Katekyo no me pertenece.

Capítulo 8: Secuestro. (Línea de tiempo, día después del prólogo)

Hace tiempo que no tenía otro sueño, la falta de expedientes de los Vongola sobre Dalai, le habían molestado un poco. Pero nuevamente aquí estaba viendo una escena, que no tenía sentido. Cada sueño parecía e un tiempo diferente, así que no sabría cuánto había pasado.

Pero delante de él no estaba una pareja enamorada.

Solo estaba Giotto viendo incrédulo a Dalai, ambos adultos, los dos frente al otro. El rostro de Giotto parecía verse bastante infeliz, mientras que el rostro de Dalai era en una fuerte resignación.

—Se feliz…Giotto—susurro esta antes de darle un beso en la mejilla.

Este se rio sin humor cuando se apartó.

Le entrego una caja, que esta acepto con un gemido lastimero al ver, un anillo muy hermoso. Parecía a punto de llorar, pero se contenía.

—¿Cómo voy hacerlo si te vas?—le había cuestionado con amargura.

Pero esta solo tomo la caja entre sus manos, abrazándola contra su pecho con las mejillas sonrojadas

—Con tu familia mi querido Giotto, los tienes a ellos y a tus amigos—dijo con una lagrima saliendo de su ojo.

Pero Giotto solo aparto la mirada con enojo.

Antes que todo se volviera oscuro para él.

.

Abrió los ojos con calma, sintiendo cada vez más, que no entendía a su antecesor. Primero quiere a su amiga, luego le pide matrimonio, luego ella se marcha, le hubiera gustado que esto tuviera un sentido más claro. Tampoco comprende por qué soñó aquello, después del día anterior donde tuvo una cita con Kyoko-chan, que había sido bastante buena en realidad. Todo había salido bien, incluso había tenido la oportunidad de sentir los labios de la chica, antes que…

Gimió con la almohada nuevamente sobre su rostro.

No quería pensar en eso.

No quería pensar en la sensación de culpa que tuvo durante la cita.

La película romántica que Charlotte había recomendado, el lugar de crepas, el camino por el parque. Todo había salido mil veces más perfecto y fluffy que la jodida cita falsa. Incluso había podido vestir como chico, lo cual debía ser muchos puntos.

¿Por qué no la había disfrutado entonces?

Se levantó ese día dispuesto a desayunar, esperando ver a su amiga esperando por la información de la cita. Pero cuando se despertó y vio a su madre preparando el desayuno, viendo a todos y preguntándole por la cita, se sorprendió de no ver a Charlotte por ningún lado.

Algo le dio mala impresión.

Tomo su celular y marco el número de su amiga, ignorando a Lambo burlarse, porque probablemente hubiera salido todo mal.

El número no contesto.

Su mal presentimiento aumento.

.

Un dolor insoportable en su cuerpo, fue lo que hizo que abriera los ojos lentamente, antes que comprendiera, que estaba en medio de una habitación que ella no reconoció. Intento incorporarse, pero el fuerte dolor en su vientre, la lanzo de regreso contra la cama. Los recuerdos de su último día, llegaron a su mente como bola de demolición, desde la cita falsa con su mejor amigo, ella llorando al día siguiente con Enma, Cordelia atravesándola con su tridente sin piedad.

Tomo asiento después de unos momentos, ignorando el fuerte dolor de su cuerpo, bajando la vista para ver su torso vendado.

Las llamas del Vapor de algún miembro de la familia, habían logrado que su recuperación fuera casi milagrosa, como las llamas del rio.

La mayoría de las llamas de su familia, tenían tendencias de recuperación. Incluso las llamas del océano que tenía a su poder, debieron hacerlo todo más fácil.

¿Dónde estaba?

La puerta se abrió y ella quedo congelada ante la presencia de uno de sus guardianes.

Era Dylan, el hermano mayor de Cordelia. El chico era bastante alto y poseía 20 años, era su guardián de la ola. Su cabello era Castaño oscuro, algo corto y desordenado en aspecto salvaje, sus ojos eran verde claro y su piel algo morena. Tenía puesto el uniforme de la familia oficial. Una camisa color azulada con las mangas hasta sus codos, con dos franjas en uno de sus costados, con una camisa negra por dentro de cuello de tortuga negra. Tenía unos pantalones algo abombados con bolsas a sus lados y botas al estilo militar.

Su mirada era arrogante y orgullosa.

—Veo que nuestra querida jefa despertó—su sonrisa era salvaje y su voz era cargada de insolencia.

Ella frunció el ceño.

Era curioso que le hablara así, cuando la última vez su lengua estaba metida casi en su garganta. Recordó el beso con Tsuna, si, esa sensación había sido mil veces mejor.

—Cordelia nos comentó que te empalo por accidente, la novena no estaba demasiado feliz, pero abogue por ella explicando que no era el primero en empalarte alguna vez—añadió rodando los ojos fastidiado.

Su frente se sombreo de azul.

El recuerdo de un accidente anteriormente en sus entrenamientos, la hizo querer vomitar.

Pero eso no era importante.

—¿Dónde estamos?—pregunto viendo a todos lados confundida.

Dylan gruño por bajo.

—Japón—expulso como si fuera algo horrible.

Entonces noto que el chico estaba hablando en perfecto japonés, no era de extrañar, todos sus guardianes habían tenido el mejor de los entrenamientos como sicarios. Entre ellos la instrucción de varios idiomas desde su infancia, el japonés, había sido por culpa de ella quien había demostrado interés, algo que gano el resentimiento de todos.

Entonces recordó algo de la lucha contra Cordelia.

—Enma-chan—dijo con los ojos bien abiertos.

Dylan la vio interesado.

—El pequeño Kitty que trajiste, se mostró temeroso cuando nos conoció…pero no te preocupes lo he cuidado bien—dijo guiñándole un ojo.

Se tensó.

Había olvidado que Dylan, era alguien mucho más abierto de mente que ella, algo que sus amigos conservadores no conocerían. Por lo que este fuera bisexual, no debía significar nada malo para ella, esperaba sus amigos pensaran igual.

Pero Enma.

Su querido amigo.

Lo vio mal si lo había asustado.

Se puso de pie aun sintiendo la punzada de dolor en todo su cuerpo, que aún no había sanado por completo. Debía ir a buscarlo. Su guardián rodo los ojos, pero debía tener ordenes de cuidarla, ya que la siguió gruñendo groserías de que no quería ser niñera.

.

Bien sus nervios estaban comenzando a crisparlo, no solo la chica no contestaba sus llamadas, si no que al buscar alguna idea de sus amigos, nadie parecía saber algo. Excepto Adelheid y Julie, quien al parecer, tampoco había encontrado a Enma desde el día anterior. Bien lo que faltaba, que dos de sus amigos estuvieran desaparecidos. Tal vez Charlotte solamente había salido algún lugar y su torpeza la hubiera mandado al hospital.

Bien eso no era mejor.

Tal vez alguien la había secuestrado y esta se había dejado.

Ese pensamiento tampoco ayudaba.

Quizás alguien descubrió que era amiga del décimo Vongola y la estaba usando como moneda de cambio.

Golpeo su frente contra una pared, sus pensamientos no ayudaban mucho, pero siempre que pasaba algo así, unas grandes batallas le seguirían. Pero no quería eso, había gozado estos meses de una gran estabilidad y ser un chico normal, con una amiga normal, que le confundía como adolecente normal.

—¿Aun no aparece Lotte-chan?—cuestiono Yamamoto cuando llego a su hogar.

Detrás de este ya llegaban Gokudera y Ryohei para ayudarle, pero ninguno de los dos, parecía tener respuestas sobre el paradero de su amiga.

—Shitt-P también me comento sobre la desaparición de Enma—murmuro de mal humor Gokudera.

—Mizuno tampoco sabe nada—hablo ahora Gokudera.

—Aoba dijo que fue golpeado extremadamente por Adelheid cuando perdieron al chico—se rio Ryohei.

Suspiro.

¿Dónde estarían ambos?

—Con la familia Lougthy—dijo una voz nueva.

Las cabezas de todos giraron a la ventana, donde Reborn estaba ahora sentado con tranquilidad e incluso una taza de té en sus manos humeante. Sus sueños golpearon su cerebro, donde recordaba a Dalai mencionar alguna vez, su apellido como ese. El aspecto físico de la chica, le recordó tanto a Charlotte…tendría algo que ver. Acaso esa familia se habría llevado a su amiga por eso.

¿Ella sabía algo?

—¿Quiénes son esa familia?—pregunto Gokudera.

Eso lo confundió.

Su amigo que había vivido parte de su infancia entre mafiosos, era quien tenía mayor conocimiento de la mafia. Si no conocía esa familia, tal vez todo podría ser un malentendido.

Reborn tomo un poco más de su bebida, sin apartar sus ojos de él.

Lo puso nervioso.

—La familia Lougthy fue difícil de investigar, al parecer hace algunos siglos tenía que ver en el mundo de la mafia, pero ahora no. Aunque, hay rumores que están volviendo a tomar sus viejas costumbres mafiosas. Al entrar a la casa de Charlotte a la fuerza, descubrí esta carta donde dicen que secuestraron a la chica y esperan por ti Tsuna—dijo Reborn mostrando una carta en sus manos.

Tenía un escudo diferente al de los Vongola, con un vasto océano en la imagen y seis círculos rodeándola con fuerza en la imagen.

La tomo rápidamente, mientras sus guardianes se apilaban a su espalda.

Decimo Vongola.

Me complace anunciar, que Charlotte Evans y Kozato Enma estará bajo mi poder desde ahora, pero si desea ver a su amiga nuevamente, estaría más que dispuesta a aceptarlo en mi hogar si demuestra su valía llegando a mi persona.

Novena cabeza del hogar Lougthy.

Apretó con fuerza la carta.

No era muy informativa.

Pero debía ir por su amiga, debía estar muy asustada ahora mismo.

—Contacte con Hibari y Chrome, también llévate a la vaca estúpida…ocuparas de tus guardianes para las batallas. También hablare con la familia Shimon para que no hagan algún alboroto—

—¿No vendrás?—

—Tengo asuntos importantes con un viejo conocido de un familiar, pero confió en que llegaras a la chica—

Tsuna apretó con fuerza los puños, mientras escuchaba a sus guardianes emocionados por nuevos retos.

Solo espera Charlotte.

.

Una gota de sudor corrió por la nuca de la chica, al entrar a la cocina. No solo la cocina era totalmente enorme con varios platos de comida preparados en las mesas, sino que también estaba ocupada por un temeroso Enma, cuyos ojos brillaron al verle. Pero no estaba solo, estaba con otros dos de sus guardianes. El guardián del hielo, Yuuki y la guardiana del Rio, Mizu.

Yuuki era el mayor de sus guardianes con 21 años, bastante alto y delgado, pero con músculos a su estilo. Su cabellera era albina algo alborotada, muy como los chicos de las novelas coreanas. Considerado el guardián más fuerte de todos. Sus ropas eran iguales a las de Dylan, pero su única diferencia notable eran las dos pistolas en sus caderas.

Quien ahora estaba preparando aún más comida.

No la había probado mucho.

Pero joder.

Era el mejor Chef que alguien pudiera pedir. Incluso ahora con un delantal sobre él y un poco de harina sobre su mejilla, era jodidamente caliente.

Al lado de Enma en una de las sillas, estaba Mizu desparramada sobre la mesa totalmente dormida. Ella tenía 18 años y un aspecto de loli, su cabellera era rubia platinada hasta las rodillas, si estuviera despierta, verían que sus ojos eran diferentes, uno azul y otro verde. Su piel es demasiada clara y en su oreja, un arete brilla en forma de dragón.

Su traje era un poco similar al de los chicos, al menos en la parte de arriba con su camisa azul y el cuello de tortuga negro. Solamente que esta tenía una elegante enagua en lugar de pantalón, su lado derecho era más largo del izquierdo, pero sus medias altas (debajo de las botas) tenía el par izquierdo más largo, equilibrando la imagen.

—Vaya, esta mocosa ya volvió a dormirse—dijo Dylan suspirando resignado.

Todos conocían la forma en que Mizu dormía en todos lados, en cualquier lugar y de cualquier forma. Solamente se despertaría a comer algo o si era obligada a estudiar, pero generalmente estaría dormida como en ese instante.

Con baba saliendo de su boca.

Yuuki termino de preparar la comida y le entrego un plato, con unas crepas que a ella le gustaban. Yuuki no estaba segura si la quería o la odiaba, probablemente no la respetaba como jefe al igual que los demás, pero este tenía un alto sentido de lealtad a su familia, aunque parecía odiar todo lo demás.

Lo acepto con un gracias débil, antes de correr donde estaba Enma.

—¿Estas bien Enma-chan?—pregunto con nervios.

Ignoro el dolor de sus heridas.

Este sonrió temeroso.

—Estoy bien, tus guardianes, me han explicado la mayoría de la situación…es increíble pensar que también estas en el mundo de la mafia—

Eso la dejo confundida.

—¿También?—

Escucho un bufido de molestia de Dylan a su espalda, mientras veía como Yuuki caminaba al lado de ellos, tomaba a Mizu sin delicadeza sobre sus hombros, como un costal de papas, antes de salir del lugar. Probablemente la llevaría a la habitación designada de esta, par que descansara mejor.

Giro su rostro a Dylan, quien sonreía con mofa.

—Tu amigo Kozato Enma, es miembro de la familia Shimon, al igual que tu querido vecino, será el décimo Vongola—explico la cruda realidad sin importar su rostro lleno de impresión.

Un jadeo escapo contra su voluntad.

Antes que todo se congelara en su mente.

¿Qué?

.

—¡ACHU!—estornudo antes de sonarse un poco la nariz.

¿Alguien debería estar hablando de él?

Al final Reborn no solo les había indicado el lugar donde debían ir, además de dejarles transporte, lo cual era bastante sospechoso.

Su intuición decía que había algo malo en todo esto.

Como también esperaba llegar pronto.

—Por cierto Tsuna—comento Yamamoto sentado a su lado, giro a verlo con curiosidad—¿Cómo te fue en la cita con Kyoko?—pregunto para desviar la atención.

Un sonrojo se posó en sus mejillas.

Gokudera comenzó a gritarle a Ryohei cuando este dijo algo sobre extremo.

Hibari gruño molesto.

Chrome sonrió con Lambo entre sus manos.

Este viaje lo mataría.

.

Lotte había caminado tranquilamente detrás de Dylan, no conocía este lugar y era mejor ir con cautela. Les dejo en la puerta del salón principal, donde su llama revoloteo en su interior, emocionada por lo que ocurriría. Estaba intentando ignorar sus pensamientos sobre Tsuna y Enma en la mafia, con los demás de sus amigos, los había mandado al fondo de su mente, ya que esto no era lo que debía preocuparle ahora.

Era la persona detrás de esta puerta.

Entro con una sonrisa nerviosa.

—Abuela—canturreo, antes de agacharse a tiempo para esquivar una bala, que atravesó la pared donde ella había estado antes.

Enma se paralizo de terror al mismo tiempo.

Su abuela en toda su gloria rubia con canas, la veía con firmeza en un elegante traje de diseñador, que gritaba caro por todos lados. Su rostro estaba un poco más cansado que la última vez que la vio, pero su mirada era igual de terrorífica que recordaba.

Estaba enojada.

Tal vez el que hubieran hecho un trato para que ella pudiera venir a Japón y, de forma no consiente, lo rompiera apenas llegara, era indiferente. Había prometido mantener en contacto a su abuela, pero lo había olvidado, al principio lo hizo, pero mientras se hizo amiga de Tsuna, los video juegos, sus viajes y sus pequeñas aventuras en la vida diaria.

Lo había olvidado.

No era motivo para matarla.

¿Verdad?

—Kozato-san, un placer conocerlo al fin—hablo su abuela de manera más diplomática.

Su amigo aún estaba congelado, pero hizo una leve reverencia. Se puso detrás de él rápidamente, sabiendo que su abuela no mataría a alguien, con quien había habado tan formalmente. Así que ambos llegaron de forma "segura" a los asientos frente a esta.

Aun así.

El cuerpo tenso de ambos, le indicaba que ella conocía bien a su abuela y el instinto de Enma sabía que esta era peligrosa.

—Veo que mi nieta no te ha contado, esa estúpida—le dirigió una mirada mortal, que la hizo escalofriarse por completo.

Pero ella era la gran Charlotte Evans.

La nieta estúpida que siempre replicaba.

—¿Cómo iba saber que Enma-chan estaba en la mafia?—

—Pedazo de idiota, tu entrenamiento no funciono de nada, no solo te puse de vecina del siguiente heredero Vongola y movió hilos para que estuvieras con ellos en clases, si no que no los reconociste—le gruño disparando nuevamente y rozando su mejilla.

Soltó un chillido asustado.

Enma ahora estaba azulado.

Su abuela tosió un poco, cambiando su mirada irritada a una más calculadora.

—Puede que no lo sepa Kozato-san, pero mi familia está relacionada en sus raíces tanto con los Vongola con los Shimon, nuestra fundadora fue amiga íntima de Giotto-san y Cozarto-san—explico con voz amable.

Charlotte chasqueo la lengua, su abuela era demasiado buena en el idioma japonés, algo que ella le costó comprender bien.

Esa maldita.

Enma por otro lado pestañeo sorprendido.

—No sabía eso—dijo por bajo algo resentido—en unas batallas que tuve contra unos amigos, pudimos ver los recuerdos del pasado y no apareció nada de esto—cuestiono con los ojos serios.

Su abuela sonrió.

¿Batallas?

¿Qué batallas?

—Lo ocurrido después de la sucesión de la herencia, tengo informantes al respecto…a diferencia de los Shimon y los Vongola, nuestros anillos y armas, nunca fueron sellados, porque no muchos conocieron de nosotros—musito la mujer con una sonrisa en su dirección.

Su mano viajo rápidamente a su cuello, donde estaba su collar que ataba el anillo que era su herencia. Vio confundida a Enma, quien también parecía algo en shock.

Volteo a ver a su abuela, quien parecía saberlo todo.

Entonces su expresión se puso seria.

—Esto también es algo que Charlotte solo sabría hasta su herencia, pero dado las circunstancias que estamos viviendo—murmuro como si hubiera mucho más detrás de esto—es algo que deberé comentarles a ambos, al ser prácticamente las rencarnaciones de sus antepasados—añadió causando que ambos gimieran al mismo tiempo.

Que rayos.

Se puso de pie de golpe, ignorando el brillo amenazante del arma de su abuela.

—De que hablas abuela, deja tus cuentos infantiles y dime que rayos pasa—gruño pateando el suelo.

La bala apareció sin piedad en su muslo derecho, lo que la hizo caer sentada nuevamente y gimiendo mientras sujetaba la herida.

Enma pareció alterado, a diferencia de su abuela que permaneció tranquila.

—No solo su aspecto físico es prácticamente el mismo, la forma de actuar y tus recuerdos son solo algo que podrían obtener, al compartir parte del alma de sus antepasados—

—¿Recuerdos?—

—¿Alma?—

Preguntaron Charlotte y Enma al mismo tiempo. Su abuela suspiro con cansancio, antes de ponerse de pie y caminar a la mesa cercana. De una de las cajas saco una fotografía, que murmuro estaba encerrado en la mansión de su hogar en Inglaterra, antes de lanzarla en sus manos. Había logrado sellar la herida con sus pocas llamas del océano aun latentes, antes de tomarla.

Dalai era una mujer muy hermosa, lo supo cuando vio la fotografía, con su largo cabello castaño claro en su cuerpo, ese vestido al estilo victoriano y ojos azul brillante. Estaba abrazando con fuerza a Giotto, un chico rubio que le recordaba muchísimo a Tsuna, quien estaba algo sonrojado con Cozarto, la viva imagen de Enma a su lado, pero ambos un poco más viejos. Mientras el hombre pelirrojo parecía emocionado por ambos, el amor que demostraba Giotto era palpable.

Quiso gruñirle a su abuela, que nunca le dijo esto, aunque ella había preguntado en más de algún momento, sobre si se amaron.

Ha.

Toma un punto para su instinto.

Pero antes de regodearse contra su abuela, acepto a regañadientes, el gran parecido físico de los tres.

—Cuales recuerdos abuela—le pregunto ahora con voz dudosa.

Esta la vio igual que siempre.

Con frialdad y seriedad.

—Cuando tenías dos años, después de eso sellamos tus recuerdos que debieron liberarse cuando pudiste usar tu llama del océano…pero aun no parecen haber regresado—explico con naturalidad.

Como si sellar los recuerdos de su nieta, no fuera suficientemente malo.

Apretó los dientes.

—¿Por qué los sellarían?—pregunto Enma con sorpresa también en su voz.

Su abuela soltó un suspiro.

—Una niña de tres años no necesita conocer que su anterior vida, tuvo que dejar a su prometido, para proteger a los Vongola sobre la amenaza de la familia Salazar, que valga la redundancia, nuevamente esta al asecho—

—¿Familia Salazar?—cuestionaron ambos, aun sin procesar toda la información.

—Los Salazar son una familia antigua, antes de piratas y después de la mafia, ellos siempre han obtenido poder del océano. Nuestra antepasada Dalai, fue con ellos para aprender a crear una llama tan poderosa, que tendría al océano bajo su poder. Al igual que la creación de la llama de la venganza o las singulares llamas de la tierra de la familia de Kozato-san, las llamas del océano nacieron con grandes exposiciones de una llama…en este caso somos nacidas de la llama de la lluvia en su estado más puro, que sería el agua misma—

—Que sucede con los Salazar—

—Bueno los Salazar estaban llenos de codicia de la llama del océano de nuestra Dalai, dado que solo ella pudo despertarla. Así que al final si no podían recrearla, la obtuvieron a ella como moneda de cambio, casándola con el hijo del jefe Salazar, aun cuando esta estaba prometida con Giotto, acepto para que no hubiera otra guerra. Después de lo que paso con la familia Shimon, no tenían muchas oportunidades de lucha, así que ella se sacrificó—

La explicación era vacía en los oídos de Charlotte, que apretaba con fuerza las manos en su cabeza, intentando hallar entre sus memorias algo que tuviera sentido.

Pero nada.

Solamente que al ver los ojos de su abuela, descubría que todas sus palabras, eran verdad. No había manera que un océano engañara a otro.

—Por qué nos cuenta esto—interrogo Enma confundido.

Los labios de la mujer sonrieron, una sonrisa que prometía dolor.

—La familia Lougthy volverá a ser lo que fue en sus inicios, una familia de vigilantes de la mafia que ayude a los Vongola y a los Shimon. Ahora que tenemos a su rencarnación, es bueno volver a los viejos tiempos…aunque Salazar también ya debe saber que tú tienes una llama tan pura como Dalai, inevitablemente vendrá por ti. Así que pensé que, si estabas con los Vongola y Shimon, podríamos evitar esto—musito antes de desviar la mirada pensativa.

Claro.

Ella había obtenido su residencia de su abuela, que sabía que Tsuna era el décimo Vongola. También sabía sobre Enma, sabia sobre todo en la mafia y ella…como siempre solo fue movida con hilos de títere.

Se puso de pie molesta.

No tenía ganas de estar ahí.

Se sentía enferma.

Camino por los pasillos con las manos en sus bolsillos, sintiendo el palpitar de su pierna herida y la irritación de su mejilla. Se preguntó si Tsuna sabría todo esto, si solamente había jugado con ella sobre la amistad. Negó con la cabeza, era claro que ellos no sabían nada.

Entro a una habitación donde estaban dos de sus guardianes.

Mizu quien estaba dormitando en un sillón y Raen. La guardiana de la lluvia con 17 años, quien vestía ropas similares a Mizu, solamente que ella tenía el cabello cortó castaño, ojos de un color gris claro y un cuerpo, para que negaba, algo plano. No era el aspecto Loli de Mizu, quien aun así tenía más pechos que la chica, era completamente plana. Aunque tenía un rostro bonito.

—Que se siente poder dormir sobre tu pecho sin que duela—musito Mizu con un sonoro bostezo.

Raen invoco una espada tipo katana, que apunto amenazadoramente a la niña quien dormía ya tranquila sobre su sillón.

No era amiga de sus guardianes, pero aun así ella, como toda su familia, sabía que esta tenía una debilidad con que alguien le dijera plana.

—Oso perezoso—gimió esta con ojos brillantes de ira.

La niña la ignoro.

Ella solo suspiro, antes de ver como Yuki apenas lograba salvar a la chica sosteniéndola como un cachorro, que aún seguía dormido. Raen aun así parecía querer hacer que la sangre corriera, cuando unos pasos la detuvieron a su espalda.

Uno de los pocos guardianes amables con ella.

Merlín.

Su guardián de Vapor, quien tenía 20 años y era la pareja de Cordelia. Su cabellera era castaña clara alborotada, aunque a sus lados de la cabeza, su cabello era un poco más corto. Sus ojos eran de un color no muy definido, entre el verde y el celeste, muy claros. Su estatura era normal, similar a la de Dylan, aunque era algo más tímido que los demás guardianes. También era un estudiante de arte.

Este rio algo nervioso ante la escena frente a él, antes de hacer un saludo a ella, quien lo acepto algo ida.

Mucha información ese día.

—Yuuki te necesitamos en la línea borde de la mansión—índico este con voz tranquila.

Todos lo vieron confundidos.

—¿Por qué?—pregunto Charlotte preocupada.

¿Un ataque?

Merlín sonrió amablemente.

—Tenemos ordenes de la novena, en este momento debemos enfrentar a los Vongola cuya llegada será en siete horas—explico con tranquilidad.

¿Vongola?

Tsuna.

Su rostro se puso pálido, al comprender que Merlín no solo hablaba con los otros guardianes, también hablaba con ella, pues sus ojos estaban fijos en su persona.

—Sera una batalla de guardianes, uno vs uno, incluyendo nuestros respectivos jefes—hablo ahora con una leve sonrisa emocionada.

Los ojos de Raen brillaron ante el reto, Yuuki asintió dejando a la niña, quien bostezo gruñendo sobre no querer batallar ya que era cansado.

Solo una palabra.

Mierda.

Continuara…

:D

Nota:

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Sayonara sexys lectores.