Katekyo no me pertenece.

Capítulo 13: Secuestro

Vale, Charlotte comienza a entender, que dejarse consumir por la oscuridad, no trae solo cosas malas. En retrospectiva haber pasado una semana completa en un hospital, con todo su cuerpo doliendo horrores sin poder levantarse, era malo, pero Tsuna había estado a su lado en todo momento, lo cual era un punto bueno. El chico había mostrado un lado algo posesivo cuando estaba cerca y aceptado contarle la historia de él, sobre cómo era un inútil y después llego Reborn, sobre luchas y aventuras, que parecían sueños a su lado. Todos los demás también solían visitarla. Así que de esa forma, el insoportable dolor fue pasable.

Además también había aprendido que intentar levantarse, quedar en el suelo cual tortuga y que Tsuna entrara en ese momento.

No era bueno.

Él chico la había visto con enojo y ella se había encogido en el lugar, antes que Gokudera a su lado se apresurara ayudarle.

Aún tenía miedo por el nuevo comportamiento de Gokudera a su lado, también porque siempre que le llamaba "mi señora", Tsuna bufaba antes de sonrojarse.

Algo había pasado ahí.

Yamamoto solía visitarla también, riendo sobre que ella era ajena a algo que no sabía. Kyoko-chan y Haru también habían ido a visitarla, la primera había tenido unas palabras con Tsuna antes de entrar, lo cual lanzo una ola de celos a su cuerpo, pero esto era bueno. La segunda solo reía nerviosa antes de irse sin verla mucho, también sentía que algo había pasado.

Ella debía retomar su plan apenas saliera del hospital.

El Kyoko x Tsuna era su ship después de todo.

Sorprendentemente, no solo Chrome y Ryohei también habían venido, la madre de Tsuna, Lambo, I-pin y Fuuta, hacían visitas constantes a su lugar. Hibari había venido cuando no estaba nadie, diciéndole que se recuperara para volver a luchar, ella solo asintió resignada. Enma había traído unos dulces y ella lo hubiera abrazado, si su cuerpo no se sintiera como una piedra.

De sus guardianes Cordelia era quien se la pasaba la mayor parte a su lado, no decía nada y a veces la fulminaba con la mirada, pero era su guardián personal. Suponía que su abuela le había delegado ayudarla. Merlín el más amable de sus guardianes con ella, también la visitaba y le había dado las gracias por ayudarles, lo que agradeció fue que no tocara su estado de psicosis a la hora de luchar.

Raen la había visitado varias veces, viéndola de reojo de forma recelosa, antes de asentir y aceptar traerle comida sin que ella lo pidiera. Mizu había terminado dormida en la silla en su visita, Yuuki había asentido en su dirección, antes de llevarse a la niña dormida.

El día de su salida fue cuando Dylan llegó a verle, haciendo que Cordelia suspira y ella pestañeara confundida, había pensado que sería Tsuna. Ella amaba a sus guardianes, pero claramente prefería la presencia de Tsuna.

—Mi hermana me dijo que la protegiste entrando en un estado medio psicópata—hablo sin pelos en la lengua.

Su cuerpo se tensó.

No quería pensar en eso.

Nadie lo había mencionado.

Sus llamas se movieron algo agitadas por los nervios. No había querido pensar, en qué clase de pesadilla se encontraba en el fondo de su mente. Claro que tendría que aprender a controlarlos, si no en medio de las batallas, sería un problema más que una ayuda, pero por ahora, solo quería descansar con sus amigos. Después debería retomar alguna práctica con su abuela, quien era la que más debería conocer sobre ese asunto.

Suspiro.

—No pongas esa cara de lastima, eres el líder que buscamos solo cuando te pones seria, así eres solo una niña inútil—gruño Dylan con rabia, tomándola desprevenida.

¿Are?

Alzo la vista confundida, pero este solo desvió la mirada algo incomoda.

El suspiro de Cordelia fue la que le hizo girar el rostro para verla.

—Los guardianes estamos aceptando tu mando por el momento, tus luchas nos han replanteado que esta unión, podría ser útil—hablo de forma un poco, cordial.

Un gran avance para sus miradas de odio desde su infancia.

Eso la desacomodo.

¿Qué debía hacer ahora?

Estaba tan acostumbrada a ser odiada por su familia, que no sabía que pensar de que ahora pareciera dispuesto a aceptarla como líder. Dejo sus pensamientos a un lado, cuando la puerta se abrió y mostro a Tsuna, quien había venido a recogerla para llevarla a su hogar. Este quedo también algo sorprendido, al ver el ambiente tan tenso.

Le sonrió de reojo para que no se preocupara.

Dylan vio con indiferencia al décimo Vongola, antes de sonreír burlonamente.

—Así que este es Vongola Decimo, Merlín dijo que era más apuesto, que decepción—musito suspirando.

Charlotte como Tsuna se congelaron, antes que la primera lo viera enojada. El rostro de Dylan volteo a verla con una sonrisa malévola, claramente habiendo notado sus sentimientos, pero eso no importaba. No dejaría que nadie llamara feo a Tsuna.

¿Lo había visto en su forma última voluntad?

Caliente señores y señoras.

Este chico estaba en llamas.

Sus propias llamas corearon en su mente en acuerdo.

—Dylan—reprendió suavemente Cordelia, volviendo a su novela.

Una parte de ella sonrío, ella había empezado a leer con la esperanza que Cordelia la aceptara. Aunque no funciono en un inicio, ahora que parecía más abierta, tal vez podrían hablar sobre libros entre ellas. La idea la hizo perderse en sus pensamientos, causando que no viera la mirada de advertencia de Tsuna a Dylan, quien sonrío triunfante.

Pestañeo confundida cuando unos labios se posaron sobre los suyos en un suave beso de pico.

Chillo incrédula alejándose, cuando vio la mirada de Dylan tan cerca de la suya. Estaba tan sorprendida, que no vio la mirada de completa furia de Tsuna y la ceja alzada de Cordelia.

—Actúas tan gallina como la primera vez que te bese, pensé que mis lecciones te habían quitado la vergüenza, boss—dijo este antes de soltar una carcajada dispuesto a salir, palmeando de forma intencional el hombro de Tsuna, quien tenía una mirada seria.

Cordelia se puso de pie rápidamente.

—Hare los papeles necesarios, confió en que cuides a Charlotte mientras tanto—informo Cordelia antes de salir apresurada, como si no quisiera estar ahí.

Charlotte en cambio se limpió asqueada los labios con su manga de la camisa que tenía. Ese bastardo de Dylan, había estado comiendo algo picante y sus labios habían ardido, solamente había estado jugando con ella. Rodo los ojos fastidiada, ese chico nunca iba a cambiar.

Su atención se posó en su totalidad en Tsuna.

Este lucia tenso e incómodo a su lado.

—¿Se besaron antes?—pregunto algo forzado y aún más incómodo por segundo.

No entendió por qué pregunto aquello, lo había besado varias veces antes, incluso había besado a Gokudera y a Yamamoto. Supuso que su amigo era algo tímido. Bueno, pero la había besado abiertamente antes a ella, lo cual recordaba como fuego en su cerebro.

Su mente estaba confundida.

Recordó la pregunta y se propuso a responder.

—Dylan fue quien me enseñó a besar—explico encogiéndose de hombros, no era algo que le gustaba recordar.

Ella prefería mil veces los besos de Tsuna.

Tsuna en cambio se tensó aún más de ser posible ante su respuesta.

—Ya veo—sonaba desanimado y pensativo.

Sonrió de forma divertida.

—No te preocupes Tuna-boy, besarte a ti fue mejor que besar a ese tonto—

¿Por qué había dicho la verdad de forma tan estúpida?

Nunca sabría la respuesta.

Pero había funcionado, la tensión se había ido y el chico la veía ahora con una mirada algo tímida y sonrojada.

¿No debía ser un crimen querer violarlo?

Esperaba que no.

.

Tsuna termino trayendo a la chica del hospital, sus amigos estaban preparando una fiesta sorpresa para la tarde en el hogar de esta, aun cuando no se llevaban con sus guardianes, pero igualmente lo hicieron cuando él lo solicito. Por lo tanto, invento una excusa a la chica sobre llevarla a su casa a jugar, lo cual ella no se negó. Aun no estaba con el 100% de su llama, ni un 50%, rayos apenas si podía mantenerse de pie y ni que hablar de usar mínimamente su llama, así que era mejor tenerla vigilada.

Si la familia Salazar la atacaba, él los quemaría.

Había dejado su hogar en perfecto estado, por eso cuando abrió la puerta, lo último que espero fueron unos brazos enormes asfixiándolo.

—Mi querido hijo—hablo su padre de la nada y abrazándolo con más fuerza.

Sus alertas se dispararon.

¿Qué estaba pasando?

Su padre no debería estar aquí, debía estar muy lejos en Italia haciendo su trabajo, no aquí en Naminori, no cuando estaba teniendo esta etapa adolecente, que no quería su padre se enterara. Como si este pudiera leer su mente, levanto la mirada para ver a Charlotte, quien a su lado, parecía totalmente ajena a lo que pasaba.

Este lo soltó y volteo a ver a la niña, colocando ambas manos sobre sus hombros.

Charlotte se tensó notablemente nerviosa.

—Nana me hablo sobre ti, eres la novia de mi hijo—anuncio como si fuera obvio.

Él gimió por dentro, todos tenían que saber sobre sus sentimientos y burlarse de estos. Era como un recordatorio constante de que la chica no lo quería y solo eran amigos.

Charlotte pareció algo ajena a todo y confundida.

—Creo que se equivocó de chica, debes hablar de Kyoko-chan, esa chica es también muy mona—musito Charlotte algo apenada.

Su gemido ahora fue audible.

Lo peor no era que todos sabían que él ahora quería a la chica a su lado, si no que esta, parecía creer fielmente que aun amaba a Kyoko. No sabía si era porque era una idiota, o porque era una forma pasiva de indicarle que no quería nada a su lado.

Con ella nunca sabía.

Pero su padre siguió sonriendo.

—Nana me dijo que le dices mamá, quiero que me digas papá también—

—Pero señor…—

—Traje dulces italianos solo para ti—

—¡OTO-SAN!—

Tsuna se golpeó la frente al ver como Charlotte revoloteaba al lado de su padre con saliva saliendo de su boca, este reía a carcajadas antes de entrar con la chica, diciéndole a su madre, sobre que por fin tenían una hija. Esta que también parecía flotar, abrazo con fuerza a Charlotte y le dio un dulce que esta acepto.

Una vena se hincho en su frente.

Sus padres eran unos manipuladores y Charlotte aceptaba todo por comida.

Se preguntó si podría usar eso a su favor.

Se sonrojo antes de negar con la cabeza, para ir con los demás.

Ya después lo descubriría.

.

Dejando de lado el almuerzo más incómodo que tuvo alguna vez a Tsuna, viendo como sus padres literalmente alimentaban a Charlotte y la chica parecía demasiado emocionada para negarse, todo era muy confuso. Su madre de pronto recordó que aún estaba haciendo la colada, por lo que los dejos a los tres solos. Su padre tomo aquello como algo para hablar y les dirigió a ambos una mirada seria.

—Han atacado una base Vongola en Italia, donde sacaron información y tememos que vengan pronto aquí—fue el enunciado del hombre.

Los jóvenes se tensaron.

—Tu abuela estaba en Italia, en realidad fue de ayuda en las luchas y gracias a eso no se perdieron vidas—explico su padre viendo a Charlotte con agradecimiento.

Él se confundió.

—¿Tu abuela lucha?—pregunto a Charlotte, quien soltó una risa nerviosa.

Iemitsu solamente se rio sin diversión viendo a otro lado con la frente azulada.

Él se sorprendió de su padre.

—Es mil veces más aterradora que Reborn—musito de forma pesada y él se tensó notablemente.

Esto era serio.

Aunque la anterior batalla de Charlotte pensó que sería anuncio de otras luchas, nadie se había acercado. Su padre comento que habían enviado rastreadores a todos lados, que este lo habían derrotado antes que enviara información, pero era necesario mantenerse alerta.

Charlotte permaneció mortalmente seria después de eso.

Cuando su madre llego y comenzó a besar a su padre, los jóvenes prácticamente corrieron al segundo piso a la habitación de Tsuna. Faltaban unas horas antes de la fiesta sorpresa de la chica, así que era mejor que la distrajera con algo. Tomo asiento en el suelo, agradeciendo que tampoco Reborn o los niños estuvieran, para buscar algún video juego que distrajera a su amiga.

Reborn últimamente estaba en asuntos, que aún no quería involucrarlos al parecer.

De reojo noto a Charlotte sentada en su cama con la vista perdida.

Algo le atormentaba.

Pero esta no quería hablar de ello.

Así era difícil ayudarla.

—Sabes que puedes hablar conmigo—le recordó dejando todo y sentándose a su lado.

Sus amigos le habían dicho miles de veces que era bueno escuchando, ahora lo que ella necesitaba era eso, que alguien la escuchara. Pero aun así la chica no quería verlo, solo con la vista perdida en la ventana, cuando volteo a verlo, su mirada estaba cargada de pesar.

—La familia Salazar me está buscando por mi antecesora…o mi vida pasada, no está muy claro—

Cierto el asunto que tal vez él era la rencarnación de Giotto, aun no terminaba de convencerlo. Pero si eso era así, explicaría por qué no solo él se parecía tanto, si no que sus guardianes, también tenían casi la misma forma que los primeros guardianes. Tal vez solo era un chiste del destino o de verdad, algo tendría que ver con esto. Igual que Enma y Charlotte, tenían que ver con sus vidas pasadas.

—Eso significa que es mi culpa que esto esté pesando—acepto la chica de forma derrotada.

—No lo es—hablo antes que pudiera contenerse.

Por qué ver la mirada triste de Charlotte era algo que no toleraba, al igual que estos días había aumentado su instinto de protección, también uno más animal, uno dominante. Ya anteriormente se había sorprendido dándole órdenes a Charlotte, quien lo vería mal pero terminaría obedeciendo de forma mansa. Él no era un machista, en realidad apreciaba que las mujeres tuvieran derechos, muchas mujeres le habían enseñado que ser chica no tenía nada que ver con su fuerza.

Lal por ejemplo.

Era un claro ejemplo que una mujer puede ser una guerrera.

Incluso Bianchi puede matarte si no te cuidas bien.

Pero una parte de él, se sentía bien cuando la chica le obedecía, sus llamas gemían gustosas. Él no entendía bien sobre el asunto, Reborn comento hace poco, que sus llamas simplemente son sus deseos. Lo cual le había dejado rojo como un tomate y encogido en una esquina del lugar.

Bueno ese no era el punto.

—Nadie pensó que esto fuera a pasar y tú nunca lo pediste, estamos en medio de otra lucha por que formamos parte de la mafia…pero eres mi familia Lotte, no permitiré que nadie te haga daño—explico como si le diera entender que el cielo es azul.

Los ojos de la chica pestañearon confundidos unos momentos, para luego sonreír de forma cariñosa. Charlotte era una chica guapa, siempre lo supo desde el primer día que se vieron, algo loca y comelona, pero que amaba a sus amigos y a su forma se preocupaba por ellos. Amante de su familia y con un ego algo alzado por las nubes. Pero cuando sonreía de esa forma tan tierna.

Él…

Él era dame-Tsuna, el perdedor de la clase.

Lo hubiera sido siempre, si Reborn no se hubiera aparecido.

Si bien aún fallaba en sus exámenes, tenía mala coordinación para los deportes y se levantaba tarde, ya no era el mismo chico que su tutor conoció hace casi dos años. Ahora estaba rodeado de amigos, quienes lo querían y luchaban a su lado. Había pasado por innumerables batallas aunque no quisiera, luchado con enemigos que ahora eran sus aliados y enfrentado muchas adversidades.

No era Dame-Tsuna.

Ya había tenido dos citas.

Una falsa con Charlotte y una real con Kyoko, así que estaba aumentando en el conocimiento con las chicas.

Además.

Sus llamas estaban molestas desde que había visto a Dylan besar levemente a Lotte en la mañana, la última persona que la había besado fue él, supuso, no quiso pensar en que paso cuando ella estaba en su mansión. Su cuerpo solo debía tener registrado sus llamas, no las de su guardián.

—¿T-Tsuna?—tartamudeo esta confundida.

Su mente volvió a encenderse.

Parecía que había estado actuando por instinto mientras se perdía en sus pensamientos, dejando a la chica de espaldas en la cama, totalmente sonrojada y él sobre ella. Se veía completamente adorable, con ese color en sus mejillas y llamándolo por su nombre y no por su apodo.

Algo muy poco común en ella.

Hace mucho no le llamaba por su nombre, lo cual atrajo un pensamiento a su mente.

¿Estaría mal besarla?

Esta seguía insistiendo en que él quería a Kyoko, aunque eso ya no fuera cierto, tal vez no lo quisiera de la forma en que él comenzaba a sentir algo por ella. Pero también ella lo había besado anteriormente sin su consentimiento, sus llamas estaban clamando de forma egoísta sobre esta, cuyas llamas parecían sorprendidas, pero aun así bailando a su ritmo.

Los ojos de ella parecían brillar.

Bueno ya pensaría una excusa creíble, para eso funcionaba su intuición.

Encogiéndose de hombros término de separar el espacio que los unía y Charlotte chillo incrédula cuando sus labios se juntaron. De todos sus besos, este era el que él, por primera vez iniciaba. Sus labios eran tan suaves como recordaba y su sabor como su mente no dejaba de recordarle. Desde aquella cita falsa, había fantaseado en las noches con este beso, con tenerla bajo su cuerpo, de forma tan dócil que incluso no parecía ella.

Una fiera que siempre se regodeaba ante todos, era un gato sumiso bajo él.

Sus llamas gimieron cuando las llamas de Lotte, también parecían sumisas ante su tacto.

Entonces Lotte respondió el beso demandante que le estaba dando, de una forma tan tímida, que simplemente no pudo resistirse a subirlo de intensidad. Era gracioso como la chica, quien lo había besado hace algunas semanas atrás, ahora se mostraba tan sorprendida por hacer, lo que ella le había enseñado.

¿Algo había cambiado?

Bueno aparte de sus sentimientos, pensó que Lotte no había cambiado en nada, pero ahora. La chica nunca parecía dócil con nadie, pero cuando sus manos tocaron sus mejillas tímidamente, antes de unirlas tras su cuello.

Casi se volvió loco.

¿Desde cuándo era tan posesivo?

No lo recordaba.

Siempre había sido así con sus amigos, preocupándose por su seguridad antes que la de otros, luchando para un día más al lado de estos. Pero ahora, estaba a un nivel más diferente, más personal y del cual no quería detenerse.

Sus manos recorrían la cintura de la chica, no es como si tuviera que moverse mucho ya que estaba sobre esta, pero la sintió suspirar en medio del beso.

No quiso separarse de ese beso, primero porque era jodidamente caliente, segundo, porque no tenía una buena explicación para iniciarlo.

Solo era un acto puramente egoísta.

Pero ocupaba aire, estúpido aire.

Cuando se separaron aun jadeantes, vio los ojos de la chica brillar confundidos. Sus labios algo hinchados y sus mejillas revueltas aun.

—Tsuna—

¿Eso había sido su nombre en un gemido?

Su última neurona murió antes de volver a bajar el rostro para besarla, mucho más ardiente que antes y sintiendo que esta no tardaba tanto en responder como antes. Sus manos esta vez, por algún motivo pasaron levemente por la cintura de la chica bajo su camisa, lo que hizo a esta gemir cuando sintió que acariciaba esa parte lentamente.

Quiso más.

Mucho más.

Separo los labios de la chica nuevamente, quien parecía menos aturdida y con ojos más oscuros. No sabía si era momento para parar o seguir besándola hasta que perdiera la conciencia. Imágenes que no pensó que tendría, sobre la chica bajo él gimiendo su nombre, hicieron que su cuerpo comenzara a entrar en calor. Estúpido cuerpo de un adolecente. Estaban en su hogar y sus padres estaban abajo, además sus amigos, la fiesta.

Pero el ver el cuerpo de la chica bajo él, su rostro revoloteado y sus ojos brillando.

A la mierda, fue el único pensamiento que tuvo antes de continuar el beso.

Todo hubiera sido perfecto.

Hasta que un golpeteo en la puerta los hizo a ambos, congelarse en su lugar.

.

Gokudera rodo los ojos cuando Haru toco la puerta del décimo, igual, siempre todos entraban como si nada en el lugar, pero Haru estaba haciéndolo solo por llevarle la contraria. Esa mujer loca. Últimamente la había visto deprimida, desde que la semana pasada cuando fue a visitar a Charlotte-sama (la señora había indicado que prefería eso a mi señora) había hablado con Tsuna a solas, la chica había salido llorando del lugar y Tsuna se había sentido miserable varios días.

Al parecer había intentado aclararle sobre sus sentimientos por su amiga, pero Haru no lo había pasado bien. Por algún motivo que no entendió, en varias ocasiones se toparon en el parque y la chica termino llorando a su lado. Pensó que Yamamoto o Sasagawa serían mejor consuelo, pero su mala suerte hacía que se la topara siempre.

Pensó que ocuparía más de unos pocos días para volver a ver a Tsuna, pero aunque su rostro parecía algo tenso, intentaba hacerlo lo mejor.

Era una mujer loca.

Pero la admiro por eso.

Escucharon un fuerte golpe y un chillido dentro, lo que hizo que ignorara todo y abriera la puerta asustado. Tanto Haru como él parpadearon sorprendidos, al ver a Tsuna en el suelo con un chichón en su cabeza, mientras Charlotte estaba sentada nerviosa sobre la cama del décimo algo sonrojada.

¿Qué había pasado?

—Haru-chan, Hayato-kun—dijo está nerviosa.

Si, también le llamaba por el nombre, dado que su trato había mejorado notablemente los últimos días.

Ambos pestañearon confundidos.

Luego el entendió que algo pasaba.

—¡DECIMO/TSUNA!—gritaron Haru y él corriendo a su amigo, quien se puso de pie y comenzó a reír nervioso.

¿Qué había pasado ahí?

.

Yamamoto vio a sus dos amigos volver tanto con un nervioso Tsuna y una sonrojada Charlotte, algo le dijo que se había interrumpido un momento entre ambos, pero ignoro cuando Gokudera pareció ajeno y Haru también, ambos eran tal para cual, aunque no se dieran cuenta. Charlotte se sorprendió cuando la mayoría grito ¡Sorpresa! Dando inicio a una fiesta solo para esta, por salir del hospital. Charlotte claramente lucio incomoda y confundida, no acostumbrada a esas muestras de afecto.

Pero cuando se compuso, comenzó agradecer a todos los presentes por igual. Sobre todo a Enma quien abrazo fuertemente y también a Merlín, el guardián que más había aportado. Aunque debía decir, que las habilidades de manos de Yuuki, fueron las que hicieron que todo esto fuera posible.

Noto como Charlotte se tensaba al ver a Kyoko, saludándola rápidamente, antes de correr nerviosa a decirle algo a Ryohei que grito extremo.

Se acercó a Tsuna quien estaba alejado de todos, tomando tranquilamente de una gaseosa.

Estaba nervioso.

Vio como cuando Dino abrazo suavemente a Charlotte, la cara de Tsuna se transformó en una mueca de incomodidad. Ya entendía de que hablaba el bebé, las llamas del cielo eran terriblemente territoriales.

—Es la fiesta de Lotte-chan, deberías estar más feliz—le dijo con una sonrisa.

Pero este solo suspiro viendo el vaso entre sus manos.

Frente a ellos Reborn le dio una patada en la mejilla a la chica cuando intento abrazarlo, esta gruño antes de crear unas pistolas e intentar dispararle, rápidamente el bebé la lanzo al suelo con los ojos en forma de espirar, mientras todos suspiraban.

Lotte era guapa, adorable, gruñona…pero a veces una gran idiota.

Nadie se metida con Reborn.

—Veo que hizo muchos amigos—hablo Tsuna viendo a todos los que habían asistido.

La familia de Tsuna.

La de Enma.

Los guardianes de Lotte.

Dino.

De no tener a mucha gente, Lotte ahora estaba rodeada de atención. La chica especialmente agradeció cuando Lambo se acercó con I-pin con sus regalos. Fuuta la había abrazado en la pierna y ella había chillado antes de abrazarlo restregando las mejillas con el niño.

—Me pregunto por qué eso me molesta en vez de alegrarme—se preguntó su amigo.

Él sonrío de forma divertida.

—Tal vez la quieres para ti solo—hablo Yamamoto con las manos tras su cuello.

Pero se tensó un poco, cuando Tsuna asintió confirmando sus pensamientos. Tsuna enamorado, era bastante posesivo aparentemente.

.

—¿Ranking?—pregunto Lotte sorprendida a mitad de la fiesta.

Tsuna dejo de pensar en que la chica se veía bastante bien, con las mejillas algo sonrojadas y los labios aun un poco más hinchados. Intentaba calmar a sus llamas, que clamaban por apartarla de la fiesta y besarla en un rincón del lugar. Desde que sus labios se juntaron hace una hora, sus llamas parecían solo querer más del néctar de la chica.

Era difícil no pensar en otra cosa.

Pero ahora era la fiesta de Lotte, algo en lo que estaban sus llamas y él de acuerdo, era en hacer que la chica fuera feliz.

—Si tengo varios Ranking desde que te conocí—explico Fuuta sacando su enorme libro.

Todos parecían emocionados, incluso Lotte.

—Tienes el primer lugar de Naminori de personas que comen más—las palabras de Fuuta hicieron que todos soltaran la risa y Charlotte se sonrojara levemente.

—El quinto lugar de las personas con más ego—

—Oye soy hermosa y fabulosa—

—El cuarto lugar en las posibles mujeres más peligrosas de la mafia—

—Eso suena bien Dame-Lotte—

—Urusai Reborn—

—El tercer lugar entre los jefes que más darían su vida por su familia—

El niño dejo de hablar pensativo, antes de hacer que la chica se acercara. Confundida acepto y este le susurro unas palabras al oído, que la hicieron estallar de rojo. Antes de gritar que iría por más bebidas. Intento detenerla, pero había salido tan rápido, que solo vieron un borrón negro cuando salió.

Le preguntaron a Fuuta sobre que había dicho, pero este solo sonrío negando.

Un mal presentimiento pasó por su columna al ver la puerta, pero no era nada.

¿Verdad?

Solo eran sus celos posesivos, por cierto, tenía que golpear a Dino por alguna razón. Vio a su hermano mayor estremecerse cuando iba en su dirección.

.

Charlotte miro la manzana acaramelada que aquel dulce hombre le estaba mostrando, sabía que solo tenía que salir a comprar algunos refrescos para atender a la gran cantidad de gente, que estaba en su fiesta de salida del hospital. Tsuna le había dicho que le acompañaría, pero se veía tan cansado por estar a su lado en el hospital y los siguientes días, que no pudo resistirse a ir ella, solo eran tres cuadras. Además ahora alguien le estaba regalando una manzana acaramelada.

Además ocupaba pensar un poco.

Ese beso.

La había dejado tan inquieta, ocupaba tomar aire y replantearse las cosas.

¿Por qué Tsuna la besaría?

¿No amaba a Kyoko?

Las palabras de Fuuta donde ella era la primera en la lista, de posibles parejas para Tsuna, la hizo estremecerse.

Tantas preguntas sin respuestas.

Sus llamas aun no estaban de regreso, por lo cual no podía ver a las demás personas de forma tan abierta como siempre.

Pero esto no podría ser tan malo.

La tomo con una gran sonrisa.

Le había dado un mordisco emocionada por su sabor, pero cuando lo hizo, algo en su interior grito de alerta.

Pestañeo confusa, antes de ver al sujeto, que ya no tenía una sonrisa tan amable y todo se veía borroso.

—Me alegra ver que eres tan inocente aun, Lougthy-san—canturreo cuando su cuerpo se desplomo en sus manos y los refrescos cayeron al suelo.

Ella gimió mentalmente.

Secuestrada por su gusto a la comida, sin duda sus amigos la matarían cuando la encontraran. Pero por ahora, tenía tanto sueño, que solo se dejó llevar.

Continuara…

:D

Nota:

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Sayonara sexys lectores.