Hinata era una persona sencilla, básica. No hablando en un sentido desmerecedor.

Era una persona que podía conformarse con poco.

El no necesitaba grandes cosas para sentirse bien, incluso las cosas más pequeñas, insignificantes, podían hacerle feliz.

Era una persona sumamente positiva, quien vivía su vida, no con los complejos de un adolescente, sino más bien, como alguien, que sabe de ante mano que aquí estamos de paso, e intenta encontrarle el positivismo a todo y todos.

Y para una persona como él, que intenta mantener la chispa de la felicidad encendida, hasta en sus más tenebrosos días, que Tobio Kageyama, la persona que lo hacía sucumbir ante todas las emociones, lo estuviese saludando con una mirada que él nunca habia visto, con un afán que rara vez se le veía a Tobio, podía hacerle feliz por varios días, incluso meses.

Porque Kageyama Tobio, no solo le saludaba desde la cancha, sino que más bien, le sonreía alucinado desde allí.

Es como si hubiese estado también feliz de verle allí.

El árbitro toco su silbato para reanudar el partido.

Y el rostro de Tobio volvió a turbarse mirando a sus rivales.

Seijoh no era una equipo fácil, todos lo sabía y todos lo daban por ganador.

Hinata se sentó en las gradas de aquel gimnasio sumamente nervioso.

Con ojo crítico observo el partido.

Si Karasuno perdía, significaba volver a casa con las manos vacías. Ya no habría más partidos. Y el sueño de los chicos de tercero acabaría allí.

Karasuno debía ganar, debía pasar a las finales. Debía, por supuesto, ganar la final e ir a las nacionales, pisar las canchas de las nacionales, oler la victoria de llegar al terreno de las benditas nacionales.

Un equipo que llegaba a las nacionales, ya demostraba con eso solo, ser un equipo fuerte, temible, duro de vencer. Llegar allí significaba que habías sido el mejor en tu lugar de origen, que habas superado a todos y que te imponías ante tu prefectura.

En los últimos tres años, la misma escuela de Miyagi habia pasado a las nacionales. La academia Shiratorizawa era el campeón invicto.

Y Karasuno habia llegado ese año para romper el esquema. Para demostrar que sus alas habían sanado, que ahora volaban. Y que una bandada de cuervos era más fuerte que cualquier cosa.

El primer set lo gano Karasuno.

El segundo set, aun con Yamaguchi como héroe, lo gano Seijoh.

Entraron a jugar el tercer set definitivo.

El Set donde el ganador volvería al día siguiente y el perdedor se iría a su casa.

Xnxnxnxnxnxnxnxnxnx

-¡Podemos hacerlo! – Grito Daichi a sus compañeros.- No bajemos la guardia. Ellos creen que sin Hinata nos era imposible jugar. Demostrémosle que se necesitan 6 para ganar un partido.

-¡OSSU!-

Se tomaron de las manos y gritaron su habitual porra con la mayor energía que pudieron.

-¡KARASUNO…!

-¡FIGHT!

Una vez más salieron a la cancha.

Oikawa se sentía irritado al ver como Tadashi habia mejorado en tan poco tiempo.

No lo tenían como alguien amenazador, y sin siquiera esperarlo, solamente con su saque flotante habia conseguido 5 puntos.

Lo habían observado lo suficiente para ver que, Yamaguchi podía servir y ahora rematar, pero recibir. Ni siquiera sabía cómo hacerlo.

Oikawa hablo con sus compañeros.

-¡Apunten al n 12!

Con el mayor logro, lo podían llegar a desmoronar, y pudiendo romper su confianza podían lograr que lo saquen de su cancha.

Cuando dio inicio el tercer set, la mayoría de los remates y saques fueron directo hacia Yamaguchi.

En efecto, el joven, sabía muy poco sobre recibir, y menos aún poder recibir saques tan poderos como los de Oikawa.

Sawamura observo como Seijoh se llevaba los primeros tres puntos del set, solamente con el saque de Oikawa Tooru. Y que todos ellos apuntaban a Tadashi, quien quería recibirlo pero no tenía la técnica ni la fuerza necesaria para hacerlo.

En el cuarto saque, Sawamura observo la cancha. Su guardia, Noya, se encontraba en la `posición de la banca y no podía cubrirlo.

Cuando Oikawa lanzo su saque feroz, por instinto las piernas de Sawamura corrieron velozmente hasta donde se encontraba Tadashi, y allí logro alcanzar el saque.

Todos en la cancha de los cuervos, se movieron al mismo tiempo, para realizar un ataque sincronizado, pero cuando la pelota llego a las manos del armador Kageyama, este sin pensarlo hizo un pase volcado sobre la red.

Sin anunciarse, sin que sus compañeros lo supieran, Tobio irritado por los saques de su antiguo senpai, en vez de hacer una jugada con alguno de los rematadores, hizo una finta tranquila y segura.

La pelota pasó suavemente la red,

Nadie logro alcanzarla.

El árbitro sonó el silbato, anunciando el primer punto del set para Karasuno y con ello se acababa por el momento el servicio de Oikawa.

Luego de esto, Oikawa y el equipo, empezó a fallar y los remates eran alcanzados o bloqueados.

Karasuno tenía el punto del set, el punto para la victoria.

Kageyama decidió hacer el último pase para Tadashi.

Confió en el, confió en que podía definir con su remate el partido y llevarlos a las finales.

Los ojos de Tadashi Yamaguchi brillaron con intensidad cuando vio como Tobio, levantaba el balón con precisión para él.

Tadashi se elevó ante tres bloqueadores fuertes y detrás lo esperaba Oikawa para alcanzar la pelota si esta golpeaba el bloqueo.

En efecto el remate de Tadashi golpeo el bloqueo, pero la pelota perdió su dirección y Oikawa no logro recibirla bien.

El gimnasio quedo en silencio.

El árbitro pito su silbato anunciando que Karasuno ganaba el set, y con ello el partido.

Karasuno gano el último set 26-24.

El estadillo de victoria de los jugadores y los espectadores lleno de gritos y entusiasmo el gimnasio.

Después de mucho tiempo los cuervos llegaban a la final y estaban a un paso de poder llegar a pisar nuevamente el piso de las nacionales.

Xnxnxnxnxnxnxnxnxnxnxnxn

No sabía que le hacía más feliz: ver a Tobio, o ver la cara Oikawa derrotado.

El grito de Hinata hizo estremecer a Kuroo.

Shouyou lo abrazo fuertemente al borde de las lágrimas.

-Es como si tú hubieses ganado. – le comento sorprendido.

En efecto, tenía muchos sentimientos frente a Seijoh, no olvidaría jamás como se sintió aquella vez que con tanto esfuerzo dado, habían perdido igual.

Y como Tobio se habia sentido luego de esa derrota.

Jamás olvidaría todo el esfuerzo que habia hecho para animarle, para hacerle sentir mejor.

Y también como habia sufrido el, con aquella derrota. El corazón se le habia partido en horribles pedazos, pero no decayó, debía ser fuerte y ayudar a Kageyama a salir de aquellos horribles sentimientos y depresión.

Y ahora, aunque el fuera un gato, su corazón seguía latiendo como un cuervo, su corazón se hinchaba al ver la bandera negra, su corazón remontaba al ver el uniforme negro y naranja.

En su corazón siempre sería un cuervo. Y aquella victoria era tanto de Karasuno como de él.

Xnxnxnxnxnxnxnxnxnx

Karasuno hizo el saludo final.

Y eufóricamente salieron hacia su vestuario.

Xnxnxnxnxnxnxnxnxnxnxnxn

-Kuroo… debo ir a saludarlo-

-Está bien, adelántate. Yo luego iré a buscar a Kei.

Ambos se separaron.

Hinata salió de las gradas de aquel gimnasio eufórico.

Quería felicitarles por haber podido vencer a aquellos duros rivales.

Quería tener la oportunidad de abrazar a Tobio…

….

Karasuno se encontraba en el vestuario pero no así Kageyama.

Quería saludar a todos, festear con ellos, pero la impaciencia no se lo permitió.

Salió a buscarlo y lo encontró a los pies de las escaleras del 2do piso.

Una joven hablaba nerviosamente con Tobio.

-Felicidades Kageyama-Kun…

La familiaridad con la que la joven le hablaba no le gusto a Shouyou.

-Gracias…

A Hinata le dolía el pecho.

Aquella situación no le agradaba en lo absoluto.

-Me gustas Kageyama-kun, quisiera salir contigo.

Hinata no logro reprimir un exabrupto suspiro de dolor.

Sabía que tal vez algún día eso pasaría. Pero no ahora, no enfrente de él, no justamente ese día.

Ambos, la joven y Tobio giraron para ver a un joven pálido. Un joven frágil, que parecía cerca de morir.

-Lo… lo siento...-dijo con una reverencia exagerada.

Tanto su voz como su cuerpo temblaban horriblemente.

Y comenzó a correr hacia la planta baja.

-¿Hey a dónde vas? –la voz de Suga apareció ante él.

-Lo siento… debo irme…

-Pero…

-Lo siento.

Alcanzo la ansiada salida.

No podía dejar de correr.

Tomaba grandes bocanadas de aire y corría a grandes pasos, tratando de evitar detenerse.

No tenía fuerzas para asimilar que sus más temibles pensamientos habían tomado forma.

Tobio era una utopía. Se lo habia dicho a si mismo desde el principio.

Pero la esperanza siempre habia rondado. Y ahora esa esperanza yacía destrozada, en pequeñas piezas dentro de su corazón.

No habia mas nada que hacer.

La alegría se habia disipado tan rápido como habia llegado.

Todo… habia terminado… exageradamente así lo creía…

Xnxnxnxnxnxnxnxnxnx

Suga busco a Tobio entre las escaleras de aquel gimnasio.
Sabía muy bien que sólo él podía afectar tanto las emociones de Shouyou.

Había sido mala idea haberse aliviado, pensando que las cosas estaban casi resueltas.

Y se sentía responsable de muchas maneras en la relación que tenían aquellos jóvenes de primero.

Encontró a Tobio mirando a su dirección.

-¡¿Que le hiciste?! - la dura mirada de Sugawara reposaba sobre un Tobio aturdido.

-¡No hice nada! ¿A dónde se fue?

-No sé, salió corriendo. ¿Qué ocurrió?

-¿Donde esta Kuroo?-

-No sé, seguro con Tsukishima o en el gimnasio. .

Kuroo se asomó caminando escaleras abajo hablando con Tsukishima.

-¿Qué ocurre?

Kuroo tenía esa pose relajada, con las manos dentro de los bolsillos, venía animado hablando con Kei, cuando se encontró con los rostros turbios de los armadores de Karasuno.

-¿Has visto a Hinata?

Kuroo escucho la pregunta de Sugawara y miro de soslayo a Tobio.

-No... ¿Por qué?

Ninguno de los armadores respondió.

Kageyama sin poder aguantar, empezó a bajar los escalones de prisa, para buscar a Shouyou.

Cuando pasó al lado de Kuroo, este lo detuvo, poniendo todo el peso de su mano sobre el hombro de Tobio.

-No lo arruines... ¿Entendiste?

Sin quererlo o tal vez si, las palabras de Tetsorou Kuroo salieron como balas amenazantes.

Kageyama en otros tiempos hubiese alejado con furia el brazo del capitán de Nekoma, pero en ese momento, agacho su cabeza dócilmente y aceptó aquellas duras palabras.

-Ossu...

Lo único que sabía era que Hinata había salido corriendo, sabiendo muy bien la razón.

Miro a aquella joven y ante los presentes le respondió.

-Lo siento. Yo... quiero a otra persona.

Y ante la mirada de, la joven, Sugawara, Kuroo, y un asombrado Tsukishima, Tobio Kageyama salió corriendo hacia la entrada del gimnasio, sin siquiera sacarse su uniforme de juego.

Xnxnxnxnxnxnxn

Llegar a la entrada del gimnasio se le hizo infinito.

Sus piernas pesaban demasiado, había jugado dos duros partidos y todavía no había alcanzado a descansar nada.

Vio a Oikawa y el resto de Seijoh entrando en la van, de regreso a su academia.

Oikawa miro como Tobio corría y miraba desesperadamente los alrededores del lugar.

-Chibi-chan no está aquí.

Lo último que quería era entablar una conversación con su antiguo senpai.

-¿Lo viste?

Oikawa asintió mientras se colocaba su chaqueta.

-Si... salió hacia la zona sur. En dirección al río.

Kageyama asintió y fue en la dirección donde Oikawa le había señalado.

Tooru Oikawa miro como Kageyama se alejaba corriendo. Su amigo Iwaizumi se acercó por detrás.

-Y ¿eso?

Oikawa sonrió.

-Es un prodigio como jugador, luego es un idiota tiempo completo.

-¿Eh?

-Después de casi medio año se dio cuenta que el enano lo quiere. En verdad es idiota.

-Ese idiota nos ganó hoy.

-No me lo repitas.

Ambos jugadores de Seijoh, subieron a la van y se marcharon.

Xnxnxnxnxnxnxnx

Tsukishima caminaba lentamente hacia el vestuario, los demás ya habían llegado, él aún no. No tenía tantas energías como los demás.

Se detuvo en el baño para refrescar su rostro con sudor.

Aun no habia caído que al día siguiente jugaría la final.

Lavo su rostro incontables veces y para cuando se miró al espejo se encontró con Kuroo detrás de él.

-No te Oi entrar.

-Los gatos son sigilosos- dijo alcanzándoles una toalla.

-Gracias.

-Felicidades, y esos lentes te quedan bien.

-Emmm ¿Cómo supiste la graduación?

-Sugawara se la pidió a tu hermano….le conto para que era y el accedió fácilmente.

-Sorprendente que te tomaras tanas molestias. No era necesario.

-A mi… me hace feliz… así que…

Tsukishima agacho la cabeza secando su rostro. No sabía cómo comportarse frente de él.

Luego de un silencio prolongado Kuroo volvió a hablar.

-Quería pedirte disculpas.

-¿Disculpas? ¿Por qué?

Kuroo se recostó sobre el mármol de las piletas.

-Aquella vez en el campamento de práctica, sé que te ofendí al compararte con Hinata.

Tsukishima doblo con cuidado la toalla y se colocó sus lentes.

-Bueno…tenías razón. Aunque yo tengo la altura me falta perfeccionar cosas, en especial el amor por el deporte. Pero ¿A quién le gusta que lo compare con tu rival de posición?

-Te pido disculpas.

Kei abrió la puerta del baño para salir hacia el vestuario.

Kuroo lo siguió por un largo pasillo que desembocaba hacia las escaleras. Tres pisos arriba se encontraban el vestuario de Karasuno.

-Entonces has hecho todo esto simplemente para disculparte.

-No…

Kuroo tomo aire para poder decirle el verdadero motivo cuando vio y oyó que los armadores de Karasuno discutían.

-¿Qué ocurre?

Sugawara con rostro enfadado no propio de él, pregunto alarmado.

-¿Has visto a Hinata?

-No… ¿Por qué?

Ninguno de los armadores respondió.

Al contrario Kageyama se disculpó con una joven y paso apresurado junto a él.

Kuroo sabia cuan ilusionado estaba Shouyou y cuanto se habia esforzado para ganarse ese viaje, lo mucho que habia practicado y cuanto habia estudiado.

Tal vez Tobio no tenía la culpa, no se podía obligar a alguien a querer a otra persona. Pero al menos se debía considerar los sentimientos y Kageyama sabía muy bien los sentimientos de Hinata.

Se sintió un tanto enojado, no quería ver deprimido a su Chibi chan.

Las decepciones amorosas, cuando eres tan joven son devastadoras.

Tobio paso junto a él y Kuroo lo detuvo poniendo su brazo encima.

-No lo arruines ¿entendiste?

Kageyama dócilmente contesto -Ossu- antes de volver a correr.

Sugawara se disculpó y subió rápidamente.

-¿Qué fue todo eso?

Pregunto Kei.

-No soy quien para decirte. Cosas entre el enano y Kageyama.

Kei asintió tranquilamente, los asuntos de ese par eran ajenos a su vida, no le importaban.

Llegaron a la puerta del vestuario

-Bueno no puedo entrar aquí.

Tsukishima asintió.

-¿Por qué vinieron a vernos?

-Hinata quería verlos, yo vine como acompañante.

-¿Era necesario venir con el uniforme?

Kuroo miro su atuendo con falsa inocencia y sonrió.

-Me queda bien… me gusta que sepan de donde soy…marcar territorio.

Kei esbozo una media sonrisa.

-Ve a cambiarte, los espero afuera.

-Aun no me respondiste… ¿hiciste todo esto- señalo sus lentes. Los correos y el helado solo para disculparte?

Kuroo rio ampliamente.

-Eres un chico inteligente Kei, tal vez lo sepas…tal vez no lo quieras aceptar… o tal vez no puedas hacerlo.

Kei asintió y elevo una mirada firme sobre Kuroo.

-Lo se… pero esperaba que me lo dijeras.

Tetsurou lo miro sorprendido, sin saber si podría alegrarse o no.

Metió una vez más sus manos en los bolsillos de la chaqueta roja.

Pronto cumpliría 18 años, estaba a un paso de dejar por completo la niñez e incluso la adolescencia.

-No quiero decirte que me gustas…porque no es tan sencillo…vaya tus mejillas tomaron color lente-kun…

Kuroo toco el rostro de Kei y frente a la puerta del vestuario besos los labios de un Tsukishima frágil y dócil.

-No me gustas…-dijo relamiendo sus labios-solo estoy enamorado de ti… ve a cambiarte.

Kuroo abrió la puerta y empujo Tsukishima hacia adentro.

-Te veo luego…

Habia olvidado que el camino que llevaba al rio, a su oasis personal de Miyagi, se encontraba lleno de piedras.

Una vez más, como si hubiese sido un deja vu, habia tropezado varias veces y algunas piedras filosas le habían hecho pequeños cortes en el dorso de su mano.

¿Era posible sentirse tan mal? ¿Era posible que el ser humano sintiese tanto dolor junto?

Nunca estaría lo suficientemente preparada para ver lo que vio. O tal vez si, el día en que ya no sintiese nada por Tobio. Pero no ahora, no ese día.

Se sentó fuertemente en el pasto y golpeo su cabeza con las manos incontables veces, quería reprimir el llanto, pero eso era imposible.

Amaba tanto a Tobio, le dolía tanto quererle así.

No habia sido buena idea haber ido, tomarse tantas molestia, hacer tantos esfuerzos… esfuerzo para una utopía tan grande, tan cierta, tan… tan dolorosa.

No era tonto, lo sabía, sabia todas las cosas que podían ocurrir… pero ¿Quién en este mundo piensa con la cabeza cuando se está enamorado?... ¿Quién podría ser tan frio para razonar y obviar los sentimientos tan incontrolables de su pequeño corazón?

Quería creer, aunque sea un poco, que no todo habia sido en vano… que los logros que habia obtenido, no solamente eran por el hecho de ver a Kageyama… quería tener un poco de amor propio… pero en ese momento era realmente inconcebible.

¿Cómo podría serenarse cuando la escena del último cuadro se repetía constantemente? ¿Cómo podía siquiera no sollozar cuando sabía que ninguna de las esperanzas que habia acumulado en su interior estaban siquiera vivas?

Todas las llamas que algunas vez le habían dado un dejo de oportunidad, se habia extinguido.

Sus ojos se habían vuelto nuevamente opacos. Tenía las pupilas dilatadas y aunque estuviese allí observando el rio, no miraba nada.

Miraba para sí mismo, viendo el desastre que habia dentro de él.

Como cuando pasa un huracán y arrastra todo a su paso, así se sentía, intentando ver cuán grande era la magnitud del daño. ¿Por dónde se comenzaba a reparar? ¿Qué era lo que servía? ¿Qué debía desechar?

Miro sus manos, vio los pequeños cortes que se volvían color rojo. Los envidiaba… en día sanarían y no dejarían rastro de aquello, en cambio la herida de su interior no sería tan fácil de curar.

La sombra del sol desapareció ante él.

Y de repente tenía a Tobio a su lado.

-Eres un idiota… si sigues lastimando tus manos de esa manera no podrás jugar. Debes cuidarlas.

Hinata no respondió.

Tal vez, por fin, habia enloquecido, y aquello era una ilusión.

-Iba a usar esta venda en el partido- siguió Tobio, sacando una tiras de tela blanca de su bolsillo- pero decidí no hacerlo, ahora sé porque-

Esbozo una sonrisa triste y con cuidado tomo las manos de Shouyou y las vendo.

-Puedes… hablar ¿cierto?... me hiciste corres demasiado… luego de dos partidos no debería estar gastando tanta energía.

Shouyou alejo las manos, ya vendadas, de Tobio.

Seco sus lágrimas y se levantó rápidamente, como aquella noche antes de partir.

-Gracias por las vendas… yo te devolveré el dinero de ellas…

-No es necesario…

-Lamento haber interrumpido tu plática.

-¿Me puedes mirar al menos?

Shouyou giro sobre si, la mirada de Kageyama era tranquila y serena. Su pelo negro se movía suavemente con la brisa.

Seguía siendo tan alto como siempre, tal vez un poco más, tenía aun su prepotencia consigo, dándole un aire de persona reservada e interesante.

Parecía confiado…

Pero Shouyou sabía que detrás de todo eso, habia un Kageyama reservado, tranquilo, taciturno, un tanto mucho irritable, perdido, solitario, como alguien que fue abandonado pero aun así no pierde las esperanzas... también habia una persona que demostraba ser fría, sin sentimientos… pero muy dentro de él, Hinata sabía que era un ser frágil, un ser asustado, un ser, el cual su mayor miedo, era el abandono.

Hinata en cambio con su pelo color naranja, sus ojos grandes, era una persona alegre, aventurera, con energía ilimitada. Cuando sus ojos brillaban, quería decir, que nada lo detendría. Hinata era una persona bondadosa, llena de amor, desde los pies a cabeza, Shouyou irradiaba confianza para con los demás. Aunque por dentro fuese, ahora mismo, una persona triste, rota y desamparada.

Eran realmente diferentes tanto dentro como por fuera.

Eran realmente como aquella canción, Octubre y Abril…

Eran dos cielos distintos, dos cielos lejanos, pero tan dependientes del otro.

Kageyama era la seriedad que a Hinata le faltaba. Shouyou era la felicidad que a Tobio le escaseaba. Y ambos podían complementarse.

Tobio era la razón y Hinata los sentimientos.

Ambos necesitaban algo del otro para equilibrarse.

Ambos eran diferentes, y es por eso, que ambos eran tan necesarios para poder llegar a encontrarle sentido alguno a sus vidas.

Shouyou seco las ultimas lagrimas que corrían por sus mejillas.

Se paró firme y derecho.

-¡Muchas felicidades por ganar el partido!... perdón por haberte interrumpido. Solo quería felicitarte.

Tobio quedo en silencio mirándolo. Su pecho ardía vorazmente.

Pero no respondió… tenía que guardar fuerzas.

-No era necesario haberme seguido hasta aquí. Debo regresar, ya debo volver a Tokio.

A Hinata le dolió el silencio de Tobio… ¿para que habia ido hasta allí? …

-Escucha Tobio- no le era nada sencillo llamarlo por su nombre, pero tal vez sería una de las últimas veces que podía hacerlo- no sé con qué intensiones vine hoy a Miyagi… pero creo que tal vez buscando una respuesta a la última conversación que tuvimos acá. Pero… ya no la necesito. Disculpa… tampoco es que esperaba algo distinto… solo que… debo aprender a ocultar mis… mis reacciones- dijo en un momento de sinceridad, volviendo a llorar. – disculpa si atormente un poco tu vida… no quería hacerlo… disculpa si con esta patética escena arruine hoy tu victoria. No… no debes preocuparte por mi… yo… debo irme.

Elevo el cierre de su chaqueta roja, y coloco sus manos vendadas en los bolsillos.

-Con suerte nos veremos en las nacionales-

Hizo un esfuerzo y sonrió ampliamente.

Una de las tantas sonrisas falsas, carente de felicidad, que habia aprendido a hacer en su estadía en Tokio.

-En nuestro próximo encuentro, por fin seremos rivales- concluyo, girando sobre sí.

Empezó una caminata lenta en dirección al gimnasio para buscar a Kuroo.

-¡Le dije que no!

Tobio grito fuerte.

Shouyou siguió su marcha lenta.

-¡Le dije que no!- volvió a decir- ¡porque quiero a alguien más!

Hinata paro sus pasos.

-Me alegro por ti- susurro.

-¿Quieres saber cómo se llama?- pregunto Tobio.

-¿Me crees masoquista Kageyama?

Hinata se sintió irritado.

Detuvo sus pasos para notar que Kageyama se acercaba.

-Tienes razón en una cosa, me atormentaste muchísimo estos tres meses. En ningún de estos días, deje de pensar en la última vez que nos vimos acá. Eres…eres un idiota ¿lo sabias? Me has hecho pasar por muchas cosas.

-Lo siento… nunca fue mi intención.

-A modo de disculpas deberás escuchar el nombre de la persona a quien quiero.

Hinata lanzo una exabrupta risa nerviosa.

Tobio se puso delante de él.

-No necesito saberlo. No necesito pagar nada… yo también tengo con que sufrir. ¡Déjame irme!-

El grito eufórico de Shouyou era como aquellos primero días donde se habían encontrado en Karasuno, llenos de irritación ante la actitud de Tobio.

Le recordó a Kageyama sus primeras peleas para aquel primer partido en el club.

Tobio lo tomo de las muñecas fuertemente.

-¡Suéltame! No seas idiota Kageyama… no me hagas odiarte.

-¡SHOUYOU…HINATA SHOUYOU! ¡SHOUYOU HINATA!

-¡¿He?!

-Idiota…HINATA SHOUYOU SE LLAMA ESA PERSONA…

Hinata habia bajado su guardia y ya no se resistía ante el agarre de Tobio.

-¿Qué dices?

Sin siquiera poder verlo venir, Tobio separo sus brazos y lo rodeo con los suyos, dándole el abrazo más fuerte que pudo.

-Me duele que me ganes en todo- susurro en su oído- porque perdí por mucho en lo que más quería ganarte…

-Kageyama...

-De ahora en más tratare de ser más rápido que tú… no me vencerás tan fácil, empezando con esto…-

Hinata Shouyou aun alucinado recibió su primer beso.

Un beso casto y puro, de la persona que más amaba.

Un beso y un abrazo, en plena vía publican, sin importar que, sin importar nada.

Tobio beso su frente y con la voz torpe y asustada le susurro:

-Te amo Shouyou… no sé si tanto como tu…

Volvió a besarlo al ver como Hinata volvía a llorar silenciosamente.

-Gracias por enamorarte de mí…

…..

Epilogo.

Los rayos del amanecer lo despertaron.

Sentía el cuerpo pesado y dolorido.

Levanto su nuca para observar que una mota de pelo naranja descansaba sobre su pecho.

Aunque por la noche cada uno durmiera en su lado, en la madrugada Hinata siempre encontraba el modo de dormir encima de él.

Y por la mañana el cuerpo de Kageyama sufría los dolores propios de quien duerme mal.

El cuerpo de Hinata era frágil y suave, pero no significaba que no tuviera peso.

Aun así… despertar con la luz natural y con Hinata entre sus brazos, podían hacerle olvidar fácilmente de cualquier molestia.

Prefería que le doliese el cuerpo antes que su interior.

-Kageyama… no te muevas…

-Debemos levantarnos…

-Levántate tu…yo tengo sueño.

Tobio se levantó bruscamente tirando a Hinata de la cama.

-¿Qué haces Kageyama Idiota?-

-Es increíble como todos los días pasa lo mismo y aun no eres precavido.

Tobio rio fuertemente mientras lo ayudaba a levantarse.

-Sera que confió en que cambiarias…

-yo también confió en dormir bien cada noche. A cambio de eso, tengo un enano encima haciéndome contractura la espalda.

Hinata refunfuño.

-Apúrate que nos perderemos la primera clase. – Tobio tomo una toalla y se dirigió hacia el baño.

Shouyou también entro al compartimiento con él.

-sigo pensando que ir a la clase de literatura es aburrida y perdemos tiempo.

-Ya sabes que si no aprobamos, no hay beca y si no hay beca…

-Ya se… si no hay beca no hay club… y sin club no jugamos en la selección… ¡maldita literatura!

-Maldito tu que eres un idiota y por eso tomas clases extras.

-¿Eres idiota Kageyama? Los dos debemos aprobar lo mismo.

-Si pero yo no me quejo.

.

Luego de un baño reparador, cada uno coloco su uniforme.

Pantalón y chaqueta blanca con franjas rojas, en su espalda rezaban las siguientes palabras "Selección Nacional de Vóley" y delante tenía a modo de parche la bandera de Japón.

Con 21 años Shouyou y 20 Tobio habían logrado ir a la misma universidad.

La universidad M incluía una beca poderosa para el equipo de Vóley y muchos de los que asistían ahí, jugaban para el equipo nacional.

En los dos primeros años de universidad, ambos jugadores habían estado en la banca por primera vez.

Y aunque hubiesen sentido esa irritación de no poder jugar, un día llego su oportunidad.

Y con el puesto titular en la universidad llego también su pase al equipo nacional.

.

Habían pasado 7 años desde la declaración de Hinata y con ello 7 años desde que estaban juntos.

Hasta sus 18 años tuvieron que vivir separados por los kilómetros que dividían a Miyagi de Tokio.

Luego de eso, si ambos querían seguir jugando al vóley de forma profesional, debían estudiar en una universidad.

Tobio decidió alejarse de Miyagi e ir en busca de nuevos aires. Y que mejor lugar que Tokio, donde podía vivir libremente con Shouyou.

Ambas escuelas, Nekoma y Karasuno, hicieron grandes recomendaciones de los dos jugadores, y sus exámenes de ingreso fueren realmente fáciles.

Ahora la universidad le exigía cierta cantidad de clases para poder seguir otorgándoles la beca. Y debían hacerlo. Ya que sino jugaban en ese club, no podían jugar en el equipo nacional.

Kageyama seguía siendo el armador prodigio y Hinata el rematador más pequeño del club. Aun así, cuando combinaban sus jugadas, no habia quien los detuviera.

Volver a jugar con Tobio después de casi 4 años, habia revitalizado a Shouyou. Volvió a sus ataques rápidos, y a sus improvisaciones, que ni Kenma o Tadashi habían podido comprender de ambos jugadores.

Sus compañeros de equipo le tenían gran admiración. Y cada vez que ellos le contaban que se había separado por tanto tiempo, no lograban creer, como es que habían sobrevivido sin el otro. Ambos se complementaban tan bien en la cancha, que muchas veces era imposible creer que eran dos personas.

-Apúrate Hinata… no podemos llegar tarde de nuevo.

Hinata se prendió el cierre de su chaqueta.

-Tobio… ¿has pensado que haremos luego de graduarnos?

-Seguir jugando, claro. Seguro seguiremos en la Selección pero debemos conseguir recomendaciones para un equipo profesional. ¿Por qué preguntas?

-Yo no sé… si quiero seguir jugando.

-¿Qué? ¿Estás loco? ¿Con todo lo que hemos luchado para llegar acá?

Shouyou no respondió. Tenía otras ideas en mente… y no sabía si siquiera podían mezclar esas ideas con el vóley.

-Responde… ¿Qué piensas hacer? Nosotros solo podemos jugar vóley nada más.

-pues yo no quiero… ¡no quiero!

-y ¿Qué quieres entonces? ¡Dilo de una vez!

-¡Quiero ser madre!

Tobio rio fuerte y por un periodo largo.

Aquella afirmación era tan disparatada y tonta, que no podía ser otra cosa que una broma.

Cuando dejo de reírse, Hinata lo miraba serio.

-¿Ya terminaste?

El rostro de Shouyou lucia tenso y sus pupilas se habían dilatado. Eso solo le indicaba a Tobio, que estaba hablando en serio.

-¿Es una broma verdad?...o sea… tú no puedes ser madre… ¿sabes cómo funciona no?

-No soy tan idiota Kageyama.

-No entiendo entonces…

-Estoy hablando de adoptar. Tener un hijo. Trabajar de lo que me reciba, dejar el vóley y dedicarme a nuestro hijo y a ti…

-No es broma… estas son cosas que hay que pensarlas…

-Ya lo pensé. Desde los 18 que lo he pensado, incluso he investigado. Se todo lo que tengo que hacer.

Tobio dejo de lado la sonrisa que aún conservaba.

Pocas veces podía observar la seriedad de Shouyou.

-¿Tanto tiempo has planificado eso? Me asusta un poco… aun somos jóvenes… y ¿si no funciona?

-¡Funcionara!

-¿Cómo lo sabes?

-¡Porque yo no te dejare! ¿Acaso tú no quieres por que me dejaras?

Kageyama suspiro cansado… la conversación se estaba disparando.

-¡No demonios! ¿Cómo crees eso?

-Entonces no se hable más… una vez que nos graduemos quiero adoptar.

Tobio tapo su rostro avergonzado.

-¿Qué ocurre Tobio?

-Eres… eres sorprendente Shouyou… realmente lo eres.

Hinata se ruborizo ante las palabras de su novio.

-¿Por… por que lo dices?

-Otra vez me sorprendiste. Una vez más me has ganado.

¿Cuándo será el día que yo pueda sorprenderte a ti?

Tobio beso fuertemente a Hinata en el umbral de la puerta.

-Te amo… - revolvió los cabellos naranjas y agrego- y por cuanto te amo, yo educare al niño.

-¿He? ¿Estás loco? De eso me encargare yo.

-Ni pensarlo… no quiero que salga como tú.

-Yo tampoco quiero que tenga tu mal humor…

¿Qué dices? Siempre repites que de eso te enamoraste…

-Pero no significa que quiera eso para mi hijo.

-Será mi hijo también…

-Nuestro hijo, pero igual a mi…

Ambos siguieron discutiendo mientras caminaban hacia la clase de Literatura.

…..

Para Shouyou:

¿Cómo has estado? … hemos recibido tu encomienda.

Daichi se puso feliz al ver la bandera de la selección de vóley. La coloco en nuestra habitación cerca de la ventana, ahora nuestro cuarto parece el de unos adolescentes. Ya sabes… si él es feliz yo también lo soy.

¡Amamos la foto que nos enviaron con la selección! Hicimos una gigantografia y la colocamos en el gimnasio de Karasuno.

Daichi como buen entrenador anima a los chicos de primero y a todo el equipo con sus fotos e imágenes, repitiéndoles que tan lejos pueden llegar.

A veces voy a ayudarle junto con Nishinoya y Tanaka. Ya sabes que la mayoría seguimos jugando en el club social de Karasuno, por lo que a parte de nuestros trabajos nos reunimos para partidos de practica con Karasuno.

Daichi también está feliz, ¡Karasuno llego a las nacionales de este año!... y como sabes Kuroo y Tsukishima se hacen cargo del actual Nekoma, ellos también pasaron a rondas nacionales. Así que muy pronto iremos a Tokio para los partidos.

Tendremos la oportunidad de observar una vez más, "la batalla del basurero".

Te alegrara saber que como en nuestros tiempos, tanto Karasuno y Nekoma han entablado una gran amistad y una rivalidad tan amistosa, que da gusto ver partidos tan limpios y puros entre ellos.

Bueno ¿sabías que Kuroo le propuso matrimonio a Kei? … Kei me conto hace unos días cuando llamo. Sera la tercera pareja en casarse.

Así que habrá doble festejo el mes entrante en Tokio.

Te avisare cuando estemos por viajar con el equipo, demás está decir que ira Nishinoya, Asahi y Tanaka con Ennoshita.

¿Podríamos organizar un buen partido entre el viejo Karasuno y Nekoma no crees? Por los buenos tiempos.

A todo esto… ¿Cuándo me darán la alegría de saber que se casaran? … es solo una broma…

Nos vemos muy pronto.

Sugawara.

-y ahora ¿Por qué haces pucheros?

-Tsukishima se casa…

-¿y?

Hinata levanto ambos hombros a modo de silenciar la conversación.

-Shouyou… ayer me pediste un hijo. ¿Ahora también quieres casarte?

-es que… todos se casan…

-y si todos se tiran del puente ¿tú también?

Hinata rasco su cabeza y sonrió.

-Déjalo… al cabo que ni quería casarme.

Tobio sonrió mientras doblaba la carta de Sugawara.

-¿entonces… que voy hacer con los anillos que compre ayer luego de clases?

Hinata volvió a ser el mismo, sus ojos brillaron con intensidad y su rostro evoco una gran sonrisa como aquella vez, que Tobio le dejo jugar con él en la preparatoria.

-¿Qué…?

-no pienso adoptar un niño sin casarnos. Pero planeaba decírtelo el fin de semana… pero gracias a tus berrinches no voy a esperar.

-¿no es broma? ¿Nos casaremos?

Tobio busco en la mochila de la universidad los anillos que habia guardado.

-Shouyou, mi rematador favorito ¿quieres casarte conmigo?

Hinata como era su costumbre comenzó a llorar…

-si… si quiero.

Tobio coloco el anillo en su dedo y lo abrazo fuertemente.

Aspiro suavemente el dulce olor que salía de aquella cabellera naranja.

Hinata irradiaba felicidad, calidez, amor y calor, como un día de abril.

Tobio seguía siendo como las noches de octubre, pero tenía su propio sol, que alumbraba día y noche las partes más oscuras de su corazón.

Octubre y Abril, tan diferentes pero tan unidos…

Octubre y Abril, unidos para siempre.

Fin-

….

BUENO FELIZ FELIZ FELIZ DE TERMINAR MI PRIMER FIC DE HQ! AME ESCRIBIRLO, AME LEER SUS REVIEWS, AME HACER VOLAR MI IMAGINACION CON MIS IDIOTAS FAVORITOS.

GRACIAS POR LOS FAVORITOS Y POR LOS QUE SIGUEN LA HISTORIA.

GRACIAS A TODOS AQUELLOS QUE LE DEDICARON UN TIEMPITO Y LEYERON ESTOS ESCASOS CAPITULOS.

ESPERO QUE LES HAYA AGRADADO ESTE FINAL.

CON AMOR: DAIANA G.