Hola a todos!
Ya saben los personajes no me pertenecen.
Y como lo subí en cuanto lo termine, no me dio tiempo de revisar errores ortográficos, así que perdonen si aparece uno..
Capitulo 12.- La batalla.
Un murmullo entre los pastos hizo que Naruto se tensara. Hinata pudo sentir el inconsiente cambio en los músculos de Naruto y se acerco un poco más a él.
-No ha sido nada, pero es hora de que volvamos- beso un hombro desnudo de Hinata y la giro hasta que quedo sentada sobre la tupida capa de musgo.
-Naruto… Ya es hora- Elevo su rostro hasta el minúsculo espacio por donde el follaje dejaba ver una pieza del cielo.
El hombre a su lado asintió con un movimiento de la cabeza y le ofreció una prenda femenina.
-Vístete, Hinata.- Ella se giro con el rostro colorado.
En menos de media hora, los hombres de Konoha se encontraban armados y listos sobre sus monturas, preparados para la próxima batalla a la que se acercaban. Una bandera con los colores de Konoha se agita con el viento tempetuoso del norte.
-Se aproxima una tormenta- aseguro Jiraiya haciéndose sombra con una mano sobre los ojos. Minato asintió inconsiente. Sabía tan perfectamente como su mentor, que la lluvia no era bueno para lo que se esperaba y ahora presentia que se habían adelantado y que ahora no el momento para una guerra.
- los hombres terminaran empapados antes de que comience la lluvia- Afirmo Sarutobi, desde la entrada del castillo acompañado por la mujer de Minato.
-Tienes razón anciano, pero que podemos hacer, es ahora o será demasiado tarde mañana.-
La mujer tenía razón pensó Sarutobi girando el rostro hacia la ventana de la habitación de Naruto. Estaba seguro que había visto entrar a este acompañado por la mujer de la cascada a su cuarto y por ende sabía también lo que se debía de estar llevando a cabo entre esas paredes.
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-Sakura…- El de ojos negros tomo a su mujer por la cintura y la beso en el hueco de su cuello. Ella se giro hacia la sabana en donde descansaba el pequeño fruto de su amor. Itachi le devolvió la mirada soñolienta.
-Miralo Sasuke, están pequeño que ni siquiera se da cuenta de que su padre se dirige a la guerra. Oh Sasuke- se giro rápidamente para quedar cara a cara contra su hombre.- que hare… No puedo pedirte que no vayas, ¿verdad?- el negó con la cabeza- pero mi corazón se divide por quererte proteger y no poder hacerlo-
-Sakura, te prometí que volvería, es que acaso no crees en la palabra de tu esposo. Mujer mía cada vez esta más insolente.- Estrecho el cuerpo de Sakura contra el suyo y la beso repetidamente sobre la boca.
El hombre tomo su espada de doble filo y la enfundo en el funda de color cerde esmeralda como los ojos de su mujer y le sonrio, acaricio la mata de escaso pelo azabache sobre la cabezita de su hijo. Beso una vez más, pero ahora más profundo a su esposa y salió con paso vigoroso hasta el jardín de armas junto con los demás hombres.
-Veo sangre en su camino- profetizo Tsunade desde su asiento en el comedor. Tenía a Hinata entre sus brazos mientras que esta con sollozos desgarradores se estremecía entre ellos.
-Tsunade, se ha marchado y no puedo detenerlo- Ella solo lo afirmo apretándola un poco más entre sus brazos. Hinata respiro no solo para llenarse de aire los pulmones, sino para llenarse ella misma de una serenidad que no sentía realmente.
Rodeo momentáneamente a la que ahora consideraba su madre y después se dirigió hacia la ventana en la que pudo ver como el cielo se cubría por una sombra oscura y llena de sangre.
El campamento olia a sudor, cuero, tierra y muñiga de caballo, pero todo aquello era normal, dado el hecho de que se dirigían hacia la Cascaca en busca de guerra. Ahora que lo pensaba bien, Naruto, miraba hacia el mañana y sentía nauses por lo que se avecinaba. Ya no había vuelta atrás y está más que seguro que algo no andaba bien.
Se giro para ver a los hombres reunidos en sus aposentos, que no era más que una carpa de cuero curtido y una vez más sintió la imperiosa necesidad de regresar a su habitación, con aquellas calientes pieles esperando sobre su cama y con una Hinata más que dispuesta a rodearlo con sus brasos.
-Naruto, al parecer en Cascada ya nos esperan. Es seguro. – El hombre con el parche en el ojo sonrió sin que esta llegara a su único ojo bueno. –Tal vez deberías de mandar alguien con un mensaje, tal vez sea hora de que pensemos en otra forma de tomar lo que es nuestro. Tu sabes a lo que me refiero, ¿no?-
Naruto asintió con la cabeza y se dejo caer en un asiento de respaldo alto. Se tomo la copa de cerveza que Konohamaru le ofreció y sonriéndole se la devolvió.
-Mañana, mandare a Sai en un caballo veloz, el más rápido que tengamos con una nota en la que le diga a ese mal nacido de Madara que se entregue por la buenas o si no...-
No era necesario de que terminara la frase, todos sabían perfectamente que era ese "o si no…".
Kakashi, Azuma, Yamato, Sasuke, Shikamaru, Sai y Kiba lo miraron esperando a algo más, pero como este no parecía querer hacerlo empezaron a abandonar la tienda de Naruto.
-Konohamaru, mañana quiero estar despierto antes que nadie, entiendes.- Konohamaru asintió con un movimiento enérgico, estaba dispuesto a no dormir si asi fuera necesario para cumplir con la orden de su señor.
-Dime Naruto, que tan temprano quieres que sea-
Naruto se recargo en su puño y lo miro con una sonrisa de lado.
-Solo déjame dormir un par de horas y cuando veas que ya no hay nadie despierto, excepto los guardias me despiertas- Se puso de pie y se acerco a la mampara que separa su lecho para dormir.
-Está bien Naruto-
El sueño, el sueño que le había sido negado desde que abandonaron Konoha dos días atrás se apodero de él, logrando que ni siquiera notara la almohada en la que había quedado rendido.
Unas horas después el silencio se había apoderado del campamento de Konoha, excepto por el sordo ruido que producía la tela del plaid de Naruto. Este miro por un momento a su joven escudero y sonriendo abandono la tienda de dormir.
Sus hombres estaban dispersados por todo el campamento, pues las batallas en las tierras altas no eran tan organizadas como sus antiguos enemigos los romanos, que se reconocían por ser diestros en la organización militar y que se movían como uno solo.
No, un campamento de las tierras altas, era más bien una asociación de clanes aliados con un solo propósito. Ya sea para proteger sus propias tierras o para hacer las famosos ataques, en las que enciaban los campos, robaban el ganado y muchas veces abusaban de las mujeres que se encontraban en su camino, aunque Naruto se sentía orgulloso de que su clan era uno de los pocos que respetaban el poder femenino y por lo tanto sabían que a la mujer no era un herramienta como muchos creían sino un ser completamente indepediente capaz de defenderse y por lo tanto con un valor mayor a que muchos le atribuían. En pocas palabras, el clan de Naruto no sentía placer en obligar a las mujeres a yacer con ellos cuando estas se negaban.
El cielo aun estaba oscuro, pero él sabía perfectamente moverse entre sus hombres, hizo un gesto con la cabeza al guardián de las monturas y tomo la suya. Un hombre joven de aproximadamente unos 17 años lo miro entre dormido y despierto.
-Señor Naruto, algún problema- El joven rubio negó con la cabeza y después señalo con esta a sus caballo cobrizo.
El joven se apresuro en acercarle al brioso corcel, al cual Naruto no necesito más que de un salto para pasarle su muscula pierna sobre el lomo del animal y montarlo en un paso ligero hacia las montañas.
Sabía que lo que estaba a punto de hacer no tenía sentido, pero algo lo impulsaba terriblemente para que se en cursara hacia esas montañas y ese algo tenía rostro y nombre.
El sol ya estaba saliendo, alumbrando el cielo oscuro de las tierras húmedas del país del fuego y a lo lejos Naruto podía ver el humo gris que subía en un hilo fino hasta el cielo. Durante su trayecto hacia lo desconocido, Naruto sintió como era arrastrado por una necesidad indescriptible.
A travesando un pequeño conjunto de árboles por los cuales un caballo no hubiera podido pasar, obligándolo a desmontar se encontró con un campo floreado, llenos de bellos botones de flores que esperaban el sol de cada mañana, y después ya no había nada. Toda la belleza se había esfumado de su lado.
Retrocediendo un paso hacia atrás llevándose la mano hacia la empuñadura de su espalda y abrió aun más los ojos.
-Veo que me has seguido hasta aquí- una voz masculina se escucho a sus espaldas, pero Naruto no tuvo tiempo de volverse pues una flecha en llamas se dirigía hacia su pecho.
El hombre rubio giro sobre su costado al lanzarse a su derecha para esquivar la lluvia de flecas que caía sobre él. Varias sombras que se asomaban cruzando el campo de flores. ¿pero que podía hacer un hombre contra un ejercito? Naruto sabía que no había sido buena idea adentrarse al bosque el solo, pero había tenido que enfrentarse a esto ahora o nunca.
-has venido porque en ti no hay luz que brille- Volvió hablar la misma voz, más fuerte, más ronca que antes. –De aquí no obtendrás nada, lárgate. Es tu última oportunidad-
Naruto, que se había escondido tras el grueso tronco de un viejo roble, dejo caer sus manos a los costados y aprentando lo puños y dientes se dejo ver. En el campo ahora desértico, no se encontraba ni un ser visible, ni flores, ni hombres e incluso las flechas que antes había jurado sentir el calor de las llamas que las consumía, se habían esfumando. No había más que tierra, sol y rocas.
Dio un paso al frente y otro tras otro después de este, el viento le acaricio el cabello alejándolo de su rostro y secándole el sudor.
-He venido porque así me lo ha dicho el corazón- Grito a la nada.
-El corazón… has dicho humano tonto. Aquí no gobiernan los sentimientos, aquí gobierna la fuerza. Vete ahora si no quieres morir-
Naruto se adentro aun más al campo.
-No, algo me ha traído hacia aquí. Algo me dice que yo debo estar aquí en este momento, a pesar de que he dejado a mis hombres solos antes de una batalla, no, mejor dicho en una ya que a esta hora ya debía haber comenzado. Pero tenía que estar aquí, porque lo que me a traído aquí es la fuerza de ustedes, criaturas del bosque. Si, un poder que a mi pueblo le hace falta para ganar esta batalla-
-Hablas mucho- Aclamo la voz – dices que el corazón te ha traído a nuestras tierras, pero nosotros seguimos a la mente. Dime humano porque debemos ayudarte-
-Si dinos solo una razón para brindarte nuestro poder- Hablo una segunda voz, pero ahora era la voz de una mujer
-No tengo una razón más que esta. He salvado a una mujer que había sido menos que una mujer para su pueblo, ella no ha tenido la culpa.-
-Tu amas a esa mujer- hablo la mujer femenina –El amor es un sentimiento, nosotros no confiamos en los sentimientos humanos. Danos una razón, si es que quieres nuestra fuerza-
-Qué razón puedo darles, ellos quieren alejarla de mi, pero yo no permitiré que eso suceda, ella es mi alma, es mi otro yo. No viviría sin ella. Incluso he tenido que protegerla de seres como ustedes que han tratado de arrebatármela.-
-Sí que eres tonto, humano.- Hablo de nuevo el hombre- no tienes derecho a quedarte con uno de nosotros solo porque la amas, es más el otro ser que pretendió llevársela no era uno de nosotros. Él era un ser especial, un ser antiguo, uno de esos que pocos humanos han podido ver con sus ojos. Dime hombre, ¿Por qué pretendes pedirnos algo, cuando lo que más necesitas esta en tu hogar en el regazo de tu amada?-
-¿Qué es lo que pretendes decir, antiguo ser?- Naruto se dejo caer sobre el suelo árido, se tomo el rostro entre las manos y suspiro. La esperanza que había abrigado hasta este momento se desvaneció.
-humano aun no es el final, tienes una esperanza más- anunció la voz femenina a Naruto.
-Es verdad, aun queda una respuesta a tu petición, pero esto te costará muy caro-
Una luz ilumino el centro del campo, donde unos momentos antes se había clavado en el suelo una flecha.
-Escucha con atención humano, de ti depende que se cumpla. En cuanto te coloques frente a tu gente tendrás que respirar tres veces, pensar en lo más valioso que tienes e invocarlo. Si lo has hecho bien, delante de ti aparecerá aquello que te salvará, a ti y a tu pueblo.-
-Pero ten en cuenta que si te equivocas, no habrá vuelta atrás, lo que has comprado en este momento es nuestro consejo y te lo hemos dado, así que si funciona o no, tu tendrás que pagar-
-Y nosotros no mentimos, ni rompemos nuestras promesas- dijo la voz femenina secundando a la voz masculina.
-Entonces humano, retírate y enfréntate a tu enemigo.- Ambas voces hablaron al unisonó.
Naruto cerró los ojos por un momento y al abrirlos el campo volvía a ser lo mismo que antes. El aroma de las flores inundaba nuevamente su nariz.
Entonces se camino hacia la batalla.
Dentro de los campos la sangre ya bañaba los suelos tiñéndolas de un macabro carmesí.
-¿Dónde estará Naruto?- Pregunto Kakashi a nadie en general, observando con su único ojo bueno los terrenos del alrededor.
-Nos ha traicionado- Grito una voz al fondo.
-Callá, grito Sasuke desde su caballo. El retumbar del acero contra el acero llenaba el aire junto con el ferroso aroma de la sangre. Sasuke buscaba entre los combatientes a los hombres que consideraba más cercanos a él sin dejar de buscar entre ellos la cabellera dorada del que una vez había sido más que un amigo. Desesperado al darse cuenta que este aún no se unía a ellos se concentro en decapitar al hombre que se encontraba frente suyo.
-Sasuke- La voz entrecortada de Kakashi hizo que se girara levemente hacia el que había sido hace mucho tiempo su maestro.
-¡¿Qué pasa Kakashi?- El aludido termino con otro villano más y se coloco espalda contra espalda al Uchiha.
-Tenemos que reagruparnos, pero sin Naruto esta contienda será difícil-
-Porque razón, aun no entiendo porque nos atendemos a que él aparesca-
Otro grupo de hombres se acercaron a ellos, pero rápidamente fueron detenidos a su alrededor debido a la gran habilidad de combate entre los hombre de Konoha.
-Él es nuestro líder, Sasuke.- Le había hablado con tal confianza que Sasuke solo atino a soltar un suspiro de cansancio.
-Me importa un comino quien sea nuestro líder, siempre y cuando actué como tal.- hizo una pausa mientras que hacía un giro veloz con su espada y la hundía profundamente en la cuenca del ojo izquierdo de un hombre la cascada.-Los hombres están perdiendo su confianza… más bien nunca la tuvieron. Naruto es una incognita en la mayoría de ellos, ¿Cómo pueden tomarlo en serio si él no se lo toma en serio, Kakashi?-
-Naruto claro que se lo toma en serio- Sasuke se encongio de hombros ante la respuesta de su mentor.
Ambos hombres se vieron en la necesidad de separarse debido al agrupamiento de sus enemigos.
-Hombres de Konoha- bramo un voz profunda desde el frente del contigente de la Cascada- Hombres de Konoha rendirse.-
Madara sobre su poderoso semental negro había aclamado a los hombres de Naruto a que renunciaran a su causa, demostrándolo en el momento que degollaba en vida a uno de los hombres de estos. Otro de Konoha se acerco a él y con un movimiento de su espada trato de córtale el vientre pero por una extraña razón la espada fue desviada hacia el otro lado. El hombre asustado a tal acto de magia se encontró mirando hacia los ojos de Madara quien a su vez lo miraba con una sonrisa de victoria en su cara.
-Han visto hombres de Konoha, ningún filo rebanara mi carne esté día-
-EL MÍO LO HARA, MADARA- La voz de Naruto se escucho desde el linde del bosque con el campo en donde se llevaba la cruel matanza.
Naruto cabalgaba sobre Kyubi su bestia carmesí de sangre pura, que resoplaba ferozmente y se agita inquieto bajo la montura de su amo.
-Calma, viejo amigo. Calma- Todos los hombres se había detenido para obsérvalo. Había algo diferente en Naruto que todos los hombres podían observar perfectamente. Una extraña aura rojiza envolvía a Naruto.
-Tú eres el hombre que guía a estos hombres- pregunto Madara agitando las ventanillas de su nariz. –Si es así ha de ser una vergüenza para todo tu clan el aparecer justo ahora-
- Madara acaso crees que estaba ocultándome por temor a ti-
-Jajaja, asi que lo aceptas niñato- Naruto obligo a su montura a dar unos cuantos pasos hacia la dirección de Madara. Los guerreros fueron apartándose de su camino. El rubio no detuvo a Kyubi hasta que se entraba a un par de metro de Madara- Pretendes que con esto mostrar lo contrario-
-No- Madara lo miro divertido una vez más. Los hombres fueron apartándose de ellos, sabiendo que estar cerca era sumamente peligroso. Aun todos ignoraba el pacto que Naruto había hecho para poder enfrentarse al poder oculto de Madara.
-Ja veo que eres sincero- Madara desfundo una vez más su espada. Naruto lo imito sin apartar la vista en él.
-No te tengo miedo Madara, ni hoy, ni mañana, ni nunca. Algo más grande me protege de lo que puedas pensar- El aura que había cubierto a Naruto hasta ahora se incremento convirtiéndose en una poderosa llama de voluntad que emanaba desde el pecho de Naruto. Madara fue el único que pudo advertir esto. Asustado y asombrado Madara hizo que su corcel retrocediera.
-Es imposible ¿Qué has hecho?- Naruto bajo de su caballo, esto retrocedió.
Los guerreros miraban extrañados de un hombre a otro. Ahora según su punto de vista Naruto se encontraba en desventaja debido a que había abandonado su posición sobre el caballo lo que lo ponía en una posición desventajosa contra su oponente.
-Podríamos decir que he buscado una maldición por encontrar otra cosa- Coloco sus manos en sus caderas y le sonrió al hombre mayor –Pero que importa si uno se sacrifica por el bien de los demás- Varios murmullos se dejaron escuchar entre los guerreros.
No sé si esta corto, pues siempre procuro que pase de cierta cantidad. Perdón si esta corto y por tardrame tanto en subir pero tenía que volver a inspirarme.
DE nuevo y como siempre agradezco todos sus reviews...
Nos vemos en la prox. entrega... Bye
Abiyasha
