Katekyo no me pertenece.

Capítulo 10: La pelea contra el décimo.

Tsuna siente su corazón correr martillear su interior, como siempre que en medio de alguna aventura, están a punto de llegar al final del camino, donde los espera la lucha más peligrosa. A su lado los únicos que quedan con él, son Gokudera y Yamamoto, dado que los demás de sus amigos se quedaron atrás para enfrentar la lucha, ellos apenas si pueden estar de pie. El guardián de la lluvia que se enfrentó Yamamoto, los había dejado pasar con una sonrisa torcida, luego de perder la batalla. En cambio el guardián del mar, que lucho fieramente contra Gokudera, ganando sin mucha dificultad, los había dejado pasar.

Sabía que su amigo tenía su orgullo herido, pero no tuvo tiempo para pensar en eso, los tres corriendo para acabar con todo esto.

Aún faltaba el último guardián.

Su interior ahora se preocupó, su amiga Charlotte debía estar bastante asustada al estar en medio de todo el asunto. Esto es lo que odiaba de la Mafia, el involucrar a sus amigos a un mundo, donde claramente el peligro corría por todos lados.

Debía buscarle un mejor hogar o protegerla mejor.

Dejo de lado también sus pensamientos sobre la adorable chica de intercambio, que ese año había provocado que todo fuera un poco diferente a lo habitual.

Entonces cuando por fin el último cuarto se apareció al final de pasillo, apuro un poco el paso para abrirlo de golpe.

Faltaba el último enemigo, el jefe de la familia Lougthy.

La luz de la habitación lo cegó un poco, antes de toparse con algo que no espero ver.

—¿Reborn?—susurro incrédulo.

La habitación frente a él, no era como los anteriores campos de batalla que habían enfrentado, desde que pusieron el pie en ese terreno. Era una habitación bastante cálida llena de muebles finos por todos lados. En medio del lugar, había tres sillones bastante amplios, donde estaba una mujer de avanzada edad con mirada azul profunda. Su cabellera era rubia platinada, con algunas canas que difícilmente destacaban en el cabello blanquecido. Frente a ella estaba Reborn con tranquilidad.

—Tardaste mucho Dame-Tsuna—explico este tomando té con tranquilidad.

Quiso gritarle muchas cosas, aunque su aparición ahí no era tan extraña y eso explicaría su ausencia desde el anuncio de la desaparición de sus amigos.

¿Qué hacía ahí?

Otra de las puertas de la habitación se abrió, mostrando con incredulidad a quienes venía a buscar.

—Enma, Lotte—dijo casi aliviado.

Enma parecía intacto, con ropas que no le pertenecían pero bastante finas. Una camisa de color negra de manga larga y un pantalón de tonos oscuros. Por otra parte Charlotte tenía puesta una camisa de color azul, con cuatro franjas en su costado derecho, con la manga tres cuartos y desabrochada al frente mostrando su escote (algo que vio más tiempo de lo apropiado), como los demás guardianes de esa familia que se toparon, aunque sin el cuello de tortuga por dentro, y un pantalón de tonos oscuros abombado (como los varones).

Lo curioso es que la chica tenía los pies descalzos.

Los dos parpadearon confundidos al verlo, luego se vieron entre sí.

Escucho como Yamamoto reía algo nervioso, aun lleno de heridas, al tiempo que Gokudera gemía sin comprender que pasaba.

—Me alegra ver que llegara, decimo Vongola—hablo la mujer con un tono tan frio, que le recordó a Reborn en sus peores momentos.

Le mostro el asiento frente a ella.

Trago saliva viendo aliviado a sus dos amigos desaparecidos. Enma sonrió con tranquilidad, pero en cambio Charlotte esquivo su mirada sujetando su brazo con su otra mano, claramente incomoda. Algo que nunca hacía, ella no tenía miedo a nada.

Pero ahora parecía tan lejana.

Eso le confundió.

¿Qué pasaba?

.

La mujer se presentó como Sagar, la novena cabeza de la familia Lougthy y la mujer que pensaba regresar a su familia al mundo de la mafia. También le indico que el resto de sus amigos heridos por las batallas, estaban en ese momento en el área de recuperación de la mansión, con miembros de su familia con características curativas. No fue muy profunda en el tema, pero comento que acepto las luchas anteriores, porque Reborn se lo pidió.

Giro a ver a su tutor furioso, pero este sonrió.

—Ocupabas entrenamiento, Dame-Tsuna, últimamente estabas muy calmado—explico este con ojos brillantes.

Quiso gritarle, pero como siempre, Reborn solo parecía preocupado por su aprendizaje, sin importarle sus pensamientos.

También la mujer se presentó como la abuela de Charlotte, también anunciando a su nieta como la futura decima heredera de la familia.

Yamamoto como Gokudera vieron impresionados a la chica, en cambio él le lanzo una mirada algo dolida, esta no le había dicho nada.

Pero Charlotte no los vio, solamente tomando una taza de té al lado de Enma, quien por su expresión, demostró conocer la información.

—Cuando los guardianes de Charlotte nos secuestraron, me explicaron la situación—musito este algo nervioso por algún motivo.

La abuela de Charlotte asintió.

—La familia Lougthy tiene un antiguo pasado como la familia Vongola y los Shimon, sus fundadores eran conocidos y amigos, por lo cual el mantener una buena relación con ambas familias es un paso importante para nosotros—explico de forma diplomática.

Eso lo sorprendió, ya que no esperaba eso.

Ya todo era muy confuso.

Sintió a Gokudera tensarse cuando de la entrada apareció Cordelia. La chica mantenía esa mirada calmada y serena, que no parecía a nada, a su mirada asesina en medio de la batalla contra Gokudera. Para su sorpresa, esta no mostraba ninguna herida como antes, muy a diferencia de Gokudera, pero este había negado la ayuda médica con tal de escuchar todo.

Se detuvo al lado de Sagar mostrando respeto.

No hablo hasta que esta le indico con la cabeza que podía hacerlo.

—Señora la sala de entrenamiento numero 9 esta lista—hablo con calma.

La mujer asintió.

¿Sala de entrenamiento?

Noto como Charlotte se tensaba y se encogía en su lugar, Enma le dio una mirada de comprensión, que le molesto.

Sabía que Charlotte era la primera amiga de Enma fuera de la familia, aun así estos siempre habían sido amigos vagos y solamente hablaban con él presente. Pero tan solo una semana después de que todo ocurriera, parecía que ambos compartían una conexión especial.

¿Él no era su mejor amigo?

Tal vez no.

Ahora mismo Enma parecía conocer a Charlotte mejor que él, algo que lo molestaba por algún motivo.

—Bien Reborn, como se le prometió, es hora del último enfrentamiento—acepto la mujer comenzando a levantarse.

¿Enfrentamiento?

Todos rápidamente fueron movilizados por el pasillo, pero no fue un secuestro que Charlotte lo ignoraba ya que se fue rápidamente frente a ellos al lado de su abuela. Por otra parte Enma se quedó para acompañarlos, de reojo noto también que Charlotte estaba callada, algo muy inusual en su persona.

—Enma bastardo, hiciste que todos se movilizaran preocupados—gruño Gokudera sin tenerle respeto al jefe de la familia aliada.

Este rio nervioso.

—Reborn solo contacto con Adelheid para informarle mi seguridad, al explicarle todo, no tuvo más que resignarse…aun así ella está esperando en el campo de entrenamiento—musito con voz baja.

Así que los Shimon también fueron involucrados.

El límite de Reborn no tenía altura.

De repente como si fuera invocado, él bebe se posó sobre su cabeza, demostrando que la maldición ya se había ido, por que pesaba un poco más que al inicio de sus aventuras y había crecido unos cuantos milímetros más desde la última vez que lo vio.

—No puedo creer que nos metieras en todo este lio—le gruño viéndolo molesto.

Pero este solo sonrió.

Ese idiota.

—También no pude evitar notar, que esa mujer parece caerte bien—comento Yamamoto con las manos en su bolsillo.

Claramente más relajado al comprender que sus dos amigos no estaban en problemas y al final, como de costumbre, todo resultó ser un entrenamiento para ellos.

Reborn giro a verlo.

—Sagar es una de las alumnas de mi padre cuando yo ya era un asesino—explico con tal normalidad, antes de saltar al hombro de Yamamoto.

Como si supiera que dicha revelación, lo haría tropezar con sus propios pies.

—¡QUEEEE!—grito en el suelo incrédulo.

Su tutor sonrió malévolamente.

Hace mucho que este descubrió que Reborn, solo disfrutaba de hacerlo sufrir.

.

Su sorpresa no dejo de ser mayor, cuando con una patada el bebe lo lanzo al campo de entrenamiento. Alegando que lo vería más tarde si sobrevivía, al entrar al lugar, se sorprendió de ver un cuarto totalmente plano como si fuera un campo de Futbol, muy parecido al cuarto de entrenamiento cuando fue al futuro. Su shock no ceso, dado que frente a él, al otro lado contrario, estaba Charlotte con mirada algo insegura apretando con fuerza los puños.

A los costados parecía haber unas graderías, lo que le recordaba mucho a los gimnasio de la serie de Pokémon que vio con su amiga. En un lado estaban todos los presentes, en la mitad de la gradería derecha estaban los guardianes de la familia Lougthy, todos los que lucharon contra sus guardianes. Del otro lado estaban también los suyos, Hibari parecía de brazos cruzados molesto por el resultado de su batalla, que según dijo Enma no termino en ningún momento aunque fueran más de tres horas, Ryohei tenía el brazo vendado, Yamamoto acababa de llegar para sentarse al lado de Chrome y Gokudera comenzó animarlo con Lambo ahora sentado a su lado. En el centro en unas sillas especiales, estaba Sagar sentada con un abanico en sus manos y Reborn sentado en una silla muy grande para su tamaño.

Enma estaba al lado de una tranquila Adelheid con Julie quien parecía había estado bañándose, porque estaba fresco con una sonrisa.

Entonces la comprensión lo ataco.

—Comienza el último enfrentamiento, El décimo Vongola con la llama del cielo vs la décima Lougthy con la llama del océano—explico Sagar con tranquilidad.

¿Eh?

Giro a ver nervioso a Charlotte, que miraba al suelo con expresión seria.

¿Por eso se comportaba tan extraña?

¿Sabía del enfrentamiento?

—¿Esto es una broma?—musito viendo a Reborn, pero su sonrisa solo se ensancho.

Parecía esperar la batalla con interés.

Sagar también había comentado sobre su intención de hablar con el Noveno, por lo cual, esta batalla debía tener algún significado para Reborn.

Su atención ahora estaba puesta sobre su amiga.

—Vamos Charlotte, esto es ridículo—le dijo hablando a su amiga.

Recordando claramente cuando ella se enfrentó a Ryohei, que admitió que la lucha no era algo que le gustaba mucho. Se había referido a las luchas como ridículas, haciéndolo reír a él de ironía. Pero ya no habían risas nerviosos, ahora ella estaba frente a él con expresión seria.

—Es hora de la lucha…decimo—explico esta con seriedad, que se veía tan extraño en ella.

Debía ser una broma.

La chica tomo entre sus manos el anillo que sobresalía de una cadena en su cuello, antes de posarlo sobre uno de sus dedos de la mano derecha. Antes que pudiera decir algo más, la chica puso expresión decidida logrando que una llama apareciera en ese anillo de color azul oscuro y trasparente que tenía brillos. Al igual que su frente apareció la llama.

Su expresión se entristeció al ver que la lucha con su amiga sería inevitable.

Pero no solo fue su anillo quien brillo.

Sus manos y pies brillaron de la misma forma, antes que donde antes estaban sus zapatos, aparecieran unas botas reforzadas con las llamas azules, al igual que en sus manos aparecieron unos guantes similares a los de Enma y los suyos de color azul oscuro. En el centro sobre sus manos, tenía un círculo que parecía tener un color más claro y el símbolo de su familia.

Su cabello también estaba revoloteando un poco, con algunos leves brillos en él. Sus ojos habían cambiado, dejaron de verse infantiles y divertidos, mostrando una seriedad y madurez, como él en su modo última voluntad.

Apretó los labios.

Su apariencia divertida y amable que siempre había tenido, había sido cambiada por una actitud fría y de asesino que no quiso reconocer.

El agua cayó sobre él en forma fría.

Lucharía con su mejor amiga.

.

Sagar mira a su nieta con tranquilidad, incluso cuando el Vongola decimo utiliza su flama de la última voluntad como última advertencia, esta permanece con calma. De reojo nota la mirada de Cordelia, con completa fascinación detrás de su rostro duro como una roca. La joven siempre se mostró contrariada por la personalidad viva de Charlotte, como el resto de guardianes, pero en esos momentos donde su última voluntad se enciende, puede notar a la líder que estaría dispuesta a seguir con su vida.

Ella la había admirado de primera vista, cuando antes de ir a Japón la niña lucho con todo su poder. Un poder abrumador. El instinto en ella y los años de batallas que acumulo desde que su madre empezó a entrenarla, fue lo que hizo que se alzara victoriosa ante el poder abrumador de su nieta.

Aun así.

Tenía un talento natural para la lucha, mientras era torpe en muchas áreas, la lucha con la llama del océano.

Era perfecta.

Es como si hubiera nacido para eso.

Para su desgracia, el Vongola no parecía con intenciones de luchar. Su llama estaba activada, si, sus guantes estaban perfectos para la lucha, también. Pero era solo ver su mirada calmada, que debería representar el cielo despejada, llena de nubla de dudas, para saber que había perdido el deseo de lucha cuando anunciaron a su rival.

Su nieta no estaba en mejores condiciones.

Sus ojos llenos de profundidad y el misterio del océano, parecían turbados como si estuviera en medio de una tormenta.

Curiosamente a pesar de dicha duda, no dudo en activar un poco más su flama y tele transportarse detrás del chico causando sorpresa en este y los presentes. La particularidad del elemento flama, así como la del cielo, es manejar de forma armoniosa el resto de las otras llamas de su familiaridad. Así que aunque fuera difícil, Charlotte podía utilizar a su favor las características del resto de las llamas de su familia, entre ellas, la capacidad de sobrevolar por los aires.

No es como la flama del cielo que impulsaba a Tsuna.

Tampoco como la llama de la tierra de Enma que manipulaba la gravedad.

La llama del océano, le permitía transportarse por su potencia y por las partículas de oxigeno del aire, dándole hidrogeno y transformándolas en agua. En un planeta donde la mayoría de sus compuestos tienen agua, es una ventaja para darle mucha más potencia a Charlotte.

Quien aun así se contuvo bastante con la patada que le dio al chico y que salió volando por los aires contra la pared contraria.

El haberlo tomado por sorpresa, hubiera significado la muerte de ser un combate real.

Escucho a Reborn chasquear la lengua molesto.

—Decimo—sollozo el guardián de la tormenta.

Mientras el resto parecía igual de incrédulos por el inicio de la lucha.

—Charlotte nació para ser una asesina—expreso en voz alta, solamente para Reborn y Cordelia a su lado.

El primero le lanzo una mirada sin emociones, mientras la joven parecía levemente incrédula.

Los recuerdos de su hija, siendo tan dulce para no poder producir la llama que llevaría a la destrucción a sus enemigos, le inundaron. Si bien ella tampoco tenía la llama, pudo dominar el arte del asesinato desde joven, pero Charlotte no solo tenía la voluntad de luchar y el talento para matar.

La imagen del hombre que era el padre de la niña, hizo que sus pensamientos se crisparan.

Era un bastardo.

Pero era el hombre con mayor voluntad que una vez conoció.

—Aunque según mi investigación el décimo Vongola ha crecido mucho, su principal dificultad ahora…es que no quiere pelear con mi nieta—explico al verlo levantarse del suelo, con mirada aun perturbada.

Reborn solo suspiro, de acuerdo con la mujer.

Su estudiante era un idiota.

.

Su mirada se frunció al ver como Tsuna se levantaba sin intenciones de arremeter contra ella, por la misma razón que ella no lanzo todo su poder en el primer ataque. La idea de luchar contra sus amigos tampoco le parecía muy interesante, herir a otros no era su prioridad ahora, como tampoco quería ser conocida como un líder que lastimara a sus subordinados. No importa cuánto quisiera a Tsuna, no lo dañaría gravemente. Pero esto era una lucha, debía defender el honor de su familia.

Miro de reojo a su abuela, quien mantenía una mirada fría en ella.

Se intimido un poco, pero no lo demostró.

—No quiero luchar—hablo Tsuna aun con su flama de la última voluntad.

Gruño internamente fuera de su papel.

En esa forma se veía tan sexy, era imposible para ella no pensar en cosas malas cuando el chico que te gusta, dirige esa mirada cargada de sensualidad a tu persona.

Por suerte su exterior se mantenía sereno.

Esa era otra característica de la llama del océano, no importa que tan consiente fuera en su interior, por fuera en este estado, siempre se mantendría calmada y vería todo desde un ángulo seguro. Es como si todos sus emociones fueran atraídas a su interior, donde podía verlas todas al mismo tiempo.

Felicidad de volver a ver a Tsuna.

Preocupación de herirlo a él.

Miedo porque pensarían sus amigos.

Terror por su abuela si fallaba.

Emoción por la idea de explorar su poder.

Asco de ella misma por luchar.

Aun así por fuera, solo estaba la máscara perfecta para el jefe de la familia Lougthy. Tal vez era lo mejor, darle una mala impresión a Tsuna, vencerlo, que se largara de una vez de aquí y dejarla a ella sola. Después de todo él no la quería, ella tenía mucho por lo que pensar aparte de un estúpido enamoramiento. No debía poner sus sentimientos en juego.

Esto era una batalla.

Por el honor de su familia.

—Entonces ganare de forma aburrida—expreso con calma en su voz.

Vio los ojos de Tsuna abrirse incrédulos, antes de recibir un puñetazo en su vientre que lo volvió a lanzar volando. Era como golpear un saco de boxeo, una y otra vez, sin vida y voluntad de lucha.

Tal vez debería acabar eso de forma rápida.

Pero…no tendría sentido.

Lo vio esta vez ni siquiera levantarse, lo cual causo un poco de incomodidad en su interior.

La historia de su abuela aun fluía en su interior, los recuerdos de Dalai no estaban más cerca de aparecer y todo alrededor de su muerte parecía un misterio. Pero algo que nunca olvidaría, fue la única vez que vio la imagen de esta, la fotografía encerrada en la mansión de su hogar. Abrazando con fuerza a Giotto quien estaba algo sonrojado con Cozarto. Mientras el hombre pelirrojo parecía emocionado por ambos, el amor que demostraba Giotto era palpable.

Si dejo ir al amor de su vida.

Debía tener una buena explicación.

Su familia debía ser lo más importante.

Al igual que ella, Tsuna tenía responsabilidades con las personas a su cargo.

Esto la hizo enfurecer.

—Ahora mismo estas luchando por el honor de tu familia, que no quieras luchar conmigo solamente habla de lo bajo que tienes a tus amigos en tu lista de prioridades—murmuro con voz fría, que causo que el chico la viera con ojos abiertos de incredulidad.

Escucho algunos gruñidos de los amigos de este en las graderías, claramente en desacuerdo con sus palabras. También noto la mirada de fastidio de sus guardianes, como si el no obtener una batalla fácil, fuera una deshonra.

No importo.

Ella buscaba honor para su familia, el honor que había tenido Miracle Dalai cuando vivió.

—Ahora mismo somos rivales Sawada Tsunayoshi, incluso al no querer luchar, hace que sienta que menosprecias mi poder y deshonras a mi familia—añadió con voz más fuerte que causo que su familia pareciera sorprendida.

No importaba.

Solo importaba que Tsuna entendiera.

Que entendiera que ella no debía ser una prioridad, que su familia lo debía ser siempre. Por qué no importa que tan fuerte se hiciera, no podría salvar a todos, así que debería poner en una balance la importancia de las vidas que más necesitaba.

Y ella.

No formaría parte de eso.

—Voy a luchar—musito de pronto por bajo su rival, haciendo que ella alzara una ceja—para proteger el honor de TODA mi familia—gruño como si fuera contra su voluntad esa decisión.

Sus ojos se abrieron un poco.

Acaso él…

Los recuerdos llegaron en un parpadeo, de ella mencionando que su familia no la quería, de este apoyándola y diciendo que sería de la suya.

Una sonrisa calculada se posó en su boca.

—Lucha, decimo Vongola—fue lo último que dijo, antes que este usara su velocidad para atacarla.

Fue algo soso para ella y no tenía todo su poder, pero al menos era un avance de su inutilidad segundos antes. Así que esquivo con gran facilidad el ataque, como el resto que vinieron, para que Tsuna comprendiera la capacidad de sus ataques y de esa forma, dejara de subestimarla.

Aun así no se iba a dejar golpear.

Cuando este dejo una clara abertura, con uno de sus puños apunto a su quijada sin resentimiento. Pero sus ojos se abrieron impresionados, cuando el puño de Tsuna estaba abierto, mostrando ver una llamarada, que le impacto en el rostro mandándola a volar.

Rayos, había olvidado el poder de sus llamas.

Se incorporó viéndolo volar desde los cielos, con sangre saliendo de su boca. Su rostro estaba preocupado, al notar las quemaduras obvias en su mano derecha y su vientre.

Sonrió.

—La diferencia entre el cielo y el océano, es que el océano tiene el agua de todo el planeta—musito alzando las manos.

Todos observaron incrédulos como sus quemaduras eran rodeadas de agua levemente transparente, pero más que agua, era vapor.

Vapor que sana.

Vapor que cuida.

Vapor que regenera.

Ante la visión de todos, sus heridas desaparecieron.

—Adelante, dispara lo mejor que tengas—indico con diversión.

Los ojos de Tsuna parecieron pensativos, antes de activar una pose que comprendía bien. El X-Bunner era uno de los mejores ataques de su amigo. Se sintió algo ofendida que no usara su versión doble, pero esto sería bueno para enseñar parte de su poder.

El poder de la presión.

Cuando el ataque se lanzó en su dirección, no se movió, porque solamente era una llamarada que se venía a un océano gigante. Frente a ella el agua de las partículas del lugar, aparecieron al instante creando una barrera, que parecía el océano. Que sin ninguna dificultad o sin evaporarse, acepto todo el poder de la llamarada, sin causarle un rasguño.

Vio de reojo miradas incrédulas de ambas familias.

No se extrañó, incluso su propia familia, nunca la había visto luchar así.

—Disparaste una gran cantidad de llamas al océano…No fue muy inteligente—musito alzando la mano.

El escudo de agua desapareció y reapareció sobre Tsuna, quien no comprendió que sucedía, hasta que la presión de su agua, como de las profundidades del océano, lo impacto sin piedad contra el suelo. Tal vez un ataque doble de su parte, hubiera surtido efecto al no poseer agua suficiente para hacer un mejor escudo, pero solamente uno de sus brazos, sin llamas a toda potencia, no fue suficiente.

Este se levantó del suelo con un gruñido, viéndola impresionado.

Y eso no era todo.

Tenía aún muchas ganas de mostrarle cada una de sus fuerzas.

—¡DETENTE CHARLOTTE-SAN!—grito de repente Enma, captando la atención de todos.

Miro sobre su hombro, al igual que todos parecían dejar de pensar en sus habilidades, para ver al propietario de la llama de la gravedad.

Enma no era malo, era un gran amigo y el hermano que nunca tuvo. Lo quería a él como debió querer a Tsuna, solo como un gran amigo. Daba gracias a Dios, que este chico fuera su amigo, ya que en todo este tiempo, era quien la había calmado sobre sus sentimientos y su familia.

Pero ahora parecía tan tenso.

No había estado de acuerdo con que ella luchara, pero tampoco había explotado antes.

¿Qué diría?

Incluso su abuela parecía intrigada.

.

Tsuna observo incrédulo a Enma, aunque realmente fue la distracción que necesitaba para volver a poner sus pensamientos en orden. Había lanzado un X-Bunner con la esperanza que eso la hiciera desistir de la lucha, pero al igual que muchos de sus aliados, la fuerza monstruosa de Charlotte, la pondría a nivel de una batalla con los demás. Reborn lo mataría por no haber luchado con todas sus fuerzas.

Pero ahora al igual que todos, tenía curiosidad por qué pasaría.

—Esta lucha no tiene sentido, ya demostraste tu fuerza a la familia—indico señalando al resto de guardianes del océano, quienes parecían algo impresionados, en diferentes medidas según su personalidad.

Vio el rostro apacible de su amiga, dudar un poco al verlos.

Estaba sospesando que hacer.

Bien hecho Enma.

Pensó desactivando su llama.

—Ahora deja de luchar y dile a Tsuna sobre tus sent…—

Todo paso demasiado rápido, pero al mismo tiempo a cámara lenta. La forma de última voluntad de la llama del océano, era similar a la suya, por lo cual conociendo todo el trasfondo, Charlotte debió saber que diría Enma, porque su rostro perdió rápidamente la última voluntad y un gran sonrojo se formó en sus mejillas, que no combinaban con su cara de espanto.

Entonces alzo una mano, donde de forma impresionante, una cantidad de aire se formó y el agua apareció. Esta tomo forma de una pistola de hielo, similar a como Reborn transformaba a León para luchar. La pistola apunto a Enma, quien aún no detenía sus palabras, pero en su lugar Adelheid le hizo una zancadilla a su jefe. La caída de su amigo fue a tiempo para que esquivara un potente disparo, que era una bala de Vapor si no se equivocaba.

La bala fue acompañada de otras muchas, que hicieron que todos se agacharan en sus asientos.

Tsuna vio incrédulo la potencia de tiro de Charlotte, que pronto destruyo parte de la pared al otro lado.

—Baka baka baka baka…ENMA-BAKA—grito creando otra pistola en su mano izquierda y disparando debajo de donde estaban

La estructura por fin cedió, haciendo que Enma cayera cómicamente por el lugar, con cara de inconciencia. Pero Charlotte aún seguía roja de furia, destruyendo ambas armas que se transformaron en una tipo bazuca. Que lanzo una gran cantidad de hielo, que apenas fue detenido por Adelheid que saco su abanico para el ataque.

Una batalla de Charlotte contra la guardiana de la llama de glaciar.

Hizo que su batalla quedara olvidada y una explosión terminara todo.

Una gota de sudor corrió por su nuca al ver a Enma, inconsciente cuando solo quiso ayudar.

Continuara…

:D

Nota:

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Sayonara sexys lectores.