2.Tu Servant Favorito.
El Rey de los Héroes odia las promesas falsas.
A Gilgamesh se le hacía difícil poder disfrutar de una copa de vino mientras el cielo a su alrededor se siguiera viendo tan gris. Las noches de Chaldea no se caracterizaban por ser las mejores del mundo entre tanta ventisca y nieve. Aun así, la tranquilidad de la penumbra le permitía percibir la frescura de su bebida y, al notar cuanto tiempo había pasado desde que la pequeña plebeya dejó su habitación, supo que su siguiente fuente de entretenimiento estaba cerca.
Como si su mente atrajera al dios de la fortuna, la puerta de la habitación se abrió dando paso a una Gudako firme pero cansada, con fragmentos de Saint Quartz entre las manos y una expresión en su rostro que a leguas daba el mensaje de "No te metas conmigo". Por supuesto, para el rey eso era una invitación a su diversión.
— ¿Cómo te fue? — Y dando la sonrisa más falsa de todas, alzó la copa para celebrar otro de los fracasos de su master.
Gudako se tiró sobre su cama, aplastando su rostro sobre la almohada. — Cállate...— Fue la poca cosa audible que se pudo escuchar antes que su voz se volviera un "Pfm" eterno. Archer sólo continuó bebiendo. Si bien en el pasado no le hubiera permitido que le hablara de esa manera, sin mencionar que ya la habría empalado con alguna de sus armas, por ahora, ver su frustración era el mayor de los lujos, al menos por ahora.
Por otro lado, Gudako sentía que había fallado como master del rey. Después de todo, faltaba poco para la última batalla y los preparativos al templo del tiempo estaban casi completos; necesitaban la mayor fuerza de ataque posible y ella agotó todos los recursos que pudo en fortalecer las habilidades de Archer. Sin embargo, seguía sintiéndose cosa la peor master del mundo.
Era su tercer intento en una semana de invocar a Enkidu sin éxito alguno.
Ante la constante percepción de fracaso en su ser. Finalmente estalló. — ¡¿Por qué no estás enojado?! — Se levantó apoyando ambas manos en la cama para alzar el rostro y poder hacer entendibles su exclamación
— ¿Por qué debería? — Recién habiendo probado una vez más su copa, el rey observó a Gudako con una sonrisa que sólo ella podría considerar como sínica. — No hay nada de lo que me hayas privado y, para serte honesto, verte retorciéndote en tus fracasos es algo que más bien, se merece un aplauso. Si tuviera que enojarme por algo, es por el cómo tus lloriqueos le quitan sabor a mi vino... —
— ¡Estoy haciendo esto por tí! —
— Nunca te pedí que lo hicieras —
— ¡Lo prometí! —
— ¡A CALLAR! — El grito bastó para hacer a la master temblar ligeramente, mientras trataba con nervios mantener contacto visual; fue derrotada por la penetrante mirada del rey. Gudako suspiró y bajó la mirada, observando como cerraba sus puños sobre las sabanas en las que estaba recostada. Pronto, sucumbió ante la decepción, y estremeciéndose poco a poco, comenzó a sollozar.
Gilgamesh suspiró.
"¡Si peleas a mi lado me aseguraré de que estén juntos de nuevo!" Fue una declaración que hace mucho esta le hizo a él, muchas singularidades atrás. Y aun cuando aceptó, sabía que sería más que imposible lograr algo cómo eso. No con alguien tan sentimental y común como ella. Pero el ver que Gudako nunca perdió la Fe, tanto en ella misma como en él. Quizás, y sólo tal vez, le daba algo de valía.
Su master trataba con desespero de secarse las lágrimas cuando sintió un directo, pero no tan fuerte golpe en su frente. Archer estaba frente a ella mirándola con recelo. Ella rápidamente apartó la mirada. — Semejante descortesía se paga caro, Gudako. — Sentenció este. — Mírame cuando te hable. —
No pudo decir que no a semejante orden. Suspirando y tratando de contener las nuevas lágrimas, le observó. — Hace tiempo que pudiste haber olvidado algo como eso. — Sentenció él.
— ¡¿No es TAN fácil sabes?! Yo...siento que te lo debo, haz...hecho mucho por mí...—
— Por supuesto, soy un rey. Un rey debe responder a las suplicas de sus súbditos, no me debes nada. — Semejante declaración impactó a Gudako, haciendo que por la sorpresa, volviera a observarle. — Malgastar tus esfuerzos en algo que no puedes cumplir no es más que una naturaleza burda y vacía. Algo típico de los humanos...Personalmente, es algo que detesto. —
— Pues perdóname por querer hacer algo que odies su majestad...— Replicó ella desganada.
— Así es, sólo por eso puede que te merezcas mi desprecio y el peor de los castigos...Pero...— Una vez más ella se sorprendió. El semblante de Gilgamesh mostraba seriedad, pero Gudako pudo notar igualmente... ¿Comprensión? — El aferrarte a algo imposible es algo que da forma a lo que tú eres. Si quemas tu vida con ello, no me molestaría verte luchar hasta conseguirlo...Tienes muchas promesas por cumplir. Lucha y muere, ya sea cumpliéndolas o fallando, yo estaré ahí, viendo quemar hasta lo último de tu existencia. —
Gudako se petrificó. Cerrando sus ojos y viendo todo lo que había hecho tiempo atrás; encontrando algo de confort en las palabras del rey. Si ganaba o fallaba, no habría nada al final del camino. Sólo ella, él, y un montón de promesas que no importaban.
— Cuento con usted, mi rey. —
