Observando la pantalla de su celular, Judy no pudo evitar el girar los ojos, ligeramente ofuscada de la obstinación de su hermana.

—No, July, esto no salió de la noche a la mañana. ¡Tú misma notabas la tensión entre nosotros!

Lo sé, Judy… pero hace apenas un día estabas emocionalmente destrozada al descubrir que el-que-no-es-digno-de-ser-nombrado, no era quien recordabas. Y, en cuestión de horas, pasas de vengativa, a acostarte con el zorro… Siento que quizás fue un error.

Ponderando lo dicho, la coneja tenía que admitir que fue una decisión súbita, algo que sucedió por el alcohol que habían consumido al igual que las defensas que habían bajado, y una parte suya admitía que sí, quizás pudo haber sido un error, pero, el caso es que no se sentía como uno.

—Si apenas estuviese conociendo a Nick, admitiría que tu punto tiene un peso considerable, July. Pero ya tengo once meses viviendo con él. Luego de cierto punto la atracción estaba allí, tangible, siempre presente pero jamás algo que persiguiéramos por miedo a estropearlo todo—, suspirando, Judy no pudo evitar mirar a la coneja café, sonriendo un poco gracias a las reminiscencias de la noche pasada—. Quizás tomamos un gran paso, July… pero… no me arrepiento.

Su escucha no pudo más que negar con su cabeza un par de veces antes de simplemente darse por vencida.

Si es lo que te hace feliz, entonces, bienvenido sea. No eres una niña, digo, eres la Hopps más vieja de todos los que habitamos en Zootopia, puedes hacer lo que quieras.

—Resiento un poco lo de vieja, July. Pero, tienes razón, esto es algo que quiero perseguir, hermana. Realmente es algo que siento no puedo dejar ir… Nick, estar a su lado, me hace feliz. Me satisface en formas que no puedo expresar en palabras…

Ya me lo imagino, Judy, digo… debe ser enorme.

— ¡JULY!

Sólo bromeo, parcialmente, al menos. Es agradable que de esto saliera algo bueno, Judy, hablo en serio. Virginia no está muy bien anímicamente. Estamos ponderando seriamente el enviarla a la granja por un tiempo… Necesita compañía, y lamentablemente no podemos dársela como merece, no con el negocio.

Frunciendo el ceño, Judy no pudo evitar gruñir ligeramente, su buen humor esfumándose tan pronto escuchó esas palabras. No podía culpar a la chica de encontrarse como estaba, las manipulaciones de Randall habían ido más allá de afecto físico, adentrándose a terrenos donde era obvio que la pobre chica estaba desarrollando ya una dependencia de las habilidades del lagomorfo en la cama.

—Estoy dividida con esa idea, July. Mamá puede llegar a ser asfixiante cuando se trata de apoyo, y papá es mucho peor. Ya puedo imaginarlo, las constantes críticas a su estilo de vida, a sus decisiones, al haberse alejado de la protección que las madrigueras otorgaban…

Oh sí—, comentó la coneja café, girando los ojos con fastidio ante ese crucial punto—¸ porque no hay machos y hembras abusivos en la madriguera, y todo es culpa de ella y sus decisiones que se alejan de la tradición. Sí… tienes razón, Judy, había olvidado eso…

Asintiendo, Judy realmente ponderó al respecto de qué hacer con su dolida hermana, suspirando cuando no lograba encontrar una solución por más que pensara.

—Por otro lado, tengo miedo de que tenga un relapso, July… Es obvio que está enamorada de Randall, esos sentimientos no desaparecerán así nada más, y la negación puede ser un problema. Enviarla a las madrigueras puede que sea el menor de dos males. Tengo miedo de que salga a hacer una encomienda y no regrese… De hecho, creo que tengo una solución a nuestro problema, pero tengo que hablarlo primero con Nick, te llamaré en cuanto pueda, July…

De acuerdo, esperaré tu llamada, Judy. Mientras tanto, supongo que tendremos que pagarle el doble a nuestros empleados por suplir nuestros puestos, lo que has dicho es demasiado posible como para ignorarlo, así que uno de nosotros estará a su lado 24/7… Cuídate, Judy.

Suspirando mientras colgaba la aplicación, la coneja no pudo evitar mirar en dirección del pensativo vulpino.

—Bueno, no es la recepción que esperaba, pero al menos no es rechazo total, Nick.

—Eso es positivo, Pelusa… no la vi asqueada ante la idea, considero eso una victoria—. Afirmó el zorro antes de levantarse del sillón en el que estaba reposando, caminando en dirección de la coneja con tal de sentarse a su lado—, ahora ¿qué es lo que tienes en mente, Zanahorias?

Inclinándose a su lado, aspirando profundo su aroma, la coneja ponderó por un par de minutos antes de hacer comentario alguno.

—Realmente son dos ideas, Nick—, confirmó la hembra, alzando su mano para colocarla sobre el pecho del zorro—. Me gustaría preguntarte si asignar seguridad a mi familia sería mucho pedir, me temo que Randall intentará secuestrar a Virginia, o a cualquiera de mis hermanos si las cosas no salen como quiere—, notando la mirada pensativa, al igual que cómo asentía atento a lo que oía, la coneja finalizó—: Y también me gustaría enviar a un especialista, alguien que pueda lidiar con el daño que sufrió a nivel emocional, al menos antes de que cometa una locura.

—Veré que puedo hacer, Pelusa. Pero de nada servirá conseguir al mejor especialista si tu hermana no está dispuesta a recibir ayuda, primero deben convencerla de ello. Y sobre la seguridad, puedes descansar tranquila, las acciones de Randall en la zona neutral están limitadas en extremo, el veto de la triada es más pesado de lo que imaginas, sobre todo para sus negocios...

Sonriendo con más que ligera malicia, la coneja no pudo evitar observar al zorro directamente, antes de agregar.

—Bien, como dije, deseo que su imperio se derrumbe ante sus ojos, cómo años de planes y manipulaciones se le escapan entre los dedos sin que pueda hacer algo para evitarlo.

—Puedes ser algo aterradora, ¿lo sabías?

—Y por alguna razón, tu olor me dice que eso no es un detrimento, Astuto.