Katekyo no me pertenece.

Capítulo 15: Prologo de confrontación

—Creo que Tsuna tiene el trasero más grande—

—¿De verdad? Mi trasero también está bueno—

—No te digo que no tienes lo tuyo Bya-kun, pero aunque parezcas salido de un otome, Tsuna modo última voluntad es más caliente—

—Vamos que me dices de su modo tierno que cree que todo es adorable—

—También me gustaría someterlo, pero que me sometan no está mal—

Para su infinita gracia, Tsuna estaba delante de ellos y no escuchaba nada de su práctica en susurros. Byakuran quien solamente sonreía malicioso, cuando veía como Tsuna le mandaba miradas de muerte, prefería escuchar a la pervertida niña a su lado, que hablaba de las mil y un formas del trasero de Tsuna.

Porque este iba al frente y no se volteaba.

La llegada a la residencia Sawada estaba llena de vehículos, personas y muchas cabezas que giraron cuando estos aparecieron. Charlotte rápidamente se lanzó detrás de él confundida, como si no intuyera que toda esa gente estaba preocupada por ella.

Pero así era.

Antes de darse cuenta, la tormenta y lluvia de Tsunayoshi, se abalanzaron sobre ella alegres de verla, seguidas de muchas otras personas que conocía de este mundo, otros que conoció por sus recuerdos y algunos niños. Todos sobre la niña que parecía algo confundida, sonrojándose por la atención, pero no por sus comentarios pervertidos hace unos instantes.

Todos pasaron a la residencia, donde la madre de Tsunayoshi recibió a la niña preocupada de que fuera a caminar tanto tiempo.

Nadie le dijo la verdad a la señora.

Él no arruinaría la diversión.

Esta dijo que iría por comida para todos ellos, lo cual agradeció.

Cuando todos dejaron de abrazar a la chica, quien ya estaba algo mareada por la atención, Dino quien también estaba por ahí, procedió a preguntar la pregunta del millón.

¿Dónde estabas?

Charlotte se había tensado a como él se puso serio, no solo por el hecho de que las operaciones de rescate no hubieran funcionado, la familia Salazar tenía sus personas curiosas dentro de sus filas. Si bien era una familia a base de los elemento lluvia y tormenta, sus ilusionistas tenían su habilidad para inhabilitar cualquier búsqueda, por eso eran como ratas que nunca aparecían.

También se notaba que la chica, no quería hablar sobre el asunto.

Le había explicado durante el viaje lo que había pasado en sus momentos antes de encontrarlo, no estaba segura de decirlo a otro, como él estaba seguro que Tsunayoshi no quería escuchar que estaban haciendo con esta.

La vio de reojo notando su cuerpo tenso, con una mano distraídamente sobre su clavícula.

Él no había sanado su marca, como las heridas de sus manos y pies, quería que los Vongola supieran que había hecho ese bastardo. Porque no solo a él le molestaba esa familia, muchas otras también querían que desapareciera, alguien como los Vongola lo haría mucho más rápido y definitivo que él.

Debía jugar bien sus cartas.

Para darle fin a esto.

—La familia Salazar secuestro a su querida gatita—dijo con una sonrisa.

Lotte le dio una mirada de enojo, al igual que los demás del salón se tensaron en sus lugares.

Los Vongola, los Cavallone, los Lougthy, el padre de Tsuna que era el asesor externo, los Shimon. Con esta fuerza a su favor, sus cartas, la verdad.

Los Salazar desaparecerían en menos de una semana.

Todo porque esos idiotas no aprendían, que tocar algo preciado para Tsuna y todos esos demás involucrados, era ponerse un cartel de "mátenme por favor" sobre su frente. Charlotte había sido una adicción curiosa en sus múltiples dimensiones.

Sabía que usarla a ella, podría ser peligroso, pero lastimarla…era suicidio.

—Habla—ordeno Tsuna con esa voz seria y enojada, que en unos años, haría temblar a cualquiera frente a él.

Sonrió por dentro.

Estaba tan enojado cuando lo vio, que no había podido estar con Lotte. Este niño era siempre los del tipo de que contenían su furia y se alejaban de los demás para no arrastrarlos. Pero ahora, este parecía tener los ojos brillantes ante la idea, de que algo le pasara a su preciada amiga.

Todo era tan fácil.

Vio de reojo que Reborn estaba algo alejado, con los brazos cruzados y mirada seria, algo debía estar planeando.

—No pasó nada—dijo Lotte algo nervioso, pero él tomo la mano de la chica y la alzo para que vieran, la herida de su mano derecha, igual a la de su otra mano y tobillos.

La comprensión cayó en el rostro de todos.

Había estado atada.

La mirada de Lotte ahora prometía profundo rencor a él y una venganza, pero no importaba, estaban tan cerca de saltar al fuego por él, que podría soportar un poco más.

—Obviamente el jefe de la familia intento forzarla, no solo quería sus llamas, quería pasar un rato interesante con ella—eligió bien sus palabras porque había algunos niños presentes.

El ambiente se enfrió en la sala.

Charlotte abrió la boca incrédula.

—No viste nada, no puedes decir algo tan estúpido solo porque me amarraron—

—Claro que no es por eso, lo digo por la ropa tan insinuante que tenías cuando nos vimos, ropa no apta para todo público y el interesante mordisco en tu clavícula—

—Crayón blanco de mierda—

Tuvo que saltar sobre el aire para esquivar a Charlotte que se había ido sobre él sin ninguna importancia, claramente, no alegre que distribuyera dicha información. Una chica de la familia de esta, que recordaba por sus poderes del mar, fue quien logro ir tras la chica y retenerla en una llave.

Sus ojos aun prometían la muerte, debería ser rápido.

—Yo solamente estaba por ahí intentando matar al sujeto, pero no funciono cuando me tope a su gatita escapando medio muerta. Había superado el límite de sus moribundas llamas, por eso la saque del lugar y la cure, apenas estuvo lista para partir vine con ustedes…yo cuidaría bien mis pertenencias si no alguien jugaría con ellas—expreso tranquilo.

El zapato de Charlotte lo golpeo en la cabeza, causando que la viera resentido, pero sus ojos oscuros prometían la peor de las torturas.

Pero había funcionado.

Perfectamente.

Todos en ese salón tenían miradas similares, desde Dino que mostraba una gran seriedad, la familia Shimon que mantenía su expresión seria, excepto su líder que mostraba una fría calma asesina. El asesor externo que dejo su farsa de buen padre, para poner el rostro de un luchador que busca venganza, los guardianes Vongola que mantenían una expresión entre incredulidad a enojo.

Pero Tsuna.

Oh querido.

La expresión sin emociones de Tsuna, mostraba que el cielo en su interior, estaba preparado para una furia inmensa.

Eso le gustaba.

El serio y mortal Tsunayoshi, que provocaría una gran guerra para proteger a su familia, pero una mayor por haber herido alguno de los suyos.

—La familia Salazar dio su segundo golpe ante uno de nuestros aliados, no dejaremos que den uno tercero—musito con voz fría.

Vio de reojo a Reborn sonreír bajo su sombrero.

Ese pequeñajo, estaba disfrutando.

.

Charlotte pestañeo confundida, cuando infantilmente fue arrojada contra su habitación, donde Cordelia se le informo, estaría encerrada hasta que todo pasara. Había pestañeado antes de gritar enojada que ella era la líder, pero esta se mostró sin emociones cuando le dijo que no saldría de ahí, aun cuando todos se estaban preparando para ir contra los Salazar.

Byakuran bastardo.

Todo esto era culpa suya.

Debía quedarse callado.

Pero ahora todos la trataban como una muñeca de cristal.

Dio una patada al suelo, antes de ver por la ventana, apretando con fuerza los dientes cuando vio a Dylan haciendo guardia en el árbol contiguo. Habían cerrado todas las salidas y tendría que pasar sobre ellos si quería irse del lugar. Aun cuando en la mañana siguiente los Vongola y los Shimon, partirían con Byakuran al nuevo territorio de los Salazar, que sabría el crayón blanco, porque era un jodido bastardo.

Apretó con fuerza el mango de la ventana.

Su familia debía ir.

Habían lastimado a Cordelia y a Merlín, secuestrándola a ella de paso, era su deber, no el de los Vongola.

Se tiro sobre su cama molesta.

Esos idiotas.

—Aun eres Dame-Lotte—dijo una voz en el marco de la ventana.

Se incorporó con un cuchillo de hielo que apuntaba a Reborn, quien solo sonreía tranquilamente sobre este lugar.

Suspiro.

Ese bebé no le daba la menor confianza, sobre todo porque podía ver su interior, donde solo veía la idea de entrenar a Tsuna bajo cualquier circunstancia. Suponía que en esta situación, no era tan diferente, solamente sacando todo a su beneficio, para hacer de Tsuna un jefe ejemplar, aunque ya lo fuera para ella.

Alguien que amaba tanto a su familia, no podría hacer de mal jefe.

Pero ese bebé.

Sus ojos se entrecerraron.

—Me gusta esa mirada, no confiar en mi después que te secuestraron dos veces, es inteligente—

—Que quieres—

—Que no te metas en mi camino, has hecho muy bien hasta ahora—

—No hice nada—

—Desde que llegaste me has ayudado con Tsuna indirectamente, lo estuve dejando de lado para que hiciera todo por su cuenta. Ahora está más dispuesto a la lucha, tomar decisiones y ordenar…pensé que después de la lucha con Chekerface se retraería, pero vienes tú y me ayudas a ponerlo todo en su lugar—

—Eres un bastardo sádico—

—Solo tengo un pequeño problema que podrías ayudar—

¿Ayuda?

Ese bebé nunca pedía ayuda, lo vio con aun más desconfianza, porque al verlo, era sincero, lo cual hacía todo muchas veces más confuso.

Tomo asiento para escuchar.

El bebé sonrió.

.

Tomo aire, lo soltó, el agua sobre su cuerpo no parecía ser hielo, simplemente parecía no sentirla. Después de todo lo pasado por esta semana, debería sentirse tranquilo por tener a Charlotte nuevamente a su lado, bueno, en la casa del lado, segura con sus guardianes, mientras él mañana iría a luchar contra esos bastardos y darles una cucharada de su propia medicina. Los Shimon y los Cavallone lo acompañarían, su padre dijo que debería ir de inmediato a Italia, para comunicarle todo al noveno, pero que le diera una buena patada al sujeto por él.

Toco a Lotte.

Haberla visto con Byakuran fue un balde de agua fría, no como la que caía sobre él ahora, era peor. Porque cuando supo que este no le había hecho daño, comprendido que la había rescatado, que hizo lo que él no pudo hacer.

Tantos entrenamientos.

Tantas luchas.

Tantas aventuras.

Y aún seguía siendo un niño idiota, que no podía rescatar a la persona que quería. Sus amigos le habían dicho que no era su culpa, que mañana todo terminaría, que ya después de eso no pasaría nada.

Pero aún se sentía mal.

Alguien había tocado a Lotte y quien sabe que cosas más, que Byakuran no sabía y la chica se negó a decir, raramente avergonzada por lo que fuera que paso. Pero Byakuran había sido muy explícito cuando se llevaron a la chica, sobre la situación en que la encontraron.

Sabía que solo quería enojarlo para que fuera a la lucha, joder, había funcionado.

Seco su cuerpo para colocarse unas ropas para dormir, mañana partirían muy temprano y era mejor descansar. Detuvo sus pasos cuando llego a su cuarto, sus ojos se entrecerraron. Podría haber miles de personas ahí, Fuuta, Lambo, I-pin, Gokudera, Yamamoto, Ryohei, Bianchi, su madre o padre, cualquier persona, incluso Reborn.

Pero no.

Tenía que estar ella.

La vio fijamente, esta tomo la dignidad de encogerse un poco en el lugar.

No quería hablar ahora con Charlotte, no hasta que estuviera a salvo, no hasta que la familia Salazar hubiera pagado lo que le hizo. Cuando le demostrara que podría protegerla y no ser un inútil mientras ella, o alguien de su familia, se veía en medio de una lucha sin sentido.

—Veta a tu casa Charlotte—le dijo suspirando y terminando de secar su cabello.

Esta hizo una mueca, pero permaneció sentada en su cama.

Jodida cama.

Por algún motivo siempre terminaban en su cama.

¿El destino se burlaba de él?

Probablemente.

—Reborn me envió—musito esta con inseguridad.

¿Reborn?

Giro a verla ahora con genuina curiosidad, bajo su aun enojado ser, ya después pensaría bien en su ataque, por ahora tenía dudas sobre Reborn. Su tutor se había mostrado bastante alejado ante la reunión esa tarde, por lo cual, pensaba que algo estaba mal.

La chica se cruzó de brazos, viendo de reojo a la ventana.

—No es tu responsabilidad Tsuna, es el deber de la familia Lougthy luchar contra los Salazar—comenzó con los dientes apretados.

Rodo los ojos.

No le importaba sus palabras.

Él tomaría esto con sus manos, nunca quiso ser parte de la mafia, pero había aprendido a base de tiempo y luchas, que podría ser de ayuda en algunos momentos para proteger a sus amigos, como en este momento.

—Pero ahora estas a punto de luchar contra ellos y tienes esa aura de "me voy a cargar a todo el mundo" ese no es el Tsuna que conozco—le reprocho con las manos en sus caderas.

La vio con un indicio de irritación naciendo en su interior.

Esa idiota.

—Te lastimaron—

—Me vale una hectárea de mierda que me lastimaran, no tienes derecho a lastimar a otros por eso. Vale que ese bastardo de Jefferson se tragara mi zapato en su culo por lo que me hizo, pero no por eso debería mandar un ejército a luchar contra él, solamente patea su trasero y ya—

—¿Qué es esa boca?—

—Me dejaron sin cenar y estaba enojada, cuando me enojo digo groserías, pero no me cambies el tema—

—Mañana iremos contra los Salazar, no solo te lastimaron, amenazaron a Vongola, quitaron las rutas comerciales de los Millefiore y otras familias, tienen alianzas peligrosas…es mejor cortarlo desde ya—

—Pero tú no eres así—

Gruño en respuesta de la chica, pero esta se mantuvo firme con los brazos cruzados y ojos serios. Esquivo sus ojos porque no quería verlos de cerca, la gente sabía que ver los ojos de Charlotte de cerca, era caer bajo sus encantos.

Fueras quien fueras.

Tomo asiento en la cama y la ignoro, la escucho jadear indignada antes de tomar asiendo a su lado.

Fue silencio.

Un muy incómodo silencio.

Pero una parte debajo de todas las ganas de partirle la cara a ese Jefferson, le hizo suspirar al recordarle que la chica ahora estaba a su lado. Después de haber sido secuestrada y vivido quien sabe que cosas, ahora estaba a su lado, sentada y enojada.

La vio de reojo, notándola que tenía las mejillas hinchadas en forma de puchero.

Era adorable.

Una risa escapo de sus labios y esta lo fulmino con la mirada.

—En realidad me alegra que estés aquí de nuevo—acepto intentando calmar los ánimos de la chica, no le gustaba verla enojada.

Sobre todo sus llamas, quienes parecían bailar enojadas porque no le hiciera caso. Las mismas llamas que cada vez eran más fáciles de leer, parecieron confundidas y tensas ante sus palabras, comenzaron a relajarse un poco más como el cuerpo de la chica, que hasta el momento, parecía una piedra enojada que estaba por tirarse sobre su cabeza y dejarlo inconsciente.

Esta suspiro antes de ver a sus rodillas, donde puso sus manos sobre sus piernas.

—Siento que todo siempre es mi culpa, me deje secuestrar de forma muy tonta—murmuro con bastante culpabilidad destellando en su voz.

Eso era cierto.

¿Quién se deja secuestrar por una manzana acaramelada?

Bufo captando la atención de esta.

—Te había dicho que no te metieras en problemas, porque te compraría comida, pero ahí vas y te dejas secuestrar—dijo recordando el día en la playa.

Ese día había estado molesto, pero ahora con sus recién renovados y solidos sentimientos por la chica, que solo incrementaron ante el secuestro, con su culpabilidad por no hacer nada. Bueno, los recuerdos del día en la playa se hicieron aún más molestos, pudo haber golpeado a esos bastardos con mucha más fuerza.

Vio a la chica sonreír un poco.

Su interior se calentó, hace una semana que había sufrido por no ver esa sonrisa, pero ahora estaba ahí.

—Quiero Cheescake, de arándanos esta vez—apretó sus manos frente a ella.

Bufo ahora con diversión.

—Vas a dejar mi billetera pobre—

—Tú te ofreciste, no te preocupes Tuna-boy, te prometo comprar el nuevo juego de GTAV—

—Ese juego donde eres un delincuente y vas por todo el mundo robando o destruyendo a voluntad—

—Perfecto para un par de mafiosos—

Una risa se escapó de sus labios y la sonrisa de Charlotte aumento, recordó lo que siempre le decía a Gokudera o al resto de sus amigos. Él siempre lucharía por estos momentos, cada lucha contra sus enemigos, era para que todos pudieran vivir en paz. Para que sus amigos sonrieran un poco, para que pudieran salir otro día, para que cada día fuera un recuerdo para ellos.

Nuevamente el silencio se pasó sobre estos, pero no era tan incómodo como el primero, este era relajado y les recordó, a todas las veces que estuvieron así antes. Cuando salían de clases, jugando juntos con los demás o simplemente viendo alguna película o serie en el suelo. Muchas veces se habían quedado dormidos en ese lugar, como si nada malo pudiera pasarles.

Ojala todo siempre fuera tan fácil.

Por eso debía a veces luchar, para proteger estos momentos y los que vendrían.

Un recuerdo llego a su mente y volteo a verle, esta pareció sentir su mirada y lo vi confundido.

Tan inocente.

Entrecerró los ojos.

—Lotte ese sujeto…¿te hizo algo?—pregunto con la garganta algo seca por la respuesta que no quería escuchar.

Había escuchado lo que dijo Byakuran, pero esta no mostraba grandes muestras de trauma y no sabía que pensar, si había intentado callar al sujeto, así que algo había pasado.

Al verla tensarse y tocar su cuello con mirada oscura, supo que algo había pasado.

Nuevamente su cerebro clamo venganza, pero se detuvo.

—No hizo gran cosa, solo era un pervertido que intento...—la vio detenerse y negar con la cabeza—me dio un beso, pero lo mordí y le deje el labio roto—añadió con orgullo.

Sus propios ojos se oscurecieron ante esas palabras, pero no era la misma ira al ver a Dylan besar a la chica para darle claramente celos (lo cual había logrado) sino más bien, una oscuridad de querer quemarle los labios al sujeto a punta de X-bunner, sin que pudiera hacer nada más que suplicar piedad.

Pero ese no era él.

Así que negó con la cabeza.

No quería asustar a Lotte o sus demás amigos, no quería buscar venganza, pero quería que este supiera que meterse con su familia, no sería perdonado nuevamente.

—Byakuran dijo algo sobre una marca—

La vio torcer la boca.

—No se ve bien, el bastardo me mordió cerca del cuello y dejo una marca, pero desaparecerá pronto con el tratamiento de Merlín—

—¿Puedo ver?—

—¿Seguro?—

Su silencio fue respuesta suficiente para ella, quien solo suspiro antes de bajar un poco la camisa que traía puesta. Sus ojos se fueron directamente a la marca de la chica que estaba en esa parte tan sensible, algo hinchada y que mostraba los dientes de ese animal.

Tsuna no pienses en matar.

No ahora.

Pero estaba enojado.

Levanto una mano para pasarla, suavemente por el dorso por la herida, viendo como la chica se escalofriaba ante su tacto.

La imagino atada a una cama, con ese animal sobre ella marcándola como si fuera ganado, como si fuera de su propiedad. Eso sí lo hizo enojar, porque aunque el océano no fuer aun elemento que alguien pudiera reclamar, como sus guardianes, de forma inconsciente había supuesto que ella ya le pertenecía. La última vez que la beso, la había visto retorcerse bajo él y gemir su nombre en busca de más.

Pero ese bastardo.

Suspiro.

No era momento de pensar en sus sentimientos, que por cierto, aun no dejaba en claro con la chica.

Alzo la vista para notarla algo nerviosa viendo a otro lado.

Tan tentadora.

Una tos los hizo levantar la mirada, donde Reborn estaba sentado sobre la cabeza de la chica. Se sonrojo levemente cuando la sonrisa del tutor, había podido leer sus más oscuros pensamientos.

Se avergonzó un poco.

Al igual que se sintió irritado.

Esta gimió incrédula, sin haberlo sentido.

—Bueno ya que Dame-Tsuna por fin se calmó y Dame-Lotte también está bien, creo que es hora de dormir—murmuro el hitman con una sonrisa.

Los dos lo vieron mal.

—Mañana tendremos muchas luchas—

—Yo también quiero ir—

—No, Lotte tú te quedaras—

—Pero no es justo—

—La vida no es justa—

—Vamos Dame-Lotte, tienes que volver antes que Cordelia se dé cuenta que faltas—

—Jodido enano—

La pistola y la bala pasando cerca de su mejilla, hicieron a la chica salir por cómo había entrado, por la ventana. Tsuna los vio irse con una gota saliendo por su cabeza, ante el escándalo que hicieron, sobre todo cuando al llegar los guardianes de la chica comenzaron a reprenderla.

Suspiro.

No quería estar en sus zapatos.

.

Ella soltó un chillido cuando al llegar de nuevo a su habitación, ahora estaba Cordelia con su tridente amenazándola de forma enojada. Quiso correr a ocultarse, pero esta rápidamente la lanzo sobre su cama, la envolvió en sus cobijas y la dejo sin moverse. Antes de salir y entrar momentos después con Mizu como si fuera un gatito, a quien arrojo sobre ella aun dormida, quien sería ahora su guardiana designada.

Gimió por bajo.

Esto no podía estarle pasando.

¿Ahora tenía una niñera?

No sabía si quiera si podría conciliar el sueño, debía despertarse temprano para ir detrás de sus amigos y ayudarlos, no los dejaría solos con ese picotada.

Un gruñido le hizo voltear a ver, como Mizu estaba abrazando la almohada y viéndola adormilada.

Se disculpó.

—No he dormido bien esta semana, deja de moverte Boss—se quejó su guardiana del rio.

Eso la confundió.

¿Mizu sin dormir?

Pero si esa chica incluso dormía comiendo, le recordaba mucho a Luffy de One piene, pero no dijo nada al respecto.

La vio intensamente y noto como esta abría un ojos.

—Cordelia encabezo la búsqueda, todos estaban preocupados—

—Bueno aunque no entiendo eso, tampoco entiendo nada, tú deberías haber dormido tranquilamente—

—Estuve cinco días sin dormir—

—¿Por qué?—

—Buscándote—

Su respiración se cortó y la vio fijamente incrédula, los ojos de Mizu no mentía, todo en ella no mentía, pero aun así no comprendía. Pero aunque había notado cambios sutiles y no tan sutiles en sus guardianes, no quería albergar esperanzas, porque desde el primer momento en que los conoció, sin importar su odio, había querido agradarles.

Que lo hiciera ahora.

Era tan confuso.

Mizu tomo la molestia de sentarse en la cama, se notaba claramente el sueño que tenía, pero aun así la veía fijamente. Entonces la niña alzo la mano tocando su mejilla, que ahora estaba envuelta en lágrimas, que no sabía cuándo salieron.

Se tapó el rostro con sus manos, porque no quería que la vieran en una faceta tan vergonzosa. Sus propias llamas parecían querer desaparecer del lugar.

Entonces lo sintió.

Las llamas de Mizu, hablar con las suyas. Se preguntó si Tsuna hubiera sentido algo tan maravilloso antes, alzo la vista aun con lágrimas, sintiendo las llamas de Mizu.

Totalmente subordinadas a ella, intentando consolarla. Sus llamas eran calmadas, como un riachuelo, jugueteando con el océano en su interior y demostrando respeto.

Nunca antes algún guardián había hecho eso.

Mizu entonces sonrió, de forma algo adormilada pero feliz. Ella ignoro su jadeo de dolor, cuando la atrapo con fuerza en un abrazo y siguió llorando. Su rio solamente la dejo fluir a través de ella, incluso cuando ambas quedaron totalmente dormidas sobre la cama, sus llamas no habían sentido nunca tal calidez, como la de un guardián aceptándola completamente.

Mizu por fin, al igual que sus otros guardianes, esa noche pudo dormir tranquila de tener a su jefe nuevamente con ellos.

Continuara…

:D

Nota:

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Sayonara sexys lectores.