Leo Valdez arrives riding his dragon


Desperté completamente desorientado.

La luz, era demasiado brillante y molesta, sabía que no estaba en mi cabaña y también sabía que no estaba en un sueño, o bien había sido secuestrado o no tenía ni idea de donde me encontraba.

─Al fin despiertas ─dijo una voz conocida.

De hecho era una voz demasiado conocida e irritante.

─Oh vamos sombritas, sé que estás despierto ─él parecía bastante empecinado en despertarme.

La verdad, todo lo que quería era dormir, me sentía demasiado cansado.

─¡Eh, rayo de sol, el Señor de la oscuridad ha despertado!

Así fue como acabé prometiéndome a mi mismo de que mataría a Leo Valdez y está vez me aseguraría de dejarlo bien muerto, sin oportunidad de revivir, de nuevo.

De pronto recordé como era que había terminado en, eh... la enfermería.

─Cierra el pico Valdez ─fue casi un susurro, me sentía más cansado de lo que creía posible.

─Bueno, al menos estás hablando ─repuso Leo.

Abrí los ojos, cinco segundos después Will Solace estaba en la habitación, justo enfrente de mi. Me tendió un vaso.

─Toma, bébelo todo ─ ordenó.

─¡Eh!, ─se quejó Leo, ─¿que para mí no hay cuidados especiales Will?

─Cierra el pico ─le repetí a Leo Valdez.

─¿Pero es que no estás feliz de verme Di Angelo? ─preguntó fingiendo estar ofendido y llevándose una mano al pecho.

Antes de siquiera pensar en una respuesta Will me fulminó con la mirada y dijo: ─Bébelo, ahora.

Esta vez le obedecí, nunca había visto a Will molesto y eso, bueno era una nueva experiencia para mí. Era néctar, la bebida de los dioses, lo tomé todo y le entregué el vaso.

─Gracias ─musité, incluso el hablar me resultaba un esfuerzo.

─Pudiste haber muerto ─esas palabras salieron de su boca, con un tono que no pude identificar.

─Estás siendo dramático Will, te he dicho que lo tengo controlado ─su mirada me hizo detenerme.

─No, ─me interrumpió ─escúchame bien Nico Di Angelo, no tienes permiso para interrumpirme, pudiste haber muerto ─repitió casi deletreandolo. ─Te dije, nada de poderes del Inframundo, pero claro, tenías que desobedecerme, eso fue estúpido, imprudente e increíblemente valiente ─terminó con un susurro, como si las fuerzas le hubieran abandonada a él también.

Yo no podía hablar, sabía que venía un discurso más largo que eso por delante.

─¿Tienes lo idea de lo preocupado que estaba?, ¿tienes idea de lo mucho que me alteré cuando sentí como te desvanecías entre mis brazos?, casi acabas convertido en una sombra Nico, ¿que habría hecho entonces? ¿siquiera pensaste en mí, en todos nosotros ─dijo corrigiéndose al instante─ en como se sentirían Jason o Reyna?

Eso, sí era un discurso.

Escuché como Leo silbaba y después decía algo acerca de que entendía porque él no estaba obteniendo de los cuidados especiales.

─No vuelvas a hacer eso, por favor Nico ─era la preocupación la que estaba plasmada en sus ojos.

─Lo siento...

─Yo, eh, esto... me voy ─farfullaba Leo intentando incorporarse en su propia camilla cuando Will volvió su mirada a él.

─Tú, reposo ahora ─Leo no podía decir que no, por Hades, con ese tono ni siquiera yo habría sido tan estúpido como para discutir con Will.

─¿Cuánto llevo inconsciente?

─Tres días, la primera noche ni siquiera podía sostenerte la mano, te estabas desvaneciendo, literalmente Nico Di Angelo ─contestó severamente.

Después de eso, se sonrojó.

Alguien carraspeó entrando a la sala de enfermería.

─¡Dioses, Nico! ─exclamó Hazel, mientras se acercaba a la camilla. ─Has despertado, creí...

Antes de terminar la oración se arrojó a la cama a abrazarme.

─Estaba tan preocupada ─dijo entre sollozos.

─Lo siento, Haz, en serio ─la consolé─ no pensé, creí que podría llevar a festus, creí que ya estaba recuperado...

─Exacto ─musitó Will ─tú, obviamente no pensaste.

De pronto Hazel volteo con Valdez, más molesta de lo que la había visto nunca y le gritó: ─¡Es todo tú culpa, si no hubieras aparecido con tu estúpido dragón volador, en llamas, él no habría intentado hacer desaparecer más de 3 toneladas de bronce en las sombras.

─Eh, princesa del Inframundo, relájate un poco.

Hazel estaba a punto de replicar de nuevo, descargándose contra Leo Valdez, cuando decidí intervenir.

─Haz, Leo no tiene la culpa, vamos, ya estoy mejor, no ha pasado a mayores. ─dije tranquilizándola─ de hecho, creo que ya me puedo ir de la enfermería, realmente no es para tanto...

Les diría que me levanté sin problemas y huí de la enfermería, para evitar seguir discutiendo con Will o Hazel, o al menos dejar de escuchar al idiota de Leo Valdez, pero eso sería una completa mentira.

Cuando recargué los brazos e intenté levantarme, empece a ver puntos negros, incluso después de eso no me rendí, bajé de la cama y justo cuando intenté dar un paso, todo se volvió negro, de nuevo... me estaba cansando de eso, caí de rodillas.

Pude sentí como unos brazos me rodeaban la cintura.

─Nico ─alguien musitaba en mí oído. ─Nico, nico...

Creí que era Will, era tan cálido.

Y entonces la oscuridad me consumió...