¡Hola! Ya es muy noche pero ya era hora. Y la respuesta a la pregunta, pues la verdad es que yo se los prometí y soy hombre de palabra, sólo que tengo unos problemitas de lógica con este capítulo, pero no se preocupen, ¡Algo se me ocurrirá para ese capítulo que es el siguiente! Y por faovr no me presionen con esto, porque tengo problemas para hacer el capítulo prometido debido a una ligera circunstancia de lógica argumental. Si no saben que es eso, busquenlo en internet.
Sin más, les dejo el capítulo de hoy.
Capítulo 51: Ishin Denshin parte 3.
Nadie sabe cómo funcionan las cosas pero de algo estamos muy seguros: la vida no es justa y por otro lado, el destino es cruel. Pero son interesantes los giros de la vida. Siempre hay algo bueno y algo malo, a veces no vemos cuales son las cosas buenas que pasan. A Naruto le han sucedido cosas muy buenas, algunas horriblemente malas pero siempre ha tenido la frente en alto y no se ha dejado derrotar. ¿Por qué les cuento esto? Bueno, pronto los descubrirán.
En estos momentos las cosas están así: Naruto está recargando el Ishin Denshin, un aparato creado por la brujita genio que incluso puede cambiarte de cuerpo, si lo pones a la máxima capacidad de poder de su aparato. Mientras Yukari (Naruto) está disculpándose con Kurumu por actuar tan mal con ella, de pronto Mizore llega y es ahí, cuando las cosas se ponen calientes para algunos.
—Yukari, veo que estás aquí—. Dijo Mizore, al aparecer de repente, como de costumbre. —lo he escuchado de la academia, hoy se tomarán las medidas corporales.
—¿¡Medidas corporales?!—. Exclamó Yukari, sonrojada. Estas no eran buenas noticias.
—¿Qué es lo que te pasa, Yukari-chan?—. Kurumu la vio de pies a cabeza. —no hay de que sorprenderse, a menos que, Jajaja, estés nerviosa por tus medidas de niña.
—¡Cállate! Y no es por eso… es sólo porque… pues, es algo repentino—. Yukari hizo una risa nerviosa y al final suspiro, esto fue notado por Mizore y Kurumu pero de igual forma, Naruto sabía que no había escape de esta, llamaría demasiado la atención si ella no fuera a tomarse las medidas. —bueno. Vamos ya.
Lo peor es que fueron y Moka se les unió un poco después. Al entrar al gimnasio, Yukari se sintió nerviosa por todas las mujeres que habían y es que Naruto es hombre y hay cosas de los hombres que no importa cuanta moral tengas, hay cosas corporales que simplemente no puedes evitar. Muchas de las chicas se estaban quitando la ropa o bajándose la falda, otras exponían sus pechos a sus amigas y aunque tenía su sujetador, no dejaba mucho a la imaginación. El sonrojo de Yukari estaba creciendo más y sus ojos se agrandaban al ver en todos lados, sus amigas lo miraron raro. Había ropa interior de todas las clases y colores, había pechos de cerezas y de melones y la parte trasera de las mujeres no pasaba desapercibida tampoco.
—"¡Maldición, Ero-senin! ¿Es esto algún tipo de truco? ¿Es esto una bendición tuya, uno de tus últimos deseos desde el más allá? ¿¡Qué es lo que debo hacer?!"—. En ese momento, Yukari juntó sus palmas como si fuera a rezar. —"¡Dame una señaaaaal!"
—oye—. Kurumu le dijo en un susurro a Moka. —Yukari-chan no parece ella, se comporta de un modo extraño
—tal vez está nerviosa por sus medidas. Ya que siempre la criticas por eso
—¿Ah? Pero sólo estoy jugando con ella, nada más.
—no es eso, Kurumu-chan. Tú siempre la molestas con eso, un día dañaras su confianza—. Kurumu y Moka se vieron en una conversación bastante animada. Mientras Naruto se embobó con una chica. Una chica muy hermosa. Tenía el cabello de color marrón y largo hasta la espalda, sus pechos eran bastante comparables con los de Kurumu, sus ojos eran color miel, su piel era un poco bronceada, su cara era un poco redondeada y su cuerpo estaba torneado, como si entrenara bastante todos los días o al menos así se podía ver.
—"no, no, no puedo resistir esto. Es un crimen en toda la regla, Ero-senin. Esa chica en verdad es hermosa, ¡No, yo soy Uzumaki Naruto! Debo de resistir y sobre todo, ¡Debo de actuar como mi papel y ese es Yukari-chan!"—. Él solito se daba ánimos y sólo por eso y su autocontrol, pudo soportar todas esas tentaciones bastante bien.
Afuera del gimnasio estaban Naruto y Tsukune, este último jalado por Naruto para estar ahí. Resulta que Naruto quería ver a Yukari pero Tsukune sabía que eso era imposible, de hecho, las chicas lo matarían si tan sólo los vieran acercarse a las ventanas.
—¿Para qué quieres ver a Yukari-chan? Naruto sabes que no podremos entrar, no importa si somos de la comisión de seguridad pública. Eso no cambia nada
—eso no importa ahora, necesito verla. Ella no debería estar ahí—"al menos su mente no"—debes de ayudarme, sólo necesito poco tiempo y todo se arreglará, ya lo veras
—Ahh—"eso no importa. No hay forma de entrar, ni que fuera un experto en espionaje o si fuera como Mizore-chan… además de eso, ¿Qué demonios trae Naruto en su espalda?"
—he escuchado suficiente, esos sentimientos de amor, no lo puede reprimir, ¿Verdad?—. La tierra se comenzaba a abrir y de ahí una persona conocida salió. —¡Ven conmigo! Y te encontrarás con tu ángel
—¿¡Haiji-san?!—. Exclamaron los dos. Pero las palabras sobraron y se adentraron en un túnel subterráneo para poder pasar inadvertidos. Era muy fácil saber los planes que tenía Haiji y por si fuera poco, no sólo él estaba ahí.
—me sorprende verte aquí, Tsukune.
—¿¡Gin-senpai?!
—no importa que tan popular seas, un pervertido siempre será un pervertido (Dicho por Morioka Ginei)
—Gin-senpai, ¡Espiar es un crimen y estás equivocado! Yo no estoy aquí por eso
—Déjalo Tsukune-san, hay cosas más importantes que esos dos—"después sellaré este túnel"—. Así es como los dos se fueron por lados distintos y Haiji les deseó suerte. Llegaron al almacén que está debajo del gimnasio, el lugar era algo angosto pero cualquiera se escondería muy bien por ahí. Naruto se quitó el aparto que llevaba en su espalda.
—¡Espera! Desde hace unos momentos que me lo estaba preguntando, te creí de todo excepto de esto, Naruto. ¿¡Acaso traes una cámara para tomar fotos de las chicas?!
—"si no respondo bien, se dará cuenta"—¿¡Cómo crees eso?! Claro que no, además, no es como si una miradita les fuera a hacer daño
—¿Qué?
—es la verdad, además, de seguro que cuando miras a Yukari-chan no la consideras una mujer, sólo ves a alguien infantil y de seguro la vez como si fuera tu hermana menor o algo así—. Pero Tsukune le agarró de la camisa con fuerza.
—Naruto, no me creo nada de lo que dices y sabes tan bien cómo yo cuanto Yukari-chan nos ha ayudado. Cuántas veces ha estado detrás de nosotros haciendo todo el esfuerzo por ayudarnos, como tú dices: nos ha salvado el trasero en distintas ocasiones. Hay cosas que le debo a Yukari-chan ¡Y que tú también! Yukari-chan puede ser menor que nosotros pero es una de las personas en las que más confío, justo como tú, como Moka-san y como en todos nosotros. Ella no es menos en comparación de los demás. Así que… ¡Deja de decir tonterías!—. Eso fue como un despertar para Yukari, ella pensó que lloraría en cualquier momento. Estaba feliz y se sentía más segura de sí misma, no sólo Tsukune sino Naruto también la consideraba así. Eso le llenaba de alegría y su amor por Tsukune iba en aumento. Entonces saco su Ishin Denshin modo bazuca.
—Gracias, Tsukune-san—. Naruto disparó hacia Yukari y hubo un cambio inmediato de cuerpo, Naruto casi se desmaya pero al estar en su propio cuerpo, suspira. —¡Estoy de vuelta!
—¿Y a dónde te fuiste?
—Eso… es difícil de explicar—"Sasuke me matará por esto".
—por ahora, salgamos de aquí, Naruto. Tendrás que explicármelo después
—¡Claro!
Ellos salieron sin problemas y las medidas de Yukari no crecieron en lo absoluto pero al menos hay algo que si creció: su confianza. Naruto también obtuvo cosas buenas, pudo ver a muchas mujeres en ropa interior y obtuvo sus coas malas: Sasuke le regañó por haber arruinado su plan maestro para ver la cara de Kakashi. Y Kakashi, bueno, él sólo estaba de paso y se fue. Resulta que sólo quería saber cómo le iban a sus alumnos favoritos y una vez más se quedaron con las ganas de ver su rostro.
