Hola a todos, sé que ha pasado meses desde la última vez que subí un capítulo, y pido disculpas por ello. Ahora por fin he acabado otros fics que necesitaban ser terminados por estar muy próximos a acabar, creo que este método es más efectivo que actualizar todos, avanzando poco a poco.
Ahora es el turno de este fic, me centraré solo en este para poder acabarlo. ¡Y no nos falta mucho! Este capítulo se los dedico a todos ustedes, que no han perdido la fe en mí, cuando yo a veces la he perdido. ¡Gracias por esperarme y entender el informe que les dejé!
Ahora he logrado encontrar la respuesta que estaba buscando, por eso, aunque sea tarde, ¡traigo nuevo capítulo!
Espero les guste.
Capítulo 81: Viejos males.
La brujita de Yukari se había enfrentado con seguridad al viejo amigo de Fong-fong, después de usar un Jutsu de invocación, el dúo de invocadora y artista marcial triunfó por encima de su enemigo. Derrotado, Xia-long es apoyado por su viejo amigo para tener un mejor futuro, en el que sus familias ya no estén en conflicto, ambos han sellado esa promesa con un apretón de manos.
Y allí es donde nos encontramos ahora.
—Gracias, Fong-fong. Por ahora solo puedo decirte eso.
—No, no, con eso es suficiente por ahora. Ahora… todo será diferente.
—Eso no será posible —dijo una voz gruesa como el metal, por encima de ellos, ahí estaba un guerrero samurái sin cuerpo alguno—. Ustedes no tendrán un futuro…
—¿¡Quién es ese samurái?! —preguntó Yukari, apretando el mango de su Megu.
—Ugh… Yuuki Gairen, líder de la sexta división de FairyTale —contestó Xia-long.
—Ya has sido advertido, ¡parece que no entenderás hasta sufrir el mismo destino que tu padre!
—¿¡Qué has dicho?! —El joven invocó más de sus plantas ametralladoras y miró con rabia a la armadura parlante—. ¿¡Cómo sabes lo de mi padre?!
—¡Muy lento! —Solo movió su brazo metálico, pero eso causó un cambio en el campo de batalla.
—¡Los pilares se derritieron, todo esto va a derrumbarse! —Después de unos segundos más, el techo iba en contra de ellos para aplastarlos.
—Todos los que traicionan al Rey Enmascarado, ¡merecen no menos que esta muerte!
—¡Malnacidoooooo! —gritó el heredero de la familia Miu por defecto, viendo como todo el techo venía hacia ellos, lo observó con furia, hasta que finalmente, aun enojado, cerró los ojos, con los brazos abiertos.
Un estruendoso ruido se escuchó a sus espaldas, fue tan fuerte y tan emotivo, que el sonido en verdad penetró en sus sentidos y les hizo voltearse.
—¿Qué fue eso? Vino detrás de nosotros…
—Tsukune, ¿acaso serán Yukari-chan y Fong-fong? —preguntó Kurumu, preocupada por sus amigos, como en otras decenas de ocasiones.
Los chicos empezaron a sudar al pensar que les había pasado algo malo a sus amigos, pero el único muchacho que quedaba en el grupo en esos momentos, regresó la vista al frente, sin temor.
—Esa explosión, solo quiere decir que ellos están luchando. No podemos quedarnos aquí… Dejar que ese esfuerzo sea en vano, a pesar de que estamos preocupados, no es algo que debamos hacer, Kurumu-chan, Mizore-chan, Ruby-san. —Se giró a ellos con seriedad y con las manos cerradas.
—Tsukune-san… ¡Sigamos!
—Cierto, ellos se esforzaron mucho en los entrenamientos —comentó Mizore—. Ellos estarán bien, es hora de avanzar.
—Pero… —Mizore le tomó de la mano y le sonrió, luego de ver eso, volteó a Tsukune y asintió con la cabeza—. De nada sirve preocuparme, si no llegamos con Moka pronto, ¡nada de esto valdrá la pena!
Así es como, aun con el nombre de sus amigos y amigas en sus mentes, siguieron avanzando por un túnel que parecía alcantarilla, a excepción de que el agua no estaba sucia. Seguían corriendo y corriendo, intentando ver a lo lejos, alguna salida.
Habían pasado una hora y media desde que habían entrado a la fortaleza, Naruto se encontraba dando vueltas para estirarse un poco, no veía el momento aún en el que empezara la fase dos del plan.
—Tranquilízate, Naruto. —Sasuke intentó calmarlo, sabía que sería imposible, pero aun sí lo intentó.
—¡No puedo! Estoy empezando a desesperarme, debí de haber ido con los demás…
—¡Idiota! —le regañó su amigo—. ¿De qué hubiera servido todo el entrenamiento? ¿No confías en Tsukune y los demás?
—No sabía que tenías tanta confianza en tus alumnos, Sasuke —dijo un poco sarcástico—. ¿No será que estás muy preocupado por ellos? ¿Eh?
—Hmp, no lo estoy. Deja de molestar. —Naruto sonrió.
—Bueno… yo estoy un poco preocupado, se están tardando. Más de lo que esperaba.
—Eso es porque eres un desesperado sin remedio, y un idiota.
—¡Sasuke! —El rubio se levantó para golpearlo, pero le lanzaron una botella de agua en la cabeza que no pudo esquivar y se le hizo un chichón en la cabeza—. Maldita sea, ¿quién diablos?
—Naruto, ¡mantente calmado hasta que sea el momento!
—Kokoa-chan… lo siento. —Naruto bebió de la botella que le dio en la cabeza y luego le sonrió a la chica de coletas, ella solo bufó.
—Te lo merecías…
—¡Sasuke!
—¡Naruto, basta ya!
Mientras Naruto continuaba desesperándose y Kokoa lo mantenía a raya, los chicos finalmente habían llegado al fin del camino, pero a pesar del entusiasmo por querer salir, ahora se lamentaban un poco de haberlo tenido. Pues ese hombre estaba de pie, esperándolos.
—Hola, llegas tarde, chico. —El hombre en frente de ellos, vestido formalmente, dejó escapar un poco de humo de su boca, ya que estaba fumando—. Has llegado lejos.
—Tú… ¡Fujisaki Miyabi! —El hombre sonrió, Tsukune y las demás empezaron a sudar la gota gorda, su presencia era desagradable, más para Mizore.
—No te asustes, no soy tu enemigo, por ahora…
—¡No estoy asustado de ti! —respondió Tsukune al instante—. ¿Qué hace un hombre como tú aquí?
—Verás, hay un problema por si te quieres adentrar solo por aquí. Por eso me he tomado la libertad de ser tu "guía", para llevarte donde está Moka. —Tsukune frunció el ceño, Miyabi mantuvo una pequeña sonrisa—. Fuiste invitado a este jardín flotante por la primera subdivisión de FairyTale, su líder soy yo. Puedes confiar en mí, por ahora.
«¿Deberíamos confiar en él?» Pensó Ruby, preocupada, se puso cerca de Tsukune porque tenía miedo, pero él no lo tenía.
«Si Sasuke estuviera aquí… no, él no está aquí ahora. Y aun si no lo está, sé que esto no está bien». El chico alzó la mirada con seriedad. —Lo siento, gracias por la oferta, pero voy a rechazarla.
—¿¡Tsukune-san?!
—¿Qué? ¿Tienes idea de lo que estás diciendo, chico?
—Sí, ya sé cómo eres, ¡no puedo confiar en ti, Miyabi! —Miyabi se decepcionó y siguió fumando, mientras los chicos pasaron de él.
—Entonces, ten cuidado más adelante, chico. Tú… ya eres un objetivo. —Tsukune le volteó a ver con sus ojos brillantes y seriamente.
—No lo quisiera así, pero no confiaré en ninguno de ustedes, FairyTale.
En eso, un chico con cabello corto y ojos extraños, bajó del techo a toda velocidad hacia Tsukune, pero él dio un pequeño salto para alejarse.
—¡Kiria! —Todo el grupo del periódico estaba sorprendido.
—Saludos, Tsukune. Lo siento, pero parece ser que alguien tiene muchas ganas de verte. —Un sello brillante apareció en el suelo, Tsukune lo vio venir y saltó hacia Kiria para golpearlo en la cara, pero fue transportado junto con Ruby a otro lugar en menos de un segundo.
—¡Tsukune! —gritó Kurumu—. ¿¡A dónde los enviaste, maldito?!
—¿Nos volvemos a ver y me tratas de manera hostil?
—¡Déjate de tonterías! —Kiria atacó con su brazo convertido ahora en cuchilla para cortarle la garganta a Kurumu, pero ella detuvo el ataque con sus uñas afiladas.
—Veo que ya no eres la despistada de antes, Kurumu. Sí que ha pasado tiempo.
—¿Ah? Así que pensabas eso, ¡pues las cosas han cambiado! —Kiria volvió a atacar de manera rápida, pero comparar sus ataques con los de Sasuke y Naruto en los entrenamientos, era como comparar una simple hoja con una flor.
«Es más rápida de lo que era antes». Cuando creía que no podría esquivarlo, ella bloqueaba sus ataques. Fue en eso, cuando en un corte horizontal, Kurumu atacó con sus uñas hacia arriba, levantando el cuerpo de Kiria lo suficiente para dejar su torso desprotegido.
—¡Castigo divino! —Le dejó cinco líneas de sangre en el estómago y luego le metió una patada que lo mandó lejos unos metros. Ella sonrió, pero Kiria se levantó, agarrándose el estómago ensangrentado.
—M-Maldita… esto no se quedará así.
Tsukune y Ruby se encontraban en un lugar extraño. Cayeron al aparecer en ese extraño lugar, sobre una piedra flotante, de hecho, había muchas como esas, el cielo estaba rojo y había un camino en frente de ellos.
—Kiria nos ha trasladado a este lugar, Tsukune-san. No sé cómo vamos a salir de aquí.
—Debe haber una salida, pero eso no me preocupa tanto ahora. Este lugar… se me hace familiar, como si ya hubiera estado aquí antes… y esta energía…
—Yo también la siento, es enorme y supera a la de Raika-san.
—No solo eso, esta energía también me resulta familiar.
—Vaya, ¿así que me recuerdas? —Una bola de fuego enorme fue lanzada a sus espaldas, pero Tsukune fue más rápido y salvó a Ruby de ser incinerada—. Lo esquivaste, me sorprendes, no esperaba eso de ti.
—Yo tampoco esperaba encontrarme contigo… menos en FairyTale, pero creo que, de alguna manera extraña, parece que todos los que nos han causado problemas están aquí, justo como tú, ¡Kuyou!
Ahí estaba, en una de esas piedras flotantes, con sus cuatro colas y un traje igual que el de los chicos infiltrados, era el Youko que se habían enfrentado hace mucho tiempo, el Yokai que supo la verdadera identidad de Tsukune como humano.
¡Tsukune se vuelve a encontrar con viejos enemigos que tanto lo hicieron sufrir! Pero el chico se ha vuelto más fuerte, ¡¿será suficiente para un viejo enemigo como Kuyou?!
