Katekyo no me pertenece.

Capítulo Final: Dalai Miracle

Cuando abrió los ojos y vio como este marcaba que eran las diez de la mañana, chillo de forma cómica, recibiendo el látigo de Mizu en su frente y lanzándola al suelo. Eran las diez de la mañana, su grupo de amigos se iba a las cuatro de la mañana, tenía seis horas de retraso. ¿Quién rayos se duerme en un evento tan importante?. Gimió levantándose de golpe y quitándose la ropa, quería usar ropa bonita para patear el horrible culo de Jefferson.

Al final solo termino con una sudadera vieja que le robo a Tsuna, un short desgastado con pintura y unas tenis converse que aun sobrevivían a duras penas.

Pateo la puerta alegrándose de no preocuparse por Mizu, quien seguía dormida sobre su cama, sus otros guardianes serían otro cinco pesos a su historia.

¿Qué no era la badass de la historia?

Debía estar en la lucha final.

Solo una torpe como ella pierda la lucha final, del arco de su historia. Pero antes que saliera por la puerta de forma triunfal, con una canción rapera de fondo y ella en cámara lenta, sus pies se tropezaron con hielo y cayo de cara al suelo.

Al frio suelo.

Muy frio.

Alzo la vista resentida a Yuuki, quien había estado preparando la comida, congelando el piso a completa voluntad.

Frente a la puerta estaba Cordelia de brazos cruzados, Dylan estaba sentado en el sillón de la sala leyendo, con Merlín cambiando los canales de televisión y Raen dormitando a su lado con aburrimiento.

Bien su principal obstáculo era Cordelia.

Se levantó con una pistola de hielo creada en su mano, el tridente brillo peligrosamente en la mano de su mano derecha.

Advertencia.

—No pueden dejarme aquí, el tipo me secuestro, tengo derecho a vengarme—dijo levantándose de forma enojada.

Un silencio reino el lugar, de no ser por la olla de presión que sonaba de fondo y la televisión, nadie sabría qué estaba pasando. Pero ella se mantuvo firme, ella era la líder, ella decidía que hacer cuando le diera la puta gana, no debía rebajarse cuando ocupaba su venganza.

Una patada en sus posaderas.

No era mucho pedir.

Y un beso dramático de Tsuna al final de la lucha.

Ella quería su drama.

—La última vez que saliste por esta puerta te secuestraron, si vas, probablemente termines igualmente como carga—susurro la chica con expresión calmada.

¿Carga?

Una vena se hincho en su frente.

Ella no era carga.

El hielo se derritió en sus manos y rápidamente estas fueron cubiertas por sus guantes, estaba lista para patearle el culo a Cordelia, para que comprendiera que ella no era la carga de nadie. Ella era la décima candidata al liderazgo de la familia Lougthy, había sobrevivido a los entrenamientos espartanos de su abuela, no dejaría que nadie la menospreciara.

Vale a veces era idiota, había sido secuestrada y sus amigos estaban enojados.

Pero ella también.

Sus llamas ardían de irían por ese imbécil.

—No soy una carga, soy tan fuerte como cualquiera de ustedes—reclamo con voz calmada por su última voluntad.

Aun así por dentro, sentía la inestabilidad. Gracias a kami en esta situación podía leer todos sus pensamientos y aun así poseer una calma fría para los de afuera. Pero estaba nerviosa, de que sus propios guardianes la tomaran como una carga, ella no quería ser una carga para ellos.

Quería tomar las cargas de estos y llevarlos a las profundidades de su ser.

Quería ser su líder.

Su protector.

No su jodida carga.

Una llama suavemente toco la suya, causando que se detuviera y volteara el rostro. La llama de Merlín era flotante y suave, como una nube, pero tenía la calidez del vapor. El chico no la estaba viendo, pero de reojo, noto que este sonreía.

—Eres la carga más preciosa que tenemos Charlotte—inicio este sin apartar la mirada del televisor.

¿Carga más preciosa?

Su última voluntad desapareció, para ver a los demás confundida, esperando algún comentario grosero de alguna parte, incluso de Dylan.

Pero al igual que todos, este la ignoraba.

Volteo ahora a ver a Cordelia, pero esta solo cruzo sus brazos sobre su pecho, con expresión tranquila.

Una nueva llama toco su ser, lo cual la hizo estremecerse al sentir el hielo de Yuuki, al igual que sintió la hermosura de sus elementos congelados. La lluvia de Raen fue más calmante al tiempo que jugueteaba con la llama de Dylan, quien parecía ser pequeñas olas chocando contra la costa. Este se sonrojo cuando lo vio incrédula.

¿Qué pasaba?

Las olas de ellos nunca habían sido tan…tiernas. Desde niña las olas de cada uno, la habían rechazado rápidamente o golpeteado en lo profundo de su ser. Cada que pasaba cerca, era un rechazo más a su cuerpo.

¿Qué pasaba?

Entonces lo sintió, el mar de Cordelia unirse al resto de las olas. Pero no era en aceptación, bueno si, la aceptaba, pero también se comunicaba con sus llamas tímidas del océano. Demostrando una profunda preocupación y miedo de que algo le pasara.

La vio atentamente.

—Nunca podremos expiar el tratarte mal, solamente buscaba un jefe digno de seguir, sin saber que tu propia terquedad…era tu mayor fortaleza—susurro está causando aún más sombro, de ser posible, en su interior.

Sus ojos estaban levemente abiertos, mostrando ese verde agua que siempre pensó que era hermoso. Por primera vez no la veían con desprecio u odio.

Eso los hizo aún mejores.

—Ahora que te aceptamos como nuestro líder permanente, no queremos que vuelvas a pasar por una situación similar. Odiamos que otros traten nuestros negocios, pero los Vongola prometieron darle su merecido a los Salazar, nosotros te protegeremos—informo Cordelia con calma.

Estaba conmovida por sus llamas, pero no olvidaba su propósito personal.

—Yo también quiero luchar—

—Es muy pronto querida boss—

—¿Querida?—negó con la cabeza para no dejarse ir por halagos—no pienso dejar a mis aliados solos, yo también iré y no me pasara nada, pero si aun así tienen dudas pueden venir conmigo, sé que todos son suficientemente fuertes y me ayudaran—añadió con voz lastimera.

Los ojos de Cordelia se suavizaron, antes que sus propias llamas hablaran en el interior de esta, haciéndola suspirar.

—Yuuki y Raen te acompañaran en todo momento—le advirtió con una mano en alto.

Sabía que Cordelia no le gustaba el contacto físico, pero estaba tan emocionada que se abalanzo sobre ella. Su cuerpo se puso tenso, pero aun así suspiro palmeando su cabeza como si fuera un gatito.

Estaba emocionada.

.

Habían corrido durante gran parte del viaje a la estación del tren, luego ido a la dirección donde sería la batalla final. Cuando llegaron igual comenzó a correr, sabía que faltaba unos dos kilómetros y se tensó al ver que la batalla seria cerca del mar, pero cuando vio una nube negra sobre el lugar, corrió con más fuerza. Solo para chocar contra el pecho de un chico, con peinado de piña, que la hizo tropezar sobre su espalda.

Raen y Yuki, se detuvieron con sus armas listas.

Pero no importo.

Ella se limpió la mejilla antes de ver frente a sus ojos, al guardián que faltaba de Tsuna.

Mukuro.

Este la vio con una ceja arriba, antes de sonreír de forma maliciosa, que la hizo escalofriarse en todo su cuerpo.

—Veo que la pequeña decima llega un poco tarde a la lucha—expreso este con calma.

¿Eh?

¿Tarde?

Vale se había dormido un poco, pero no era tan tarde.

¿Verdad?

—¿Q-que tan tarde?—tartamudeo sin querer saber del todo la respuesta.

Pero este solo rio de forma escalofriante, que le hizo saltar detrás de Yuuki con temor. Luego este mostro como detrás de ellos, había una gran fila de hombros inconscientes, que parecían haber sido parte de la familia Salazar. Gimió incrédula antes de ver que la fila de hombres, seguía hasta donde estaba una gran mansión cerca de la playa.

Apretó los puños antes de correr en esa dirección, sus guardianes la siguieron, pero no fue por mucho tiempo hasta que choco contra Enma, quien sin su armamento, lucía desconcertado de verla. A su lado el resto de su familia no parecía herida o algo por el estilo, junto con Byakuran que revoloteaba con una bolsa de dulces en sus manos.

Tanta gente.

Todos derrotados.

Cayó al suelo con lágrimas graciosas en sus ojos.

—¡LLEGUE TARDE!—grito con las lágrimas ahora afuera de sus ojos.

Su propia familia, la Simon y Byakuran, la vieron con pesar. Pero ella estaba golpeando su cabeza contra la arena, habiendo imaginado todo el viaje las batallas, explosiones, momentos épicos y un jodido beso en medio de todo esto donde confesara su amor por el chico.

Golpeo con más fuerza la cabeza.

Antes de alzarla con esperanza.

—¿No queda nadie?—pregunto con ambas manos juntas.

Byakuran quien bajo tranquilamente, sonrió de forma hermosa, lo que la hizo sonreír.

—Te has perdido una gran batalla épica—

Algo dentro de ella se quebró cuando Byakuran, comenzó a relatar la batalla de Tsuna contra el jefe de la familia Salazar. Sobre explosiones, sus guardianes, una nueva forma para avanzar en su camino, Reborn incluso diciendo que lo había hecho bien.

Soltó el llanto siendo consolada como un perro por Yuuki.

Ambos jefes de la familia le explicaron, que ahora Tsuna estaba en una reunión importante con Salazar.

No espero más.

Si no vio la batalla, al menos le patearía el trasero al tipo.

Salió corriendo dejando a sus guardianes suspirando y a las otras dos familias, riendo nerviosas.

.

Corrió en medio de esos pasillos que eran muy familiares en realidad, parecía como si hubiera estado ahí, porque cada pintura correspondiente al océano, le eran muy familiares. Por eso fue que se dirigió a un lugar, donde no conocía, pero sabía que había estado ahí. Se detuvo cuando en la entrada de la puerta, Chrome parpadeo confundida de verla.

Estaban ahí.

Ignorando el llamado de esta.

Abrió la puerta con una patada, que hizo que las personas dentro del lugar, se voltearan confundidas ante el sonido.

Todos sus amigos estaban ahí.

El hermano mayor de Kyoko, Gokudera, Yamamoto y Tsuna, tranquilamente sentado en un extremo de la mesa. Frente a este, estaba Jefferson, luciendo totalmente arruinado en su ropa, mallugado, con sangre saliendo de su frente y un hueso claramente roto. En cambio Tsuna estaba tranquilamente sentado, como si fuera un jodido modelo de una revista.

Tan sexy.

Centrada Charlotte.

Miro de mala forma a Jefferson, quien se encogió en su lugar.

Fue cuando lo supo.

—Me he perdido todo lo épico por dormirme—musito con terror y una mano en su mejilla.

Gokudera a su lado soltó un suspiro y Yamamoto solo se rio.

Tsuna rodo los ojos antes de volver a ver a Jefferson.

—Llegaste en buen momento, están hablando sobre que pasara ahora después de la batalla—intento compensarla Yamamoto.

Pero esto no era tan emocionante.

Excepto cuando su collar comenzó a brillar, todos en el salón parecieron impresionados de igual forma, escucho un jadeo colectivo, antes que la luz fuera demasiada y ella terminara de espaldas confundida. La luz se fue en dirección del centro de la habitación, antes que esta tomara la forma de una mujer, que solamente ella conocía en realidad.

Miracle Dalai.

Su cabello era más largo que recordaba, su rostro algo más maduro, además sus ropas eran algo fantasmales. Su cuerpo era traslucido y se veía dentro de este, como si fuera transparente. Ella chillo asustada ocultándose detrás de Gokudera, para su asombro, todos menos Jefferson parecían bastante tranquilos.

El fantasma, sonrió tranquilamente a todos, antes de ver con cara de muerte a Jefferson, quien cayó sentado contra el suelo.

—Rayos han pasado muchos años y la familia Salazar es un jodido dolor de culo—gruño esta de mal humor.

Todos sintieron una gota de sudor correr por su nuca.

La apariencia de bella dama, ninfa, ser celestial, se había ido por los suelos.

Esta los vio a todos de reojo, antes de detenerse en Tsuna y sonreír como una niña. Se acercó al chico antes de tocar sus mejillas, que estaban algo rojas, antes de restregarlas como demasiada emoción. Gokudera salto gritando que le dejara, Yamamoto estaba aún confundido y el hermano mayor decía sobre "extremo".

—El descendiente que comparte el alma de Giotto es demasiado adorable, como amaba cuando se veía así de adorable—chillo esta antes de lanzarle una mirada fulminante a Jefferson, que cada vez más se hizo aun lado.

Para su temor, su antepasado, o el fantasma de su antepasado, rápidamente recayó su mirada en Charlotte.

Chillo asustada cuando esta restregó sus mejillas con las de ella.

—Lotte es tan adorable, sin duda la mejor de mis tátara nietas, no por nada compartimos alma—dijo guiñándole un ojo.

Chillo.

Se retorció.

Antes de zafarse y correr donde estaba Tsuna, ocultándose detrás de este quien ahora lucia también algo confundido.

—Miracle Dalai—hablo por fin Tsuna con esas sonrisas amables que le daba a todos.

La mujer asintió.

Luego pareció comprender el lugar e hizo una expresión de comprensión de lo que la rodeaba.

—Lo siento mi alma solo podría aparecer una vez que los descendientes de Vongola, Lougthy y el estúpido Salazar están presentes, hubiera querido ver a el descendiente de Cozarto, era tan adorable también—dijo esta con pesar y una mano en su mejilla.

Tan similar a Charlotte.

Todos la vieron fijamente y la chica Lougthy rio nerviosamente.

—¿Qué hace esta mujer?—hablo Gokudera algo despectivo.

Esta sonrió al verle.

—Tan igual a G—susurro antes de revolverse en su lugar.

El rostro de Gokudera se sombreo antes de alejarse un poco.

—Bueno en realidad deje mi alma como sello por si acaso volvía pasar algo como en el pasado, cuando el estúpido de Salazar amenazo a la familia Vongola, me vi forzada a tener un matrimonio con el antepasado de este idiota—dijo viendo enojada a Jefferson, quien se retorció en su lugar por su fría mirada.

Cierto.

Charlotte se levantó detrás de Tsuna, para ver a la mujer con preocupación.

—¿Dejaste a Giotto?—musito ella con pesar.

La mirada de Dalai fue una de tranquilidad, mientras palmeaba levemente su hombro en una señal de tranquilidad.

Aunque no sentía sus llamas.

Sentía su pesar.

Ella no le gustaba pensar que alguien de su familia pasó por tal situación.

—No te preocupes, en realidad no fue tan malo, cuando mi querida hija nació, hice un golpe de estado a los Salazar y prácticamente los deje en ruinas—dijo con ternura antes de acariciar su mejilla.

Escucho un jadeo proveniente de Gokudera y Tsuna, quienes eran los únicos sensatos para entender que eso no estaba bien.

Jefferson se puso de pie con dificultad.

—Tu eres una zorra que arruino mi familia por generaciones—gruño.

Ryohei fue quien con un golpe en su rodilla, lo mando de nuevo al suelo.

Los ojos de Dalai se llenaron de oscura satisfacción.

—Por supuesto que los deje en ruinas, gracias a todo el dinero que conseguí, logre formar por completo la familia Lougthy e hice que pudieran ayudar a todas las personas que la familia Salazar había arruinado. A pesar de mi amor por Giotto, no pude volverlo a ver hasta que todo por lo que siempre lucho estuviera a salvo—indico con una sonrisa más tranquila.

¿Todo por lo que lucho?

Los ojos de Charlotte se oscurecieron un poco, antes de verla fijamente.

—¿Regresaste con Giotto?—

—Claro que no, morí dos años después dentro de un tiroteo, mi guardián del mar no me perdono eso aun después de la muerte—musito con una expresión de culpa.

Todos casi se caen de espaldas.

Pero Charlotte sintió las manos de su antepasado en sus mejillas, con el rostro de esta acunándolo con su frente contra la suya.

Como una madre.

—Mi amor por Giotto era enorme, pero mi familia estaba primero…en la otra vida podre encontrarme con él, siempre pensé eso y ahora lo veo. Pero mi deber siempre será con los Lougthy al igual que Giotto con los Vongola…luchamos mucho para que ustedes los jóvenes, no tuvieran que preocuparse por los adultos—le arrullo causando que sus ojos se abrieran de impresión.

Esta se alejó con una sonrisa, antes de volver a ver a Jefferson y chasquear los dedos.

Este soltó un aullido de dolor.

Todos lo vieron incrédulos.

—Un truco que aprendí fue el cerrar el canal de las llamas, este chico jamás podrá usar la llama de la lluvia ni su descendencia—hablo guiñándoles un ojo.

Todos dieron un paso atrás con temor.

—Giotto-kun ya voy por ti—dijo antes de desaparecer en un brillo de luces.

El silencio reino el lugar.

Antes que Charlotte cayera de rodillas, llorando por no haber visto su épica batalla final.

Tsuna fue quien comenzó a palmear la cabeza de la chica.

Conociendo a Reborn, que había visto todo tranquilamente desde el marco de la ventana, dentro de un mes o dos, tendrían otra nueva batalla final.

.

.

.

Era muy extraño la normalidad que había retomado la vida de todos, si bien el agregado de los guardianes de Lotte eran algo problemáticos, en realidad todo era bastante pasable. Las clases se retomaron el día siguiente de la lucha, además de las quejas de Lotte de perderse toda la acción y drama, no es como si hablaran mucho del tema. El noveno les había agradecido por eliminar a un personaje tan molesto y las rutas comerciales de muchas familias se habían abierto en el océano, quienes agradecían profundamente a las familias que intercedieron.

Para frustración de todos, entre Tsuna y Charlotte no estaba más que una amistad fuerte que no pasaba a nada. Seguían pegados como uña y mugre, jugaban video juegos, comían siempre con todos y había algo implícito en ellos, pero nada más. Todos habían supuesto que era debido a los acontecimientos tan repentinos de las últimas semanas.

Pero dos meses después de vencer a los Salazar y ningún movimiento, hizo que todos se preocuparan por el banco de apuestas.

—Realmente pensé que lo violarías—hablo Enma caminando al lado de Lotte de regreso a su casa.

Generalmente era Tsuna quien la acompañaba con el resto, pero una pequeña falta, hizo a Hibari un dictador que los tenía en medio de un castigo. A pesar de dos meses de los eventos dramáticos, aún era muy extraño ver a Lotte sola. Ser secuestrada no era algo que todos soportaran otra vez, así que como sus guardianes estaban ocupados con asuntos personales, Enma se había ofrecido voluntario.

Además Enma y Lotte eran buenos amigos, incluso aunque el chico tuviera que soportar una hora del trasero de Tsuna como charla, había aprendido a quererla como hermana.

—Bueno nunca estamos solos y cuando lo estamos, llegan los niños o su madre…al final simplemente no hablamos de eso—murmuro Lotte también algo frustrada de la situación.

Tsuna también parecía algo fastidiado, notaba sus ojos enojarse levemente cuando era interrumpido de las charlas de la chica.

No comento nada de eso por supuesto.

—¿Podrías invitarlo a una cita?—comento algo nervioso, no queriendo revelar que su plazo para que ambos se declaran en la apuesta colectiva, estaba cerca.

Charlotte inocente no lo noto.

Para su suerte.

—Lo he pensado…pero me da un poco de nervios. Sé que este siente algo por mí, pero hace poco aún seguía el ship Kyoko x Tsuna y…no se supongo que soy algo cobarde para estas cosas—hablo riéndose nerviosa de la situación.

Suspiro frente a la casa de la chica, colocando una mano sobre su hombro en un mutuo apoyo, que esta respondió con una mirada cariñosa.

Al entrar por la puerta, por supuesto, no pensaron que Sagar, la abuela de Charlotte y novena cabeza de la familia Lougthy estuviera sentada tranquilamente en una de las sillas del comedor. Trago nervioso ante la imponencia de la mujer, antes de ver como a su lado, Lotte también se tensaba.

Algo malo pasaba.

.

Ese día Gokudera y Yamamoto se despidieron de forma sospechosa frente a su hogar, escucho algo sobre una apuesta y tiempo límite, que intento no relacionar con la estúpida apuesta de todos sus conocidos sobre Charlotte y él. Claro que aún no habían conversado o dejado claro sus sentimientos, simplemente habían regresado a la misma rutina de siempre, donde todo parecía más sencillo y tranquilo. Claro que notaba algo de tensión cuando ambos estaban sentados juntos, como sus manos se rosaban o las miradas avergonzadas de ambos.

Pero aun no daba el siguiente paso.

Estaba cómodo con la tranquilidad, pero algo ansioso por esperar que pasara algo más.

Tal vez iba demasiado lento.

No espero que cuando abriera la puerta de su cuarto, unos brazos saltaran antes que pudiera procesarlo y sintiera un cuerpo junto al suyo. Su mente trabajo rápidamente, procesando que su madre había salido con los niños de compras, por lo que sus hormonas se activaron, hasta que sintió el cuerpo de la chica tenso contra el suyo.

La alejo un poco para ver su cara triste y ojos algo hinchados.

—¿Qué ha pasado?—pregunto preocupado con un estremecimiento en su espalda.

Un mal presentimiento.

—Mi abuela me ha ordenado regresar a Inglaterra—murmuro en voz baja.

Todo su mundo pareció voltearse y caer de cabeza.

De forma automática tomaron asiento en la cama, donde la chica comenzó a explicar que su abuela la quería de regreso, para enfrentar los temas de sucesión, que había tenido ya bastante tiempo fuera y era hora de ponerlo todo en marcha. Esta se detenía para decir que no quería irse como cuatro veces, antes de retomar la historia, sobre su deber como cabeza de familia, sobre estudios que aún le faltaban y su deber de sangre de asumir el control.

—También dice que me enviara a América el último año, debo estudiar mucho y la familia quiere meterse de lleno en la mafia y…son tantas cosas que meditar—añadió finalizando su discurso de casi una hora.

Trago saliva sin saber que decir.

Estaba en estado de Shock.

—¿Te iras?—pregunto en un susurro casi ahogado.

Esta asintió sin ser necesario, la última charla había dejado en claro que tendría que irse para ayudar a su familia. No es que eso hiciera las cosas un poco más fáciles, todo lo contrario, todo parecía ir demasiado rápido en realidad.

El silencio entre ambos era tenso.

Había tantas cosas no dichas, pero ahora, era casi una broma de mal gusto decir algo.

—¿Cuando?—pregunto nuevamente sin mucho aliento.

Esta hizo una mueca.

—Mi abuela me ha dicho que partimos a primera hora mañana, no me ha dado tiempo ni de despedirme, apenas si logre convencerla para que me dejara hablar contigo—respondía con voz cada vez más derrotada.

Mañana.

Miro el reloj de pared, que reflejaba apenas las seis de la tarde, pero si ella tenía razón, en menos de doce horas no estaría a su lado. Todas las cosas que quiso hacer con ella o decirle, no parecían suficientes para el tiempo que tenían. Además lo mejor sería hablar con todos, para que la vieran una última vez al menos. Pero su parte egoísta fue la que la tomo de la mano y la atrajo en un abrazo silencioso, que intentaba trasmitir todo lo que pensaba.

La sintió suspirar antes de regresar el abrazo.

¿Sería el último abrazo?

¿Cuándo volvería a verla?

Dejo esos pensamientos de lado, ocupaba hacerla relajarse, debió ser la voz de la razón.

—Eres la décima cabeza de la familia Lougthy como yo de los Vongola, no será la última vez que nos veamos—dijo lo último como si fuera una certeza, pero quería que ella lo rectificara.

La vio asentir decididamente.

—Cuando sea la líder ordenare que construyan una base en Japón mejor, cerca de los Vongola, para estar al tanto de todo con mis aliados—afirmo con ojos lagrimeantes que intentaban ser fuertes.

Sonrió enternecido, de que una chica con la fuerza monstruosa, que había pasado por tanto, intentara hacerse la fuerte ahora. Era como si todo fuera un sueño, en realidad Charlotte no tenía ni un año viviendo en Naminori, pero todo en su vida había dado un cambio drástico.

Le acaricio la mejilla, lo que hizo que esta sonriera.

Suspiro antes de bajar el rostro y juntar ambas frentes, esto disminuyo la sonrisa de la chica, que ahora lo miraba claramente confundida. De cerca sus grandes ojos azules, eran incluso más profundos que de lejos.

Golpeo su mente al pensar que había desperdiciado tanto tiempo sin ella.

Pero ahora que tenía tan solo unas horas.

Debía hacerlo valer.

—¿Volveremos a estar juntos?—cuestiono sintiendo el pulso de la chica acelerarse, al tiempo que las llamas se movían inquietas.

Entonces esta sonrió.

De forma picara pero sincera.

—Como si pudieras pasar mucho tiempo sin mí—alego antes de atraerlo ella misma para darse un beso, después de dos meses.

Charlotte era demandante al principio, pero con forme él comenzaba a tomar las riendas, esta simplemente se dejaba disfrutar. Sin duda los recuerdos de esa cama, eran los más importantes para él en ese momento. Siempre era su cama. Con delicadeza dejo que poco a poco la chica cayera de espaldas, con él sobre ella sin detener el beso en ningún momento.

El momento emotivo, rápidamente pasó de lado para un momento caliente y tal vez algo desesperado. Era la última vez que la besaría, en mucho tiempo si todo salía con forme a sus familiares. Podría buscar la manera de visitarle a ella, o que esta lo hiciera, pero había estado hablando con Reborn y también parecía interesado en entrenarlo más fuerte para asumir pronto el mando.

Ambos se separaron jadeantes.

—Te quiero mucho Lotte—expreso con más facilidad de lo que hubiera imaginado.

Dos meses pensando en cómo decirlo, para que saliera ahora tan natural, daba incluso algo de lastima.

Vio los ojos de esta brillar de manera intensa, antes de sonreír como si lo supiera, pero sin perder la chispa de sus ojos.

—Soy irresistible—añadió antes de tomarlo y besarle con más intensidad.

La sintió pasar sus manos por su espalda, dándole descargas eléctricas mientras suspiraba al dejarle besar su clavícula. Se detuvo un poco donde recordaba había sido marcada, aun manteniendo una ligera cicatriz, que hizo a la chica suspirar cuando la beso ahí. No tenía experiencia, pero los sonidos que esta soltaba, le indicaron que estaba bien.

Pronto el beso, fue perdiendo un poco menos de intensidad, mientras sus manos solo pasaban tímidamente por su cintura.

Antes que terminaran ambos acostados, hechos un nudo de brazos y piernas, sin decir nada.

—Yo también te quiero Tsuna y te voy a extrañar—la escucho decir contra su pecho, por lo que la envolvió más contra él.

La última noche.

Suspiro.

—Mamá dejo un postre en la refrigeradora—sabía que había captado su atención—podríamos tomarlo y venir a jugar video juegos lo que nos queda de noche—esta se alejó antes de sonreír dulcemente y volverle a besar.

Duraron algunos minutos más para bajar, sin decirle a nadie cuando su madre llego con los niños, en su lugar ambos tomaron toda la comida posible y comenzaron a jugar video juegos. Lotte comenzó a saltar emocionada cuando ganaba, en cambio Tsuna sacaba todo su instinto para darle lucha en otros, cuando sus ojos estaban cansados y la coordinación mano ojo dejo de funcionar, pasaron a las películas.

Tsuna vio de reojo como la chica había quedado dormida a los cinco segundos de empezar una animada sobre su hombro, abrazando con fuerza su mano y suspirando algo sobre comida.

No quiso dormirse.

No quiso hacerlo.

Pero cuando el reloj entro a las cuatro de la madrugada, termino dormido sin quererlo.

.

A la mañana siguiente al despertar, se encontró solo en la habitación, con frio en su lado derecho y un suspiro resignado.

La había perdido hace tan solo un par de horas, pero no podía esperar por verle.

Aunque para eso, probablemente pasaran muchos meses o incluso años.

Sonrió cuando noto en la mesa, la consola portátil de la chica, con varios juegos de videos y una fotografía de ambos juntos un día de clases, tomada por ella misma.

—Nos volveremos a ver—expreso con cansancio viendo fuera por la ventana.

Los llamados de su madre lo distrajeron, todo parecía un extraño sueño ahora, donde acababa de despertar y era hora de afrontar nuevamente la realidad.

Fin.

Este es el final de la historia, si se preguntan, si, si hay un epilogo.

Nota:

Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.

Sayonara sexys lectores.