Bueno, lo primero...

Muchas gracias y GOMENE por el retraso, he estado muy ocupada con la escuela...

Bueno aqui el capi... por que esto es un rato libre que logre robarle la compu a mi hermana!

El viento fuera de las paredes del castro era frío, aun podía sentir como el viento le arrancaba poco a poco la capucha que le había abrigado la cabeza un momento anterior. Los guardias que estaban a cada lado de la puerta la miraron con los ojos completamente grandes.

Por un momento Hinata temió por su vida. La atención que recibió por los centinelas le trajo en si varios momentos aterradores dentro de su propio clan. Podía ver en esos rostros extraños la mirada hostil que durante muchos años había recibido de sus iguales.

-¿Quien anda ahí?- Una voz rasposa y baja por el aguamiel se escucho desde las sombras que franqueaban la enorme puerta de madera.

-Soy Hinata, vivo en la casa de Tsunade y Jiraiya- Apenas y le había salido la voz de la boca, como podía esperar que no la encontrar extraña cuando su propia gente así lo había hecho.

-Ahh... exclamo un anciano saliendo de la oscura noche - Eres la jovencita que el joven amo ha encontrado a las afueras de Konoha, ¿No es así, señorita?-

Hinata asintió con la cabeza. El hombre que se encontraba frente a ella no era más alto que ella misma, más sin embargo en la forma en que se mantenía en pie, a pesar de los litros de agua miel y licor que se notaba ya había consumido y el poder de su mirada, le decían a Hinata que aquel hombre tenía cierto poder sobre todo lo que le rodeaba. En pocas palabras, no era un hombre normal.

-Pasa joven, ya casi comienza el banquete- Empujo una de las puertas y otro guardia se adelanto para remplazarlo, como si el pequeño hombre anciano no tuviera la fuerza para tal tarea.

El frío aire e finales de octubre se infiltro en el cálido pasillo, apagando un par de antorchas débiles que se encontraban en la entrada. La joven pudo sentir como el aire se hacia pesado a su alrededor y como las voces ajenas y alegres guardaban silencio por un minuto.

Estaba parada enfrente de todos ellos, envuelta el protección que las sombras le brindaban. Se había vestido para ocasión, con un lindo vestido lavanda que Tsunade le había dejado, este le caía con suaves ondas entorno a sus piernas y tenía un bello escote que dejaba ver sus hombros y el inicio de sus senos. Nunca en su vida había lucido algo tan hermoso, ni siquiera algo que se le pareciera. Incluso recordó que una vez se había visto obligada a vestir con harapos y trozos de tela.

Peor ahora ya no, ahora que le habían pedido que se uniera a Konoha, cuando aquella mujer de linda sonrisa y cabello ardiente se había acercado a ella y aceptado, le habían dado a Hinata algo más allá de cualquier sentido común. Le habían dado la seguridad de que podía pertenecer algún lugar y ahora rezaba para que ese lugar fuere ese y en este momento.

Dio otro paso hacia el frente y la luz rebelo sus ojos. Tenía un fino brillo rosado sobre sus labios, le habían cepillado el cabello hasta un punto que brillaba completamente liso y lustroso. Las llamas de los fuegos del hogar jugaban con los destellos de sus mechones negros.

Esa vez Hinata se encontró más cociente de su cuerpo, luego algo hizo que se pusiera tiesa. Podía sentir como una mirada se le clavaba en la piel. Alguien le seguía sus pasos cuando atravesó la sala para sentarse al lado de sus padres adoptivos.

Cuando al fin estuvo a salvo de todos entre los asientos de Tsunade y Kushina, se atrevió a lanzar una mirada al salón. Desde donde estaba no había nadie que aun la siguiera con la vista, pero cuando por accidente se giro para atender una pregunta de Kushina, su mirada dio con la de él.

Naruto era la persona que tan insistentemente la había estado siguiendo desde que había entrado en la habitación. Aún cuando sus miradas se cruzaron, ninguno de los dos fue capas de apartarla.

La profundidad de los ojos azules y la manera en que estos la miraban, hacía que el corazón de Hinata se estremeciera de emoción. Él mantenía sus ojos en ella, algo en esa mirada la incitaba a seguir sosteniéndola; era como el simple hecho de que Naruto la observara le diera fuerzas. ¿Pero porque?

-Vamos Naruto- le llamo la atención su padre, haciendo que ambos apartaran la mirada -Deja de mirar a Hinata como si quisieras comértela-

Los hombres en la mesa sonrieron abiertamente, mientras otros miembros fingían un repentino ataque de tos o como la propia madre de Naruto quien se tapaba despistadamente la boca con una sonrisa de seguro disimulando una risa.

-Eso no es verdad- dijo el rubio apresurado.

-Eso no es verdad Naruto- murmuro desde el fondo un anciano, el mismo que Hinata momentos antes había conocido. -He visto como la has seguido por todo el comedor-

La cara del rubio estaba completamente roja. Ambas caras tanto la de Naruto como la de Hinata se encontraban ensombrecidas por un intenso sonrojo.

-Vamos, vamos jóvenes no es para que avergonzarse, es normal que un hombre siga con la mirada a una chica tan bonita como la bella Hinata-

La aludida esquivo la mirada de todos agachando el rostro y ocultando la vista bajo el flequillo. Sintió como una mano cálida se posaba sobre su brazo y la acariciaba lentamente para tranquilizarla.

-Vamos Hinata, no te apenes. No dejes que lo que digan esta bola de ancianos te mortifique-

-Pero es que...-

-¿Pero es que... que?- Pregunto Jiraiya desde su puesto a la izquierda de Minato.

-Es que quisiera dar las gracias eso es todo.-

el salón se lleno de risas, todos los miembros presentes habían estado presentes habían escuchado la conversación de la mesa principal. Los dos jóvenes, tanto Naruto y Hinata estaban completamente sonrojados.

-Vamos Naruto, eres hombre adulto y aun así te sonrojas - Naruto se puso de pie golpeado con la palma de las manos sobre la mesa. Varios tarros de cerveza se derramaron sobre la misma.

-Eso no te interesa Kiba- aseguro el rubio -Además yo no estoy sonrojado, es la cerveza y el calor lo que me ponen así o... tal vez sea tu imaginación que te hace ver cosas-

Sin medir palabras Naruto salió del gran salón, no sin antes dirigir una mirada a la mesa principal y a cada uno de sus comensales, deteniéndose momentáneamente en la bella chica de ojos perla que lo miraba con la boca abierta y la mirada brillante.

"¿Qué es lo que pensara ella de mi?" Se pregunto Naruto antes de salir por la puerta y perderse por los pasillos de la casa del jefe.

-¿Qué es lo que le ocurre a ese mocoso?- murmuró Jiraiya dirigiéndose discretamente a Minato, este solo se encogió de hombros sin decir más.

Kushina miro a Tsunade y a Hinata al mismo tiempo, distrayéndose y mientras que trataba de encontrar el motivo del porque su hijo había salido de esa manera del salón y que era lo que realmente era lo que tenían su hijo y la nueva miembro del clan, y si, si contaba con alguna ventaja la aprovecharía para que su hijo se sacara de una buena vez a Sakura de la cabeza y que mejor que una chica de pelo negro y ojos aperadlos que aún seguía mirando hacia la puerta con los ojos expectantes.

-Kushina, en que piensas- Minato rompió la burbuja de sus pensamientos.

-En nada Minato- se recargo en la mano que estaba recargada en la mesa por el codo y sonrió de medio lado. -" si Minato se enterara que pretendo casar a nuestro hijo con Hinata"-

A la mañana siguiente las actividades para Hinata aumentaron, por ser una mujer y de las más jóvenes dentro de la aldea tendría que llevar a cabo tareas que no se le habían pedido hasta ahora. Dentro de ellas se encontraba la de llevar agua desde el pozo hasta la cocina, para la cual se utilizaba un bote mediano hecho de madera, luego tendría que ayudar a las mujeres mayores en preparar la comida para los hombres. Después se supondría que tendría que ayudar a limpiar todo el castillo, pero por ser "hija" de Tsunade y porque no vivía dentro de las paredes de la fortaleza, se despedía de las mujeres y se iba a buscar a Tsunade para poder ayudarlas con las diferentes actividades que esta llevaba dentro de su aérea.

Si la vida para Hinata se había llenado de actividades diarias a las que nunca había participado antes, a pesar de que la vida en Konoha como en la Cascada era muy similar. Pero todo esa carencias que había vivido durante años eran consecuencia de la gran diferencia que existían entre los dos pueblos. Hinata era libre en Konoha pero, dentro de su pueblo natal era una esclava cerrada en la más lúgubre y oscura mazmorra de la fortaleza de Cascada.

Pero Hinata amaba hacer cada una de las cosas de las que se le había privado durante su infancia y cada día aprendía más, desde como desgranar las grandes espigas de trigo, hasta como elaborar las más deliciosas comidas. También desde como cuidar al ganado de ovejas hasta como curtir la piel y prepararla para futuras prendas. Su vida estaba llena de actividades, las noches se volvían más cortas y había descubierto el gran placer de quedarse dormida bajo el sol, pero lo que más disfrutaba era de los cortos encuentros que tenía con aquel rubio de ojos azules.

Aún sus mejillas se oscurecían con un pequeño sonrojo cada vez que lo veía a la distancia, cada vez que lo veía sonreír con sus iguales, cada vez que el viento hacía que sus rubios cabellos danzaran. Y sobre todo cuando recordaba las pequeñas y fugaces veces en que sus ojos se encontraban.

-Hinata, ya no se que hacer contigo- decía una mujer rubia de una edad aproximada a la de Hinata, tenía el cabello rubio y largo hasta las caderas, unos bellos ojos claros y sonreía con facilidad. Estaba casada con Sai, el gran escriba que vivía en el castillo junto con sus señores.

Su esposo, era la persona más extraña que hubiera existido en Konoha pero por una extraña razón parecía ser la pareja perfecta para la que una vez fue la chica más alegre y directa del clan. Era así de sencillo, ambos se complementaban perfectamente, ella tenía el don del habla y la facilidad de risa, él la seriedad y la paciencia que los habían hecho ser inseparables.
Cuando los miraba juntos, sentía como el corazón se le comprimía, una clase de celos amistosos se instalaba en el Corazón de Hinata y con ellos buscaba sin darse cuenta a Naruto.

Era extraño lo que sentía por aquel joven. Nunca en su vida había sentido tal atracción por alguna persona, era como un instinto animal que la hacía hasta soñar con el heredero al liderazgo. Hinata deseaba por lo menos saber el nombre de aquel sentimiento que le quitaba el sueño por las noches y la respiración por el día.

-lo siento- murmuro con algo de pena. Su compañera que al igual que ella cargaba con un recipiente de agua la miro cansada. Ya se había acostumbrado a la manera tímida de Hinata e incluso compartía con ella algunos secretos, como las palabras que le había dicho su esposo en la intimidad del lecho y otras cosa por el estilo. En realidad para Ino hablar sobre ese tema en particular era como soltarle las riendas y permitirle todo. Ella no se guardaba nada para ella, esa era la razón por la que Hinata no le confesaba las extrañas emociones que sentía por el apuesto rubio.

-Vamos Hinata, se nos hace tarde, deja de estar distraída- Hinata asintió con la cabeza, se acomodo el recipiente redondo sobre los brazos y la siguió con paso ágil hasta las cocina.

Tras el resplandor del sol, el lugar de Konoha era el más bello que conociera. Cuando era más joven y se le preparaba para sus futuras responsabilidades se preguntaba porque era tan importante que él dominara todas esas artes, la de la espada y la del habla, la del liderazgo y la amabilidad, después de que se enamorara profundamente de Sakura lo comprendía, era importante que un laird defendiera a su gente, no solo por que ellos habían nacido bajo la protección de su familia, sino por que ellos eran su familia. Los hijos que había deseado tener con aquella mujer se desarrollarían rodeados de gente que los amaría. En ese momento el atardecer no tenía el mismo brillo que cuando descubrió el profundo sentimiento que sentía por la joven mujer y futura madre, en ese momento veía cada sombra que iba dominando territorio tan rápido como el sol que se encendía.

Aún perdido en sus pensamiento pudo notar un movimiento tras de si que hizo que se despertara. Tantos años de preparación le habían ayudado a mantener un porcentaje de su cerebro en alerta, aunque él no se percatara. Se agacho para quedar oculto tras un arbusto de bayas y espero. Poco a poco los paso fueron acercándose, también pudo captar el ruido del agua en fluidez del río que desembocaba más adelante en un pequeño lago. Luego los pasos fueron alejándose como si el individuo hubiera cambiado de opinión.

Naruto curioso espero un momento, para después seguir el rastro del desconocido y averiguar su identidad, pues era raro que alguien estuviera por esos lugares, ya que estaban prohibidos para la mayoría de las personas de la aldea. Solo algunos podían entrar ahí, gente que tenía un don dado por los dioses. Naruto se palpó el estomago notando las cicatrices que le cubrían la piel como un extraño dibujo.

La vieja Tsunade le había dicho que esas cicatrices mostraban una gran responsabilidad, que eran una marca para que siempre recordara un destino que le esperaba. Muchas noches Naruto se dormía pensando que hazañas estaba destinado a llevar, que grandes dolores tendría que sufrir y si esos dolores serían igual al que sintió por Sakura el día que la entrego a su casi hermano y mejor amigo Sasuke.

Un chipoteo de agua le llego con el viento. Aun todavía agacho se asomo al lago, frente a él un perfil se le atravesó. El sol ya se había ocultado durante el trayecto de rastreo y cuando quiso asomarse para ver de quien se trataba las nubes cubrieron los cielos y escurecieron el perfil frente a sus ojos. Con los ojos abiertos completamente, Naruto distinguió como aquella persona se despojaba de sus prendas y se iba sumergiendo poco a poco en la todavía cálida agua del lago.

Unas ondas paralelas rodearon el cuerpo proyectando la reciente luz lunar sobre una bella piel pálida. El agua le cubría a mitad de las pantorrillas, unas finas y largas piernas. De un tanto a otro Naruto fue subiendo su mirada. El hueco de unas rodillas pálidas, unas caderas redondeadas y un par que lo dejo sin habla. Podía sentir como cierta parte de su anatomía despertaba sin poder controlarlo. Luego su vista subió hasta la espalda, una melena oscura tapaba la mayoría de ella pero los hombros blancos y bellos se asoman aclamando que los besara. Por instante deseo que la mujer que estaba viendo se diera la vuelta y poder apreciarla completamente, otra quería correr hacia ella rodearle con los brazos y besarla en el cuello hasta que gimiera del placer, pero no hizo ni la una ni la otra. Por el contrario dejo de respirar momentáneamente y se quedo quieto sin mover ni un musculo, solo observando, solo sintiendo como la sangre se juntaba en ciertas partes y como el calor le llenaba el cuerpo.

La mujer llego al punto en que el agua le cubría hasta los hombros y se giro. Unos bellos ojos plateados resplandecieron bajo la luz mortecina de la noche, atrayendo aun más la mirada del espía. Se hundió completamente para luego reaparecer flotando más allá del alcance de lo que Naruto hubiera deseado, pues a esa distancia no podía apreciar esos montes coronados que sobresalían sobre el agua mientras que ella flotara. Ella, pensó él, Sabía que era bella, ya lo había comparado en incontables veces durante las semanas desde que ella vivía con ellos. Ella que no podía hablar sin tartamudear, sentir pena o intimidación, a ella que la había encontrado hace poco más de un mes, envuelta en mugre, sangre y soledad. Ella que posiblemente nunca aceptara lo que era.

Sosteniendo su vida y sus recuerdos en un platillo de la balanza y en el otro, el ardor que sentía por sentir su piel, por saborear sus labios y su miel. Por hacerla suya. Al final, antes de que Hinata regresara a la orilla, tomo una decisión. Ella sería suya y no habría nadie más que se la arrebatara. En esta ocasión no permitiría que ningún hombre, que no fuera él, pusiera un solo dedo sobre ella.

En otras palabras ella sería completamente suya para bien o para mal. Solo esperaba que Hinata no se alejara de él asustada.

Por cierto... alguien me comento que Kushina tiene los ojos morados... la verdad en el anime si los tiene de ese color (según wiki) pero la verdad, hay muchas imagenes donde kushina aparece con los ojos verdes hasta incluso azules ¬¬... bueno la verdad no sé, porque yo leo el manga :P pero para usos de este fanfiction dejemoslo en verdes OK!

Pero gracias por el dato, me servira en algun momento! Muchas Gracias a todos mis lectorores y adivenien que...

Mañana es mi cumple...!

Aunque no quiero ir a la escuela... (me da flojera ir en mi cumple ..cof...cof)

Bueno eso es todo porque mi hermana ya me esta viendo gacho...

Bye y se cuidan Abiyasha-desu!