Hola de nuevo... y un millon de gracias a todos que comentaron en el capitulo anterior...

Bien... presentando el siguiente capitulo... que empiece el shooww.!

Capitulo 2.- Quiero saber más.

Esa mañana, la brisa balanceaba la rubia melena que le caía sobre la frente, la piel erizada por su roce le mandaba señales insistentes, más sin embargo a pesar de estarse muriendo de frío Naruto no podía apartarse de la ventana. Miraba aún receloso la suerte que su fuerte amigo Sasuke tomaba por la cintura a la bella Sakura. Sin duda todo eso pudo haber sido suyo. Ahora que la miraba con atención, notaba que su figura poco a poco iba cambiando volviéndose más redonda y un poco más gruesa. Que su piel nívea, tenía un brillo que nunca antes había detectado. Y ahora qué, se preguntaba mientras que veía como el alto morocho tomaba a la mujer por las caderas y la pegaba a su cuerpo para besarla apasionadamente en los labios.

-Debes dejar de ver eso, hijo mío- Un mujer de hermosa cabellera roja entro a la habitación. Sentándose en la cama se cubrió un hombro con el plaid, anaranjado y verde, que le cubría el torso. -Temo a que te hagas un masoquista con tanto dolor-

Naruto se giro hacia su madre, sonriéndole tan astutamente como un zorro. Se arrodillo frente a ella y recostando su cabeza en las piernas de su madre la rodeo por la cintura con ambos brazos.

-Lo que tu has hecho, muy pocos hombres lo hubieran conseguido, Naruto. -Acaricio la melena dorada lentamente -Es por eso que los dioses te bendecirán con un amor como ninguno-

-Eso es lo que tu crees, querida madre - levanto el rostro para mirar el de ella -Pero que es lo que creen los demás - Se paró rápidamente, tomo el plaid del lecho donde dormía, cambiándose las sabanas por este. -Lo que la gente cree, es fácil de saber- Hizo un pausa en la que extendía una mano hacia su madre invitándola cautelosamente a que lo siguiera hasta la ventana -Ellos creen que un día no podre aguantarlo más y que le arrancare a mi hermano la mujer que ama-

-Oh mi pobrecito hijo- abrazo a su hijo y lo acuno en su medida entre sus brazos.-Renunciaste a la mujer que has amado desde que tienes memoria por el hombre a que consideras tu hermano. No hay acción más noble que esa, Naruto-

-Eso no es verdad, no es nada noble lo que hice. Verla sufrir a mi lado, sabiendo que ella amaba a mi hermano, era como decirme que yo no me podía comparar con él. Que él a pesar de que no podía poseerla siempre iba a ser de él. Que ni el mismo acto del lecho conyugal podía separarla de él. Era tan infeliz, aún más de lo que soy ahora, por que ahora me consuela saber que al menos ellos son felices-

-hijo mío-

Naruto se soltó del brazo de su madre sintiéndose el hombre más estúpido sobre la tierra, el único que había tenido que perder algo, para que otros lograran los suyo. Podría ser que su suerte cambiara o que lo que su madre predecía se hiciera verdad, pero y que más importaba siempre llegaría otro intentando quitárselo todo, incluso hasta su titulo y, él lo sabía.

-No madre, no te compadezca de mi, no ahora ni nunca más- Beso en la mejilla a su madre y abandono la habitación con una única idea en la cabeza, ir a ver a Jiraiya.

A pesar que la vivienda de Jiraiya y Tsunade se encontraban a las afueras de la aldea, el trayecto no le llevo ni media hora en recorrerlo a pie. Toco la puerta con la esperanza de que fuera su viejo mentor quien lo atendiera. Pero no había respuesta alguna. Nadie abrió la puerta, lo que al él le pareció extraño. Siempre había alguien en esa casa en especial. Rodeo la baja construcción esquivando los irregulares sembradíos de los ancianos. Miro por cada una de las ventanas buscando algo raro adentro. Luego llego a la habitación del fondo.

Se asomo por la ventana, había alguien ahí, podía sentirlo. Empujo el marco, por suerte este se encontraba abierto. Entro sin hacer el menor ruido hasta el rincón que no había podido ver.

Dentro un perfil ensombrecido por la falta de luz se movía rápidamente. Notandolo extraño Naruto se acerco más hacia esa persona. Cuando el extraño se giro inesperadamente, Naruto capturo una mirada de sorpresa y vienose descubierto Naruto por el "ladron", salio corriendo en su direccion para detenerlo. No había contado con que el "ladron" se girara asustado y saliera corriendo por la puerta de enfrente.

-Espera ahi, ladron- Una capa negra cubria la cabeza de su presa -No vas a escapar -acelero el paso hasta alcanzarlo, pero en lugar de tomarlo por la mano se avalanzo contra el pequeño cuerpo del malechor, aplastandolo contra el suelo y su solido cuerpo.

Una maraña de ropa termino tendida sobre el pasto verde de la primavera. La respiración de ambos era fuerte y rápida. Naruto, tomo ambas manos en una de las suyas propias sorprendiendose al vez del pequeño tamaño de estas, lo delicadas y maltratas que estaban. De lo blanca que eran. El ladron era una mujer, llego rápidamente a esa conclusión.

Aparto con la mano libre la manta, por que lo que había creido una capa en realidad había sido una manta de color oscuro. Con un par de movimientos más por fin descubrio el bello rostro que le regresaba la mirada, entre sorprendida y temerosa.

-Una mujer...- Naruto cansado dejo caer la cabeza sobre el hombro de la mujer. Luego reponiendose, volvió a levantarla para verla mejor.

Tenía una piel blanca como la leche fresca. Su cara, un rostro angelical y cuando ella parpadeo, se dio cuenta del extraño color de sus ojos. Unos ojos tan claros y puros que se les hicieron hermosos. Viendo por completo Naruto se dio cuenta que la mujer que se encontraba bajo de él, era más que una niña, pero menos que una mujer y a pesar de todo ello, ella era la cosa más hermosa que hubiera visto nunca. Sintio el aún delgado cuerpo femenino bajo el suyo, y presiono más con sus manos para sentir la piel nivea sobre la suya marcada por el sol.

Ella apenas y lo miraba, manteniendo la vista fija en alguna parte baja, entre su cuello y el pecho, sin mirarlo exactamente. Un rubor ya le había cubierto las mejillas y con los labios entre abiertos por los cuales respiraba, la imagen se convierto en la más encantadora de todas las imagenes.

Quizo besarla.

Unas poderosas manos se cerraron sobre sus hombros y lo jalaron fuertemente.

-Que demonios!-

-Naruto como te atrevez a atacar de esa manera a Hinata-

-¿Que?- Jiraiya le hablaba realmente enojado, y aún así, sabiendo que algo estaba mal que debía saber de que hablaba, Naruto no complendía sus palabras, pues seguía aún con la bella imagen de Hinata en sus ojos.

-Mira que te vi salir corriendo tras ella y arrojarte para alcanzarla como si la pobre fuera una clase de ladrón.

-Jiraiya, es que eso creei que era-

-Que va!, levante anda. Como vas a creer que esta chica era una ladrona cuando tu mismo la trajiste a nuestra puerta-

-¿Que? ¿Que yo fui quien la trajo?- Se dio cuenta que la mujer aún seguía tendida sobre la hierba hecha una bola de telas. Extendió su mano para ayudarla a enderezarse. -Vamos deja que te ayude-

Ella se negó con un movimiento de la cabeza.

Sintiéndose irritado por el desprecio que Hinata le había demostrado, Naruto termino poniéndose de pie. Luego miro a Jiraiya y a Tsunade que se encontraba a un par de metros a la distancia, se giro una vez más hacia Hinata. Se agacho lo suficiente al lado de Hinata y tomándola la levanto del suelo y la coloco de pie.

-Lo siento, no sabía quien eras- Dejo a Hinata ahí, agacho la mirada frente a Jiraiya y Tsunade en modo de despedida y se alejo del lugar a paso lento pero fuerte.

La pareja corrió al lado de Hinata que ya estaba poniéndose de pie.

-Estas bien, Hinata- pregunto Jiraiya mientras ayudaba a la morocha a ponerse correctamente el cabello.

-Si estoy bien-

-discúlpalo, te confundía con un ladrón. No lo tomes a pecho, además déjame decirte que él fue quien te encontró-

-Ese hombre fue el que me trajo con ustedes, Jiraiya, Tsunade-

-Si, así es.-

-por que me ha atacado de esta manera, si él ha sido el que me ha traído a su lado Jiraiya-

-verás te diré una verdad que todo el mundo sabe. Naruto no es muy listo que digamos, supongo que se había olvidado de ti y que al verte dentro de la casa seguro te confundió con un ladrón-

-ya veo- Su semblante se vio ennoblecido por una verdad que guardaba en su corazón. -claro eso s ver sido. No es la primera vez que me confunden esa manera-

Al momento de que Hinata había asegurado eso, tanto Jiraiya como Tsunade notaron el tono de tristeza de su voz. Claro, ellos ya habían escuchado la triste historia de Hinata obligada a excusarse cada vez que la oscuridad la llenaba y gritaba desesperada desde su cama por las noches.

Si cada vez que el fuego del hogar se extinguía y no había alguna luz extra que alumbrara la habitación, Hinata se hacia un ovillo en un rincón de la habitacion y se balanceaba constantemente de atras hacia adelante. Preocupados Jiraiya y Tsunade la habían visto como se recluía asi misma y como ella ignoraba cualquier palabra de aliento que proviniera de ellos. Hasta ahora no habían podido corregir su actitud, a pesar de los pocos días que lleveban viviendo junto.

La pareja no había encontrada nada más de que preocuparse. Las heridas de Hinata iban curandose sin demás problemas y su actitud pacifica y noble, hacia que convivir con ella fuera facil. Jiraiya miraba a su mujer con una sonrisa en rostro cuando notaba el intenso cariño que de ella nacia hacia la pequeña mujercita que había llegado a su casa gracias el hijo de su Laird. Él estaba completamente agradecido de que Hinata brindara la felicidad a Tsunade que él no fue capas de darle. En pocas palabras, aquel enorme hombre, de hombros anchos, cabello blanco y sonrisa pervertida, amaba profundamente a su esposa.

Pero al recordar como Hinata se balanceaba temerosa y recluida en si misma, no podía evitar sentir algo de preocupación. Aún no sabía lo que significaba Hinata para ellos y mucho menos tenía idea de como había sido su futuro, ni su pasado.

Esa noche, Hinata se recostó en su cama y al observar la luna por la ventana recordó la primera visión de aquel joven rubio. Estaba ocupada buscando un jarrón lo bastante grande, cuando sintió que alguien la observaba, al girarse, lo primero que miro fueron los hermosos ojos celestes que la miraban atentamente, luego el precioso brillo dorado que resplandecía su cabello. Los labios en una línea delgada, tan hermosos y por último como el individuo en sí, arrugaba la frente y su ceño se fruncía en una mueca de enojo.

Miedo.

Cuando lo miro con esa cara de furia, solo miedo pudo sentir. Ya no había la calidez y la serie de sentimientos que él le había inspirado en su primera impresión. Ahora ese hombre extraño la miraba de una forma que la hacía sentir como una intrusa en la que le habían dicho que era ahora su casa, su hogar.

Su primera intención fue salir corriendo, al principio pudo impedir que ese instinto la poseyera, pero no pudo evitar salir corriendo cuando el la persiguió con la mirada hasta la entrada de la casa. Entonces corrió. Abrió la puerta de un tirón y salió corriendo en dirección al bosque, el único refugio que conocía. Entonces lo sintio nuevamente. Como con fuerza algo le golpeaba a la altura de la media espalda. La hizo caer al piso, con él encima, no estaba segura de cuantas vueltas había dado antes de quedar boca arriba, solo lo sentía a él, cubriendole todo el cuerpo, impidiendo que se moviera. Se había sentido perdida.

Y se encontró.

No pudo evitar mirar sus ojos, y luego un calor intenso y sofocante se apodero de ella; le dificultaba respirar y sentía que su sangre subía intensamente hasta su rostro. Con una mirada rápida pudo ver como Jiraiya lo arrancaba de su cuerpo y con él, todo ese mar de sentimientos. Nunca olvidaría la sensacion de ese joven sobre ella, era como si el solo acto fuera natural en ellos, como si sus cuerpos hubieran sido hechos el una para el otro, acoplandose perfectamente, como piezas de un rompecabezas.

Ahora que lo miraba calmada, se sentía maravillosamente contenta de haber conocido a alguien como él, con ese brillo dorado que la cubría de pies a cabeza, sabía de antemano que cuando él le sonriera, ella perdería el conocimiento con solo verlo.

Entonces se lo propuso. Lo buscaría, le preguntaría a Jiraiya y a Tsunade sobre él. Tenía que encontrarse de nuevo.

-Quiero saber más- murmuro mientras el sueño le nublaba la vista. -Quiero saber mas de ti...- un último bostezo y el sueño la reclamo.

Y bien?... Que tal que Naruto persiguiera a Hinata... ¬¬jajja..

Pronto... pronto... aumentaran de tamaño se los prometo...

proximo capitulo hasta el martes... o tal vez antes...