Katekyo no me pertenece.

Capítulo 14: Secuestro parte 2

Cuando pasa una hora después de que Charlotte salió del lugar por refrescos, sumando a su intuición gritándole cada segundo con más fuerza, comprende que nuevamente la chica se metió en problemas y sale a buscarla. Rápidamente llega al supermercado donde la chica debió ir, preguntando al dueño sobre la chica. Esta era una mujer mayor que parecía tenerle ternura a Lotte, diciendo que había pasado hace más de cuarenta minutos por el lugar.

Su presentimiento empeora.

Corre por la ciudad buscándola, mandándole un mensaje a Gokudera, sabiendo que este hará el resto con los demás.

La fiesta obviamente se va por el traste.

Pasan dos horas más y no hay rastro de la chica.

Siente que quiere vomitar al pensar, que tal vez en esta ocasión, si es un secuestro real. La familia Salazar habrá hecho su movimiento y no pudo protegerla.

Activa su modo última voluntad sin darse cuenta.

¿La familia Salazar quería luchar?

Bien, él también ahora quiere luchar.

.

Cuando volvió en sí no sabía ni que día era, sus llamas gritaron de enojo por lo que sucedía a su alrededor, estaba en un lugar desconocido y sus manos estaban atadas a cadenas en el respaldar de una cama, como sus pies estaban sujetos también con cinta. Sabía que eran cadenas especiales, porque sus llamas se movían restringidas, las cuales eran demasiado débiles desde que salió del hospital. Su cuerpo aun algo drogado se movió de forma incomoda, notando la habitación, que supuso era un hotel y la tela suave bajo sus piernas.

¿Tela suave?

Bajo el rostro y soltó un chillido, al ver que solamente tenía puesto, lo más similar a un babydoll sobre su cuerpo de tonos azulados. Su piel estaba con una ropa interior muy delgada, pero podía ver parte de sus pechos sobre la suave tela. No es que fuera alguien que le importaba su cuerpo, pero encontrarse así mientras estaba atada.

Gimió indignada.

Mataría a alguien.

Solamente Tsuna podría verle así y hacerle lo que quisiera, pero si Tsuna no entraba por esa puerta, ahogaría todo el lugar.

Tenía solo 16 años, casi 17, pero pertenecía a una persona. Al igual que haría que este le perteneciera, bueno él quería a Kyoko. Pero aun así le había besado anteriormente.

Todo era confuso.

Ocupaba matar a alguien.

La puerta se abrió y ella se tensó, esto no estaba pasando.

De la puerta entro un hombre que aparentaba unos 30 años, bastante apuesto con la cabellera negra peinada para atrás, ojos de color dorado y un traje que parecía muy caro. Su altura era algo más alta que lo normal, su cuello mostraba un poco de músculos y supuso todo su cuerpo, debería estar en forma.

Estaba caliente.

Pero no para ella.

Ella lo mataría.

Una sonrisa demasiado oscura se formó en los labios del hombre, mientras ella le lanzaba una mirada homicida.

—Me alegra ver que conservas la belleza de tu ancestro Dalai—fue lo primero que salió de su boca, siguió dándole una mirada de muerte—donde están mis modales, mi nombre es Jefferson Salazar, jefe de mi familia y aunque no recuerdes, tu esposo en otra vida—añadió acercándose tranquilamente.

Quiso mantener esa mirada desafiante, pero esta se convertía en una nerviosa cuando este tomo asiento a su lado en la cama.

Intento activar sus llamas, su anillo, su jodido anillo estaba a la vista en su pecho con su collar intacto, pero este no respondía.

Estaba entrando en pánico.

Ese sujeto tomo parte de un mechón de cabello, antes de olerlo de forma lujuriosa, lo que le hizo hacer una mueca de asco.

Quería congelarlo y mandarlo directo a un volcán, escuchar sus gemidos pidiendo ayuda mientras lo mataba. Su oscuridad en su interior, no estaba feliz por lo que estaba pasando y ella, estaba de acuerdo con esta.

—Aunque parece que no tienes tus recuerdos—

—Fueron sellados zoquete, mi abuela no quería que recordara a un perdedor como tú—

—Que lengua tan sucia señorita, tu furia probablemente hará que seas más complaciente en la cama—

Quiso gritarle una sarta de insultos, pero cuando este paso una mano por uno de sus costados, un cosquilleo de temor le recorrió el cuerpo. Este levanto la mano, delineando la curva de su cintura, incluso la curva de su pecho hasta su cuello. No quería pensar en sus manos sobre ella, Tsuna por fin le había tocado la vez anterior y no quería sentir su estúpida mano sobre su cuello.

Donde sin pensarlo, apretó con fuerza dejándola sin aire. Movió su cuerpo en busca de aire y algo de pánico, pero sin eliminar su mirada furiosa, cuando este acerco su rostro al de ella y sonrío maliciosamente.

—Igual que tu otra vida, deberás someterte a mí si no quieres que tu amada Vongola sufra—este soltó su cuello y ella escupió el rostro del tipo.

Este rodo los ojos como si quisiera contener su temperamento, pero antes de pensarlo, estaba sobre ella besando de forma posesiva sus labios. Sus labios se sentían sucios, asquerosos y con olor a culo comparado con los besos de Tsuna. Chillo indignada antes de morderlo, pero este aun con sangre saliendo de su boca, deslizo sus labios de forma grotesca hasta su cuello, donde mordió sin piedad su cuello.

Apretó sus labios para evitar gemir de dolor, pero cuando este se separó, de reojo noto una gran marca y un poco de sangre saliendo de ahí.

Ese salvaje.

El hombre apretó su mandíbula para que volteara a verla, pero no se amedrento, siguió dándole una mirada de asco.

—Mira perra, tu solo servirás para darme a mis descendientes y que uno tenga la llama del océano, ocupo tu poder y para eso si es necesario pienso violarte hasta obtenerlo—afirmo antes de ponerse de pie, acomodarse la corbata y salir del lugar como si nada hubiera pasado.

Ella gimió asustada, antes de golpear la almohada de su cabeza nerviosa.

Ocupaba salir de ahí ahora.

.

Después de que paso una hora sin que nadie llegara a la habitación, miró fijamente sus cadenas que, si bien restringían sus llamas, no contaron con una cosa en su interior. No controlaba bien su estado tipo oscuridad, pero a falta de mejores ideas, dejo salir la misma oscuridad que sintió cuando vio a sus amigos heridos, era fácil, porque en realidad estaba enojada. Sabía que no podría usarlo mucho y que la llevaría al desmayo, pero fue suficiente para que sus cadenas se congelaran.

Jadeo en busca de aire, sintiendo su interior destrozarse poco a poco.

Las cadenas cayeron en trozos de hielo y ella escupió un poco de sangre en la cama. Aun no debería poder controlar sus llamas, estaba cansada, mareada y con ganas de vomitar.

Y lo hizo.

Esa lujosa habitación que parecía de un hotel, termino llena de vomito.

Pero aunque sabía que era una total locura, creo una cuchilla de hielo para desatar sus pies. Se tambaleo cuando se levantó y se sujetó de las paredes.

—Aguanta un poco más idiota—se dijo a sí misma en voz baja.

La ventana no era una opción, estaba en un edificio demasiado alto y no tenía fuerza para invocar sus llamas de último momento. Además estaba vestida con un puto babydoll, no podría llegar a la calle así, bueno si podía, pero no quería verse así por ahora. En especial por la marca de mordida en su clavícula. Pero si salía por la fuerte debería estar lista para la lucha.

Lucha.

No tenía fuerzas.

Sus parpados estaban cerrados.

¿Qué hacer?

Bueno salir por la puerta con cara de poseída y con dos pistolas de hielo (que le costaron otro vomito ahora con sangre) puede que no fuera su idea más inteligente, pero estaba dormida y con hambre, sus ideas no eran las más inteligentes. Había varias personas en el pasillo, que voltearon sorprendidas cuando una chica salió de la habitación resguardada, con ropa tan sugerente. Pero antes que se dieran cuenta, ya tenían balas de hielo clavadas en partes de su cuerpo, vitales para estar de pie, los que los arrojo llenos de sangre al suelo.

No les hubiera disparado, de no ser porque todos tenían trajes, armas y eran estúpidas llamas de lluvia.

No tenía tiempo para pensar, se arrojó por el pasillo buscando las escaleras.

Estaba muerta.

Dolía su cuerpo.

Pero quería irse a casa.

Pero se había sentido de igual forma miles de veces con los entrenamientos de su abuela, si debía destruir todo ese jodido edificio, lo haría.

Detuvo sus pasos, bueno no los detuvo, estaba bajando unas escaleras corriendo y su visión fallo, provocando que tropezara con sus propios pies. En lugar de caer contra el duro suelo, una persona que parecía pasar por ahí, levanto la mirada justo antes de que cayera sobre ella al suelo, arrastrándola bajo su persona. No noto mucho más que un cabello blanco, alborotado y unas ropas igualmente blancas.

Mucho blanco, pensó en su mente.

Abrió los ojos con dificultad cuando se pudo incorporar, notando al sujeto, que parecía algo mayor que ella, mirarla con una sonrisa algo tonta.

—Vaya una chica guapa en ropas sugestivas cayó sobre mí, lamento decírtelo, pero no salgo con colegiales—explico con pesar y mirada de comprensión.

Le apunto con una pistola de hielo y este se erizo como un gato, antes de alzar las manos en señal de rendición.

No tenía tiempo para eso.

Su mirada amenazante, sobre cualquier posible enemigo, se hizo una de dolor, cuando comenzó a toser sangre nuevamente. El sujeto bajo las manos cuando comprendió, que realmente ella no era una amenaza posible.

Estúpida sangre.

—¿Lotte-chan?—pregunto este como si la conociera de toda la vida.

Le dio una mirada confundida.

Solo sus amigos le llamaban así.

Hasta donde sabía, este tipo no era su amigo antes y no lo era ahora mágicamente.

—Vaya no pensé toparme contigo en este universo, digo en otros eras igual de mona, pero en este ya estaba pasando tiempo y no escuche nada de ti—comenzó a parlotear y ella lo seguía con puntos sobre su cabeza sin entenderlo—recuerdo que en uno de los universos paralelos te mate y eso enojo realmente a Tsuna, espero que aquí ya sean pareja, en ese universo fueron tan monos. Aunque mi mundo favorito es donde tú eras chico y Tsuna una niña, la pareja de ambos era adorable, aunque en ese universo no tenían nada que ver con la mafia, fue muy decepcionante no poder conocerlos bien—

—¿Quién rayos eres?—

—Byakuran de la familia Millefiore—hablo tomando sus manos y agitándolas emocionadamente, ella se dejó hacer confundida.

Hasta que el nombre llego a su mente.

Lo señalo incrédula.

—El loco genocida del que Tsuna hablo—lo señalo cómicamente recordando la historia.

Sobre viajes en el futuro, universos alternos, un tipo amante de los dulces que había matado casi todos los futuros posibles.

El sujeto sonrió.

—Ese soy yo—hablo con tranquilidad, como si no le dijera loco genocida—me sorprende que tu estés aquí, yo estaba a punto de reunirme con el jefe Salazar y pensaba matarlo, está afectando los negocios de mi familia, pero cuando me distraje por sus guardas que intentaron matarme, me encuentro contigo—musito viéndola de arriba abajo.

Tapo sus pechos cuando este vio ahí más de la cuenta, no es como si ella quisiera estar en esa situación tampoco.

Unos pasos hicieron que ambos se tensaran.

—¡AHÍ ESTAN!—grito alguien antes que un arma disparara.

Ella se arrojó al suelo, antes de tomar su pistola y darle al sujeto en medio del abdomen, arrojándolo al suelo. Más pasos se escucharon y se tensó, su cuerpo hace mucho había pasado su límite.

Debía huir del lugar.

—Supongo que no queda otra—escucho decir a Byakuran, antes de tomarla por la cintura y arrojarla sobre su hombro.

Su abdomen se quejó arrojando sangre por la boca, su mirada ya era nublada y todo era borroso mientras veía al sujeto, pasar por los pasillo hasta una habitación. Entonces vio cuando se arrojaba contra una ventana y ella chillo asustada.

Pero la caída nunca llego.

Miro las alas saliendo del sujeto, antes de gritar que tenía alas de hada y su cuerpo por fin se rompiera.

Se había desmayado nuevamente.

.

Estaba comenzando disfrutar estar en la inconciencia, no le molestaba mucho en realidad, pero tenía repercusiones como despertar en lugares que no conocía. Esta vez no se pudo levantar, pero agradeció no estar atada contra algún lugar. Su cuerpo se sentía muchísimo mejor que, bueno, que la última vez que se despertó en un lugar desconocido. Después de diez minutos pudo levantarse, pestañeando confundida cuando una niña de larga cabellera azulada la vio del otro lado de la habitación, antes de salir del lugar.

La vio con los ojos entrecerrados.

Le hubiera gustado que le respondiera donde estaba.

Bajo su mirada.

Suspiro.

Adiós ropa interior reveladora.

Ahora mismo solo tenía una gran camiseta blanca y sentía bragas en su interior. Estaba molesta, alguien la había estado cambiando y jugando con ella de muñeca, no le gustaba la sensación.

Se puso de pie, bien no tenía mareos, pero todo era muy cansado a su alrededor.

Esta vez no salió con una pistola entre sus manos, la última vez había estado con un sujeto que la ayudo, además no estaba atada, suponía que era una mejor bienvenida. La mansión era bastante grande y amplia, pero todo era de un molesto color blanco, ella le gustaban más los colores.

Sobre todo el naranja.

Como los ojos calientes de Tsuna en su última voluntad.

—Lotte-chan—canturreo una voz que la hizo detenerse en una habitación.

Sus ojos se iluminaron al ver un gran comedor, repleto de comida sobre su mesa, su boca comenzó a babear. Ignoro cuando Byakuran le dijo que tomara asiento, solamente corrió a una silla y comenzó a meter comida sobre su boca. Había más personas, pero estas se fueron poco a poco, causando que ella solo comiera como si su vida terminaría.

Tenía muchísima hambre.

No fue hasta treinta minutos de comer sin detenerse, que pudo masticar y lanzarle una mirada a Byakuran, este la veía nervioso y comiendo dulces.

Sus ojos se entrecerraron.

¿Sería otro secuestro?

Bueno si ese fuera el caso, le daba un 11/10, no estaba atada, no tenía ropa extraña y le daban comida excelente. La comida de la madre de Tsuna aún era mejor, pero esta, ulalala, felicitaciones al chef.

—Dormiste durante un día entero, me tome la molestia de sanar tus heridas y restaurar en lo posible tus llamas…no entiendo cómo es que estuviste en esa situación, pero casi mueres al usar tus llamas al límite—señalo este con mirada feliz.

Parecía una tarjeta de buenos deseos.

Pero ella podía ver tras de él, solamente a un loco genocida, que parecía algo divertido por todo.

—Fui secuestrada, me engañaron con comida, mi debilidad—dijo de forma dramática, masticando parte del helado.

Helado de Cheescake.

Joder.

Esta gente se merecía al cielo.

—Eres una idiota—

—Una idiota hermosa—

—Tienes el ego más alto que en otros mundos, me sorprende si Tsunayoshi te acepta cuando te conozca—

—Pero si ya nos conocemos—

—…—

—…—

—¿Él sabe que te secuestraron?—

—En realidad no sé cuántos días llevo secuestrada—

Este se tomó la molestia de enseñarle un calendario, sus ojos se abrieron de incredulidad al ver que, había pasado efectivamente, una semana desde que había salido del hospital y tenía su fiesta sorpresa. Sin contar el día que debía llevar en la mansión Millefiore, estuvo secuestrada por más de cinco días, de los cuales estuvo dormida por la mayoría.

Esa droga fue bastante potente.

Con razón tenía tanta hambre.

Un momento.

Sus amigos y familia.

Se congelo viendo el calendario, debería volver antes que notaran que no estaba, con suerte le creerían la excusa de que fue a caminar y se perdió. Ella quería vengarse de los Salazar, sobre todo de ese hombre sucio conocido como Jefferson, pero por ahora, debía volver con sus amigos.

Volteo a ver a Byakuran con ojos brillantes de maldad.

Este se tensó.

—¡Bya-kuuuuun!—canturreo de forma infantil.

Byakuran se tensó aún más, recordando los pocos universos alternos, donde la chica era una villana y había decidido aliarse con él. Aunque estos eran tan pocos como los que Tsunayoshi no quería matarlo por hacerle daño a esta chica.

Pero recordaba esa forma de llamarlo.

Se alejó un poco de ella, pero Charlotte ahora sonreía maléficamente.

Mejor comenzaba aceptar, antes de la tortura que podría darle, sanar sus llamas ya no sonaba tan interesante como hace unas horas.

.

Una semana, una jodida semana.

Tsuna intentaba controlarse, era el jefe de su familia (le gustara o no) y por eso debía mantener una expresión de neutralidad y tranquilidad para ellos, pero no por eso era más fácil. No solo su familia, la familia de Lotte también estaba en una especie de crisis, Cordelia los manejaba eficientemente para la búsqueda, pero no aparecía la chica.

Como si la tierra se la tragara.

Uno de los pocos testigos que encontraron luego de un día de búsqueda, dijo que la chica se había detenido hablar con un vendedor de manzanas, que nadie había visto. Antes que desapareciera. Pero parecía haber sido toda una ilusión, porque no encontraron a nadie con las características en la base de datos.

La novena Lougthy también estaba mandando un escuadrón de recuperación a todo Japón. Los Vongola también estaban en eso, y su padre ahora en Japón, manejaba todo en primera mano.

Él que era un estudiante, no podía hacer mucho por ahora.

Quería buscarla.

Pero no había nada por hacer, tanto así que Reborn lo envió a clases con el resto de sus guardianes al quinto día.

No quería ir, pero termino asistiendo a clases y perdiendo todo el día en posibles planes de rescate.

Una semana y un día exactamente de la desaparición, estaba comiendo con sus guardianes en la azotea. Todos estaban en un mortal silencio, incluso Enma había pedido ayuda a sus familiares, pero no había nada que pudiera hacer, no por ahora.

Pensó en ir a la central de la familia Salazar para buscar a la chica, pero los Lougthy se habían adelantado, informando que esta estaba vacía y que no había nadie que les diera su nuevo paradero.

Salazar.

Le rompería todos los huesos cuando lo encontrara.

Un sonido de celular alerto a todos, giraron su rostro para ver como Yamamoto sacaba el suyo confundido, frunciendo el ceño al ver el número. Eso significaba que no era alguno de los de búsqueda, este ya tenía todos los números.

—¿Byakuran?—menciono este antes de contestar y ponerlo en altavoz.

Todos se acercaron a escuchar.

—Takeshi—canturreo Byakuran con una sonrisa al otro lado.

Todos pestañearon.

Después de la batalla contra Shimon este había recibido parte de su agradecimiento por ayudar a Yamamoto, después en la batalla contra los arcobaleno, había terminado de redimirse. Claro que aún le tenían resentimiento por haber destruido miles de futuros, pero ahora, era un gatito inofensivo que Yuni cuidaba recelosamente.

Pero era raro escucharlo.

Desde la maldición de los arcobaleno, nadie sabía de él.

—¿Sucede algo?—pregunto el beisbolista, su voz era algo cansada, como la de todos.

Eran días difíciles.

—Estas con tus amigos, Tsunayoshi está por ahí verdad—afirmo el chico de cabello blanco.

Todos vieron a Tsuna, quien se tensó.

—Tsuna está aquí crayón blanco—soltó Ryohei de forma extrema.

—Me parece esplendido, sabes estaba cansado por haber volado durante casi tres horas, pero no me dejaron otra opción, esos jodidos ojos tienen una fuerza de convencimiento increíble, ahora entiendo por qué en otros universos siempre era un gatito meloso con esta—

—¿De qué habla?—se atrevió a consultar Gokudera con voz enojada.

Nadie pudo contestar esto.

—Pero lo peor de todo es que me ha dejado sin un cinco en la billetera, me hizo detenerme en cada jodido Mac Donals y dos Taco bell, esta mocosa es una jodida renta, quebrara Vongola en su primer año como Donna—

Bien ahora todos estaban confundidos, estaba por tomar el teléfono y colgar, cuando una voz de fondo los detuvo a todos.

—Quiero un helado triple con cubierta de fresa—dijo una voz femenina.

El silencio reino la azotea, antes que todos se arrastraran más cerca del teléfono.

—¡LOTTE!—grito Tsuna incrédulo y con un brillo en sus ojos, por primera vez desde que esta desapareció.

¿Qué hacía Byakuran con Lotte?

—Estamos en el centro de Naminori, ven antes que me quede sin dinero—suplico Byakuran con pesar.

Una voz de fondo sonó, antes de acercarse.

—Tú vas a pagar Bya-kun—canturreo Lotte con una sonrisa.

La llamada se colgó.

Antes que pudieran controlarlo, Tsuna ya estaba en modo última voluntad y salió volando del tejado.

.

Lotte tenía puesto solamente una camisa holgada color blanco y un short de mezclilla, con unas medias pegadas al cuerpo color negras bajo la camisa, con unas tenis descuidadas altas. Las medias y los zapatos fueron impuestas por él, antes de llegar a una ciudad, porque no quería que lo tacharan de pervertido. La chica acepto con el intercambio de una comida. Tenía tanta hambre por no comer durante una semana, que solamente asintió feliz. Su cabello era una melena alborotada por el viaje volador.

Del cual no quiso aceptar, pero fue convencido de forma poco sutil.

Pero habían llegado a Naminori, lo cual era bueno, pronto podría deshacerse de ella.

La chica había terminado su helado, tocando su estómago con una sonrisa. No entendía como alguien que comía tanto, podía ser tan delgada, debía tener gusanos o algo en el estómago. Tal vez era por causa de su singular llama, la cual había estudiado en múltiples universos.

La llama del océano era poderosa, pero solamente sus poseedores de sangre, podrían utilizarla. Aun si tuvieras la misma sangre, era algo muy difícil de manifestar. Todo ese poder que se necesitaba, la gran capacidad de sus llamas, provocaba que comiera tanto.

—Cuando tengas al bebé de Tsuna, comerás aún más—susurro viendo como la chica parecía hablar sobre un sueño de helados.

Esta volteo a verle confundida.

Un chasquido los hizo levantar la vista, antes de cinco segundos después, ver como Tsuna aterrizaba con su modo última voluntad y lo veía fijamente.

Fue cuando sumo 2 + 2.

Se agacho justo antes de recibir un golpe del chico, claro, puede que no tuviera un buen historial, pero esta vez no había hecho nada por ayudar.

—¡ESPERA TSUNA!—grito Charlotte cuando este lo agarro por el cuello.

Se detuvo.

Gracias kami, pensó Byakuran asustado, sin duda el karma de su posible futuro, siempre lo perseguiría.

.

Tsuna estaba bien, eso pensó cuando Charlotte lo vio, no estaba herido y no parecía haber sido secuestrado, tenía sentido, solo la buscaban a ella. Pero su rostro estaba tan frio, su expresión tan molesta y sus ganas de golpear tan altos, que supuso que haber desaparecido una semana, tenía también sus cosas malas. Le había gritado que Byakuran no le hizo nada y que la ayudo, gracias a eso este suspiro al notar que no mentía, soltando al sujeto.

Este tomo su propio celular y llamo algunas personas.

Ella pestañeo confundida.

¿No abrazos?

¿No besos?

¿No manos sobre su cuerpo?

Porque había sentido muchas manos sobre su cuerpo últimamente y quería las manos de Tsuna, pero este solo se quedó de brazos cruzados, cuando les dijo que irían a su hogar porque muchas personas la esperaban, antes de adelantarse.

Se desinflo cuando este comenzó a caminar, sus llamas parecían de igual forma.

A su lado Byakuran estaba a su lado, probablemente para decir parte de su historia, además de la amenaza en los ojos de Tsuna cuando dijo que lo siguieran.

—Pareces decepcionada, tú querías volver a casa—le susurro Byakuran a su oído.

Ella suspiro.

—Quería un beso apasionado donde tocara mi trasero y me dejara perderme en un mundo de placer—admitió sin pelos en la lengua.

Había notado que Byakuran no era tan tímido como Hayato, Moto-kun o extremo-sempai, su mentalidad abierta y su forma de comer dulces, lo ponían como un posible amigo.

Noto la sonrisa divertida en el rostro de este.

—Eres una pervertida—acepto con orgullo.

Ella también asintió.

Tsuna se escalofrió un poco, viéndolos de reojo confundido, antes de negar y apresurar el paso.

Continuara…

:D

Nota:

Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.

Sayonara sexys lectores.