Judy observó todas las cajas y aditamentos frente a ella, una melancólica sonrisa en su rostro mientras hacía un recuento de lo adquirido, asegurándose de que había obtenido hasta el último accesorio que necesitaba a mano.

A lo lejos, podía escuchar el sonido del portón de la propiedad abriéndose, dejando pasar a la camioneta de Finnick tras un par de minutos, el par de vulpinos regresando de su pequeña encomienda, confusión claramente plasmada en sus rostros, al menos en Wilde, el feneco seguía con una mueca de desagrado que no se le había quitado desde la noche pasada, sólo el zorro rojo dirigiéndose hacia ella, carpetas en mano.

—Sonaré redundante, pero… esto dista mucho de lo que imaginé, Hopps.

Ladeando su cadera, Judy observó al zorro, su sonrisa incrementando a medida de que el sujeto se acercaba.

—Esa es la diferencia entre nosotros, Wilde. De los dos, sólo yo sé lo que hago.

Estirando la mano, una obvia señal de que exigía los documentos bastó para acallar al zorro de a momento, sus ojos rápidamente vislumbrando la data que tenía disponible en cuanto al terreno trataba.

—Hay muchos errores que la gente comete a la hora de plantar, errores que a la larga significan la vida o la muerte para tus plantas, y la completa quiebra de tu granja—, frunciendo el ceño a medida que leía la información disponible, Judy mantuvo silencio un par de segundos, antes de suspirar y cerrar la carpeta—. Existen muchos contratiempos que los recién iniciados pasan por alto, una buena granja depende de la planeación adecuada, no de la suerte.

Colocando la carpeta sobre una de las cajas, la coneja señaló al zorro que se acercase y tomase asiento cerca, obviamente necesitando explicar mejor su procedimiento para el extrañado y confundido sujeto.

—Un huerto es mucho más que sólo abrir agujeros en la tierra, plantar la semilla y esperar a recolectar lo que salga. Ya has intentado eso, y has visto los pobres resultados que estabas obteniendo—, su mano apuntó hacia los camellones que el zorro había escarbado con sus propias garras, la cantidad y más importante aún, la calidad de lo sembrado dejando mucho que desear—. El clima de esta zona es importante, en especial porque a diferencia de otras áreas, las temporadas aquí están fuera del control de la ciudad, asemejándose más al clima natural con una que otra variación en el proceso.

Sacando una pluma, y apartando una hoja con tal de poder escribir sobre ella, la coneja rápidamente enumeró lo que debían tomar en cuenta para el éxito.

—La primera etapa es la planificación, y tenme paciencia, porque esto será largo, y estará dividido en varios puntos, por ejemplo; el primer punto de esta etapa es que hay que tener en cuenta es el clima, no todas las plantas se desarrollan bajo las mismas condiciones, algunas necesitan más sol, otras no tanto. Las temporadas son algo que hay que siempre mantener en mente, son pequeñas ventanas de oportunidad que no perdonan error alguno, las aprovechas y cosechas lo que puedes, o te arriesgas a que un súbito cambio de temperatura acabe con todo tu huerto, al igual que tus esfuerzos y tu dinero.

Nick asintió al escuchar eso, su rostro pensativo, sus ojos viendo en dirección de su huerto, quizás finalmente comprendiendo qué había salido mal anteriormente, antes de volver a fijar su vista en la hoja, obviamente interesado en escuchar.

—El segundo error es intentar cosechar a largo plazo cuando apenas estás iniciando, muchos intentan plantar de una sentada varios tipos de vegetales sin tener experiencia alguna, esto sólo dificulta la cosecha, un error en particular monumental es iniciar con semillas de larga duración. Lo mejor para el inexperimentado es empezar con productos fáciles, como rabanitos, lechuga y acelgas—. Viendo la expresión de desagrado en el zorro, Judy rápidamente enmendó—: Sé que no son apetitosas para muchos omnívoros como tú, pero son fáciles de plantar y mantener, Nick. Necesito que adquieras experiencia lo más rápido posible, y empezar con estas es lo más seguro. No son los únicos que podemos emplear, cebollines por ejemplo, las cebollas tardan más de cinco meses en crecer, pero sus hojas son comestibles, y en tan sólo en un mes o mes y medio pueden ser cosechadas.

Viendo el interés emergente en el vulpino, Judy no se detuvo, sabía que no sería fácil el lidiar con un neófito en el área, pero inculcarle interés al zorro era vital para que las cosas funcionaran, números y recompensas a su esfuerzo en un corto plazo lograrían milagros en la disposición del sujeto.

—Sobre las lechugas, existen varios tipos, mi favorita en particular es la lechuga romana, muchos de mis hermanos preferían la lechuga mantequilla, pero existen diversos tipos que pueden ser colectados en alrededor de un mes, podemos incluso arriesgarnos un poco y plantar pepinos y calabacines, son plantas que producen constantemente, y su tiempo de espera sigue siendo considerablemente rápido al encontrarse en el rango de cuarenta a sesenta días.

—Pepinos, me gustan los pepinos. Intentemos con esos.

—Pepinos serán entonces, tengo semillas en una de estas cajas. Y si no te molesta, si nos es posible también plantaremos rábanos, acelgas y cebollines. Lo que concluye con la primera parte de la planeación, y nos lleva de lleno a la segunda: El terreno.

Enmarcando la palabra, Judy entonces abrió la carpeta que Nick había traído consigo, las esquemáticas del terreno, en especial dónde específicamente se encontraban las tuberías y distintos cableados claramente delineados en varias hojas.

—A diferencia del campo, plantar en ciudad trae ciertas limitaciones. Debemos tener en cuenta dónde podemos excavar. Por ejemplo, ésta área en particular, cerca del esqueleto de la montaña rusa, debemos delimitarla con cuidado. Las tuberías de aguas negras circulan por allí, y si queremos que no nos clausuren, nuestras plantas deben estar lo más lejos posible del alcantarillado. Jamás subestimes qué tan profundo tus plantas pueden arraigar sus raíces, concreto, acero, nada se interpone ante una planta en búsqueda de nutrientes, con el tiempo incluso la estructura más férrea construida por mamíferos cederá ante la naturaleza. Y créeme, no querrás comer plantas que han sacado sus nutrientes del drenaje.

No necesitó ver el rostro del vulpino para notar su incredulidad, pero por suerte Nick no protestó demasiado, en especial tras mencionar el último detalle.

—Siguiendo con el tema de los nutrientes, otro aspecto a tomar muy en cuenta es que no toda la tierra posee los mismos nutrientes o requerimientos para que una planta crezca saludablemente—. Levantándose, la coneja buscó a su alrededor por un par de segundos antes de conseguir una pequeña caja, llevándola hasta el improvisado escritorio con tal de mostrarle al zorro el pequeño kit químico que se encontraba dentro—, El PH de la tierra es vital, y este varía de lugar en lugar, puede ser alterado por medio de algunos aditamentos, pero checar esto nos dirá cuanta composta debemos agregar y qué podemos plantar allí.

Mirando la curiosidad en el zorro, Judy de inmediato procedió, comprendiendo que había enganchado al sujeto en ese instante.

—Por suerte, podemos crear composta de manera rápida y fácil. Muchas de tus plantas están lejos de estar saludables, tus pimentones necesitan calcio, aquí hay un poco que podemos esparcir sobre la tierra luego de airearla y trabajarla, y siento decir esto, pero tendremos que desplantar la mayoría para ser empleadas en la composta, para la cual tenemos que construir una estructura apropiada… Y finalmente antes de terminar esta primera parte, está la legalidad de lo que hacemos. Necesitamos permisos, mientras cosechemos para nosotros, no habrá inconveniente alguno de qué plantemos y consumamos, es nuestro. Pero ambos sabemos que nuestras intenciones están fijas en crear un negocio, y para producir, empaquetar y distribuir alimentos necesitamos permisos apropiados.

Y eso era quizás el problema más grande que Judy sabía, iban a enfrentar. En especial porque conocía cuan prejuiciosos podían ser los mamíferos encargados de otorgar los permisos, conocía la corrupción que carcomía al sistema, por lo que adquirir permisos para una granja en la ciudad, en especial una que le pertenecía a un zorro ubicado en una de las zonas más desdeñadas de toda la metrópolis iba a ser un reto considerable.

—No retuerzas esa linda cola tuya, pelusa. Conozco a alguien que puede hacer el proceso mucho más fácil, la legalidad de lo que haremos no es problema alguno.

Judy alzó las orejas al igual que su rostro en dirección del vulpino, observando su cara, completamente sorprendida de lo que había dicho con tanta candidez, el significado implícito en sus palabras provocando una ligera renuencia dentro de ella que rápidamente aplastó con mesurada violencia, ya había jugado antes por las reglas y no le funcionó, quizás era hora de flexibilizarse un poco en el área.

Pero no demasiado.

—Sólo asegúrate de que sea lo más legal posible, Nick. Sabes que peinarán todo lo que hagamos con minuciosidad, cualquier falla o irregularidad será empleada contra nosotros, lo menos que queremos es que nos detengan luego de haber trabajado tan duro para iniciar.

—Descuida Zanahorias, tengo toda la intención de que esto sea lo más legal posible.

—Estás perdiendo muchos puntos con los nombrecitos, Wilde. Pero hablaremos eso después, ven, necesito que me ayudes a delimitar las áreas en la que no podremos trabajar, luego de eso necesitamos verificar el nivel de PH en el la tierra, tras ello…