Hola.!
Muchas gracias por su comentario, y pues aqui cumpliendo con mi palabra, aunque de seguro algun que otro va querer tener mi cabeza en un plato por el tamaño del capi...
pero es que lo tuve que dejar así por abvios motivos... (cof.. cof... tecnicas del autor...¬¬)
bien... nos vemos a lo último
y como saben ninguno de los personajes me pertenece!
Capitulo 3.- Todo tiene un comienzo…
Esa mañana no había sido lo que hubiera deseado. El cielo estaba completamente cubierto de nubes espesas y oscuras, lloviendo a cantaros, la mañana se convirtió en forma rápida en un día húmedo y solitario. Jiraiya y Tsunade tuvieron que abandonarla sola en casa muy temprano por la mañana, sin darle la oportunidad de hablar con ellos.
Hinata se daba cuenta que la mayoría del tiempo Jiraiya no solía estar en la casa y que por lo general mataba el tiempo practicando en las artes de la guerra, comiendo y charlando en el gran comedor dentro del castillo del laird o simplemente andando de un lado a otro en las tierras de Konoha junto con su líder Minato. También se podía dar cuenta que a pesar de llevar ya más de un mes con ellos, nunca se había alejado tanto de la cabaña de Tsunade como para ver a otra persona del clan, a excepción del aquel joven rubio.
Oh, como quería Hinata volver a verlo, deseaba fervientemente que él se acercara de nuevo al hogar de Tsunade, que esa mañana se la había pasado frente a la pequeña ventana con la mirada en dirección a la aldea, rogando por que él se acercara. Hinata sería feliz con solo verlo de lejos, que hasta se imaginaba así misma corriendo por el terroso camino hasta la aldea hasta dar con él, pero hasta ahora su timidez y temor le acortaban las ganas y la mantenían entre los gruesos muros de su nuevo hogar.
Tsunade regreso a la casa pasando medio día, tenía la cara deprimida y gruesas lagrimas habían marcado su rostro.
-Tsunade, ¿ha sucedido algo?- Hinata ayudo a la mujer a tomar asiento en una de las tantas sillas junto al hogar que se había mantenido encendido por la lluvia.
Traía el pelo mojado al igual que la ropa, pero estaba tan cansada que cuando sintió la silla rozar sus rodillas se dejo caer completamente.
-Hinata, la pobre de Temari perdió al niño de nuevo- Hinata se arrodillo junto a Tsunade para quitarle el calzado húmedo -Gracias, querida.-
-¿Ya le había sucedido antes?- pregunto Hinata tímida. Tsunade asintió. Que una madre perdiera a un hijo era duro, que le sucediera dos veces eso... Hinata sintió empatía por la mujer que ni siquiera conocía.
-La pobre esta devastada, casi mueren los dos y el padre, pobre Shikamaru...- se llevo una mano a la cabeza y se mazo los rubios cabellos - Pobre hombre...- tomo la mano de Hinata entre las suyas y le acaricio la mejilla.
-llevan más de cinco años deseando que su matrimonio diera frutos y luego ¡BOOM! que queda embarazada cuando creyeron que ya no podían y que pasa después, pues que a los seis meses ella lo pierda. Pero eso no fue lo peor, ahora, en este embarazo, todo iba bien, el niño crecía sano y fuerte dentro de la madre, las contracciones eran normales y Temari se veía muy feliz, por fin le daría a Shikamaru un hijo. Pero el niño nació muerto, ahogado con su propio cordón.-
-oh, pobre Temari, de seguro la perdida de su hijo le habría matado si fuera posible morir de dolor-
-Tienes razón Hinata, los dos están devastados, no encuentran consuelo tras la perdida. En estos momentos Jiraiya trata de consolar a Shikamaru junto con Naruto, pero nada funciona. Temo que intenten hacer algo malo...-
En ese momento un fuerte golpe se oyó desde el exterior del hogar. Pidiéndole a Tsunade que no se moviera, Hinata se asomo a la puerta.
Un enorme caballo de pelaje rojizo se encontraba justo a la entrada. Frente a él, el joven de rubios cabellos se encontraba, cargando a Jiraiya sobre el hombro, alarmada Hinata corrió a abrir la puerta. Sin decir nada el hombre entro a la casa y dejo a un inconsciente Jiraiya sobre la mesa, se aparto los mojados mechones de su frente y se giro para mirar a Hinata que aún sostenía la puerta abierta, asombrada de volver a verlo.
-que le ha pasado a mi esposo Naruto-
-"Naruto, con que se llama Naruto"- pensó Hinata.
-Nada, Shikamaru le a golpeado, eso es todo.- Miro a Hinata en un rápido movimiento y después obligo a Tsunade a volver a la silla -Déjamelo a mi, ya lo hecho en la cama- volvió a mirar de reojo a Hinata, tomo a Jiraiya por el brazo y lo jalo hasta colocarlo sobre su hombro. Hinata se acerco para ayudarlo sostenerlo y entre los dos lo llevaron hasta la habitación y dejarlo en el lecho.
-muchas gracias muchacha- el corazón se descontrolo al oír la voz masculina de Naruto.
-d...de nada...- Se aparto un mechón rubio que le caía sobre los ojos. Como hubiera querido que ella le acariciara el rostro, con esas manos pequeñas.
El aire alrededor de ellos estaba plagado de suficiente tensión.
-Hinata- se dejo escuchar la voz de Tsunade desde la otra habitación. -Hinata, puedes traerme el jarro de la mesa-
"Hinata, se llama Hinata..." pensó Naruto.
La peli azul se giro medio cuerpo para ver a la mujer rubia sobándose las muñecas. Últimamente había visto a Tsunade repitiendo ese movimiento varias veces esa semana. Miro una vez más hacia Tsunade para luego dirigir sus orbes plateadas a hacia la pequeña mesa que estaba al lado de la cama y por lo tanto al lado del rubio que se encontraba ahí. Él, como atraído por la mirada de Hinata se giro para ver el pequeño frasco sobre la mesa, estiro una mano para tomarlo, pero cuando se lo ofreció a Hinata, vio como está dudaba en cogerlo. Al final la femenina tomó el frasco de su gran mano, no sin antes haber rozado accidentalmente los dedos de Naruto.
Podía sentir como la sangre se le subía a la cara y como su piel se tornaba roja. Dio las gracias con un movimiento de la cabeza y se giro rápidamente para desaparecer por la puerta.
Naruto no podía reaccionar, el contacto de su piel era como un láser de emociones que le recorría el cuerpo. Podía sentir como todo el vello se le erizaba en una tensión provocativa que hacia que todo en el tuviera vida.
-" Esto no puede ser"- se dijo mentalmente él, regañándose. -"Que yo sienta esto por una mujer desconocida, y una tan fuerte"- Se amasó los cabellos con ambas manos en señal de frustración -tengo que irme- hablo en voz alta olvidando que había otra persona en la habitación.
Al final frustrado físicamente, camino airado hacia la puerta de la cabaña y sin advertido abandono el recinto.
Que era lo que le pasaba, Naruto no podía distinguir si lo que sentía por la joven desconocida era bueno, pero cuando evocaba el dulce recuerdo de su olor a lavanda, la piel suave y tersa, esos ojos plateados que ahora se encontraba con un fina sombra de tristeza, Naruto sentía como su cuerpo se renovaba rápidamente en pensar en aquella extraña mujer. Y al pensar en ella, él, no podía hacerse la pregunta de como sería sin la sombra que cubre sus ojos desapareciera y fuera remplazada por una sonrisa, Naruto estaba seguro que si algún hombre, cualquier hombre, que la viera caería completamente enamorado de ella.
Eso no le gustaba, con solo pensar que algún hombre la tocaría, que la besaría. Que algún hombre la tendría para él. No, eso no podía pasar, él no era nada para la moza, solo era un desconocido que había entrado por un momento en su existencia y estaba más que seguro que en el momento en que pusiera su atención en la muchacha, se daría cuenta de lo frívola y egocéntrica que es, claro ejemplo de sus compañeras femeninas. Ella sería igual a la otra mujer que había amado, sería igual a Sakura.
Sus pies siguieron en movimiento mucho después de haberse alejado lo suficiente de la pequeña granja de Jiraiya, sabía que no tenía sentido que siguiera vagando, perdido en pensamientos que solo le causaban dolor en vez de estar planificando a todo el clan. Tenía que ir a entrenar con el resto de los hombres, luego tenía ir con su padre. Sabía que hablar con su padre era una prioridad sobre todas las cosas, pues este le había mencionado que se habían visto hombres de la cascada merodeando los límites de Konoha.
-Esos malditos, mal nacidos...- murmuro con furia -Esos hijos de...- un movimiento extraños tras de si lo desconcentro. Tras de él un enorme perro mitad lobo se encontraba mostrándole los dientes y con el pellejo encrespado. -Maldito akamaru, ¿Donde esta Kiba?-
El perro se relajo al oír la voz de Naruto, se sentó sobres sus patas traseras y dejo escapar la lengua en una sonrisa de lado.
-Aquí - respondió una voz de hombre muy gruesa. Tras el follaje un hombre igual de alto que Naruto, pero más ancho y de piel morena apareció. Traía un plaid del mismo color que el de Naruto, pero él traía unas botas altas de cuero blando que le protegían las piernas gruesas de toda la maraña de ramas y espinas que se pudiera encontrar en el bosque. Su faena era de rastreador y se le reconocía por ello.
-Kiba- Naruto palmeo a su compañero de la infancia mientras este se colocaba a su lado - tenemos que reunirnos con el laird de inmediato-
-Ahora que es lo que pasa- Kiba no pudo evitar gruñir de frustración por las horas de parloteo que se llevaría en el gran salón.
-al parecer algunos de la cascada han intentado penetrar en nuestras fronteras-
Mientras que Naruto se alejaba de la cabaña de Tsunade, en otra parte de Konoha se llevaba acabo un evento inolvidable.
-y pensar una cosa tan pequeña pueda cambiar completamente la vida de las personas- Les decía con una sonrisa, mientras que le entregaban al pequeño niño a las manos de su madre. -Sakura has hecho un gran trabajo- acaricio la melena rosada y le sonrió al padre que se encontraba a su lado. -Tu también Sasuke- El aludido solo bajo la mirada.
-Señora Kushina, esto nunca hubiera sucedido si Naruto...- una lagrima se derramo por su aun pálida mejilla - yo... yo aun no he sido perdonada, ¿verdad?-
-No es eso- afirmo con rostro serio, se acomodo en la orilla de la cama retirando algunas pieles y tomo la mano de Sakura entre las suyas- No podemos negar que Naruto te amo y por mucho tiempo...- la pareja se mostro incomoda al escuchar el sentido que tomaba la conversación -pero eso no aseguraba que tu lo amaras o que no te fueras a enamorar de otra persona-
Un silencio momentáneo invadió la habitación, la pareja joven tenía la mirada baja y Kushina tenía la vista vacía. En un momento a otro la atmosfera cambio cuando el pequeño diablillo chillo buscando el pecho de su madre.
-Ahora...- continuo la peli roja -ahora Naruto solo les desea la felicidad a los tres-
-Aun siento como si lo traicionara, él me ha perdonado tantas cosas. Ahora, no solo como amigo, sino como una persona que le debe todo quisiera hacer algo por él.-
Sasuke abrazo a su mujer, acaricio la frente del pequeño y miro seriamente a Kushina.
La habitación donde se encontraba era más caliente que lo normal ya que un enorme fuego vibraba en el hogar. La cama estaba cubierta por una gran cantidad de pieles de diferentes animales y una pequeña ventana miraba a un campo verde que terminaba hasta el inicio del bosque perene. Se podía oír claramente el chipoteo de las llamas mientras que nadie hablaba acompañado por el succionar de la pequeña boca del bebe sobre el pezón de su madre.
Sakura no podía quitar la sonrisa de su rostro, ahora tenía lo que siempre había deseado. Al hombre de sus sueños y a su hijo. Bajo la mirada a la coronilla tapizada de azabache y sonrió momentáneamente. Había sido difícil traer al niño a la vida. Desde el momento en que Sasuke y ella se unieron en matrimonio había deseado un hijo que convirtiera su relación, haciéndola más solida, pero tres años habían tenido que esperar para que eso sucediera y lo peor es que en el embarazo estuvo a punto de perderlo. Aun recordaba con temor las noches en que se dormía con la cara húmeda después de llorar por horas por su bebé.
Y luego el parto, al parecer el bebé aun no estaba lo suficientemente listo para nacer pero todo ya se estaba complicando; llegando incluso en que hubo un momento en que tenían que escoger entre dejarlo morir o luchar a muerte por el pequeño. Claro que había luchado por el pequeño, lo quería más que a nada en el mundo y cuando al fin lo sintió en sus brazos estaba tan débil que ni siquiera lo pudo mirar.
Pero cuando por fin recupero fuerzas su primer impulso fue el de tomarlo entre sus manos y mirar a los ojos a sus esposo quien lloraba junto con ella. La felicidad estaba anclada ahora en su hogar y su único delito fue haber herido el corazón de un gran hombre, el de Naruto.
-Sakura, me tengo que ir- Sasuke arropo a su mujer, cubriendo de paso el pequeño cuerpo de su hijo- Minato nos ha convocado a todos-
Ella asintió con la cabeza y el morocho abandono la habitación. -Nos vemos más tarde-
Ya la tarde se ceñía en el cielo. El cielo estaba rojizo y más oscuro, cuando los hombres del clan se reunieron en el enorme salón. Las mesas se habían apartado para dar campo a una mesa más grande en la que se sentaron los hombres con más jerarquía dentro del clan. Entre ellos se encontraba Minato, un hombre alto, de anchos hombros. Su melena, una cabellera rubia le creaba sombras que bailaban al compás de la llama sobre su rostro. A su lado un hombre un poco más joven le veía distraído; de cabello tan dorado que más que rubio parecía plateado, se mantenía erguido sobre la silla incomodo. Había perdido un ojo cuando era más joven y ahora se cubría la cuenca vacía con un enorme pañuelo oscuro que le cubría gran parte de su rostro.
Al otro lado de Minato se encontraba un hombre ya muy mayor, tenía la piel arrugada por la edad. Tenía una pequeña calvicie en la coronilla, pero sus ojos rebelaban que no carecía ninguna debilidad que no pudiera rebasar. Si, Sarutobi aún tenía mucho que dar en una batalla.
En ese momento una fuerte carcajada se escucho desde el fondo de la habitación, un hombre moreno se sentó en la mesa. Tenía el cabello atado en una coleta alta y venía acompañado por otro hombre de pelo más claro y pasado de peso. Ambos se disculparon por el estorbo y tomaron su lugar en la mesa. Minato miro a su alrededor, casi eran treinta hombres los que contaba en ese momento de sus guerreros. Si tan solo su hijo estuviera presente para comenzar con la reunión, pensó Minato observando directamente la puerta principal, ya podía sentir como el ambiente se tensionaba con la espera y entonces la puerta se abrió. No era Naruto, pero igual, sabía que su único no faltaría a la reunión.
El último hombre entro y se coloco al lado de los recién llegados. Miró directamente a Minato, retándolo.
-¿A caso no vas comenzar?- pregunto con sarna. Tenía el rostro apoyado sobre sus manos, que a su vez esta se encontraba por medio del codo sobre la mesa. Su expresión era fría pero tenía un cierto brillo de altanería.
-"Si no fuera por..."- pensó Minato, pero antes de que siquiera terminara la frase la puerta se volvió a abrir. -Naruto ya era hora- El joven pidió disculpas con un movimiento de su cabeza junto con Kiba que lo acompañaba.
-Ya era hora- dijo exasperado Shikamaru desde su puesto.
-Lo siento, vengo de con Jiraiya, al parecer no podrá asistir- Los hombres de más edad miraron de Naruto a Minato en un par de veces. Este último solo les respondía con una sonrisa, esperando que la ausencia de Jiraiya no significara nada importante. Sin embargo la junta debía proseguir. Palmeo a su hijo en el hombro, se lleno los pulmones con aire y miro a los ojos a cada uno de los hombres que se encontraban frente a él. El silencio se hizo instantáneamente.
-Konoha ha sido amenazada- dijo y guardo silencio.
Hola de nuevo, querido lectores...
¿Sabían que Disney compró Naruto Shippuden para transmitirlo en ... yo me entere hace algun tiempo, pero es dificil aceptar que disney tome tal proyecto, digo si cartoon network lo tenía bien censurado, como sera disney?
Pues, bien proximo capitulo!
Tu solo puedes verme...
Un poco de pasado de nuestra linda y tierna protagonista...
Aqui detenganse los que no han leido el manga...
Oigan... creen que algun día Naruto volvera a Konoha y hablara con Hinata... o por lo menos ella dira algo más largo que "Naruto kun"! ¬¬
Bueno eso es todo, nos vemos el proximo martes!
Sayonara, abiyasha-desu!
