Se que tengo mucho, pero ahora si mucho tiempo... casi cuatro meses si no me equivoco, pero bueno, que les voy a decir que no tuve tiempo... pues la verdad no. Lo que pasa es que no tenía nada de inspiracion y no escribia nada... si suele ser que me dan temporadas de inspiracion, un tiempo de fics, otro de dibujar otros de ver pudo anime y luego puro manga o doramas... y tambien de la escuela... (ojala me dieran más de esos´¬¬) pero bueno... menos rollo y disfurten del capi...!
El lodo en que había caído aún estaba fresco y maldita sea, hasta los orificios de la nariz estaban llenos de ese horrible hedor que producía el "lodo" de las caballerizas. Se puso de cuatro patas, con la manga se limpió rápidamente el rostro y se levantó listo para el enfrentamiento.
-Maldito seas Gaara- Grito mientras se arrojaba contra el pelirrojo. Lo golpeó fuertemente con el puño en el rostro haciendo que este se girara, más no que cayera como él lo había hecho.
-¿Esto es todo lo que me puedes dar, Naruto?- murmuro este escupiendo un poco de sangre en el suelo -No ha sido...- pero no pudo terminar la frase por que el otro puño de Naruto se estrelló contra su sien derecha tumbándolo sobre el lodo.
-Gaara. Jamás pensé que tu... tú, maldita sea Gaara, eras mi amigo, mi último amigo -En ese momento le dirigió una mirada a Sasuke que estaba a la orilla de todo el asunto, este solo agacho la mirada. -Te consideraba como un hermano a pesar de mis dudas. Sabía que eras capaz de todo, pero no pensé que me lo harías a mí. ¡Diablos!-
Gaara logro ponerse de pie y miro directamente a Naruto.
-Que quieres que te diga, que para mí no existe ninguna tentación, que no puedo desear a una mujer. Que me corten los brazos y piernas y que me dejen abandonado en el desierto, pero maldita sea Naruto, soy un hombre-
-Se perfectamente que eres un hombre- estampo otra vez su puño derecho contra él, pero ahora a la altura del estómago. El hombre pelirrojo se dobló instantáneamente tras el golpe y callo de rodillas sobre el aguado suelo. -Ellas es mi mujer, lo sabías, todo el jodido mundo lo sabía-
-lo sé y lo sabía en ese momento, pero... -Naruto se colocó a su lado agachándose para verlo a los ojos - Que quieres que te diga, tu nos has dicho que la amas o que ella te ama-
-Lo amo- Todos se giraron a verla, venía envuelta en una gran cantidad de frazadas que la hacía ver, en conjunto, pequeña y desamparada. -Lo amo, hombre de la arena-
-Hinata, no deberías de estar aquí-
-Naruto...-
Ella extendió una mano hacia Naruto quien la sujeto fuertemente, ella se estrechó contra él.
-Sabes ella le tiene terror a estar encerrada y a la oscuridad, y que es lo han hecho tú y ese imbécil que llamas hermano- Gaara agacho la mirada azorado. -Precisamente eso...-
-Perdóname-
-Como quieres que te perdone, sabes el infierno que vivió, que vivimos...-
-Tenía que probar...-Por primera vez Naruto lo miro seriamente.- tenía que probar que ella te era fiel-
-¿fiel?- miró a la mujer que tenía entre sus brazos -¿Fiel a quien, a mi o a su clan? Déjame decirte una cosa Gaara, cuando ella llego tenía las muñecas destrozadas por las cadenas a la que fue sometida, los golpes, el temor, el sufrimiento, la forma en que la encontré. Su propia gente la perseguía amenazándola de muerte. Ahora dime Gaara, ella realmente sería fiel a esas personas-
-Si fuera yo, no lo sería-
-Ni siendo tu u otra persona lo haría, solo alguien realmente enfermo y aun así lo dudo-
-Naruto, perdóname yo... yo quería estar seguro de que ella decía la verdad, pues incluso tu propio padre tenía sus dudas-
-Lo sé-
-Naruto- Hinata tomo el rostro masculino entre sus manos y lo obligo a mirarla directamente a los ojos.
Algo no anda bien, pensó inmediatamente Naruto al ver esos ojos aún más claros de su amada mujer.
-Naruto...- la palabra salió con dificultad antes de que ella cayera desplomada sobre sus brazos. Pero a pesar de su esfuerzo por tratar de capturarla, no pudo. La marca que tenía en el vientre le ardió tanto que fue a caer a su lado retorciéndose de dolor.
-¡Naruto, Hinata!- Tanto Gaara como Sasuke corrieron a socorrerlos.
Naruto miraba como la gente a su alrededor se movía cada vez más lento. Vio como Sakura ayudaba a Hinata, pero esta última no se movía, después noto que el mismo no se movía. Observo como Gaara y Sasuke trataban de ponerlo de pie, pero se desplomaba una y otra vez y sabía que algo les contestaba pero no sabía exactamente que decía.
Luego Hinata se retorció entre los brazos de Sakura y Tenten que se había recién unido al grupo y como un grito de dolor escapaba de sus delgados labios, secundado por uno más. El que salía de su propia boca.
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Unos momento antes...
-Ya está hecho, no hay vuelta atrás- Madara miraba el pueblo de Konoha desde un lugar apropiado. Las famosas montañas Hokage que tanto alardeaban los pueblerinos de su protección.
-Mi señor... ya estamos listos-
-Solo falta una cosa, Deidara-
-¿Una cosa, mi lord?-
-Sí, una cosa y para tu fortuna, muchacho descarado, es algo que solo yo puedo hacer-
Se adelantó al grupo adentrándose con en su caballo por el bosque ya oscurecido por la noche.
-Mala sea la leche que me alimento mis primeros años si esto no funciona- murmuro para sí mismo al bajarse de la montura frente a aquel inmenso lago. Se adentró en este hasta que las claras aguas le llegaron a las rodillas, luego desde debajo de su túnica raída saco un objeto cubierto de cuero blando. Una esfera de color azul claro estaba entre sus manos. No más grande que el puño de su mano, pero lo suficientemente grande como para ser vista fácilmente.
-Durante generaciones, mi familia ha cumplido con el trato, ahora nos hemos cansado de cubrir a tu inmunda estirpe- El bosque se agito impaciente a su alrededor, las aguas se mecía con una marea imposible y los animales callaron. -Ahora queremos revancha-
-Has dicho revancha- un hombre alto de piel clara y cabello castaño apareció como una sombra frente a él. El agua le cubría hasta el pecho y en las cuencas en vez de ojos dos finas llamas flameaban ardidas de una rabia contenida -Era la única condición que te dimos a cambio de todo lo que dimos-
-No ha valido la pena, tus hijos son unos monstruos, ¿Qué más quieres que hagamos? No los hemos exterminado solo por temor a ti, pero eso ya se ha acabado-
-Temor a nosotros. Van... hablas como si nunca hubieras levantado un solo dedo a mis hijos, pero por lo más sagrado del bosque, he visto como los has golpeado e incluso sé que has robado sus vidas de muchas formas. Madara, ahora vienes a mí, a la tierra de mi madre, a decirme que no hemos sido justos contigo y tu gente. Te engañas a ti mismo-
-No es así, señor de la noche... Tu padre era humano y tú lo eras en parte, debes entender que el humano siempre ambiciona más y este es mi caso. He dejado viva a tu única sobreviviente, por puro capricho y ahora por el mismo motivo le quitare la vida y que se valla al infierno tú y tu maldito trato- Arrojo la esfera que tenía entre las manos hacia el lugar donde encontraba la sombra.
Se hundió lentamente como si el agua misma la rechazara, pero al final esta dio con el suelo librando una cantidad enorme de energía en forma de luz. Madara se apartó rápidamente saliendo del agua, pero antes de que pusiera un solo pie en la tierra seca, una poderosa mano se cerró sobre su garganta, lo elevo unos centímetros del suelo y como si la sombra le hablara al oído oyó claramente lo siguiente.
-Te has olvidado del escudo, Madara. Ten en cuenta mis palabras, tu alma será arrebatada por él y esa esfera que me has lanzado caerá sobre ti también y será tu muerte-
La presión sobre su tráquea cedió y el cayó sobre rodilla y manos, escupiendo sangre y resollando fuertemente. Se llevó una mano al pecho por instinto y se sobo el pecho. Trago duro, miro una única vez hacia el lago que se encontraba en mayor parte oscuro como un pozo sin fondo, a excepción del lugar donde se encontraba la esfera hundida y que era un rayo de luz hacia el cielo, luego se puso de pie, tomo la rienda de su negro caballo y se alejó trastabillando del lugar.
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-¡Naruto, Hinata!- Tanto Gaara como Sasuke corrieron a socorrerlos.
Naruto miraba como la gente a su alrededor se movía cada vez más lento. Vio como Sakura ayudaba a Hinata, pero esta última no se movía, después noto que el mismo no se movía. Observo como Gaara y Sasuke trataban de ponerlo de pie, pero se desplomaba una y otra vez y sabía que algo les contestaba pero no sabía exactamente que decía.
Luego Hinata se retorció entre los brazos de Sakura y Tenten que se había recién unido al grupo y como un grito de dolor escapaba de sus delgados labios, secundado por uno más. El que salía de su propia boca.
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La piel le ardía como su la hubieran tallado con un trapo seco y roñoso, la boca la sentía completamente seca y el aire lo sentía pesado y lleno de humo.
Abrió los ojos y se encontró en una habitación llena de una bruma oscura como si hubieran encendido cientos de fogatas ahí mismo. Quiso moverse pero el gran peso de las mantas sobre ella evito que se moviera por lo menos un centímetro. Trato de sacar un brazo y cuando lo logro estaba tan cansado y sin aire que le costaba bastante poder respirar.
Una mono floto frente a ello, haciendo que ella diera un pequeño brinquito hacia atrás en la cama, luego otra mano le rodeo la cintura de una manera tan protectora que Hinata no pudo evitar sentirse segura atada a ella. Bajo la vista al final de la cama y una cabellera amarilla le dio la bienvenida. Al parecer Naruto se había quedado dormido a su lado mientras esperaba que ella despertara.
Lo miro nuevamente y no pudo evitar sonreírle al hombre que amaba. Tomo su mano la que había pasado a su lado por un momento y le beso la palma.
-Si vuelves a hacer eso, no podré contenerme por más tiempo, mi bella Hinata- Naruto se había despertado en cuanto había sentido que la respiración de Hinata cambiaba, pero había preferido fingir seguir dormido para darle una sorpresa, pero el sorprendido fue él, cuando Hinata tomo su mano y la beso.
¿Qué tan feliz puede un hombre llegar a ser? Naruto en ese momento lo sabía.
-Naruto- ella por fin logro ponerse sentada, cuando el rubio había retirado un par de mantas. -¿Qué sucedió?-
-Ambos perdimos el conocimiento Hinata- Ella asintió con la cabeza
-Si, pero porque-
-Eso no lo sé, es extraño yo sentí un fuerte dolor en mi vientre, en el lugar donde tengo el sello, nunca me había dolido de esa manera- Tomo un mechón que le caí sobre los hombros y lo froto entre su dedo pulgar y el índice - pensé que...- agacho la mirada sin soltar aun el cabello de Hinata.
Ella tomo su mano entre la suyas y descanso su cabeza en ellas.
-¿Pensaste que era el final?- pregunto con voz lenta y pero sincera. Con un cantico piadoso, como si ella pudiera a travesar todas sus barreras y profundizar en su corazón
-Así es-
Hinata le acaricio la mejilla una y otra vez y lo obligo a verla directamente a los ojos, sorprendiese aún que Naruto no le apartara la vista como lo había hecho todo el mundo hasta que llego a Konoha.
-Ni aun muerta pienso dejarte Naruto, eres lo mejor que me ha pasado en la vida-
-Hinata...- su voz enriquecida y llorosa surco la habitación hasta la puerta donde una persona los observaba en silencio- Te amo Hinata- ella sonrió. Lentamente ambos rostros fueron acercándose. Naruto reposaba ahora sus manos en las caderas femeninas y ella en sus hombros, acercándose cada vez un poco más el uno con la otra. A los pocos centímetros de distancia Hinata pronunció unas palabras que quedaron ocultas un gras carraspeo proveniente de la persona que en tan silenciosamente los había estado observando.
-Disculpa que los moleste...- Una voz enfadosa y un poco chillona les hablo, haciendo que ambos voltearan a verla.
-Sakura- su nombre escapo de ambos pares de labios sin ser contenida. La mujer de ojos verdes los miraba entre enfadada y divertida. Con un mueca de labios entre una risa contenida y la necesidad de lanzar gritos a diestra y siniestra, y aunque no se podían ver las manos, se notaba lo tenso que se encontraban sus hombros y espalda.
-Lamento molestarlos, pero necesito que Hinata se vista...-
-Pero para que, apenas va despertando.
-Tu padre quiere verla inmediatamente Naruto, además Tsunade me ha pedido que le ayude a cambiarse ya que está ocupada con un parto ahora mismo-
-No veo la necesidad de que se apresure, aún debe de estar cansada de todo. ¿Verdad?- se giró a Hinata para ver como esta le sonreía, como si fuera un niño pequeño. -¿Hinata?-
-Naruto... tengo que ir- Aparto el resto de las mantas con un poco de dificultad y después se puso de pie al lado de Hinata -Sakura, puedes ayudarme, no creo que pueda ponerme ese vestido yo sola-
-No hay problema, Hinata. Naruto ya la oíste, salté inmediatamente-
Y así, sin más remedio, Naruto abandono la habitación.
-Este Naruto...- Sakura miraba con la puerta con ambas manos puestas sobre sus caderas- mira que rápido lo he convencido, ¿no te parece Hinata?-
Pero la aludida solo buscaba la manera en que Sakura no se diera cuenta de las muchas ganas que tenía por reírse de todo eso.
-Nooooo!- La voz de una mujer rasgo el aire. EL fuego quemaba las pocas casa que había en la pequeña aldea y la sangre fluía en la tierra como agua de lluvia.
-Maldito Madara, ¿Cómo te has atrevido?- Un hombre alto de unos treinta y tantos años se limpiaba l sangre que resbalaba por la comisura de su boca. -Es esto lo que yo creo que es-
Madara desmonto el semental marrón y se acercó al hombre que se encontraba casi tendido sobre la carmesí tierra. Sin la menor preocupación se agacho hasta estar a la altura de su presa.
-Sabes Iruka, hace años que busco esto y sabes ahora tengo la excusa que me hacía falta, ¿no crees?-
-POR FAVOR, YA NO- de nuevo la voz de la mujer se volvió a oír, pero no había nadie que la salvara.
-Mira Iruka, este es el destino de todos los hombres y mujeres de Konoha.- Hizo una pequeña mueca a unos de sus hombres y al momento salieron a la luz de la noche dos hombres que sometían a tres mujeres y a un niño de unos quince años de ojos azules como el cielo.
Otro hombre apareció con la espada en mano. El viento soplo fuertemente arremolinando los cabellos e incitando a las llamas.
Después el aire se volvió de luto, negro como la noche cuando la espada a travesó los frágiles cuellos de las mujeres y del joven, que inertes sus cuerpos cayeron al suelo.
Ahora si... los regaños por favor...!
bueno para el proximo capi... algo nuevo y emocionante se acerca... y para aquellos que lo habían estado deseando, en el proximo tendra lemon.!
Esperen con paciencia por que si lo voy a subir... tarde o temprano este fic estará terminado...!
Bien, nos vemos pronto!
Abiyasha-desu!
