mmm... bueno aqui actualizando... (¬¬ después de una semana... cof.. cof...)

ejem... eto... nada que decir por ahora... y DISFRUTEN SU CAPITULO...!

a por cierto... preparensen...

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start!

Capitulo 7.- Es solo mía.

El ruido de los cascos de los caballos y de una multitud emocionada, llenaban de ruidos alegres y constantes el camino principal de Konoha. Los aldeanos conglomerados formaban casi una multitud de casi más de un centenar de personas.

Se podía apreciar por todos lados a los hombres y mujeres que habían abandonado sus actividades diarias para asistir a dar la bienvenida a los recién llegados.

Desde las puertas a la fortaleza se encontraba Minato acompañado por su esposa Kushina, ambos vestidos con sus mejores ropas y con las sonrisas puestas en sus rostros.

El hombre que iba en la punta de la marcha, desmonto frente al Laird y le sonrió abrazándolo. Minato lo golpeo fraternalmente en la espalda recibiéndolo con cariño casi paternal al joven de cabello de fuego.

Tenía los ojos de un verde tan claro y casi transparente que sobresalía enormemente desde sus oscuras cuencas ensombrecidas por las noches sin sueño. Era un hombre sumamente atractivo con la piel bronceada por el sol y unos cuantos mechones de un color rojo más claros que su demás cabellera y aunque en su rostro no se mostraba ninguna sonrisa se podía leer desde lejos lo contento que estaba.

-Minato, Kushina- Su voz era grave y hasta un poco ronca, pero tan agradable como un instrumento musical para los oídos. -Recibí tu noticia, padrino-

-En nombre de Konoha te agradezco que hallas acudido a mi llamada, Gaara-

-Vamos Minato, los hombres vienen cansados y aun no llega Naruto del campo. Por que no permites que coman y que se refresquen antes de que empiecen a entablar guerras y comentar de fuerzas militares de la historia- A pesar de que el tono que la mujer había utilizada era de forma fuerte y enojada, en su rostro se encontraba una sonrisa pura.

-tienes razón Kushina- rodeo a su mujer por la cintura atrayéndola contra su pecho y aprovecho para darle un pequeño beso en los labios. -Vamos Gaara le pediré a una de la mujeres que te lleven a tu habitación. A ti también Kabuto, adelante-

Un hombre un poco mayor y más moreno desmonto detrás del Laird de la arena.

-Minato, donde se encuentra Naruto- Minato se encogía de hombros, se dio la vuelta e insistió en que los recién llegados lo acompañaran hasta el enorme comedor.

Un poco más allá del campo de entrenamiento una pareja estaba sentada en un tronca caído, las que una vez habían sido las enormes ramas del árbol ahora tocaban desnudas el curso del agua.

-¿Por que no hemos ido con todos los demás?- pregunto la mujer.

El hombre la tenía sentada sobre sus muslos y la rodeaba posesivamente por la cintura, escondiendo su rostro en el hueco del cuello femenino. La mujer le acariciaba los cabellos rubios con ternura.

-No quiero regresar. Todavía no- El hombre aumento un poco más la presión de sus brazos acercando aun más el cuerpo cálido de Hinata contra el suyo propio.

-¿Te sientes mal, Naruto?- Él levanto el rostro para mirarla a los ojos. Le encantaba la manera en como ella seguía sonrojándose cada vez que lo miraba, la forma en que sentía que sus ojos de plata lo miraban profundamente. Adoraba la idea de que ella era capaz de saber todo lo que sentía sin que él lo pensara siquiera.

-No, no me siento mal de todo. Es solo que no quiero ver a esa persona-

-Esa persona, es el hombre que acaba de llegar rodeado de guerreros- Él asintió para después volver a hundir la cara en el cuello de ella. -Naruto, ¿esta bien que nos quedemos aquí?-

Naruto negó con la cabeza sin moverse de su lugar. La cálida caricia del cuerpo de la mujer contra su duro cuerpo le encantaba. Sin saberlo, Hinata le curaba las viejas heridas tanto físicas como emocionales con su sola presencia.

-su nombre es Gaara y es casi como un hermano para mi, pero...- ella le acaricio su mano y las encerró entre las suyas, dejo que su cabeza reposara contra su hombro -siento que no puedo verlo, no después de lo que paso hace tres años-

Ella tenía vagas ideas de lo que había sucedido hace tres años, solo sabía que esa situación involucraba de alguna forma a Sakura y a su esposo, pero aun no sabía de como eran en realidad las cosas en ese tiempo. Parte de su corazón le decía que se abstuviera de averiguarlo, pero otra, otra llena de celos que se había percatado de algo que se negaba a si misma, le atizaba a que buscara respuestas.

-¿y que va a pasar con la reunión? Se supone que habría reunión de armas esta noche, ¿no es así?-

Naruto se aparto de ella, poniéndola a ella también.

-Es verdad, lo había olvidado al estar junto contigo- Le sujeto del brazo y la atrajo de nuevo contra su cuerpo. -No quiero que te alejes de mi lado, ni que hables con ninguno de los hombres que llegaron hoy, es más no hables con ninguno que no sea yo o Jiraiya-

-Pero Naruto tengo que ayudar con las demás mujeres en la cena, como podre realizar mis actividades si no puedo hablar con ningún hombre-

-entonces tendré que secuestrarte toda la noche, ya te lo había dicho, ¿no lo recuerdas?- beso la palma de Hinata- te quiero toda-

Hinata sonreía abiertamente, le encantaba la forma en que Naruto unía sus labios con los de ella, le encantaba la forma en que le hablaba, el tono de su voz, la cadencia y a cada mirada que él le lanzaba. Realmente no quería apartarse de su lado. Eternamene quería que él, que Naruto, fuera suyo completamente y ella quería ser completamente de él.

-Vamos, pues...- se decidió al final Naruto depositándole una última caricia al borde sus labios. -Mi madre y Tsunade nos han de estar buscando-

-Si tienes razón, le había prometido a Tsunade que le ayudaría con algunas cosas, pero se me ha olvidado con tanto movimiento-

-Hinata- su voz antes cariñosa y juguetona ahora le sonaba seria -Hinata, no quiero que te acerques o le hables al hombre del cabello de fuego. Prométeme que te mantendrás lejos de él-

-Sucede algo malo con esa persona y no me lo quieres decir ¿verdad?-

-No es nada de importancia, cielo. Es solo que de él no me sorprendería nada que se enamorara de ti perdidamente. Eres tan encantadora- La rodeo con sus brazos y la alzo hasta alcanzar sus labios con los suyos propios. -me encanta alzarte de esta manera y que tu cuerpo y el mío encajen tan perfectamente-

Ella sonrojada lo beso una vez más en la mejilla.

-A mi también Naruto- Ella se recargaba sobre sus hombros anchos. Sentía como los brazos de Naruto la sostenían fuertemente y por primera vez en su vida, deseo estar sola con ese hombre a su lado, eternamente.

-No puedo creer que mi padre llegara a este extremo- menciono Naruto mientras que caminaban al pueblo. -Llamarlo para que no ayude me hace pensar en que esto lo que esta sucediendo con La Cascada es serio-

Hinata soltó su mano, quedándose completamente paralizada. Él la miro con los ojos completamente abiertos.

-¿Crees que te estén buscando?- Ella no se movía, Naruto regreso a su lado y la tomo por lo hombros fuertemente -¿Qué es lo que has hecho para que te persigan así?-

No hubo respuesta, mientras que el pánico llenaba a Naruto de una rabia ciega.

-VAMOS, CONTESTAME HINATA- a pesar que la zarandeaba Hinata no reacciono.

Naruto no podía apartar su mirada de los pies de Hinata vencido por la duda, fue entonces en que él levanto el rostro y se encontró con la mirada perla de ella.

Estaba llorando y se agitaba entre sus manos, la soltó y las marcas rojas aparecieron en su piel nívea.

-Yo lo siento, Hinata. Te he hecho daño. Lo lamento- Ella negó con un movimiento enérgico de la cabeza. La tomo nuevamente, ahora con extrema delicadeza y la estrecho contra su pecho. -Perdóname, pero es que no entiendo por que ellos quieren invadir Konoha, hasta ahora no había sido nada serio, hasta que tu...-

-yo no he hecho nada para que ellos me persigan. No entiendo que es lo que buscan, ni lo que quieren. Siempre me mantuve alejada mientras que mi madre vivía y, cuando eso sucedió me encerraron por que decían que era un monstruo-

-Que es eso que sucedió, Hinata- ella levanto su rostro para mirarlo de enfrente. Tomo aire ruidosamente y se dejo caer sollozando a los pies de Naruto. Se tomaba la cabeza entre sus manos y se balanceaba de atrás hacia a delante histérica, mientras que gritaba en silencio su dolor.

Naruto se agacho rápidamente a su lado y la envolvió nuevamente entre sus brazos.

-Ellos me dijeron que yo era como ella, que una parte de mi era igual a ella- Tomo el rostro de Naruto entre sus manos y se miro en el reflejo de las pupilas celestes. -Decían que mis ojos eran ventanas hacia el infierno, pero tu me miras y no apartas tu vista ¿Acaso no vez el infierno tras mis ojos?- Naruto acaricio los dedos de Hinata sin apártalas de su rostro.

-Yo solo veo todo el dolor que has sufrido- Ella negó con la cabeza.

-Ellos decían que mi madre era menos humana de lo que parecía, que toda la culpa la tenía Hiashi- se aparto de Naruto para recargarse contra un árbol cercano. El bosque aun los rodeabas y las voces de la multitud ya habían disminuido hasta convertirse en el ruido normal y cotidiano.

-Hinata no entiendo lo que me dices. ¿Tu madre no era humana? y ¿quien es Hiashi?-

-Hiashi era el abuelo de mi abuela- El rostro femenino estaba húmedo pero ya no había lagrimas nuevas, ahora un serio y dolorido rostro le regresaba la vista al hombre rubio y alto que se encontraba todavía arrodillado en medio del lugar despejado de árboles.

-Hinata que tiene que ver todo esto-

-no lo sé, no sé porque la Cascada me buscarían, nunca fui importante para ellos-

El hombre se puso de pie y estiro una mano hacia la mujer de pelo negro, ella estiro la suya y tomo la del hombre entras las suyas, cálidas y más pequeñas que las de su compañero.

-Tengo miedo, Naruto. Tengo miedo que vengan por mí, de que me encuentren-

-No lo harán, no permitiré que nadie te aparte. Tu eres mía, recuerda- Su mirada delataba su intención, nunca más dejaría que algún hombre o mujer apartara a Hinata de su lado y esa labor comenzaba esta noche, en su propio hogar y es su propia mesa.

Un poco más tarde. Las antorchas brillaban acompañadas por la cálida luz del fuego en el hogar. Las mesas rematadas de comida, aguamiel y voces. Los hombres bebían y hablaban, las mujeres ayudaban en la cocina y los acompañaban en el buen ambiente pero, en medio de todo esto, en la mesa más elevada, no había sonrisas y el ambiente era mucho menos agradable que el resto de los comensales.

Ambos hombres, uno rubio y el otro pelirrojo estaban atentos a cada movimiento que la mujer joven y de pelo oscuro realizaba. El primero miraba embobado a Hinata y con mirada amenazodora al que consideraba casi un hermano y más que un amigo.

-Ya vasta con ustedes dos -Trono la voz de Minato al estrellar su tarro de cerveza contra la mesa. -Es suficiente de mirarse así. Gaara, Naruto ¿Que demonios pasa con ustedes?-

-Nada, padre- Naruto bajo su vista. En la sombra de la cocina Hinata miraba atentamente y fue la única que se dio cuenta del ligero rubor que cubría las mejillas del rubio y sin evitarlo se rio quedamente.

Este era sin duda el día más feliz de su existencia, pues Naruto la quería y quería estar con ella y aunque aquel nuevo individuo le traía la atención con esa mirada verde y taciturna, no podía ni compararlo con su querido Naruto. Si, su querido Naruto, ahora se daba cuenta de lo mucho que quería a ese hombre y tenía la leve idea de que todo estaba comenzando, que a pesar de todo el daño que su corazón había recibido durante años en Cascada, ahora este podía extenderse y crecer para abarcar todo el amor que sentía por ese hombre rubio y tonto.

-Gaara, ¿que tal están las cosas en la Arena?- pregunto Jiraiya al líder del otro pueblo.

-las cosas no pueden estar mejor que ahora, Jiraiya- Se llevo el tarro hacia la boca pero solo lo hizo para ocultar el vistazo dirigido hacia la mujer de pelo negro y largo que le servía en ese momento a Naruto.

Era realmente hermosa, nunca había visto a una mujer así. Ni siquiera en su hogar existía una persona como ella, notaba a su alrededor un aura tenue y calmada, pero estaba coronada por una felicidad que se transmitía a través de su oculta sonrisa y lo más curioso de todo es que sabía muy bien a quien era dirigida tal felicidad y eso lo preocupaba.

-¿Dime Minato, quien es la mujer de pelo oscuro?-

Minato miro hacia Hinata que se dirigía ahora hacia la cocina.

-Su nombre es Hinata, mi hijo la rescato de unos hombres de la Cascada. Jiraiya y Tsunade la han adoptado-

-En serio, de la cascada... y que no son ellos los que están atacando a tu pueblo-

-Eso es verdad, últimamente me he estado preguntando si no tendrá alguna relación entre estas dos cosas-

-Tal vez si exista- Gaara miro directamente hacia Naruto- Parece que Naruto empieza a interesarse en ella-

-no lo creo, pero como me encantaría que eso sucediera. Desde Sakura Naruto ha cerrado su corazón a las mujeres. Ni siquiera con su madre habla libremente-

-¿Que tanto sabes de ella, entonces?-

-Eso también me preocupa, no sé nada de ella-

Las nubes cubrían la luna llena y solo un pequeño resplandor sobresalía en el cielo aterciopelado. El viento corría vertiginoso en la torre abierta del norte del castro de Konoha. Un hombre miraba, vigilante del sueño de sus hombres, mujeres y niños, mientras que el viento libremente jugaba con sus rubios cabellos.

-Naruto sabía que te encontraría aquí- Gaara se acercaba lentamente hacia Naruto. -Dime hermano que es lo que haces-

-Solo veo en la noche, no he podido dormir desde hace un par de días. ¿Y tu?-

-Tu sabes que raras veces duermo- Naruto hizo un gesto afirmativo con la cabeza -Pero tu, Naruto eres el que me preocupa, tu padre me ha contado que aún no le hablas a las mujeres-

-Eso no es verdad, le hablo a mi madre y a la vieja Tsunade-

-Pero a las mujeres jóvenes no, ¿verdad?- Naruto se giro hacia Gaara, con una sonrisa en sus labios.

-Claro que hablo con las mujeres jóvenes y una en especial...- Pasó al lado del pelirrojo y se perdió en la oscuridad de la escalera.

-Así que si siente cierta atracción hacia esa mujer.- Sonrió entrecerrando sus ojos verdes claro.

-Como has podido Gaara, te he visto-

Naruto agarraba fuertemente a Gaara por los hombros.

-Como te has atrevido hacerle eso a Hinata-

-que es lo que he hecho exactamente eh?-

Las personas que los rodeaban los miraban impactados tratando de descubrir cual había sido la razón de que los dos hombres frente a ellos estuvieran en tal actitud.

Gaara miraba tanto a Naruto como al resto de la multitud como si nada tuviera importancia, manteniendo así un aura taciturna y exasperante que irritaba seriamente a un y muy enojado Naruto.

-Gaara, ¿Como te has atrevido?-

-Me he atrevido por que yo también siento deseos de esa mujer de la Cascada, ¿o puedes tu culparme por haberme enamorado de la moza?-

Por primera vez en mucho tiempo, Gaara sonrió, divertido por la expresión de sorpresa, pánico y desesperacion que mostraba la cara de Naruto.

Por primera vez, Naruto golpeo a Gaara en su viril rostro. La sangre fluía desde su nariz y a pesar de que varios hombres, entre ellos Kiba y Kankuro sostenían a Naruto, otros lo alentaban a que continuara con tal violencia.

-Naruto, ¿como te has atrevido a golpear a Gaara de esa manera?- La voz de Sakura resonó por toda el camino desde la entrada de su hogar. Al parecer había estado observando desde un comienzo acompañado de Sasuke. Este último mantenía una expresión sin aparente asombro o disgusto, su mirada era la imitación perfecta de un rostro en mármol tallada.

-Sakura- La mujer se acercaba rápidamente en largas zancadas hasta Naruto. Obligo a este a que retrocediera y lo miro seriamente.

-Eres un idiota, Gaara es un aliado de tu padre, ¿como te atreves a golpear a alguien así?-

Sakura apuntaba a Naruto, regañándolo por su acción violenta de hace un momento.

En estas tierras la violencia era muy poco común entre los miembro de un mismo bando, ya que las áridas tierras norteñas del país provocaban que los pastos y las zonas verdes estuvieran más alejadas unas de otras, por lo tanto el saqueo y el contrabando eran actividades comunes entre pueblos enemigos y por esa misma razón se valoraban más a los camaradas de un mismo bando.

-Has visto Naruto ha golpeado al dragón de la arena- murmuro una mujer a su esposo.

-todo por esa mujer de la cascada.

-Si...- asintió a su esposo enérgicamente

-Es que se ha vuelto loco-

-Quiere provocarnos la muerte-

-Es lo mismo de la otra vez, Naruto se deja llevar por las mujeres y los celos.-

-Solo es un idiota-

-Si... solo un idiota, no se como su padre lo aguanta-

Las gentes alrededor comenzaron a murmurar sobre Naruto y la tensión del ambiente se hacia más sofocante. Quería correr pero eso solo lo hacia ver como un cobarde. Nadie comprendía lo que el sentía, nadie se daba cuenta que la victima realmente era el.

Quería correr encontrarse entre sus brazos, abrazarla y encontrar consuelo contra su cálida piel nívea, quería estar con su adorada Hinata. Pero no podía, ahora no. Tenía que defenderse para no manchar su nombre y el de su padre.

-Yo...- trato de defenderse, pero las personas no paraban de murmurar -ALTO- grito enérgicamente, haciendo que por un momento la multitud se girara hacia él y se quedaran en silencio.

-Yo...- pero antes de que pudiera terminar tan siquiera la frase las personas volvieron a interrumpirlo. La desilusión y desesperación se aglomeraron en su corazón e ignorado bajo la vista al suelo ocultando el dolor de ser ignorado por su pueblo.

Una suave brisa acaricio su piel, levantando muy poco un mechón de cabello rubio que le caía sobre la frente. La calidez del viento hizo que un sentimiento nostálgico lo inundara, levanto la vista y desde el bosque una multitud de ruidos de la fauna animal se escuchaba, coreado desde el fondo por el ruido del manto acuático del lago.

Las personas, todas las que se habían reunido ahí, y que ya eran más de dos tercios de la comunidad total, miraron hacia dirección del bosque.

Desde las sombras y los rayos del luz proyectados entre el follaje verde del habitad, varios perfiles animales fueron reconocidos alrededor de un perfil humano.

Naruto, se acaricio la cicatriz en forma de espiral que tenía a la altura del ombligo, notando así la tibieza que esta tomaba como si esperara ansioso la sombra que se acercaba desde el espeso bosque.

Si lo sé, querran matarme... T.T... pero no lo hagan o si no, no habrá capi nuevo...

y descuiden lo subo el miercoles sin falta, a eso de la tarde... (no se preocupen)...

a por cierto... me han dicho que teng cierto complejo por los rubios ustedes saben , Naruto, Tamaki (ouran host), y mi más reciente complejo... Alemania (hetalia)... jejej lo más extraño del asunto que no me atraen para nada los reales... ¬¬´

Bien eso es todo por el momento... Hasta el

Proximo capi...

Abiyasha!