14. "Versión Alter"

"El tirano de Camelot contra la espada sagrada"


Gudako creía, con certeza, que la escena que tenía frente a sus ojos era una pesadilla. La espada cortó de lleno el pecho de pecho de Cú Chulainn abriendo una herida profunda a lo largo del mismo; este cayó con su lanza, ahora rota, mientras los rastros de sangre manchaban el una vez blanco suelo de mármol del antiguo castillo de Camelot. Esta trató de correr hacia Lancer para atender sus heridas con algún hechizo de curación. Pero, de inmediato se vio detenida por Ozymandias, quien rápidamente se colocó frente a ella, bloqueando el espadazo de su oponente, quien iba hacia ella a toda velocidad.

— ¡Piensa mejor antes de moverte niña! ¡Este sujeto viene por tu cabeza! — Le advirtió el faraón sin mirarle, concentrado completamente en protegerse del ataque. — ¡Y tu no te quedes ahí parado Saber! ¡Haz algo! —

Pero, Arthur Pendragon había perdido todo concepto de la realidad en cuanto posó sus ojos sobre su enemigo, puesto que no era otro sino él mismo. Aquel Saber, portando armadura negra y una Excalibur del mismo color, arrasó con todo; Dejó el castillo en el actual estado en ruinas y con ello les quitó la vida a incluso varios de sus aliados. Era un oponente fuerte, hábil, pero, sobre todo, cruel. No dudaba en tomar la cabeza de quien estuviera frente a sí, atacaba sin piedad ni tregua; convirtiendo aquello, no en una batalla, sino una masacre. ¿Había acaso un mundo en que él fuera así? ¿Un rey cruel y sin muestra de honor? ¿Acaso él tampoco pensaba en las diferencias entre aliados o rivales en el tiempo de su reinado? Bajó la cabeza con ojos dilatados y su mente vuelta un caos, estaba confundido, más que eso, estaba perdido.

Reaccionó cuando el grito de Gudako le alertó desde lo lejos, alzó la mirada sólo para segundos después, alzar su espada. Era esa la única forma en la que podría defenderse del ataque de aquel rey negro y evitar una muerte segura. — ¡¿Quién eres?! ¡¿En verdad eres yo?! — El otro no respondió, sólo le observaba fijamente con aquellos ojos dorados resaltados entre una piel pálida y cabello platinado. —¡Responde! — Arthur cobró fuerzas y apartó a su otro yo con un corte que lo obligó a retroceder. Luego se adelantó a los movimiento del otro y con un rápido giro, atacó uno de sus costados; sin embargo, el otro pudo contrarrestarlo cambiando su espada a la mano derecha. Cuando Arthur lo notó, liberó las corrientes de aire invisible, para que las ondas de viento fugaz fueran capaces de confundirlo, y lo consiguió. Saber lo tomó como la mejor de las oportunidades y se apresuró a atacar, pero fue aturdido al sentir un fuerte golpe en su frente, producto del pomo de la espada enemiga; igualmente, este fue lanzado varios metros atrás cuando el Saber de armadura negra acertó una potente patada en su estómago.

— ¡Arthur! — Gudako aún se encontraba curando las graves heridas de Lancer, por lo que le era casi imposible ir al auxilio de Saber; por otro lado, Rider estaba usando una de sus propias habilidades para curar no sólo sus heridas, sino también superar la fatiga de la ardua batalla. Desafortunadamente, iba a tomar tiempo. "¿Quién demonios es él?" Pensó ella frustrada. Que Gudako tuviera uso de razón, nunca se le había informado de la existencia de un "Arthur Alter" puesto que, en los registro del "Rey de los Caballeros" nunca se presentaron cambios. Eso no apartaba el hecho que, por mucho que fuera improbable, imposible no fuese; puesto que tenían a dicho servant enfrente de ellos. Gudako no pudo pensar algo más puesto que fue alertada por Arash, quien lanzaba una flecha hacía el enemigo, una vez este fue acercándose a la chica. La flecha fue fácilmente desviada y este, atacó a distancia con una poderosa corriente de energía; Gudako lo notó al instante, dicho haz de magia era de un notorio color oscuro. Archer esquivó el ataque saltando desde el pilar destruido donde se encontraba disparando y pronto su expresión cambió a absoluta sorpresa cuando tuvo al enemigo frente a sí. Sin poder hacer mucho, este recibió una herida en su abdomen producto de la espada, pero logró retroceder lo suficiente para que no fuera profunda. Aun así, de un solo puñetazo, aquel Arthur lo hizo volar hacía el mismo pilar de donde Arash había saltado, haciendo que chocara contra este para luego caer al suelo. Habiendo terminado con su tercer enemigo, Aquel Saber caminó una vez más, esta vez a paso lento hacia Gudako, arrastrando su espada dejando un ligero rastro de sangre a cada paso.

— ¡Alto! — La voz que se escuchó era la de Arthur, quien finalmente había recuperado las fuerzas para levantarse. Sin embargo, se veía bastante agitado, tomando bocanadas de aire constantemente. — ¿Por qué haces esto? … ¿Por qué…tratas de acabar con master? —

Ambos iguales se miraron el uno al otro, luego de unos segundos, aquel caballero negro finalmente habló. — He juzgado su nivel mediante esta batalla…— Dicho esto, señaló a Gudako con su espada. — Esta humana es débil, no permito la existencia de seres débiles, recibirá un castigo adecuado para su inexperiencia y no habrá piedad. —

— ¡¿Sólo por algo como eso?! Planeas acabar con la vida de un humano por no ser lo suficientemente fuerte… ¡¿Qué clase de juicio es ese?! —

—¡Un juicio donde prevalecer es lo que importa! — Hubo ira, recelo en la voz del oscuro. — Pero es algo de lo que tu careces, Arthur Pendragon. Un mundo sin el instinto se prevalecer y vencer es un mundo inútil…Personas que no consiguen abrirse paso entre los demás no son más que peones en el tablero, sólo sirven para ser carnada y morir. — Alter giró su espada esta vez apuntándole a él. — Tu debes saber eso mejor que nadie. No fuiste más que un peón del destino. Nunca serviste, salvaste, ni guiaste a nadie. Tu vida no fue más que un juego para los tuyos y te perdiste en el camino buscando perdón cuando más lo necesitabas…Pero incluso en esto, fallaste. Tu reino cayó, tus caballeros murieron, lo perdiste todo…No dejaré que eso pase. Tu, mi yo débil, morirás conociendo tu lugar como el tonto que no pudo hacer nada para cambiar el destino, ni antes…ni ahora…— Dio vuelta rápidamente para atacar con una estocada. — Y comenzaré por enseñarte tu debilidad tomando la vida de esta humana. —

— ¡GUDAKO! —

La joven permanecía con Lancer en brazos puesto que la curación aún no había terminado, por lo que esta posible que ambos recibieran el ataque; eso era algo que ella no podía permitir. De inmediato, apartó a Cú Chulainn y se levantó encarando el ataque; tanto las voces de alerta de Archer y Rider no se hicieron esperar y aún así, no se movió. Pronto, sintió un potente dolor en su hombro, puesto que este había sido atravesado, aun cuando resistía los deseos de gritar, lágrimas se formaron en sus ojos y el cuerpo le temblaba por completo.

— No importa cuanto resistas, morirás de todas formas. — Profetizó Alter con voz fría. Gudako aún temblaba, tratan de soportar el dolor.

Finalmente ella, con voz entrecortada y jadeos constantes, le encaró viéndole de frente. — Di de mí todo lo que quieras, estoy consiente de lo que soy…— Le costaba trabajo pensar y más aún respirar, pero continuó. — Soy débil, y quizás es una suerte que haya llegado tan lejos…Pero… ¡Estás loco si crees que voy a dejarte hablar así de Arthur! — Gudako tomó la espada también y comenzó a sacarla poco a poco mientras retrocedía. — Arthur posee el honor que tú nunca tendrás… —

— El honor no sirve de nada cuando no se tiene poder —

—¡Y es por eso por lo que perderás! Por que tú…no conoces…lo que significa que el poder de otros fluya en ti… ¡Tú nunca entenderás de donde viene el verdadero poder de Excalibur! —

Alter frunció el ceño y sin vacilar sacó la espada del cuerpo de la chica y, mientras esta caía, alistó el siguiente corte para darle fin. Pero algo pasó. Un intenso dolor en su brazo izquierdo le hizo retroceder algunos pasos, observó una de las partes de la lanza Gáe Bolg clavada en dicho brazo. — Jeje, si quieres acabar con la chiquilla, tendrás que acabar con nosotros primero, ¿no te parece? — Lancer sonreía mientras observaba al oscuro, pero en sus ojos se notaba el instinto asesino que corría por su cuerpo; habían atacado a su master, y eso era imperdonable.

— …Bien…con gusto les concederé a todos la muerte. —alzó su espada y…

—"¡Treceavo sello! ¡Decisiones Activadas!"—

Alter se detuvo para voltear a ver a su otro yo. Arthur ya estaba en posición, con espada frente a el mientras la luz dorada cobraba intensidad. Este raídamente partió hacía el otro y así acabarlo antes que pudiera lanzar su técnica; para su desgracia, en medio el camino fue interceptado por la enorme esfinge quien, comandada por el faraón, se dispuso a atacarle sin tregua alguna. — ¡Considera esto un saludo, porque lo que haré contigo cuando te tenga donde quiero será peor que el mismo infierno! ¡Esto es lo que obtienes por desatar la ira del faraón! — Dicho esto, Ozymandias arremetió de nuevo montando la esfinge y de un certero golpe con el gigantesco cuerpo de la misma envió a volar al caballero oscuro. Alter, frustrado atacó desde los aires con las corrientes de energía oscura, pero estás fueron fácilmente bloqueadas por Rider, aun así, estaba desprotegido para un ataque físico. Alter aprovechó esto y mientras caía se apresuró a atacar, pero cuando el faraón desvió su cuerpo, pudo notarse como Arash estaba detrás de él, con arco y varias flechas listas para atacar. Así fue, algunas de las flechas fueron bloqueadas por la espada, pero una última flecha se clavó en el hombro derecho del oscuro. Este gruño y cayó de pie, algo agotado por la intensidad de los golpes, pero eso no era lo importante ahora. Encaró al rey de los caballeros igualmente colocando su espada en posición y cargando la energía oscura en un solo punto de su espada, lista para ser liberada. Por parte de Arthur, las Restricciones de la mesa redonda ya habían sido liberadas y decidido, clamó el nombre de su Noble Phantasm.

Alter hizo lo mismo, ambos poderes fueron desatados luego de exclamar sus nombres con fuerza haciendo que chocaran el uno contra el otro.

"¡Excalibur!"

"¡Excalibur Morgan !"

Negro y dorado chocaron para luego fusionarse y el final de aquel impacto de poderes no fue otra cosa sino una poderosa explosión.


Arthur cayó de rodillas agotado, tratando de recuperar el ritmo de su respiración. Cuando el humo se disipó y el resto de las ruinas de podían ver con claridad, alzó la mirada y lo notó. Alter ya no estaba, sólo quedaba la Excalibur color negra que poco a poco iba desapareciendo. Este se levantó y trató de acercarse a ella, pero la presencia de los demás servants lo alertó, especialmente por el hecho que estaban reunidos alrededor de la joven master. Este corrió de inmediato en su auxilio.

— ¡Gudako! ¿Se encuentra bien? — El tono de voz de Saber era de completa preocupación, cuando le vio se llevó una imagen a su mente que no querría recordar en un futuro. Gudako respirada con dificultad mientras sujetada fuertemente la herida de su hombro siendo ayudada por Arash, quien la tenía en brazos. Gran parte de la sangre manchó considerablemente el uniforme de la chica.

— Descuida niño bonito, está bien. — Afirmó Lancer al ver al otro tan frustrado. — Pero vamos a necesitar regresar pronto si queremos que se recupere rápido. —

— Estoy de acuerdo, ya nos aseguramos de este punto y tenemos todo lo necesario, regresemos a Chaldea. — Arash tomaba la palabra mientras se apresuraba a salir de las ruinas con master en brazos mientras Cú le seguía de cerca.

Arthur aún se encontraba en su tren de pensamiento, apretando su espada con fuerza sin poder olvidar todo lo que pasó. — ¿Se puede saber que fue todo eso, Rey de los Caballeros? — Cuando Saber reaccionó se encontró con la mirada seria del faraón Ozymandias.

— Rider…Disculpa…yo…—

— Escucha, incluso yo creo que ese sujeto tiene razón sobre ti. — Tales palabras fueron para Arthur como una herida más para él, pero Rider ni se inmutó por las expresiones de Saber y continuó. — Pero oye, eso no te da derecho a dudar en el peor de los momentos. Eres un rey, y siempre has actuado como tal, no vaciles ahora. — Dicho esto, tomó camino hacía la salida dejándolo sólo.

Arthur permaneció en silencio por unos segundos y volteó hacía donde debía encontrarse la espada, pero ya no había nada. Habiendo desaparecido por completo. Saber pensó en aquel reciente combate, pero especialmente en las palabras de Alter, las de Rider…Y las de Gudako.

¡Tú nunca entenderás de donde viene el verdadero poder de Excalibur!

Sonriendo ante tal recuerdo, se apresuró a salir de las ruinas con una nueva expresión. Si se presentaba la oportunidad de encontrarse con su otro yo nuevamente, esa vez, ya no dudaría.


Notas de Autor:

Si, ese Cú es el Proto. Creo que era lo menos que podía decir ya que jamás vi la necesidad de especificarlo dentro del fic. Así que si, todos los servants de este capitulo, son de Protorype y Fragments. Espero haber captado bien las esencias de personajes puesto que sé poco del material. Me da cosa leer las novelas cuando el material original no son más que bocetajes. Lo sé, soy rara, yo me entiendo.

En fin, el siguiente capitulo puede que sea mas corto que el resto puesto que trato de ponerme al día. Además que el día 15 viene uno de los temas que más me gustan y quiero dedicarle 100% de mi tiempo e inspiración.

Es todo por ahora, gracias por leer y esperen el siguiente capitulo.