Suspirando, Judy no pudo evitar el gemido de placer que surgió de su boca en el momento en que se zambulló en el agua caliente de su bañera, sus agotados músculos relajándose luego de lo que había sido un largo, increíblemente largo día de trabajo.
Músculos que no había usado en años, tiritaban y punzaban, había olvidado lo difícil y exigente que trabajar en la tierra solía ser, lo peor es que había dejado de hacer ejercicio un año atrás, realmente no era necesario luego de que se asentara a trabajar para el buffet. Miró a su alrededor, sorprendida de la suerte con la que había corrido cuando consiguió este lugar, la tina era lo suficientemente grande para sustentar dos o tres conejos, por lo que tenía espacio más que suficiente para andar a sus anchas, incluso nadar un poco si así lo deseaba.
Pero por ahora sólo deseaba descansar y disfrutar del momento.
Había mucho por hacer, sólo el haber delimitado el área, al igual que empezado el plantado en las pocas áreas en las que sí habían logrado resultados positivos no fue un trabajo fácil. Regar las plantas tomaría tiempo, pero no demasiado, lo que los liberaba entonces para finalmente lidiar con la pesada labor de colocar los postes y posterior enrejado en las áreas que habían marcado a inicios del proyecto.
Tenía que admitir que era simplemente ego lo que la motivó a llevar un paso tan férreo cuando apenas estaban iniciando, se suponía que ella debería estar en mejor forma que el zorro, algo que sabía era una falsedad. Más sin embargo, no podía evitar competir contra Wilde por ver quién era más testarudo, quien duraba más en el campo antes de tirar la toalla en el transcurso de todas estas semanas de arduo trabajo.
Realmente no podía evitar sentirse como una niña pequeña al lado del vulpino, trabajando en algo que hace tanto tiempo era una rutina diaria.
Por supuesto, no todo fue diversión, descubrir que gran parte del área que tenían disponible en la hectárea se había reducido considerablemente debido al pobre estado nutricional en grandes partes del terreno disponible habían sido un golpe duro, implicaba que tendrían que gastar en minerales y nutrientes al igual que incrementar el tamaño del área para composta.
La situación no estaba bien, más sin embargo no era algo descorazonador. Sabían que tendrían que trabajar duro para lograr lo que deseaban, nada en la vida en la gran ciudad había sido sencillo, por lo que no debería haberles sorprendido que esto fuese diferente. No, debía admitir que el tener que trabajar colina arriba parecía algo que los impulsaba a continuar, más que ser un completo detrimento.
Suspiró, sonriendo mientras rememoraba lo ocurrido, se sentía contenta, satisfecha como no lo había estado en años. No podía esperar a ver qué es lo que el mañana le traería, pero por ahora, lo que más le interesaba era el presente y cuan relajante era el tener un baño para ella sola y todo el tiempo del mundo para disfrutarlo sin interrupciones o apuros.
