Katekyo no me pertenece.
Capítulo 11: Retorno Naminori.
Para la sorpresa de todos, la mujer conocida como la novena Lougthy después de la batalla, permitió que su nieta regresara a Naminori. No es que fuera malo, en realidad era una buena noticia para sus amigos, pero era extraño. Solo que esta vez no dejo que fuera sola, tres de sus guardianes irían con ella. La guardiana del mar Cordelia, el guardián del Vapor Merlín y la guardiana de la lluvia Raen. Tsuna quien estaba ansioso por hablar de nuevo con su amiga, se llevó la sorpresa que esta viajo al lado de Cordelia con mirada apagada en la ventana. Quería hablar sobre la batalla, sobre sus poderes, sobre su familia…pero esta solo parecía alejada de todo.
Gokudera fue el primero en poner una mala cara y gruñirle a la chica, antes que la guardiana de mar lo viera con advertencia.
Esto dejo a Gokudera solo cruzado de brazos.
Regresar a casa fue frio y silencioso.
Incluso aunque iban para la misma dirección, Charlotte se dirigió con mirada perdida a su hogar. No fue hasta que Raen abrió la puerta de su hogar, que ella volteo a verlo a él levemente, antes que entrara a su casa.
¿Qué le pasaba?
.
Se había encerrado en su habitación sin querer ver a sus guardianes, siempre la habían odiado así que estos no deberían verla con importancia, solamente la seguían por órdenes de su abuela. Antes del viaje había amenazado de muerte a Enma, una muerte lenta y dolorosa, si volvía a estar si quiera cerca de hablarle a Tsuna sobre sus sentimientos o cualquier otro. No solo ahora sus "amigos" sabían que era parte de la mafia, si no que casi descubren que ella.
Estaba enamorada de Tsuna.
Gimió sobre su almohada.
Sus llamas parecían gimotear en su interior por regresar a ver a su cielo.
Sabía que sus sentimientos serian problemáticos, ella había jurado la felicidad de Tsuna y si era sincera, su felicidad no era a su lado, era al lado de Kyoko. Pero ella era su mejor amiga, tampoco podría alejarse de él. También aunque hubiera tenido una cita con Kyoko, cuando lo vio antes de la batalla, sus llamas gritaron de alegría al verlo preocupado por ella.
Lo cual era inaudito.
Ella era el océano, fuerte, indomable, misteriosa.
No tenía que gimotear por nadie, menos por el cielo inalcanzable.
Suspiro viendo al techo.
Mañana tendría que cambiar todo, regresar a su plan original, la operación Kyoko x Tsuna funcionaria, aunque eso la matara por dentro.
—Soy una chica seguidora de su ship—gruñe con las manos en alto, convenciéndose a sí misma.
No se rendirá.
Ella no era débil.
Era el océano.
No importaba que tan nerviosa estuviera.
.
Era una completa cobarde, no solo sus guardianes tuvieron que obligar a levantarse, con bastante pesadez. Raen se había cambiado a Naminori, a su tercer año, aunque esta ya había sacado la preparatoria, solamente lo hizo para vigilarla de cerca. Cordelia siguió sus estudios de administración y derecho en Japón, como Merlín continuo su estudio del arte. Si bien fue una completa diferencia levantarse y que Cordelia tuviera el desayuno listo, una parte de ella extraño ir a la casa vecina a robar comida.
Probablemente no la extrañaban.
¿Quién la quería?
Nadie.
Comió de forma algo lenta y aburrida, sin ver las miradas algo confundidas y con un poco de preocupación de los demás.
Ella era una fanática de la comida.
Todos sabían eso.
—Recuerde que la novena ya envió una carta explicando su ausencia al director, su única responsabilidad es retomar el curso en sus clases—dijo Cordelia tranquilamente.
Asintió algo temerosa.
En general Cordelia la ignoraba, pero desde la batalla contra Tsuna, había mostrado una actitud algo más, respetuosa. Su mirada aun parecía despreciarla, pero le hablaba como si fuera la décima Vongola.
Todos sus guardianes, parecían algo, diferentes a su medida.
—Apúrate lenta—dijo Raen con una sonrisa falsa.
Lo cual era curioso, nunca fue de darle sonrisas, aunque fueran falsas.
Esta también la ignoraba.
Su guardián de la lluvia tenía su cabello corto sobre sus orejas, de forma a la moda y que se adecuaba a su personalidad, con el uniforme en perfecto estado. Sus ojos grises la hicieron moverse rápido y correr con ella a clase, se alegró que no se topó a Tsuna en ningún momento. Tampoco a Hibari, alguien en los cielos parecía quererla cuando llegó a su salón de clases.
Raen la despidió torpemente, dudando de algo en su interior, pero decidiendo seguir a caminar.
Ya lo averiguaría.
Cuando pudiera actuar normalmente.
Se asomó y sonrió al ver que Tsuna, Gokudera y Yamamoto aún no estaban. Le regreso la sonrisa a una amable Kyoko y Chrome pareció tímida, pero también la sonrió. Chrome había ido a rescatarla, de su supuesto secuestro, no tenía nada en contra de ellos, más que gratitud.
La habían querido salvar.
No estaba en peligro.
Pero lo que cuenta era la intención.
Tsuna era otro punto aparte.
Corrió hasta el final del salón, donde Enma había llegado temprano de milagro, probablemente porque ella lo bombardeo de mansajes amenazándolo si no lo hacía. Vio al individuo que estaba sentado a su lado, uno de los matones que ella amenazo cuando le dijeron que se burlaba de Tsuna antes.
Lo vio con ojos de demonio.
Este casi se orina en su lugar.
Eso le gusto, tener el control.
Tomo su cuello y lo acerco a él con peligro en su mirada.
—Te sentaras en mi lugar por ahora, pero si le haces alguna cosa a Tsuna, una sola mirada mal intencionada y juro que te matare, esconderé tu cadáver y matare a toda tu familia—lo dijo de forma dramática, pero con solo ver al sujeto, este le creyó antes de correr donde antes estaba su asiento.
Sonrió satisfecha.
Vio la cara de confusión de Enma, aunque parecía más resignado.
—Bien Enma-chan, tu y yo somos los únicos polisones para hacer posible el ship #1—le dijo con ojos brillantes antes de sentarse donde el sujeto.
Enma le vio confundida.
—¿Ship?—
—El Kyoko x Tsuna—susurro para que nadie escuchara.
Este la vio casi gimiendo en sus ojos, como si hubiera esperado que ella lo olvidara.
—Aún sigues con esto Charlotte-san, es estúpido—
—Mira estoy corto de personal y no quiero involucrar a nadie poco confiable, así que te declaro vicepresidente del ship Tsuna x kyoko—
—Eso es ridículo—
—Me la pela, dijiste que éramos amigos como hermanos, ahora usa tu puta lealtad y obedece—
Le entrego una hoja de papel, justo cuando por la puerta entraba Tsuna con sus dos guardianes, se tensó y se negó a voltear. Sus llamas del océano estaban inquietas, pero las calmo lo suficiente. Por otra parte no aparto de Enma, quien veía su lista y gemía, ante su genialidad de plan.
La vio con pesar, pero su sonrisa sádica, dejaba ver que no admitiría un no.
Nara-sensei entro antes que alguien de los Vongola se acercara.
Noto de reojo una leve mirada confundida de Tsuna, cuando vio que no estaba en su usual asiento, pero lo ignoro. Vale que no tenía que alejarse, pero al menos que hiciera un avance en su ship, no se acercaría, ocupaba asegurarme que mis sentimientos no me traicionarían.
.
Llegar al almuerzo parecía eterno, pero antes que este llegara, su plan debía iniciar. Vio a Enma que asentía, habiendo contactado a su guardián del pantano para distraer a Gokudera. Un papelito misterioso había aparecido donde Chrome, quien al verlo se levantó apurada disculpándose del profesor, en un dulce encuentro con Mukuro, quien había venido gracias a sus grandes poderes de persuasión…rayos debería ver cómo hacer que pelee con Hibari otro día.
Ahora solo faltaba un objetivo fijo.
Ryohei estaba siendo citado misteriosamente atrás de la escuela al mismo tiempo que Hana, si no se mataban, pasaría algo bueno, o al menos me daría tiempo.
Tsuna estaba leyendo tranquilamente unas cosas con Gokudera, estaba tan concentrado, que me dio tiempo de iniciar mi plan.
Vio a Enma.
Este la vio con pesar.
Lo vio con enojo.
Este suspiro.
—Te veo en el punto 7b—le susurro antes de salir corriendo, sintiendo la fuerte mirada de Tsuna sobre ella.
Se fue a ocultar detrás de una máquina de bebidas, ocultando absolutamente su llama. Espero diez minutos y sus ojos brillaron cuando vio como Tsuna caminaba, solamente con Kyoko a su usual lugar de comida. Enma le había dado el mensaje falso a Yamamoto del club de béisbol. Estos pasaron por su lado sin notarla y subieron las escaleras, poco después apareció Enma jadeante.
—Mi plan funciona—dijo de maravillada de sí misma, antes de arrastrarlo por las escaleras.
Incluso había sobornado a Hibari, con un encuentro entre ambos para la tarde. Valdría la pena con tal que no se metiera en esto. Todos los puntos estaban bloqueados, los dos no llevaban sus teléfonos, porque eran así de descuidados.
Nadie los molestaría.
Charlotte miro ansiosa por la ventana de la puerta con Enma, al asegurar que ambos chicos castaños comían, se movieron hasta bajar por las escaleras.
—Ahora solo debemos esperar que avancen algo y que nadie interrumpa—dijo con brillos en los ojos.
Ignorando cuando Gokudera paso corriendo, seguido del extraño y particular guardián de Enma.
Su amigo la vio confundido.
—Estas segura Charlotte, Tsuna te quiere mucho, podrías intentar luchar por él—musito con algo de inseguridad.
En cambio la chica solo sonrió con algo de pesar.
Vio al techo con una mirada nostálgica.
—El cielo y el océano nunca estarán juntos—murmuro cerrando los ojos.
Dolía.
Pero era lo correcto.
Así debía ser.
—Bien cuida del lugar Enma-chan, yo iré a ver si mi guardiana no mato a alguien—explico la chica con una sonrisa débil, antes de salir corriendo del lugar.
Enma suspiro.
Las amistades eran cansadas.
.
Había un extraño pero cómodo silencio entre ambos, eran pocas las veces que estaban solos y realmente desde la cita de ambos, no se habían vuelto a ver. El "secuestro" de Enma y Charlotte, lo había hecho salir corriendo, arrastrando a sus guardianes para rescatarlos. La cita había sido bonita, relajada y todo había salido como Charlotte lo había planeado, la cita perfecta. Excepto la parte donde regresaban a casa y la besaba, en ese momento, si bien la chica le había dejado acercarse lo suficiente para sentir sus labios, el recuerdo de Charlotte besándolo, lo hizo apartarse nerviosamente.
Después de eso no habían hablado mucho.
—Me alegra que todo saliera bien, Kozato-san y Charlotte-san parecen estar bien—musito Kyoko, a quien su hermano le había contado una historia resumida.
Muy alejada de la realidad.
Asintió.
En realidad.
Parecían más que bien.
Mientras que a él lo evitaba como la peste, se le pegaba como chicle a Enma-kun, no le molestaba del todo porque era su amigo, pero…ella. Pero Charlotte aunque lograra hacer amigos, siempre lo había visto como su centro, puede que sonara posesivo, pero su amiga siempre estaba para él.
Ahora no.
Era confuso.
—También note que Tsuna-kun no está hablando con Charlotte-san—hablo Kyoko viéndolo de reojo.
Se tensó, Kyoko a veces omitía detalles importantes, pero para otros, era muy perspicaz. Era hermosa, adorable, la luz de Naminori, el mundo era un lugar mejor por personas como ella.
Sonrió nervioso al verla.
—Tampoco sé que paso, en realidad todo es confuso y ella no parece querer hablarme—murmuro con mucha más decepción de la que quisiera.
Charlotte era una de sus amigas, no la primera, pero era su mejor amiga. No solo había admitido querer hacerlo feliz, siempre jugaban video juegos juntos, leían mangas, escapaban de los ataques de Reborn y esta le enseñaba sus anime. Cuando habían visto Fairy tail y otros de amistades, esta decía que estaba contenta que en él, había encontrado esa amistad.
Una amistad insuperable.
También estaba el hecho, que como Gokudera, la chica había mostrado su cara terrorífica cuando alguien lo trataba mal.
Su ceño se frunció.
—No solo es buena—gruño para sí mismo y Kyoko quien lo vio en silencio—vale es mi mejor amiga, pero también es una glotona, siempre me quita la comida y postres, aunque diga que no me arrastra a comprar con ella para que cargue sus cosas, pero siempre se detiene a comer en lugares que me gusta—musito con enojo—también está el hecho que solo quiere ver anime de peleas, porque sabe que odio los románticos, me tira de la cama cuando ella quiere dormir en esta y pasa los niveles difíciles del Zelda cuando yo no puedo…pero solo hace lo que quiere, nunca le importa lo que yo diga. Estoy casi segura que ahora está alejándose porque quiere y cree que me hace bien, porque es egoísta, pero siempre se preocupa y ahora no tengo mejor amiga—dijo rápido y casi sin aliento al final.
Había muchas cosas más.
Como que aunque ella comía sus postres, al comprar helado, siempre traía su sabor favorito. Que una vez hizo su tarea de matemáticas para que Reborn no lo matara, aunque ella odiaba las matemáticas. Que esta se reía siempre que se caía, pero si alguien más se reía lo vería con ojos de muerte…tantas cosas más.
Acaso esa idiota no veía que era importante para él.
Puede que no fuera un elemento del cielo, que fuera uno nuevo y raro como era el océano, tan acorde a su personalidad.
Indomable.
Misterioso.
Profundo.
Dador de vida.
Sus llamas no podrían abarcarlo como su elemento, pero aun así, era una amiga que también formaba parte de la familia.
Gimoteo.
Esa idiota.
—¿Sabes por qué me sorprendí cuando me pediste salir contigo?—cambio drásticamente del tema Kyoko, haciendo que la viera algo avergonzado de su anterior explosión.
Omitió que técnicamente fue Charlotte quien la invito con su celular, detalles que ahora no importaban.
Esta tenía la vista algo melancólica y perdida.
—Porque Tsuna-kun es un chico muy amable y una parte de mi quería salir con él, pero sabía que solamente sería una vez—dijo dándole una sonrisa algo triste.
La vio pestañeando sorprendido.
¿Lo estaba rechazando?
Era menos doloroso de lo que pensó. Ya saben, había vivido gran parte de la vida siendo rechazado, pero estar enamorado de Kyoko-chan era diferente, pensó que la idea de ser rechazado, dolería mucho. Pero era extrañamente tranquilizador también.
—Ya que Tsuna-kun está comenzando a tener sentimientos por Charlotte-san, como ella también los está teniendo—musita viendo al cielo.
Eso lo congela a él.
¿QUÉ RAYOS?
Quiere negarlo, pero para su horror, su híper intuición le dice que Kyoko no está equivocada. No es solo eso, ya había admitido frente a Enma estar confundido, este señalando sobre una posibilidad, que se había negado a sentir. Pero cuando la había visto de nuevo, como sus llamas saltaron ansiosas a pesar den haber pasado tanto sin verla, o como sus llamas igualmente saltaron celosas cuando la vio junto a Enma ese día.
Gruño con ambas manos sobre su cabeza.
No entendía.
¿Cuándo paso?
¿Cómo?
Él siempre amo a Kyoko-chan, o tal vez no era amor, pero siempre le gusto la chica. Siempre fue amable con él, no lo trato mal como el resto de sus compañeros, pero ahora…la imagen alocada de Charlotte, con todos sus defectos y virtudes, eran lo que su llama reclamaba.
Y su llama era la representación de sus deseos.
—Estoy jodido—musito aceptando que si tenía sentimientos por su mejor amiga, estaba condenado.
Kyoko solo sonrió con tranquilidad.
—Creo que hacen una linda pareja—admitió ahora apoyándolo, aunque parecía algo adolorida.
Al parecer no era el único que había desarrollado sentimientos por el otro, tal vez si hubiera sido antes…
NO, grito su mente.
En un mundo donde Charlotte existiera, fuera de lejos su conexión con sus antepasados, irremediablemente estarían destinados a sentir algo por el otro.
O eso sentía.
Suspiro.
Estar enamorado, suponiendo que eso era, era muy complicado. Con suerte era un enamoramiento que pasaría, su llama pareció burlarse ante lo ridículo que parecía esa escusa, ni el mismo se creyó.
El resto del almuerzo la pasó en silencio, creía que sería la última vez en un largo tiempo.
.
Raen se había metido al club de Béisbol, lo confirmo cuando le vio con Yamamoto emocionada y un traje especial. Quiso chillar indignada, esa zorra la trataba mal, pero con Yamamoto estaba con las mejillas atolondradas. No era por que fueran el mismo elemento, la lluvia del cielo era la calma y lavaba a los demás, la lluvia en el océano era similar a la combinación de la tormenta y la lluvia, fuerte, imponente, que controla las olas con su fuerte viento.
Ambos eran opuestos.
Por eso la chica parecía jodidamente encantada con Yamamoto. Quien parecía ser igual de amable con todos, comentando sobre entrenar en espadas algún otro día.
—Esa perra—gruño con las manos en sus caderas.
Al menos sus llamas se sentían emocionadas, por lo que la dejo tranquila. No eran mejores amigas, mucho menos cercanas…pero aunque esta la odiara, no la atormentaría, que hiciera lo que quisiera. Además una parte de ella parecía feliz, Raen siempre alejaba a todos los chicos, pero ahora se mostraba interesante.
Si eso le hacía feliz, ella lo respetaba.
Hablando de posibles parejas.
Giro a ver el tejado, donde ahora Tsuna y Kyoko debían estar juntos.
Besándose.
Hizo expresión de asco.
Esquivo rápidamente una tofa de Hibari, antes de salir corriendo y gritando que la batalla era en la tarde, pero este no la ignoro. Chillo cuando un poco de sangre salió de su mejilla, corriendo como loca al lado de Gokudera, quien aún intentaba escapar de la loca amiga de Enma.
Al final tanto Gokudera como ella, gritaron al final del receso cuando los arrinconaron.
.
Cuando escucho el final de las clases, se paralizo en su asiento y vio la puerta como si fuera su sentencia de muerte. Rápidamente se puso de pie y camino a la ventana abriéndola de golpe, atrayendo la atención de todos, quienes aún no salían, ni comprendían como estuvo de pie tan rápido. Pobres estúpidos, no entendían que era alguien condenada a la horca. Eran cuatro pisos al suelo, pero esa muerte era más piadosa que la que tendría.
Iba a saltar, cuando rápidamente Enma llego a su lado y sujeto su brazo impidiendo que saltara.
Lo vio enojada.
Que no entendía que iba a morir.
—¿Qué rayos haces?—lucia bastante perturbador de verla en una especie de suicidio.
No era suicidio, pensaba saltar al árbol cercano, eso amortiguaría su caída, vale obtendría raspones pero iba a sobrevivir. Al lado del chico, para su completo fastidio, aparecieron Tsuna, Gokudera, Yamamoto, Chrome y Kyoko viéndola igual de preocupados.
No sabían que no tenía tiempo.
El verdugo venía por ella.
—Estoy salvando mi trasero—gimió intentando soltarse.
Pero el chico la mantuvo con fuerza en su mano.
Entonces la puerta del salón se abrió, ella soltó un chillido mientras se volvía pálida como el papel. Hibari Kyoya estaba en la entrada, con las tofas listas para asesinarla. Se soltó bruscamente de Enma y salto por la ventana sin que nadie pudiera detenerla. Sus llamas del océano brillaron antes de llegar al suelo, lo que la hizo que la caída fuera mínima.
Pero no bien puesto los pies en el suelo, comenzó a correr como si su vida dependiera de ellos. Pues cuando vio sobre su hombro, noto al chico saltar también siguiéndola. De forma tranquila, como si no fuera nada de otro mundo.
Como si hubiera visto un fantasma, acelero sus pasos congelando el camino detrás de ella, con la esperanza que eso lo retrasara. Aun así su pelea con Yuki, parecía haberlo especializado en el ataque del hielo, porque corría como si nada detrás de ella.
Chillo nuevamente.
No fue hasta que llegaron a un parque algo solitario, que activo el anillo en su mano, quien ahora brillo mostrando sus guantes y botas en su cuerpo. Al voltearse todo fue más claro y no le costó alzar la mano, para detener el ataque de Hibari. Sus ojos se entrecerraron un poco, al ver como aun así con su fuerza mejorada, debía presionar la tofa para que no le diera.
Vio los ojos del chico brillar emocionados.
—Por fin muestras tus colmillos…carnívoro—expreso este con ambas tofas listas y rodeadas de llamas de la nube.
Bueno la suerte que tenía, es que Hibari no era Tsuna, así que usar su poder…no era malo.
Dos corrientes de aire se formaron a sus lados, quienes extrajeron el agua de las plantas cercanas y pronto, la imagen de dos dragones formados por agua que la rodeaban, hicieron que una sonrisa apareciera en el rostro de Hibari, emocionados por la lucha.
Asintió.
Antes que la pelea iniciara.
.
Siete horas más tarde…
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Charlotte iba por la calle, gruñendo maldiciones al guardián de la nube de su mejor amigo. Siete horas, siete jodidas horas de batalla intensa por toda la ciudad. En realidad la batalla no hubiera terminado, si no hubiera congelado sus tofas y lograra acertarle una patada en la quijada. Este no había sido derrotado, pero había comentado que mañana tendrían un examen al cual no podía faltar. Al menos quería pensar que era por eso, el miserable bastardo había logrado que parte de su ropa fuera destruida, por lo que, aunque fuera un bastardo en la lucha, era un caballero.
Incluso le había dejado su saco, para que cubriera sus pechos. Además su falda estaba hecha tirones, mostrando un poco de su ropa interior, había perdido un zapato en medio de la lucha y sus medias presentaban cortes por todos lados. Los cortes de su piel no habían sanado, porque ese miserable había logrado que usara su llama al límite, como para usar los efectos curativos del vapor en ella.
Su cabello estaba despeinado y sus ojos cansados.
Había perdido la cena.
Eran las diez de la noche.
También había perdido su capítulo de Boku no hero academia.
Lagrimas salieron de sus ojos.
Lo peor es que sus guardianes probablemente ni lo hubieran notado, disfrutando sobre su ausencia y alegando, que estar cerca de ella era una tortura. No los había escuchado, pero era claro que nunca les agrado, no iba a cambiar de la noche a la mañana.
Detuvo sus pasos frente a su hogar, porque frente a ella en la casa de Tsuna, este había salido aparentemente a tirar la basura.
Sus ojos se toparon.
Quiso huir, hacerse un agujero en alguna parte del planeta, ocultarse y no salir nunca más, no solo lo había estado evitando, no quería verlo. Bueno si quería verlo, mucho, ese era su jodido problema. Debía estar esquivando su mirada, haciendo el papel de perra para que este se alejara, pero en su lugar, lo miraba con ojos sorprendidos.
Sus llamas clamaron por el chico.
Las hizo callar mentalmente.
De pronto pareció que los ojos de Tsuna procesaron lo que pasaba, ya que se acercó asustado a su lado.
—¿Qué te paso?—pregunto preocupado viéndola fijamente.
Su frente se sombreo de azul al recordarlo.
—Hibari-san—musito por bajo y con aura derrotada.
Este rápidamente frunció el ceño, antes de tomarla por la muñeca, haciendo que su interior se agitara inconscientemente. El chico la llevo a su casa, lo cual era bueno, no sabía si quería volver a la suya. Cuando mamá la vio, soltó un chillido asustado antes de decirle que le prepararía un baño. Antes que se diera cuenta, estaba en medio del baño de agua caliente, con I-pin y Lambo con esta, alegres de volverla a ver en casa.
Sonrió.
Aunque no decía nada, los niños la mantenían siempre tranquila.
Se había sonrojado como un tomate, cuando entre las ropas que le habían prestado, había un pantalón holgado negro y una camisa naranja, que le pertenecían a Tsuna. Lambo había preguntado varias veces que le sucedía y por qué estaba tan roja.
La comida igualmente paso silenciosa, pero agradeció los apapachos de mamá, cuando decía que se había ido por mucho tiempo. Incluso Reborn sentado no comento mucho sobre su aspecto, algo nuevo ya que ese bastardo siempre le jodia la existencia.
—Puedes quedarte todo lo que quieras Lotte-chan—había dicho mamá dándole un abrazo cariñoso.
Asintió con una sonrisa leve, antes que estuviera metida en la habitación de Tsuna, sobre su cama abrazando sus rodillas. Su amigo se había ido a bañar y le había prestado su recamara para dormir. Este había dicho algo sobre dormir en el suelo o en la sala, lo había ignorado con la mirada perdida.
¿Ya saldría con Kyoko?
Tal vez no fue buena idea quedarse.
La sola imagen de ambos castaños besándose, hizo que gimiera en su lugar. Era una estúpida, sabía que era lo mejor para Tsuna, pero igualmente era una estúpida.
La puerta se abrió y dejo la almohada de lado, que alguien la viera dándose golpes como ella lo estaba haciendo, la enviaría a un psiquiatra.
Se tensó cuando vio la imagen de Tsuna por la puerta.
—Vine por una manta, Reborn se está quejando de no poder dormir aquí también—
Hablaba tan natural y se movía igual que siempre a su lado, le fastidio, solo ella se estaba volviendo loca. Bueno ella siempre había sido más sentimental. Aun así le hubiera gustado un poco de reacción de parte del chico.
Gruño por dentro, sus llamas también parecían indignadas.
Justo antes que estuviera fuera de la habitación, su boca la traiciono.
—¿Me odias?—
Lo que ella había odiado, era la tristeza de su voz, era tan patética.
El cuerpo de su amigo se giró para verla incrédulo, antes que su ceño se frunciera.
—Podría preguntarte lo mismo, en realidad tu eres quien me evita como la peste—su voz sonaba algo dolida.
Quiso ser sincera.
Te evito porque me gustas, mucho, mucho más de lo que puedo controlar. El océano es uno de los elementos más posesivos de las llamas, verte con Kyoko me mata, así que pensé en alejarme antes que te llevara a la esquina de algún lugar y te violara, has visto lo sumiso que eres a veces, es adorable. Aunque en realidad que seas fuerte, también me pone caliente.
.
.
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Ni de coña.
Así que se fue por la parte más arriba de la verdad, que era verdad, pero que apenas si tenía que ver con sus decisiones.
—Soy parte de la mafia Tsuna, tu no quieres a la mafia…además te mentí, pensé que te enojarías conmigo—murmuro lo que en realidad, era una parte bastante importante.
Había tenido mucho miedo.
Escucho al chico suspirar y de pronto, a su lado en la cama, Tsuna tomo asiento con tranquilidad. La cercanía de sus llamas, que no hubiera nadie más, la hizo revolverse de emoción.
Su mente tenía una imagen muy fuerte, de ella besando al chico en esta misma cama.
¿Podría volverlo a repetir?
No si salía con Kyoko.
Se desinflo ante el pensamiento.
—No me gusta la mafia, aun así gracias a ellos tengo grandes amigos a mi alrededor—musito con una leve sonrisa pensando en sus guardianes—realmente me sorprendió que formaras parte de la mafia, aunque después de pensarlo no tanto, atraigo a esa clase de personas—añadió divertido.
Quiso decirle que le atraía, claro que sí. Pero no con ese tipo de atracción, para ella era otro tipo más fuerte de atracción.
—Yo tampoco te dije que era de la familia Vongola, así que también me disculpo por no ser sincero, pero en realidad no tengo nada en contra de ti—hablo viéndola con esos grandes ojos castaños—eres mi mejor amiga Lotte, no importa que suceda siempre vamos a ser amigos—añadió con una gran sonrisa.
Su interior se congelo.
Friendzone.
Su corazón se partió en dos cómicamente, antes que su interior llorara acido.
Pero de pronto, una estúpida y lastimera parte en sus llamas, dijo que de esa forma siempre podría estar al lado de Tsuna. Puede que lo quisiera con algo más fuerte, que sintiera un gran amor por el chico y no quisiera separarse de él nunca.
Tsuna la quería como amigos.
Si eso hacía feliz a Tsuna.
Tomo aire antes de suspirar.
Puso una mano sobre la del chico, que salto un poco ante el contacto y se sonrojo, siempre tímido ante ella, u otra chica. Al menos como mejor amiga, tendría varios privilegios, no todo estaba perdido.
Giro a verlo con una muy leve sonrisa, pero con toda la sinceridad que podía reunir.
—Siempre—le dijo con emoción.
Entonces el chico también sonrió.
Dolía.
Pero ver a Tsuna sonreír, lo valdría.
Continuara…
:D
Nota:
Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.
Sayonara sexys lectores.
