Katekyo no me pertenece.

Capítulo 6: operación obtener el amor de Kyoko, parte 2.

¿Otro sueño?

En realidad este no era muy diferente, estaba siempre en un lago que recordaba de otros. Había visto como Giotto estaba sentado tranquilamente, antes que sonriera de forma leve y volteara su rostro a la derecha. Él giro al mismo tiempo el rostro, viendo como Dalai aparecía con una sonrisa tranquila en sus labios.

—Estoy de regreso—dijo con una sonrisa ahora más alegre.

Giotto rápidamente se levantó corriendo donde ella, algo extraño de ver. Giotto siempre fue calmado a su lado y en sus recuerdos, parecía siempre un líder reto y digno. Pero ahora frente a él, viendo como la alzaba en el aire y giraba con está riendo.

Era como ver alguien nuevo.

Su sonrisa era resplandeciente, cuando bajo a Dalai, parecía tan relajado.

La chica puso una mano sobre su mejilla con cariño.

—Te extrañe tanto—musito Giotto con una mirada de infinito cariño.

La mujer sonrió, antes de acariciar su mejilla.

—No tanto como yo lo hice—murmuro acercando un poco su rostro.

Ahora era Giotto quien parecía sorprendido, cuando esta beso suavemente sus labios y este lucia impactado. Tsuna sintió un poco de comprensión, el día anterior él había vivido algo similar y comprendía la similitud.

Pero contrario a su instinto de huir o de luchar, Giotto cerró los ojos.

Atrajo más a la chica contra su cintura y profundizo el beso sin ninguna pena.

Tsuna estaba rojo como un tomate, pensando inevitablemente en Charlotte sobre él besándola. Aquí los papeles parecían invertidos. Pero Dalai no huyo como él, la chica simplemente paso unas manos sobre el cuello del chico, para atraerlo más.

Luego de una eternidad, ambos se separaron.

Dalai sonrió con cariño y Giotto la miraba como si fuera el hombre más feliz del mundo.

—Cásate conmigo—musito este de forma involuntaria.

Algo muy raro, pero supo que no fue voluntario, porque su rostro tomo un rojo más similar a él, a Tsuna, que al primer Vongola.

Dalai pestañeo incrédula.

—Eres un hombre poco romántico Giotto—le reprendió causando que el sonrojo de este aumentara, pero antes de alejarse, la chica lo atrajo más a si—dos años lejos de mí y ya quieres reclamarme para que no te abandone, poco romántico y cobarde, no eran cosas que esperaba de mi futuro marido…pero siempre supe que terminaría contigo—hablo de una forma que le recordó a Charlotte, antes de besarlo con pasión.

Tsuna abrió la boca.

Esas dos definitivamente eran familia.

Pero mientras caía en la neblina antes de despertar, no entendió por qué nunca había escuchado de Dalai, porque si iba ser la futura espora del primer Vongola, nunca vio algún escrito de esta. Incluso esperaba algo hubiera pasado, porque si ambos eran descendientes, él de Giotto y Charlotte de Dalai, el beso anterior habría sido incesto.

Ya había sido traumático.

Para agregar algo a la lista.

Aunque después de tantas generaciones, la relación sanguínea debería ser mínima.

Algo estaba mal.

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Tsuna temió lo peor cuando al despertar, al día siguiente de la tarde donde Charlotte casi lo viola, se topó con el rostro de Charlotte sonriendo maliciosamente. La imagen del beso del día anterior, aun martillaba en su cabeza, pero al recordar que la chica había besado a Yamamoto y Gokudera, la emoción disminuía y era remplazado con algo que le costó comprender, frustración. Charlotte solo era una niña, emocionada por todo, que no parecía darle importancia a la intimidad y que además, besar a otro era normal.

Después que la chica despertara, lo golpeara en la nuca gritando algo de ser un gilipollas, había salido corriendo.

Había también deseado tener un día de paz.

Claramente no lo tenía.

—Buen día Tuna-boy, hoy inicia el plan para conquistar a Kyoko-chan—hablo Charlotte con felicidad.

La vio con cara de asombro y molestia, sin duda ese día seria todo menos bueno, su intuición nunca fallaba.

Así que luego de desayunar, ambos se fueron tranquilamente a sus clases, dado que era temprano, pasaron a dejar a Lambo e I-pin a su escuela, quienes se despidieron dándole un fuerte beso en las mejillas a Charlotte. Sin que él lo notara, ambos niños ahora la llamaban Lotte-neesan, causando que por primera vez, la chica fuera tan despreocupada y se mostrara algo avergonzada.

Cuando llegaron a sus clases, Gokudera y Yamamoto ya los esperaban en el salón.

—Me alegra ver a mi equipo listo—hablo con las manos en sus caderas.

Gokudera la vio enojado.

—Me llamaste 19 veces anoche, eres una perra—gruño este.

Charlotte lo ignoro, de reojo busco por todos lados, hasta que encontró a Enma sentado tranquilamente.

—¡ENMA-CHAN!—chillo causando que este la viera sonrojado.

Sus amigos no se inmutaron, habían descubierto el día anterior, que la chica vergüenza no tenia, es más, sentían un poco de lastima por Enma. Quien rápidamente fue arrastrado al grupo, comentándole rápidamente parte del plan, este no parecía entender del todo, pero su sonrisa amenazante, provoco que aceptara ayudar. Chrome también había aparecido, diciéndole a Charlotte que había recibido el mensaje y que entretendría a Kyoko como Hana para los futuros planes.

—Tu locura no tiene límites mujer—gruño el albino amante de la dinamita.

Charlotte sonrió maliciosamente.

—Ocupo toda la ayuda posible, ya que tengo un grupo que no tiene novias, tendré que hacerlo todo yo—

—Tu tampoco tienes novio—

—Pero podría si quisiera, aquí todos son estúpidos, por eso no tengo—

—Mujer idiota—

—Baka-kun respeto a tu superior—

Ambos se vieron con odio.

Tsuna suspiro, este sería un largo día.

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Lo que no sabía Tsuna, es que no sería solo un día.

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Día #1

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Lotte estaba con él en el pasillo, asegurándose que no huyera despavorido y que se encontrara en el lugar indicado. Al ver a Kyoko caminar sola, como era su plan, Yamamoto fue bueno distrayendo a Hana para que la chica no estuviera rodeando a la idol. Le tendió un pequeño chocolate a Tsuna, quien apenas logro atajarlo en el aire viendo como esta con una sonrisa.

—Tienes que darle cosas sutiles Tuna-boy, pasa a su lado y entregarle este chocolate, diciendo que en lo compraste en la tienda porque recordaste que le gusta—explico con un pulgar en alto,

Se sonrojo.

No era posible que hiciera algo tan vergonzoso.

Pero apenas Kyoko se acercaba, Charlotte lo había empujado como lo hubiera hecho Reborn, cayendo de cara en el suelo.

—¿Tsuna-kun?—dijo Kyoko preocupada acercándose a él.

Lamentablemente cuando vio el rostro de Kyoko cerca del suyo, estallo en rojo en su cara y sus llamas se activaron inconscientemente, provocando que el chocolate se derritiera en sus manos. Kyoko rápidamente se fue a buscar ayuda, mientras que Charlotte lo miraba con ira asesina.

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Día #2

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Después de saber que el darle regalos a la chica, fueran mínimos no funcionaría por ahora, Charlotte había apelado a técnicas de seducción, lo cual era peor. Los había sentado a él, Yamamoto y Gokudera, antes de explicar que las chicas les gustaba la confianza en un hombre, no importa que fuera ridícula, mientras tuviera confianza, funcionaria. Por eso había trabajado con él durante horas, para mejorar su postura, que su voz fuera serena y tuviera mirada menos nerviosa.

—¿Cómo voy a mostrar esa confianza?—había preguntado con timidez.

El rostro sonriente de Lotte, le dio mala espina.

Rato después ambos estaban en medio de la clase de arte, donde el profesor parecía ocupar un modelo y Charlotte lo había inscrito a él. Al ver a Kyoko se había puesto mucho más nervioso, luego el profesor le dijo que se quitara la camisa y él, literalmente, exploto en llamas en su rostro antes de salir corriendo.

Para su desgracia se topó con Charlotte que lo vio con enojo.

Para su suerte tuvo piedad de él y obligo a Gokudera a hacer de modelo, este se quejó, pero ella era demasiado aterradora. Las chicas de arte no se quejaron.

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Día #3

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—A pesar de la creencia general, las chicas aman que alaben su belleza—explico Charlotte agitando su cabello con arrogancia.

Tsuna no comprendía como ahora en medio de sus clases, también estaba Ryohei y Enma, quienes parecían divertidos de la situación. Al parecer Yamamoto y Gokudera habían esparcido el rumor. Le preocupaba que el hermano mayor se pusiera celoso, pero este había dicho que él era extremadamente obvio y que no le importaba que saliera con Kyoko.

Pero que si le partía el corazón.

Él partiría su rostro.

Era un buen trato.

—Tsuna piensa que Kyoko-chan es bonita, así que hoy le dirás que su cabello luce bonito—ordeno Charlotte con voz demandante.

Como si comprendiera por fin, que era mejor ir de poco a poco, a soltarle retos muy difíciles. Esto era algo que podría hacer.

Cuando las clases iniciaron, vio a la chica sentada en su escritorio.

Ir.

Decirlo.

Regresar.

No era tan difícil.

Pero justo cuando estaba por acercarse a la chica, los nervios lo inundaron y tropezó torpemente con sus pies, haciendo que la mesa de Kyoko se corriera. Este leve movimiento, hizo que la mano de la chica se corriera y la pintura que tenía, para el proyecto de la tarde, se regara en su cara y cabello.

Tsuna se puso pálido.

Atrás de él Charlotte se golpeó la frente con la palma de la mano.

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También podrían decirle sobre cuando intentaron hacer que Tsuna se viera como chico malo, lo que provoco que todos sus amigos se rieran hasta casi orinarse, el intento fallido que pagara por su cuenta en una pastelería, lo que termino con él corriendo por haber destruido un estante, o la vez que los habían reunido de forma "ocasional" solos en el parque, haciendo que Tsuna los tirara a ambos a un lago por los nervios.

Charlotte había tirado con fuerza de su cabello.

Como si el destino simplemente no quisiera que su ship se realizara.

Pero ella era un océano, un océano fuerte que haría que su ship tuviera una cita como kami manda.

Aunque dos semanas de intentos fallidos, la hicieron cansarse un poco.

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Tsuna suspiro nervioso al verla tirada sobre su escritorio, con un prominente puchero y con lagrimitas formadas en sus ojos. Su amigo podía ver su frustración porque no pudiera realizar su propósito. Algo que había notado de la chica, es que esta siempre parecía cumplir lo que se proponía. Lotte le había mencionado que ella siempre vivió para ser la siguiente jefa de su familia, por lo que estaba acostumbrada a que todo lo que quisiera, se cumpliera de alguna u otra forma.

Pero ahora.

Agradecía que la chica estuviera tan interesada en conseguirle una novia, que fuera la que él quisiera, pero si esto la hacía estar frustrada.

Mejor dejar que todo se diera a su tiempo.

—Lotte vamos, hoy se estrena un nuevo capítulo de Little Witch Academia, tú estabas muy emocionada por verlo—le intento consolar.

Funciono.

Su cabello, o al menos un mechón se movió como si tuviera vida propia, curvándose emocionado. Alzo la vista con grandes ojos brillantes y emocionados, un tanto bipolar, antes de ponerse de pie.

Eso le agradaba.

Desde que Charlotte había visto aquel anime, que había obligado a él también a ver, se había emocionado porque una de las protagonistas se llamara Lotte. Aunque su personalidad parecía ser como la de Akko, ella había restado importancia, diciendo que la idea de la magia era demasiado genial.

—Ve caminando Tsuna, yo recogeré mis cosas y te veo en la salida—hablo comenzando a recoger todo los papeles que había tirado en su escritorio.

Se tensó al ver planes de la a - z, sobre cómo hacer que Kyoko-chan y él pudieran estar juntos, su amiga era algo perturbadora.

Bueno mientras ella formaba esos planes, tenía tiempo para hacer sus propias investigaciones. Había preguntado a Reborn sobre información del primer Vongola, este le había visto con seriedad en su rostro cuando pregunto el motivo para eso. Había mentido torpemente sobre que tenía interés, dado que había visto sus recuerdos en la batalla contra los Simon y quería saber más de este.

Reborn sabía que algo ocultaba.

Pero igualmente había dejado varias cajas sobre su habitación, que aunque él odiaba leer, había tomado la molestia de revisar poco a poco. La mayoría era archivos sobre sus vigilancias, las familias que ayudo, investigaciones sobre las llamas y familias que se unieron a los Vongola.

No había encontrada nada sobre Dalia aun.

Tal vez sus sueños no tenían sentido, pero cuando ese pensamiento lo atravesaba, su intuición decía que algo ocultaba.

Si tan solo pudiera hablar con Giotto una vez más.

Unos susurros llegaron a sus oídos, de reojo noto algunos de sus compañeros de clases, con miembros de otros grupos, señalándolo y hablando cosas malas de él. Desde que Charlotte había comenzado con el plan, algunas personas habían notado que no solo iba detrás de Kyoko (ya saben, hacer por fin un movimiento) si no que la guapa chica extranjera, siempre estaba pegada a él.

Celos.

Esas personas estaban llenas de celos.

Suspiro dejándolos ser, estaba acostumbrado a que sus compañeros hablaran más a sus espaldas. En realidad solo lo hacían cuando no estaba cerca de Yamamoto y Gokudera, pero apenas se apartaba de sus amigos, tenía leves recuerdos de cómo era todo antes de conocer a Reborn.

Aterrador.

Solitario.

Frio.

Un golpe contra un casillero lo hizo saltar sobre su lugar, antes de voltear a ver sobre su hombro incrédulo, como Charlotte estaba con mirada asesina y una mano sujetando el cuello de la camisa de una chica, quien estaba pálida.

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Después de recoger todas sus cosas a un nivel record para ver su serie preferida, había salido con la esperanza que Tsuna estuviera aun en el pasillo. Había llegado ya al primer piso, donde caminaba algo pensativo y ella había sonreído con malicia, pensando en asustarlo. Pero luego había escuchado voces, las voces de sus compañeros hablando sobre Tsuna.

—Mira ahí va Dame-Tsuna, es un inútil si piensa que va conseguir a Sasagawa-chan—

—Pero míralo todo delgado y feo—

—Escuche que saco un cero en su examen de japonés—

—Es un perdedor, ojala se pierda para siempre—

—Rodeado de personas importantes, simplemente es una basura—

Así que esto era el Bullying escolar, había escuchado gente verla y hablar a sus espaldas, pero los cobardes se detenían cuando los veía mal. Pero esta gente que intimidaba a Tsuna, eran personas que no recordaba bien, algo que malo es que solía olvidar caras rápidamente.

Pero sus palabras eran como veneno.

Estaban celosos de Tsuna.

No sabía sus motivos, probablemente antes Tsuna estaba solo y de repente se hizo de todo lo que ellos querían, por que vio en sus ojos la codicia, la envidia y las ganas de herir.

Herir a su amigo.

Cuando una de esas perras, hablo sobre que este siempre sería un perdedor, su paciencia se fue por la ventana y la estampo con fuerza poco humana contra los casilleros. Sus llamas clamaban por la ira y la tortura, pero las controlo lo mejor que pudo.

El problema del océano era ese.

Tenía muchas ventajas y era la llama más fuerte de su familia.

Pero era difícil controlar su sed asesina, no lo había sentido muy a menudo, pero la oscuridad dentro de ella era demasiada. Costaba controlarla como ahora, cuando sus propias llamas gritaban que le rompiera el cuello a esa mocosa estúpida, su sangre sobre sus manos.

Se controló con mucha fuerza de voluntad, porque sabía que Tsuna estaba viéndola ahora asombrada.

Bien si no había sangre, al menos disfrutaría atormentar a esos bastardos.

—¿Qué dijiste?—pregunto con voz profunda que prometía muerte lenta y dolorosa.

La niña chillo bajo su mano.

Oh.

Debería darle gracias a Tsuna ahí, si no hubiera arremetido contra todos sin ninguna piedad. Nunca había tenido amigos, pero ahora tenía a Tsuna, su mejor amigo y el mejor de todos. Apretó con un poco más de fuerza el agarre en su camisa, lo que la hizo chillar asustada.

—¡Dame-Tsuna es un aprovechado!—repitió algo temerosa y sus ojos llamearon en advertencia.

Esos…hijos de puta.

Le dio un fuerte golpe al casillero al lado de la chica, que se contrajo ante la presión del océano apenas contenida, y acero su rostro amenazante a esta, quien parecía cada vez más asustada. Era su mejor cara de demonio y esperaba se hiciera en sus bragas, porque estaba a un punto de lanzarla por la ventana.

—Sawada Tsuna, ese es su nombre, y si alguno de ustedes vuelve si quiera a mirarlo, me asegurare que Hibari Kyoya parezca un ángel a lo que les hare—amenazo fuerte para que todos escucharan.

Noto como un grupo de siete personas, se puso tenso de inmediato y la temperatura descendió.

Literalmente.

El poder del hielo corría ahorita por sus venas y esperaba congelar a todos los bastardos.

—Más te vale que corras la voz con tus estúpidos amiguitos, porque si alguien más lo hace, me importa quien sea, te culpare a ti y tu sufrirás—aseguro con cada gota de veneno que pudo.

La chica la vio incrédula.

—Eso no es justo, no soy la única que molesta a Dam…—detuvo sus palabras al ver su cara de furia—En molestar a Sawada-san, todos lo hacen—añadió presa del pánico.

Alejo el rostro con ambas manos en sus caderas.

—Llámalo Sawada-sama, incluso en tus pensamientos, créeme lo sabré—dijo moviendo su cabello como una total perra, pero no le importaba.

Los demás la vieron asustados, una parte humana de ellos, asintiendo a su aura dominante y su instinto de preservación, aceptando sus órdenes.

Ella era una jefe natural.

Fue creada para eso.

No dejaría a unas basuras como ellos con vida, de no ser porque podrían serle de utilidad. Seguir a todos los abusones era una pérdida de tiempo, esperaba que su ira fuera rápidamente difundida.

—Pero ya sabes mi pequeña chihuahua, obedece lo que dice tu nueva ama—musito con voz tenebrosa, había dejado esa sensación de poder a sus llamas del océano.

Ya entendía porque su abuela decía que las contuviera, pero ahora no podía, no hasta asegurar la seguridad de su amiga.

—Si digo que ladres, me preguntas que alto, si te digo que saltes, lo harás hasta que yo te detenga y ahora…pasaras el mensaje o mi pie te pateara el culo hasta que sangre—musito pasando al lado de ellos, pisando sin piedad el pie de un chico que grito sintiendo la clara fractura.

Estaba misericordiosa.

Debió romperlo a la mitad.

Sus llamas se calmaron lo suficiente cuando vio a Tsuna verla con la boca abierta, su actitud oscura fue sumergida de regreso a las profundidades de su mente y una gran sonrisa se posó en su rostro.

—Vamos Tuna-boy, el anime no nos espera—canturreo risueña, tomándolo del brazo y arrastrándolo.

Hoy saldría de nuevo Andrew.

Andrew alias, sexy papu bastardo.

Quería ver a su sexy papu bastardo.

.

Tsuna tenía su híper intuición, la cual si bien no ayudaba con los ejercicios de matemáticas, era muy buen para la lectura de personas. Estaba bien, hasta cierto punto, pero se sorprendida que su gran habilidad que le ayudo a ganar incontables batallas, no funcionaba con su mejor amiga. Charlotte Evans era todo un misterio para él, alguien que era como una luz brillante, algo gruñona, dominante y que siempre se reía de los demás, pero que algo dentro de él indicaba, tenía un gran corazón. Lo supo cuando esta quiso unirlo con Kyoko, porque estaba asegura eso le haría feliz.

Ella buscaba su felicidad.

En cosas muy sutiles.

Cuando jugaban video juegos, elegía los que a él le gustaban en la mayoría de ocasiones, si bien se comía siempre su comida, dejaba las patatas porque sabía que le gustaban. Cuando estaba estresado estudiando, ella se llevaría a Lambo para que no gritara a su lado. Le ayudaría a estabilizarse cuando se tropezara, para que no golpeara el suelo.

Los demás no veían esas cosas, solo veían cuando la chica saltaba sobre él y demandaba alguna locura.

Pero él veía otras cosas.

Las cosas sutiles del comportamiento de ella.

Ella lo quería como amigo, por eso lo protegía.

Lo había visto ese mismo día, la forma en que violentamente había reaccionado a la gente que hablaba mal de él. La había visto chillar a Gokudera, golear juguetonamente a Yamamoto, la lucha para rechazar a Ryohei y corriendo asustada de Hibari.

Pero ese día.

Había mostrado una parte de ella que no conocía, una oscura, que había prometido muerte a esos chicos de escuela. También estaban sus llamas, él no las comprendía y no comprendía mucho sobre llamas. Pero es como si hubiera visto dentro de ella, agitadas, violentas.

Era tan extraño.

No era el comportamiento natural de esta, no era algo como él entrando en modo última voluntad, pero a la vez, parecía venir de su interior.

Era muy confuso.

Verla en un modo claramente asesino, mientras ahora estaba a su lado canturreando sobre comer Ramen de mamá en unas horas, era demasiado confuso.

—Lotte—le llamo haciendo que esta girara a verle.

Recordó los ojos oscuros que prometían venganza y casi ordenaban a la chica a ser su perro, ahora convertidos en dos grandes cristales brillantes de felicidad.

Frunció el ceño.

Tan confuso.

—No debiste decirle eso a esos chicos, la intimidación no se vence con otra intimidación—le intento explicar suavemente.

Sus ojos no cambiaron, en su lugar lo vieron como si fuera un pequeño niño al que debe explicarle que el cielo es azul.

—Esos chicos dijeron cosas feas de ti, no sé por cuanto tiempo y no quiero pensar en eso, solamente les deje claro que meterse con mis personas importantes…significa meterse conmigo—explico encogiéndose de hombros.

Tsuna se crispo.

Había hecho que una chica llorar y había escuchado un rasgado en el hueso del tipo al que piso.

—Herir a la gente no es bueno—

Los ojos de Charlotte brillaron levemente con oscuridad, lo que le hizo detenerse.

—¿Cuántas veces te hirieron a ti?—pregunto con voz baja y peligrosa.

Pero a pesar que era dirigida a él, sabía que simplemente era un odio a los chicos de antes.

Trago saliva.

—Eso no importa—

—Me importa, no me interesa que no le des importancia, pero yo lo hago y mientras sea tu amiga, no dejare que alguien te haga daño—

—Pero…—

—Así que guarda silencio y deja que otras personas te protejan Tuna-boy—espeto con molestia antes de arrastrarlo de la muñeca.

Gimió audiblemente, pero Charlotte le ignoro.

Estaba mal, realmente estaba mal lo que esta había hecho, pero aun así, algo dentro de él se sintió agradecido. Desde que conoció a Gokudera este siempre había amenazado a cualquiera que le hiciera algo, incluso Yamamoto había visto mal a los demás. Sus amigos se preocupaban por él. Todos sus guardianes siempre estaban para él y muchas veces se sintió con la necesidad de cuidarlos. Pero esta chica no era alguien que quisiera que la cuidaran, era como si hubiera entrado a su vida con una patada y demandar protegerlo.

Era bueno sentir eso.

Sonrió un poco, causando que Lotte sobre su hombro, también sonriera.

No sabía que había pasado ese día, pero si Lotte era capaz de sonreír así, no pudo ser tan malo.

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Reborn miraba con interés ambos adolecentes viendo televisión en la sala, Lambo e I-pin habían visto con ella algunas series, pero luego se habían marchado a jugar con Fuuta en el patio trasero. A su lado mamá veía con ojos emocionados a ambos chicos, canturreando que tendría nietos adorables. Mamá parecía convencida que ambos eran pareja, aunque esta estuviera intentando juntar a Kyoko con Tsuna.

Él estaba un poco alejado de su estudiante, no porque no quisiera torturarlo, si no para ver la evolución de la chica de su lado.

Interesante.

Los había seguido todo el día, viendo el despliegue de oscuridad de la chica con los acosadores de Tsuna. Hubiera preferido que fuera Tsuna que se encargara de ellos, pero la chica había mostrado un lado algo sádico que no espero ver.

Sus llamas habían bailado.

Pero era confuso.

La lectura de llamas era algo muy poco común. Solo el cielo era quien podía leer las llamas de todos los elementos, las otras llamas solo podían aprender a leer poco a poco a las otras, pero nunca al cielo, el cielo siempre predominaba de forma demandante. Él sabía leer todas las llamas, pero no podía leer las de Charlotte. Algo escondía esa niña, su llama no era normal.

Ya lo descubriría, solo ocupaba mover bien sus hilos.

—Bien mi plan unir a Kyoko x Tsuna continua—había dicho cuando mamá se había ido a la cocina.

Vio a Tsuna gemir, suficientemente avergonzado estos días.

Él en cambio vio la mirada brillante de Charlotte.

—El siguiente paso es una cita entre ambos—

—¡HIEEE!—

—Pero como sé que Tuna-boy no sabe de citas, volveremos a hacer lo que hice cuando te enseñe a besar—

El chico se volvió rojo y Reborn miro sorprendido cuando la chica lo señalo.

—Reborn es hora del cosplay—anuncio con un puño en alto.

Una sonrisa malévola se posó en sus labios y noto a su estudiante querer huir.

Esto se pondría interesante

Continuara…

:D

Nota:

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Sayonara sexys lectores.