No se le hacia extraña su situación. Ya había esperado que lo apartarán y que hasta lo insultarán, tanto sus compañeros de casa como su familia, pero el saberlo no disminuía la sensación de soledad y tristeza que estaba sintiendo en ese momento. Y gomo ya se le había hecho Jo costumbre estaba solo él en sus mesa con el caldero hirviente poniendo atención a su clase de pociones.

No eran solo las serpientes eran todas las casas de la escuela quienes no le hacían caso, en especial desde que empezaron los rumores de que era el traidor de los Potter.
¿Traidor?¿Traidor de qué? Él apenas tenía 11 años, cero control sobre su magia y un increíble sentimiento de rechazo que lo hacia ser callado y querer desaparecer. Esas, en definitiva, no eran las cualidades de un traidor o en su defecto de un mago oscuro en potencia-como pocos lo habían llamado.

Observó al frente intentando poner atención al profesor, cosa realmente fácil. Vacio el frasco que le indicaban las instrucciones y espero a que la mezcla se volviera de color rosa para hacer sus anotaciones. Aún no hacían pociones en su totalidad, por ahora solo se limitaban a observar y a anotar las diferentes reacciones que tenían ciertos ingredientes con otros. Según su padre hasta eso era una gran travesía para él y para el tío Ron en sus años de escuela.

-Muy buen registro Potter, las cantidades exactas y los resultados deseados- el profesor le palmeo el brazo y Albus aparto la mirada de su cara. No le agradaba esa expresión alegre pero con un tinte condescendiente, como si lamentaran su situación. El profesores se fue de su lugar y se dispuso a seguir con sus mezclas.

Se había dado cuenta que el mezclar ingredientes, ver los vapores salir de los calderos y el sonido burbujeante de las mezclas lograban ser un calmante para sus miedos y dudas. Mas desde que recibió la carta de sus padres el domingo por la noche y que gracias al miedo aun seguía en el cajón de su mesa de luz sin abrir.

No le extrañaba con lo cobarde que era no haber formado parte de la casa de la valentía.

Los regaños del profesor lo despertaron justo antes de que metiera un ingrediente mas en el caldero hirviente y se giro hacia la derecha dos mesas mas atrás para ver como el caldero empezaba a sacar llamas verdes y el profesor reprendía a los tres alumnos responsables de ese desastre. Albus inspeccionó a los alumnos que tenían la cabeza gacha escuchando las indicaciones que no habían seguido solo por perezosos y negligentes; todos menos uno, que con su cabeza bien erigida y la columna derecha aceptaba el regaño.

Al parecer el joven Malfoy no mostraría nunca alguna sensación de inferioridad.

Por un momento los ojos grises del chico regañado viajaron hacia él provocando que Albus se diera la vuelta y lo esquivara con una sonrisa. Después del tren no se habían vuelto a hablar pero ninguno sabia que el otro lo observaba durante las clases y durante las cenas.

Scorpius sabia que Potter evitaba a su familia y los estudiantes lo evitaban a él, sabia que el chocolate era su postre favorito y que lo comía en el desayuno, comida y cena. Y tambien sabia que Potter era bastante bueno en pociones.