Hola a todo el mundo, me llaman la desaparecida!. A pasado miles de cosas desde que escribi el ultimo capitulo, espero no haber perdido el toque que les gustaba a todos. Muchas gracias a todos los que estuvieron al pendiente y espero que les guste.

Como siempre aclaro, los personajes son de propiedad de Kishimoto.

Capitulo 13.- Dentro de mí.

Naruto miro a Madara desde abajo, sabía que estaba en clara desventaja desde el principio. Su pueblo era poderoso, pero no tenía tantos aliados ni la fuerza militar que se presumía contaban los de la Cascada. Por su parte sabía que el trato que había hecho con aquellos seres le traería algo más que la victoria pero no sabía a qué costo. Pero no importaba, sabía que con todo eso traería paz a su pueblo y por fin Hinata sería completamente libre.

-Tonto, mira que ponerte a mis pies tan fácilmente, es que acaso nunca te enseñaron a pelear, muchacho- bramo Madara con una sonrisa diabólica en sus labios. Los demás guerreros se mantenían en círculo alejado del epicentro de Naruto y Madara formaban.

Se oía el choque del acero con el acero, los gritos de guerra el tambor de avanzada, el respirar de los corceles. Se oía y se olía la muerte.

-"respira tres veces y piensa en lo más valioso"- recordó Naruto que le había dicho aquella voz masculina.

-Madara dime por qué has hecho todo esto- exigió Naruto al hombre mayor mientras daba un paso más cerca hacia él y posaba su mano en la empuñadura de su espada. -¿Que ganas con tanta destrucción?-

Madara rio con sarna y miró a su alrededor, tomó su arco que se encontraba enganchado a su montura y tomó una flecha de su espalda.

-No tiene sentido hablar con los muertos- tenso el arco con la flecha- y tu mi amigo ya estás muerto-

La flecha salió disparada hacia Naruto. La hombrera de Naruto cayó al suelo hecha pedazos, el hombro le dolía demasiado para ser una sola flecha, la sangre se le resbalaba por el brazo izquierdo empapando la manga. El color verde se tornó oscuro casi un negro.

Y Naruto respiró tres veces y lo que vio no fue la salvación de sus hombres si no la tibia y amorosa sonrisa de Hinata.

La lluvia volvía a cubrir Konoha y Hinata inquieta se movía de un lado para otro en la habitación, sobre la cama la esfera azul del lago lanzaba destellos de luz que iluminaba la habitación. Todas la mujeres se les había pedido que se reunieran en el castro pero Hinata se había escapado, alegando que había olvidado algo en las cocinas.

-Tsunade debe de estar preocupada- murmuro para sí misma Hinata, luego miró la esfera. Dio un paso enérgico hacia ella y la tomo entre sus manos. -Que es lo que debo hacer, porque sucede todo esto- Se dejó caer derrotada apretando la esfera contra su pecho.

-Madre por que no estas ahora conmigo. No, ahora no necesito dejarme caer, tengo que ser fuerte, tengo que…- un rayo cayó en el bosque haciendo que su luz se proyecta en toda la habitación. Hinata miro en su dirección con la esfera aun contra su pecho, se tomó las faldas y las remango hasta su cadera, paso una pierna por el marco de la ventana y después la otra. Sintió como el agua le mojaba la ropa, la piel y el cabello pero la atraída por el ruido del trueno, se dejó llevar corriendo hasta el lago en el bosque prohibido.

La respiración le dolía, sentía que sus pulmones le estallarían y produciría un ruido tan ensordecedor como los rayos en el cielo. La esfera le calentaba el pecho y brillaba con luz propia. Por fin en el lago, Hinata sintió como sus pies se hundían en el fango del fondo del lago y el agua la cubrió completamente.

El agua le hacía bailar el cabello y las telas en ondas maravillosas en su entorno, el aire no le hacía falta y la luz de la espera se adhería a ella, envolviéndola completamente. Sentía como se hundía cada vez más y más sin tocar fondo, sin ver más allá de su propia luz. Y de repente una mano atravesó las sombras, una mano femenina y tan familiar tomo a Hinata de su mano y el ínsito a seguirla.

Por un momento Hinata la siguió sin oponerse, pero unos ojos azules en su mente la hizo detenerse, la mano la soltó para después mostrar la parte superior de un cuerpo femenino envuelta en luces de colores. Era una mujer de mediana edad quien le habría los brazos a Hinata, mientras cálidamente la llamaba por su nombre.

Hinata negó con un movimiento de su cabeza mientras que apretaba a un más fuerte la esfera contra su cuerpo y con ello pudo sentir cada una de las caricias que Naruto le había dado esa noche cuando la encontraron. La mujer asentida con la cabeza bajo los brazos rodeándose a sí misma. Luego la cubrió nuevamente la oscuridad y luego cuando volvió a surgir la luz ya no era una mujer sino un hombre de ojos aperlados y cabello castaño quien le sonrió a Hinata.

Hinata le sonrió de nuevo, era el mismo hombre del lago de aquella vez. Las burbujas y la luz envolvían su cuerpo y tras un movimiento de su brazo estas empezaron a remolinarse en un caos sin control arrasando a Hinata de un lado hacia el otro. Por momentos sentía que alguien le jalaba de las prendas y del cabello, sentía como que la golpeaban endurecidamente contra las rocas, pero ella sabía que nada la tocaba y que nada la azotaba. Su mente en una calma perpetua miro al hombre traes el caos.

La luz que cubría al hombre bajo de intensidad y volvió a transformarse, ahora en una superficie plana. Y en ella se vía a un hombre sobre un caballo apuntando fríamente a otro que se encontraba frente a este a pie. Hinata dejó escapar un grito cuando la flecha que el primer hombre hizo que atravesara el hombro del hombre rubio frente a él.

Los reflejos se veían borrosos, pero Hinata extendió su mano hacia él espejo y trato de acercarse lo más que pudo. La llena de sus dedos toco la superficie y el panorama que se veía en la superficie reflejante se amplió. Una guerra se llevaba a cabo en ese momento.

Hinata miro como Naruto se mantenía a un de pie frente a Madara, su antiguo Laird y cerraba los ojos. Y sin pensarlo estrello sus manos contra la superficie que estallo en pedazos a su alrededor, envolviéndola ahora a ella en luces y burbujas y luego en oscuridad.

Un trueno se oyó sonoro en el campo de batalla cuando la segunda fleta atravesó la roja carne de Naruto ahora en una de sus pantorrillas, pero Naruto mantuvo la calma.

-Acaso no sientes dolor, niño de la hoja- Murmuro Madara cuando bajaba de su caballo.

Los demás guerreros detuvieron su encarnizada batalla y miraron hacia el centro. -Acaso no temes a la muerte- pregunto de nuevo liberando la flecha que atravesó la otra pantorrilla de Naruto - No entiendes que yo soy la muerte que ha venido por tu estúpida gente-

Madara miro a su alrededor para asegurarse que nadie se atravesara entre él y el niño de Konoha.

Otra flecha atravesó el hombro de Naruto a pocos centímetros de donde lo había atravesado la anterior.

-Niño el que tu mueras no salvara la vida de tus perros- Dio un paso más hacia Naruto -Pero podríamos hacer un trato- Naruto lo miro a los ojos y apretó aún más la mandíbula -Dame a la bruja y perdonare la vida de tu gente, dame a la bruja y solo te matare a ti y dejare que tus hombres lleven tu cuerpo a tu padre. Dame a la bruja para que la folle y destroce hasta que no sepa si lo que siente en placer o dolor-

Naruto apretó su mano sobre la empuñadura.

-Lo que has hecho hasta esta noche Madara será vengada. Mi pueblo no se quedara quieto mientras que tu sigas vivo y yo no te perdonare lo que le has hecho a Hinata hasta que tus huesos sean atravesados por el filo de mi espada- El rubio miro fijamente al Laird de la cascada quien detuvo su avance.

-Hablas mucho niño de Konoha- Escupió el Laird de pelo negro - Pero no veo que actúes- Extendió nuevamente la flecha en su arco de madera y en el momento en que la soltó un rayo atravesó el campo de batalla y abrió un hueco en el centro tirándolos a todos hacia atrás, menos a los dos líderes de clan.

La lluvia cubrió los campos de guerra segando a todos con el torrente excesivo del agua. Los relámpagos no dejaban de caer en todos los lados y los truenos ensordecen a ambos bandos. En el centro del campo donde el primer rayo había caído había una figura femenina alzándose sobre la tierra, cubierta de luz celestina. Su cabello se agitaba con ondas a su alrededor y la mirada perlada cubrió a cada uno de los hombres en la batalla y de pronto se hizo el silencio.

Madara miraba con rabia a la mujer que había atravesado hasta el mismísimo rayo frente a él y la reconoció. Comparaba la dura cara que ahora mostraba por la temerosa y penosa cara llena de mugre que apreciaba ver en sus mazmorras, noto como ella había rellenado partes de su cuerpo tomando la forma escultural de un ángel sin alas y sintió el deseo de poseerla ahí mismo si era necesario.

-Maldita bruja- murmuró para sí mismo mientras que trataba de alcanzarla -Serás mía ahora mismo-

Hinata miró al hombre frente a él. Naruto sangraba copiosamente de sus heridas pero no había dolor en su mirada, sino puro amor dirigido a ella. Entonces comprendió, él era el sello y ella la llave y ahora su corazón estaba abierto, su alma ardía en el amor y lo miro nuevamente. Extendió ambas manos hacia él y el tiempo se detuvo por un momento.

-Naruto- lo llamo con lágrimas en los ojos- Mi querido Naruto- Miro a su amado y como las flechas atravesaban su piel. Naruto entorno su mirada hacia ella y le sonrió. Y luego su cara se envió en vuelta en temor nuevamente cuando Madara tomo a Hinata del cuello y la estrecho contra su pecho.

-ahora vuelve a mi bruja- Madara estrello su boja contra la de Hinata forzándola a abrir la boca, sus manos masculinas la tomaron con fuerza y estrujo ferozmente un pecho entre sus dedos - No va a quedar nada de ti, nada que pueda detenerme nunca más maldita monstruo-

Hinata se retorcía de coraje mientras que golpeaba con fuerza el pecho y espala de Madara, por su parte Naruto corrió hacia ellos, cuando la esfera que Hinata cargaba consigo cayo de su mano y choco contra el pie de Naruto deteniéndolo en el camino.

Madara tomo a Hinata de ambas manos con una sola de él y la aparto para mirar a Naruto a unos cuantos pasos de él.

-De donde demonios has sacado eso, maldita bruja- Madara señalaba la esfera que Naruto tenía en las manos -Dime dónde demonios la obtuviste- La golpeo fuertemente en la cara tirándola al suelo.

-La vuelves a tocar Madara y tu vida tendrá fin- Dijo Naruto dando un paso hacia el aludido.

-Tu que sabes de la muerte, idiota- Miro a Hinata y se apartó de ella dando un paso a su derecha pero sin soltarle las manos -Dime de donde ha sacado esta eso que tienes entre las manos-

-¿por qué tendría que decirte?- Madara miro exasperado hacia Hinata

-Todos ustedes solo están aquí para hacerme sufrir verdad mocosa- Sacudió a Hinata olvidando la presencia de Naruto - Tu y toda tu maldita estirpe, siempre creyéndose mejores que los humanos- volvió a golpear el rostro de Hinata- Estoy harto tu madre era una prostituta barata, no era más que bonitos ojos pero por dentro estoy seguro que se moría por tenerme dentro igual que tú vas estar- tomo su espada con su mano libre y la alzo, pero antes de que pudiera bajarla de nuevo una fuerte mano lo golpeo directamente en la cara y lo hizo trastabillar hacia atrás.

-No te olvides donde estas Madara- Naruto alcanzo a Hinata y la tomo delicadamente y le hablo al oído- Necesito que te pares amor mío- Hinata como pudo irguió la espalda y enderezar sus piernas y aunque las rodillas le temblaban sin control.

Madara había caído sobre el barro a los pies de su caballo y miraba a Naruto y a Hinata extrañado.

-Esto que tienes en las manos me pertenece- Dijo Madara empuñando sus manos

-Esto nunca será tuyo Madara- Dijo Hinata por primera vez segura - Nunca fue y nunca lo será. El sello esta por abrirse y yo soy la llave- Miro a Naruto y antes que se diera cuenta lo beso.

Naruto le regreso el beso sediento de sus labios el tomo con delicadeza por la cintura y la estrecho aún más a su cuerpo. La esfera comenzó a brillar nuevamente de manera cálida entonces el beso fue cortada de golpe cuando Naruto grito de dolor.

-Dentro de ti se encuentra el poder mi querido Naruto y yo soy la llave que lo abrirá- Hinata atravesó armadura, tela y piel con su mano. Naruto la miraba con los ojos sin brillo y con media sonrisa en los labios.

-Me has llenado completamente Hinata- Acaricio el rostro pálido de Hinata y le sonrió nuevamente. -toma de mi lo que quieras- Tomo la muñeca de la mano que Hinata tenía dentro de él y la obligo a hundirla más. Lágrimas en frenesí recorrían ahora donde los dedos de Naruto habían tocado con amor momentos antes.

Madara enfurecido miro a sus compañeros de armas y se dirigió a Deidara, lo tomo de los cabellos exponiendo su cuello juvenil y le corto la garganta. La sangre roja salía a borbotones del corte limpio y bañaba completamente a Madara quien miro a Naruto con una sonrisa sarcástica.

-mírame bruja - Madara se limpió el rostro con la manga. La sangre empezó a brillar sobre él en un resplandor carmesí sus ojos se volvieron rojos color sangre y un fuerte aroma a muerte emanaba de él. -Yo soy el cazador y tú la presa, me dedicado a cazar a los que son como tú - Hinata lo miro por un segundo y después regreso su vista a Naruto tenía que romper el sello que había dentro de él de una vez por todas antes de que su fuerza se drenara con su sangre.

Naruto comenzó a sentir que las rodillas se le doblaban y tomo a Hinata por el hombro, consciente de que Madara se acercaba cada vez hacia ellos, miro los profundos ojos de Hinata y le sonrió.

-No temas amor, tómalo ahora- Hinata asintió con fuerza. Con la otra mano tomo la esfera y la adentro en el pecho de Naruto- Hinata estoy completo ahora que te tengo, siempre envidie el amor que se tenían otros y cuando pensaba que ya lo tenía me lo arrebataron todo. Fue muy doloroso, tanto que tengo miedo de volver a sufrirlo. -Hinata negó con la cabeza.

-Soy toda tuya Naruto, lo soy desde aquella vez que me encontraste en el bosque- Hinata pudo sentir cómo sus dedos llegaban al límite y por fin lo toco, agarró fuertemente la cadena que se encontraba dentro del rubio y la jalo con fuerza. Rayos de luces dorada y cobriza comenzó a salir de Naruto y entre más jalaba Hinata más cadenas de luz surgían de él. -Ten mi fuerza amor, hoy yo te libero- Agarró la cadena con ambas manos la esfera se había fusionado con Naruto - Dentro de ti estoy yo y dentro de mí siempre estarás adentro tú. Te amo Naruto- entonces Hinata jalo en diferentes direcciones y entonces se rompio.

se despide por el momento Abiyasha!