Katekyo no me pertenece.
Epilogo.
Un año (con algunos meses) después…
Era bastante sorprendente de observar, la ceremonia de sucesión donde Tsuna por fin seria coronado como decimo Vongola, dijera lo que dijera Reborn del Neo Vongola, era exactamente lo mismo, solamente que con una visión diferente. Ella al igual que los amigos cercanos de Tsuna, incluso sus anteriores rivales, saben que este no quiere tener que ver nada con la mafia. Aun así para salvar a la gente que ama y proteger a los demás, este acepta entrar al mundo oscuro y llenarlo de la luz, rodeándolo como un cielo protector.
Es cuando le ve sonreír amablemente al noveno, que ella entiende que en este año, el chico no ha cambiado en absoluto.
Después de una completa y correcta sucesión, la fiesta inicia.
Con comida.
Montaña de comida que la había llamado desde que llego ahí.
Ella correr hacía sus bebés para no hacerlos esperar más.
.
Le hubiera gustado algo más alocado, baile, bebidas y tonterías…tenía las dos primeras de forma algo aburrida. Se había refugiado en la mesa de postres, dejando a sus guardianes hacer lo que ella odiaba, buenas conexiones sociales, excepto Mizu, está ya estaba dormida en alguna silla siendo custodiada por Yuuki, que tampoco amaba hablar con alguien fuera de su familia. En su lugar la futura decima Lougthy, prefería atiborrarse de comida. Cuando ve un Cheescake de fresa, prácticamente lo acapara para ella sola y comienza a comer.
Sabe a gloria.
A gloria dulce y azucarada.
Siente miradas confundidas de algunos altos mandos de la mafia, quienes apenas están conociendo a su familia. No tienen una fama muy destacable, pero su abuela ha dado un respetable nombre y por eso la ha traído al evento junto con ella. Aunque su abuela está hablando diplomáticamente con el noveno Vongola, ella prefiera comer. Igual todos conocen a su abuela por Reborn, como alguien tan sanguinaria como ese sujeto.
Todos le tienen miedo.
Por eso nadie le dice nada.
—Lotte-chan—dijo una voz cantarina a su lado.
Giro su rostro lleno de comida, que provoco algunos cercanos hacer muecas de asco. Pero Byakuran simplemente estaba sonriendo amablemente, con esa amabilidad de alguien que cometió genocidios en mundos alternos, nada aterrados.
Lo mira fijamente, sin dejar de comer.
Este sonríe nervioso.
Por como terminaron las cosas entre ellos, sabe que ella se vengara, algún día.
—Tienes un apetito voraz para ser una futura donna de la mafia—comenta viendo con interés su comida, recordando claramente cuando ella lo había obligado a comprarle comida.
Sus ojos brillan en amenaza y un tenedor apunta su garganta cuando su mano se posa sobre uno de los postres, que estratégicamente ella había separado para ella. Ese bastardo crayón blanco no le quitara su comida. Nota como algunos a su alrededor se ponen tensos, pero Byakuran demuestra tranquilidad con una leve capa de sudor.
—Yo no me metería entre Charlotte y su comida—dijo una voz más calmada.
Giro su rostro iluminado al ver a su viejo amigo, Kozato Enma en un elegante traje y el cabello un poco más largo.
Consume todo el Cheescake en su plato de golpe, lo traga de forma inhumana, antes de saltar a los brazos del chico.
—Enma-chan—canturrea asfixiándolo un poco.
Extraña a sus amigos, los correos y las llamadas no son suficientes. Pero ella había prometido a su abuela tomar su último año, en serio en América para terminar sus estudios y al mismo tiempo trabajos de la mafia. Como para aprender a controlar la fuerza oscura del océano, no fue difícil, pero ahora se enorgullece de no entrar en modo asesino cada que algo la enoja. Pero ahora después de ese año (con algunos meses) y con nuevos conocimientos para este mundo, estaba lista para regresar a verlos.
Si bien no había muchos cambios en los demás, había notado algunos sutiles. La mayoría había crecido, algunos peinados cambiados y sus miradas más maduras.
Batallas terminaban de formar el carácter de sus conocidos.
No sería hasta dentro de dos años, cuando ella oficialmente cumpliera 20, que su abuela le heredaría toda su dinastía, dándole este tiempo, para disfrutar al servicio de ella.
—Me alegra verte, este año nos has hecho mucha falta—expresa cuando se separan y sonríe dulcemente.
Sus mejillas se iluminan emocionadas.
Enma era adorable.
Sin poder evitarlo, usa sus manos para restregar las mejillas de este mientras se queja.
—Enma-chan es tan kawai—expresa con cara soñadora.
Byakuran a su lado comienza a reír algo nervioso, viendo con pena al líder de la familia Simon.
—¿Ya hablaste con Tsuna?—comenta cuando se logra soltar de su agarre.
El nombre hace que la espalda de la chica se tense, antes de volverse inusualmente tímida. Ambos jefes la ven preocupados, pero ella intenta ocultar su sonrojo.
Desde que llego a ese lugar, fue con la única idea de volver a ver a Tsuna. Pero no solo este llego hasta el momento de su sucesión, dejándola a ella viéndolo de lejos. En más de una ocasión sus miradas se habían conectado y este la veía con cariño, pero no habían hablado, este estaba rodeado de jefes de la mafia y no lo dejaban irse al hablarle.
Ella no quería interrumpirlo.
Tampoco sabía cómo dar el primer paso.
Puede que por eso sintiera la necesidad de huir.
—Se ve algo ocupado—responde con nerviosismo.
.
Enma voltea a ver como efectivamente Tsuna parecía algo ocupado, pero viendo en la dirección de ellos, también nota como este se disculpa con los otros y empieza a caminar en su dirección, deteniéndose confundido. Gira a ver a Byakuran, que observa también confundido como el lugar donde antes estaba Charlotte, esta desapareció y puntos aparecen en su lugar delineando la que era su silueta, al igual que los postres que ella había guardado.
—Huyo—musita Byakuran con una risa divertida.
Él solo suspira, su querida hermana y mejor amiga, sin duda era una cobarde para cosas sobre sentimientos.
—Byakuran, Enma—saluda Tsuna llegando a su lugar.
Era como verlo cuando lo conoció, había crecido unos pocos centímetros, su cabello era un poco más corto y tenía el traje que sus guardianes le habían obligado a usar, con temor que Reborn hiciera alguna locura.
Nota como este ve el lugar donde estaba Charlotte unos instantes, antes de suspirar.
—Está nerviosa—le dice como si leyera su mente.
Este lo ve, antes de sonreír con amabilidad y empezar a charlar con ellos.
Físicamente su amigo había cambiado, como todos, pero la amabilidad de sus palabras, seguía siendo la misma.
.
No está huyendo, simplemente está detrás de una mesa, especialmente alejada del resto de las demás personas y que nadie parecía verla, mientras comía sus postres tranquilamente. Sabía que su abuela estaría enojada por su comportamiento, pero no tenía tiempo para eso, no quería que nadie supiera en ese instante sobre su existencia.
¿Actuaba como una niña?
Totalmente.
—Charlotte-chan—dijo una voz sobre ella.
Soltó un chillido que llamo la atención de los pocos cercanos, volteo a ver a Dino Cavallone con mirada asesina, este solo rio divertido.
Salió de la mesa con toda la dignidad que pudo.
La cual no era mucha.
—No deberías estar ocultándote en una fiesta para tu novio—le reprocho este en tono de hermano mayor acariciando su cabeza.
Le recordó un poco a Yuuki.
Suspiro nerviosa.
Su guardián del hielo aún seguía tranquilamente protegiendo a una dormida Mizu, mientras ahora, Dylan había llegado con este y Raen gritaba algo al lado de estos. Cordelia era la única que estaba al lado de su abuela, hablando de forma diplomática, mientras Merlín a su lado, la atraía a su cintura y le sonreía con cariño.
Ella quería algo así.
Pero era una cobarde para obtenerlo.
—No me estoy ocultando—dijo alzando el mentón.
No parecido convencerlo.
.
Dino podía ver a la chica temblar frente a él, mientras reía nerviosamente y sus palabras eran una octavas más altas. Puede que fuera nueva en la mafia, pero ella sería una gran Donna algún día. Sintió una presencia caminar en su dirección, giro a ver con una sonrisa a su hermano menor, que ahora sería el décimo Vongola, oficialmente. Este tenía una sonrisa radiante, pero se apagó cuando al voltear a su lado, algo lo decepciono.
Giro su rostro a Charlotte, solo para ver puntos delineando, su ya no figura.
Se había ido.
—Es rápida para huir—dijo Tsuna a su lado en un susurro.
Le puso una mano en el hombro.
Las mujeres en sí ya eran complicadas.
—Me alegra ver que por fin eres el décimo Vongola…de forma oficial—
—Gracias Dino-san—
—Esperaba ya me pudieras llamar Oni-chan—
.
Yamamoto y Gokudera habían tropezado con ella de forma accidental, habían salido a tomar aire de las personas, cuando se la toparon en los jardines escondida detrás de un arbusto. Eso explicaría por qué minutos antes, se habían topado al guardián de la ola de la chica, caminando molesto al tener que buscarla. La abuela de Charlotte ya había presentado sus buenas nuevas a Tsuna, al igual que los guardianes de la chica de forma individual, siempre en deuda después de lo pasado con la familia Salazar. Pero cuando estaban buscando a esta chica en concreto.
Se esfumaba.
Pero aquí estaba frente a ellos, hecha un mar de nervios y tartamudeando para que no la delataran.
—Lotte-chan es adorable—
—Charlotte-sama debes volver a la fiesta—
La chica solo gimió y se hizo más una pelotita en su lugar.
Trágala tierra por favor.
Negó con la cabeza con lágrimas que salían, cómicamente, de sus ojos mientras abrazaba sus piernas. Ambos guardianes del cielo la vieron pensativos, suspiraron y tomaron asiento al lado de la chica. Esta se tensó, pero al ver que ninguno llamaba a su familia, supuso que no era en malos términos.
Los vio tímidamente.
—En realidad es bueno volver a verte, nos hacía falta un cuarto en los video juegos—dijo Yamamoto palmeando su espalda.
Lo vio con ojos emocionados.
—¿Moto-kun?—dijo con ambas manos frente a ella.
Gokudera encendió un cigarrillo.
—También la extrañe mucho Charlotte-sama—expreso Gokudera con una sonrisa feliz.
A pesar de su mal inicio, al final se habían tomado mucho cariño.
—Hayato-kun—musito por bajo.
Entonces soltó a llorar y ambos la vieron preocupados, estaba muy sensible esa noche. Unos pasos alertaron a los guardianes, al alzar el rostro vieron a Tsuna caminar con las manos en los bolsillos, se vieron de reojo sonriendo.
Bajaron la vista para ver a Charlotte.
Pero esta había desaparecido mágicamente.
Sus frentes se sombrearon de azul.
—Huyo—les señalo Tsuna al llegar al lado de ambos.
Los tres soltaron un suspiro colectivo.
.
Charlotte corrió nueve veces más de la vista de Tsuna, una cuando la vio hablando con Ryohei, quien dijo que ella era extremadamente escurridiza, la segunda cuando Bianchi lo señalo y ella ya había huido a los baños, la tercera cuando jugando con Fuuta, Lampo e I-pin, él pensó que estaría ahí por más tiempo, pero huyo distrayendo a los niños con dulces. La cuarta fue con Reborn, espero que el sicario la entretuviera, pero esta corrió más rápida incluso. La quinta fue con su padre, quien cuando la arrastro a su lado, se dio cuenta que había arrastrado aire. La sexta fue con Cordelia y Merlín, la séptima con Yuuki y una dormida Mizu. La octava estaba comiendo de nuevo, corrió con solo verlo. La novena estaba hablando con el noveno Vongola, ambos riendo.
Cuando pensó que la tenía, esta se disculpó rápidamente y corrió.
Él solo tenía una vena hinchada en su frente.
Esa idiota.
Le estaba colmando la paciencia.
Pero la décima era la vencida, esa noche era su número de la suerte.
Se despidió amablemente de unos invitados, cuando por el rabillo del ojo, noto a una persona escabullirse.
.
Se rio nerviosamente cuando tomo asiento.
Era una idiota.
Pero no estaba evitando a Tsuna.
Solamente corría cuando lo veía, porque ella era demasiado hermosa.
Vale eso no tenía sentido, tal vez estaba volviéndose loca. Ya todos sus amigos debían pensarlo después de todo.
Una loca comelona.
Al punto.
Lo admitía.
Bien tal vez estaba evitando un poco a Tsuna, sus guardianes se lo habían dicho, los guardianes de Tsuna, todos sus conocidos notaban esto con fastidio. Quiso gritarle a todos que era una bastarda cobarde, que no ocupaba sus miradas para entenderlo, pero esos desgraciados seguían viéndola con cara de que era culpable, algo que ella bien sabía. Así que cuando se refugió en uno de los balcones, con varios platos de comida, disminuyo su llama para que nadie la notara. Rayos hasta su abuela había suspirado en su dirección y negado con la cabeza.
Joder.
Mastico con fuerza su golosina.
Los jodidos chef de Vongola eran increíbles, estaba pensando en contratar alguno como su chef personal. Aunque ya tenía a Yuuki para eso, este siempre la consentía.
Al tema nuevamente.
No es que ella quisiera correr, solamente, no estaba acostumbrada a estos sentimientos. Cuando se conocieron, estaba tan feliz de tener un amigo, que había negado todos sus sentimientos hasta esa estúpida cita falsa, luego lo pasado con su familia, con los Salazar…todo.
Nunca tuvo la oportunidad de…experimentar el amor sin ninguna presión en su espalda que fuera más importante. Pero ahora su abuela le dejaba estar en Italia un tiempo, mientras la mansión en Inglaterra seria la casa principal, ella podría estar en Italia todo lo que quisiera.
Era obvio para su abuela sus sentimientos.
Ella quería que disfrutara con Tsuna.
Pero…
Y si él no la quería.
Vale había un extraño lazo místico que los unía por sus anteriores familias, pero no tenía por qué ser igual. En el pasado fue Giotto quien se enamoró primero perdidamente de Dalai, en esta ocasión fue ella quien quedo cegada por el amor de su cielo. Vale el chico también se había declarado después de aquella última batalla, pero tal vez fue el calor del momento o los sentimientos de Giotto en este. Tal vez solo fue para darle más dramatismo a la despedida.
No sabía.
Tenía miedo.
Odiaba las cosas que desconocía por completo.
Le asustaban.
Porque nada salía como uno pensaba.
—¿Te cansaste de huir?—pregunto una voz a su lado.
Que la hizo chillar y tirar varias comidas por el balcón, escucho algunos platos romperse y gente desde abajo gruñir, por lo que ambos se encogieron sudorosos, por el temor de detectar, la voz de una familia importante. Se taparon la boca del otro, para que no hiciera algún sonido y duraron así unos minutos, hasta que los pasos de alguien se alejaron.
Suspiraron antes de soltarse.
Verse de reojo, y sonreír divertidos por la situación.
Durante cinco segundos fue como si ese año no hubiera pasado, como si estuvieran nuevamente en el cuarto de Tsuna, después de alguna pequeña aventura de ellos.
Entonces la pregunta del chico floto en el aire.
—No estaba huyendo—mintió torpemente cruzada de brazos.
La ceja alzada en la cara de Tsuna, le dio a entender que este no le creía ni un pelo. Bufo viendo a otro lado y abrazando sus rodillas. Aunque ese vestido negro azulado estaba pegado a su cuerpo, su tela era bastante cómoda. Sus zapatos de tacón hace rato los había dejado de lado. Se veía hermosa en zapatos altos, pero dolían como fuego en sus pies, rápidamente los tiro de lado.
La mirada de Tsuna seguía en ella.
Lo que la hizo ponerse nerviosa.
—Vale, estaba huyendo, pero es que estaba…estoy nerviosa. Es la primera vez que nos vemos luego de un año y la última vez que hablamos, bueno, en realidad todo es muy confuso—
—¿Te refieres a mi confesión?—
—Joder, como es que no te da vergüenza, a ti todo te da vergüenza—
—Bueno a ti nada te da vergüenza y ahora estas roja como un tomate—
Lo vio roja e indignada, de que ese bastardo la hiciera ponerse de formas, que ella pensó nunca tendría. Giro el rostro al toparse con esa sonrisa amable, digna de un protagonista de algún shonen, que hace que las chicas se derritan por él.
Odiaba eso.
Sabía que en su fase híper intuición el chico siempre estaba caliente, pero cuando este sonreía siendo solamente él, le provocaba muchas más emociones.
Tomo aire para intentar relajarse, su rostro perdió parte del rojo, pero su corazón para su vergüenza, seguía latiendo como loco.
—¿Entonces…?—comenzó Tsuna dejando la pregunta al aire.
No tenía que ser una idiota para saber de qué hablaba, no habían hablado de dicho tema y ambos querían cerrarlo aparentemente. Fuera un final feliz o uno triste, querían saber que pasaría después de aquella torpe despedida de ambos.
Pero ella no estaba lista.
—No te he felicitado por ser el décimo Vongola apropiadamente—cambio el tema drásticamente con ojos en forma de estrella.
Vio un ligero tic de irritación en su mirada nerviosa, no tomando tan bien como ella el cambio de tema. Hasta que la iluminación pareció rodearlo y sonreír tranquilamente.
Eso la alegro.
Eso le daría tiempo.
—Tienes razón, merezco una buena felicitación—expreso con mucha felicidad y cara radiante.
¿Eh?
Puede que fuera un genio leyendo las personas, que también tuviera una híper intuición en medio de la batalla, pero al lado de Tsuna todo siempre era muy torpe.
Por eso cuando este sujeto su mentón, moviéndola rápidamente en su dirección, sus ojos se abrieron como platos cuando sus labios se estamparon en un suave beso contra los suyos. Este la veía con calma sin duda un segundo y con algo de pánico en sus ojos, probablemente por su reacción.
En un instante vinieron imágenes de los anteriores besos que tuvo con el chico, el primer beso para que este no tuviera nervios, en su cita falsa, cuando este se arrojó sobre ella en la cama, cuando se declaró. Cada uno de ellos había sido mágico en diferentes formas, pero siempre dejaban un pequeño brinco en su interior.
Este parecía alejarse, pero ella lo tomo por el cuello de su camisa, atrayéndolo más a ella misma para profundizar el beso. Entonces no pudo mantener los ojos abiertos, aunque quisiera ver su expresión, solamente podía pensar en la sensación.
Los labios de Tsuna eran suaves, al igual que las llamas que bailaban alrededor de él, siempre parecían cálidas. Aunque sospechaba que no había tenido muchas experiencias de besos, aparte de ella, se notaba en él una mayor seguridad que las veces que se besaron. Suficiente para que la tomara de la cintura y la atrajera más a él, mientras el beso subía de intensidad.
Rayos.
Tenía apenas 17años casi 18, pero sus hormonas estaban en otra sintonía.
Quería más.
Siempre con Tsuna quería más.
Era como un océano, que quiere sumergir todo dentro de su oscuridad. Mientras que Tsuna era la luz del cielo, aquel que lo cubre todo, ella quería que la poseyera. Que fuera posesivo, que la reclamara y que, joder, se la follara duro contra la pared.
Sabía que sus pensamientos eran sucios, aunque este había demostrado tener sus ojos muchas veces en su trasero.
Eso había sido hace un año.
Había tenido temor que, la distancia, apagara esa chispa que nunca pudo encender del todo.
Pero ahora que este la besaba de forma posesiva, como siempre quiso que la besara, mientras ella descasaba descaradamente sobre su regazo (¿Cómo putas llego ahí? Es algo que ella no sabía) y este pasaba sus manos por su cintura para atraerla más a él. Era esa parte del cielo que nadie, más que ella, conocía y provocaba que todo en su interior tuviera explosiones.
Ambos se separaron jadeantes, dejando un pequeño rastro de saliva entre sus bocas.
Entonces lo vio, ese rostro siempre amable de Tsuna, ahora estaba muy cerca de parecerse a su última voluntad, con la oscuridad en sus ojos.
Sintió un escalofrió.
Tomo aire, estaba jadeante.
—Una buena felicitación—dijo aun jadeante, provocando una sonrisa divertida en el rostro de Tsuna.
Quien puso una mano tras su cabeza, para atraerla a que el beso volviera a ser demandante y sumamente delicioso. Pero ella se dejaba hacer, si bien odiaba la idea de ser dócil, que fuera Tsuna tan demandante, provocaba que ella fuera el agua sumisa ante su presencia.
Ya otro día ella sería la demandante, por ahora, solo gozaba de tenerlo a su lado.
Tan cerca.
Una tos sumamente incomoda, la hizo separarse incrédula y soltar un chillido cuando vio a su abuela frente a ambos. Noto el rostro de Tsuna totalmente azulado y temeroso de perder la vida. No por nada esa mujer había sido entrenada por el anterior padre de Reborn.
—Vine a buscar a mi nieta estúpida que abandono la fiesta, pero supongo que está en buenas manos—hablo con tan doble intención, que hizo a ambos adolecentes enrojecer hasta límites inimaginables.
—¡ABUELA!—fue la suave queja en sus labios, quienes intentaban no ver al chico a su lado.
Pero esta puso ambas manos en su cintura y mostro una pose complacida.
—Enrollarte con el más fuerte jefe de la mafia, ayudara mucho a nuestra familia—alabo causando que ambos la vieran incrédulos—pero es muy pronto para bebes, así que usen protección—exclamo antes de soltar una leve carcajada e irse por donde vino.
Los dos quedaron en piedra, sacando humo por sus orejas ante la clara implicación de las palabras de la novena Lougthy.
Charlotte noto a Tsuna totalmente nervioso, tartamudear algo sobre bebes y volverse más rojo.
Una sonrisa malvada paso sobre sus labios.
—Realmente me gustaría que me follaras duro contra el muro—dijo con malicia.
Esto causo que Tsuna la viera incrédulo, explotando por completo el rojo de su rostro y saliendo sangre por la nariz, sin duda era un gilipollas virgen, igual que ella.
Sonrió antes de poner una mano sobre la de este, causando que los nervios se fueran y solamente la viera ligeramente sonrojado.
—Te quiero Tsuna—musito con sinceridad causando un rostro de asombro—aún te quiero y prometo que mi familia te protegerá en tu misión de liberar a la oscuridad de la mafia—añadió con más emoción.
Entonces este sonrió, apretando la mano que estaba ahora entrelazada con la suya.
Esta era una promesa.
Ella siempre mantenía sus promesas.
—Yo te protegeré con mi vida Lotte—expreso este con voz seria—porque sin ti…no tendría sentido nada—murmuro acercando el rostro al suyo.
Su corazón latió con fuerza ante sus palabras, antes de suspirar un arrullo cuando sus labios volvieron a juntarse. Aun había muchas cosas que hacer, ambos como futuros jefes de sus familias, en contra de un mundo oscuro por décadas.
Pero mientras Tsuna la besaba, ahí en medio de un balcón en una fiesta.
Nada parecía tener sentido.
Solamente los labios del chico sobre los suyos.
En medio de un océano profundo de llamas.
Fin
Gracias a todos quienes siguieron esta historia.
Nota:
Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.
Sayonara sexys lectores.
