5. Medjeb
"El Medjeb perdido"
Faltaba muy poco para Halloween. Chaldea estaba repleto de decoraciones para la celebridad; calabazas, murciélagos y fantasmas pegados en las paredes y puertas de cada habitación. Mientras mesitas con bandejas repletas de dulce se colocaban en cada esquina para animar a los infantes que se pasearan por los pasillos. Y en efecto, los pequeños servants de los masters se paseaban corriendo disfrutando de los nuevos disfraces que habían preparado para ellos. A cada esquina, como era de esperarse, cuando las mesas no eran ignoradas por la rapidez en la que estos corrían, lograban tomar unos dulces y se preparaban para jugar bromas en el "dulce o truco" hacía los demás miembros de la organización. Todos formando una fila, pero apresurados por ir por la siguiente tanda de dulces.
De pronto, Nursery Rhyme se detuvo creando una reacción en cadena que hizo que los demás chocaran con las espaldas de los otros. Reaccionando cada uno con un "auch" en el proceso.
— ¿Qué pasó Alice? Eso dolió — Jack The Ripper se frotaba la frente dentro de su capucha de fantasma mientras Bunyan hacía un ligero esfuerzo por no lloriquear.
Nursery no dijo nada, simplemente señaló un poco más lejos y mientras los demás se asomaban poco a poco sobre su hombro para observar, lo vieron. Sentado en uno de los pasillos, apoyado en la pared, había un diminuto fantasma cubierto por una sabana completamente blanca, mientras que sus diminutos pies se veían un poco por fuera de la sábana; si bien se veía que llevaba dibujados un par de grandes ojos abiertos, parecía no prestar atención. Los pequeños se acercaron a este y, presa de la curiosidad, Jeanne Lily lo tocó un par de veces con un palito, al no ver respuesta, vieron que estaba dormido.
— ¿No es uno de los fantasmas de la Caster de las orejas? — Preguntó Bunyan, también acompañando a Jeanne en picotear al pequeño.
— Pero la Reina Sheeba tiene amigos más felpuditos — Aclaró Abby, haciéndose una imagen más clara de los genios de la hechicera.
— Está hablando de la otra Caster con orejas Abby — Jack imitó las orejas largas de Nitocris alzando sus manos y poniéndolas sobre su cabeza. Sin previo aviso Jeanne y Bunyan dieron un brinquito mientras el bulto con ojos se removía y se ponía de pie, todos los niños le miraron con curiosidad mientras le observaban con detenimiento como este se estiraba despejando la pereza. Miró a los niños, luego a un lado y después al otro, al no ver la figura familiar que siempre acompañaba, Medjeb se estremeció poco a poco mientras que en la manta que lo cubría, debajo de sus ojos se dibujó también una pequeña lagrima. Algunos de los niños de inmediato se acercaron a consolarlo, otros sólo le miraban confundidos.
— Pobrecito, se ve muy triste. — Habló Abby mientras acariciaba la cabeza del Medjeb, o lo que parecía. — No veo a Caster por ninguna parte, parece que está perdido. —
Jeanne no paraba de parpadear. — A mi lo que me sorprenda es que pueda llorar. —
Nursery Rhyme imitó a la Foreigner en acariciar el fantasma para calmarlo, pero al ver que este no paraba de sollozar creyó que lo mejor era tratar de animarlo antes de darle ayuda a su situación; así que tuvo una idea. Tomó parte de los dulces que guardó en los bolsillos de su disfraz de bruja y los dejó en el suelo. Medjeb se quedó quieto y vio los dulces, sin decir nada, vio a la pequeña Caster. — Adelante, puedes comerlos. — Dijo, para continuar luego de sonreir. — Un regalo de Alice para ti. — Medjeb parpadeó un par de veces (lo cual sorprendió aún más a Jeanne Lily) y después de observar por unos segundos a Caster, este se agachó para tomar los dulces, estos desaparecieron debajo de la sábana que lo cubría y un pequeño bulto se formó debajo de sus ojos. Pronto, estos se cerraron y dio un para de saltitos. Los niños sonrieron animados ¡Se estaba sintiendo mejor!
— ¡Vamos a buscar a la señorita Nitocris! — Propuso Jack, sacudiendo sus cuchillos. — De seguro que también está buscando a su fantasma. — Pronto, los demás se le unieron a la iniciativa y, pidiéndole a Medjeb que le siguiera, todos comenzaron a caminar por los pasillos de Chaldea, tomando dulces y buscando a la Caster de Egipto en el proceso. Preguntando en todos lados que pasaban a cada persona o servant que encontraban, para así tener pistas.
Llegando a la cafetería, escucharon la voz de su master en medio de una exclamación. — ¡Ahí estás! –
— ¡Medjeb! — Apenas sintió el llamado este volteo para ver a su dueña, la mismísima Nitocris llegando junto con Gudako hacía él. Mebjeb tembló nuevamente y se acercó a Caster mientras esta se agachaba para quedar a su altura y le abrazaba rápidamente. — ¡Lo siento! No quise dejarte atrás. — No paraba de abrazarle mientras lagrimeaba un poco y restregaba su rostro contra la sábana de Medjeb. Este cerró los ojos y sonrió satisfecho. Mientras tanto, los niños igualmente sonrieron y celebraron orgullosos.
— Muchas gracias chicos, en verdad estábamos preocupadas por Medjeb. Se nos perdió cuando Nitocris estuvo haciendo un conteo. — Agradeciendo a los niños, Gudako se acercó hacía los niños y les alcanzó una bandeja con dulces. Ellos reaccionaron emocionados y se acercaron a su master, pero el pequeño Medjeb se acercó a ella antes que los demás. Con algunos gestos y saltos, le pidió a Gudako la bandeja, cuando ella comprendió lo colocó sobre la cabeza del fantasma y este caminó hacia los niños, inclinándose para ofrecerles los dulces.
Los niños estuvieron sorprendidos, pero a los pocos segundos tomaron los dulces luego de gritar — ¡Dulce o Truco! —
Y así, el fantasma perdido que deambulaba por Chaldea logró encontrar su hogar, e hizo nuevos amigos.
