Fue de noche cuando escucho un golpecito en su ventana. Se levanto de su cama y abrió la ventana dejando pasar una lechuza que pocas veces había visto; era gris, casi parecía que brillaba por lo que muchas veces parecía plateada, con los ojos amarillos muy penetrantes. Le dio un poco de fruta seca que guardaba para su Saru, la lechuza negra que le regalo su padre antes de entrar a Hogwarts, y le desató la carta que tenia en la pata.
El sobre era café y de un papel muy grueso, venía firmado con la estilizada caligrafía de su amigo Scorpius y el sello de los Malfoy la mantenía cerrada.
Era la primera carta que recibía de él, era la primera carta que recibía desde que regresara a casa desde hace una semana.
[No tengo intensiones de aburrirme todas las vacaciones por lo que pensé que una carta mía podría hacer mas entretenida tu vida y una carta tuya un poco mas llevadera la mía.
Ni pienses que te contaré lo idiotas que son mis primos, porque lo son, y mucho; màs cuando se enteraron de mis nuevas amistades . Tal vez no te diga como casi le da un infarto a mi padre cuando les conté que tu eras mi amigo o como mi madre le dio un golpe en la cabeza para que dejara de estar en shock y tal vez si te diga que los dos me palmearon la espalda y solo dijeron que tuviera cuidado. Pero lo que si definitivamente te contaré es del viaje que hare a Suiza y a una fabrica de chocolate que mi padre considera que podría llegar a ser una inversión(no se que gusto le ha dado últimamente por las empresas muggles). Tal vez considere traerte algo de mi viaje.
Espero que tus vacaciones y tus cartas me mantengan lo suficientemente entretenido.
Hasta la siguiente.
PD: Mis primos y tíos creen que me hechizaras mientras dormimos solo porque eres un Potter, me recordaron al tonto de tu hermano cada que pronuncia mi apellido]
Sonrió, y si no rompió a reírse fue porque se dio cuenta de la hora y no quería ganarse un regaño de su madre.
Ahí estaba Scorpius, arrogante y altanero, siempre creyendo que su vida es superior pero sin menospreciar, al menos no completamente, la de los demás. Ahí estaba su amigo, representado en una cuantas líneas escritas por su estilizada y sofisticada letra.
Dejo de pensar y tomó uno de los pergaminos de su mesa y se dispuso a contestarle la carta. Sin duda sus vacaciones no serían de viajes al extranjero o de visitas a deliciosas fabricas de chocolate, pero si podía decir que sus primos no eran tan molestos como los de él. Se río y espero de todo corazón que la siguiente carta llegara con una dotación anual de chocolates, aunque se la fuera a terminar en unos pocos días.
Tenia 11 años, acababa de terminar su primer año escolar en la mejor escuela de magia y hechicería y, a demás, por primera vez desde que entrara no se sentía solo porque sabia que habría alguien que lo esperaría el siguiente primero de septiembre para ir a clases juntos.
Y todo eso a penas estaba empezando.
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Bien, aquí acaba el primer año.
Espero les haya gustado algo esta historia y que también tengan un poco de paciencia, así como la que yo debo tener, porque esto al parecer va para largo.
Eso si, juro por los dioses que la voy a terminar.
Gracias por leer.
Saludos.
