Les tomó días lograr finiquitar la primera etapa de sus planes, pero Judy no habría querido las cosas de otra manera, no cuando necesitaba que esta ventura funcionase, no cuando realmente deseaba con todo su corazón que la pequeña granja en la que estaba a punto de invertir su futuro no terminase en un desastre.
Por lo que la coneja fue precavida, metódica, incluso obstinada en que todo estuviera perfecto, en que cada acción procurase un resultado un poco mejor que sólo satisfactorio a corto y largo plazo. La distribución del contenido en las cajas no tomó demasiado tiempo, sólo medio día luego de haber demarcado varias áreas donde debían trabajar u omitir, el hecho de que la mayoría de las herramientas fueran un poco más grandes de lo que estaba acostumbrada no sería un problema, más que nada porque las compró teniendo en cuenta que herramientas diseñadas exclusivamente para lagos serían un detrimento más que un apoyo.
Así que lo que adquirió eran herramientas para ovinos. Quizás algo pequeñas para el zorro, pero no lo suficiente como para impedir un empleo adecuado, y tampoco demasiado grandes para que ella pudiese manejarlas por su cuenta y sin ayuda de nadie.
No obstante, las lecciones estaban lejos de terminar. Por lo que ahora, luego de haber trabajado la tierra como era debido, luego de haber desmantelado y desplantado el esperpento de huerto de Wilde, construido una unidad móvil para la composta en un área donde la sombra fuese una constante, Judy podía decir que estaban finalmente listos para una última lección, sus manos fijas en una pala, jadeando ligeramente en agotamiento tras un par de horas de trabajar la tierra junto con un agotado, pero extrañamente contento vulpino.
Era extraño ciertamente, mientras más tiempo pasaba al lado del zorro, más comenzaba a notar detalles que antes eran completamente invisibles para ella. Leerlo se hacía simplemente, fácil. Y lo que veía debajo de la superficie pintaba todo un nuevo cuadro que no había estado esperando.
Francamente, había esperado que luego de un par de días de arduo trabajo el zorro decidiera simplemente darse por vencido y dejarle toda la carga a ella. Realmente estaba esperando eso, por años había sido una constante en su vida en cuanto a lidiar con citadinos trataba. Y Nick Wilde a pesar de su personalidad suave, a menudo controlada y con ligeros atisbos de jocosidad, era gustases o no, la viva imagen que la gente del campo tenía de los citadinos. Pero mientras más pasaban las horas y días, más sudaba al lado del vulpino, más comprendía que su herencia campirana había quizás subestimado al macho.
Algo que no debió ser sorprendente para ella. No cuando había tantas señales obvias a la vista. El huerto que cavó con sus propias garras era quizás la prueba más evidente de todas de que a pesar de su falta de experiencia, el zorro no parecía retraído a la idea del trabajo duro, de ensuciarse las manos y las patas para lograr un resultado. Y fue allí, en medio de bromas, gruñidos, alaridos y resoplidos que cayó en cuenta de que así como ella, el zorro estaba poniendo en este proyecto mucho más que sólo empeño.
Y la verdad se sentía fantástica, por primera vez en años alguien parecía sincronizar con ella. Por primera vez desde que llegó a la ciudad alguien parecía no sólo dispuesto a darle una oportunidad, una verdadera oportunidad no sólo de liderar, sino alguien que tomaba en cuenta su opinión y experticia. Cierto, podía percibir la incredulidad en el macho, mucho de lo que habían hecho distaba de lo que los novatos en el área creían era agricultura, pero es por eso que ella estaba aquí, para educar al no iniciado.
—Puff, buen trabajo, Nick—, felicitó, observando entretenida cómo la cola del macho por un breve momento se meneó de un lado a otro antes de que pudiera controlarla. Una breve pero imponente señal de que a pesar de todo, el sujeto realmente apreciaba ser reconocido—, ahora que hemos redistribuido los canales y los camellones, es hora de que aprendas los últimos trucos.
Caminando rumbo a las pocas cajas que habían dejado a un lado del área donde estaban trabajando, la coneja dejó a un lado su pala antes de inclinarse y tomar una caja con semillas.
—Ya hemos aireado y preparado el suelo como era debido, ésta área en particular es apropiada para plantar lechugas, en este caso de hoja suelta, resisten el calor y se desarrollan más rápido que aquellas que crecen por cogollo—. Una pequeña sonrisa se formó en su boca de forma inconsciente al oír su queja, comprendiendo lo que sentía luego de haberlo vivido con sus padres de niña—. Ahora, sé que estamos agotados, y que el sol está particularmente agresivo hoy. Pero prometo que estamos finalmente alcanzando la meta final…
Viendo que a pesar de su agotamiento, el zorro asentía, claramente dispuesto a escuchar, Judy sacó una semilla y la sostuvo entre sus dedos.
—Uno de los errores más comunes que puedes cometer a la hora de plantar es no saber a qué profundidad hacerlo, al igual que la distancia que debe tener cada planta pare crecer saludables sin atacarse o competir por recursos la una con la otra. A esto se le conoce como repicado. Es un término que también se emplea cuando trasplantas una planta de un lado a otro para que se desarrolle mejor, pero mayoritariamente es la distancia que debes poner entre ellas.
Plantando la primera semilla sin muchos rodeos, Judy procedió entonces a colocar a una distancia y profundidad apropiada cada una, dejándole muy en claro al zorro lo que debía hacer.
—Como todo ser vivo, las plantas necesitarán nutrientes y agua para desarrollarse de manera saludable. Y es allí donde se comete el siguiente error… regar demasiado las plantas es tan dañino como regarlas muy poco. En este caso, debemos mantener la tierra fresca, húmeda a pesar del sol, por lo que todos estos días estaremos algo ocupados regando el área hasta que aparezcan los primeros brotes.
Dicho eso, la coneja señaló en dirección del par de regaderas que no estaban muy lejos de los semilleros, observando al zorro acudir por ellas sin protestar, sus ojos de inmediato y sin saberlo dirigiéndose a su cola, el vaivén de la afelpada extremidad llamando su atención por un par de segundos, antes de menear la cabeza y regresar al trabajo, plantando las semillas donde era apropiado.
—Humedece la tierra, pero no la anegues. Si el agua comienza a acumularse, estás sobrepasándote, así que continúa en la siguiente. Otro día te explicaré más a fondo sobre los acolchados y su importancia en un huerto, pero por ahora creo que esta será nuestra prioridad.
No era un trabajo emocionante, pero entre los dos habían logrado al menos obtener un paso adecuado, culminando rápidamente antes de que se dieran cuenta.
—Bien, ahora, debemos fertilizar el área… descuida, no es ese tipo de fertilizante. Pero no demasiado, abusar de los nutrientes puede ser muy dañino, podríamos quemar toda la cosecha, o peor aún y lo que nos lleva a la última lección, atraer y lidiar con plagas—. Dicho esto, la coneja entonces procedió a señalar distintos tipos de insectos que habían sido atraídos por el olor a tierra removida, al igual que los nutrientes que ahora se encontraban más expuestos de lo usual.
—No todos los insectos son plagas, algunos de ellos son de hecho, necesarios para el desarrollo saludable de tu cosecha. Los pulgones, caracoles, babosas entre muchos otros, sí son un gran problema que puede salirse rápidamente de control, es allí donde entran las mariquitas en juego…
— ¿Mariquitas?
—Mariquitas, no son sólo un lindo insecto, sino también un férreo depredador que tiende a comerse las plagas que dañan tus plantas, también escarabajos, crisopas y muchos otros que debemos atraer con minucioso cuidado. No obstante, demasiados de ellos pueden también ser un gran problema, por lo que si sufrimos un exceso tendremos entonces que emplear pesticidas, pero eso es arriesgado y tiende a ser muy mal visto, cómo dije antes, las plantas tienden a almacenar fácilmente químicos dañinos en su estructura. Mi familia por otro lado, emplea una planta en particular cuyo uso es algo riesgoso, pero que obtiene buenos resultados si es empleada con mesura. Midnicampum holicithias, es una linda planta púrpura que tiende a alejar a los insectos si es colocada estratégicamente en tu cultivo. Una vez los brotes de lechuga comiencen a aparecer, necesitaremos comprar los bulbos de Midnicampum, es por ello que los permisos que Finnick consiguió son tan importantes, su manipulación y cosecha están ligeramente regulados, y en serio, Nick. Enfatizo que esta es una planta con la que no podemos jugar o tomar a la ligera.
Viéndolo directo a los ojos, mirada fija con tal de enfatizarle la seriedad del asunto, no pudo evitar sonreír satisfecha al verlo asentir.
—Ahora, hay mucho más que aprender, pero por ahora, creo que es momento de que finalmente pongamos a producir este huerto, ¿No lo crees, campeón?
—Pelusa, he estado esperando que digas eso desde hace días.
