Katekyo no me pertenece.

Capítulo 12: Oscuridad.

Tsuna está aprendiendo sobre sentimientos, por lo cual le cuesta comprender que paso para dejar de querer a Kyoko y pasar a tener sentimientos por Charlotte. Ambas chicas físicamente son muy atractivas, pero mientras Kyoko es lo más cercano a un ángel en la tierra, Charlotte…ella es complicada. La observa dormir detenidamente sobre su cama, abrazando con fuerza la almohada, babeándola y con el cabello alborotado. La imagen es algo adorable, lo cual le hace ver, que definitivamente hay algo mal con su cabeza.

Suspira.

Siempre elegía personas complicadas como intereses amorosos.

—Deja de verla así Dame-Tsuna—indico Reborn apareciendo.

¿Importaba?

Su tutor siempre aparecía de lugares extraños.

Lo vio aun resentido, por todo el asunto en que lo metió. Ya saben, hubiera sido más fácil si este le dijera que su amiga estaba involucrada en algo con la mafia. No es que le molestara, Charlotte era Charlotte indiferentemente de la familia que pertenecía.

Al igual que él.

Al igual que sus amigos.

Pero hubiera sido más fácil de entender.

—Si no dejas de verle de forma tan cursi, descubrirá tus sentimientos—explico ocasionando que se descuidara y chillara por bajo.

Su amiga no se despertó por suerte.

Aun así.

Le dio una mala mirada al tutor, que parecía divertido. No quiso preguntarle cómo o cuando, ya que apenas ayer él había descubierto que tal vez, podría sentir algo por su amiga. Pero obviamente este debió notarlo desde antes, lo cual hizo que se escalofriara.

¿Había sido tan obvio?

El grito de su madre desde el piso de abajo, le hizo salir de la incómoda situación. Aunque se sorprendió que al bajar, tuvieran una visita.

—¡Dino-san!—exclamo con la boca abierta.

El hombre rubio de la mafia, con Romario a su lado (porque si no era un completo inútil) sonrió emocionado de volver a ver a su hermano menor.

Entonces comprendió.

Que la mafia siempre parecía seguirlo.

.

Había dormido como en el cielo, la cama de Tsuna era la mejor de todas. Puede que fuera por sus sentimientos, que hacían que se sonrojara de forma pervertida, al sentir el olor de la fragancia del chico. Sabía que este tenía novia, bueno, interés de novia en Kyoko y prácticamente la había mandado ayer a la Friendzone. Pero su cuerpo era otro mundo, que había puesto a Tsuna como el chico que necesitaba y este funcionaba así, por instinto.

Se imaginó al chico abrazándola y besándola como en la cita falsa hace algunos días, que parecía una eternidad por todo lo pasado.

Pero aun lo sentía.

Sobre su piel.

Ese cosquilleo.

Se despertó con una sonrisa tontorrona. Estaba en la Friendzone, pero sentía calor con solo pensar en el chico. Aun con la ropa de este, bajo al primer piso, debía regresar pronto a casa. Cordelia le había informado, antes que peleara con Hibari por mensaje de texto, que aparecer el resto de sus guardianes llegaría esa tarde para mayor protección. También algo sobre que su abuela se había reunido con el noveno Vongola.

Esperaba todo saliera bien.

Detuvo sus pasos al entrar al salón y ver, a dos personas, que no conocía.

Rio nerviosa.

Entonces las presentaciones comenzaron.

—Mi nombre es Dino Cavallone, este es uno de mis subordinados, Romario—se presentó el rubio con una sonrisa adorable.

Cielo.

Su llama era la del cielo, sus propias llamas parecían reconocerlo al estar tanto tiempo con Tsuna.

Además.

Un cielo bastante atractivo.

Se sonrojo cuando al darle la mano, este le dio un beso en esta. Estaba acostumbrada a la falta de vergüenza de su persona, pero los detalles caballerosos, aun le hacían saltar emocionada.

Sonrió embobada.

Escucho un gemido de parte de Tsuna a su lado, pero era muy leve y le restó importancia.

—Mi nombre es Charlotte Evans, soy la futura jefa de la familia Lougthy y si no me equivoco, eres de una familia unida a los Vongola—no es que no conociera a los Vongola, solo que no estaba del todo familiarizada con la mafia.

Pensó que si hubiera prestado más atención, todo pudo haber sido más fácil.

Que recordara a Dino es que su nombre le había parecido gracioso, claro que no lo comento en voz alta. Este pareció encantado de ser reconocido y asintió emocionado.

Guapo.

Amable.

Caballeroso.

Sus ojos brillaron por interés.

—Este sujeto parece de un juego Otome—le susurro a Tsuna emocionada, pero este en lugar de emocionarse, vio de forma molesta a Dino.

Quien se congelo ante la mirada de ira de su querido hermano menor.

Pero ella dejo de ver el intercambio de miradas enojadas de Tsuna y las intimidadas de Dino. Ella estaba en un mundo rodeada por comida, donde le obligaba a Dino que le sirviera más. Vale que ella amaba la comida, pero la idea de dominar a un chico como este, era interesante. Ella no solía tener pensamientos así, solo con chicos de anime o video juegos, pero este Dino estaba en su lista de top 10 de chicos violables.

Dejo sus pensamientos pervertidos de lado, antes de verlo confusa.

¿Qué hacía Dino ahí?

—¿T-Tsuna?—tartamudeo Dino, encogiéndose más en su lugar.

Ella giro a ver a Tsuna sin comprender que pasaba, había entendido que sus emociones por el chico, hacían que su lectura fuera menos fiable. Porque ella podía sentirlo lleno de celos a su persona, lo cual no tenía sentido porque este quería a Kyoko. Dicto que ya no podría leerlo sin que su juicio le juzgara. Pero aun así, la mirada del chico era intimidante.

Un digno decimo Vongola.

Mil veces más caliente que Dino.

Vio al otro lado del salón, a Reborn sonreír cuando la mamá de Tsuna le daba un poco más de té.

.

No estaba celoso, simplemente estaba irritado por algún motivo con Dino, su aliado que lo había ayudado en innumerables batallas. No es que tuviera algún sentido para estar irritado con Dino, pero el verlo besar a Charlotte en la mano, había hecho que algo dentro de él, literalmente, explotara. Sus llamas parecían tener vida propia y golpearlo en su mente, diciéndole que no dejara su propiedad a otro cielo. Hace mucho una vez en una competencia, había estado asustado que Dino se llevara a Kyoko y se había puesto celoso, pero ahora, era mil veces peor.

Quería tomarlo por el cuello y estamparlo contra la pared.

Sonrió de forma amenazante, causando que Dino se escalofriara aún más.

"Deja que se acerque y lo quemaremos"

Sus llamas eran la representación de sus pensamientos, sentimientos, buenos o malos.

Dejo de intentar matarlos, cuando este expuso lo que lo atrajo aquí.

—La familia Salazar también declaro guerra contra los Vongola—hablo Charlotte con expresión seria.

Tsuna se distrajo un poco con eso, está siempre era alegre y divertida, pero cuando hablaban sobre asuntos de la mafia, un aura seria y decidida le rodeaba.

Era sexy.

Se sonrojo mentalmente, antes de toser incómodo.

La mafia.

Cierto.

Nadie excepto Reborn pareció notar esto, su tutor le dio una mirada divertida y lo fulmino para que se callara.

—Hace unas horas se hizo el acuerdo entre la familia Lougthy con el Noveno Vongola, sobre una alianza…por lo tanto la declaración de guerra anterior que lanzo la familia Salazar, ahora se extenderá a los Vongola—musito Dino algo preocupado.

Guerra.

Vio a Charlotte apretar los puños, pensando seriamente. Entrecerró los ojos al sentir sus llamas algo alteradas.

—Pero los Vongola son la familia más fuerte de la mafia, también sabemos que la familia de Lotte tiene una fuerza monstruosa—señalo algo confundido.

Reborn y Dino se vieron de reojo.

—Los Salazar también son una familia problemática Dame-Tsuna—expreso Reborn con tranquilidad—tienen gran parte del océano Pacifico y el Atlántico en su posesión, aun así no ganarían a los Vongola, pero eso no quita que sean una piedra muy molesta en el zapato—

Ya entendía.

—Pero tengo una pregunta más importante—cuestiono Dino con expresión de mortal seriedad.

Todos lo vieron.

Este vio a Tsuna.

—¿Cuándo conseguiste novia hermanito?—hablo señalando a Charlotte en el momento que su madre entraba.

Esta chillo de deleite, al tiempo que Charlotte se ahogaba con su propia saliva, él gritaba avergonzado y Reborn sonreía de manera descarada. Después su madre comento sobre hijos de ojos azules como su abuelo y su futura yerna, Charlotte estaba roja mientras esta la abrazaba y él miro a Dino con una sonrisa maquiavélica.

Este se ocultó, sabiamente, detrás de Romario.

.

La primera impresión de Dino como un chico caliente, se esfumo cuando jugo con sus ya inestables sentimientos, además, mamá ahora la llamaba hija y eso a ella le mataba, porque no era verdad. Tsuna y ella intentaron convencerla de lo contrario, pero esta ya no los escuchaba, así que la dejaron fantasear mientras ellos se fueron de camino a clases como de costumbre. El silencio era algo incómodo por lo vivido, Tsuna debía estar molesto por que dijeran algo sobre ellos. Si mamá sabía que se habían besado, se hubiera puesto peor.

Beso.

Sus mejillas se sonrojaron.

No habían estado mucho tiempo a solas desde la cita falsa, luego de eso, las batallas, todo, parecía una eternidad en lugar de unos días.

¿Qué pensaría Tsuna de ella?

No importaba.

Debía volver a su reto.

Juntar a Tsuna x Kyoko.

Eso haría feliz a su amigo.

—Nee Tuna-boy—le llamo y este volteo, algo sonrojado, pensando probablemente en Kyoko—Listo para mi siguiente plan para que tengas una nueva cita con Kyoko-chan—le cuestiono con una sonrisa algo falsa, no quería hacerlo, pero debía.

Este pareció confundido, antes que la comprensión y la irritación brillaran en sus ojos.

Ve.

Ella estaba viendo mal al chico en su interior por sus sentimientos, no sabía que eso era posible, debería hablarlo con su abuela.

—Lotte deberíamos ir a jugar a los video juegos en la tarde, abrieron un nuevo centro en la ciudad—hablo totalmente fuera del tema.

¿Are?

Pestañeo confundida del cambio radical del tema.

—Tuna-boy, pero Kyoko-chan y tu…—

—También escuche sobre una nueva edición del Zelda, algo sobre una expansión, deberemos probarla rápidamente—

—¡Tuna-boy!—

Sus reproches eran ignorados, este caminando tranquilamente.

—También escuche sobre una nueva heladería—añadió rápidamente.

¿Nueva heladería?

Sus ojos brillaron ante la mención de comida. Sus manos se juntaron rápidamente frente a ella y acerco su rostro al chico, que en lugar de alejarse como antes o sonrojarse, solo siguió sonriendo como si estuviera complacido de su reacción.

Pero no importaba.

Comida.

Deliciosa comida.

Helados.

—Vamos después de clases, yo invito—dijo con una sonrisa amable.

Ella chillo antes de lanzarse para abrazarlo por el cuello sin importarle nada más, comida gratis por Tsuna, estaba en medio de su cielo personal. Sin importar que este le molestara, le planto un sonoro beso en la mejilla y se alejó antes de saltar emocionada camino a clases.

El sonrojo en su rostro.

Debía ser por el calor.

Tsuna era raro.

.

Sus amigos se extrañaron cuando Tsuna llego a clases con una cara algo tonta y Charlotte gritando sobre helado por todas partes. En realidad tanto Gokudera como Yamamoto, estaban aliviados de ver que ambos habían regresado a la normalidad, desde el día anterior había una tensión entre ambos, que habían puesto a Tsuna de mal humor y ahora, lucia como si nada. Este llego a saludarlos con una sonrisa algo soñadora, causando que los dos guardianes se vieran confundidos.

—¿Qué crees que le ha pasado?—le dijo Yamamoto a su lado.

Gokudera se encogió de hombros igual de sorprendido.

Tsuna era el jefe de ambos, el líder de la familia y el cielo que había reclamado ambos elementos, pero aun así, nunca terminaban de comprenderlo.

Vieron fijamente cuando Tsuna atajo a Charlotte por el cuello, cuando pasaba de su anterior asiento en dirección donde estaba sentada con Enma el día anterior. Esta lo vio confundido sobre su hombro, pero la mirada de felicidad de Tsuna, había cambiado por una de seriedad.

—¿Qué sucede Tuna-boy?—pregunto esta de forma inocente.

Yamamoto solo rio nervioso deteniendo a Gokudera, que siempre parecía querer irse sobre la chica, cuando esta le llamaba a Tsuna así.

Aunque llevaran meses en eso, este seguía saltando.

A Yamamoto le gustaba Charlotte, no como chica, si no como una hermana menor algo molesta. La chica era buena en los video juegos, comía como cerdo en el restaurante de su padre y siempre tenía sonrisas bonitas para los demás. Había notado que aunque Gokudera se quejara con esta cada cinco minutos, este también había empezado a quererla como una mascota.

Tsuna quería mucho a Charlotte, por lo que ambos también la querían.

Pero ver la expresión de Tsuna seria, les hizo mirar todo confundido.

—Vas a volver a sentarte donde siempre—le ordeno de forma muy seria, causando que ambos y Charlotte abrieran la boca incrédulos.

Había sido una orden.

Clara, llena de autoridad que no aceptaba rechazos.

Los ojos de Charlotte se entrecerraron peligrosamente y quiso meterse entre ambos, para que no hubiera un problema mayor.

Ante su incredulidad, la chica suspiro tomando asiento y dándole una mirada de "¿Feliz ahora?" a Tsuna, quien solo volvió a sonreír de manera, un poco engreída, algo poco común en él.

Giro a ver a Gokudera, que parecía igual de confundido que él y Chrome a su lado, que acababa de llegar, pestañeaba confundida.

—¿Desde cuándo el décimo y esa mocosa son pareja?—gruño Gokudera por bajo a su lado.

Tanto Chrome como él, solo se encogieron de hombros, igual de confundidos que los demás. Pero si Yamamoto pensaba un poco, supuso que eso explicaba las miradas alegres de Tsuna, siempre que Charlotte irrumpía en su habitación para ver alguna película.

Vaya.

Eso tendría mucho sentido.

.

Tsuna sabía que algo estaba mal con sus guardianes, en medio del receso, había notado la mirada de todos sobre su persona, quienes lo veían fijamente y apenas hablaba con Charlotte, se veían entre ellos y sonreían. Incluso Ryohei que parecía algo resentido con él, dijo sobre que Kyoko-chan ya lo había mencionado.

¿Mencionado qué?

Charlotte le pregunto a este sobre algo relacionado con Hana, este solo se sonrojo como un tomate y comenzó a reírse histéricamente. Hana y Kyoko ese día no los acompañaron y Tsuna suponía por qué. Aun así sus guardianes seguían viéndolo de esa forma, que le daba muchos nervios.

Su amiga había estado revisando el teléfono, antes de gemir por bajo, toda su atención se fue a la chica, ignorando las miradas divertidas de sus amigos.

—¿Sucede algo Lotte?—le pregunto preocupado.

Esta asintió.

—Se supone que Cordelia me estará esperando para recoger al resto de mis guardianes. Pero no puedo faltar a clases o Hibari me morderá hasta la muerte por otra ausencia—gimió hecha un puño en su lugar.

Eso es cierto.

El guardián de la nube estaba en contra de la falta escolar y Charlotte, ya había pasado el extremo de lo permitido hace mucho.

Iba a decir algo, pero una voz lo detuvo.

—No se preocupe mi señora, yo iré por usted—dijo Gokudera con voz emocionada.

Ambos se paralizaron, Charlotte viendo horrorizada al albino, mientras que él no comprendía que sucedía. Habían notado las miradas algo agrias del chico a Lotte durante el día, pero antes de llegar al techo, este solo había suspirado y asentido, como si por fin aceptara algo.

Pero ahora…

¿Qué pasaba?

—¿Mi señora?—pregunto Lotte con una ceja arriba, sin comprender.

Gokudera asintió.

—Pese que no te agradaba—

—Sé que tuvimos un inicio difícil, pero ahora que sé que esta con el décimo, tengo que cambiar mi trato hacia usted—

—Pero siempre estuve con Tsuna—

—Bueno eso no importa ahora mi señora, yo iré por usted y atenderé bien a sus guardianes—

Charlotte asintió confundida, del nuevo trato de Gokudera, mientras de largo Yamamoto estaba aguantando la risa. En cambio él estaba rojo como un tomate. Tsuna había comprendido bien la mirada de Gokudera y por fin, entendido al resto de sus guardianes.

Vio a su amiga esconderse detrás de él, sobre la emoción de Gokudera sobre compartir su comida, algo que nunca antes hizo.

Esta temblaba y él se rio.

Aunque un mal presentimiento le inundo.

.

Cordelia estaba segura que alguien la seguía, lo había notado mucho antes que el molesto guardián de la tormenta del Vongola apareciera. Vale que estaba algo distraída por el asunto de Charlotte sobre su batalla, sobre la nueva faceta de la chica como líder y muchas otras cosas.

No importaba.

Detuvo sus pasos.

Merlín quien había estado charlando con Gokudera, también se detuvieron confundidos, cuando ella apretó los ojos a una imagen frente a ella.

No lo había notado antes, pero ahora, una fuerte llama de la lluvia, brillaba desde un callejón. Quiso invocar su tridente, pero el golpe llego sorprendiéndola antes que pudiera apagar la llama del sujeto.

Un ataque.

.

Cuando llego corriendo junto con Tsuna y Yamamoto ante la llamada de alerta de Gokudera, quedo paralizada ante lo que vio, su cuerpo se negó a responder y sus ojos se abrieron de incredulidad. No solo Gokudera se encontraba en el suelo herido, al lado de un aturdido Merlín, en las manos de ese sujeto…ese sujeto. Era un hombre de dos metros de altura, musculoso, sin cabello y con una mirada fría que combinaba entre sus ropas negras. Pero la mano que estaba extendida, estaba su guardián del mar.

Cordelia.

Su cuerpo estaba lleno de heridas y su mirada era feroz aun a pesar del miedo, todos temen a la muerte, la fría Cordelia no era diferente.

Ese hombre iba a matarla.

El hombre volteo a verla, pero sus ojos estaban puestos en Cordelia, quien le daba una mirada de incredulidad. Su mar estaba agitado de nervios y sus ojos parecían decirle que huyera.

¿Huir?

Ella era la candidata principal y única a ser la décima Lougthy, si bien no lo era oficialmente, tanto Cordelia como los otros guardianes, estaban reclamados bajo sus llamas, eran su familia, incluso aunque la odiaran. Pero ese sujeto estaba lastimando a su mar, su propiedad, como si ella no estuviera ahí.

Lastimo a su llama del mar.

Bajo su ala.

Entonces, todo se volvió negro, antes que dentro de las profundidades de su mente, la oscuridad la consumiera y ella la dejara libremente. Porque el océano es hermoso por fuera, pero dentro de este, se ocultan las criaturas más peligrosas que ningún ser humano ha visto.

.

Tsuna no había tenido la capacidad de procesar todo, cuando una llamarada los lanzo a él y a Yamamoto al suelo de espaldas. Con dificultad se medió incorporo, para que sus ojos se abrieran sorprendidos ante la imagen de Charlotte frente a él. Aún tenía su cuerpo, tenía su rostro y tenía el uniforme de preparatoria. Pero el rostro siempre sonriente o en ocasiones preocupado, había cambiado a una máscara de odio puro. Sus ojos parecían más oscuros, su cabello se levantaba de forma amenazante y la llama de su voluntad, ondeaba peligrosamente agitada en su frente.

¿Charlotte?

El sujeto que sujetaba a Cordelia, sonrió maliciosamente tirando a la chica con fuerza contra una pared. La vio gemir mientras caía de cara, movimiento que Charlotte también siguió y sus ojos brillaron aún más peligrosos.

—Muéstrame el poder de tu llama perra—le dijo el hombre que mostraba una llama peligrosa de tormenta en su cuerpo.

Quiso levantarse para ayudar a su amiga, pero se detuvo.

Una presión comenzó a cubrirlo, pero no solo a él, todos en él, ahora, campo de batalla se habían paralizado. Además un frio se alzaba en el aire, todo parecía difícil de describir, excepto como la sed de sangre.

Entonces Charlotte alzo la palma de su mano, haciendo un ligero movimiento con sus dedos bastante simple. De la nada corrientes de aire, no, corrientes de agua aparecieron alrededor del sujeto. Pero el hombre no pudo huir, ya que la distracción no lo hizo ver, como del suelo, pilares puntiagudos de hielo salían de la nada y con una velocidad imposible de esquivar.

Sus ojos se abrieron de incredulidad, cuando los pilares habían atravesado al hombre por sus piernas, brazos y una peligrosa en su costado derecho.

La sangre salpico alrededor, incluso un poco cayó sobre Charlotte, quien no se movió dándole un aspecto más intimidante.

El hombre gimió escupiendo sangre de forma grotesca, pero su respiración inquieta mostro que no estaba muerto.

Entonces Charlotte dio un paso, pero apenas puso el pie en el suelo, este pareció hundirse un poco, al igual que cuando dio otro paso. Nadie decía nada, notaba la incredulidad en el resto de los demás presentes, incluso Yamamoto a su lado estaba temblando un poco, sus instintos asesinos debían gritarle lo mismo que su súper intuición. Charlotte mataría ese hombre, pero no parecía darle una muerte pacífica.

Los ojos de Charlotte no abandonaron a los de ese sujeto, estando tan cerca de él que sus rostros estaban a diez centímetros.

—Tocaste a mi mar y a mi Vapor…tocaste dos elementos que están reclamados por mi océano—su voz no era la adorable, la infantil o incluso la de hacer rabietas.

Parecía deformada.

Con un toque de psicosis, que le hizo paralizarse.

Porque Charlotte sonrió, pero no una sonrisa adorable de su parte, era una fría llena de deseo de sangre. Esta tomo el mentón del sujeto, con fuerza por la forma en que la piel se deformaba entre sus dedos, que ahora tenían sangre de la boca del sujeto.

Este parecía paralizado, con ojos llenos de temor.

Aceptando que estaba, delante de un ejecutor.

—Romperé cada hueso de tu cuerpo, luego te arrancare cada centímetro de piel y destruiré tus ojos con mis manos…te dejare la lengua para escuchar tus gemidos de dolor suplicando que te mate, pero no lo hare, porque no estaré satisfecha…cada día, cada hora, una tortura hasta que me canse…luego, te dejare vivir con estacas en todo tu cuerpo y bañare todo tu cuerpo en veneno—musito con la sonrisa aun perturbadora en su rostro.

¿Charlotte?

Esa no era Charlotte.

Esta imagen asesina y bastante perturbadora, no podía ser su amiga.

Charlotte chasqueo los dedos y un grito adolorido salió de la boca del hombre, bajo la vista para ver como su pierna derecha, en su muslo, parecía ser aplastada por una fuerza invisible y deformar esta parte del cuerpo.

—El poder principal del océano, es la presión, dentro de sus profundidades existe mucha presión por falta de aire—murmuro una voz a su lado.

Giro para ver como Merlín se había acercado en algún momento, arrastrando a Gokudera que lo lanzo contra Yamamoto. Aun así sus ojos no dejaban de ver a Charlotte, cambiando a Cordelia que estaba paralizada al otro lado de la calle.

Pero no podían ir por esta.

Porque frente ambos estaba Charlotte, quien parecía gozar, dado su sonrisa.

—Este es la condena de los océanos, si bien la personalidad de Charlotte es juguetona, dentro de ella guarda una gran oscuridad que se alimenta de su deseo de sangre. Un elemento prioritario como el de ella, es tan posesivo con sus elementos adjuntos…aunque jamás pensé que la vería en este estado—susurro Merlín, claramente perturbado.

Lo comprendía.

Vio a Charlotte ahora chasquear nuevamente los dedos, con rostro de satisfacción, destruyendo la totalidad de los huesos de su mano izquierda.

Había escuchado algo de Reborn una vez, sobre como al ser el cielo, tendía a ser más protector con las llamas bajo su cuidado. Por eso si bien siempre se preocupaba por sus amigos, con sus guardianes era diferente, eran sus guardianes, su familia, eran las llamas que mejor reconocía y que cuidaba con cariño.

Pero Charlotte.

No solo debía sentir lo mismo, a pesar que sus guardianes no le mostraban respeto del todo, también había liberado una psicópata de su interior sedienta de sangre.

—Debemos detenerla—le dijo a Merlín, quien al voltearse lucia preocupado.

—Cualquiera que se acerque ahora, será arrastrado a su ira—

Tsuna chasqueo, ignorando el temblor en todo su cuerpo, antes de levantarse y caminar en su dirección. Vio como Yamamoto negaba con la cabeza, pero aún demasiado impresionado y asustado para sostenerle a tiempo. Por suerte Gokudera no podía moverse, ya que sería el primero en detenerlo de esa locura.

—C-Charlotte—tartamudeo a dos metros de distancia.

La sonrisa de la chica se congelo, antes de voltear a verlo sobre su hombro, chillo mentalmente. La presión de su mirada era lo peor, aun cuando había luchado contra tantos enemigos, no había visto mirada que prometiera más tortura en su vida.

Sus ojos se abrieron levemente, antes de voltear a ver nuevamente al sujeto empalado en Hielo.

—Mira lo que hiciste bastardo, por tu culpa Tsuna ahora me teme, te prometo la mayor de las tortura—hablo levantando la mano y que una cuchilla de hielo se materializara.

Vio sus intenciones, el ojo del sujeto.

Se movió rápidamente para detener su brazo, causando que la chica se congelara. No estaba en su modo híper, por lo que su fuerza no era tanta, pero esta parecía haberse congelado. Al tocarla en su brazo, sintió por fin las llamas de esta moverse inquietas en busca de sangre, pero también aún más adentro, unas llamas preocupadas y temerosas de lo que pasaba.

Presiono un poco más, los ojos de la chica lo vieron en advertencia.

Le dio miedo.

Pero no la dejaría sola.

—Lotte—le llamo con cariño, aunque sus manos aún estaban algo temblorosas—vamos a casa, aún tenemos una partida de Mario Kart que ganar—añadió con más tranquilidad.

El cuerpo de esta no se movió ni un milímetro.

Como si lo que dijera fuera aire vacío.

Pero se había detenido.

Eso era un punto a su favor.

—Toco a mis elementos Tsuna, nadie lastima a mi familia sin que le degollé viva—respondió con voz algo más baja y no tan perturbadora, ahora solo era seria y no brillaba con el toque maniático.

Era un buen inicio.

Le dio una ligera sonrisa, el miedo en su cuerpo se había ido al sentir sus llamas comenzar a responder a las suyas. Charlotte solo había estado asustada, liberando todo su poder, lo que provoco que esa parte homicida tomara todo el control, pero aún estaba ahí. Ella no le haría daño aun en ese estado.

Eso le hacía sentirse confiado.

No quería volver a luchar contra ella.

—Mamá preparo tu postre favorito—hablo haciendo que sus ojos comenzaran a dudar

—Mamá no me va querer—

—¿De qué hablas?—

Sin dificultad soltó su agarre y precioso la cuchilla de hielo en el ojo del sujeto, quien aulló de dolor y lo congelo. Más sangre salto en su rostro y sus ojos ahora oscuros lo voltearon a ver.

Se estremeció, pero permaneció firme.

—Incluso tu temes mi oscuridad…llévate a los demás…aun no acabo con este sujeto—musito viendo nuevamente al sujeto con ira asesina.

Bien.

Esto no funcionaba.

Plan B.

Rápidamente sus llamas, o lo que supuso era las llamas de su interior, intentaron razonar con esta, congelándola en su lugar. La sentía tensa ante su toque, que era bastante difícil. Ya le había dicho Reborn que las llamas del cielo y el océano, eran diferentes entre las demás, un grupo de familia que no congeniaban y por eso no podría reclamarlas dentro de su familia.

Pero eso la hizo detenerse, mientras sus ojos oscuros, comenzaban a brillar llenos de dudas.

—Todos los humanos tienen una parte de oscuridad en ellos, es su naturaleza, pero nuestra fuerza de voluntad recae en no pensar en esa oscuridad y ayudar a otros—hablo suavemente captando nuevamente los ojos de ella sobre los de él.

Le sonrió para tranquilizarla.

—No te tengo miedo Lotte, pero lo que haces no es correcto, vamos a casa para que limpies tu cuerpo y podamos cenar con todos—le dijo extendiendo una mano en su dirección.

Dejándola a su elección.

Los ojos de esta se abrieron ligeramente, entonces todo ese instinto asesino, disminuyo. La vio tambalearse un poco para estar frente a él, antes que sus ojos se llenaran de lágrimas y mostrara que había vuelto a la normalidad. Las lágrimas salieron de sus ojos por fin, al tiempo que los pilares de hielo desaparecían, dejando al hombre caer inconsciente al suelo de espaldas.

No despego los ojos de la chica.

Quien aun llorando tambaleo hasta sujetar con fuerza su camisa y soltar al llanto. Pero el llanto fue unos instante, hasta que sus llamas comenzaron a apagarse lentamente y la chica termino desmayada sobre sí.

Suspiro cuando al caer sentado al suelo, vio a la chica inconsciente sobre él, con el rastro de lágrimas en sus mejillas.

—Raen trae un equipo, hubo un ataque—fue la voz de Cordelia, algo cansada lejos de ellos, hablando por teléfono.

A su lado rápidamente llego Merlín, quien al asegurarse que su jefe estaba bien, noto al hombre en el suelo, que no se desangraba. Yamamoto lo siguió igual de confundido, Gokudera fue quien tomo asiento con dificultad a su lado, dándole una leve mirada a la chica dormida.

—Bueno está muy herido, pero sus heridas abiertas están selladas por hielo y le dará tiempo de venir a una ambulancia—explico Yamamoto viendo ahora impresionado a Charlotte.

Merlín también le dio una mirada confundida.

—Esa niña, al final pudo controlar parte de su situación, aunque…—le lanzo a él una mirada aún más preocupada—no creía que alguien pudiera calmar al océano, sin duda el vínculo de ambos es fuerte…muy a diferencia del resto de nosotros sus guardianes—añadió con algo de culpabilidad en sus palabras.

Tsuna negó, sin dejar de abrazar a la chica en sus brazos.

—Verlos a ustedes heridos desato una furia intensa, Lotte debe aprécialos mucho—hablo con una ligera sonrisa.

Ahora más calmado, que todo hubiera acabado.

El sujeto sonrió.

—Sin duda, ya entiendo que ve nuestra jefa en ti—

Continuara…

:D

Nota:

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Sayonara sexys lectores.