"También te quiero…y es tan agradable que tú también me quieras."

CAPITULO 9

Tobio soñó toda la noche con Hinata. No un sueño banal y pasajero.

Era un reencuentro cálido y hermoso. Y él se sentía tan feliz.

Y se despertó, por primera vez sin ojeras o algún rastro de insomnio, pero demasiado triste.

Era de esos sueños que te acompañan toda la jornada, ardiendo en el pecho, haciéndote recordar, eso que no tienes. Esos sueños que son tan felices y que la realidad te los destruye.

Son esos sueños de doble filo. Porque al recordarlos logran hacer brillar hasta la mirada más deprimente pero oscurecen tu interior, y te atormentan hasta que la mente decide hacerte olvidarlo.

Y aunque quisiese llevar consigo, esa visión de Hinata y él, en un abrazo de reencuentro, un abrazo que transmite todos y cada uno de los sentimientos, el dolor que le producía, liberaban una batalla interior, donde las consecuencias eran desgarradoras.

Y se sintió una vez más, solo. Extremadamente solo.

No sabía que la soledad dolía tanto. No sabía que Hinata era tan importante. Y menos aún, no sabía que podía querer y extrañar tanto a una persona.

Si razonaba a cabeza fría, querer, era realmente un espanto.

Porque todo dolía el doble.

Sin quererlo a sus 15 años se encontró con tantas cosas nuevas, cosas que no sabían que existían.

En el lapso de dos meses, experimento la frustración, irritación, celos, miedo, soledad, sentirse incompleto, confusiones.

Y el temor de Amar… porque de algo estaba seguro: amar… amar era un conjunto de aquellas emociones, y muchas cosas más. Amar no era fácil, no era tan bello como todos decían… amar era difícil.

Porque el amar podía hacerte inmensamente feliz… o simplemente matarte.

Amar lamentablemente no tenía punto intermedio.

Y cuando uno comprende las cosas que puede producirte… te hace temer.

¿Y sabes porque?... porque el ser humano no desconfía de la tristeza, el ser humano desconfía de la felicidad.

En algún momento, cuando todo marcha bien… inconscientemente uno sabe que eso no va a durar.

En cambio cuando las situaciones se tornan turbias, uno confía que aquello cambiara… o peor aún…uno puede acostumbrarse a vivir así… porque ya has tocado fondo, no hay cosas peores.

Y aunque Tobio parecía un idiota, por aquellos días, razonaba todas esas cosas.

Y el temor de tomar decisiones equivocadas, lo atormentaba a cada minuto.

Pero habia algo que ya no podía negar… lastimosamente quería a Hinata… y si estaba en lo correcto, se habia enamorado de él.

Xnxnxnxnxnxnxnx

Al día siguiente como cada mañana, muy temprano llego Sugawara a buscarle- siempre lucía una sonrisa y parecía relajado, todo lo contrario a como se sentía realmente.

Desde la partida de Hinata, las emociones de Shouyou como Tobio, se habían disparado, descontrolando la armonía que alguna vez habían tenido.

Ahora se sentía responsable de alguna manera, del estado emocional de los chicos de primero. Más aun de Hinata quien se encontraba lejos.

Aunque ambos jóvenes, eran realmente inocentes, sabía muy bien que una vez que todos los sentimientos se aclarasen, sería algo difícil de controlar, dada la distancia que habia.

Pero tal vez, simplemente tal vez, está pensando las cosas en sobremanera.

Y prefería que fuese así. Siempre que se preocupaba demasiado por algo, al final terminaba saliendo bien. A veces le resultaba mejor ser un poco más negativo que lo normal, para que las situaciones lo sorprendiesen y fueran positivas.

Tobio bajo las escaleras cabizbajo.

Suga suspiro con cansancio.

Aquello no parecía mejorar., solo esperaba, en un deseo egoísta, que Kageyama pusiera la cabeza fría para el equipo.

Pensó en Daichi. En lo difícil que también le habia resultado tener una relación con él. En lo mucho que habia sufrido cuando pensó, que el capitán tenia novia. En las largas noches pensando, llorando, y tratando de encontrar algo mal en él, tratando de encontrar la razón por la cual le gustasen los hombres.

Sabía muy bien por los tormentos que pasaban sus kouhai. El ya habia pasado por ese terreno, y no se lo deseaba a nadie, pero era necesario atravesar aguas turbulentas para llegar a la calma.

Y luego de mucho pesar, se dio cuenta, que la mejor solución a todo, era la comunicación.

Las palabras, los sentimientos, se debían decir, se debían expresar. Porque si no, no se iba a ningún lado.

Dicen que cuando uno más calla su amor, este se incrementa cada vez más. Y vaya que tenía razón, tanto tiempo queriéndolo, parecía que su mente y corazón fuesen a estallar de un momento a otro.

Un día, como tantos, vio a Sawamura hablando con la capitana del club femenino, estaba acostumbrado a verle con ella. Es más pensaban que tal vez estuviesen saliendo (pero es muy distinto suponer que ver). Y aunque su estómago siempre le deparase puntadas, no podía hacer otra cosa, que tragar saliva y seguir su camino. Pero esa vez, la capitana estaba muy cerca de él, y Suga no pudo evitar quedarse viendo por un momento, cuando decidió que era hora de dejar de mirar, vio como la joven abrazaba fuertemente a Sawamura.

Lo abrazaba como tanto él quiso hacerlo siempre. Lo tenía pegado a su pecho, y sentía su calor, como Sugawara siempre habia imaginado.

Y los celos le nublaron la visión.

Todo se volvió oscuramente confuso.

Su cuerpo le dolía.

Y todas las sensaciones que sentía por el futuro capitán se convirtieron en lágrimas, en pesada gotas de agua que no podía hacer parar.

Nunca habia llorado de esa manera. Nunca, a pesar de todo, se habia sentido tan pero tan mal.

¿Cómo era posible querer tanto a un hombre? ¿Cómo era posible haberse enamorado de esa manera? ¿Cómo era posible amar de esa forma, tan disparatada? ¿Acaso habia algo mal en él?

Las confusiones del primer día, volvieron a él. Habia leído infinidad de artículos, afirmando que aquello no era nada malo. Pero… y si ¿era todo mentira? No conocía a personas físicas, o de su entorno que fuesen homosexuales. ¿Y si lo tachaban de enfermo? ¿Y si perjudicaba a la gente con la cual el pasaba mayor parte del tiempo? ¿Y si estar cerca de sus amigos era algo malo para ellos? ¿Malo para Sawamura?

¿Por qué él habia nacido así? ¿Qué problemas tenía en su cerebro para amar a otro hombre?

Tenía tanto, tanto miedo, de estar cometiendo errores graves, incluso alguna especie de delito, contra la humanidad.

La mente de un chico de 16 años podía ser exagerada sí, pero también pasional, muy pasional.

Y era el tiempo en que el árbol de cerezos no habia floreció aun, cuando se sentó de bajo de uno de ellos a llorar sin importar que.

Esa tarde por primera vez, habia faltado a la práctica del club.

-no es propio de ti, no asistir a la práctica.

Sawamura se habia sentado junto a él.

Corría esas brisas, invernales, propias de un atardecer.

Sugawara, tenía el rostro cansado y rojizo de llorar y respiraba acongojado.

-gomen.

-es difícil practicar sin un armador.

Sugawara no contesto.

-espero que tengas una buena razón, para no haber asistido.

Koushi volvió a guardar silencio.

Sawamura se levantó al notar, que aquella conversación no iba a despegar. Se sentía nervioso cuando Koushi estaba taciturno. No sabía cómo hacerle sentir mejor, y fácilmente se acobardaba queriendo huir.

-Te quiero Daichi.

La voz de Koushi tomo forma con la brisa reinante llegando a los tímpanos de Sawamura.

-Te quiero como nunca quise a nadie- y las palabras de Suga se entrecortaban con nuevas lagrimas- lo siento. Tengo miedo… tengo miedo que me odies por ser tan…tan enfermo…yo…

-¿enfermo?

Daichi de espaldas a él… apretaba los puños fuertemente.

-jamás pensaría que eres un enfermo. Eso que tú me dices no es enfermedad…

Sawamura giro y se encontró con el rostro de Suga a medio tapar con sus manos. Tratando de secar las lágrimas con su campera del club.

-No llores. – los dedos de Daichi trataban de sacar algunas lágrimas. – no es ninguna enfermedad. –Volvió a repetir- y sino… ambos estaremos enfermos.

Los ojos de Sugawara brillaron en aquel anochecer.

-hoy hable con Michimiya sobre ti… se alegró mucho de que por fin aceptara las cosas que me pasaban. No es una enfermedad en absoluto.

Sawamura abrazo fuertemente a Suga.

-también te quiero…y es tan agradable que tú también me quieras.

Por fin habia sentido contra él, los brazos del futuro capitán. Por fin habia sentido el calor de la persona que quería junto a él.

Y después de meses con tantas confusiones y miedos mortales, habia suspirado y descansado sobre el amor de Daichi.

-¿Nos vamos?-

Tobio ya estaba junto a él.

Una vez fuera, camino a la escuela, Tobio le conto su sueño a Suga y a la conclusión a la que habia llegado.

Xnxnxnxnxnxnxnxnxnxnxnxnxnxnxnxn

La sorpresa de aquel día, a una semana de las eliminatorias, fue la buena predisposición para jugar de Tsukishima.

No solo hacia lo que le correspondía, sino que estaba mucho más comunicativos que de costumbre y asustaba a sus compañeros con su buen humor.

A menudo aquel día, se encontró más hablador, pidiendo consejos, y por primera vez jugo con Tobio sin recriminarle nada, siquiera intentar humillarle con su pasado.

Aunque a Tobio le importase poco y nada, lo relativo a Kei, se sintió relajado al sentir que podía conectarse un poco más, con el austero bloqueador central.

El grupo se sentía por primera vez, sin tensiones desde la partida de Hinata.

Cada uno en lo suyo habia mejorado bastante.

Tadashi no solo entrenaba con Kageyama, cada noche seguía encontrándose con Shimada para perfeccionar su saque flotante.

Aun así se sentía nervioso. Porque no solo él, se encontraba duramente trabajando para mejorar, también lo estaba haciendo, Narita y Kinoshita. Por lo que si de verdad quería un puesto titular, debía dar mucho más de lo que podía.

Realmente Karasuno habia tomado vuelo, gracias a los chicos de 1ero.

Kageyama era un prodigioso armador.

Hinata ya no se encontraba pero habia sido, un gran rematador, debido a su rapidez, reflejos, tenacidad y su energía.

Tsukishima, tenía como poder su altura, y su manera inteligente de pensar. Y ahora también tenía, las ganas de jugar,

Tadashi, el más rezagado, ahora tenía una posibilidad de ser reconocido. Y tenía bajo su espalda, la carga de reemplazar al n 10. Pero eso ya no lo asustaba. Habia comprobado que tenía fuerza para luchar y sobre todo, se habia dado cuenta que no solo Ukai tenía fe sobre el, sino también que el empezaba a confiar en sí mismo, y a tratar de mejorar las cosas en las que fallaba o prácticamente no le salían.

Suga y Daichi miraron con orgullo el equipo que estaba dejando a Ennoshita, con seguridad el próximo capitán.

Y qué decir de Tanaka y Nishinoya. Ellos ya eran buenos, muy pocas cosas que mejorar, por lo que en tercero sería un equipo imparable.

Dentro de poco, Sugawara, Sawamura, y Azumane se marcharían de allí.

Llegaron cuando Karasuno era una leyenda olvidada, y se esforzaron por cambiar eso. Si era posible, se irían de aquel equipo habiendo pisado el suelo de las nacionales y habiendo dejado cimientos fuertes, sobre los jóvenes de segundo.

A escasos días de las eliminatorias, en el gimnasio de Karasuno se empezaba a sentir la nostalgia de aquellos que estaban por partir.

Xnxnxnxnxnxnxnx

Tanto Nekoma como Fukurodani, y así también los otros equipos de Tokio empezaban un tiempo más tarde sus eliminatorias. Por lo que se encontraban una vez en campamentos de prácticas.

Karasuno fue invitado a estos encuentros, pero en la prefectura de Miyagi, no habia más tiempo para entrenamientos, por lo que tuvieron que desistir de ir.

Un posible encuentro con Hinata, habia sido frustrado en aquel entonces.

Xnxnxnxnxn

Hinata por esos días, se sentía nervioso. Nekomata, su entrenador, le advirtió que sino conseguía un mínimo de 50 en su nota de Ingles, no iría a Miyagi a presenciar la semifinal de la prefectura.

Por problemas de transporte, Kuroo y Hinata no podrían ir, a ver las primeras eliminatorias.

Pero estaban más que seguro, que con facilidad Karasuno llegaría a las semifinales.

Solo quedaba una semana y media para el tan esperado viaje.

Gracias al método de Kenma, habia avanzado bastante en vocabulario, que era lo que menos entendía. Poder reconocer las palabras escritas en forma occidental, fue para él, uno de los mayores logros.

De día, iba al instituto junto a Lev.

De tarde tenia las practicas del club, que por cierto no iba para nada mal. Él y Kenma ya habían empezado a conectarse, y eran pocas las veces que algo no le salía. También practicaba con Yaku su forma de recibir.

En el campamento de entrenamiento, tenía sesiones especiales con Bokuto para aprender a sacar como lo hacia él.

En los atardeceres pasaba tiempo en la rivera junto a Kuroo. Shouyou escuchando música y Kuroo ensimismado con su celular, era de esos amigos, que no necesitas hablar, de esos amigos, que te basta con la presencia del otro.

Y al anochecer se marchaba a estudiar, hasta entrada la madrugada o hasta que el sueño lo venciera.

Tenía por aquellos días, su mente realmente ocupada. Pero por ningún momento, se olvidaba de Tobio. Y los esfuerzos que hacía por aquel entonces, eran exclusivamente por Kageyama.

Practicaba duro en vóley, para no defraudar al equipo… pero también para poder verle en los suelos de las nacionales. Hinata no dudaba que tanto ellos como Karasuno llegarían allí. Y quería ser el mejor en su área… quería demostrarle a Tobio que podía superarse.

Y estudiaba arduamente para poder tener una oportunidad de ir a alentarle.

Sabía que Tobio no sentía nada por él, y lo entendía. Entendía que eso no era fácil, y que muy pocas personas, cambian su sexualidad así porque sí.

Pero aun así, Hinata seguiría enamorado de Kageyama, sin importar que. Seguiría queriéndolo como hasta ahora lo habia hecho. Y hacia estos esfuerzos con tal de verle, con tal de seguir, si era posible con la amistad que habían forjado.

Como lo habia pensado, en sus primeros días en Tokio… Hinata Shouyou aspiraba a que Kageyama Tobio, no lo odiase, no lo ignorase, simplemente aspiraba a que , si era posible, en algún momento de sus vidas, aunque fuese un tanto imposible, todo volviese a la normalidad y que el hecho de su confesión fortuita, quedase en el pasado, en el olvido. Y que el tiempo se encargase de curar, las heridas que Hinata se habia hecho solo, con ese amor no correspondido.

Se sentó en la rivera pensado, si era posible que a él le gustasen otros hombres. Y se encontró con la respuesta que no. Ninguna otra persona, le gustaba o le parecía atractivo, solo Tobio. Tal vez sea el efecto de querer tanto a alguien… pero Kageyama hasta le inspiraba, el hecho de querer tener algún día una familia.

A sus 15 años… el deseo utópico de Hinata, era pasar el resto de su vida al lado de Tobio.

A sus 15 años, Shouyou, ya tenía pensamientos maduros de su futuro. A sus 15 años, y con las circunstancias dadas, Hinata Shouyou, estaba madurando a pasos muy rápidos.

El amor puede volverte idiota… y también puede hacerte ver claramente, como quieres que sea tu futuro. El amor en muchos casos, puede ir generando los cimientos de un mañana prometedor.

Bueno no creo que me demore mucho mas por aquí… como dije anteriormente mi idea era la de un one shot…si es que quieren que hable sobre otra pareja encantada de hacerlo n,n … igual en el epílogo que tengo pensando hablare sobre todas las parejas… ahora bien … cuando finalice tengo pensado algunos capítulos extra… que contengan algo de lemmon… tengo ganas de escribir un KurooTsukki algo subido de tono 7u7…. Bueno pero solo si ustedes quieren no?... me dicen por favor?