Sin más preambulo, dire que no tengo escusa para el retraso y solo espero que sigan esperando porque no pienso abandonar esta historia. Así que descuiden, tendrá fin.
Bien comencemos...
Capitulo 11:
Los rumores habían llegado hasta Konoha y más allá de sus tierras, pues las malas noticias volaban con el viento. Los hombres fieles a Minato se debatían entre las órdenes de espera de su Laird y la necesidad de vengar a sus hombres, mujeres y niños acecinados en la villa del norte.
-Minato, ya no puedes apresarlos más- Jiraiya caminaba a un paso de distancia del rubio mayor -Los hombres esperan tus ordenes, debes dejarlos vengar a sus muertos-
-no, por ahora no- Minato se detuvo de golpe y miro hacia el cielo -Los hombres están desesperados. Yo mismo lo estoy, pero no estamos preparados para enfrentarnos abiertamente contra la Cascada-
-Lo sé, pero que les vas a decir...-
-la verdad, viejo maestro. La verdad.-
La tierra temblaba alrededor del lago de Konoha y sus árboles se estremecían con ella. Los animales huían paranoicos del bosque y nadie se había dado cuenta excepto ella que lo observaba todo desde su ventana.
-Hinata, ¿qué tanto te llama la atención en esa ventana?- Naruto se acerco por su espalda y la sujeto de las caderas. -Aun no estás completamente sana, ven te dará frío si te quedas ahí-
Hinata negó con la cabeza y dejo que las grandes manos de Naruto se deslizaran sobre su vestido y cayeran a sus costados.
-Naruto, hay algo extraño en el bosque, algo que no debería de estar ahí-
-en el bosque dices...- miro de reojo por la ventana y en el instante una bandada de aves se alzaron en vuelo desde el lugar mencionado- Ahora que lo pienso eso parece-
-Tenemos que ir de inmediato- exclamo Hinata tomando a Naruto de las manos -Tenemos que ir ya, algo me lo dice-
Tomo sus faldas que le caían hasta los pies y las enrollo en sus mulos y se lanzo a la puerta.
-Hinata detente- la detuvo entre sus brazos, -salir ahora no es conveniente, La cascada nos ha declarado la guerra y el bosque es muy peligroso, ni nuestros hombres se atreven a entrar ahí-
-Pero tú lo has hecho, tu y yo lo hemos hecho- miro a la puerta con desesperación y después a su prometido -Por Favor Naruto vayamos, algo me dice que tenemos que ir a ese lugar-
Era verdad, Naruto sabía que Hinata no insistiría tanto si ella no sintiera la gran necesidad de ir ahí, pero que podría decirle que no le hubiera dicho ya, que ella no supiera.
-Hinata está bien iremos, pero no te separes de mi, ¿entiendes?- ella asintió con la cabeza. Naruto corrió por su espada que había dejado recargada en la otra pared del solario y a pasos agigantados regreso con la mujer de ojos grises -Vayamos pues-
No había ni un sonido, solo ese constante sisagueo de agua en movimiento. Los animales y aves había dejado el lugar vacio, ni siquiera los insectos se habían quedado. Esto asombraba enormemente a Naruto quien nunca había visitado un lugar tan escalofriante en su vida, pero lo que más lo impactaba era la manera en que Hinata se abalanzaba hacia adelante con pasos doblemente más grandes de lo normales, con los brazos extendidos como si caminara rodeada de tiemblas y en la manera como había dejado esta de escucharle y, por último en la necesidad de seguirla sin importar que.
-Hinata, por favor más lento, puedes lastimarte- pero de nuevo no hubo respuesta y el zumbido del agua se hacía más fuerte y más presencial.
De repente un clic llamo su atención en la espalda, con la espada desenfundada Naruto se giro ciento ochenta grados. Frente a él no había nada y después algo se había movido a hora a su espalda. De nuevo se giro, Hinata ya no estaba frente a él, aunque podía percibirla tras los frondosos árboles que le tapaban la visión.
Ella grito antes de que él pudiera alcanzarla; habían llegado al lago y el agua se arremolinaba en medio de este accediendo en una espiral interminable y Hinata se encontrar entre los dos, entre el remolino de agua y él.
Maldiciendo trato de alcanzarla, pero sus botas altas se había atascado en el fango que había quedado en el fango.
-Hinata- grito con la mano extendida hacia ella mientras que caía tan largo era sobre el lodo.
Alzo la cabeza lo más rápido que pudo y le sorprendió lo que vio. Una luz blanca, pálida y cálida envolvía completamente el cuerpo de Hinata mientras estaba trapazaba el remolino sin que este lo tocara. Era como si el remolino se hubiera abierto por ella y le daba paso. Y luego se cerrara con ella adentro.
-Hinataaaa...- grito enronquecido poniéndose de rodillas sobre el lodo- Hinata -lloraba tratando de llegar a su lado.
Luego la volvió a ver, entre las sombras que se proyectaba sobre el gran embudo de agua.
- Hinata- repitió por tercera vez -sal de ahí- suplico.
-Aun no- respondió su voz potenciada -Naruto aun no puedo- Su voz se oía fuerte pero algo le dijo que no estaba completamente segura. Así que trato de acercarse un poco más y otro más hasta estar a un solo paso del remolino de agua.
El fuerte movimiento del fenómeno físico arremataba contra él, tratando de rebumbarlo tratarlo de succionarlo, pero Naruto armado de gran fuerza no se dejo llevar por la fuerza física de tan extraño fenómeno.
-Escúchame Hinata... -No hubo respuesta- entrare por ti-
Alzo los brazos a la altura de sus hombros y atravesó la cortina de velocidad del agua. No tuvo que moverse nada más pues el agua cayó estática sobre él, es como si la fuerza de su deseo hubiera detenido inmediatamente las fuerzas sobre naturales del fenómeno.
El agua caía como lluvia sobre sus hombros, limpiando el lodo y empapando sus prendas, pero y apenas noto cuando las rodillas se le doblaron por el peso y callera sobre el lugar donde estaba, hundiéndose hasta el pecho en el lago que volvía formarse.
En medio del lago, un hombre de ropas antiguas y el cabella tan largo que le llegaba hasta las rodillas y blanco lo miraba con mirada seria sosteniendo a Hinata entre sus brazos como una niñita asustada.
-Tú eres el sello y ella la llave, cuando sea el momento tómala entre sus brazos y no dejes que el mal vuelva a tocar su corazón-
Naruto se alzo sobres las aguas por una fuerza extraña que técnicamente lo había alzado como si fuera un niño, miro con los ojos desorbitados hacia el individuo desconocido y este le sonrió de medio lado.
-¿Quién eres?- pregunto con la boca irónicamente seca, pues lo único seco que tenía en ese momento.
-digamos que una vez fui un hombre, pero lo que soy ahora ya no es humano. Escúchame...-su voz se había vuelto más seria y más lenta y mortal -Se acerca un mal que azotara el mundo y tu y ella- hizo un gesto hacia Hinata que se acurrucaba entre sus brazos y por un momento creyó haber visto no a la mujer que amaba sino a una pequeña niña de pelo oscuro con las muñecas y tobillos enrojecido por la fricción de las cadenas. -Son la clave para acabar con este mal.-
Se acerco a Naruto, entonces dejo que el cuerpo de Hinata cayera sobre los brazos del rubio. La mujer por un momento parecía que se había vuelto de nuevo en una niña de ojos a perlados que lo miraba sonrojada y después volvía a hacer la mujer de sonrisa tímida que lo miraba enamorada. Naruto le sonrió y cuando alzo la cabeza el hombre de cabello blanco se había marchado, dejando con el agua más arriba de la cintura y con Hinata en sus brazos.
-Sabes quién era, Hinata- ella asintió con la cabeza, alzo los brazos hacia el cielo y luego los hundió en el agua. Algo de un azul intenso y esférico llego flotando misteriosamente hasta sus manos. Ella lo alzo y lo estrecho contra su cuerpo.
Las aves volvieron a cantar a su alrededor y los árboles volvieron a quedarse quietos en sus raíces. Con pasos pesados Naruto fue sacando a Hinata del agua, para dejarse caer sobre la dura grava que rodeaba el lago, se giro para quedar recostado casi adentro del agua y afuera. Hinata se había sentado a su lado con la esfera a su lado y la cabeza de Naruto en su regazo.
-Que ha sido todo esto- pregunto cansado.
-No lo sé.- Él tomo un mechón de su cabello en una caricia que se había vuelto normal entre ellos. -Naruto, parece que todo ha vuelto a su normalidad-
-Eso parece, pero...- su mirada se dirigió hacia la esfera azul que descansaba a un lado de ellos. - que haremos con esa cosa-
-No te preocupes yo la cuidare-
-Entonces yo los cuidare a ambos, pues algo me dice que esa esfera es algo sumamente importante, aunque ignoro lo que es-
Una risa potente de hombre se escucho en todo el bosque, la risa de un hombre complacido por lo que acaba escuchar.
-¿Quién iba decir que la tragedia de uno iba a ser la felicidad de otros?- murmuro el hombre para sí mismo.
Los pasos en el pasillo alertaron a Naruto mientras que tomaba de un trago todo el vino especiado que había calentado frente al hogar. Después como él había predicho se oyeron un par de golpes en la puerta. Esta se abrió y mostro el rostro indeciso del joven Konohamaru, su fiel escudero.
-Mi señor Naruto-
-¿Qué pasa, muchacho?- Estiro las piernas hacia el fuego y recargo su cabeza en el respaldo de la silla alta en la que estaba. El muchacho de solo unos doce años dio un paso en su dirección y bajo la mirada. –Vamos habla-
-Su padre quiere verlo en el solar de inmediato-
-y ahora que quiere ese viejo- Konohamaru levanto la vista rápidamente, lo que significaba malas noticias.
-Al parecer están atacando nuevamente en el norte- hizo una pequeña pausa – Naruto, ¿esto es la guerra?-
-si Konohamaru, esto es la guerra- Tomo su espada que brillo con las llamas del hogar, dejo la copa sobre una mesa, palmeo al muchacho en el hombro mientras que le sonría y salió de su habitación con grandes zancadas.
-No podemos permitirlo más Jiraiya. Madara ha sobrepasado sus límites. ¿Cuántas muertes más debemos de esperar para que dejes ir a tus hombres contra sus muros?-
Minato miro al quien una vez fue su escudero. Kakashi ya había crecido y convertido en un hombre hecho y derecho, y para su asombro él ya no lo necesitaba. Mientras que por otro lado veía a quien una vez fue su maestro y empezó a descubrir que su rostro y vitalidad ya no eran las mismas de antes. No pudo evitar lamentar ambas perdidas.
-Kakashi tiene razón- debatió Azuma desde su lugar al fondo de la habitación. Las llamas del fuego apenas iluminaban su ajar de guerrero que consistía su malla y sus guanteletes metálicas. –Es hora de que Konoha saque sus colmillos y se enfrente contra el bastardo de Madara y sus hombres-
El mormullo de media docena de hombres estallo en ese momento.
-Silencio- aclamo Minato estrellando su mano contra la mesa de dura madera –Es verdad que hasta ahora solo hemos levantado amenazas contra Madara y su pueblo, pero ya no más- miro a su maestro a los ojos y aprecio como este le regresaba la mirada llena de compresión. –Es momento que Konoha tome sus armas y prepare sus caballos, partimos dentro de una hora-
La reunión se disipo en cuanto Minato atravesó la habitación hacia su hijo, a quien le pidió que lo siguiera.
Ya solos, Naruto y Minato se miraron por un momento, luego el mayor tomo asiento frente a su hijo con la vista al cielo soleado que se proyectaba por la ventana.
-Quiero que los lideres tu- Naruto centro su vista en su padre y noto las finas hebras plateadas en sus sienes –Si, hijo mío, tú los guiaras hacia la victoria y vengaras a los caídos-
-No es extraño que ahora me pidas esto-
-Es verdad que después de los de Sakura todo el mundo dejo de creer en ti y aunque me apene decirlo yo también deje de creer en ti, pero…-
Naruto le dio la espalda a su padre y recargo su peso en sus manos sobre el perfil de la ventana sin cristal.
-No, hijo. No pienses que tengo razón, que nadie debería de creer en ti, pero… me he dado cuenta que yo, sobre todas las persona debería de ser la persona que más confía en ti y no lo he hecho. Perdóname.-
-No tengo nada que perdonarte, no era capaz de mostrar valor para que me creyeran-
-Naruto…- Su padre trato de detenerlo, pero al final la mirada desesperada de él lo detubo.
-Padre, durante años me sumí en la tristeza y en la soledad, no confiaba en nadie como nadie confiaba en mí y lo merecía, aunque suene cruel, lo merecía. Hasta que…-
-hasta que apareció Hinata…- termino la frase por su hijo.
-Si – dijo mientras que lo confirmaba con un movimiento de la cabeza.
-Déjame serte sincero. Cuando la conocí, esa chica me pareció alguien indefenso e insignificante- hizo una pausa. – Pero cuando comenzaron a atacarnos, pensé que tal vez ella pudiera ser…-
-una traidora… ya veo de donde saco esas ideas Gaara- Naruto abrió la puerta de la habitación y sin salir completamente se volvió hacia su padre. –Ella no es una traidora, ni siquiera quería estar aquí. Por si no te has dado cuenta ella tiene unas horribles marcas en sus muñecas y tobillos ¿no las habías visto? Pues bien déjame decirte quien se las hizo. Ellos, padre. Ellos la tenían encerrada como un criminal, cuando ella no ha hecho nada. Sabes que la perseguían cuando yo la encontré-
-No eso no lo sabía- Minato, dejo caer su barbilla contra su pecho y suspiro cansado. –Si es lo que tú crees, lo respecto.-
-Gracias padre, ya es algo- Termino de salir de la habitación, paso por las cocinas, en donde tomo un pan y un pedazo de queso, los envolvió en un pedazo de tela y fue a buscar a Hinata.
La encontró momentos después al lado de Sakura e Ino. Ambas mujeres miraron con un poco de incomodidad a Naruto, mientras que la de ojos perlas, lo miro con una sonrisa radiante en el rostro.
-Hinata, veo que está ocupada.- trato de apartarse del grupo de mujeres, pero una mano femenina le tomo de la muñeca y lo jalo hacia atrás.
-Vamos Naruto, puedes llevártela- Dijo la voz de Ino, mientras que despiadadamente le guiño el ojo a Sakura.
-gracias- murmuro Naruto con la voz un poco apresurada, mientras que Hinata se les quedaba viendo azorada por tal confianza que había presentado Naruto con ella, pero a pesar de que el rostro se le cubrió de rojo, no perdió tiempo en despedirse y seguir los largos pasos de Naruto.
-¿A dónde vamos Naruto?- Pregunto cuando este le había tomado la mano y la invitaba a seguir a su paso. Técnicamente la iba jalando, pero tenía prisa. No podía creer lo que su padre había hablado con él, la realidad de una responsabilidad que hasta el momento había pensado que jamás llevaría a cuestas.
Cuando por fin salieron del muro que rodeaba al castillo, Naruto se giro y miro embelesado el paisaje que había quedado tras ellos. Hinata por su parte solo tenía ojos para Naruto.
-Naruto ¿Te ocurre algo, verdad?- Naruto se giro hacia ella con su típica sonrisa zorruna.
-Hasta hace un par de semanas, Hinata, apenas y podías mirarme a los ojos. Tu mi bella dama te has vuelto muy valiente con los pasos de los días-
-Eso no es verdad, solo he comprendido que no hay nada de que temer en casa, mi señor- Naruto rodeo con su fuertes brazos la atractiva cintura femenina.
-Hinata mi padre me ha pedido que vaya a la guerra guiando a sus hombres en su lugar-
Alarmada ella miro a los ojos de Naruto y después negó con la cabeza, para después hundirla en el amplio pecho de Naruto.
-No- murmuro con la voz opacada.
-Mi amor, no queda de otra-
-No, por favor. No vayas… ellos…-
-ellos han causado las suficientes muertes como para ignorarlos- Beso la frente de ella mientras que sus manos sujetaba su cintura y la apretaba contra él. –Hinata dime solo una cosa-
Ella elevo su mirada hasta cruzarse con la azul de él y por primera vez se dio cuenta de lo profundo que era ese color en sus ojos y como la luz se filtraba en ellos creando un efecto de resplandor, como si él pudiera verlo todo.
-Dime qué quieres que regrese por ti. Dime que me amas y que me esperaras. Que no quieres que muera. Por favor Hinata, dímelo, pues sospecho que si no me lo dices no tendré el valor suficiente como para lograr mi objetivo. Dime que me esperaras y tendrás a mis hijos y que algún día me miraras con una enorme sonrisa y con un bebe nuestro entre los brazos. Dímelo por favor.-
Ella se alzo de puntillas, rodeo el cuello de Naruto con ambos brazos y sin detenerse ni un momento atrapo los labios masculinos entre los suyos.
Naruto termino de rodearla completamente, apretándola aún más contra su cuerpo. Tanteo delicadamente con su legua los labios de ella pidiéndole permiso y está se lo dio. Las manos de Naruto subieron por su torso y rozaron sus pechos. Ella gimió al contacto y él lo repitió pero ahora deteniéndose un momento con la caricia.
-Hinata- murmuro entre sus labios.
-Naruto, te esperaré no importa lo que pase o el tiempo que transcurra. Te amo- él la tomo aun más fuerte haciendo que ella quedara levantada sobre el suelo. Ella inspirada por el contacto rodeo las caderas de él con sus largas y esbeltas piernas, haciendo que el contacto aumentará aun más. Naruto perdió la conciencia de sus reacciones no soportando la libertad que Hinata le hubiera dado tan inocentemente.
-Hinata, ya no puedo contenerme- La beso en el cuello trazando una cadena de pasión sobre su piel nívea-Te deseo ahora- Ella gimió nuevamente y apretó aún más las piernas contra Naruto, lo que provoco que la ligera tela que había rodeado hasta entonces su piernas bajara hasta la altura de las caderas.
Naruto la tomo por las nalgas y la embistió inconscientemente. Ella libero su placer con un pequeño grito y se apretó aun más en el guerrero que le profesaba apasionados besos por la orilla de su escote.
-Naruto…-
Él la recostó contra el suelo a un lado de un árbol caído a las orillas del camino, rogando a Dios que ningún ser humano pasara en ese momento por el por qué no sería capaz de contenerse. Levanto la tela que aun cubría las piernas de Hinata con una mano, mientras que con la otra le bajaba el escote, atacando a su vez el pezón rosáceo de la mujer.
-Oh Hinata- Casi grito cuando sus dedos daban con la entrepierna de Hinata, logrando que esta se pusiera rígida por un momento.
-Naruto…- Murmuro enronquecida.
Por primera vez Naruto la miro completamente y le gusto la imagen que tenía enfrente. Una Hinata con los labios rojos e hinchados por los besos, con los ojos oscuros y dilatados, con el cabello rodeando su cabeza como aurora en medio de la noche. Los pechos alzados esperando sus caricias, con las manos a cada lado de su rostro como invitándolo a que la asaltará. Y lo más delicioso de todo esto para Naruto era como Hinata lo miraba sin pestañar, con la respiración entrecortada y entregándole el corazón de una manera tan abierta que se sentía con ganas de llorar de amor.
-oh, Hinata. Mi amor.- La sujeto con ambos brazos y la estrecho contra su cuerpo, besándola aquí y allá, colmándola de caricias que hacían que ella se contorsionara invitadora.
Cuando Naruto ya no pudo contenerse más, Se bajo sus prendas hasta la altura de sus tobillos, la sujeto firmemente y besándola como nunca antes, se unió a ella de la manera más especial en que un hombre y una mujer podían ser uno solo.
Ella grito arqueándose hacia él, él se agitaba llevando un ritmo secundado por ella tan naturalmente que podían afirmar que estaban hechos el uno para el otro y después el placer los inundo, llenándose mutuamente.
Hinata pudo sentir como la semilla de Naruto la llenaba completamente y mordiéndose el labio deseo que algo nuevo se enraizara en ella. Algo que le diera más que esperanzas. Una seguridad de pertenecer a alguien completamente.
Bien que les parecio, espero su reviews con muchas ganas, que son fuente de inspiracion!...
No dire cuando subo de nuevo y espero contar con todos ustedes en el proximo..
Eso si, en el proximo por fin habla guerra!
Abiyasha- desu!
