Katekyo no me pertenece.
Capítulo 4: Playa
Un lago reluciente apareció frente a él, causando confusión en su interior nuevamente, no entendía que significaban estos sueños y por qué venían cuando se les daba la gana. Pero al ver nuevamente la espalda de Giotto, quien parecía tener la edad que él poseía ahora, viendo el lago con una mirada calmada, le trajo muchas preguntas.
¿Qué significaban estos sueños?
¿Por qué los tenía?
¿Qué buscaba decirle Giotto?
Entonces caminando pasando por su lado, en dirección a Giotto, aparecía una chica que él conocía bien. EN su anterior sueño era una niña, pero ahora parecía una joven, casi idéntica a Charlotte. Solo que su cabellera castaña clara, estaba menos rizada y su porte era incluso más digno.
—¿Estas segura de esto Dalai?—pregunto Giotto viéndola con preocupación.
El rostro de la chica fue calmado, pero algo nostálgico a la hora de verlo.
—Cozarto tiene razón, eres un chico demasiado dulce…pero si forman a los vigilantes, mi deber será también fundar una familia que pueda darles soporte—expreso con una gran sonrisa.
Iguales a las de Charlotte.
Pero Giotto no parecía contento, su rostro parecía una mueca inexplicable de dolor, pero este término sonriendo, sabiendo que era lo mejor.
—Volveré en un mes y no notaras mi ausencia en Italia, además, Londres es muy bonito—explico con ambas manos juntas y rostro soñador.
Algo pasaba, Tsuna sabía que algo no estaba bien. Porque si bien las palabras de Dalai eran animadas, el rostro de Giotto parecía lleno de dudas, algo difícil de creer, del hombre que siempre le daba confianza.
Entonces este sujeto la mano de la chica, que pareció sorprendida cuando este la vio fuertemente, con mucha intensidad en sus ojos.
—Promete que volverás a mi lado—exigió con rudeza y muchas promesas en sus ojos, que dejaron a Tsuna con la garganta seca.
Noto una expresión algo incrédula en el rostro de Dalai, antes que sonriera de forma diferente. Ya no había felicidad en su sonrisa, solamente un cariño inmenso y unos ojos llenos de amor. Esta tomo la mano de Giotto con las dos de ella, que eran más pequeñas y delicadas.
Eso calmo al rubio.
—El océano y el cielo no pueden estar juntos, es imposible—susurro por bajo, causando que Giotto pareciera confundido—pero en el mar donde la vista se pierde, el océano y el cielo se encuentran—añadió con una ligera sonrisa, que coloreo las mejillas de Giotto.
Como si explicara algo, que Tsuna no entendía bien.
—Al igual que las llamas de mi querida tierra, yo también te protegeré y volveré a tu lado—explico con ternura.
La mano de Giotto se alzó, pero antes de saberlo, su cuerpo nuevamente fue arrastrado a la bruma, con un grito ensordecedor y la silueta de ambos jóvenes en su cerebro.
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Quien lo despertó esta vez, fue Reborn con una fuerte patada en su mejilla, que lo hizo gemir antes de bajarse del bus, detrás de todos los demás. Cada uno de ellos pareció iluminarse en su rostro, cuando vieron aquel inmenso más que llegaba al océano.
—¡LA PLAYA!—grito Charlotte saltando junto con Lambo e I-pin.
Sí.
Hoy era el día de la playa.
Se preguntaran como paso esto…
Fácil explicación.
El hacerse amigo de Charlotte, bueno, amigo oficial, trajo con él muchas cosas que no entendía bien. Al parecer la chica era tan grosera con otros y aparte, porque no le tenía confianza a nadie. Pero luego de su pequeña charla, esta parecía pegada a él como un chicle, lo que en un principio lo puso nervioso, ahora lo relajaba, porque entendía que esta solamente estaba sola. Costo unas cuantas semanas de su nueva amistad, para que comenzara ver a los demás como posibles amigos.
Hasta ahora solo parecía congeniar con Gokudera y Yamamoto, el primero porque siempre peleaban y parecía divertida cuando lo hacán, el segundo porque Yamamoto es amigo de todo el mundo. Con las chicas como Kyoko o Haru, realmente no iba del todo bien. Kyoko la estaba ganando poco a poco con comida, pero Haru la había conocido el primer día que ambos eran amigos, mientras Charlotte revoloteaba sobre él diciendo que era genial tener un amigo, Haru la había visto y todo se formó un malentendido.
Chrome era muy callada y parecía que Charlotte la intimidaba con tanta energía, Hana la odiaba a muerte y Charlotte parecía divertida con eso. Ryohei siempre le decía extremo y ella se escondía detrás de él. Por ultimo Hibari la fulminaba con la mirada al pasar y ella se encogía aún más que con Ryohei.
Entonces se limitaba a estar con él, Yamamoto y Gokudera principalmente. Se había vuelto una fanática de los video juegos, así que mientras no estaba en su hogar viendo algún anime, estaba en la suya comiendo o jugando con ellos. En ocasiones se unía a sus entrenamientos con Reborn, riendo sobre algo de que los bebes en Japón eran súper fuertes. Totalmente ajena al mundo de la mafia, a pesar que Reborn decía que tenía características innatas de una posible asesina.
Él tenía amigas como Kyoko y Haru, incluso Bianchi era una buena figura femenina si eliminas su deseo de matar a todos con su comida, pero con Charlotte era diferente. Si bien al principio se sentía intimidado por que era muy guapa, al conocerla día a día, parecía más otro de sus amigos varones, que alguna chica. Solo cuando hacia caras adorables, recordaba que era una chica.
Pero estar a su lado se sentía tan bien y normal, que rápidamente la chica gano el título de mejor amiga. En realidad solo llevaba tres meses en Naminori, uno y unos cuantos días de ser su amiga, pero realmente la apreciaba lo suficiente. Estaba alegre que en este tiempo no hubieran algunos ataques u otra aventura de la mafia, le daba tiempo para pensar.
En fin, en uno de esos días donde estaban viendo una película todos en su hogar, la chica vio el mar y se puso de pie alegando que debían ir a visitarlo. Reborn pareció interesado y antes de darse cuenta, estaban en medio de un autobús que Noveno les envió, para que fueran a una de las mejores playas del Japón.
Incluso su madre estaba con ellos.
En realidad había ido:
Su madre, Bianchi, Fuuta, Lambo, I-pin, Yamamoto, Gokudera, Ryohei, Kyoko, Haru, Reborn, Chrome, incluso había logrado subir a Enma quien los acompaño, mientras el resto de su familia, probablemente lo buscaba ante el secuestro de Reborn a su jefe para ir a la playa.
La relación de Enma y Charlotte era inexistente, esta lo saludaba por ser amigo de él, pero este se sonrojaba e huía.
Tal vez en este viaje fueran amigos.
—¡HORA DE NADAR!—chillo Charlotte no bien habían puesto todas las pertenencias en un pequeño espacio en la playa.
Los niños como Lambo, I-pin y Fuuta ya estaban con sus trajes de baño y flotadores. Pero Charlotte, sin ninguna vergüenza, se quitó la camisa larga que llevaba y sus pantalones cortos, provocando que la mayoría de chicos, la vieran sonrojados. Incluso él que a veces olvidaba que su amiga era una chica, no pudo evitar el leve sangrado nasal.
Su amiga tenía buen cuerpo, con un traje de baño de dos piezas muy sencillo, con líneas horizontales blancas y celestes.
Entonces algo llamo su atención, cuando esta se hizo un moño en su cabeza para sujetar su largo cabello, dejo ver un tatuaje en su espalda, que parecía cubrirla todo. Era un extraño tatuaje en símbolos que no entendió, como si fuera un antiguo idioma, donde había un circulo en el centro de mayor tamaño que los otros, uno más pequeño sobre este, uno a su lado derecho y otro al lado izquierdo, con tres abajo este en posición vertical.
La chica no pareció comprender que pasaba, pero Tsuna noto que la mayoría había notado el tatuaje, esta salió corriendo con los niños a la playa.
—Que tatuaje más curioso—musito Yamamoto a su lado.
Así que si lo habían notado.
Pronto los demás se fueron a cambiar, mucho más pudorosos que la chica extranjera. Kyoko y Haru tenían trajes de baño bastante adorables, que hicieron que el sonriera sonrojado, siempre era reconfortante ver a Kyoko, siempre era muy mona.
Gokudera como Yamamoto solo se quitaron las camisas tranquilamente, el hermano mayor de Kyoko seguía usando su extraño y cortó traje de baño. Bianchi llevaba uno algo revelador, mientras abrazaba a Reborn, quien al igual que Lambo, había estado creciendo como un niño, por lo que llevaba un traje acorde a su edad.
Su tutor amaba el cosplay.
Su madre tenía uno bastante normal, mientras tomaba el sol leyendo un libro.
A su lado Enma tenía una pantaloneta negra y una camisa sin mangas de color rojo oscuro. Este parecía algo tímido, pero alegre de haber venido también.
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—Es hora de los juegos de Playa—hablo Reborn explotando un pequeño juguete del que salió confeti.
Solamente Charlotte y Ryohei exclamaron emocionados, todos los demás, conociendo al sádico, miraron desconfiados.
—Es hora de dividir los equipos—explico Reborn sacando una tabla de puntajes de algún lugar.
Todos se acercaron emocionados.
Kyoko, Haru, Chrome.
—Vamos a darlo todo, Chrome-chan—hablo Kyoko con las manos en la llama de la niebla, quien se sonrojo levemente.
Haru a su lado también le sonrió en apoyo.
Lambo, I-pin, Fuuta.
—Lambo deja eso—gritaba I-pin corriendo tras el niño vaca.
Quien si bien aún tenía un traje de baño con estampado de baca, ya no era todo su traje. Además su cabello era más bajo que antes.
Yamamoto, Gokudera, Ryohei.
—No estoy con el décimo—exclamo Gokudera derrotado, mientras Yamamoto sonreía divertido.
—Extremo—chillo Ryohei.
Charlotte, Enma, Tsuna.
—Genial—dijo Charlotte emocionada.
Enma se sonrojo furiosamente, en cambio Tsuna solo rio nervioso. Si bien Charlotte era su amiga, sabía que esta era bien torpe y Enma también, él por otra parte…
—El trio dame—murmuro Reborn a su lado.
Estaban perdidos.
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El primer concurso fue de castillos de arena, mientras mamá y Bianchi disfrutaban del sol, los demás estaban en una fiera competencia. Los niños parecían hacer uno sencillo, mientras que al equipo dame, se caía cada que Charlotte se acercaba a Enma y este empujaba con fuerza alguna columna destruyendo todo. Los otros dos equipos iban mejor, pero cuando sin querer Gokudera empujo a Haru, ambos terminaron en medio de una lucha de gritos. Dado que no podían usar llamas, Chrome no uso ilusiones y Ryohei destruyo extremadamente el castillo por error.
Los niños ganaron un punto.
El siguiente torneo fue de voleibol playero. No es que no fueran bueno, el trio dame era malo en deportes, los niños eran suaves, las chicas jugaban bien, pero el extremo de Ryohei les hizo ganar rápidamente.
Los guardianes tuvieron ese punto.
Continuando los eventos, fue de preparar un helado sabroso, si bien todos se esforzaron al máximo, fue la delicadeza de las chicas, quien logro hacer el helado que satisfacía a Reborn.
Las chicas ganaron ese punto.
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—Vaya estamos al final—dijo Charlotte algo desanimada al ver la tabla de puntaciones.
No habían ganado ninguno de los siete eventos y solo quedaba el último. Era obvio que el equipo de los guardianes estaba en la cima. No solo habían hecho eventos en grupos, algunos que ocupaban un representante, también lo habían fallado.
Enma a su lado suspiro.
La chica vio fijamente al amigo de Tsuna, parecía tan pequeño y perdido, que le daba algo de lastima. No era de reunirse con gente que no fuera animada, pero este era amigo de Tsuna, un buen amigo, Tsuna era su mejor amigo y no lo decepcionaría.
Le sonrió al chico, pero este solo se sonrojo levemente. Al menos estar con él todo el día, había logrado que el rojo tomate, fuera más leve.
Tsuna al lado de ellos, suspiro cansado de todo.
—El último evento es con un representante, el que tome aquella bandera—anuncio Reborn apuntando a una pequeña boya acuática, que apenas si se podía ver en medio del mar—Gana cinco puntos—añadió con emoción.
Todos se animaron.
Todos los eventos habían sido del valor de un punto, así que aunque todos tenían puntos (menos el trio dame) quien ganara ese evento, ganaría definitivamente.
—Yo iré—dijo Fuuta quien ya había aprendido a nadar sin flotador, los otros dos niños asintieron.
—Es mi turno—dijo Yamamoto, quien al ser tener llama de la lluvia, le era más cómodo el agua.
—Daré lo mejor—tartamudeo Chrome a lo que ambas chicas la apoyaron.
Charlotte noto como Tsuna parecía indeciso, este había admitido nadar y en el evento anterior, de dar una vuelta a un arrecife cercano, había demostrado que podía hacerlo, pero se cansaba un poco. En cambio Enma no parecía muy emocionado por estar fuera de la tierra.
Ella miro al océano, sintiendo esa calma.
Entonces sonrió.
Porque ella era el océano.
—No se preocupen, ganare este evento—hablo con firmeza y seguridad.
Ambos chicos la vieron confundidos, noto un poco de preocupación en Tsuna, pero su sonrisa hizo que solo asintieran al mismo tiempo.
Los cuatro representantes se pusieron en posición, los eventos habían llamado la atención de algunos curiosos y algunos estaban al borde de la playa viendo los últimos eventos. Todos tenían algunos grupos que apoyaban, en especial a los niños y los degenerados a las chicas, noto como algunos idiotas decían algo de su cuerpo, pero sus pensamientos grotescos eran claros aun sin su habilidad de ver sobre otros.
Entonces la pistola de Reborn sino y todos los tres se lanzaron al agua.
Menos ella.
Escucho murmullos de preocupación y duda, incluso los de sus compañeros de equipo.
Pero ella solo miro el agua tocando sus pies.
Había estado jugando antes con Lambo e I-pin en la orilla, pero el mar solo era una extensión de ella, el océano, su interior, era lo que ella anhelaba.
Entonces, corrió.
Sintió la dificultad de la arena y vio algunos delante de ella, pero no importo, cuando una ola estaba sobre ella, se sumergió dentro del agua tomando una bocanada de aire y no salió más. No era trampa, pero el agua era una segunda naturaleza para ella, el agua se enrollo sobre sus manos y pies, arrastrándola debajo del agua, pasando debajo de los chicos, con gran velocidad.
Entonces lo veía todo.
La trasparencia sobre ella, el agua rodeándola, la sensación de estar en casa.
Era perfecto.
Ella nunca había ido a la playa antes, había aprendido a nadar en su hogar dentro de las piscinas, dado que su elemento era el agua, esto era natural.
Pero estaba cautivada.
Esta vez no veía nada por televisión, esto era en vivo para ella.
Noto como un pez paso a su lado, revoloteando en su cuerpo como si la reconociera con su elemento. Se sintió flotar dentro de ese líquido tan vital para ella. Hasta que recordó que estaba en una competencia y saco el agua justo debajo de la boya con una gran sonrisa.
Sus competidores estaban alejados y Yamamoto, quien iba al frente, se detuvo sorprendida cuando la vio.
No comprendiendo como llego ahí.
Sonrió maliciosamente, antes de tomar una de las banderas, que tenía la imagen chibi de su equipo, antes de sumergirse nuevamente en el agua.
De igual forma y casi rodando, el agua tomo sus órdenes y la regreso lo más cerca de la orilla que pudo sin ser notado algo raro. Aunque el pasar siempre bajo el agua, debía ser algo totalmente extraño, se dejó llevar. Entonces cerca de la costa, una ola que se formó, literalmente la revolcó sin control, hasta que se estampo contra la arena de cara.
Se puso de pie sonriente, con arena en su cara, con la bandera fuertemente en su mano.
—¡GANAMOS!—dijo emocionada, pero al abrir la boca una gran cantidad de agua salada salió de su boca y comenzó a toser.
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Tsuna estaba confundido como impresionado, Charlotte no solo era una, a falta de palabras, extraordinaria nadadora, si no que tenía una extraña conexión con el mar, su instinto lo gritaba. Había estado preocupado cuando esta se sumergió algo tardío al mar, como si tuviera miedo, pero en su lugar, nunca salió a tomar aire. Cuando estaba a punto de entrar en su modo última voluntad para buscarla, por el comentario inocente de Reborn sobre si estaba muerta, la chica había aparecido de la nada al lado de la boya. Para luego desaparecer de nuevo bajo el agua y caer en medio de una ola.
Algo estaba mal.
Algo no tenía sentido.
Pero esta estaba tan sonriente, siempre corriendo por la playa alegre de haber ganado un torneo. Que ahora que lo pensaba, era la primera vez que ganaba un torneo de Reborn.
Esa chica tenía algo raro.
—Charlotte-san—había llamado Kyoko en la hora del almuerzo.
La de ojos azules, que estaba comiendo como una poseída, se tomó la decencia de tragar antes de ver a la adorable Kyoko.
—¿Qué significa tu tatuaje en tu espalda?—cuestiono de tono tan amable.
Tsuna la miro agradecido, al igual que Gokudera, Yamamoto e incluso Reborn, quienes había estado interesados, pero nadie inicio el tema por temor de que significara algo doloroso, o Reborn solo porque Charlotte nunca le hacía caso.
Parecía masoquista.
Este tiempo como amigos, la chica se había encontrado en medio de algunos interrogatorios de Reborn, pero siempre reía nerviosa incluso cuando este la amenazaba. Luego con la cabeza chamusqueada de esquivar ataques, admitía que su abuela era igual de terrorífica, por lo que estaba acostumbrada.
Reborn no tenía un verdadero poder en ella, algo muy extraño y molesto para el tutor.
Nadie negaba nada a Kyoko-chan.
Vio a Charlotte ladear la cabeza de forma algo infantil.
—Significa océano y sus representantes—musito viendo de reojo sobre su hombro, como si así pudiera ver su espalda.
Kyoko y los demás, parecieron confundidos.
Charlotte siguió con la sonrisa que adornaba su rostro todo ese día.
—Mi familia tiene descendientes del agua, siempre ha estado unida a este elemento. Por lo tanto los descendientes directos en la línea de sucesión, deben tatuarse a la edad de diez años, para demostrar su valor ante la familia—explico trabándose en algunas partes, como si no contara toda la historia.
Sorprendentemente, fue Enma quien pareció más curioso.
—Eso significa que eres la futura líder de tu familia—señalo con algo de asombro.
La peli negra asintió.
—Soy el océano que engulle a mi familia, mi deber es protegerlos y asegurarme que siempre regresen a su hogar—susurro para sí misma, con esos ojos tan azules, que parecían engullirlo todo.
Hubo un silencio en el lugar, cada uno procesando sus palabras.
Tsuna frunció el ceño.
La imagen del cielo que le da vida a los elementos, o la gravedad que sujeta a las llamas de la tierra, le recordaban ambas al océano.
Pero solo debía ser una coincidencia.
¿Verdad?
La mirada de Reborn sobre la chica, se oscureció levemente.
—¿Quieres más carne Lotte-chan?—pregunto mamá ajena a todo.
Los ojos de la chica brillaron antes de asentir emocionada.
Era una tragona.
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Para su sorpresa, la chica Haru que le gritaba siempre por estar pegada a Tsuna, había sido súper amable con ella, cuando pateo a Gokudera al haberle dicho gorda gritona. No es que le importara mucho la chica, pero era una chica y debía tener solidaridad femenina. Cordelia nunca la tuvo con ella, pero eso no significaba que ella no lo tuviera con otras. Además era amiga de Tsuna y Kyoko, Tsuna era su único amigo y Kyoko le alimentaba, debía extender su generosidad a la chica.
Entonces pateo a Gokudera con tal fuerza, que lo lanzo al mar.
Entonces Haru la vio cómo su salvadora y le sonrió, una sonrisa genuina, porque ella veía su interior, y le gusto.
—Haru cree que Charlotte-san no está interesada en Tsuna-san, por lo que Haru tratara amigablemente a Charlotte-san—
¿Por qué hablaba en tercera persona?
Tal vez era algo de los japoneses, estos eran algo raros.
—Pensé que te gustaba Baka-kun porque peleaban tanto—dice señalando inocentemente a Gokudera.
Pero Haru la ve con ojos brillantes, de llamas de enojo e ira, que no iban a ella.
—Haru nunca saldrá con ese idiota—dice con absoluta confianza y ella no dice nada más.
No es que hagan buena pareja, pero bien dicen que los que luchan se aman y todo el camino ambos venían luchando por quien tomaba asiento al lado de Tsuna.
Se encoge de hombros.
Además a Tsuna le gusta Kyoko, lo que le recordaba que ahora que eran amigos, debía ayudar a que ambos estuvieran juntos. Porque los amigos quieren ver felices a sus amigos y ella quería ver feliz a Tsuna. No es que fuera una gran casamentera o supiera algo del amor, pero no debía ser tan difícil manipular a otros.
Hablando de manipular.
Se despidió amablemente de Haru, para caminar en dirección opuesta a la playa, había visto como unos muchachos no dejaban de verla hace unos minutos. Estos parecieron sonreír más cuando la vieron acercarse, no eran feos, pero sus pensamientos eran claros para ella, pensamientos algo obscenos a su persona, por como veían su cuerpo.
Pero se veían con dinero.
Había gastado toda la mensualidad de su abuela en una consola nueva y sus juegos, lo cual la hizo dormir todas las noches hasta las tres de la madrugada, pero se pasaría ese pinche zelda de mundo abierto cuanto antes. Pero eso la dejo sin dinero para comer y ella amaba comer. Ahora no pudo comer tanto y quería estafar un poco a esos idiotas.
—Hola ricura, me alegra que vinieras—dijo un chico que parecía tener veinte años.
Hizo una mueca de vomito en su mente, pero al ver su traje de baño de marca y un reloj aprueba de agua también caro.
Sus ojos brillaron con símbolo de dólar en estos.
Tenía sus presas.
No era una buena actriz, su abuela le dijo que como futura jefa de la mafia, moriría de hambre si ocupaba hacer tratos, que dejara a Cordelia hacerlos. Pero si bien no le salía la actuación de mujer madura que no se deja vencer, la imagen de chica débil y coqueta, era natural para ella, dado que aquí todos tenían mucha decencia, algo de lo que ella carecía.
Tenía hambre.
Quería comer pinchos de pulpos, que joder, habían sabido a gloria.
—Hola nii-san—dijo con voz melosa poco común y una mano en su mejilla.
Los otros sonrieron antes de rodearla a la izquierda y derecha.
Como si eso fuera importante.
En el momento que se propasaran, una hermosa patada en sus partes, les haría desear no haber nacido. Pero bueno, eran una escoria, así que estafarlos no era tan malo.
Sonrió dulcemente, alegrando sus mejillas fáciles de sonrojar.
—¿Quieres pasar un rato con nosotros?—hablo con una clara segunda intención, acercando su cuerpo al de ella.
Era más alto, pero aun así no importaba la estatura. Cordelia era de su estatura y daba más miedo de un dragón. Aunque Hibari también era un poco más bajo que este y congelaría al sol si se negaba a cooperar con la preparatoria Naminori.
Al rato se hacía alcalde.
Y tendría toda la ciudad bajo su mando.
Eso le preocupo.
—En realidad quiero comer un poco nii-san, ¿me invitarías?—pregunto con voz melosa y ojos codiciosos.
Este pestañeo un poco confundido, antes de abrir la boca, pero no dijo nada.
—Quiero pulpo empalado y tres helados que venden por aquí—hablo señalando el puesto de comida y comenzando a caminar en su dirección.
Solo pensando en comida.
Comida.
Deliciosa comida.
En su mente aparecieron imágenes adorables de comida con rostros, que parecían bailar entorno a ella diciendo que los comiera, mientras ella tenía las mejillas sonrojadas en su propia fantasía personal.
Pero ese hermoso sueño, fue destruido cuando sus instintos gritaron, de pronto el chico la había estampado contra una de las palmeras, con una mano fuertemente en su cintura. No puso una cara diferente cuando vio su rostro de lujuria o sintió algo duro en su pierna derecha.
Solamente se puso triste.
Adiós comida.
—Se me ocurre que puede tomar en este momento—dijo bajando la vista a su amigo.
No se inmuto.
¿Si les robaba dinero?
Ya saben golpearlos y robarles sus billeteras, con esa idea en mente estuvo a punto para usar sus puños y mandarlos a volar. Estos bastardos probarían la ira del océano. Pero antes que hiciera algo, permaneció quieta cuando el chico que la tenía sujeta, salió volando cruelmente por los árboles. Una fuerte llama se sintió en todo el lugar y al alzar la vista, se quedó congelada ante lo que vio.
—¿Tsuna?—musito sin llamarlo con su apodo de Tuna o Tuna-boy.
Ese no era su amigo, bueno si, lo veía en su interior, pero lucia tan diferente.
Su rostro permanecía siendo el mismo y a la vez no, sus ojos generalmente inocente y algo adorables, ahora permanecían serios y con una tranquilidad alarmante. Una llama estaba en su frente y sus puños estaban envueltos en unos guantes, que le recordó mucho cuando ella entraba en su modo última voluntad de la llama océano, aunque ese modo solo lo había usado con su abuela.
Este la había visto fijamente.
Sintió su interior retorcerse.
Ella siempre había tenido una debilidad por chicos sexys, en los anime y mangas, siempre elegía a los chicos con apariencia de matador, para tomarlos como amor platónico. Tsuna le había reprendido cuando una vez, eligió como bando en el juego fire emblem, a la nación de conquest porque tenía al chico guapo.
Al punto.
En la escuela Hibari era caliente, no lo negaba, esa mirada de voy a matarte era sexy. Yamamoto también era bastante atractivo, rayos incluso Gokudera tenía algo extranjero agradable.
Pero Tsuna para ella siempre fue, el adorable Tsuna su amigo.
Pero verlo así, de esa extraña forma, hizo que algo en su interior rebotara contra su pecho fuertemente y su boca se hiciera agua.
Porque ninguno de los chicos que había conocido antes, se había tan jodidamente caliente como su único amigo ahora.
—¿Estas bien Charlotte?—dijo con voz suave, serena y…
Su rostro exploto en rojo y la vergüenza, algo que casi no conocía, salió disparada a su rostro. Esa voz debería ser prohibida, demasiada sensualidad, incluso para ella que había convivido con sirvientes extremadamente calientes, esto era otro nivel.
No era un anime o video juego que no podía tocar.
Era su mejor amigo en vivo y en directo.
Y ella sentía que podría excitarse si lo seguía viendo.
Este tomo esto como mala señal y antes de darse cuenta, los otros chicos habían sido derrotados en un dos por tres, dejándolos en el suelo con varios chichones en sus cabezas. Cuando giro a verle, para su agradecido corazón, lo que fuera o fase que fuera, había desaparecido.
Solo quedaba el adorable Tsuna.
—¿Charlotte-san estas bien?—pregunto con voz normal y algo infantil arrodillándose a su lado.
¿Cuándo cayó al suelo?
Lo vio fijamente en sus ojos preocupados, notando ese brillo infantil pero algo maduro, que era un bastante diferente a unos segundos, lo cual hizo que su cerebro suspirara aliviado. Tantas hormonas habían provocado que se derritiera al instante.
Pero este solo era su amiga.
Asintió, por que hablar, solo provocaría que fuera una sumisa. Ella no era una sumisa, excepto por la mamá de Tsuna con un plato de comida.
—No debiste acercarte a esos tipos, se veían peligrosos—
—Quería estafarlos por comida—
Su amigo se golpeó la frente con su palma de la mano y ella rio algo nerviosa al ver su expresión enojada. Había pensado en estafarlo a él como de costumbre, pero como eran amigos, su amigo estaba en la prodigiosa lista de no estafables, junto a Cordelia por que la mataría y su abuela, porque está la torturaría antes de matarla.
—Eres una idiota, si tienes hambre te compro la comida, pero no te metas en problemas—le reprendió con cansancio.
Sonrió grandemente.
—Vale Tuna-boy—dijo saltando de golpe cuando este se puso de pie.
Comenzaron a caminar de regreso a los demás, quienes no habían notado lo que sucedió, probablemente la impresionante intuición de su amigo lo había alertado que algo malo pasaría. Lo que no sabía es que lo malo le hubiera pasado a sus acosadores no a ella.
En su lugar, dejo de pensar en eso al recordar la sensación que tuvo momentos antes al ver a Tsuna.
Había estado sexy.
Bueno, admitía que su amigo no era feo e incluso este tenía fases que desconocía.
Nada fuera de lo normal.
No significaba nada para ella.
Solo eran amigos.
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El viaje de regreso a casa, fue cuando la noche empezó y todos empacaron para volver. Mientras que Haru volvía a luchar con Gokudera, lo que provoco que ambos terminaran juntos, Kyoko tomo asiento al lado de su hermano para descansar. Nana estaba sentada con Fuuta, mientras en su regazo se dormía Lambo e I-pin, Reborn estaba con Bianchi y Chrome termino al lado de Yamamoto, evitando sentarse al lado de Charlotte quien rio nerviosa. Enma estaba totalmente dormido por el viaje y por ende, Tsuna termino sentado con Charlotte, ambos hablando sobre un video juego.
Pero el viaje a casa era largo y la chica que estaba llena de energía, parecía apagarse poco a poco mientras más se alejaban del mar. Muy al contrario a la mañana, que cada que se acercaban, parecía más feliz.
¿Coincidencia?
Tsuna estaba tranquilamente sacando su teléfono, para asegurar que no tuviera mensajes de nadie, excepto las diez llamadas homicidas de Adelheid.
La mujer del comité de liquidación lo mataría.
Un peso sobre su hombro lo hizo tensarse, antes de voltear a ver a Charlotte, totalmente inconsciente sobre su hombro con baba saliendo de su boca.
De reojo noto como Kyoko dormía tranquilamente con su hermano, incluso Haru disfrutaba de dormir un poco, ambas chicas parecían ángeles dormidos, sobre todo Kyoko.
Volteo a ver resignado a Charlotte, que incluso ronco levemente, esa chica.
Una glotona que comía como cerdo, que no engordaba, que reía como psicópata, que era una grosera de primera y no tenía ninguna preservación sobre sí misma.
Vale era guapa, pero sin duda todo un caso perdido.
—Duerme bien Charlotte-san—dijo aliviado que la chica estuviera bien y llegara a tiempo para que no pasara nada horas antes.
La vio sonreír levemente entre sueños.
Sin saber que desde unos asientos adelante, Reborn miraba todo con curiosidad.
La playa había sido un día interesante.
Continuara…
Uno de los capitulos que más disfrute escribir :3
Nota:
Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.
Sayonara sexys lectores.
