Las primeras semanas de su segundo año todo fue bien, las clases volvían a ser interesantes, a excepción de Historia de la magia- esa siempre era aburrida en cualquier generación o con cualquier profesor-, las comidas igual de grandiosas que siempre y hasta la relación con su familia había mejorado notablemente; ya no se alejaba de sus primos y su hermano había dejado de insultarlo o apartarlo ya que ni siquiera le hablaba y para Albus eso estaba perfecto.

También su amistad con Scorpius iba bastante bien, se conocían cada vez más y se aceptaban también un poco más, lo suficiente como para que ninguno de los dos lanzara comentarios mordaces contra el otro y solo se limitaran a girar los ojos, exasperados pero consientes de que así eran.

Scorpius aceptaba que él era un distraído ingenuo y Albus aceptaba que el otro fuera un arrogante.

Pero así como todo iba bien también las cosas podían ir mal, muy mal.

El problema empezó un mes después de haber entrado. El día en que los de sexto y séptimo habían decidido que el joven Albus Potter volvería a ser el centro de todas sus burlas e insultos. Seria una vez más el que no debía estar ahí solo porque llevaba un apellido, el mismo que otras personas portaron y que marcaron como enemigo de los de su casa, de Slytherin.

Y como no quería demostrar que todo eso le afectaba había tomado la decisión de no decir nada, ni a ellos ni a nadie. Se guardaba sus secretos, sus emociones de enojo y tristeza eran reprimidas y deseaba cada noche que ningún insulto se hiciera presente cuando estuviera acompañado, por Scorpius, por Rose o por quien sea.

Y también esperaba que no todos los días fueran como ese.

Esa misma tarde lo habían interceptado cuando estaba por salir de la biblioteca y caminaba hacia el Gran comedor. Al parecer poco les importaba que él fuera mas pequeño y que no les hubiera hecho nada. Lo único que los mayores sabían es que lo odiaban sin una razón coherente para hacerlo.

Y habría estado bien, lo más bien posible en medio de todas esta tontería, si solo se hubieran quedado en insultos en los pasillos o burlas durante las comidas, pero no, ¿Por qué alguien tendría que dejarle las cosas fáciles al segundo hijo del niño que sobrevivió?. Recientemente empezaron a conseguir sus libros y en general todas sus pertenencias, a dejarle mensajes entre las paginas de los libros y notas en la cama que encontraba antes de dormir; donde se leía una y otra vez:

[No eres de aquí. Vete, no necesitamos a un asqueroso Potter entre nosotros] y unos cuantos insultos más que su mente había reprimido o que simplemente eran demasiado dolorosos como para expresarlos.

Y él, como era obvio, tiraba las notas y las borraba de sus libros solo para que nadie las viera, solo porque nadie necesitaba saber eso. Nadie.

XXXXXXYYYYY

Es lo mas corto que he escrito y aunque no estoy del todo convencida me parece necesario enseñar que el rechazo no era algo tal por parte de la familia pero si por parte de los compañeros, al final de cuentas los mas grandes tienen 17-18 y a esa edad tal pareciera que no estas de acuerdo con nadie y el molestar a otros da una satisfacción extraña.

Gracias por leer.

Saludos.