Capítulo 2.- He called me "sunshine"


Mi estupefacción fue tal que no pude controlar lo que salió de mí boca en ese momento:

─¿Tú que haces aquí? ─espeté.

─¡Buenos días a ti también rayito de sol! ─dijo él ignorando mí comentario, ─¿qué si como estoy?, bien, gracias, ¿qué puedo entrar en tu cabaña y no espere parado en la puerta por que eso es de mala educación?, pero que amable, muchas gracias Nico.

Dijo eso último con una cargada porción de sarcasmo que me molestó, y yo no me moví de la puerta para dejarlo pasar. A pesar de que Will era una de las personas más amables que había conocido, podía ser muy irritante cuando quería, pero, como había descubierto en las dos semanas que he estado en el campamento yo no podía estar mucho tiempo enojado con Will Solace. Una pequeña sonrisa escapó de mis labios... él me había llamado rayito de sol.

Ese eres tú ─dije aún con una sonrisa burlona.

─¿Disculpa? ─su cara de confusión me hizo sonreír incluso más. ─Bueno, he ahí algo que no se ve todos los días.

─¿Qué?

─No es que se te vea mucho sonreír Nico Di Angelo ─agregó, ─¿qué es lo que yo soy?

Mí sonrisa se había esfumado en cuanto él lo mencionó, sin embargo a Will se le daba fácil distraerme: ─ Tú eres el rayito de sol ─le contesté.

─Oh, bueno, supongo que ese comentario es válido, ¿vas a dejarme pasar o qué?

─¿Qué haces aquí Solace?

Era casi como si él lo supiera, como si él supiera que estaba a punto de abandonar el Campamento Mestizo y esta vez para siempre.

─Bueno, pensé que... ─él vaciló, nunca había visto a Will Solace tan inseguro o nervioso ─que tú.

─¿Yo qué? ─le cuestioné.

─Que tú podrías darme unas cuantas lecciones con la espada.

«Oh, eso era» pensé un poco decepcionado.

─¿Es eso lo que quieres? ─contesté sin dejar entrever la decepción en mí voz.

─Eh, si tú puedes, uhm... darte un tiempo para darme lecciones ─Will no dejaba de tartamudear.

─De acuerdo. ─Fue todo lo que dije.

Pensando patéticamente en como había encontrado una excusa más para quedarme más tiempo en el campamento, odiaba como Will me hacia sentir, me resultaba simplemente imposible decirle que no.

De pronto yo me encontraba completamente dentro de mi cabaña mientras Will Solace me abrazaba fuertemente, así sin más, Solace se había atrevido a estrujarme en un fuerte abrazo. Creo que sintió todos y cada uno de mis músculos tensarse, eso o finalmente el muy torpe se había dado cuenta de lo que estaba haciendo; me estaba abrazando a mi, un hijo de Hades...

─De acuerdo, no abrazos ─dijo soltándome.

─No. ─Realmente fue la única palabra que salió de mí boca.

Bien podría haber sido un "No Will, quédate" o también un "No me vuelvas a tocar en la vida", ciertamente no estaba muy seguro cual de las dos, en las innumerables ocasiones que Will Solace había hecho algún contacto conmigo, mariposas esqueléticas parecían crear una tormenta dentro de mi, es sólo que yo no sabía si eso era algo bueno o malo.

─Así que, eh, ─comentó cambiando de tema ─ esta es la cabaña 13.

Agradecí su inútil intención de acabar con el incómodo momento que él mismo había causado y le dije:

─Creí haber comentado cuanto esfuerzo pusieron en la decoración de mí cabaña anteriormente.

─Sí, bueno ─dijo él soltando un silbido─, esto es esforzarte. Aunque nadie lo puede negar Nico, tienes la palidez de un vampiro.

Yo me sonrojé, ni siquiera sé porque lo hice, pero estaba bastante seguro de que Will podía notarlo, cuando tu piel es tan blanca, ocultar que te has sonrojado no es una tarea fácil, punto a favor del hijo de Apolo.

─Muy bien Di Angelo, aún soy tu médico de cabecera ─él se estaba burlando de mí y me las iba a pagar... ─así que es hora del desayuno.

Todo iba tan bien... hasta que el chico rubio de más de metro ochenta se percato de mi mochila en la orilla de mí cama. Él podía ver por encima de mí hombro después de todo.

─¿Qué es eso? ─preguntó.

─¿Qué cosa? ─fingí demencia, cuando sabía perfectamente a que se refería.

─¿Estabas yendo a algún lado Nico? ─me interrogo, arqueando una de sus perfectas cejas rubias.

─No.

─Nico ─suspiró─ el Campamento Mestizo puede ser tu hogar, pero sólo si tú nos lo permites.

─He dicho que no estaba yendo a ningún lado Solace. ─le corté antes de que pudiera seguir con un discurso que no estaba dispuesto a escuchar, al menos no otra vez.

─De acuerdo, ─contestó─ porque aún tenemos muchas cosas por hacer.

Me gustaba la forma en que dijo "tenemos", de hecho me gustaba cualquier cosa que Will Solace dijera en tanto nos incluyera a nosotros dos...

─¡Por el Olimpo, Nico! ─exclamó. ─Nos vamos a perder el desayuno.

Al parecer yo había reflexionada mí partida más del tiempo necesario.

Esta vez tuvo la delicadeza de tomarme por la manga de la chaqueta y arrastrarme hasta el área de las mesas.

La regla de Quirón acerca de permanecer en nuestras mesas asignadas aún estaba fuera de vigencia, por lo tanto, los tripulantes del Argo II se sentaban todos juntos, exceptuando a mí hermana Hazel, Frank Zhang y por supuesto a Leo Valdez, para mi mala suerte, al parecer mágicamente yo me había convertido en parte de la tripulación del barco, porque Jason me obligada a sentarme con ellos en cada comida.

─¡Eh, Will! ─gritó Annabeth Chase. ─¡Nico!

Will se sentaba con sus hermanos, y yo no quería al capitán de la cabaña 7 sentado junto a nosotros.

─¡Por aquí! ─gritó Jason con los lentes un poco torcidos.

Will camino hacia allá inmediatamente, no me quedó más remedio que seguirle.

─Es bueno verte Will ─le saludó Percy.

─Sí, ─afirmó Jason dándome una mirada fugaz─deberías sentarte con nosotros más seguido.

Yo me golpeé mentalmente contra la mesa repetidamente, odiaba a la mayoría de los 7, eran un gran dolor de cabeza. Además Jason era un bocazas.

─Oh, sí, ─dijo Will sonriendo─bueno, Nico no había dicho que podía sentarme con los populares.

Yo me golpeé la cabeza contra la mesa, esta vez literalmente.

─¿Populares? ─preguntó Piper.

─Ya sabes, ─el hijo de Apolo tenía una sonrisa natural, no entiendo como nunca se cansaba de sonreír─ los siete grandes, los que destruyeron a Gea y todo eso. Lamento lo de Leo, era un tipo genial.

Me atraganté con el sorbo de Coca Cola que me estaba tomando.

Con Will nunca había malicia alguna, pero el chico decía siempre las cosas con demasiada naturalidad. Piper aún estaba sensible con todo el asunto de Leo, vi como sus ojos se llenaban de agua, pero ella era una chica fuerte.

─Nosotros también lo lamentamos ─Agregó Percy con un aire melancólico que se expandió por la mesa. ─En fin, Will eres bienvenido a sentarte con nosotros, además eso parece apaciguar el mal humor de Nico ─dijo sonriendo.

Yo iba a matar a Percy Jackson... me aseguraría personalmente de que su alma terminara en los campos de castigo.