Judy caminaba pensativa, a su lado se encontraba Natasha, sosteniendo en sus manos a la pequeña Minnie, con quien había estado discutiendo algunos planes y negocios en los últimos quince minutos.
—No lo sé, Minnie.
Bufando exasperada, la roedora observó a la coneja, ligeramente contrariada del remilgo que de pronto estaba desplegando.
—Judith, la zona industrial está floreciendo nuevamente gracias al mercado y el empleo que están procurando. Los "desechados" de pronto poseen esperanza nuevamente, sin que lo sepan, están obteniendo un séquito, y estoy muy al tanto de que sabes que el éxito atrae a los carroñeros.
Suspirando, Judy no pudo negar lo que había escuchado, los pocos reportes de problemas que habían estado recibiendo en las últimas semanas pintaban claramente que poco a poco algunas bandas estaban comenzando quitarle la zona a las bandas locales, la tensión aumentando día a día. Sin hablar de la atención que de pronto estaban obteniendo de la policía, patrullas que por años jamás habían circundado las calles de la zona industrial, de pronto se habían vuelto una visión común.
De pronto Zootopia mostraba interés en el área que tanto habían desdeñado por años. Noticias de mamíferos intentando comprar edificios y terrenos en el área, presionando a los habitantes para obtener lo que deseaban comenzaban a surgir.
Y no podían hacer nada al respecto, al menos, no como permanecían de a momento.
—La zona industrial posee potencial, Judith. Siempre lo ha tenido, sólo el ego de una ciudad que se tilda como utopía evitó que los ciudadanos se diesen cuenta de que en realidad somos más que una metrópolis. Pero, definiciones aparte, necesitas dar este paso, Judith.
—Pero… no es mi intención crear una familia.
—Oh, Judy, cariño… ninguno de nosotros inició queriendo ser familia. Sólo queríamos ayudar a los nuestros, ofrecerles lo que el gobierno claramente se niega a otorgarnos. Además, creo que es hora de que Nicky tome las riendas de los Wilde. La Ciudadela y los Big estarían más que dispuestos a apoyar económicamente al chico, y a ti, por supuesto.
—Pero… ¿Qué no la policía y el gobierno intentarán detenernos?
—Oh, lo intentarán, al gobierno no le gusta la competencia, querida. Pero, ¿Legalmente? No pueden hacer nada, mientras hablamos, muchos de los edificios que habían sido abandonados a su suerte están siendo comprados por vías legales y con dinero adquirido de manera lícita. Obviamente, a diferencia de nuestra competencia, contamos con mucho más apoyo de los locales, por lo que adquirir plazas y edificios ha sido relativamente fácil.
Frunciendo el ceño, la coneja ponderó lo dicho, antes de opinar.
—Pero… en ese caso, el lugar les pertenecería a ustedes…
Sonriendo, la ratona asintió, viendo que la coneja parecía captar por dónde es que deseaba que la conversación fluyese.
—Exacto, y por años no han podido hacer nada contra nosotros, pero, necesitamos a alguien que ejerza la ley de las familias en el área, Judy. Alguien que los locales no sólo respeten, sino que también respalden, y claman por ustedes. Los Wilde siempre han sido una fuerza neutral en la que podemos respaldarnos. Y si das este paso estoy segura que la familia WildeHopps tomará el control de forma legal sin que el consejo de la ciudad, el alcalde o la policía puedan hacer algo al respecto. Las bandas que se están formando se dispersarán en su mayoría, al menos aquellos lo suficientemente inteligentes para comprender las ramificaciones de nuestro respaldo. La zona industrial simplemente se convertirá en la zona neutral más grande de todas las familias, Judith…—, afirmó la roedora, dando un pequeño salto de emoción ante las posibilidades de un área tan grande para que los mamíferos pequeños puedan emplear sin miedo a ser encajados o aprisionados en áreas que el gobierno les asigne.
— ¿WildeHopps? —, preguntó la coneja, ojos abiertos por completo, orejas alzada en ligera sorpresa, una pequeña sonrisa enmarcando sus labios.
— ¿A poco no es un nombre adorable?
—…
— ¿Judy?
—Un poquito.
