¡Oh por favor! ¡Él no era un muggle! ¡¿Así que por que demonios estaba parado de una puerta tocando un timbre esperando que le dejaran entrar a esa casa?! Y más con la presencia de su padre a su espalda, igual o más tenso que él mismo.
-¿Seguro que tocaste bien?-le pregunto Draco a su hijo un minuto después de que apretara ese botón minúsculo junto a la puerta.
-Lo hice.
-La próxima vez diles que abran la Red Flu, no pienso volver a pasar por ese ridículo en el transporte muggle-le dijo su padre, el mayor estaba viendo las calles, inspeccionando e intimidando a las personas que pasaban por ahí y le veían con curiosidad. El que un adulto trajera una túnica negra en pleno verano era un evento común por ahí, aunque no menos intrigante.
-Te dije que vinieras de tus ropas muugle- le regaño su hijo. Si alguien viera a Draco Malfoy en esos momentos, llevando a su hijo a la casa de su único amigo para que fuera a comer, no lo podrían creer- A demás, ¿habrá una próxima vez?
La pregunta de su hijo lo desconcertó, haciendo que lo volteara a ver desde su posición unos escalones mas abajo que él. Fue incapaz de darle una respuesta, esas cosas le sobrepasaban. Scorpius no había tenido amigos antes, sus mayores conocidos habían sido sus primos, y él mismo nunca había asistido a una reunión semejante. Esto era una experiencia totalmente nueva para cualquiera de los dos Malfoy. Lo medito unos segundo, creyendo que lo que diría seria lo mejor para su hijo.
-No, la próxima vez lo invitas a la mansión.
Scorpius no era expresivo, y no había nadie mejor para saberlo que su propio padre, pero la esperanza que vio en sus ojos cuando escucho sus palabras, aunque no cambiara su expresión en lo absoluto, le hizo sentir esos pequeños momentos de orgullo que se presentaban en la paternidad.
Aunque después se acordaba que ese pequeño era la razón que estuviera en la puerta de los Potter, esperando a que abrieran. Debían estar muy sordos si no escuchaban ese horrible timbre similar a un aullido.
….
La puerta de la habitación volvió a ser azotada cuando se escucho por primera vez el timbre de la puerta. Albus estuvo a punto de gritar de frustración cuando vio a su madre subir las escaleras a paso pesado y haciendo retumbar la madera vieja del suelo. Lily sonreía sentada en una de las sillas del recibidor, sin importarle que acababan de llamar a la puerta, esperando tener el mejor asiento cuando el regaño se empezara a escuchar.
Harry simplemente sonreía mientras veía el circo alegre y andante que tenia como familia.
Se escucho la puerta abrirse y un grito de dolor de parte de su hijo mayor, Harry rio y eso le hizo sentir parcialmente mal ya que era su hijo pero parcialmente bien ya que se lo había ganado con la rabieta poco común y muy infantil que había hecho horas antes cuando se entero que Albus había invitado a Scorpius a comer a Grimmund Place. Una muy buena jugada ya que se evitaron insultos y demases desde el inicio de las vacaciones, pero errónea ya que no podían recibir a un invitado con la mitad de la familia enojada, una de ellos muy entretenida por todo y él, simplemente pensando que pelear contra dragones y basiliscos era menos arriesgados que enfrentar a su esposa en esos momentos.
Y nadie se acordaba de abrir la puerta.
-¿No crees que seria mejor encerrar a James en su habitación?-le pregunto su pequeña hija viéndole a los ojos, ella había sido la única de sus hijos en heredar el gen Weasley de ojos azules. Harry estuvo a punto de decirle que no cuando escucho el grito de Albus dirigido a su hermano mayor. "Deja de ser un estúpido infantil" seguido de un grito de dolor, un golpe de cortesía de su madre servía para callar a cualquiera.
-¿No seria mejor encerrarlos a los dos?-su pequeña le sonrió con todos los dientes.
-Se los llevo diciendo desde hace años pero nadie me escucha.
Harry se rio un poco junto con su hija, esa niña era un pequeño respiro para toda la locura masculina de la que Ginny se estaba encargando en ese momento.
-Papá ¿no habían tocado la puerta?
Harry en ese momento recordó que habían dejado a las visitas esperando en la calle.
…
Scorpuius estaba desconcertado de lo relajado del ambiente, de lo platicadores que podían ser y eso inevitablemente le llevaron a sentirse intimidado por los padres de Albus. James lo único que le inspiraba era risa gracias a su constante movimiento de sobarse la cabeza, claras muestras de un golpe muy bien acomodado.
Esa era la primera vez que iba a la casa de su amigo, la primera vez que convivía con toda la familia completa, incluyendo a la pequeña pelirroja que no dejaba de verle con una sonrisa cargada de segundas intenciones-al menos así lo veía él. Y a pesar de lo que había creído en un principio no se sentía un bicho raro, no se sentía fuera de lugar, tampoco es que se sintiera en el ambiente mas ameno para él, pero había catalogado esa experiencia como interesante y emocionante.
Al igual que lo hizo Albus al ver como Scorpius sonreía un poco después de estar sentados junto a la chimenea mientras su madre contaba una de sus historias en las Arpías de Holyhead.
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Hola!
Con este cerramos el segundo año de los chicos… con una pequeña comida en la casa de los Potter, y una pequeña perspectiva de como las familias, las mas cercanas, ven la amistad de esos dos.
Me gusta pensar que Draco cambio, para bien.
Gracias por leer.
Saludos.
