La oficina de la directora se le hacia un terreno desconocido, ya que sorpresivamente cualquier regaño o castigó ganado en sus ya seis años en el colegio no habían sido lo suficientemente graves como para recurrir a la autoridad de la oficina de la directora. Ese era un lujo del cual estaba bastante alegre de presumir con personas como su hermano que por lo menos había tenido que estar ahí una vez al mes como mínimo.
Observa atentamente los cuadros de los directores dormidos - eran las 2 de la mañana, no podía esperar nada diferente - y se detiene en dos que están colocados justo detrás de la silla de la directora. Uno de ellos era de plata, con una serpiente bellamente tallada en todo el marco y con unos brillantes ojos verdes de lo que deberían ser esmeraldas, en ese descansaba un hombre joven, bastante mas que cualquier otro en los demás cuadros, de cabello negro que le cubría la cara al dormir recargado en el marco de su retrato. El otro cuadro era de madera, sencillo, y con la única vistosidad era que en la parte alta tenia un fénix grabado de color dorado, en ese cuadro estaba un anciano, de barba y cabello blanco, el verlo dormir le dio cierta tranquilidad que había perdido en la pelea anterior.
-Luces como un Potter-el habitante del cuadro plateado había despertado, tal vez al sentirse observado. Albus no se sintió avergonzado de esto.
-Soy un Potter, Señor.
El hombre de pelo negro y mirada hostil le dedico una mueca en los labios, lo mas seguro que esa era su sonrisa.
-Igual que tu padre, y tu abuelo, incluso que el idiota de tu hermano. Al parecer ninguno se puede mantener fuera de los problemas- escucho al hombre hablar de su familia, escucho el insulto a su hermano y no dijo nada, no estaba de humor como para defender al idiota de su hermano.
-Que le puedo decir Señor, los problemas nos persiguen. Aunque si me permite decirle, esta vez no tengo ningún problema en aceptar la consecuencias.
Y no lo tenia. Aceptaría lo que viniera después de los gritos y advertencias que su hermano le grito a e Scorpius esa noche.
Lo habían hecho muchas veces, habían visitado esa torre tantas veces y habían escapado de su habitación con éxito antes que no esperaban que James los fuera a encontrar, al menos no así, no antes de que pudiera él decirle todo lo que tenia que saber. Ahora acababan de despertar al león que quiere proteger a su hermano la serpiente, ¿de que? Solo James lo sabe.
-Mucho valor pero poco cerebro, sin duda eres todo un Gryffindor como toda tu familia.
-Lo siento Señor, pero soy un Slytherin.
No pudo ver su reacción ya que la directora McGonagalll estaba entrando en ese preciso momento, con la bata de dormir y muestras claras de estar bastante enojada. Aunque cuando llego junto a Albus su expresión cambio a una mas tranquila y en cierta medida comprensiva.
-Me deben muchas explicaciones.
-Lo se, profesora. Y si no le molesta me gustaría resolver lo que venga entre los dos.
-Sabes que sus familias van a estar…
-Justo como mi hermano, y eso ya lo esperábamos. Sabremos salir de esta, gracias por todo-sin saber si era correcto o no Albus dio unos cuantos pasos antes de abrazar a la mujer, quien se lo regreso-las palabras salieron claras y ensayadas. Ya habían previsto estos momentos solo que no esperaban que llegara tan pronto.
Esos niños eran especiales para ella, se sentía feliz de verlos crecer bien y felices después de todo lo que su padre tuvo que pasar, y fue por eso que llamo solo a Albus. Él era quien estaría mas en la cuerda floja ahora que era conocida su verdadera relación con Scorpius. ¿Qué como lo sabia ella? Bueno, era la directora y había tenido a un maestro perfecto en saber todo lo que ocurría dentro de las paredes del colegio.
-En ese caso ve a dormir Potter, ya mande a los otros dos a hacerlo, eso les despejara la mente.
-Buenas noches- Albus camino hacia la puerta y se detuvo dos segundos antes de salir- Buenas noches, Profesor Snape.
Después de eso salió de la oficina.
-Es un niño extraordinario, Severus- la directora volteo a ver al retrato para encontrarse con que el anciano de barba blanca y ojos azules también estaba despierto y escuchando la conversación con una sonrisa-¿De casualidad sabes su nombre, Severus?
El hombre se le quedo viendo sin responder.
-Albus Severus- el hombre se sorprendió, el anciano no.
Después de unos segundos de silencio Severus Snape se acomodo una vez mas en el marco de su retrato a seguir durmiendo.
-Tiene los ojos de su abuela- y eso era lo único que le interesaba.
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Dimos un salto en el tiempo, estamos a finales casi de su sexto año. Ósea que tal vez el problema que venga si es lo que se imaginan pero los problemas de amor no van a iniciar hasta el sexto año (recordemos que vamos en el segundo y solo hay 7 en Hogwarts). Es corto, como todos lo van a ser, ya que esta historia sirve para relajarme (mas o menos ya que me estresa no actualizar).
Sin mas les doy gracias por leer, y si les gusto háganmelo saber, y si puedo mejor también.
Gracias.
Saludos.
