Katekyo no me pertenece.

Capítulo 4.2: Especial San Valentín.

El día de San Valentín era un día que todos sus compañeros esperaban ansiosamente, dado que eran adolescentes, era normal vivir la etapa de amor juvenil. Sus días de San Valentín habían mejorado considerablemente desde la llegada de Reborn, de ser la burla de la clase, Haru, Kyoko, Bianchi y una mujer que ayudo, le habían dado chocolates. Había esperado este día de forma emocionada, por que significaba que su querida Kyoko-chan le daría más dulces.

Además tenía curiosidad.

Sobre su compañera sentada a su lado, jugando con su consola de 3Ds, ignorando las miradas mortales de su profesor, cuando ella gritaba al haber ganado a otro líder de isla.

Pokémon Ultra Moon la estaba absorbiendo. Si bien él ya había jugado el sol, su amiga lo había amenazado de jugar la edición ultra sol, para que estuviera con ella a la hora de intercambios.

Al tema.

Ahora tenía una amiga, tenía curiosidad de si Charlotte también le regalaría dulces ese día.

Curiosamente el día anterior a San Valentín, Kyoko quien le dijo que si quería unirse a ella y a Haru para hacer dulces, cuando almorzaban, hizo que sus esperanzas por obtener un dulce de su amiga, se fueran por la borda.

—Claro que no, todo lo que cocino se quema y no tengo a nadie especial—dijo con tal franqueza, que todos la vieron con diversas emociones.

Yamamoto se rio como siempre.

Gokudera le dijo que era una idiota.

Chrome solo suspiro.

Ryohei grito que era extremadamente aburrida.

Hana los ignoro.

Él sin comprender por qué, sintió un poco de desilusión. Vale que sabía que Charlotte era mala en las relaciones con cualquier persona, pero espero que lo hubiera considerado un amigo, para al menos darle chocolates por compromiso.

Un pesar lo inundo.

Tal vez aun no sabía bien sobre el asunto.

—Además no entiendo eso del día del amor y la amistad, todo parece una treta comercial para vender—se quejó esta con los brazos cruzados.

De la nada Reborn apareció, vestido con un traje de corazón, que le hizo tener amargos recuerdos del años pasado.

—El día de San Valentín las chicas le dan chocolates a sus conocidos y a su amor imposible, en unos meses en el día blanco los chicos les dan regalos a cambio—explico con voz divertida.

Todos sabían eso, pero al parecer Charlotte no, quien abrió los ojos grandemente.

—¿Me darán comida?—pregunto con las manos juntas frente a ella.

Reborn asintió.

Los ojos de la chica brillaron.

Tsuna sentía que algo saldría muy mal en esto.

.

Charlotte había llegado corriendo a su casa, gritándole a su madre por ayuda para hacer chocolates para San Valentín, lo cual su madre mal entendió pensando que se declararía, sin saber que su oscuro plan solo era sacarle más comida a las personas. Al final con infinita paciencia intento enseñarle a hornear chocolates, él se limitó a verla un rato, divertido de que todo lo que tocara la chica, terminara en llamas de una u otra forma. Al décimo intento, su madre la saco con una sonrisa forzada de la cocina, después de obligarla a limpiar todo su desastre.

Su madre la amaba, pero también amaba su cocina.

Curiosamente Charlotte que siempre ordenaba a todos, era muy mansa con su madre.

Al final había terminado en su habitación con las mantas sobre ella, deprimida, matando a las demás personas en su juego de batallas.

Él rio nervioso, sin saber cómo ayudar a su amiga.

—Puedes comprar los chocolates si no puedes hacerlos—le aconsejo.

Pero esta parecía decepcionada.

—Pensé que podría hacer chocolates, digo, solo tenía que derretirlos—dijo con un puchero adorable en su dirección.

Le sonrió de forma reconfortante.

—¿Qué te parece si te ayudo?—

Esta termino asintiendo.

.

Las compras no deberían durar tanto, pero al ver tantos chocolates, Charlotte había entrado en un modo ido, abrazándolos y diciendo que se casaran con ella, sobre algo de tener hijos chocolates bebes y vivir su sueño. Quiso pensar que no era una loca, pero lamentablemente lo pensó, se rio nerviosamente mientras se alejaba, pero al ver a otros verla mal, él tuvo que suspirar y quedarse a su lado para cuidarla.

—¿A quién vas a comprar chocolates?—pregunto con curiosidad.

Sintiendo una ansiedad que alguno fuera para él.

Lo cual era extraño.

Bueno había esperado un chocolate de forma ansiosa antes, ese era el de Kyoko. Después de eso la idea de tener chocolates, lo hacía feliz porque tenía más amigos. Ahora que tenía a Charlotte, la idea de recibir un chocolate de su parte, porque era su mejor amiga, no debía ser raro.

Pero aun así una pequeña parte de él, una llama que no reconoció en su interior, se agitaba algo nerviosa por eso.

¿Qué seria?

Lo atribuyo a que ninguna chica antes había sido tan cercana a él, ya saben, para meterse a tu casa y comer como quiera. También que jugara video juegos con él y lo obligara a ver series.

Una parte de su mente le grito, que esa llama existía desde el día de la playa, cuando había visto a la chica en traje de baño y recordado.

Por todos los cielos.

Que Charlotte era chica.

Ya lo sabía, pero eso lo había reforzado en su mente.

Algo dentro de él se había movido en verla en ese traje de baño, que si bien no era tan adorable o falta de tela como el de las otras chicas, mostraban un buen cuerpo formado. Además el verla siendo perseguida por esos sujetos, había hecho que algo también apareciera de forma inquietante.

Celos.

Pero celos posesivos.

No era la primera vez en sentirlo, a veces los sentía cuando Yamamoto se iba con sus amigos de club o Gokudera lo dejaba por seguir cosas no humanas y algo anormales. Cuando perdía a sus amigos por unos momentos, cuando no lo veían del todo, celos esporádicos lo atacaban.

Una vez con duda le pregunto a Reborn, este le comento que el cielo es el elemento más posesivo, sobre todo con los elementos bajo su cuidado. Sus guardianes quienes siempre velaban por él, eran a quien sus celos a veces atacaban.

Pero no había sentido ese nivel de, irritabilidad, que sintió cuando los chicos intentaron llevarla.

¿Qué significaba eso?

—A todos por supuesto—dijo Charlotte con ojos brillantes de codicia.

—¿Eh?—

—Mientras más chocolates de, tendrán que darme más comida, suma simple Tuna-boy—

Sonrió nervioso, sin entender, porque una parte de él brillo de irritación ante una respuesta muy de Charlotte.

.

Día de San Valentín.

.

Su intuición le decía que ese día no era bueno, pero en vez de quejarse, se levantó cuando Charlotte lo tiro de la cama exigiendo que se despertara para ir a clases. El baño en si ya era molesto, pero no se quejó mucho. Bajaron para desayunar algo de su madre, quien le pregunto a Charlotte por los chocolates y ella levanto una gran bolsa blanca con muchos regalos.

Su mamá lucia confundida.

—Tendré muchos regalos el día blanco—dijo con ojos codiciosos.

Por alguna razón, su irritación volvió.

.

Las primeras víctimas en realidad fueron las más inocentes. Aunque Charlotte tenía una actitud algo maldita con otras personas, a los niños siempre trataba bien. Así que le dio un chocolate con uva a Lambo, otro con un sabor Chino a I-pin y no de almendras que Fuuta amaba. Los tres niños la llenaron de besos y esta había sonreído alegre.

Ella amaba estar con niños.

—Nunca tuve amigos de niños, pero me hubiera gustado que me trataran así—comento camino a clases cuando la cuestiono.

Asintió comprendiendo.

Todo estaba bien.

O eso pensó cuando vi a Hibari ese día haciendo inspecciones, pensó en pasar desapercibido, pero se congelo cuando Charlotte camino decidida al chico.

Esa idiota.

Todos vieron cuando esta saco un dulce, algo amargo de la gran bolsa y se lo tendió al chico. Este la vio pensando, que probablemente era una chica estúpida o muy valiente, probablemente solo pensara que era estúpida.

Pero Charlotte reía nerviosa.

—Más te vale darme algo bueno para el día blanco—dijo rápidamente, antes de darle otros chocolates más pequeños a los otros miembros del comité disciplinario, quienes lucían confundidos.

Al parecer dado que la chica últimamente era muy castigada, por los video juegos y sus retos a los profesores, había tenido que ir más de una vez al comité disciplinario, haciendo algunas migas con ellos.

Rápidamente lo tomo por el cuello, antes de correr dentro de edificio para no recibir una aceptación o negación clara.

.

—Un chocolate con forma de bola de béisbol para Moto-kun—hablo Charlotte poniendo el pequeño chocolate en las manos del beisbolista.

Este sonrió agradecido, aunque realmente del grupo, era quien más chocolates recibía cada año.

—Uno con forma de pulpo para Baka-kun—dijo con malicia ganando un gruñido.

Mitad agradecimiento, mitad insulto.

—Uno con la palabra extremo para Extremo-sempai—explico colocando el dulce en las manos de Ryohei.

Quien se sonrojo un poco y agradeció efusivamente levantando las manos de la chica una y otra vez.

—También tengo un chocolate en forma de flor para Kyoko-chan Y Hana-teme—la última hizo una mueca aceptando confundida el chocolate, mientras Kyoko agradecía con una sonrisa—Este es para Chrome con forma de sombrero pirata—dijo señalando divertida su parche en el ojo.

Sus amigos se rieron con una gota de sudor corriendo por la nuca, al parecer la chica no entendía del todo el día de San Valentín y solamente le había regalado chocolates a todos sus cercanos, esperando sus regalos en unos meses.

Esta los vio satisfechos con las manos en sus caderas.

En cambio él, se sintió sudando frio de la impresión, ella…no le había dado un chocolate.

La soledad y la desesperación, lo golpearon con más fuerza de la que quisiera admitir, haciéndose una bola en su escritorio de pena.

¿No eran amigos?

Hasta Hibari-san obtuvo un chocolate de Charlotte.

¿Qué clase de discriminación era esta?

—¿Dónde conseguiste tantos dulces?—cuestiono de pronto Yamamoto.

La sonrisa de Charlotte se agrando.

—El otro día me he topado con un señora que aparentemente estaba siendo asaltada, no me he dado cuenta y tropecé con el ladran, lo que causo que este cayera y se rompiera la nariz. La señora estaba tan agradecida que me ha dicho que me devolvería el favor, pues resulta que era la dueña de una dulcería bastante famosa que para estas fechas hace chocolates personalizados, le dije que pagaría, pero ella dijo algo sobre que el anillo que ese hombre quiso robarle vale más que cualquier cosa…al final como ella estaba tan amable le pedí chocolates personalizados para todos y me ha salido gratis—dijo con símbolos de dólar en sus ojos.

Todos la vieron con risas nerviosas.

Menos Tsuna.

Él se sorprendió.

Había podido obtener todo lo que ella quiera, pero en lugar de tomar sus dulces preferidos, había pensado en regalos para los demás. Sonrió enternecido al ver que la chica reía en medio de todos, totalmente alegre de darle regalos a los demás.

Podría parecer egoísta y orgullosa.

Pero era extremadamente amable con ellos.

—ENMA-CHAN—chillo al verlo con un chocolate en sus manos.

Este se sonrojo como un tomate, antes de agradecerlo. Intento pasar la punzada de envidia, cuando vio los ojos grandes de Enma, por recibir un chocolate ese año y la sonrisa de Charlotte.

No estaba celoso.

.

Al final del día, Charlotte termino repartiendo el resto de sus chocolates incluso con la familia de Enma, que si bien no la conocían del todo, esta dijo que mientras más chocolates mejor. Estos eran más simples pero aun así, provocaron que Julie intentara cortejarla, ganando una patada de su parte y también de Adelheid, ambas mujeres eran peligrosas. Fuera de clases, le entrego uno también a Haru, que agradeció amablemente, antes de irse con las chicas a preparar sus dulces. Kyoko, Haru y Chrome les darían sus chocolates, las tres lo habían dicho.

Estaba feliz.

Pero aun así.

¿Por qué era el único excluido de Charlotte?

Eran mejores amigos.

Se supone.

Soltó un suspiro cuando esta se despidió de él con una gran sonrisa y entro a su hogar, negando a ir con los demás.

Al final las chicas hicieron chocolates para todos, dejándolos en medio de su hogar, repletos de personas, celebrando el día del amor y la amistad. Reborn con un torneo estúpido como siempre, que no perdió solo porque Lambo estaba de último lugar. Todos siempre riendo, gozando, con comida y momentos vergonzosos para él.

Charlotte con había aparecido.

Así que el evento de la mafia se hizo peligroso y al final él termino casi con humo saliendo de su cabellera.

Su madre le envió a comprar algunas bebidas, por lo que salió huyendo cuando vio las miradas de Reborn. Ignoro el leve olor a quemado cuando salió, al no sentir a nadie en peligro. Fue a comprar los refrescos a la tienda más cercana, pero al volver, se detuvo al ver a una silueta conocida para él en medio del parque.

Charlotte.

La chica estaba sentada con expresión triste, las manos alrededor de una cosa negra y un gruñido de frustración.

—¿Charlotte?—llamo cuando se acercó.

Esta se tensó antes de verlo nerviosa, su sonrisa era demasiado delatora.

—¿Todo bien?—pregunto preocupado.

Vale ella lo había excluido hoy, pero no por eso no eran amigos. Era su mejor amiga y ahora lucia algo pálida, con expresión derrotada, también había un olor a quemado saliendo de la masa negra en sus manos.

Esta suspiro.

Tomo asiento a su lado, sabiendo que sus amigos no se preocuparían en un buen rato.

—Estaba intentando hacer un chocolate para hoy…pero no salió bien—musito con tono lastimero viendo la masa sin forma.

En realidad olía mal, se veía mal y probablemente sabría mal.

Bueno Charlotte no era buena cocinera.

El día anterior lo había descubierto.

Eso lo dejo con dudas.

—¿Por qué no lo compraste?—

—Este era especial—

—¿Por qué?—

La vio sonrojarse levemente, antes de suspirar y ver al suelo.

—Quería darte un chocolate caliente Tuna-boy—musito a regañadientes, como si le costara admitirlo.

El rojo apareció en su rostro sin poder evitarlo, a él, un chocolate casero. Todas sus neuronas murieron, dado que un chocolate casero es significado de algo más especial, que los chocolates que consiguió gratis. Un chocolate casero es para alguien que te interesa de forma más profunda.

¿Charlotte lo quería?

¿A él?

Un gran calor se inundó en su corazón, no pensó en Kyoko o en Haru, solamente impresionado por la chica a su lado.

Ero esta parecía ajena de sus pensamientos.

—Eres mi mejor amigo Tuna-boy, así que pensé en darte lo mejor de mí, pero la estúpida cocina no me hizo caso y queme todo, ahora deberé comprar una nueva cocina que después de todo, ya era adorno en mi hogar porque nunca la use—se lamentó con lágrimas en sus ojos.

Una piedra imaginaria, con la palabra decepción, se golpeó contra su cabeza.

Por supuesto.

Amigos.

Solo eran amigos.

Fue estúpido en pensar algo más.

Se preguntó por qué su decepción fue tan grande.

Dejo de lado sus pensamientos confusos, antes de ver como Charlotte sollozaba sobre que su abuela la mataría. Tomo sin que esta lo viera la masa negra en sus manos, viéndola con asco, antes de darle un mordisco con su fuerza de voluntad.

Esta jadeo sorprendida.

Él incrédulo, que a pesar de su horrible forma y olor, aún tenía un poco del sabor de chocolate con trozos de galleta, como a él le gustaba.

—Eres un idiota, escupe eso—le demando esta.

Pero se metió toda la masa sin forma a la boca, tragándola con gran dificultad y haciendo una mueca de asco. Abrió rápidamente los refrescos y casi se terminó uno mientras Charlotte lo reprendía. Ambos terminaron de nuevo en el súper mercado comprando más frescos, donde la chica compro con su dinero un chocolate que sabía le gustaba a él y se lo dio, diciendo que no fuera idiota.

sonrió diciendo que había obtenido dos chocolates de su parte y ella se puso roja de la vergüenza, algo poco común en ella.

Esa fue la primera vez, que una chica hizo chocolates solo para él.

Fue dulce.

Pero el próximo año, le obligaría mejor a comprarlo hecho.

—Eso significa que me debes dos regalos para el día blanco—se mofo está ocultando su vergüenza.

Asintió.

Porque al hacerlo esta sonreiría.

Y su sonrisa era muy bonita.

Esa era solo su humilde opinión.

El malestar que había tenido todo el día, por fin había desaparecido.

Continuara…

Especial de por medio xD siempre quise hacer uno.

Nota:

Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.

Sayonara sexys lectores.