Las diferencia se hacen mas notorias con el tiempo.

Era un pensamiento que no podía sacarse de la cabeza cuando veía a su amigo beber muy tranquilamente de su tasa de té esa noche. Había tantas diferencias, y las había físicas que eran las mas notorias: uno de ojos grises, fríos y calculadores, cabello rubio, exactamente igual al de toda su familia antes que él, las expresiones, Scorpius era serio y engreído por excelencia pero nunca hacia de menos a nadie, Albus lo llamaba su mascara, una simple imagen de niño indiferente y arrogante que todos le creían pero que era muy falsa. Scorpius Malfoy podía ser presuntuoso, codicioso, incluso llegaba a ser en ciertas ocasiones indiferente cuando algo no le agradaba pero no por eso significaba que fuera despreciable. Había muchas veces en las que sus finas facciones expresaban una felicidad bastante discordante con todo lo que el chico representaba pero que para Albus resultaba sumamente refrescante.

No era la habitual felicidad que veía en casa, y de la cual en ocasiones él era participe, en donde saltas de alegría y pegas la carcajada por todo el cielo, en donde tus mejillas se ponen rojas de la fuerza de tu risa, la misma que hace que el estomago te duela. No. Scorpius era mas discreto, mas elegante en sus expresiones y en sus sonrisas, él te invitaba a reírte a un nivel bajo ya que lo importante era apreciar su risa, un evento del que poco podías disfrutar. Y sin quererlo todo esto hizo que Albus hiciera aun mas notorias las diferencias.

Lo que antes de llegar a Hogwarts eran noches llenas de historias de terror y de dulces y chocolate caliente con sus hermanos y sus papas ahora eran charlas tranquilas en la sala común o en la habitación de los de segundo, junto con una rica tasa de chocolate-la cual no cambiaria por nada ni por nadie- y con el aroma del té de menta de Scorpius.

Los juegos de Quidditch habían pasado de ser una tortura a ser unas de las mejores experiencias escolares. Albus gritando, haciendo sacar todo el aire de sus pulmones mientras sus cabellos negros y su cuello eran cubiertos por una cálida capa de tela de colores verde y plata que su abuela Molly le tejió para navidad-el rostro de la familia completa fue un poema cuando vieron el conjunto de sombrero y bufanda de esos colores tan particulares-, sus manos estaban rojas por el frio al igual que sus mejillas pecosas mientras trataba de que su compañero, sentado a un lado, hiciera los mismos gritos con los mismo ánimos que él. Le llevo mucho tiempo pero al final consiguió que Scorpius gritara cuando anotaban un tanto, los cuales eran muchos.

Las clases no habían cambiado, solo ellos dos hacían equipo. En pociones Scorpius dejaba que lo hiciera todo Albus, plenamente consiente y confiado de las habilidades del oji verde en lo que esa materia se refería. Pero en Defensa Contra las Artes Oscuras Albus se hacia a un lado cuando de practica se trataba, manejando la mayoría de la teoría, prefería ver a su amigo desenvolverse con soltura a la hora de hacer los hechizos.

Eran muy notorio la preferencia de la compañía, tanto que los profesores no tardaron en hacer las comparaciones con sus padres, en como para ese momento Harry Potter y Draco Malfoy ya se habían peleado al menos un par de veces e insultado otras tantas. Y era increíblemente tranquilo no tener a dos personas mas que pusieran el colegio de cabeza, con James Potter y Fred Weasley tenían para regalar.

Albus se rio, una risa pequeña y armoniosa cuando se dio cuenta de lo mucho que había cambiado en casi dos años en Hogwarts. Siguió sonriendo mientras llevaba la tasa a su labios y sentía una penetrante mirada gris sobre él, recordándole la primera vez que se vieron en el tren.

-¿Algo que quieras compartir, Al?-le pregunto el rubio sentado frente a él. Ambos se habían instalado sobre la cama de Malfoy a platicar un rato y a tomar sus respectivas bebidas calientes-cortesía de los elfos domésticos que les habían agarrado especial cariño- antes de que todos sus compañeros decidieran que era buen momento para irse a dormir esa noche antes de volver a casa.

Albus negó con la cabeza aún sonriendo y con los ojos brillantes. Scorpius arqueo una de sus cejas no creyéndole a su amigo.

-Es solo que estaba pensando lo diferente que huele el chocolate y la menta.

-No creí que fueras tan idiota como para creer que huelen igual-Scorpius sonrió de lado, con una clara muestra de burla la cual no afecto en lo mas mínimo a Albus- son diferentes.

-Exacto.

Albus volvió a sonreír con todos los dientes y a tomar un trago mas de su bebida, entendiendo el chiste solo para él ya que el rubio se quedo desconcertado por su contestación.

Eran diferentes y de cierta forma eso los hacia perfectos.

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Calma, sin problemas… compartiendo su amistad y me gusta pensar que ambos son nuevos en el tema de la amistad, así que dejémosles un rato para acostumbrarse jejeje.

Espero que le haya gustado, en serio.

Gracias por leer, y díganme si les gusto.

Saludos.