. Asustado, el joven retrocedió.
-No tienes por qué tenerme miedo-apaciguó la misteriosa figura de agua que ahora se asemejaba a un hombre alto, fuerte, de cabello castaño, ojos color miel, enorme sonrisa y traje blanco.
-¿Quién eres?-interrogó confundido el muchacho.
-Llámame Gabriel… Bienvenido Shaoran… Bienvenido al lugar más profundo de tu corazón.
Recuerdos, el pasado, el amor.
Tres maravillosas cosas que fueron utilizadas con tan crueles intenciones.
Si al menos me hubiese percatado antes del error.
Todo habría sido más sencillo.
La velocidad de su descenso estaba disminuyendo tal parecía que al fin estaba llegando a algún lugar. Pero, ¿A dónde? Con delicadeza su cuerpo tocó el frio suelo de ese sitio. Sin embargo a pesar de al fin haber aterrizado, no podía divisar nada.
-Ni siquiera puedo ver mis propias manos-susurró sorprendida.
Definitivamente la oscuridad había aprovechado su estadía en aquel mundo irreal para avanzar más.
-¿Cómo fui tan débil? ¿Por qué deje que la oscuridad usara mis dudas para atraparme en ese lugar?
Para hallar lo que su corazón tanto buscaba debía empezar de cero. Nuevamente tenía que volver a divagar en ese oscuro sitio hasta hallar a la persona que estaba buscando. La ira, la rabia y sobretodo los sentimientos de culpabilidad empezaron a reinar en su interior.
-Soy una tonta. Deje pasar una gran oportunidad. Y eso es lo que más me duele en este momento. El tiempo que pase admirando el cielo con un Arnold falso pudo ser crucial para la salvación de la persona que ahora busco. Si al menos me hubiese percatado desde el inicio…
La oscuridad sabía muy bien con qué atrapar a sus presas. Era más sencillo volver a un mundo en donde todo era normal, con gente que la aceptara y con el chico que amaba, correspondiéndole antes que regresar a un mundo semi-destruido, con la gente que conocía muerta y con el chico que supuestamente amó, muerto.
-Ese mundo me dio todo lo que quería.
Bueno, casi todo. Siempre faltó Shaoran, esa quizá fue la luz que la rescató cuando estuvo a punto de caer en las tinieblas.
Al menos en ese mundo había aprendido mucho.
Quizá no había perdido el tiempo por completo.
-Al caer en ese lugar, entendí muchas cosas-murmuró la joven para sí misma- Debo admitir que al llegar aquí, no sabía quién era realmente. Tenía miedo de estar viviendo una guerra, un amor y una vida que no me pertenecía. Después de todo, lo que pasaba estaba relacionado más con Ángeles que conmigo. Muchas veces pasó por mi mente, el temor de estar viviendo el destino de Ángeles y no el de Helga. Ahora sé que no es así.
Su nacimiento había sido normal. Al igual que muchos niños en este mundo se había convertido en uno de los tantos seres humanos que habitaban la Tierra. Lo único que la distinguía, a medida que fue creciendo, fue esa enorme ceja y su forma de ver las cosas. Sin embargo, a pesar de la aparente vida de una niña normal. Siempre había faltado algo. Había llegado a creer que aquel vacío solo se llenaría con el amor de sus padres, la aceptación de sus amigos o el amor de su amado cabeza de balón. ¡Qué equivocada estaba!
-Ahora entiendo que es lo que me faltaba. Parte de mi vida, parte de mi esencia no estaba conmigo. Siempre me hizo falta Ángeles. Aunque su presencia en mi vida conllevó mucha destrucción también me hizo muy feliz. Porque me reunió con mi verdadero amor.
El tiempo que había pasado en ese mundo, viviendo su romance con Arnold hizo que se percatara de un pequeño detalle. Arnold no era la persona que necesitaba a su lado. El siempre lograba sacar todo lo bueno de ella, veía lo que los demás no veían, y la cuidaba a su manera. Quizá, fue eso. Esos pequeños detalles que hicieron que lo amara en primera instancia, sin embargo solo fue eso: su primer amor. Alguien que nunca iba a olvidar, que siempre estaría allí pero que quedaba en eso: el primer amor de una pequeña niña que la ayudó a superar muchas cosas. Cuando lo pensaba e incluso intentaba analizar sus sentimientos por Arnold, solo llegaban dos palabras a su mente: cariño y agradecimiento. Nada en comparación con lo que sentía por Shaoran.
-Su llegada a mi vida me cambió. Sé que él es la persona que mi corazón siempre esperó. Quizá debí decirle lo que sentía antes de que se entregara a la oscuridad. Ahora todo sería distinto. Te necesito Shaoran. ¿Dónde estás?
Ni siquiera la ilusión de aquel mundo en el que había estado atrapada logró borrar el recuerdo del chico. Siempre en su interior se encontraba su presencia. A pesar de todas las artimañas utilizadas, nunca había dejado de sentirlo junto a ella. Ese sentimiento que surgió desde el fondo de su corazón evitó que se entregara por completo al amor del falso Arnold. Algo había evitado que su mente quedara atrapada en ese mundo oscuro. Y ahora sabía que ese algo era el amor que le tenía a Shaoran.
-Yo amo a Shaoran. No es el amor de Gabriel. ¡Rayos! Ni siquiera sé quien es Gabriel, no lo conozco y no quiero hacerlo. La persona a la que amo es aquel niño de ojos iluminados que me enseñó a pelear, que me ayudó a perder el miedo, que me hizo confiar en el…Es aquella persona que sabía cuando estaba triste, que compartió conmigo su historia así como yo compartí con él la mía. Es aquel chico que vino de otro país a cambiar mi vida. La persona a la que amó no es la reencarnación del pasado de Shaoran. Ahora estoy completamente segura de ello.
Sonriendo la muchacha se incorporó del lugar en donde se encontraba y comenzó a caminar. Había caído pero se volvería a levantar. Porque alguien allí la necesitaba y porque afuera todo un mundo dependía de su fortaleza. No descansaría hasta hallarlo.
-He perdido la batalla pero no la guerra.
-¿El lugar más profundo de mi corazón?
De todas las respuestas imaginadas: esa era la más ilógica. Pero, ¿Qué esperaba? Después de todo lo que había pasado, ya nada le parecía extraño. Con detenimiento observó al misterioso sujeto. ¿Debía confiar en él? Esa persona despedía un aura de paz, y serenidad. Aun así, las apariencias podían llegar a engañar. Prueba de ello era el mundo en el que había quedado atrapado. ¿Entonces?
-No es necesario que me mires con tanta cautela. No te voy a hacer daño.
Lentamente el hombre se acercó al muchacho.
-Ves…-musitó acercando su rostro al del joven.-Somos iguales. Al menos por eso deberías confiar en mí.
-Eso no es cierto. Yo soy un niño y usted…
-¿Un adulto? Shaoran lamento decirte que no serás un niño por siempre. Algún día tendrás que crecer.
-¿Quién es usted? Porque me habla con tanta familiaridad.
-Ya te lo he dicho antes. Me llamo Gabriel. ¿Acaso tu mente aun sigue bloqueada?-interrogó el sujeto ante la desconcertada mirada del niño.
-…
-Te contaré una pequeña historia…-suspiró ante el silencio del pequeño.-Imagina una realidad completamente distinta a la que conoces. En esa realidad, como en cualquier otra se libraba la típica batalla entre el bien y el mal. El bien representado por dos seres llenos de luz: uno de ellos se llamaba Gabriel y el otro ser…
-Ángeles…-musitó el castaño sorprendido ante lo que el mismo acababa de decir.
-Por lo visto no tardas en recordarlo-sonrío Gabriel, continuando con su relato-En una de esas batallas, esos dos seres murieron y con ellos su realidad desapareció. Pero el mal no iba a quedarse tranquilo, buscó otro mundo para atacar. Y lo encontró.
-Aquella pelea, la muerte de Sakura, ese ser maligno…
-Sí Shaoran. Ese ser es la representación del mal. A pesar de que los guardianes de este mundo lucharon por detenerlo, no fue suficiente. Solo un igual podría detenerlo.
-Los seres que murieron antes.
-Así es. Sus esencias renacieron en tu mundo. Como dos personas diferentes, en sitios completamente distintos. De hecho nunca se llegaron a conocer hasta la aparición del mal.
-Es decir que usted renació en mí. Y, ¿Ángeles?
-Creo que tú lo sabes mejor que yo, pequeño.
Suavemente la mano de Gabriel se poso sobre la cabeza de Shaoran liberando los últimos recuerdos que necesitaba para volver por completo. Un torbellino de imágenes, pasaron sobre su mente. Eso era demasiado.
-Sé fuerte, Shaoran.
Fuerza. Era fácil decirlo cuando no se encontraba en su situación. Con un inmenso dolor de cabeza, el niño cayó sobre sus rodillas temblando. Intentando ordenar sus pensamientos, sus ideas, sus sentimientos…
-Ella…No puede ser… ¡¿Qué hice?!...Casi la mató… ¡¿Cómo pude entregarme a la oscuridad?!...
-Es preciso que te calmes.
-¡Calmarme! ¡¿Cómo quieres que me calme?! ¡Mira lo que le hice a mi alma, a mi corazón!-gritó desesperado-Dejé que la oscuridad me dominara a tal punto que mi esencia quedó reducida a esta pequeña habitación. Y, quieres que me calme. No sé ni siquiera si ella vive, si la maté, la herí…La dejé sola, en medio de la batalla…Y me convertí en su enemigo… ¿Cómo pude hacerlo?
Las lágrimas del pequeño resbalaron por sus mejillas y cayeron al suelo. Estaba devastado, destruido. Acababa de recordar todo lo que había hecho, incluso cuando estaba bajo el control de la oscuridad. Y nada de lo que había recordado era para enorgullecerlo.
Él, quien siempre había cultivado su espíritu y corazón para luchar a favor del bien. Él, a quien toda su familia le había enseñado tanto sobre el bien en la Tierra. Él, un supuesto ser de luz que protegería su mundo se había convertido en una simple marioneta al servicio de la oscuridad. ¿Cómo podía perdonarse tal atrocidad? ¡¿Cómo?!
Poco a poco los muros antes llenos de tanta luz empezaron a desaparecer bajo la presencia de las tinieblas. Era inevitable, con el corazón tan destrozado la luz no podía seguir allí. Solo sentimientos negativos llenos de reproche para sí mismo, envolvían al pequeño.
- Nunca la dejaste sola. Tu presencia siempre estuvo allí. Ella está bien. No le ocurrió nada. Pero podría ocurrirle si no haces algo al respecto.
-¡¿Qué?! ¿Está en peligro?
-Mira a tu alrededor, la oscuridad ha roto el campo de energía que cubría esta habitación. Pronto ya no habrá luz. Ha hecho lo imposible por llegar a este lugar. Si la oscuridad reina completamente, tú serás un ser oscuro que no podrá volver a la luz. La pequeña, entró para salvar tu alma. Pero si permanece aquí, será inevitable que su corazón sea atrapado. A pesar de la fuerza que tiene, no logrará resistir. Ella es pura luz, ¿entiendes el peligro en el que está?
-La oscuridad está buscando acabar con toda la luz. Intentará acabar con ella, pase lo que pase.
-Y toda su energía, toda su fortaleza no será suficiente para salir.
-Entonces, qué esperamos para salvarla. Solo tengo que destruir la oscuridad, ¿verdad?
-No es tan fácil Shaoran. Una vez que has entrado en ella es imposible salir.
-Es decir, ¿qué no podemos hacer nada?-el corazón del castaño se encogió de tristeza. No podía perderla. No ahora que al fin había recobrado toda su memoria.
-Aún hay algo que podemos hacer-respondió serenamente el hombre.
-¿Tenemos una salida? ¿Cuál?
-Para traer a la niña a este sitio, Ángeles despertó y fusionó su esencia en la de ella, formando una sola persona. De la misma manera, yo podría sacarla pero…
-Pero que…
-Yo me tendría que fusionar para siempre contigo. Así como ahora solo existe la pequeña Helga, si lo hago solo existirás tú.
-No, tiene que haber otra solución. ¿Qué vamos a hacer sin ti, Ángeles ya no está y ahora tú?
-Shaoran, tú estás depositando toda tu fe en mi poder, en mi fuerza para vencer al mal. Eso no es así. Ustedes tienen un poder mil veces superior al nuestro porque sus lazos de amor siguen vivos. Esa es sin duda la fuerza más grande que poseen para luchar. Confía en ti, en esa magia que te vuelve un ser especial. Confía y ganarás.
Todas las paredes y parte del techo estaban cubiertos por la oscuridad, ya faltaba poco para que ellos desaparecieran. No había mucho tiempo. Sin embargo la decisión que estaba por tomar no era fácil. Una cosa era pelear con los poderes de Ángeles y Gabriel de su lado, y otra hacerlo completamente desprotegido. Porque era así como se sentiría. Desprotegido.
"-Es cierto Shaoran, tu no necesitas de las Cartas para poder luchar. Eres muy fuerte. Si tú no lo crees, yo sí. Tu fortaleza radica en tu corazón. Nunca lo olvides."
Sakura, a pesar de haber utilizado su poder no había sido capaz de salvarla. No había sido suficiente.
-Sin ustedes presentes en la batalla, ¿cómo destruiremos a ese demonio? ¿Cómo salvaremos al mundo?
-Shaoran, en el preciso momento en el que dejaste que la oscuridad se apoderara de tu cuerpo respondiste a esa pregunta.
La respuesta. ¿Acaso la oscuridad era la respuesta?
-Por supuesto-susurró para sí mismo, comprendiendo al fin la razón por lo que todo aquello había ocurrido-No hay luz sin oscuridad, ¿verdad Gabriel?
-Tú lo sabías. Lo descifraste todo. Lo calculaste bien. ¿Aun así crees que tendrás problemas, si yo no estoy?-sonrío el hombre ante la revelación del joven.
-¿Dónde está ella? Necesito verla, antes de hacerlo.
-Sigue ese camino, te llevará a ella. Pero hazlo pronto. Ya no queda tiempo.
El castaño observó en dirección a donde indicaba Gabriel, descubriendo ante su sorpresa un pequeño camino de luz brillando en medio de la oscuridad que reinaba en la antes iluminada habitación.
-Y, ¿tú?-interrogó preocupado al ver a Gabriel parado en medio de las tinieblas.
-Yo estaré bien. Te alcanzaré allá. Vete.
El niño se alejó corriendo de aquel sitio. La oscuridad se volvía cada vez, mas y mas profunda. Ya no quedaba tiempo. Ya no.
Estaba cansada, muy cansada. Ya no tenía fuerzas. Según ella, había caminado durante horas y horas, y aun no llegaba a ningún lugar. Tenía miedo de admitirlo, pero ahora si estaba más que perdida. Ni siquiera podía concentrarse en su corazón para buscar a Shaoran por el pesado ambiente a su alrededor que evitaba que respirara con tranquilidad.
-No, no puedo morir aquí.
Colocando sus manos sobre su pecho intentó controlar su respiración sin desesperarse. No había llegado tan lejos para quedarse varada en medio camino. Ella tenía un objetivo. Y cumpliría ese objetivo. Tenía que encontrar algo. Era imposible que en medio de ese vacío no hallara a nadie. Después de todo estaba intentando encontrar al prisionero. Era imposible que no existieran guardias que lo evitaran. A menos que no tuvieran prisionero que proteger.
-No Helga, no pienses eso. Shaoran es fuerte. Y está aquí. Lo sé. Piensa.
La última vez, la única "persona" que intentó detenerla había sido…Esa niña…Claro…
-Muy bien, Sakura-llamó la muchacha esperando que su estrategia diera resultado-No tengo tiempo para continuar jugando, ni para buscarte. Más vale que aparezcas ahora.
En respuesta una risa cruel y fría hizo eco en todo el lugar. Bueno, al menos era algo. Prefería eso antes que nada. Al parecer esa niña la había estado observando durante todo su trayecto sin decir nada. Esperando tranquilamente.
-Así que estuviste siguiéndome todo el camino…
-¿Seguirte?-la figura de la castaña se había formado rápidamente frente a ella-No seas tonta, yo estoy en todo lugar. Acaso no lo ves.
-Es gracioso que lo digas porque gracias a tu oscuridad, ¡no veo nada!
-Es porque no tardo en cubrir por completo a Shaoran. Si al menos hubieses llegado antes, ¿Qué te detuvo?
-¡¿Qué me detuvo?!-replicó enojada ante la burlona mirada de Sakura-¡Qué cruel eres! Me encerraste en ese falso mundo. Por ti perdí un tiempo valioso. Tiempo que pude usar para encontrar a Shaoran antes.
-Solo te mostré una vida diferente. La que quiso quedarse allí por tanto tiempo fuiste tú. Yo no te obligué.
-¡Lo sé! Me dejé llevar, y eso es lo más me duele. Todo era tan perfecto….Pero solo era una trampa. Querías que mi corazón se llenara de oscuridad al igual que lo hizo el corazón de Shaoran… Querías que dudara de ser lo que soy…Hiciste todo eso para que me consumiera sola en un mundo irreal.
-Pero no lo permitiste…
-¿Cómo podría hacerlo? Sabes, en ese mundo lo único real aparte de mi presencia era el vacio en mi corazón. Y sabes, ¿porque estaba vacío? No era por Arnold. Es, fue y siempre será por Shaoran.
-¿Te refieres a Gabriel?, Ángeles.
-No soy Ángeles, soy Helga. Una sola persona, un solo ser, una sola esencia. Y ya no permitiré que me envuelvas. Ahora sé quién soy, y estoy segura más que nunca de lo que siento.
-¿Segura?
-Antes dudaba, tenía miedo de estar enamorada de Shaoran solo por ser Gabriel en el pasado. Ahora sé que no es así.
-Sin embargo él no deja de ser la reencarnación de Gabriel.
-Lo sé, pero Shaoran es el amor de mi vida. No, Gabriel. Y no voy a perderlo. No voy a dejar que se hunda en la oscuridad. Lo voy a salvar. Y no me lo vas a impedir.
-Aun no lo has entendido, verdad ¿Helga?
-¿Eh?
-Yo no te lo voy a impedir, él sí-sonrió la castaña observando a la persona que acababa de llegar a ese lugar.
-Sakura…
Esa voz. La voz que acaba de llamar a la niña que se encontraba frente a ella… Era de…Shaoran…
-Helga, ¿te encuentras bien? ¿No te hizo daño?
Era él. Su rostro, esos ojos llenos de luz, su presencia, su calidez. Sin pensarlo dos veces la pequeña se lanzó a sus brazos sollozando. Lo había encontrado. O él a ella. No importaba. El asunto era que al fin estaban juntos. Al fin había encontrado a ese complemento, a esa mitad que tanta falta le hacía. Al fin estaba con él, en sus brazos.
-No sabes cuánto te busqué…Te extrañé mucho…Tenía miedo de no volverte a ver Shaoran…
Cuánto dolor había provocado sus acciones en aquella niña.
-No quise hacerte esto-respondió el castaño acariciando suavemente la mojada mejilla de la pequeña- No quería que sufrieras…Esa no era mi intención.
-Lo sé. Lo importante es que ahora todo estará bien.
-Me gustaría decirte que sí- murmuró seriamente-pero no quiero mentirte.
-¿Por qué dices eso?
¿Qué estaba ocurriendo? Ya lo había encontrado, solo tenían que salir y luchar juntos afuera para salvar el mundo. ¿Cuál era el problema ahora? Porque la expresión del chico había estado triste desde que había llegado. Algo no estaba bien. Su corazón se lo decía.
-Solo quiero que confíes en mí-acercándola a él, la abrazó tiernamente-Quiero que sepas que lo que hago, lo hago para salvarnos, y salvar este hermoso mundo que tan buenos momentos me dió.
-¿Por qué dices eso?
-El dolor que hubo en mi pecho cuando perdí a mi primer amor, solo desapareció cuando te conocí... Tú fuiste esa persona que llenó mi vacío y me permitió volver a sonreír. No sabes cómo me gustaría permanecer así, contigo, para siempre. Nunca imaginé que podría llegar a amarte tanto. Mi corazón siempre estará cerca de ti. Pase lo que pase. Nunca lo olvides.
-Suéltame Shaoran- susurró separándose del muchacho-¿Qué pasa porque hablas así?
-Helga, no sabes cómo me hubiese encantado conocerte en otra circunstancia. Abríamos sido amigos, novios, amantes, esposos…Quién sabe…Hubiésemos vivido este amor sin tener que enfrentar tantas desgracias.
-Shaoran, ¿qué sucede? Me estas asustando.
-No te asustes. Todo estará bien. Confía.
Las palabras del joven rompieron el corazón de la niña, algo estaba mal. Su intuición se lo decía, y no podía evitar llorar.
-No llores, más. Quiero verte sonreír. Quiero llevarme ese hermoso recuerdo conmigo. Mírame-alzando el rostro de la pequeña, la besó.
Un beso tierno en un inicio y profundo al final.
Un beso que ambos habían anhelado durante mucho tiempo.
Un beso que sellaba en ese momento el gran amor que se tenían.
-¿Me amas?-interrogó el chico a medida que se iba alejando poco a poco de Helga.
-Te amo. Te amo tanto que no podría vivir si algo te pasara.
-Yo también te amo-admitió sonriendo-Y yo no podría vivir si te pasara algo a ti. En una relación así, alguien tiene que sacrificar algo para ser feliz. ¿No lo crees?
-¿Sacrificar? No entiendo.
De entre la oscuridad apareció una silueta algo difusa al inicio. Al parecer el chico la conocía porque se acercó decididamente hacia allá. Pronto gracias a la poca luz del camino que Shaoran había seguido, Helga pudo vislumbrar a la perfección al personaje que acababa de llegar. Era un hombre, un hombre con rasgos idénticos a los del pequeño.
-Ya es hora. No podemos esperar más. Dame tu mano-ordenó el recién llegado.
Al momento de tocar la mano de ese hombre, toda su esencia fue absorbida por el cuerpo de Shaoran.
-No puedes seguir aquí, Helga. Tu vida corre peligro. Tienes que irte.
-No, no me iré sin ti. Vine para encontrarte, y no te dejaré.
-Ya nada puedes hacer por mí. Lo mejor que puedo hacer por ti, es sacarte del interior de mi corazón. Salvarte de la oscuridad.
Con tristeza el joven dirigió sus pasos hacia una Sakura que en silencio había observado todo.
- ¿Qué estás haciendo? ¡Shaoran!
- Salva tu mundo, salva tu realidad. Salva nuestro futuro. Yo haré mi parte. Y no lo olvides. Confía.
Una inmensa oscuridad empezó a rodear al joven.
-¡No, Shaoran!-la joven corrió para detenerlo pero era demasiado tarde. Lo único que pudo vislumbrar antes de quedar en medio de las tinieblas fue la dulce sonrisa de aquel niño que acababa de entregar su alma a las sombras.
-¡Noooo!- grito Helga en medio de la nada. Lo había perdido. Ahora si lo había perdido para siempre.
Una intensa luz, la rodeó. Elevando su cuerpo sobre todas esas tinieblas que amenazaban con destruirla.
Todo, absolutamente todo ese lugar desapareció.
El olor inconfundible a muerte que llegó, acababa de confirmarle que su lucha aun no había terminado.
-Bienvenida, Ángeles
Y con esto terminamos el capítulo número 29 de esta interesante historia...
¿Les gustó? ¿Lo odiaron? Todas sus opiniones son bien recibidas. Dejen sus comentarios aquí.
Gracias por leerme. Nos vemos en el próximo capítulo.
